10 Nov 2012
"QUIERO MI VIDA" LIBRO DE CARMEN NOVO COLLDEFORS,PARA NOSOTROS NANHA.
Como ya sabéis, este es el libro de nanha. Como veo que María aún no lo ha podido comprar, yo, puedo decir que no he tenido mucho problema; lo encargué en Sevilla, "CASA DEL LIBRO" y sólo han tardado unos días en llamarme para decirme que ya lo tenían. Aquí está, recién salidito del horno, como los molletes que vendían en mi pueblo de madrugada. Liados en un buen trozo de lienzo y metidos en una canasta que portaban a la cabeza por las calles, y vociferaban diciendo: -¡¡¡Molletes calieeeeentes, y cómo vaheeeeean....!!! Y así, calentitos, bien mojaditos en aceite de oliva, era el mejor desayuno de las mañanas de invierno que tanto recuerdo. No lo he terminado de leer, pero me ha enganchado desde el principio, y eso me gusta. Es tan real que pronto te metes en los personajes. Es lo que ocurre hoy en muchos hogares españoles. Os pongo algunos párrafos que considero de interés. Ojalá que algunas mujeres que se sienten oprimidas por situaciones como esta tengan la valentía que tiene Pilar, protagonista del la novela, que decide un día plantar cara a la situación y consigue por sí sola salir adelante sintiéndose una persona que piensa y actúa por sí misma.
Mi más sincera enhorabuena, nanha. Espero que sólo sea el principio de un sueño hecho realidad. Un abrazo. LUSA




02 Dic 2011
FAMILIA DE "EL TEMPRANILLO" UN PEDAZITO DE HISTORIA, ÚLTIMO CAPÍTULO



Este mantel, y estos encajes, como la polvera, eran de Pilar Rivero Hinojosa.
sus iniciales se pueden apreciar muy bien.

En sus últimos meses, siempre estaba sentada en la mecedora, se encontraba mal, el pecho le sonaba mucho, tosía tanto que sus ojos se encendían y se le salían de sus órbitas inyectados en sangre, a mí, eso me daba mucho miedo, siempre pensaba que se me quedaría en un ataque de aquellos. Era muy educada, y muy agradecida, de una gran humildad. Hablaba de distinta manera, nosotros pronunciamos la zeta para todo,
Y nos comemos muchas terminaciones, mientras que ella seseaba y hablaba muy correctamente, y eso la distinguía. Tenía familiares en otros pueblos como Río Tinto, Herrera, El Campillo, incluso en Francia; sé que cuando era más joven se iba con ellos por temporadas, y de ahí –imagino- su forma de hablar.

esta postal, es de 1.917, y esta otra de 1.914

Aquel catarro no mejoró, y sus bronquios acabaron mal. Recuerdo que mi madre pasó su última noche con ella, imagino que también algún familiar más. Murió una fría madrugada de Enero, cuando la helada blanqueaba en los tejados y las calles rezumaban la humedad de la noche. Era muy temprano, la gente se apresuraba por la calle muy abrigada para ir al trabajo, era la recogida de la aceituna y había que madrugar. Sólo recuerdo que la habitación donde ella dormía que estaba a la entrada, estaba cerrada cuando yo llegué, y mi madre, familiares y vecinos se movían por la casa y en la habitación arreglándolo todo para su funeral.
Pilar dejó en herencia solamente su pequeña vivienda, casa que fue vendida y repartida equitativamente entre todos los familiares. Estos decidieron quemar sus enseres ya que tenían recelo de que fuese contagioso el motivo de su enfermedad. Yo, no pensé en nada de eso, sino que iban a quemar cartas, postales, y unas cosas que a mí me daba pena que ardieran, amontonadas estaban para ser quemadas cuando cogí lo que pude, -no todo lo que debiera-, pues seguro que dejé cartas que hoy nos hubieran aportado más detalles de su vida para tenerlas en el recuerdo como tengo hoy estas cosas que os he mostrado. Lo hice sin saber que estaba salvando un pedacito de historia, pues estos enseres pertenecían a la familia de José María, y… ¿Quién sabe, si a su vez lo habían heredado de su antepasado, “El Tempranillo"?
Lusa



