27 Sep 2008
Juan Cruz se repite más que el ajo

Como bien sabrán los seguidores incondicionales de este blog (eeeeooo), yo fui negro de Juan Cruz. O algo por el estilo :). El caso es que me mimeticé tanto con el personaje que conseguí reproducir una de sus aficiones, que es la de repetirse más que el ajo. Ya no sólo en las preguntas de las entrevistas, sino también en los argumentos que utiliza para hilvanar sus columnas. Yo también me pregunta. Es lo que nos pasa a los tipos con fijaciones, manías y fobias, que al final éstas termiann saliendo en todo lo que hacemos. Por ejemplo, yo hablo de los oyentes críticos de Silvia Tarragona, de las incorporaciones de Julia Otero en su gabiente o de las paridas de Barney Stinson. Todo el mundo se repite. Lo que no es tan habitual es que se repita un columnista en un medio como El País y con tan sólo siete días de diferencia.
Demostración empírica.
20 de septiembre del año 2008. Juan Cruz publica en El País una columna titulada 'El dinero'.
"Dinero y mierda valen lo mismo; eso es lo que dicen los sueños. Es mentira: valen más los sueños. Pero no te quitan el hambre. Ahora destapas cualquier medio y te salta la palabra dinero. Dinero, ruina, hipoteca, embargo, angustia: la misma mierda, distintas pesadillas. Está tan enraizado el dinero que incluso le saltó entre las manos a Iñaki Gabilondo. En este mundo vociferante él inventó el sosiego, y lo practica ahora en Cuatro. Una vez un tertuliano de su época de la SER dijo: "De eso no sé nada". E Iñaki mandó detener la tertulia: "Insólito; un tertuliano ante el micrófono dice que de algo no sabe nada".
27 de septiembre del año 2008. Juan Cruz publica en El País una columna titulada 'Hablar por hablar'
¿Es que sabemos de todo? No; se dice, y con razón, que el periodista es capaz de hablar de todo sin saber de nada, que ése es (casi) su oficio. Cuando empezó esta crisis que ya agarra por las agallas hasta al propio sanedrín del régimen capitalista (es decir, del Régimen), fue tal la avalancha (periodística) que le indicaba a Zapatero qué había que hacer que a alguien se le ocurrió que en lugar de reunirse con los economistas el presidente debía reunirse con los tertulianos para resolver el drama (económico, es decir, El Drama) que se le venía encima a la nación.
Pero, en fin, sabemos de todo, y lo decimos en todas partes: en la prensa, en la radio, en la televisión. Es legendaria esa frase de Iñaki Gabilondo en la radio, en medio de una tertulia, cuando un participante declaró que no sabía nada de aquello de lo que se estaba tratando: "Señores, paremos un momento, éste es un hecho histórico: un contertulio, en el uso del micrófono, declara que no sabe nada de algo".
Es el problema de escribir tanto, que a veces se nos olvida lo que contamos. Aunque sólo haya pasado una semana y en realidad la cita no sea textual. Lo bueno de haber vivido tanto es que puedes atesorar mil anécdotas para utilizar en mil situaciones distintas. O una anécdota para usar en mil situaciones distintas. O mil anécdotas para usar en una situación única. O... Creo que me he liado. O que me repito más que el ajo. O que Juan Cruz. No sé. Mmmm.
26 Sep 2008
Obama McCain, tome partido

Es curioso, pero cuando uno lee las crónicas de Antonio Caño desde EE. UU., tiene la sensación de que El País se ha alineado claramente con las tesis defendidas por Barack Obama. Sin embargo, lo más divertido llega cuando te asomas a las páginas de ABC. Pedro Rodríguez, el corresponsale norteamericano, escribe unas crónicas más que mesuradas cuyos titulares suelen trastabillar siempre hacia el lado McCain. Cuadno lees los titulares uno tiene la sensación de que ABC también ha elegido ya bando. "Barack Obama insiste en celebrar hoy el primer debate con las encuestas a favor. Los intentos de McCain de centrarse en la crisi de Wall Street no prosperan". Ese verbo insiste. Es idea de "centrarse en..." pintan a un Obama irresponsable. Sin embargo, esa intención del titular no se reproduce, ni mucho menos en el texto, mucho más equilibrado. Es curioso cómo el titular primete una posición de partida que no se visulumbra tanto en el resto del texto... Como si lo hubieran hecho dos personas. Como si la crónica llegara de Estados Unidos y el titular de un despacho de Madrid. Pero son sólo imaginaciones mías.
