20 Ago 2007
Cómo se origina un mito: tres versiones de una historia, cada vez más desvirtuada
¿Quién es Gianni? ¿Cuál es el trasfondo real de la historia? ¿Cuánto hay de realidad y cuánto de creencia y de invención?
Aquí tenéis tres versiones de la misma historia; o por mejor decir, dos, sólo que la segunda versión tiene dos finales, uno más fuerte que el otro. La primera versión está en formato narrativo y las otras en formato de guión cinematográfico, porque en ellas se basó un corto.
En este post os pongo la primera versión y en los dos siguientes, las otras.
VALERIA-PRIMERA VERSIÓN
Al día siguiente, la camarera le apretó cariñosamente el hombro y le dijo: -No volverá.
- ¿Gianni? Ya se ha ido, pero vendrá mañana. ¿Te puedo ayudar yo?
- Bueno, quizá sí ... Es muy tarde ya y ... está un poco oscuro ...
- ¿Te pido un taxi? Si quieres, puedo acompañarte, termino mi turno en seguida... – se ofreció el chico con cara de “ésta es la mía”.
La muchacha se dejó guiar hasta una mesita, se sentó obediente y posó unos ojos ausentes en la taza de chocolate que le fue servida. Cuando el camarero volvió, encontró tan sólo la bebida intacta en la mesa vacía.
- Sí que tenías prisa aquel día – sonrió. Y para atraer su atención, añadió –: Le dije a Gianni que te pasaste por aquí, y sintió no haber estado. Pero qué mala suerte, que hoy tampoco ha venido...
- Bueno, no importa – se sobrepuso ella -, ya le veré en otra ocasión ...
- ¿Por qué no me dejas tu número de teléfono, y te aviso cuando él esté?
- Es una buena idea – se animó ella, y sacó el móvil del bolso.- Ah, no me acordaba – dijo con voz apagada -, está estropeado... En fin, ya le veré otro día, ahora vengo mucho por aquí.
Y se fue sin dilación. El camarero observó su paso etéreo, azotado por oleadas de deseo precariamente contenidas.
La camarera la observó con la viva sensación de que la conocía, pero olvidó mencionarlo cuando le comentó a Gianni la extraña visita; éste frunció el ceño y habló ásperamente por primera vez desde el inicio de estas correrías.
- Estoy harto de persecuciones de histéricas – soltó -; este truco de hacerse la misteriosa es nuevo, pero me da igual. “Y yo que creí que era distinta”, pensó; “no; que era única”, y su corazón acusó el vaivén de la tristeza.
- Mejor – dijo Gianni con el rostro pétreo y la brisa de la dulzura desaparecida de sus ojos.
Era una noche más, tal vez con luna - aunque seguro que más de una estrella danzaba lanzando sus acuosos guiños –, aquélla en que la camarera vislumbró a la muchacha, parada en la acera de enfrente del hotel. Fue a su encuentro y le pareció sumamente triste.
- ¿Por qué no entras? – preguntó -. Él está ahí.
- ¿Para qué voy a entrar? No quiere verme.
La camarera la miró asombrada.
- Lo noto... El aire me lo indica, ya no es ligero; mis ojos se tornan vidriosos, sin el vislumbre de la esperanza... y mira mi reloj... no es capaz ya de retener las horas.
- Estás más enamorada de lo que creía – suspiró la camarera -. Haz algo, entonces; al menos no te quedes aquí parada, te vas a congelar.
- No puedo moverme de aquí – gimió la chica, mirando alrededor con angustia -, es una atracción insoportable, que viene una y otra vez – y empezó a sollozar muy bajito.
- Está bien, hay que terminar con esto – repuso la camarera con energía, y le cogió con afecto las manos, cuyo tacto le recordó el de un bebé o un niño muy pequeño. - No se puede andar por ahí persiguiendo a la gente.
- No pretendo perseguirlo; es tan sólo algo que él tiene, que necesito... no sé bien qué es, pero en cuanto le vea lo sabré, y entonces no le molestaré más.
- Bueno... ven, entonces.
- ¡No! – miró el reloj - Ahora es tarde... Mañana, mañana vendré.
La camarera se marchó con la sensación, otra vez, de que la conocía, pobre chica trastornada. Y durante el siguiente día, recordó.
- ¿Quieres otro chocolate? – medio bromeó, sobrecogido de timidez como antes. Ella sonrió de modo tal que él se hubiera dejado torturar antes que negar que el amor existía.
- Como quieras – dijo ella; y era sencilla, y era única.
Como antes, Gianni se lo preparó y lo puso en la barra ante ella.
- No nos presentamos la última vez – recordó.
- Es verdad – repuso ella, y su cuerpo y su cara parecieron emitir tenues destellos iridiscentes -, aunque yo sí sé tu nombre.
-
La chica, increíblemente emocionada, bajó la mirada. Al alzar los ojos, una lágrima se destacaba, luminiscente, mejilla abajo.
- Me llamo Valeria – declaró, y su expresión era la del que aspira la primera bocanada de aire tras haber estado en trance de morir ahogado.
Gianni la miraba electrizado; ella hizo ademán de querer irse.
- Ahora ya me puedo marchar a casa – dijo, y se dirigió a la puerta.
Gianni la siguió alarmado.
- Pero ¿cómo? ¿Ya te vas? – ella sonreía.- ¿Ni un beso siquiera? Quiero decir ...
- Tienes todo mi amor – dijo ella con el ofrecimiento más espléndido que mostrara jamás una mirada.
- ¿Cuándo vuelves? – casi suplicó él, tomando su mano y depositando en ella un intenso y leve beso, antes de que, como un volátil suspiro, Valeria la retirara.
- Gracias por todo – le dijo, y su tono era triste, pero en sus ojos aleteaba la felicidad.
Gianni se quedó mirando cómo cruzaba la calle corriendo, cómo desaparecía escaleras abajo hacia la el Coliseo, cómo se desvanecía con su partida la misma certeza de amor puro y único que con ella había irrumpido.
- ¿Por qué? – murmuró él.
- Mira esto – y le mostró un periódico del día después de la llegada de Valeria. Venía una foto de ella en la sección de sucesos –. Fue atropellada aquella noche, un poco más tarde. Murió en el acto.
Sobre este blog
CUARTO MILENIO Y MÁS
mardelanuhr
Soy amante de las ciencias y las artes y defensora de la capacidad constructiva del pensamiento humano, a pesar de la destrucción que en el raciocinio están causando la desinformación, la incultura, las creencias mágicas y la religión.
Contra la "iluminación" de religiones, falsos mitos y resto de supercherías, utilicemos el pensamiento crítico y el escepticismo.
Mi profesión: psicóloga.
Otras ocupaciones: guionista e ilustradora.
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4 comentarios · Escribe aquí tu comentario
bruno dijo
esta chidisimo
mardelanuhr dijo
Gracias, Bruno. Un saludo
Mar
Anónimo dijo
fffffffffffffffffffffffffff
francisco dijo
esta de la verga
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