30 May 2011
LA MALA NUBE

Una mala nube ha descargado esta mañana cuando caminaba hacia el trabajo. He podido llegar sana y seca gracias a mi paraguas y al autobús que pasaba.
Desde aquí, estoy viendo como la nube se ha extendido por otros sectores de la ciudad, se ha engrandecido de tal manera que ahora ocupa todo el pedazo de cielo que veo desde aquí, que no es poco. En lo alto de los cerros, un rayo de sol se ha colado, y en un fondo de oscuridad que asusta, los blancos pueblos han aparecido con una blancura que encandila. El contraste de luz ha sido ¡impresionante!
El día está para estar como yo estoy, sentadita junto a la ventana, viendo cómo llueve, viendo cómo el tráfico se agolpa en la calle sin luz por la oscuridad de la nube, y cómo sus luces alumbran a pesar que es de día. Viendo cómo los paraguas de mil colores alegran la tristeza de la mañana, y el cielo se cubre cada vez más de gris,
El agua enturbia el horizonte,
La lluvia golpea sin parar las lunas de cristal.
Y las deformes siluetas resbalan, se aclaran,
Se emborronan, ¡y vuelven a resbalar!
Lusa
06 Mar 2011
LA MURGA

He llegado tarde al trabajo, y en las callejuelas, los rayos del sol se colaban con fuerza llegando hasta el suelo, iluminado a la gente y ennegreciendo sus largas sombras, fieles compañeras que siempre nos acompañan. Siluetas animadas que de negro vestidas danzaban por las aceras. Gente embutida en su abrigo y liada en su bufanda, gente que se guardaba del frío de la mañana, entre cálidos vahos que de su boca escapaban, evaporándose entrecortados, en unos rayos de sol que derretían con su calor la helada de la noche, haciendo brillar al suelo y humedeciéndolo.
A lo largo de la mañana, han empezado a remontar algunas nubes. Blancas melenas que se alzan con sus rizos en el horizonte. Gruesas nubes que en el fondo azul del cielo aumentan de tamaño formando altas figuras, gigantescos personajes que moldean su silueta. Gruesos pechos, cinturas enjutas, pomposos vestidos que engrandecen a las imágenes que avanzan de frente a marcha ligera hacia el edificio, como viniendo hacia mí. Vienen ataviados con los más diversos complementos. No son unas pocas las que tengo delante, no; son muchas las que se aproximan, y más que le siguen detrás, aunque yo sólo veo sus cabezas redondas y blancas, una, y otra, y otra tras otra. Un pacífico y alegre pelotón, una panda, una murga, una comparsa que el sol se encarga de blanquear, y en el cielo se divierten, ¡Como si fuese carnaval!
Lusa

