20 May 2013

Hope Lane 24035

Escrito por: merhum el 20 May 2013 - URL Permanente

Hope Lane 24035…Tanto tiempo esperando una carta, una llamada, una señal; había pasado una vida. Hope Lane 24035, según había encontrado en Internet, allí vivían cuatro personas, una familia, “su” familia…Pasaron años y Hope Lane 24035, desde Street View, le mira, le llama, le invita a pasar con la verja del jardín entreabierta dejando que corra la imaginación; en el jardín está, la cara un poco borrosa, pero está, lo sabe bien, reconoce su cuerpo a pesar de haber pasado una eternidad. ¡Qué tontería! Su imaginación no conoce límites. Piensa “si fuera ella…”.

Una tarde, preguntó a su nieto que hacía con el ordenador, que si estaba estudiando; el chico se rió. Abuelo estoy chateando con los colegas del insti. No entendía nada, pero su nieto le explicó lo que eran las redes sociales…

Una fría noche de invierno se decidió: se registró en una red social y empezaron a llegar mensajes solicitando su amistad, le llegaron incluso de gente olvidada, de gente que no conocía, y un día llegó un mensaje de Hope Lane 24035. “Creo que le conozco”- decía- ¿No es usted…? Creo que fue en Londres, hace mucho, mucho tiempo…”. El corazón iba a saltar de su pecho. Casi al final de sus días se habían reencontrado, Hope Lane 24035 le abrió sus puertas y cuando G……Maps actualizó las imágenes de esa calle, en el jardín se podían observar dos figuras con el rostro borroso cogidas de las manos. mmhr/2013

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

30 Abr 2013

La obra de su vida

Escrito por: merhum el 30 Abr 2013 - URL Permanente

Vacío infinito, luna sin sol, hambre en el mundo, universo sin luz, estrella fugaz…“He passed away“. Doce lunas han pasado desde que…Tan lejos y tan cerca, contradicción elevada a la séptima potencia. Extraordinario. “He looked so sad! Then she realized she had loved him but, suddenly, she lost him. Why had he passed away? Mary always thought of him, every moment she remembered Paul…”. Vacío, extremo, frío, dolor…Siguió leyendo la novela pero no entendía nada, su mente estaba en otra parte. Se sentía confuso. Tal vez, sí, sería eso, otra vez había confundido la dosis, ¿Cuántas píldoras había tomado? Se estaba adormilando, los párpados pesaban tanto, flotaba en la habitación, todos los objetos le miraban, había ojos por todas partes…Finalmente, cayó en un profundo sueño, del que no despertaría. Junto a él quedó la novela inconclusa, la obra de su vida, una pluma y un frasco vacío. He passed away. mmhr/2013
Foto: mmhr/2011

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

28 Feb 2013

I want it all...

Escrito por: merhum el 28 Feb 2013 - URL Permanente

…de tanto andar olvidó el camino que había de seguir. La luna anaranjada brillaba a media altura. Siguió andando hasta llegar a un claro del bosque. El viento del norte soplaba tan fuerte que se estremeció; sentía el frío en sus huesos a pesar del grueso abrigo rojo que llevaba. Pronto amanecería y, quizás, entonces hallaría el camino. Inconsciente, se dijo, debí hacer caso a mamá, no era día para ir de visita. Estaba claro que se había perdido.

…de tanto andar olvidó lo que mamá le dijo, que irían todos el domingo a ver a la abuela. Ella decidió ir sola, nunca tuvo miedo a ir por aquel tupido bosque pues lo conocía bien, pero…El viento seguía soplando. Canturreaba “I want it all, I want it all, I want it now…”, de Queen; hacía varios días la había oído en un programa de tv y no se la podía quitar de la cabeza.

