18 Ene 2009
No era un infiltrado
Ohhhhhhhhhhhhh
17 Ene 2009
El follonero revienta Gran Hermano

Es lo que circula por la red. Seguro que lo has leído. El follonero, Jordi Évole, conductor de La Sexta, responsable de Salvados, colaborador de Buenafuente, revientaeventos profesional, ha puesto su ojo en Gran Hermano 10, ha infiltrado a un concursante (Iván) y desde fuera se encarga de coordinar una campaña (financiada por la Sexta) para que el gachó gane el concurso. La venganza contra Telecinco por la sentencia contra Sé lo que hicisteis. El círculo cerrado. La venganza en frío y en el programa de mayor audiencia. Gran Hermano reventado por las costuras. Es el rumor.
Desde aquí sólo puedo decir una cosa. Ojalá. Nunca me ha gustado mucho eso de infiltrar y reventar un acto. Y seguramente otro año me hubiera sentado mal. Perro no muerde perro, o algo. Pero este año digo que ojalá, que ojalá que revienten Gran Hermano, que ojalá que Iván sea un concursante y que fuera hay una campaña orquestada para que éste tipo gane. Ojalá. Sólo por ver la cara de Mercedes Milá (Merceditas, como diría el gran Monegal).
Es increíble la actitud que ha tomado la Milá en esta edición del programa. El modo despótico, chulo con el que trata a los concursantes ya expulsados. Más que entrevistas les somete al tribunal inquisitorial, les escupe (metafóricamente) sabiendo que tiene la última palabra y que ellos (pobres, concursantes de GH) no están a la altura para defenderse. Hace dos semanas, Carlitos (el marido, el soldador, mi favorito) le dijo a Mercedes que si Iván ganaba podría ser (podría ser) porque había un grupo organizado que lo apoyaba.
-No, es el que más apoyos tiene.
-O el que tiene a gente con más dinero que le apoya- contestó Carlitos.
Pero tú que te piensas, no tolero que digas eso, la gente es libre y vota lo que quiere. Si él tiene a gente que le apoya, ¿por qué no la tienes tú también?
La conversación:
-¿Tú crees en los votos o no?
-No
-Ah, ¿no crees en los votos?
-No
-¿Por qué?
-Los respeto pero considero que el voto no es por mayoría, sino por el que más dinero tiene.
-¿Por qué dices que no te valen los votos?
-Porque si fuera un voto por persona sería una mayoría de España.
-Pero, ¿tú que crees, que esto son las elecciones generales o qué?
-No, gran Hermano.
-No, es Gran Hermano, donde puede votar la gente todo lo que quiera. Y si tú estuvieras de finalista no estarías diciendo esto. Estarías encantado de los votos.
-No, porque estaría dentro y no sabría lo que hay fuera.
-¿Y qué es lo que hay fuera, Carlos?
-Pues una plataforma.
-¿Y por qué no hay dos plataformas o tres o diez plataformas?
-Que soy consciente de lo que hay, pero considero que no es un programa que sea por mayoría.
-Pero vamos a ver. Hay unas votaciones cada semana. Y esas votaciones con un notario que podéis verlas...
-Pero ¿cada español vota una vez?
-No
-Entonces ya está
-Esto es un concurso de televisión. Esto no son las elecciones generales.
-Que sí, que yo me lo creo, pero mi opinión es que no es una mayoría. Respeto a toda la audiencia, pero no es una mayoría.
-Es la mayoría de los que telefonean-
-Exacto.
-Pero si hay una plataforma o unos ivanistas, me da igual, será porque se han formado (...) Dejad que la gente se gaste lo que le dé la real gana.
Pues en esas estamos. Ojalá Iván sea un infiltrado, ojalá haya una campaña detrás (defendida por Milá, como vemos) y en la que esté metido el Follonero. Ojalá. Sólo espero ver la cara de Mercedes si al final resulta que es verdad. Aunque espera, con la defensa a ultranza que hace la presentadora de Iván, no me extrañaría nada que ella también estuviera metida en el ajo. Reventando la cosa desde dentro, harakiri mediático de Gran Hermano. Ojalá.
Y dejo una postdata, por si acaso: qué gran personaje es Iván. Grande.
17 Dic 2008
¡¡¡Que mires el 24 horas, que lo tengo contratado!!!
