09 Oct 2007
El arte y el cerebro: el experimento del señor Marcel
Esta curiosa entrada proviene del excelente blog: http://piramidescerebro.blogspot.com/2007/01/el-experimento-del-seor-marcel-el-arte.html
El sobre contenía una invitación, firmada por el señor Marcel, en la que le invitaba amablemente a visitar su pequeño museo. “El arte contra el arte”, era el nombre de la exposición que exhibía el museo del señor Marcel.
Karl aceptó la invitación sin dudarlo ni un segundo. Una vez en el museo, y después de identificarse, le pidieron excusas ya que el señor Marcel se encontraba ausente. Y además le hicieron llegar una nota que había de leer antes de visitar la exposición. La nota en cuestión decía lo siguiente:
Estimado Karl:
Gracias por aceptar mi invitación, ya sabes cómo aprecio tu gusto por el arte. Pero, ¿qué es realmente el arte? Hemos discutido tanto… ¿Está el arte en el alma? ¿Es el arte, pues, otra de esas capacidades intangibles de la esencia de la naturaleza humana?
Me gustaría conocer tus comentarios acerca de las obras de arte expuestas en mi museo. En este momento sólo muestro 5 piezas, distribuidas en 5 salas, pero en un futuro podrán ser muchas más, quizá infinitas. Para disfrutar de la exposición te facilitarán un “sombrero” con un dispositivo TMS y un mando con 5 botones numerados del 1 al 5, uno por cada una de las piezas, que deberás presionar justo antes de contemplarlas. Espero ansioso tu opinión.
Un saludo cordial,
Marcel
No sin cierta curiosidad, avivada por la nota de Marcel, Karl se colocó el extraño sombrero, cogió el mando con su mano derecha y se dispuso a visitar la exposición. Ladeó una pesada y opaca cortina y entró con paso decidido en la sala número 1. Una vez dentro presionó el botón número 1. Se encontró en una habitación pequeña, de paredes blancas y desnudas, e iluminada con una luz tenue. Justo en el centro, una silla de madera aparentemente corriente.
Después de aproximadamente 20 minutos, y de haber visitado las 5 salas y contemplado las 5 piezas de arte, Karl transcribió unos breves comentarios que le hizo llegar al señor Marcel. Comentarios ordenados según el número de sala:
1- No tiene ningún sentido estético, no me dice nada. Este tipo de “arte” no tiene el más mínimo valor para mí. ¡Parece una broma!
2- La primera impresión es interesante. Me llama mucho la atención el color..., tiene mucha fuerza. No puedo parar de pensar en él una y otra vez. Inunda todo el objeto y lo hace particular.
3- Esta pieza es extraordinaria..., la perfección de sus formas y proporciones. Maravillosamente colocado en su contexto, coherencia de contornos y tamaños.
4- ¡Único! Aunque sé lo que es no puedo visualizar nada igual a este objeto. Es especial.
5- Vacío. No expresa nada. Le falta pasión, sentimiento, misterio, carga emocional. No tiene ningún valor artístico.
Tres días después de su visita, Karl recibió una nota del señor Marcel:
Estimado Karl:
Te agradezco tus comentarios. Quiero que sepas que la exposición que visitaste corresponde a lo que algunos llamamos una Instalación Virtual. Las 5 salas eran idénticas al igual que las 5 obras allí expuestas (una silla vulgar). El “sombrero” contenía un dispositivo de estimulación magnética transcraneal (TMS) que produjo lesiones virtuales reversibles en áreas específicas de tu cerebro justo antes de contemplar cada pieza, según el número de botón presionado: 1- control (no lesión); 2- lóbulo frontal; 3- lóbulo parietal inferior izquierdo; 4- lóbulo parietal inferior derecho; 5- amígdala.
Y bien, amigo Karl, ¿qué es realmente el arte?
Un fuerte abrazo y hasta pronto,
Marcel
“El arte tiene la bonita costumbre de echar a perder todas las teorías artísticas” Marcel Duchamp
(The Neurobiology of painting. Art, constructional apraxia, and the brain)
http://piramidescerebro.blogspot.com/2007/01/el-experimento-del-seor-marcel-el-arte.html
28 Sep 2007
Dos mitos de Internet, derribados por la Psicología
“El uso de Internet disminuye las relaciones sociales y provoca aislamiento social, soledad, y depresión”. Ésta era una de las principales conclusiones del estudio Pittsburgh, publicado en el número de septiembre de 1998 del American Psychologist y ya el 30 de agosto el New York Times reproducía sus principales conclusiones: “Un mundo triste y solitario descubierto en el ciberespacio”, rezaba el titular. Todavía hoy es frecuente encontrar en cualquier medio noticias y comentarios alarmantes sobre los posibles efectos nocivos de Internet sobre la salud psíquica de las personas. De ser cierto, la principal implicación del estudio sería la inmediata necesidad de implantar políticas sociales encaminadas a prevenir los efectos nocivos de Internet sobre la salud mental. Pero las críticas de los muchos científicos que mostraron que el estudio Pittsburgh contenía errores metodológicos que hacían imposible extraer conclusiones de él, nunca llegaron a la prensa. De hecho, las investigaciones realizadas con posterioridad están mostrando resultados totalmente distintos. Se ha observado que la gente utiliza Internet para mantener el contacto con sus seres queridos más que como sustituto de estas relaciones (Pew Research Center, 2000); Wellman y Gulia, 1999), y que en algunos casos el uso de Internet puede servir incluso para disminuir la depresión y la soledad más que para aumentarla (LaRose y cols., 2001), (McKenna y Bargh, 2000). Lo que sí se ha verificado, no obstante, es que pueden darse ciertos niveles de estrés con el uso de Internet. Pero esto ocurre, por lo general, en los usuarios que llevan menos de dos años conectados. Según el artículo publicado en 2001 por LaRose y sus colegas en el Journal of Online Behavior, el estrés de la red desaparece con la experiencia, y se debe probablemente a que los usuarios noveles carecen de los recursos tanto técnicos como humanos para moverse con soltura en Internet. Parece, por tanto, que facilitar a los usuarios noveles una mayor educación, no solo en cuanto a los aspectos técnicos, sino sobre todo en cuanto a los aspectos de seguridad y de relación social necesarios para desenvolverse adecuadamente en el mundo virtual, podría ser suficiente para reducir sensiblemente el estrés que puede producir la red en los primeros años de conexión.