Amanecía cuando vislumbró la casa. Supuso que estaría la chimenea encendida, se calentaría, cargaría el móvil y llamaría a su madre para que estuviese tranquila. La puerta estaba entreabierta, pasó al interior ¡qué calorcillo! Su abuela aún dormía, podía escuchar sus ronquidos. Se preparó un buen desayuno y después se tumbó en el sofá cubriéndose con una manta. El calor del fuego hizo que se quedase dormida al instante.

Arriba su abuela y Wolf, abrazados, roncaban al unísono. Pero el olor a carne fresca y tierna llegó a la enorme nariz de Wolf y lo despertó; sigilosamente se deshizo del brazo de la anciana y saliendo de la habitación bajó. Hacía frío, se acercó a la chimenea y echó varios leños. Después se dio la vuelta y contempló a la chica, tenía hambre y el olor a carne tierna…, levantó la manta y la contempló, la volvió a tapar. Fue a la cocina, comió y después se echó a los pies de la chica, que entre sueños decía “I want it all, I want it all, I want it now, Wolf, please!” Y colorín , colorado, este cuento se ha acabado. mmhr/2013

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

07 Dic 2012

When the Sun Comes Down, the Cold Night Comes...

Escrito por: merhum el 07 Dic 2012 - URL Permanente

Cuando el Sol cae, la fría noche viene...

El Sol se ocultó trás el horizonte para dar paso a la larga noche de invierno.

Hacía frío y los cartones que había recogido del supermercado no eran suficientes para que dejase de tiritar.

Recordó un tiempo lejano en el que estaba junto a una estufa con una taza humeante de chocolate... ¿lo habría soñado? Tal vez, a veces confundía las cosas.
Un gato se acercó y rozó su cabeza contra él; le acarició el lomo; también tenía frío y hambre. No podía darle nada de comer, pero, lo cogió en brazos y así durmieron dándose mutuamente algo de calor.
Al amanecer, frente a ellos había unos postes indicando varias direcciones y decidieron irse hacia el sur, dónde el invierno sería más cálido.

Hombre y gato se marcharon, juntos. El hombre parecía mucho más joven que el día anterior y el gato restregaba la cabeza en su pierna y ronrroneaba...

(photo made by MMHR, 2007)
11/09/2008
30/07/2009
07/01/2011
07/12/2012

Cada vez que paso por el centro de la ciudad, de cualquier ciudad esta escena se repite. Cada vez es más común. Hombres, mujeres, familias; diferentres edades y circunstancias; diferentes causas pero las mismas consecuencias; portales de grandes bancos, multinacionales y centros comerciales sirven de refugio a personas sin techo ateridas de frío. Son pocos los que "han elegido" libremente esta forma de vida; son muchos los que han llegado a ella por ¿La crisis? ¿La recesión? ¿La avaricia de unos pocos? ¿La mala praxis de un sistema económico obsoleto y enfermo desde hace más de un siglo? ¿El mal hacer de los gobiernos actuales? ¿La injusticis social? Tantas cosas que debemos añadir a esta reflexión...¿Y qué hacer para solucionarlo cuando se han recortado las ayudas sociales? ¿Qué hacer cuando pasamos a su lado sin mirarlos? Quizás mañana nos toque a nosotros refugiarnos en esos cartones, solos, o con la familia. Hay que actuar, el mundo que nos dieron se desmorona a pasos agigantados; no nos sirve el sistema del pasado; necesitamos crear, dar soluciones ya.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