21 Sep 2008
Filtraciones y exclusivas
Francisco Mercado publica hoy un interesante artículo en El País en el que tiene que salir al paso para justificarse por hacer su trabajo. Suya era la firma de la información publicada estos días respecto a lo ocurrido en el avión siniestrado en barajas. De lo que hoy, como análisis, publica en El País, rescato una frase que me ha gustado mucho.
"El mal perdedor llama exclusiva a lo propio y filtración a lo que publica la competencia".
14 Sep 2008
La sombra de La Contra es alargada

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La última página de los periódicos siempre ha sido un incordio. ABC es quien más fácil lo tenía (o no) cuando la cosa era ocupada por un gran anuncio de actualidad. La primera parece más sencilla de elaborar. Un titular, una foto llamativa y luego dos o tres cosinas con las que rellenar. Hay periódicos que se lo curran algo más, pero tampoco mucho. Lo de la última es más complicado. ¿Con qué la llenamos? Hay dos grandes opciones. Están por un lado los periódicos (sobre todo los regionales) que se lanzan sin rubor a las noticias del corazón (esas que cada vez ocupan más espacio en el interior de El País), los chascarrillos, el menudo mundo de titulares enrevesados para luego salir en El Jueves.
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La otra opción es por la que apostó La Vanguardia ahace unos años con las entrevistas de La Contra. Antes creo recordar que también había entrevistas (con Margarita Riviere, ¿puede ser?) pero fue el encargo hecho a tres periodistas de la casa Amiguet-Amela-Sanchís lo que revitalizó la última del diario. Charlas más que entrevistas, conversaciones que huyen de la entrevista chapapote (esas con preguntas interminables en negrita) y limitan las cuestiones a no más de dos líneas, tres a lo sumo, con muchos puntos suspensivos entre respuesta y respuesta, dando aire al entrevistado para que conteste, sin atosigarlo con su biografía. Al lado, un billete donde el entrevistador hace un pequño perfil y arriba, un logro, la presentación personal del personaje (me llamo, tengo tantos años, tantos hijos, creo o no en Dios). Mi preferido es Amela. Hay días que lo odio tanto como lo amo. Me chifla.
El Periódico ha llevado también a su contra entrevistas (nada que ver) y la temporada pasada El País se inventó esa cosa del almuerzo con, desayuno con, comida con. Es una suerte de última persona que a mí no me termina de convencer. Lo que más me gusta es ver el pastón que se gastan los redactores de El País para comer por ahí. Es increíble lo caro que se come en Madrid y Barcelona y lo rentable que le debe salir a El País esta sección para gastarse tantas perras en croquetas, langostinos y cafés que parecen hechos de caviar.
ABC, cómo no, también se ha sumado a la moda y desde hace un par de días lleva entrevistas a su útlima. Ha copiado a El País a la hora de colocar su columna (en horizontal) y luego, por debajo, ha colocado a tres periodistas de la casa (Blanca Torquemada, Antonio Astorga y Virginia Ródenas) para que hagan entrevistas. La cosa tiene unos aires a La Contra que tira para atrás, empezando, por ejemplo, con esa foto de los tres entrevistadores. En fin. Una cosa muy bonita esta de copiarse unos a los otros porque, como todo el mundo sabe, el valor está en la diferencia. O algo así.
