19 May 2012

APRENDIENDO, 2º CAPÍTULO

Escrito por: LUSA el 19 May 2012 - URL Permanente

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Me llevé el dedo a la boca indicándole que no hablara,

-Tranquila, no hables, estoy aquí que es lo que importa.

Volvió a cerrar los ojos.

- La vida no me trata muy bien en estos últimos años. – prosiguió, abriéndolos de nuevo.

- sabes que el médico no quiere que te esfuerces,- le dije.

- Sí, lo sé,- contestó, pero llevo tanto tiempo sin abrir a penas la boca… He estado muy mal, hoy me siento algo mejor. Necesito hablar un poco con alguien, quiero hacerlo, tengo los labios pegados de no moverlos- Su voz era muy débil y tenía la boca reseca. Le di un poco de agua. Sus ojos empezaron a brillar, y en su cristal se acumulaban lágrimas que empezaron lentamente a rodar por sus pálidas mejillas.

-¡No quiero que me llores! Exclamé con mis ojos también enturbiados, y le secaba las lágrimas con mi pañuelo mientras le seguía diciendo, he venido a hacerte compañía, y a darte ánimo.-

-Mi familia apenas puede venir a verme, y la señora que me han puesto, aunque se porta bien conmigo, no tengo confianza con ella para hablar sobre ciertas cosas, no la conozco de nada… además es extranjera, sus costumbres son distintas a las nuestras, decía sin poder contenerse.

- ¡Cuánto me gustaría poder ayudarte! venir a cuidarte, pero no puedo. Sabes que la jornada del trabajo es partida, y además…, la familia..., que sabes lo que me absorbe.-

- Cerró de nuevo los ojos y respiró más profundamente. Cogía fuerzas para poder seguir hablando.

- -Lo sé…, y te agradezco el esfuerzo que has hecho al venir, precisamente hoy no ha venido nadie y la chica descansa.

- ¿Ves? Para que veas que Dios no te deja sola, algo me decía que tenía que venir hoy a verte, y mira, he acertado; aunque no puedo estar contigo mucho rato. Una dulce sonrisa se dibujó en su boca, esa boca que siempre había estado tan bien cuidada, tan bien pintada, y siempre risueña. Su contagiosa risa delataba siempre su presencia por donde quiera que pasaba, porque era una persona que por todo reía, y disfrutaba con cualquier cosa. En cambio, ahora, sus resecos labios y su poca energía, no la dejaban ni sonreír.

- Desde que yo estaba allí, le había ido cambiando la cara. Su mirada había salido poco a poco de ese estado ausente, triste y soñoliento en el que estaba sumida cuando llegué.

- Sus ojos volvieron a cerrarse, en su cara había ahora serenidad, sabía que no estaba sola, y aunque estuviésemos en silencio, las dos nos sentíamos acompañadas.

- -¡Esta es la vejez!- Exclamó, girando la cabeza para mirarme y apretándome la mano, ¡la que tanto deseaba, y la que tanto he temido! Ese tiempo libre que tanto he soñado. Tantas cosas postergadas, aparcadas, haciéndolas esperar, para cuando nos llegara la hora del jubileo, para cuando tuviésemos todo el día para nosotros, ¡todo el tiempo del mundo…! Y, mira, ¡quien me lo iba a decir…! ¡No puedo creer que me haya pasado esto a mí! ¡si no llevaba dos meses en casa cuando ya ingresé aquí, y ya llevo más de cinco semanas dentro de esta habitación…! ¿Qué he hecho yo para merecerme esto?

- Seguía llorando, le sequé de nuevo las lágrimas y la dejé hablar. ¡Tenía tanta razón en lo que decía…! no podía decirle que no continuara. En verdad había trabajado duro, y luchado mucho para sacar adelante a toda su familia, tenía que seguir escuchándola, porque eso es lo que ella quería, que la escuchara, porque sabía que yo estaba siguiendo el mismo camino que ella.

Sus palabras fueron cobrando cada vez más fuerza, se dejaba caer en ellas con dolor, y con ese rencor y esa impotencia que a veces hemos sentido hacia alguien que nos ha jugado una mala pasada.