04 Nov 2012

La cabeza y el cuerpo

Escrito por: merhum el 04 Nov 2012 - URL Permanente

Empezaba a vislumbrar un gran problema, un gravísimo problema. Su cabeza quería una cosa y su cuerpo otra. Ella quería correr, lejos, muy lejos; él no se movía, cruzaba las piernas y él se las descruzaba. Ella quería vivir aventuras por esos mares del sur que tanto le atraían desde que leyó "La isla del tesoro"; él decía que había tiempo, que más adelante, que aún no era el momento. Y así seguía, posada sobre sus hombros, mirando aquellas otrora fuertes piernas, aquel cuerpo antes endurecido, como se iban debilitando poco a poco, tomando un aspecto gelatinoso. No recordaba en qué momento se había iniciado su independencia. ¿Cómo no se había dado cuenta? ¿Cómo fue posible aquel desgobierno? Aquello había llegado demasiado lejos. Tendría que imponerse; por mucho que protestara, ella lo conseguiría. Trazó un plan, tenía que esforzarse, debía acabar con su autonomía. Si era necesario usaría la tiranía, como los antiguos griegos ¿recordáis? Los antiguos griegos usaban la tiranía durante un año para poner las cosas en su sitio si había un mal gobierno; bien, pues su cabeza sería el tirano y durante un año haría todo cuanto fuese necesario para someter al cuerpo a sus deseos. En esos momentos su cuerpo la hizo caer, ¿acaso se había dado cuenta de su plan y protestaba haciéndole daño? Se levantó, cogió un libro y se puso a leer, pero sus ojos se cerraraban y sus manos dejaron caer el libro. ¡No podía ser! Iría a dar un paseo. Cuando abrió la puerta un enorme vendaval la cerró, dándole en las narices. ¿Acaso su cuerpo había ordenado al viento que soplase tan fuerte y cerrase la puerta? Eso era imposible, algo inconcebible. El que mandara en su cuerpo era una cosa pero ¿en el viento? ¿Es que pretendía dejarla en aquel sillón todos los días? No, empezaría a ejercer la tiranía inmediatamente. Empezó a subir la escalera, lentamente, le dolían las articulaciones, pero siguió subiendo hasta que llegó arriba. Allí, a la derecha, estaba la puerta de la sala de deliberaciones. Entró, tenía ante sí todo un conjunto de máquinas y las usaría para domeñar a su infame cuerpo y ya vería quién salía victorioso de esta lucha. Empezó con la bicicleta estática unos diez minutos para ir calentando sus músculos adormecidos; siguió con con la cinta durante treinta minutos. ¡Cómo le costaba! Estaba desfalleciendo, pero siguió diez minutos haciendo remo; después un poco de pesas con brazos y piernas...¡había conseguido su primera hora gobernando el cuerpo. Su cabeza estaba exultante, su cuerpo sudado. Una buena ducha , la cena y a ¡leer! Se sentía feliz; no recordaba la última vez que se había sentido así. Sabía que dentro de trescientos sesenta y cuatro días podría correr la maratón, la sansilvestre, podría subir a la cima de aquella montaña que había en su pueblo, podría bailar ¡lo que quisiera! Sus ojos ya no se cerrarían cuando pasearan con avidez por las páginas de cualquier libro; viajaría todo lo lejos que le apeteciera como en el pasado...Tenía un año por delante, la tiranía funcionaría y su cuerpo a partir de entonces le obedecería...mmhr (noviembre/2012)

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

03 Oct 2012

El exmayordomo del Papa, los papeles y la investigadora.

Escrito por: merhum el 03 Oct 2012 - URL Permanente

El exmayordomo del Papa se llevó más de un millar de documentos con su firma.

Dicen que estaban preparados para destruirlos y qué quieren que les diga, me pica la curiosidad...Me imagino que estoy en un despacho en el Vaticano, con todos los permisos en regla y todos esos documentos amontonados en la mesa, montañas de papeles...Al principio me asusto cuando veo que el trabajo va a ser de gran envergadura y me van a pagar una beca de mierda, y encima tendré que cotizar por ella.