10 Sep 2008
Iñigo Domínguez, corresponsal en Roma
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El gran Enric González recomienda hoy en su columna de El País un par de blogs. Uno de ellos es el de Santiago González, en elmundo.es, que recomiendo no haber leído en mi vida pero que, a fuerza de la publicidad, leeré en algún momento. El otro es el que escribe Íñigo Domínguez para los diarios de Vocento, de los que es corresponsal en Roma. A éste sí que lo conozco. Lo veía en las páginas de INternacioanl del diaroi (también en Vida y Ocio a menudo, en las últimas) pero rara vez lo había hecho caso hasta que Jorge, compañero de curro, me manifestó su devoción por este tío. "Es buenísimo todo lo que escribe", me decía. Añadía que en todos sus textos hay hallazgos interesantes, una retranca entre líneas que hace que merezca la pena interesarse por la sociedad italiana (que, además, parece, sobre todo la política, tan dada a eso de la retranca). El caso es que desde hace unt iempo me he enganchado a las crónicas italianas de Domínguez y verdaderamente no defraudan. Su blog lo sigo menos, pero de vez en cuando me pongo al día leyendo los post acumulados. Además, este verano se ha hecho una serie muy chula para El Correo en el que recorría el Meditérraneo a bordo de un descapotable, desde Cataluña a Andalucía, con capítulos muy conseguidos en Benidorm y, sobre todo, Marina D'Or. Sólo había una cosa que no me gustaba mucho de la serie y era el recurso utilizado para la narración. Ante el temor de la primera persona, Íñigo Domínguez se refería a sí mismo como "el viajero". "El viajero llega a Torrevieja", por ejemplo. Es una elección, pero me pareció un pelín forzado. En ese caso quizá no habría pasado nada por utilizar la priemra persona, porque la idea del "viajero" parece que distanciaba un poco al lector. Es lo que ocurre, por ejemplo, con 'Las rosas de piedra', el libro que Julio Llamazares ha escrito sobre las catedrales del norte de España (habrá segunda tanda con las del sur). Llamazares también se apunta a lo del viajero y creo que con idénticos resultados, el lector (digamos que yo, en este caso) se ha sentido, me he sentido un poco expulsado, como si al utilizar ese recurso se desnudara mucho más el artificio. Lo del uso de la primera persona en las crónicas/reportajes siempre ha sido muy discutido, pero si el periodista no se convierte en protagonista no sé si es más cercano. Tengo dudas.
09 Sep 2008
Manuel Rivas y los pescadores
Todavía recuerdo esas portadas de El País Semanal. Eran rostros morenos y ajados, con unos ojos que traspasaban el papel y unos gorros de lana calados hasta las cejas. Su imagen se repetía cada dos o tres meses en la portada del semanal. Y debajo de ellas, siempre una firma, la de Manuel Rivas. Creo que en aquellos años, previos a cualquier contacto periodístico (de oficio, de carrera) ni siquiera llegué a leer uno de esos reportajes. Antes al contrario, me enfadaba con los responsables de la revista por insistir, cada poco tiempo, con un tema que creía manido. ¿Otro reportaje más de pescadores en Galicia? ¿Es que no se les ocurre nada nuevo? ¿Es que Manuel Rivas no tiene nada mejor de lo que escribir?
Hace un par de semanas compré El periodismo es un cuento, un libro que recopila estos reportajes y otros artículos escritos por Rivas en las páginas de los periódicos. Quizá para demostrar que literatura y periodismo están más unidos de lo que pudiera parecer, y en ocasiones menos de lo que sería deseable. El libro reúne estos artículos de pescadores y otros en los que el pulso de la realidad se diluye por la presión cada vez más creciente de la opinión. Hoy, años después, me interesan mucho más esos reportajes sobre tipos reales (aquellos, que, según Rivas, tienen reflejo en el registro) que los artilugios literarios camuflados bajo el artículo de opinión. Me han chiflado los reportajes sobre pescadores y el modo en el que Rivas se enfrenta a ellos. Como transforma cada testimonio en un relato impagable y cada persona es un personaje en sí misma. Presentada con su nombre, a continuación siempre su edad entre comas, y luego recuerdos, rutinas, gustos o disgustos de su vida pasada, no siempre en relación con el hecho que les lleva al periódico, pero que es necesario para dibujar (con la precisión del periodismo, con la voluntad creadora de la literatura) el carácter actual de ese testigo personaje.