Mira el 24 horas, le lloraba Gemma a la pantalla de un minitelevisor. Y al otro lado, Carlitos, su marido le repetía una y otra vez: "Te quiero mucho, ¿vale? Ahora disfruta lo que yo he disfrutado ahí adentro, ¿vale?"
Lo de Gran Hermano de este año es un vodevil con puertas que se abren y se cierran. Caminos cruzados de un matrimonio que entró junto fingiendo que no se conocían de nada y que desde hace unas semanas el público separó. Primero le sacó a ella y a él le dejó dentro. Y ahora que le sacan a él, es a ella a quien vuelven a meter en la jaula. Con televisiones de por medio para que todos veamos cómo lloran y sufren y se olvidan y se recuerdan.
¡¡¡Que mires el 24 horas, que lo tengo contratado!!!
20 Nov 2008
Iván debe llegar a la final
Reconozco que este año me he enganchado menos de lo que es habitual en mí a Gran Hermano. Gran parte de culpa la tiene Herederos, la serie de Concha Velasco que (glups) sigo todas las semanas pendiente de ese ERE encubierto que se han marcado para ir eliminando personajes poco a poco y ahorrarse sueldos. Aquí casi casi que se cargan a prota por capítulo. En fin, que digo que no veo muy a menudo Gran Hermano, pero de lo poco que lo sigo no puedo sino decir que mi favorito es Carlitos (la mujer guerrera era tremenda) y que, lo digo como lo siento, Iván debe llegar a la final. No ganar, pero al menos sí quedarse lo máximo posible para dar un poco de vidilla a la cosa.
Me gustaría hacer una pequeña encuesta. ¿Hay por ahí seguidores/detractores de Iván?
Manda mensaje Iván Sí o IVán No a este blog, jejeje.
22 Oct 2008
Los concursantes de Gran Hermano son tontos

Ey, oye, que la afirmación que está ahí arriba no la he dicho yo, que conste. Esta idea de llamar tontos a los concursantes de Gran Hermano (algo no muy original, por otra parte, aunque sí reduccionista) es cosa de Mercedes Milá. Si anoche viste Gran Hermano (como yo lo vi) verías ese momento en el que Mercedes Milá, con la china Li a un lado y los expulsados en el sofá levantando la mano para volver a entrar en el programa, va y les suelta, al ver a esa tropa con el dedito estirado. "Pero mira que sois tontos". Jajaja. Tremendo. Lo que miles, millones de personas llevan pensando durante diez ediciones, lo que tantas veces se ha repetido en las tertulias de cámara y también en las de bar y café, la -en algunos casos- manifiesta evidencia de que estos tipos no tienen dos dedos de frente, fue ayer refrendada por la propia presentadora del programa. "Mira que sois tontos".
Voy al diccionario. Tonto:
Se dice de las actos o dichos carentes de lógica o de sentido común
Absurdo, sin sentido, inútil
Pasmado, totalmente asombrado
adj. y s. Se dice de la persona de poco entendimiento o inteligencia
En fin. Lo que está claro es que los concursantes de Gran Hermano se han encontrado últimamente pasmados, inmersos en unas volteretas carentes de lógica, algunas parece que inútiles, pero que siguen reportando importantes índices de audiencia para el programa. No lo veo todos los días, sólo algunas galas y cuando termina Herederos ("no hay descanso para Carmen Orozco"). Pero cuando lo hago, me engancho. Como un tonto, también. Me trago a Mercedes Milá saltando descansa del plató, a concursantes que entran y salen este año a sus anchas (vivan las nominaciones), casas con puertas cruzadas y la mejor trama, el enganche definitivo de este año, ese matrimonio que parece que no se conoce (vaya dos) y que tiene que fingir que efectivamente no se conoce. Me chiflan sus conversaciones, sus peleas, sus celos y sus reconciliaciones, los flirteos de ella con Orlando (o viceversa) y el desconcierto de Carlos, el marido, que ya no sabe qué pensar ni qué hacer. En fin. Mundo de tontos. No lo digo yo, que lo dice Mercedes Milá.
23 Sep 2008
Gran Hermano 10, al día.