Hay una carpeta verde y mis ojos se van hacia ella, la abro con cuidado. Por cierto, no les he dicho que me están vigilando constantemente con varias cámaras y además de vez en cuando viene un cura, muy amable, a ver si necesito algo...¡Qué desilusión! en esa carpeta nada más que hay facturas del vestuario del Papa, ya sabéis que es muy coqueto. Cogeré la carpeta azul. ¡Vaya! ¡Más facturas! Del agua, de la luz, el gas..., yo no me podía imaginar cuántos gastos tiene el santo padre. Hay unas carpetas rojas atadas con una cinta azul, las abro con delicadeza y ¡oh! son cartas, con olor a rosas, ¡el Dios suyo! ha puesto en mis manos la Revelación. Me voy a forrar, las leeré, seguro que son de un amor de la adolescencia, ¡qué tierno!. Después puedo escribir un libro y el prólogo me lo puede hace la Gómez Borrero...O mejor puedo llamar a tele5, seguro que la Quintana o el Jordi me ofrecen algo sustancioso por este material...¡De pronto el ulular de una sirena me sobresalta, me inquieta, ¿qué ocurre? ¿Es que he incumplido el reglamento? Y alguien me responde: No, no sra. Coja la fregona y termine de limpiar que el juicio tiene que continuar...

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

13 Sep 2012

El cambio (XI)

Escrito por: merhum el 13 Sep 2012 - URL Permanente

Capítulo XI

En España estuvo poco tiempo pero suficiente. Suficiente para finiquitar su actividad en el bufete y encargar a una agencia el alquiler de su casa. No tenía pensado asentarse en ningún lugar y, ahora que el crudo invierno había llegado, decidió que lo mejor sería buscar un destino cálido en el hemisferio sur. Siempre había querido conocer Australia y Nueva Zelanda, también le atraía…Demasiado lejos, pensó, pero, lejos ¿de qué o quién? Ningún lugar le retenía; nadie, excepto el sr. Wilcox le había pedido que se quedara en algún lugar. Se había entregado a su profesión durante años y atrás fueron quedando amigos y algún que otro novio. Era extraño pensar que un anciano al que había conocido hacía pocos meses se mostrara ante ella tan familiar… ¿América del sur? ¿Centroamérica? Poco a poco se fue adormeciendo hasta entrar en un profundo sueño.
Se despertó temprano, aún no había amanecido, y recordó Praga. Una estancia interrumpida por la desaparición de Mr. Wilcox. Una sonrisa se esbozó en su rostro. ¿Por qué no? Praga estaba bien, muy bien, y que más daba que hiciera mucho frío en invierno; además estaba acostumbrada al frío de Madrid.
Esta vez fue a una agencia e hizo la reserva: billete solo de ida (la empleada insistía en que le saldría más barato el billete de ida y vuelta, pero es que no lo necesitaría). Tenía una semana por delante y esta vez sí preparó equipaje, facturando varias maletas.
La navidad es un tiempo en el que en muchas ciudades europeas se crea una atmósfera especial. Los mercadillos atraen a miles de personas que desafiando el frío se pasean por ellos buscando artículos decorativos, regalos, etc. La iluminación alegra las calles del centro e invita a pasear por ellas, bien abrigados, por supuesto. En Praga es famoso el ambiente navideño y, sobre todo, la noche de fin de año en la que se lanzan fuegos artificiales y la gente brinda en las calles por el año nuevo.
Laura se instaló en otro hotel pues no guardaba un buen recuerdo del anterior. El día de navidad era para ella un día más, hacía mucho que no lo celebraba. Praga era una ciudad gélida y la temperatura máxima era de 2 ó 3º. Se dedicó a hacer turismo y visitar aquellos monumentos de los que tanto había oído hablar. El día treinta y uno cuando estaba tomando café en un céntrico establecimiento, viendo a la gente pasar llenas de paquetes, alegres, a pesar del frío glacial que enrojecía sus caras, pensó que debía celebrar el Año Nuevo. En el hotel había una cena, muy formal como era de imaginar, pero iría aunque estuviera sola.
Volvió al hotel y se dirigió a la peluquería. Tres horas después salió bastante transformada y subió a su habitación. Eligió un vestido negro, muy apropiado, y bajó al salón en el que se celebraba la cena de fin de año. Una orquesta tocaba unos compases y muchas mesas estaban ya ocupadas. El maitre la acompañó a la suya. Todo el salón estaba profusamente decorado, en exceso, pensó. La cena era exquisita. En un momento dado, tras la cena, comenzaron a servir champán y de una de las mesas cercanas se levantó una señora dirigiéndose hacia ella. Cuando llegó a su mesa, la saludó y la invitó a unirse a su grupo, diciéndole en un fluido inglés que no era noche para estar sola. Aceptó agradecida.
Los fuegos artificiales desde el barco