La primera parte de El periodismo es un cuento, esos primeros reportajes sobre pescadores y gallegos, es una gozada. Y uno sólo lamenta no haber descubierto antes esos reportajes, cuando los publicaba El País Semanal en unas revistas que guardé durante tanto tiempo y que un día, por falta de espacio, tiré. Las caras de esos pescadores que se me aperecen al leer el libro estarán ahora era una revista descompuesta, con óxido en la grapa, que un día se tragó el contenedor de papel de mi barrio. Me hubiera gustado leerlos de nuevo, ver las imágenes y fotografías que acompañaban unos reportajes, unas historias que son periodismo, son cuento y un ejemplo que supongo habría que seguir. Grande.
Sigue nadando
07 Sep 2008
Las entrevistas trampa de Karmentxu Marín

Abro la revista y cuando llego al reportaje de Carme Chacón con el bebé en brazos tengo que mirar la portada para ver si me he confundido. ¿Es El País Semanal o el Qué me dices? Cuando leo la información me tranquilizo un poco, pero tengo grabadas esas fotos de Chacón ("ministra y madre", un titular a lo peli de Lina Morgan) con el niño en brazos, llenando el frigo, de paseo con el carricoche. Las reminiscencias rosas al servicio de la información seria. O algo.
Pero lo más reseñable de El País de hoy es el regreso de la antientrevistadora por excelencia. Ha vuelto Karmentxu Marín. No termino de entender cómo es posible que El País reserve un espacio tan noble de su periódico (la contraportada del domingo) para algo tan sumamente impresentable como las entrevistas de Karmentxu Marín. Son, sin lugar a dudas, las peores entrevistas que puedes echarte a la vista en un periódico nacional. Quiero decir, hay entrevistas que pueden salir mejor o peor, el entrevistador puede tener el día inspirado o estrellado, pero en tour de la regularidad, el premio negativo se lo lleva Marín. Pero sin lugar a dudas. Nunca me han gustado demasiado esas entrevistas de preguntas cerradas, cuestiones graciosillas que el entrevistador coloca sí o sí para demostrar, ey tío, cómo me molo. Da igual lo que conteste el entrevistado (eso debería ser importante) en ese tipo de entrevistas lo que busca el periodista es lucirse, utiliza al "invitado" como mera estatua. El desprecoi hacia las respuestas es tal que el entrevistador muchas veces llega con el titular pensado desde casa. Por ejemplo, Marín pregunta hoy a Enrique Cerezo, cheriff del Atlético de Madrid: "¿Usted es más cateto a babor o a estribor?" (como verás es una gran pregunta para sacar lo mejor del entrevistado. Cerezo contesta: "No, no, no, no. No soy cateto ni a babor ni a estribor. Yo vivo en Madrid, soy de Madrid, nacido y bautizado en la calle de la Paloma. Y no creo que san Isidro llevara boina". Y Marín titular, en un alarde de originalidad: "No soy cateto ni a babor ni a estribor". Si Marín hubiera dicho: "Yo soy más cateto a babor", ése sería el titular. O: "Yo soy más cateto a estribor". En definitiva, que Marín tenía claro que lo de cateto salía en el titular sí o sí. Si esta frase hubiera salido por iniciativa propia del entrevistado no estaría mal, pero forzarla durante la charla, inducir la respuesta para tener el titular me parece tramposo. No e molan nada esas entrevistas porque me da la impresión de que el entrevistador no ha conseguido sacar nada interesante a su entrevistado. Y con las de Marín pasa eso. ¿Queda reflejado el entrevistado en alguna de las entrevistas? No, padre. Aquí la única que se retrata es ella, estrellita de la contraportada del domingo. Es como otros tantos entrevistadores de la tele, donde el gusto por la charla queda reducido a cuatro gracietas sin continuidad. En fin.