05 Ene 2011
LA GIRALDA Y EL SOL

La mañana es hoy un espectáculo de sol y sombra. Cuando ya no caben más nubes en el cielo, éste se resquebraja, y el sol deja escapar sus rayos dirigiéndolos lo más lejos posible, allá donde una peligrosa marea de nubes negras como negro azabache, avanza sin parar. Mientras, el sol blanquea también e ilumina con su luz algunos rincones de la ciudad, luz que a veces se detiene en los altos edificios que aparecen relucientes entre la oscuridad del cielo con una luz inusual a esas horas del día.
El viento arrasa en la ciudad, nos anuncia lo que se acerca, las nubes avanzan a toda prisa, corren, vuelan tan bajas que lo sepultan todo, es la lluvia que se acerca como una cortina volada por el viento, ocultando la ciudad, y desapareciendo todo bajo la nube de agua. Todo se oculta entre la blanca polvareda, y todo va pasando y alejando con el viento, y poco a poco se aclaran las calles apareciendo cada vez más luminosas. Los edificios surgen mojados, empapados en agua que el viento se encarga de resecar.
¡Mágica, celestial!
Que a solas te miro y me lleno de paz,
Y con tu luz me pareces,
¡Una vela en un altar!
Lusa
12 Dic 2010
YA HUELE A NAVIDAD
El mes de Diciembre es un mes muy especial. Llegan las fiestas navideñas, días de mucha felicidad para algunos, (como los niños,) para nosotros, los mayores, como siempre…, habrá de todo.
En los hogares, en las calles, y en los comercios, se percibe ya el ambiente navideño, una mezcla de olores inconfundible. El centro de la ciudad, cuando llega la noche se ilumina con miles de bombillas que alumbran las calles y las plazas más importantes, y los corazones de mucha gente; aunque para algunas personas, todo sigue a oscuras.
Los coros de campanilleros recorren las calles con sus villancicos, sus guitarras y sus panderos, son los días más propicios para los más necesitados, montan su atracción donde tanta gente pasea, observa y disfruta. Entre tanta gente, a veces hay que empinarse para ver algo de lo que nos ofrecen. Malabaristas, mimos, orquestinas, cantaores, mendigos. Todos caben, todos, porque en estos días ¡todo es magia! ¡todo es ilusión!
Densas bolsas de humo se concentran con el inconfundible olor a carbón, ¡castañas asadas! que vociferan los castañeros, mientras las mueven avivando la candela. Loteros que nos animan a ser ricos con sus números de la suerte, ¡los que siempre tocan…!
Los escaparates resplandecen con los adornos navideños, luciendo sus lujosos regalos bajo la contemplativa y soñadora mirada de la gente que, ante unos precios inaccesibles (para muchos), se conforman con sólo eso, mirar.
Los padres, más niños que nunca, viven la tradición que le transmitieron sus progenitores, y que ahora, año tras año, le toca transmitir a ellos, enseñando a sus hijos las costumbres de las fiestas navideñas. Y de la mano, bajo las gruesas bufandas, se acercan a los escaparates los niños, pegando la carita en los cristales, intentando traspasar con la mirada y queriendo alcanzar lo inalcanzable. Su aliento, con el frío, y en la noche, sale de su boca como una leve humareda empañando los cristales. Cristales que estos días son, ¡los cristales de sus sueños…!
Lusa
02 Dic 2010
ANOCHECER
La tarde empieza a declinar, las siluetas se alargan prolongando su sombra, una sombra que se apodera de las calles ocupando las aceras ensombreciéndolas, escalando lentamente las paredes de los edificios, trepando por ellas mientras el sol huye por los tejados.
Hoy no han aparecido nubes. A estas horas de la tarde la atmófera se carga y los cerros se enturbian con la blanca polvareda. Las sombras siguen avanzando por las pareces mientras que la luz se debilita en el cielo, es el rubor de la tarde. La gran bola rojiza en la que se convierte el sol se sumerge poco a poco bajo la línea del horizonte. Despacio, con paso lento se va escondiendo, dibujando su cada vez más pequeña silueta. Se oculta, pero sigue la luz, sus rayos se dirigen para el cielo, y se tornan rojizos, aunque más apagados, coronado el horizonte de fuego y de púrpura hasta que poco a poco se apaga, se pierde, ¡desaparece! Candilejas de sueños en el oscuro vacío del cielo. Noche. La noche.
¡Farolera!
05 Oct 2010
El BALNEARIO III