Continuará.

Lusa

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14 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Carisdul dijo

Esa escena que tan bien has relatado, la he vivido muchas veces en el trabajo fuera; ¿quién no ha ido a visitar alguna vez a un enfermo/a en esas condiciones? Si es una historia real, Lusa, triste pero bonita y muy bien contada, si es ficción sin palabras.
Un beso y a escribir la tercera o cuantas tengas en mente.

javierdemurga dijo

Entréme donde no supe
y quedéme no sabiendo
toda ciencia trascendiendo.
Yo no supe donde entraba
pero cuando allí me vi,
sin saber donde me estaba,
grandes cosas entendí;
no diré lo que sentí,
que me quedé no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.
.
SAN JUAN DE LA CRUZ
.
En la hora de la muerte, estaremos entendiendo, por no sabiendo, toda ciencia transcendiendo.
.
Me encanta como escribes, y lo más importante: no aburres.
(No funciona mi correo.)
.
Besos.
Xabier.

LUSA dijo

Si, María. ¿ quíen no ha ido a ver a un enfermo al hospital? Aquí hay de todo, real, e imaginado, como pienso que cualquiera que escribe, a veces cuenta, y a veces inventa.
Gracias por tus ánimos, seguiré un poco más, aunque sea triste la triste realidad.

Besitos

Lusa

LUSA dijo

Javier, así de sopetón, se me ha formado en mi mente tal remolino que no he entedido nada de lo que dice San Juan,

quedéme aquí leyendo, y
grandes cosas aprendiedo.
todo lo que viene de tí
es ciencia que trasciende,
y en la hora de la muerte...
¿entenderé lo que leí?

Gracias, Javier. me alegra que no te aburras, aunque el tema es triste, también son cosas que pasan.

Besitos

vegalonso dijo

Hola Mª Luisa:
Sigo leyendo ese “aprendizaje” muy duro, pero real como la vida misma.
Ampliaré mi opinión cuando lo concluyas porque para mí el final es muy importante en cualquier relato.
Un abrazo

María

María dijo

Como te dije sigo los capitulo, espero el proximo.
Mas, no pude evitar, seguir la convesación entre Xavier, y tú.Y ante tanta transcendencia...ja,ja

De paz y de piedad
era la ciencia perfecta,
en profunda zoledad
entendida via recta...
era cosa tan secreta
que me quedé balbuciendo
toda ciencia trascendiendo
De un entender no entendiendo
toda ciencia trascendiendo.

San Juan de la cruz.

Besos

LUSA dijo

Modesto, muchas gracia por seguir mis capítulos, ya me gustaría tener esos puntitos de humor que usted tiene, y eso finales con que termina sus relatos.
Un abrazo,

Lusa

LUSA dijo

Querida María, por tu IP sé que no eres María "carisdul" mi amiga, si no, te hubiera confundido con ella, ya que es amiga también de Javier.

Decirte que me encanta que enriquezcas mi blog con tus cosas, y sobre todo con San Juan de la Cruz, y estés siguiendo mis capítulos.
Te lo agradezco mucho,

Un beso
lusa

Carlos M dijo

Desde el ascensor aquí es tremenda la emoción y la realidad con que lo cuentas. Por desgracia todos pasamos por eso alguna vez. Como pacientes ó como cuidadores, que a veces es peor. Y casi siempre por cumplir años, no se olvide.

dezabaleta dijo

Realmente intenso...y que deja huella...

Un gran saludo
Mark de Zabaleta

LUSA dijo

Carlos, es una situación que la vivimos por desgracia mucha gente. Como cuidadores, o como pacientes, pocas familias se libran de ella.

Besitos.

Lusa

LUSA dijo

Liber, sin duda alguna, todos queremos ser oidos, y todos deberíamos de escuchar con más atención a cierta gente que pasa un poco al olvido en cuanto no está operativa.
Gracias por verlo así, yo también opino lo mismo.

Un abrazo.

Lusa

LUSA dijo

Mark, no sé lo que deja, pero sí sé que ir a estos sitios deja el ánimo regular.

Un saludo.

Lusa

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