Si se quiere ser gracioso con las preguntas, al menos habriá que crear un clima de complicidad. Es el caso de las entrevistas de Pedro Simón y Quico Alsedo en El Mundo durante este verano. En camisas de once varas. El entrevistador busca su puntillo de protagonismo (en la que hicieron a Bárbara Rey quizá en exceso), pero al menos el entrevistado sale mejor parado, no parece sólo un muñeco en manos del periodista. Se ve su carácter (ahí estuvo la de Clemente), la charla es un poco más fluida. Esto de la entrevista periodística es complicado, ¿que no? Pero desde luego creo que lo de Marín no es el camino.
06 Sep 2008
From the United States of America
Mira, te lo digo. Paso de la política española (quiero decir, que me suelo saltar esas pa´gians de los periódicos) y, sin embargo, estoy enganchadito a lo que se cuentan los diarios sobre la campaña en los Estados Unidos. Si Obama fascina, lo de Shara Palin ya es la rehostia. No me pierdo a diario las crónicas de Pedro Rodríguez (ABC) Pablo Pardo e Iñaki Gil (El Mundo), Antonio Caño (El País), pero sobre todo Eusebio Val y Marc Bassets en La Vanguardia. Los de La Vanguardia han construido un 'tiquet' (como se dice ahora) acojonante para la información desde Estados Unidos. Los dos escriben bien (lo mínimo exigible), atractivo (lo deseable), divertido y entretenido. Interpretativo. Val más en cuestiones políticas. Bassets más vivencial. El primero está ahora cubriendo la convención republicana. El segundo está en el corazón de las tormentas, en Katrina ville, en Nueva Orleans y sus crónicas desde allí son lo mejor (junto a algunos artículos de Enric González) que puedes leer hoy en los diarios. Este jueves se monta una historia estupenda, la de Jay, de 31 años, armado con un fusil y unos prismáticos, que se aburre porque en Nueva Orleans no hay acción. Mientras que otros medios viven el huracán desde la distancia de los fax y la CNN (¿qué hace El País, periódico global?), Bassets se ha metido en el ojo de la tormenta. El miércoles contaba su viaje y la llegada a un restaurante que aún ofrece hamburguesas y pollo frito. Hoy es Jay, vigilante de una de las propiedades de Brad Pitt en la ciudad.
Ésa es la diferencia, el periodista que vive y cuenta. Que narra una historia con personajes reales y situaciones de ayer. La tormenta no es un dibujo en el mapa, afecta a miles de personas. Pero muy pocos medios españoles, quizá sólo Bassets, se ha acercado para hablar con los afectados. Ésa es la diferencia.
26 Ago 2008
Atenas 2004, lo que se dijo
He bajado al trastero y buscando en un par de cajas viejas hasta que he encontrado el tocho de fotocopias. Hace cuatro años fotocopié y conservé las páginas especiales que El País dedicó a los juegos olímpicos de Atenas 2004. Hoy, con la resaca de Pekín, me ha entrado morriña y me ha dado por leer de nuevo lo que se dijo hace cuatro años. Tengo delante de mí las fotocopias. A ver que dicen...
El primer día de los juegos, el 13 de agosto (del 2004) ya explotaba el culebrón con el que nos hemos desayunado día sí día también estos otros. Contaba Segurola.: "La verdadera grandeza de Michael Phelps no reside en su desafío a las siete medallas de Spitz". El duelo Phelps-Spitz ya estaba en las previas de hace cuatro años. ¿Cansino? Mmm. Un día después, el 14 de agosto, le dedicaban dos páginas "Hércules en bañador. Mihale Phelps participará en 18 pruebas en siete días durante su impresionante desafío olímpico". Y un presagio: "La mercadoctecnia revela que es el deportista con más potencial publicitario del equipo estadounidense". Entonces Phelps tenía 19 años. Y más. El día 15, las páginas especiales de Atenas 2004 empiezan así: "Comienza la caza de Spitz". Me rindo. Y todavía faltan cuatro años.
Otro presagio: "El atletismo, que atraviesa momentos turbulentos, recuperará todo su esplendor en la final de 100 metros". Entonces el favorito era Asafa Powell.