Tengo un problema, ¿vale? Como algunos de vosotros sabréis soy un yonqui de la telerrealidad, quiero decir, que me gusta tener una dosis de reality para dar continuidad a la rutina televisiva, o algo, y como dice Francisco en los comentarios sentarme delante de una tele no para utilizarlo como analgésico, sino para reírme y criticar. Soy así de mala persona. El problema que tengo es que, de los tres que ahora hay dispobibles, pues apenas me he enganchado a ninguno de ellos. Y dudo mucho que lo haga. ¿Por qué? Vayamos por partes.
Parte número 1. Gran Hermano. Empezó el viernes. Aquí dejé un post que se ha convertido, glups, en el más visto de todo el blog. Tremendo. El caos es que decía que empezaba GH, tal y pascual. Y esa noche pude ver un poco del programa. Tampoco mucho porque salí tarde de trabajar y bla bla bla. De lo poco que pude ver, como que no me ha convencido mucho. Lo más gracioso de todo fue ver a Mercedes Milá cebando la entrada de un Ismael Beiro irreconocible. "Va a entrar Ismael, el primer ganador del concurso, caracterizado como un concursante más. Se va a llamar Paco y no lo van a conocer. A ver cómo reaccionan los concursantes de este año". Y a los cinco minutos, ya queda menos para que entre Ismale, irreconocible, ya veréis, ya veréis. Cinco minutos. "Atención todos que entra Ismael. Vamos a ver su caracterización para que no lo conozcan". Lentillas azules, bigote, pelo teñido y sin afeitar. Tremenda caracterización. Lo mejor es que pone un pie en la casa y ya salta la primera. "Ey, que es el pisha". Jajaja, la gran apuesta de la noche, lo más importante del arranque del GH 10 por los suelos en apenas cinco segundos. Tremendo.
Hay una putada gorda y es que los resúmenes son a las cinco de la tarde, con lo que no podré seguirlos, con lo que no podré engancharme, con lo que no tendré mi dosis de GH. Tampoco creo que pase nada porque este año, visto lo visto, la verdad es que tampoco pinte muy prometedor. Es chulo eso de meter a un matrimonio y que finja que no se conozcan (algo así hicieron con las gemelas el año pasado), pero no sé yo si eso tendrá recorrido o se quedará en un bluf a lo Ismael Beiro. Y del resto de concursantes, pues mira hay una tipa que salió en el vídeo levantando la pata, que tiene 37 años, que no sé cómo se llama, pero parece un poco cansina, la verdad. Como el que es presentador de televisión llama y gana. En fin, que no me llama, no me llama. Esto no quiere decir que me enganche a mitad del concurso (cosas más raras se han visto), pero de momento... Y encima las galas los martes, con la serie de la Concha Velasco.
Parte número 2. Circus o el Fama a bailar con aros y colchonetas. En fin. Lo veo algo más por el horario, pero a este no creo que me dé tiempo a engancharme porque la audiencia va de mal en peor (a lo más difícil todavía). Es una pena ver a estos chavales haciendo cabriolas y pensar que no hay nadie al otro lado para verlo. Tanto esfuerzo pa ná es tontería. En este programa destaca un chaval que se llama Cristian y que se ha convertido en el rey del confesionario, a lo Jorge Berrocal, pero con menos edad y más flexibilidad. "Gracias España, gracias España por salvarme y tal". También mola un profesor que no hace más que pegarles gritos. Por lo demás, la cosa se hace tan repetitiva (volteretas, mortales y tal) que si no lo quitan en dos semanas a lo mejor el que se ha ido soy yo. Además, es curioso porque aquí se mezcla mi vena enganche a reality con mi vena odio el circo (que la tengo, y desde pequeño, cuando obligué a la familia a salirnos de la carpa porque me aburría sobremanera). A ver en qué termian todo esto.
Parte número 3. En los dos casos anteriores pesa además una cosa importante. Que no tengo Digital +, con lo que el efecto pique de los canales 24 horas es nulo.
