19 May 2008

Repostería en el Metro o cómo conocer el arte del pasteleo.

Escrito por: pacorreitor el 19 May 2008 - URL Permanente

Después de cuatro días de fiesta la mente entra en una situación tal de relajo que necesita de bastantes horas antes de alcanzar un punto óptimo de funcionamiento. Si se añade el que los lunes en el Metro son muy neutros porque los viajeros son presa de la desgana, es difícil encontrar una historia para contar aquí. Además me he dado cuenta que me ha pasado totalmente desapercibido el famoso Día de Internet, error imperdonable. Por estos motivos voy a recomendar un libro que se puede leer perfectamente durante un trayecto en ferrocarril suburbano y que además es de picos afilados que garantizan un mínimo espacio vital en los vagones.

Es uno de mis libros preferidos y nos introduce en el poco conocido mundo del pasteleo, arte muy de moda en estos tiempos y que conviene conocer con soltura.

Contiene ilustraciones clásicas pero interesantes y nos descubre todo un mundo de postres olvidados y desconocidos.

Aquí puedes ver uno de los templos madrileños del dulce.


Con esta ayuda podrás conjugar perfectamente el verbo pastelear, en concreto, el futuro simple:

pastelearé
pastelearás
pasteleará
pastelearemos
pastelearéis / pastelearán
pastelearán

Verbo imprescindible, sobre todo si tienes un blog.

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Pat dijo

Ejemmmmm, yo encuentro alguna que otra ventaja en el pasteleo blogueril al pasteleo que propone el libro. Y es que si lo del libro lo pones en práctica y más aún, en plena Operación Bikini, es posible que haga tambalear o incluso fracasar, esta operación. En cambio el pasteleo blogueril, aunque empache igual, es compatible con el lucimiento de carnes...

Pacorreitor

Pacorreitor dijo

La operación bikini tiene un problema de base: las cintas se clavan en las chichas. No cintas, no chichas que se destaquen, todo se reparte de forma natural. Moraleja, mejor sin bikini .

Y lo del blogueril... Leyendo los feeds de cuatro días me he quedado empalagado como si me hubiera comido un pestiño con doble de miel.
Por cierto, felicidades (toma pasteleo ).

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Memorias subterráneas

Con los ojos abiertos se aprende. Una mirada puede revelar una dimensión distinta de la realidad. El Ferrocarril Metropolitano de Madrid (METRO), es un lugar ideal para medir la temperatura de la sociedad tal y como se hace con un termómetro: introduciéndolo en huecos inconfesables.
Mi mirada.

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