Más: "Para la generación que encabeza Pau Gasol los Juegos de Atenas deberían converstirse en el escenario que la consagre. Sin duda, es uno de los mejores equipos de baloncesto que ha armado España", escribía Segurola el 13 de agosto del 2004, en la crónica inicial del primer día de los juegos. El día 15 el equipo español (Calderón, Navarro, Jiménez, Gasol y Garbajosa en el cinco titular, Dueñas, Reyes, De la Fuente, Comas, Iturbe, Rudy y Yebra el resto) se deshacía de China 58-83 y Estados Unido, "batacazo olímpioc de la NBA con Duncan, Iverson y LeBron James perdía con Puerto Rico. El 17 de agosto vaticinaban: "La prensa norteamericana expresa su conmoción por la derrota ante Puerto Rico y afirma que el dominio de EE. UU. ya es algo del pasado". Aíto decía ayer que ojalá.
Lo de la contaminación en los juegos debe ser cosa de modas. No sólo se ha comentado mucho en estos juegos de Pekín, sino que ya era objeto de análisis en el 2004. "Ozono en el aire", titulaba Carlos Arribas. "Los corredores sufrirá hoy en sus pulmones la contamiación ateniense". Puto Co2.
Me doy cuenta de que la cobertura de entonces tenía algo que este año no había echado de menos (hasta que ahora releo estos artículos). Hace cuatro años escribían David Trueba, Juan Cueto, Javier Cercas, Vicente Molina Foix, Sergi Pàmies... el "periodismo literario" mola. Y también los artículos que publicaba Iturriaga.
Titulares repetidos. 18 de agosto del 2004. "La natación española está hunidda". DE lo cual se deduce que en estos cuatro años no se ha hecho nada. Nada, jeje, ¿lo pillas?
Uy, qué bueno. Veo una foto tremenda. Marichalar en el palco de la familia real. Antes del cese temporal de convivencia. Qué tiempos aquellos.
El 25 de agosto Llaneras era "grande" (lo sigue siendo), el 27 España perdía ante Estados Unidos a Baloncesto 94-102 (otra vez) y David Cal (igual de callado que ahora) ganaba un oro.
21 Ago 2008
Accidente en la T4.

Me enteré por la noticia en Internet, pero luego encendí la televisión para ver imágenes y la radio para escuchar testimonios. La red puede ser lo inmediato, pero para los grandes acontecimientos seguimos recurriendo a los medios tradicionales. Es lo que tiene. Incluso los propios medios de Internet echan mano de sus competidores para poder cumplir mejor con su labor informativa. Ahí estaba la web de El País, por ejemplo, con enlaces directos a la Ser y CNN+.
El caso es que después del primer pelotazo en Internet marché a la tele. Había especiales informativos de TVE, de Cuatro, Antena 3, Telecinco. En todas, vamos. La Primera fue la única que mantuvo un poco la compostura informativa durante la tarde. Las privadas, vistieron en seguida el suceso con el traje de luces y bombillitas rosas de Está Pasando o el Visto y Oído (el programa de televisión con el plató más cutre de lo que llevamos de siglo XXI). Era tremendo escuchar a los presentadores de Está Pasando con eso de " y ahora, conoceremos las reacciones de la familia real". Poco más de una hora tardó el cutreshow en quitarle el puesto a la información. O algo.
Hoy, con el humo del avión todavía vivo en las páginas, me dispongo a leer el periódico contigo. En tiempo real. He comprado El País y también El Mundo. Éste segundo, sobre todo por el titular de primera, que me ha parecido una sobrada más del diario de Pedro J. Dice: "La crisis de Spanair desemboca en una tragedia con 153 muertos". Tremendo. El caso es que quiero leer el periódico al tiempo que escribo este post. Te digo lo que leo y luego comento lo que me parece.