De mi estancia en aquel hotel, poco puedo contar, allí se va a dormir, a comer, y a hacer el tratamiento. Yo no tengo coche, el que tiene coche lo pasa si quiere mejor, porque puede escaparse por todos los alrededores que son muy bonitos.
Con Beatriz, he tenido cuatro días muy agradables, ella llegó como yo, sola, a descansar de todo un año colmado de trabajo. La conocí en el comedor, yo estaba en una mesa, y ella en otra, en la espera de que nos sirvieran la comida. Nos mirábamos y nos sonreíamos, hasta que ella dio el paso, me invitó a su mesa dando una palmada en el asiento que tenía a su izquierda, indicándome que me sentara. Yo, sonriendo y comprendiéndola le contesté de la misma manera, con mi mano derecha le di una palmada a la silla que tenía al lado indicándole que se viniera, sin pensarlo, se levantó y se sentó conmigo.- Estoy aburrida, tardan tanto en servir que no sé para donde mirar- me dijo -te creo, le dije, - a mí, hasta me está entrando sueño- trae tu cubierto y come aquí en mi mesa, si quieres, así hablamos y no nos aburriremos.- Desde aquel día, comimos siempre las dos juntas.
Con la compañía de ella, nuestras ocurrencias, y nuestras risas, la espera se hizo menos interminable.
El día que se fue escribí: Hoy he vuelto a mi mesa, sólo había un cubierto, y al mirar a mí alrededor, he observado que ha habido cambios, han movido fichas, como se suele decir, las mesas han cambiado de posición, como en un tablero de ajedrez. He desdoblado mi servilleta, tranquila, sin prisa, y después me he servido agua, y… ¡a esperar! El señor que tenía en frente ya no estaba, me he alegrado, porque era muy observador, leyendo su libro le veía mirar de reojillo a ver si divisaba algo, jeje, aunque pienso que en este comedor, como no observes no sé en qué vas a fijar la mirada, te sientes obligado a tener que hacerlo. Ahora miro a la derecha, ahora miro a la izquierda, y ahora al centro, como mire para la pared, me encuentro todo el testero lleno de fuentes de porcelana. Si miraba para el centro siempre tropezaba con la mirada de este señor, y a veces me fijaba en el libro que portaba. Nunca podré decir qué transmitía su mirada. Sin embargo había otro señor que dejó de estar presente la cena anterior, y ese sí que saludaba y sonreía. Lo vi pasear y deambular en solitario por el balneario, y por el hotel, siempre tenía un hola y un a dios en la boca de la manera más agradable. Hoy en su lugar han puesto a otro caballero, que, abstraído y callado, casi ausente, ha comido y no ha demostrado ningún interés por lo que le rodeaba.
Mi mirada, mientras esperaba se ha dirigido hoy a otro sitio, al mover una mesa que tenía a la derecha he visto cómo un ventanal llegaba hasta el suelo, La persiana caía a media altura y, a través del cristal he observado cómo la arboleda abrazaba las paredes del edificio, su abundante ramaje tintineaba en el cristal con el suave viento que corría. Mientras esperaba, contemplaba sus estrechas y alargadas hojas, todas iguales, juntitas, en hilera, una tras otra, donde al terminar la rama, los tiernos brotes cambiaban de color en un tono más claro y transparente. – Los brotes terminarán de salir y yo seguiré aquí, jeje- (pensé). Una oscura silueta se paró a mi derecha, una oscura sombra que me sobresaltó un poco, era el camarero, con su llegada me devolvió a la realidad y me sacó de la abstracción. Me sirvió un plato de arroz con espárragos verdes, ya no me acordaba. Empecé a recordar qué había pedido de segundo, -creo que ha sido cordero asado…., ya no estoy segura.- He bajado la mirada hacia el plato, lo contemplo pensativa y pienso: -Ahora no sé si comer ligera o, recrearme con el arroz. ¿Igual están asando el cordero? - Me lo iré comiendo despacito, porque digo yo que, ¿en algo me tendré que entretener hasta que me sirvan el otro plato?
He de reconocer que el cocinero hace algunos platos estupendos, y la mayoría de la gente, aunque mire aburrida, o de reojo, cuando llega la comida se le olvida todo.
Cuando terminé aquel almuerzo, me dirigí a mi habitación, llamé por teléfono a la estación para informarme de los horarios de autobuses. Todo me venía bien, pedí la cuenta, e hice mi maleta. La cena la comería en mi casita. Como había terminado el tratamiento ¿qué hacía allí? Me ahorraría una cena, una noche, un desayuno, y una larga espera.
Lusa.

19 Sep 2010
A TI, MUJER AFGANA
A ti, que naces para ser vendida en casamiento.
A ti, que ocultas tu hermosa mirada en la maraña
De las rejas de tus ojos.

A ti, que sólo ves la luz a medias,
A ti, que sólo respiras el vaho de tu cuerpo,
Y tu voz se pierde en la tela enegrecida.
Violada, maltratada,
Condenada al trabajo y a la pobreza,
Donde sólo te defiende tu sombra

A ti, que no eres nada, dos candiles en la noche,
Una lágrima escondida,
Un suspiro que se pierde en el beso de tu ropa.

A ti, trozo de cielo pintado en tu tela,
Pedazo de mar que te ahoga el alma.
A ti, que sólo posees una sola palabra
¡ PENSAMIENTO ¡




A ti, que clavada en la tierra
Esperas tu fin,
Con lluvia de piedras
A ti, Porque pienso en ti.
Lusa
30 Ago 2010
LA MAESTRA