El grupo, formado por unas diez personas, había llegado el día antes procedente de Roma. Eran turistas alemanes. Se presentaron y le dijeron que querían ir a ver los fuegos artificiales e iniciar el Año Nuevo en la Plaza de la Ciudad Vieja; una pareja comentó que el recepcionista le había dicho que otra opción era pasear por el río Moldava en un barco de vapor y ver desde él los fuegos. Se decidieron por esto último. Pidieron información y uno de los camareros les dijo que les podía conseguir plazas en un barco…

Bien abrigados se fueron hacia el puerto y allí embarcaron. También allí había orquesta. Bailaron, bebieron, siguieron bailando y bebiendo. La noche se consumía y Laura se estaba divirtiendo mucho. Hacía mucho que no lo pasaba tan bien; ver el espectáculo de los fuegos desde el barco fue una buena decisión y aceptar la invitación de los alemanes fue lo mejor que pudo hacer pues formaban un grupo alegre y bullanguero, con muchas ganas de fiesta. Nunca olvidaría esta entrada de año, pensó.
Varios días después paseaba por la Ciudad Vieja cuando oyó que alguien la llamaba.
-¡Srta. Vaz! ¡Srta. Vaz!
Se volvió y se encontró de cara con el inspector Nováck.
Calle bajo el puente (gentileza de gloriainfinita)

-¿Qué tal está srta. Vaz? ¿Cómo es que está de nuevo en Praga? No vaya a pensar que me molesta, en realidad, me gusta haberla encontrado.

- Hola, inspector Nováck. ¡Qué casualidad! Estoy bien, gracias. He vuelto porque en mi primer viaje no tuve la oportunidad de conocer bien esta preciosa ciudad.
No le había hecho ninguna gracia este encuentro.
-¿Está sola? ¿Se aloja en el mismo hotel?
-Pero, bueno, sr. Inspector ¿va a interrogarme?
-No, ¡por Dios! Desde luego que no. No tengo motivos –dijo, esbozando una sonrisa – Permítame invitarla a un café, por favor.
- Bien, si viene en son de paz, se lo acepto –contestó Laura.
Se dirigieron a un café cercano. Mientras se tomaban el café, el inspector le preguntó por el sr. Wilcox y Laura le explicó que estaba perfectamente y cambió la conversación. Él le preguntó hasta cuando estaría en Praga y Laura le dijo que iba a estar una temporada, que no tenía billete de vuelta, que se había tomado un año sabático (le dijo esto para que no le preguntase más).
Cuando se despedían, el inspector le dijo:
-Unos días después de marcharse fue a la comisaría un americano preguntando por ud.
-¿Por mí? ¿Un americano? –dijo Laura, extrañada.
-Sí. Me dijo que vio su foto en los periódicos cuando apareció Wilcox y que quería ponerse en contacto con ud. Me insistió mucho y le di la dirección del hotel por si allí le podían decir algo sobre ud.
-¡Qué extraño! ¿Quién será?
- Me dejó un sobre con una nota por si ud. volvía o por si yo conseguía contactar con ud. Lo tengo en mi despacho. Puede venir si quiere y se lo doy.
- Gracias. Hoy ya es tarde pero mañana me pasaré si puede ser.
- Por supuesto, srta. Vaz.
Se despidieron y Laura tomó un taxi para ir al hotel. ¿Quién sería ese hombre? Conocía a varios americanos con los que se había relacionado en su trabajo, seguramente sería alguno de ellos. Mañana saldría de dudas. Mmhr (septiembre/2012)