Parte número 4. Factor X. A mí me gusta Operación Triunfo, ¿vale? Entonces, cuando veo Factor X no puedo dejar de pensar en el aire cutre que desprende. OT es un programa bien hecho, bien pensado y esto de Factor X como que tira más a espectáculo de quiero y no puedo. Esas bailarinas con escobas en la cabeza, esa escenografía tan cutre, sin apenas bailarines, esas canciones recortadas (como en OT) y esos jueces que un día se levantan pastelones (como ayer) o tremendamente críticos (como durante los castings, riéndose en la jeta de los aspirantes). En fin. Ayer no lo vi entero, pero me gustan los Vocal Tempo (ya he contado aquí mi fascinación por los grupos a cappella) y un chaval que se llama Mario que es como la Virginia, pero en versión masculinizada. El Mario es una mezcla entre Ray Quinn, concursante de la versión inglesa, y Martin, el cantante elfo de Finlandia. Supongo que veré las galas, así que si alguno quiere, por aquí podemos comentarlas.
Martin, el cantante elfo de Finlandia, con el Somebody to love de Queen
Ray Quinn, el crooner adolescente del Factor X inglés canta Waterloo, Crazy Little Thing Called Love
Y Mario, el de aquí, canta por los Jackson Five
21 Sep 2008
Vuelve Gran Hermano

Para todo aquel interesado por mi nueva vida en el mundo Foster Wallace que esté tranquilo, sí, he empezado el libro. Debo reconocer que me asusté mucho después de leer el primer ensayo de "Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer" (paradójico e irónico título ahora que sabemos el final de DFW). El caso es que lo primero, lo del tenis, la matemática y la meteorología no me moló nada. Se me hizo tan cuesta arriba que estuve a punto de abandonarlo antes de llegar a la bola de partido. Con un esfuerzo sobrehumano decidí rematarlo y seguir adelante, confiando en que la cosa fuera a mejor (era inevitable).
En esto que llego al segundo ensayo, el que todavía estoy leyendo, 'E unibus pluram' y es fantástico. Cada una de las frases podrían exprimirse sílaba por sílaba, palabra por palabra para extraer oro, petróleo sobre el que pensar durante más tiempo del que desgraciadamente tengo libre. 'E unibus pluram' explica la relación que existe entre la cultura pop, la nueva literatura (y la vieja) y la televisión. Y analiza cómo la televisión y nuestra relación con ella influye no sólo en nuestras vidas, sino también en la representación que hacemos de la realidad. Es una maravilla. Sobre todo durante las primeras partes del ensayo, donde analiza la influencia y la relación que mantenemos con la televisión, que mantiene un sujeto tipo, al que llama Jose Briefcase, con la televisión.
Merece la pena leerlo, sobre todo en esta época de comienzo de temporada televisiva y precisamente hoy que comienza, glups, Gran Hermano. Lo de glups viene a cuento porque me toca trabajar y seguramente no pueda ver la presentación de los personajes, la entrada en el escenario (casa lo llaman alguno) y las primeras líneas de un guión improvisado. Me fascina y aborrezco Gran Hermano por partes iguales. Me encanta la dramatización de sus tramas, la "guionización" de lo que no se puede hacer guión y cómo los redactores y realizadores arman lo que sucede en la casa para crear un continuo televisivo, una telenovela "de la realidad". Los resúmenes de media tarde son un producto con un guión que mama de la narrativa del culebrón para que el espectador no se pierda, para que pueda encontrar un sentido en todo lo que sucede en la casa. Y así es como nacen héroes y villanos, cómo de una nimiedad (al fin y al cabo eso es lo que sucede en las telenovelas, nada) se hace un todo. Y aunque me gusta la construcción narrativa de los resúmenes, hay veces que no soporto a los personajes. De ahí que el enganche a Gran Hermano no dependa de lo que sucede, sino de a quién le sucede. Creo que me he perdido más ediciones de las que he seguido (la dos primeras, alguna de por la mitad, ésta última) pero está claro que como el casting no convenza desde el primer día, se acabó lo que se daba. Y eso, la presentación de personajes, el special guest star, es lo que va a suceder esta noche.
¿Qué tiene en común Gran Hermano con David Foster Wallace? Mmm. He subrayado (metafóricamente, porque paso de manchar los libros) un par de párrafos.