A Rosa cada día le costaba más levantarse para ir al colegio. Su tripa le dolía, y su estómago empezaba a subir hasta la garganta, se le formaba un nudo que no la dejaba tragar. No entendía a su maestra. Su pecho jadeaba cuando se enfadaba, su cara se contraía, y sus labios rojos se apretaban antes de hablar. Su rizada y corta melena dejaba su corto cuello al aire, mientras que su ondulado flequillo caía con gracia hacia un lado como una cortina. A veces se le oscurecían los labios, y otras veces con la pintura roja no se le notaba. Rosa, no sabía de dónde era aquella maestra, sólo sabía que otras niñas más mayores que ella, le decían que estaba loca. Ella, del pupitre no se movía, por si acaso, porque cuando se ponía iracunda había que temerle. Sacaba su varita de acebuche de su cajón y se ponía a pegar en las manos y en el culo a la primera que osaba portarse mal o equivocarse en la lectura, más de una vez la había mandado al rincón después de decirle burra y pegarle con ella. La amenazaba con ponerle las orejas de burro, en vez de ponerle la preciosa moña de papel que tanto le gustaba, y todo porque no acababa de aprender a decir la “ch” y la “h”, se le trababa la lengua y sólo emitía un sonido muy raro que acababa salpicando la hoja del libro de saliva. Eso, a la maestra la colmaba y la enfurecía.
Aquel día, como casi todos los días, tardó en subir después de su tertulia con los demás maestros, y las niñas hablaban y jugaban contentas sin el ojo visor que las hacía enmudecer. Cuando la maestra entró, el silencio fue sepulcral, con un corto vistazo vio a las niñas que se habían movido de su asiento y clavó sus ojos en ellas. Ana, Teodora, María, Andrea, al rincón, y después haréis copias diciendo: “no me moveré más de mi sitio,” las demás aquí, alrededor de la mesa.
A Rosa se le helaba la sangre, y su corazón latía con fuerza cuando la maestra la miraba, sus piernas se ponían flojas y no era capaz de dar un paso.
Hoy vamos a cantar la canción que aprendimos ayer, y después como os habéis portado bien os enseñaré algo. A estas no, estirando el brazo y el dedo pulgar señalando para el rincón.
La sangre de Rosa empezaba a circular, su garganta y su tripa se relajaban y respiraba tranquila, por ese día se había salvado. Sabía que cuando la maestra decía eso, era verdad, Miraba de reojo al rincón donde las otras niñas seguían castigadas, se sentía triste y mal, le daba pena, no habían hecho nada malo como para recibir tal castigo, pero… como decían que estaba loca…, había que esperarse todo de ella. Con las manos atrás cruzaba los dedos para que no la mirara.
Mientras cantaban sólo tenía ojos para la boca de la maestra. Intentaba hacer los mismos movimientos que hacían sus labios, y a la misma velocidad, abriendo y cerrando su boca a la vez que la de ella, para que no se diera cuenta que apenas se sabía la canción, su oído hacía todo lo demás.
Una vez que hubieron cantado, la maestra metió la mano en su cajón, y con mucho cuidado deslió algo en un papel enrollado. En sus manos apareció una cosa como un tubo, del grosor de una caña, y de largo como una cuarta. Estaba forrado de piel, de un color muy oscuro, casi negro. La maestra desenroscó un poco y tiró para arriba de otro trozo de tubo que estaba dentro, y este se puso más largo. Había que ponerse aquella cosa en el ojo y mirar. Era un orificio muy pequeñito que con los dos ojos abiertos no podía apreciarse nada, la maestra le aconsejó que cerrara un ojo y acercara el otro al orificio aquel. Después de varios intentos sin resultado, temió que a la maestra se le agotara la paciencia y se lo pasara a otra niña sin dejarla ver aquello. Se puso la mano en el ojo abierto y se lo tapó. ¡Ahora si! La boca de rosa empezó a abrirse cada vez más espantada, ¡no podía creer lo que estaba viendo! Había muchas piedrecillas cristalinas, piedras de todos los colores que, cuando giraba el tubo aquel, formaban dibujos encajando unas con otras. Rosa estaba encantada, daba una vuelta, y estupefacta, contemplaba aquellas piedras cómo daban un tumbo y formaban dibujos preciosos, y daba otra, y se tornaban de otros colores, y de distintas formas. Así una vez, y otra vez, y otra…, cada tumbo era un dibujo, y otro… y otro…
-¡Se acabó!, gritó la maestra,- pásalo a la siguiente. Rosa se asustó, estaba tan embobada mirando la magia del fondo de aquel tubo que parecía que había despertado de un sueño. ¿Había sido un sueño?
¡Qué cosa tenía aquella maestra tan bonita! ¡Claro…, como estaba loca…!
Lusa.




Sobre este blog
CONTEMPLACIONES
LUSA
Estoy aquí porque valoro y admiro a toda persona que escribe. Aprendo y procuro enriquecerme personalmente. Cada uno en su estilo aporta algo distinto que hace de este rincón un lugar curioso de visitar.
No tengo mucho que aportar, pero de vez en cuando dejaré algo en mis “ CONTEMPLACIONES ” para todo aquel que quiera ojearlo.
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