Safe Creative #1209122331491

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

18 Ago 2012

La absorción

Escrito por: merhum el 18 Ago 2012 - URL Permanente

Andaba despistado, no sabía qué hacer ni a donde ir. Había estado durmiendo demasiado tiempo y al despertar se encontró en un lugar desconocido. La sequedad de su garganta le indicó la necesidad de beber. Miró a su alrededor y no vio nada familiar: ¿dónde estaba? ¿Por qué no estaba en su casa? Aquella estancia no tenía paredes, ni muebles, no había ningún objeto, ni personas. Observó que estaba rodeado de una masa, esponjosa, fresca, grisácea. Se sentía ligero. Alargó su brazo para tocar aquella masa y su brazo se hundió en ella, humedeciéndose. Empezó a notar como le empezaba a oprimir, pero no le dolía la presión. Sin embargo, algo extraño le estaba sucediendo. Su cuerpo parecía encogerse por momentos mientras la masa le oprimía cada vez más. Ya no podía salir de allí ni moverse. Sus brazos, sus piernas, se estaban ¿momificando? Se estaba secando, la sed aumentaba. La masa se introdujo en su pecho con suavidad y poco a poco fue absorbiendo su cuerpo hasta que desapareció. Había sido absorbido por una nube. mmhr/2012

Safe Creative #1207161975461

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

09 Ago 2012

El cambio (X)

