22 May 2008
Cambia la rutina, es fácil. Elige.
Entre jugadores, al menos entre los de parchís, tute o cinquillo familiar, suele ser corriente un rito que cambia la mala suerte: te levantas de la mesa, coges la silla, la giras trescientos sesenta grados y te vuelves a sentar. Funciona si tienes una noche muy mala y acabarás desplumando a ese cuñado coñazo que todos tenemos o hemos tenido.
La rutina diaria de levantarse y utilizar un medio público de transporte como es el Metro de Madrid, en mi caso, para llegar al trabajo, implica que te vas a encontrar en situaciones semejantes cada día. Es cierto que una cantidad importante de pasajeros son totalmente desconocidos, pero a otros sólo te falta saludarles y preguntarles por la familia.
Creo que todos conocemos la sabiduría que encierra la frase de "estar en el sitio oportuno en el momento oportuno". Si hay duda, que se lo pregunten al que mientras pasea le cae una maceta en la cabeza procedente de un balcón. Lo que intento plantear es una forma rudimentaria de intentar burlar al destino, estar en el sitio donde habitualmente no estaríamos, cambiar el guión. Es posible que la cosa no salga bien, pero de cualquier modo el futuro será distinto.
La propuesta.
Si en el Metro te sitúas habitualmente al principo del andén, vete al final.
Si entras por la puerta central, entra por otra.
Si te acoplas en el asiento del extremo, prueba a colocarte en uno de los centrales.
Si es posible, cambia la estación donde haces el transbordo.
Sonríe a todos los pasajeros que te miren aunque te tomen por loco.
Sal del Metro una estación antes o una después y llega a tu destino andando tranquilamente.
Inténtalo y cuéntame cómo te ha ido.
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Memorias subterráneas
pacorreitorCon los ojos abiertos se aprende. Una mirada puede revelar una dimensión distinta de la realidad. El Ferrocarril Metropolitano de Madrid (METRO), es un lugar ideal para medir la temperatura de la sociedad tal y como se hace con un termómetro: introduciéndolo en huecos inconfesables.
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7 comentarios · Escribe aquí tu comentario
pacorreitor dijo
Acabo de hacer la prueba con este post: lo edito, le pongo hora y fecha de futuro y se vuelve a republicar el solito y así chupo primera página siempre que quiera con el mismo post.
Me parece muy mal que se pueda hacer y me parece peor que se use así, no me parece ético.
En fin...
Pat dijo
Pues mira, hoy que no llueve puedo probar a pasear desde Plaza de España, que además es cuesta abajo. Lo de cambiar de sitio en el andén lo hago con frecuencia. Sentarme no puedo nunca, y colocarme me coloco donde quepo, que cada día es un lugar diferente. Lo que más me ha molado es lo de sonreír a todo el mundo. A veces me sale. Y hoy, gracias a tu post, me acordaré seguro. Y ojo, todo esto lo haré por puro divertimento, que yo de mi suerte no me puedo quejar. Un beso
Pat dijo
Paco, es una pena que no se puedan dejar hacer las cosas libremente confiando en la ética de las personas.
Yo por mi parte, intento predicar con el ejemplo.
Pacorreitor dijo
Eso es porque cuando eran adolescentes no leyeron "Ética para Amador" de Savater. Lo he leído hace poco (está en los programas de la ESO). Si lo hubiera tenido a mano antes no sería tan mala persona
Gracias.
celia-lor dijo
Jejeje una es que no tiene metro y lo de la rutina pues dificil en mi caso con mis fieras, pero de vez en cuando un cambio viene bien, lo otro pues no se que decirte, esto es una locura, la comuni va fatal y no tiene pinta de ir a cambiar, así que paciencia chico. Un bico.
un-espanol-mas dijo
Pues yo soy de costumbres fijas. En la misma raya del anden, el mismo asiento del mismo vagon, la misma parada de ida y de vuelta. Si funciona no lo toques ... Un dia me lanzo. Un abrazo
Pacorreitor dijo
Juan, camarón que se duerme se lo lleva la corriente. Hay que probar.
Un abrazo.
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