"Pero la gente solitaria, en sus casas, solos, siguen ansiendo imágenes y escenas, compañía. Por eso ven la televisión. Jose puede mirarlos a Ellos en la pantalla; Ellos no pueden ver a Joe. Es casi voyeurismo. yo conozco a gente solitaria que ppercibe la televisión como un verdadero Deus ex machina para voyeurs. (...) El voyeurismo clásico es una modalidad del espionaje, es decir, ver a gente que no saben que estás ahí mientras desarrollan las actividades mundanas pero llenas de erotismo de su vida íntima. Es interesante que gran parte del voyeurismo clásico requiera instrumentos con pantallas de cristal; ventanas, telescopios, etcétera. Pero ver la televisión es distinto a la actividad de los mirones genuinos. Porque la gente a la que estams viendo a través de la pantalla de cristal de la tele no ignora el hecho de que alguien está viéndolos. En realidad, que un montón de gente está viéndolos. En realidad, la gente de la tewlevisión sabe que es en virtud de esta multitud gigantesca de mirones que está en la pantalla llevando a cabo toda clase de actividades mundanas. La televisión no permite un verdadero espionaje porque la televisión es actuación, espectáculo, lo cual por definición requiere espectadores. En este caso no somos voyeurs en absoluto. Simplemente espectadores". p. 35
Dicho lo cual, ahí lanzo mi propuesta de nuevo reality show. ¿Qué hay de poner una cámara en un hogar que tiene enganchado las 24 horas del día el canal de Gran Hermano? ¿Por qué no un reality dentro de un reality? La vida cotidiana, los comentarios de una familia que sigue desde su casa lo que sucede en Guadalix de la Sierra. Ahí lanzo la idea (que seguro que no es nueva), pero que si, lo fuera, desde aquí te lo digo que la puedes copiar. Que paso de los derechos de autor.
18 Sep 2008
Yonqui de la telerrealidad busca reality

Para terminar de hundir mi ya de por sí depauperada reputación diré que sí, soy débil, suelo engancharme a los realities. Y además lo hago con una facilidad pasmosa. Soy incluso capaz de colgarme de la droga televisiva de más baja calidad. Es cierto que aunque revuelvo mucho en la basura, todavía selecciono muy bien (es un poner) lo que me llevo a casa. Quiero decir, que nunca vi más de media hora (o quizá sí, pero no lo recuerdo) de El Bus, de La casa de tu vida, de Gran hermano VIP, de La Granja, de Escuela de Actores (dios, ¿alguien lo vio?), Hotel Glam y tantos y tantos sucedáneos. Sin embargo, sí que me engancho con cierta facilidad a otros subproductos de la gama. Cierto es que hay varios grados. Están los que veo con una revista en la mano (tipo Gran Hermano, La selva de los famosos) y otros que además sigo, visitando páginas de Internet y tal (esto es tremendo, lo sé).
En esta segunda categoría, la del enganche más o menos total, está Operación Triunfo (of course). Soy fan de OT, desde el principio, qué pasa. Hasta me vi la tercera edición (que ya es el colmo de los fans). Espero que no me insultéis por esto ni nada por el estilo, pero no lo puedo evitar. Me gusta. David Cacho, compañero de profesión y pupitre, es otro friki de OT. Incluso ha llegado a retransmitir una gala en directo por Internet. Algún día, en la séptima edición o algo, habrá que intentarlo. Es cierto que este año ha sido un poco raro (mi favorito, Ros, fue al primero al que echaron) y Virginia, la ganadora, no me molaba mucho (ya empieza a sentir las pedradas fanáticas sobre mi tejado, debería habérmelo callado) pero aún así ahí he estado, todas las semanas delante de la tele. T
ambién me enganché a Fama (sí, lo sé, soy lo peor). Debo decir para defenderme que la culpa de todo la tiene una fiebre de principios de año. Me pillé la Nochevieja con un gripón de aúpa, el termómetro estaba asustado porque nunca había marcado tantas décimas, y el caso es que ahí estaba yo, solo, con el mando a distancia del Digital (todavía había digital en mi casa de aquellas), sin nada que ver y el canal 19 ahí, todito para mí. Así que me tragué los castings, y luego los primeros programas. Lo demás es historia. Creo que la fiebre se alió con el enorme grado de cutrerío del programa para terminar de engancharme. Lo de Fama era tremendo. Parecía programa de televisión local. De televisión local local, nada de televisión local de capital de provincia. Y que me perdonen las televisiones locales no de capital de provincia. La grafía era horrorosa, el plató parecía un gallinero de mi pueblo pero con ventilador y en la casa debía oler a chotilla preñada. Tan pequeña, tan cutre, con esos zumos del Lidl. En fin.