Escrito por: merhum el 09 Ago 2012 - URL Permanente

Capítulo X
Hacía dos días que llovía sin parar. El otoño se había instalado sobre Vancouver. Los bosques cercanos y los parques de la ciudad estaban teñidos de tonos ocres, marrones y rojizos. El más cercano a la casa era Jericho Park. Allí asistió en el mes de julio al famoso festival de música folk que se celebra cada año.
Se hizo un té y se conectó a la red. Casi sin darse cuenta estaba reservando vuelo para España. No, no iba a volver a su vida anterior. Tenía que volver y arreglar algunos asuntos ahora que tenía claro lo que quería hacer con su vida.
Esperaría a que Mr. Wilcox volviera de Nueva York y le haría saber su decisión.
Para Seymour Wilcox fue un golpe pero lo entendió. Era una mujer joven y no podía quedarse como eterna invitada, tenía inquietudes, entre ellas trazar su propio camino, un nuevo camino. Laura Vaz ya había conseguido una meta profesional que más o menos podía ser envidiable para muchos de sus colegas pero se había olvidado de vivir y eso es lo que la inquietaba, lo que le había hecho abandonarlo todo. Él lo comprendía. Casualmente su hijo Peter había hecho más o menos eso; triunfó profesionalmente, muy joven, se casó y en poco tiempo tenían tres hijos. Lo tenía todo, como se suele decir y fue entonces cuando su esposa Jean se marchó, sin dar explicaciones, dejándole a los niños. Seis meses después recibió la demanda de divorcio…Unos años después le pidió a su padre si podía hacerse cargo de sus hijos porque quería, necesitaba un respiro, un año sabático…
La tarde que llegó Mr. Wilcox de Nueva York, llegó a la casa acompañado de Michael, su nieto mayor. Le presentó a Laura.
-Es como si ya nos conociéramos- dijo Laura- pues Seymour me ha hablado mucho de ti.
-A mi me ocurre lo mismo, mi abuelo la aprecia bastante y así me lo ha hecho saber.
- Laura- dijo Mr. Wilcox- había pensado que podíamos ir preparando la fiesta de Acción de Gracias. En Canadá se celebra el segundo lunes de octubre, es decir, dentro de una semana. Seymour y Susan vendrán en unos días.
-Pero, Seymour, yo, bueno es que…, la verdad, no sabía que ese día se celebrara en Canadá.
- Sí, es una decisión que se tomó en el Parlamento en 1879 en gratitud por haber obtenido una cosecha abundante, aunque sus orígenes son más antiguos. Puede que se remonten al siglo XVI y al explorador Martin Frobisher o a principios del XVII con Samuel de Champlain…
Laura, pensó que por una semana, no iba a estropearle la fiesta a Mr. Wilcox y no le dijo nada de su decisión.
-De acuerdo, Seymour. ¿Y qué se suele hacer en esa fecha?
- Pues es igual que en EEUU, hay desfiles, las familias se reúnen a comer pavo relleno, pasteles de calabaza, en fin, nada que no hayas visto en el cine.
Una semana después estaban todos cenando, alegres y felices. Después de cenar, pasaron a la sala de estar. Los chicos hablaban de sus cosas, Seymour y Laura se sirvieron unas copas y hablaban, del tiempo lluvioso. Laura iba a anunciarles su marcha, entonces Seymour, sacó su cartera y extrajo una foto mostrándola a Laura.
-Este es mi hijo Peter- y mientras sus ojos se nublaron por la emoción, comenzó a explicarle su historia hasta que se cogió aquel año libre, para viajar, olvidar y venir como un hombre nuevo capaz de tomar las riendas de su vida. Una vida gris desde el divorcio, lleno de obligaciones con los hijos y los negocios y, según él, sin alicientes. Acepté quedarme al cargo de sus hijos, pues sabía que poco se podía contar con mi esposa. Se marchó, sin decirnos a donde y dos meses después recibimos una carta de Australia. Decía que estaba bien y que esperaba que todo estuviera bien en casa. Nada más, ni una dirección, ni teléfono, nada, y eso fue no solo lo único que supimos de él sino también lo último. Mi esposa empezó a decaer aún más, le creía muerto y, apenas un año después, falleció. Había contratado a una agencia de detectives que encontraron pistas en Sidney y Melbourne y meses después supimos que había estado en la India y ahí se pierde el rastro. No pierdo, mis nietos y yo no perdemos la esperanza de encontrarle.
-Es una triste historia y no creo que por propia voluntad se haya olvidado de sus hijos.
-No sé que pensar, Laura, no sé…
-Seymour, yo quería decirte algo. No te lo tomes a mal, bueno, creo que te imaginas lo que es ¿verdad?
Seymour Wilcox asintió con gesto apesadumbrado.
-Tengo pasaje para España. Debo cerrar una etapa de mi vida y empezar de nuevo. En estos meses he tenido tiempo de averiguar qué es lo que deseo hacer.
-No debo ser egoísta, haz lo que debas hacer, es tu vida, Laura. Mmhr (agosto/2012)

Safe Creative #1209032278718

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

07 Ago 2012

El cambio (IX)

Escrito por: merhum el 07 Ago 2012 - URL Permanente

Capítulo IX
Vancouver, en la costa del Pacífico, es la tercera ciudad de Canadá, tras Toronto y Montreal. Es una ciudad multiétnica, muy turística y con una importante industria cinematográfica (se le apoda Hollywood North). Laura tuvo tiempo de conocerla, pero ya empezaba a hacer frío; el verano, de temperaturas suaves y seco, estaba dando paso al otoño y empezaba la temporada de lluvias. Mr. Wilcox no estaba casi nunca en la casa pues sus negocios le hacían viajar constantemente, así que Laura solía estar sola. Se sentía muy bien en Vancouver, aunque algo incómoda al depender de Wilcox. Las pocas veces que estuvieron juntos hablaron largo y tendido.

