10 Ago 2007

TEST BENITEZ DE FRAUDULENCIA

Escrito por: mardelanuhr el 10 Ago 2007 - URL Permanente

Hola a todos los que se dejen caer por este blog que ahora inicio.

En la Psicología actual (me refiero a la científica, la de verdad) hay tests y cuestionarios que sirven de baremo para indicar las aptitudes y las actitudes de las personas.

Como éste se trata de un espacio ameno y a menudo práctico, se me ha ocurrido aplicar un test muy peculiar.

Vamos a fijarnos en uno de esos buhoneros que hoy pululan por todas partes, vendedores de disparates al modo de aquellos embaucadores medievales que de pueblo en pueblo voceaban las maravillas de su tónico crecepelo, de su poción cura-todo o de su brebaje afrodisíaco.

Como ellos, los misteriolocos actuales tienen una acusada alergia al trabajo, pero cuentan con un sinfin de tejemanejes y artimañas para vivir del cuento y, encima, bien.

El sujeto a quien aplicaremos un test de fraudulencia es mi amigo Pepe Benítez, un vendedor ambulante del pueblo de unos amigos, que ve lo que nadie vislumbra, o lo ve antes que nadie, y que vende de todo, siempre mercancías imaginativas y, con frecuencia, robadas.

Este buen hombre vende el apretón de manos de Jesucristo, que instaura un bienestar tal que resucita a un muerto. Vende las vistas de las constelaciones a través de los ojos de un extraterrestre camuflado en la Tierra. Vende anillos forjados por Vulcano, con su marca y todo. Vende conversaciones con la Virgen, sea cual sea. Vende chivatazos de conspiraciones secretas. Vende cualquier cosa, todo maravilloso e increíble... aunque a él siempre le creen.

¿Y él? ¿Se cree todo eso que vende? Si es así, estaría mentalmente perturbado, tendría algún tipo de alteración psicológica, incluso neurológica. Si no lo cree, es evidente que se trata de un simulador, un farsante. Claro, que él no quiere pasar ni por lo uno ni por lo otro.

No vamos a extendernos en todos los items de uno de los tests psicológicos para la detección de la simulación; baste señalar algunos significativos.

* Retención de información y falta de cooperación: el simulador evita dar los detalles que pueden inculparle o relacionarle con los vericuetos donde ha estado hurgando para sacar a la luz sus objetos de venta.
* Exageración: el simulador cree que, cuanto más extraños parezcan los hechos que relata, más creíbles son.
* Incoherencia entre resultados de pruebas y funcionalidad del evaluado: por ejemplo, el simulador puede asegurar o mostrar una incapacidad para trabajar (como la gente honesta y normal), pero mantiene la capacidad de su esparcimiento (tal como hace habitualmente en su modo de vida).
* Alteraciones del lenguaje no verbal: cuando ve cuestionada su falsedad (y con ello, su negocio), se da en el simulador una variación significativa de la intensidad y del tono de la voz. El simulador tarda en responder y se muestra evasivo, para tratar de contestar con coherencia sin aturullarse. Se pueden producir pausas y errores en el discurso. Las expresiones faciales van desde la crispación hasta la soberbia.
* La mirada del simulador es menos franca, con expresión de desconfianza, como temeroso de ser descubierto. (En cambio, la mirada del trastornado suele ser fija y con expresión extraviada.) * La simulación es más difícil de mantener por períodos largos. Es habitual que el simulador desaparezca durante ciertas temporadas, bien para esquivar los resultados de sus desmanes, bien porque el hecho de simular requiere concentración y puede resultar extenuante.
* Discrepancia entre el auto-informe y los archivos (periodísticos, etc): nunca coincidirá la versión del simulador con la realidad que intenta o ha intentado manipular.
* Evidencia de complicidad: el simulador suele tener uno o más compañeros de correrías, a los que suele utilizar. En ocasiones, los reviste de cualidades imaginarias que sirven para ensalzarse a sí mismo. Por ejemplo, decir que tiene un "contacto" entre la realeza de tal lugar o entre los servicios secretos de tal otro.
* Engaños anteriores: el simulador se pone nervioso ante las evidencias de engaños pasados, y su táctica recurrente es atacar, acusando a sus "enemigos" de querer calumniarlo.

Bueno, hasta aquí; en posteriores posts comentaremos algo de las características típicas de la personalidad de los modernos buhoneros.
Y anécdotas y relatos divertidos, cómo no.

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

johnny-salomon dijo

Muy bien traido y muy bien llevado. A la hora de la siesta estos análisis son muy gratificantes. Gracias y un saludo.

mardelanuhr dijo

Me alegro, ya me esfrozaré en seguir poniendo contenidos entretenidos...Gracias a tí y otro saludo! Mar

Anónimo

Anónimo dijo

que loco no jaja

mardelanuhr

mardelanuhr dijo

Bueno, se "imita" el estilo misterioloco... en el sentido humorístico sano ;-)
Un saludo.
Mar

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CUARTO MILENIO Y MÁS



Soy amante de las ciencias y las artes y defensora de la capacidad constructiva del pensamiento humano, a pesar de la destrucción que en el raciocinio están causando la desinformación, la incultura, las creencias mágicas y la religión.
Contra la "iluminación" de religiones, falsos mitos y resto de supercherías, utilicemos el pensamiento crítico y el escepticismo.

Mi profesión: psicóloga.
Otras ocupaciones: guionista e ilustradora.

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