Empiezo por la contraportada de El Mundo. David Gistau. "Un bucle cruel del destino". "Dentro de la terminal -qué connotacoines siniestras sugiere ya la palabra termianl aplicada a la T4-, es verdad que todos los paneles mostraban rotulada en rojo la palabra Delayed infinitamente repetida". Un remite me dice que vaya ala página 20, pero en la página 20 sólo encuentro publicidad de Segundo Marey y los Gal. Voy a la 22. Aquí sí, sigue el artículo de Gistau, donde cuenta la experiencia desde el putno de vista de alguien que acude al horror y se encuentra la escena paso a paso, desde la carretera hasta el corazón del aeropuerto.
Vuelvo a la primera página de El Mundo para releer el titular: "La crisis de Spanair desemboca en una tragediacon 153 muertos". Después de esto estoy más ansioso por leer el editorial que el resto de la información. Ardo en deseos de saber de qué modo Pedro J. enlaza el accidente con la economía. El editorial titula: "¿Fatídica coincidencia o neglicencia criminal?" Es el germen de un culebrón mediático. Pide a Fomento que aclare "si la compañía estaba cumpliendo estrictamente los protocolos de seguridad necesarios para ejercer su actividad o si las dificultades (económicas, financieras, el paréntesis es del bloguero) estaban provocando una relajación en el manteimietno técnicos de los aviones, y también si la conflictividad laboral de la empresa tuvo lago que ver en las circunstancias que roderaron al accidente". Visto así, junto a una España que vierte lágrimas con la forma de las Canarias (muy buena la viñeta de Idígoras y Pachi) las preguntas de El Mundo parecen, cuando menos, necesarias para llevar a cabo la investigación, pero no deja de sorprenderme ese titular de portada. Por cierto, que la viñeta de Guillermo no la entiendo.
Página 8. Empieza la información. Me gusta la estructura que siguen ("Los hechos", "La compañía", "Las víctimas", "Las reacciones") para articular las diferentes piezas. Frente a las imágenes de televisión y las voces rotas de los familiares, las palabras deben tener la suficiente fuerza, estar elegidas y dispuestas de una manera eficaz que sirva tanto para la ifnormación como para la epatía con el lector. Hay párrafos demoledores. "La gente pedía un médico a gritos. Enseguida han llegado las aambulancias y se han llevado a los que estaban vivos. En medio del espantooso silecnio, sóo se oían gritos y el ruido del agua de las mangueras. "Lo peor ha venido cuando hemos sofocado el fuego. Había decenas de cadáveres entre los restos y pegados a las piedras. El olor era insoportable".
En la página 12 comienza el análisis de la compañía. Leo A Paloma Díaz Soteor. "El avión que se estrelló ayer era un MD-82 de 15 años de antigüedad. Llevaba nueve años de servicio en al aerolínea española, a la que llegó procedente de Korean Airlines y adonde volverá cuando cumpla el periodo de leasing para el que fue adquirido". ¿Volverá? ¿Qué volverá? ¿El avión hecho pedazos? Más. "La úlitma revisión a fondo que pasó, la que se realiza cada 500 kilómetros, fue practicada en mayo de este año". ¿Cada 500 kilómetros? Para mí que este dato está mal. 500 kilómetros se los hace un avión en cada viaje. Por lo menos. ¿Había reivisones "a fondo, cada 500 kilómetros" todos los días?
Viene lo tremendo. Página 14. "El accidente de ayer en Barajas es el trágico colofón a un cúmulo de problemas que han dejado a Spanair al borde de la quiebra". En la página 17 hacen una serie de preguntas sin respuesta que, aunque muchas sustentadas en comentarios y rumores, parece que es neceario hacerse. ¿Qué hace al piloto regresar tras su primer intento de despegue? ¿Solucionaro el problemas los ingenieros de mantenimiento? y la estrella para El Mundo: "¿Influyó la situación crítica de la compañía en el desarrollo de los hechos?".
Después de leer las páginas dedicadas a las víctimas (creo que El Mundo debería haber hecho un poco más de hincapié en ellas) me paso a El País.