Laura en cuánto tuvo ocasión le hizo un sinfín de preguntas que daban vueltas en su cabeza. Wilcox, tenía pasaporte británico pues había nacido en el Reino Unido, pero desarrolló sus empresas tanto en Canadá como en los Estados Unidos. Linda, su esposa era norteamericana y estuvieron viviendo desde la boda en California. Se fue a Vancouver cuando enviudó hacía cuatro años. Casi todo el mundo lo consideraba norteamericano, pero él seguía manteniendo su nacionalidad británica. Su hijo mayor, Seymour III, era piloto de combate, su avión fue alcanzado por un misil iraquí durante la Guerra del Golfo en 1990 y falleció a los 27 años. Seymour le explicó que esta pérdida sumió a Linda en una profunda depresión, y nunca más volvió a ser como antes; curiosamente, el hecho de apartarse de la vida social sirvió en parte para desarrollar un repentino hobby, la pintura, pasando horas y horas entre pinceles y lienzos.
Santiago la llamó para avisarle que Mr. Wilcox regresaba de Seattle y quería reunirse con ella a la hora de la cena.
Tenía que buscar la ocasión para decirle que se iba a marchar, no quería hacerle daño, pues se estaba encariñando con él, pero ya había volver a Europa.
Estaba tomando un café cuando les oyó llegar. Se saludaron y Wilcox subió a su habitación. En la cocina, Santiago (¡este hombre servía para todo!) comenzó a preparar la cena. Laura no acababa de acostumbrarse a cenar tan temprano, de hecho recordó que a esa hora empezaba su jornada vespertina en el bufete de Madrid…
Madrid, parecía que hacía una eternidad desde que se marchó. Sus compañeros se pusieron en contacto con ella pues, irse, así, sin avisar y dejar una estupendo empleo no era lógico…Cierto, no era lógico pero, por una vez había decidido hacer algo porque sí, aunque no fuera lógico.
El cambio se había producido, aunque ella volviera a ser la abogada de aquel bufete, Laura Vaz ya no era la misma, las nuevas experiencias habían cambiado su vida.
Cuando estaban cenando hablaron de trivialidades hasta que Laura anunció que se iba a Europa. Wilcox, muy sorprendido, preguntó por qué, que si allí estaba mal…, ella le explicó que era algo muy personal, era aquello que sintió en su interior en Madrid y le hizo dejar todo para empezar de nuevo.
-¿Y no tienes ya una nueva vida? ¿Acaso no te gusta?
- Seymour, no me puedo quejar. No me falta nada porque tú me lo proporcionas, pero ten en cuenta que soy muy independiente y necesito vivir por mí misma. El hecho de que me vaya no implica que no nos veamos más, me tratas como una hija y te estoy muy agradecida…
- El agradecido soy yo. No puedo expresar lo que ha significado conocerte, saber que tú eras la hija de mi querida Carmenchu. Y ya ves ¿de qué me sirve el dinero si estoy cada vez más solo? Sin mi esposa, sin mis hijos…
- Pero, tienes a tus nietos. Susan y Seymour te adoran y Michael, aunque no le conozco, me imagino que te querrá igual que sus hermanos.
Seymour Wilcox, con gesto serio, calló. Laura dio por terminado el tema y al momento estaban en otros temas, su viaje a Seattle, los nietos, su hijo Peter…todavía no había conseguido que le hablara acerca de él, de cómo había desaparecido y dónde. Mmhr (agosto/2012)

Imagen obtenida de wikipedia

Safe Creative #1209032278688

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Sobre este blog

Avatar de merhum

Free Like The Wind

Me siento libre y soy rebelde, con causa. Escribiré sobre diversos temas, según me inspiren las musas e incluiré fotos, de paisajes en general. Sed pacientes conmigo y espero ir aprendiendo de blogueros más experimentados.
Licencia Creative Commons
Free Like The Wind se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución 3.0 Unported.

ver perfil »

ElPais.com Viñetas

Esperando Contenido Widget ...

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

Twitter