2- ¿Existe la adicción a Internet?
En nada se parece la famosa adicción a Internet a las adicciones que se describen en los manuales de psicología y psiquiatría. La adicción a Internet es esa necesidad imperiosa que tanta gente siente de conectarse a Internet nada más levantarse por la mañana. El uso excesivo a la red no es adicción. ¿Que a algunos les quita mucho tiempo? Claro, pero las adicciones no se definen por el tiempo que nos ocupan. La nicotina, en cambio, es adictiva y no nos quita tiempo.
1- ¿Produce el uso de Internet depresión y aislamiento?
La adicción a Internet no figura en el DSM IV, el manual más utilizado para el diagnóstico de desórdenes mentales, editado por la Asociación Americana de Psiquiatría, y tampoco ha sido aceptada por la Asociación Americana de Psicología. Los defensores de su existencia se escudan en que la red Internet es aún muy nueva y por eso no ha sido aún aceptada la existencia de esta adicción por las principales asociaciones profesionales.
Lo comparan con la adicción al juego, al sexo, a las compras, llamándolas a todas ellas, de manera colectiva, "adicciones no químicas". Sin embargo, el DSM IV no considera ninguna adicción no química: las adicciones se definen según la sustancia que las causa. Los comportamientos compulsivos han existido siempre, pero pertenecen a una categoría diagnóstica muy distinta.
El término "adicción a Internet" fue originalmente una broma de esas que acaban dando la vuelta al mundo varias veces por correo electrónico. En un foro de profesionales de la salud mental, Ivan Goldberg intentaba hacer una parodia del DSM IV. En el mensaje afirmaba Goldberg irónicamente haber descubierto un nuevo síndrome, el "Síndrome de adicción a Internet", y proponía crear nada menos que el primer cibergrupo de ciberadictos anónimos. Algo así como la primera asociación de alcohólicos anónimos que se reúne tomando copas en un bar. Casi nada. Afortunadamente todavía puede consultarse el mensaje de Goldberg en las secciones de humor de algunas universidades.
Existen muchas clínicas virtuales que hacen sus buenos negocios tratando este síndrome. La gente acude a las ciberclínicas, y si de verdad tenían algún problema, difícilmente será resuelto. Sencillamente porque está mal diagnosticado.
Ni Internet, ni el deporte, ni los libros, ni los amigos son adictivos. Internet es solo una tecnología de comunicación humana.
1- Extraído del artículo “¿Es verdad que Internet produce depresión y aislamiento?”, por Helena Matute (Catedrática de Psicología en la Universidad de Deusto y Directora del laboratorio de Psicología del Aprendizaje).
http://paginaspersonales.deusto.es/matute/papers/Matute(cibercongreso,2002).pdf
2 -
Extraído del artículo “La adicción a Internet no existe. El uso excesivo de la red no es adicción.” De la misma autora.
http://biblioweb.sindominio.net/escepticos/adiccion.html
23 Sep 2007
Psíquica desenmascarada por psicólogos científicos
2 http://es.youtube.com/watch?v=Q3y8ZdQOntU
3 http://es.youtube.com/watch?v=VbdeIAARkpU
4 http://es.youtube.com/watch?v=stnlRbzP33c
5 La prueba: http://es.youtube.com/watch?v=rFhA3W9CTfc
6 http://es.youtube.com/watch?v=QgYAK26sP3E
17 Sep 2007
El cerebro nos engaña: ¿te atreves con este test?
No te fíes. El cerebro nos engaña. Haz la prueba; a ver si puedes superar estos sencillos y divertidos tests...
(Para descargar este CD pincha el enlace con el botón derecho del ratón. Si lo prefieres, también puedes abrirlo directamente. Es un archivo Power Point.)
CD Psicología Recreativa 1: El cerebro nos engaña.
LABORATORIO DE PSICOLOGÍA DEL APRENDIZAJE (Labpsico)
Universidad de Deusto
http://www.labpsico.com/
Sobre este blog
CUARTO MILENIO Y MÁS
mardelanuhr
Soy amante de las ciencias y las artes y defensora de la capacidad constructiva del pensamiento humano, a pesar de la destrucción que en el raciocinio están causando la desinformación, la incultura, las creencias mágicas y la religión.
Contra la "iluminación" de religiones, falsos mitos y resto de supercherías, utilicemos el pensamiento crítico y el escepticismo.
Mi profesión: psicóloga.
Otras ocupaciones: guionista e ilustradora.
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