Titular de portada, sin más juicios de valor: "153 muertos al estrellarse un avióne n Barajas tras despegar". La fotografía de primera, poca nitidez, ni siquiera está firmada. Es mejor la de El Mundo. También me gusta más la crónica de arranque sobre el accidente. La de El País, de cuatro largas páginas, sin despieces ni subnoticias, también está -curiosamente- sin firmar y parece una ristra de salchichas donde los párrafos se suceden sin apenas hilazón. Las conexiones se hacen con frases manidas y mil veces repetidas. "En los primeros instantes la confusión era enorme". O "el caos fue total". Y hay verbos cuya elección no es la más acertada. Creo. "El avión estaba roto y lo sabían. Se los han cargado", bramaba un hombre con su esposa y sus tres hijas, al salir de la sala para familiares en la T4. Ese bramaba...
Más adelante leo que el comandante del avión se llama Luis Luna Gil. En El Mundo (que aporta datos de su trayectoria) es Antonio Luna. A lo mejor tiene nombre compuesto.
La crónica principal de El País, de la página 8 a la 11 me ha dejado bastante frío. La información está mal administrada y la escritura deja bastante que desear.
Voy a la página 12. Las víctimas. Sus testimonios están agrupados con postales escritas desde los diferentes hospitales. Aquí El País ofrece mejor producto que El Mundo. Más cercano, mejor administrado, con más comillas y personajes, más cercano al suceso. Hay fragmentos estremecedores. "Verá, llevaba una alianza..." "¿Una alianza donde estaba escrito José Luis?", pregunta entonces un sanitaroi. "Sí, sí, es ella". En el mismo párrafgo. "Los pasillos del Ramón y Cajal están llenos de camas vacías: el hospital se preparó para una avalancha de heridos, pero no hay casi supervivientes". Esta imagen es tremenda.
La gran aportación de El País viene de la mano de Oriol Güell. Destacado en primera y desarrollo en la página 14. Es el estimonio de Ligia Palomino, una médica del Samur que se salvó de la catástrofe y que además sirve de percha para el arranque de la pieza principal en la página 8. "Oí un ruido horrible y salí despedida". Merece la pena leerlo.
Hay más testimonios en la página 16, en un reportaje escrito por Elena G. Sevillano y M. Altozano. En este enfoque de la noticia, El País ha trabajado mucho mejor que El Mundo.
En las páginas 18 y 19 ya hablan de Spanair. "La puntilla a una compañía en apuros". Se da la información, pero no se enlaza de la forma tan directa en la que El Mundo lo ha hecho con su titular de primera. El arranque de la informaciónde Lara Otero no es, sin embargo, políticamente correcto. "A perro flaco todo se le vuelven pulgas". ¿Pelín coloquial para el asunto del que hablamos? En El Mundo hay una pieza entera con declaraciones de Jesús Navas, presidente de la sección sindical. En El País no obtuvieron declaraciones. Teléfono desconectado.
En la página 18 veo que El País ya nombra al piloto como Antonio Luna, y no Luis, como decían en su decepcionante crónica principal. Lo delnombre no es lo único en lo que no coinciden El País y El Mundo. En su página 18, escriben en El País. "Un piloto de Spanair que vuela en ese tipo de aparatos explica que las altas temperaturas ambientales y la altitud (madrid está a unos 750 metros sobre el nivel del mar) provocan que estos motores alcancen temperaturas muy elevadas". Me suena que he leído algo parecido, pero con otros datos, en El Mundo y vuelvo a esa información. La encuentro en la página 17. Dice: "Los pilotos señalan algunos factores influyentes en una situación crítica. La altitud en la que se sitúa el aeopuerto (en Madrid, a 600 metros sobre el nivel del mar), así como l a temperatura (unos 30 grados a la hora del accidente) influyen en la potencia del os motores.
En las páginas siguientes, El País refleja cómo se vivió el accidente en otros aeropuertos (viene a mi memoria una reportera de está pasando en el aeropuerto de Ibiza, ayer por la tarde, tremendo) y la obligada cronología de grandes siniestros aéreos.
Ahora, a la espera de la caja negra.
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