<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<comments>
  <comment>
    <IP type="integer">83.41.40.168</IP>
    <blog-id type="integer">15224</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-11-14T15:20:02Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">868822</id>
    <message>He sido un infatigable luchador por  lograr un encuentro productivo con  los m&#225;s necesitados. Trabaj&#233; durante a&#241;os en una villa de emergencia en Buenos Aires, habiendo llegado a extremos para conseguir una puesta en com&#250;n entre el poder &#8211;ll&#225;mese Iglesia, estado provincial y municipal; bancos, empresas,- y los inmigrantes que, ya por entonces &#8211;los a&#241;os 80- poblaban el Gran Buenos Aires. 

Se ha borrado en nuestra sociedad todo vestigio de actitudes generosas y comprensivas para con los dem&#225;s, sobre todo para los que necesitan, para con los desarraigados. Y si bien esto es imperioso (como dice Savater &#8220;si no lo hacemos por afecto, hag&#225;moslo por nuestra propia seguridad),  poco se va logrando. 

Mi triste conclusi&#243;n &#8211;lo que no me hace bajar los brazos, que si esc&#233;ptico, optimista hasta la muerte- es que la educaci&#243;n es enemiga del poder. Al poder no le interesan los principios que mueven al alma humana, le interesan los mecanismos que le garantizan un incremento de sus beneficios y por eso no la tiene en el &#225;mbito de sus prioridades.  

El estado (o los propietarios de colegios privados, sean cat&#243;licos, brit&#225;nicos o simplemente cooperativas) no ha asumido que  ha llegado el momento de educar en &#8220;actitudes&#8221; y que se ha acabado aquello de aprender de memoria cu&#225;nto mide el Guadalquivir o cu&#225;l es la capital de Bolivia.
Y educar en actitudes es lograr el sano equilibrio que autoriza un afecto en busca del encuentro con el &#8220;otro&#8221;, una tenaz voluntad, una elaborada inteligencia y una devoci&#243;n por la libertad. 
&#193;frica que todav&#237;a no se ha contaminado del todo, bien podr&#237;a ser el lugar donde iniciar a sus gentes en un proyecto educativo de esas caracter&#237;sticas y en el que, personalmente, estar&#237;a dispuesto a colaborar.

Carlos

He sido un infatigable luchador por  lograr un encuentro productivo con  los m&#225;s necesitados. Trabaj&#233; durante a&#241;os en una villa de emergencia en Buenos Aires, habiendo llegado a extremos para conseguir una puesta en com&#250;n entre el poder &#8211;ll&#225;mese Iglesia, estado provincial y municipal; bancos, empresas,- y los inmigrantes que, ya por entonces &#8211;los a&#241;os 80- poblaban el Gran Buenos Aires. 

Se ha borrado en nuestra sociedad todo vestigio de actitudes generosas y comprensivas para con los dem&#225;s, sobre todo para los que necesitan, para con los desarraigados. Y si bien esto es imperioso (como dice Savater &#8220;si no lo hacemos por afecto, hag&#225;moslo por nuestra propia seguridad)  poco se va logrando. 

Mi triste conclusi&#243;n &#8211;lo que no me hace bajar los brazos, que si esc&#233;ptico, optimista hasta la muerte- es que la educaci&#243;n es enemiga del poder. Al poder no le interesan los principios que mueven al alma humana, le interesan los mecanismos que le garantizan un incremento de sus beneficios y por eso no la tiene en el &#225;mbito de sus prioridades.  

El estado (o los propietarios de colegios privados, sean cat&#243;licos, brit&#225;nicos o simplemente cooperativas) no ha asumido que  ha llegado el momento de educar en &#8220;actitudes&#8221; y que se ha acabado aquello de aprender de memoria cu&#225;nto mide el Guadalquivir o cu&#225;l es la capital de Bolivia.
Y educar en actitudes es lograr el sano equilibrio que autoriza un afecto en busca del encuentro con el &#8220;otro&#8221;, una tenaz voluntad, una elaborada inteligencia y una devoci&#243;n por la libertad. 
&#193;frica que todav&#237;a no se ha contaminado del todo, bien podr&#237;a ser el lugar donde iniciar a sus gentes en un proyecto educativo de esas caracter&#237;sticas y en el que, personalmente, estar&#237;a dispuesto a colaborar.

Carlos

ctrevisi@fundacionemiliamariatrevisi.com


</message>
    <name>Carlos &#193; Trevisi</name>
    <post-id type="integer">232555</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.fundacionemiliamariatrevisi.com</uri>
    <user-id type="integer">0</user-id>
  </comment>
</comments>