El caso es que los de la tele son listos y suelen planificar la cosa de tal manera que los frikis empalmemos un reality con otro sin solución de continuidad (qué gran frase, sin solución de continuidad). A la espera de Gran Hermano, la duda es si sigo Circus (un fama pero con más acrobacias y coreografías colgados del techo) o Factor X (un operación triunfo con tres ristos sin gafas del que no vi la primera edición por pavor a las copias).
Reconozco que estoy intentando lo de Circus, pero lo que más me engancha, lo que me tiene con el corazón en un puño, el más difícil todavía que espero ver, ese número que aguardas con tensión que suceda en algún momento es que al presentador, Josep Lobató, le exploten las venas del cuello (luego decimos de la Patiño, pero lo de este chaval es tremendo) y empiece a salir sangre a borbotones por la pista. Algún día sucederá. Y no sé si se estaré para verlo.
Necesito ayuda. Circus, Factor X o Gran Hermano. ¿Alguien me recomienda algo? Y que sepáis que de vuestra respuesta dependerán parte de los futuros post de este blog. Porque estaré aquí para contarlo. Aviso (o amenazo).
25 Jul 2008
El experimento sociológico
Ha salido estos días en los medios el ministro de Industria, el descorbatado Miguel Sebastián, haciendo el paripé en Soria con un mando a distancia gigante. El hombre apretaba un botoncito y de repente, toda esa provincia entraba de lleno en la TDT, la Televisión Digital Terrestre, la pantalla del futuro y en ese plan. La TDT será genial porque podremos ver pelis en versión original, series en formato panorámico, podremos consultar el tiempo en nuestro pueblo. Una gozada. Eso es lo que nos prometen, vaya. El futuro. De momento, la TDT (parte de la TDT vaya) es un mosaico de teletiendas y retrovisores.
Telecinco2, la papelera de recortes que la cadena de Fuencarral tiene en la TDT (en el canal 17 de mi mando) ha comenzado a emitir esta semana los resúmenes de Gran Hermano. Del Gran Hermano de la primera edición. Mientras que en Telecinco nos anuncian los casting para la décima casa, en Telecinco2 nos recuerdan "cómo empezó todo". Ese gran experimento sociológico (Milá dixit) que abrió la puerta de los realities en las teles españolas y que hizo que millones de personas (sí, sí, yo también) pegaran las pestañas a la pantalla para ver qué hace Ania, Iván, Israel o -mi favorita- la peluquera Silvia.
De aquella primera edición (la vista, lo recuerdas, reconócelo) quedan frases memorables. ¿Quién me pone la pierna encima? o ese Jo-de-te que tan bien vocalizaba Vanesa, la chica que se enamoró de Nacho, el médico de Salamanca que visto ahora es clavadico al también médico Jack Shepard de Perdidos. Intertextualidad imposibles y en ese plan.
El caso es que, visto ahora, después de lo que ha venido después, la primera edición de Gran Hermano es como entrañable y tal. Los resúmenes se llegan por el cuarto día cuando el militar Jorge se estaba enamorando de María José (Interviú todavía no había entrado en escena para desvelar al país el pasado de la gachí). La casa es casi tan cutre como el plató de Fama a bailar y uno se enternece viendo a Nacho-Jack explotándose espinillas delante del espejo (eso no lo hacen ahora en GH ni borrachos los concursantes).
Por aquel entonces, las llamadas al 906 se pagaban en pesetas y lo mejor de ver el programa ahora es que, sin que haya telespectadores de por medio (y por lo tanto, no haya posibilidad de votar) se acentúa el esquema narrativo de culebrón que ha seguido Gran Hermano a lo largo de su historia y que le ha permitido alcanzar el éxito que ha tenido (con diez temporadas y personajes que se renuevan más que en Al Salir de Clase). Con la expulsión del telespectador como demiurgo que decide, la reposición del primer Gran Hermano permite (sobre todo a aquellos que no lo vieron en su día) seguir las visicitudes de unos personajes sin guión inicial, pero que resultan atractivos gracias a la guionización posterior de sus días, a la dramatización narrativa de su encierro catódico.
¿Tú te acuerdas del primer Gran Hermano? Pues lo repiten de lunes a viernes, a las 20.45 horas, en Telecinco 2.
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