26
Jul
2008
PARADIGMA DE LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR I PARTE
PARADIGMA DE LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR
Miguel Leopoldo Alvarado
UN NUEVO PARADIGMA DE LA SALUD
Por Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado
Cimentado en premisas que establecen que la salud es el estado natural del hombre (Pauling, Linus), surge un nuevo enfoque de la salud, científicamente fundamentado denominado: Paradigma Ortomolecular, creado por algunos de los más prominentes hombres de ciencia del siglo XX. Su estrategia se dirige a conservar, o a restaurar el equilibrio químico del entorno molecular que da sustento a las células del organismo humano, abasteciéndolas de los elementos necesarios para una saludable sobrevivencia y reproducción.
Etimológicamente hablando, ortomolecular es un término híbrido, combinado del griego y el latín. Orto, quiere decir correcto, recto o certero, y molecular se refiere a nutriente, siendo entonces un término que denota la idea fundamental de proporcionar al organismo humano las moléculas correctas: en la forma, cantidad y proporciones correctas, para lograr un estado anatómico y un funcionamiento fisiológico óptimos, de los 100 billones de células que conforman los tejidos y órganos del cuerpo humano.
La palabra ortomolecular nace acuñada por Linus Pauling en 1968, poco antes de su primer ensayo de nutriología publicando en 1970 titulado "Vitamina C y Catarro Común". Denota la idea central de una nueva ciencia y arte de curar, cuyo propósito es lograr por medio de una alimentación saludable y una nutrición óptima, un entorno molecular equilibrado y óptimo para todas las células, tejidos y órganos del cuerpo humano.
La aplicación de este nuevo y revolucionario concepto de la salud, se creó con miras a fortalecer la salud y a prevenir enfermedades con la estrategia de proporcionar a las células del organismo humano una provisión óptima de las sustancias nutritivas naturales, esenciales para la vida, de tal manera que se logre un suministro nutritivo óptimo de nutrientes, en cantidades, combinaciones y proporciones correctas, de acuerdo a las necesidades individuales de cada persona.
La provisión óptima de nutrientes es necesaria para el sano desarrollo y reproducción de las células, así como para que estas puedan eliminar con eficiencia las sustancias tóxicas, radicales libres y desechos metabólicos, reparar los daños causados y regenerase satisfactoriamente. También para que las células puedan realizar eficazmente el trabajo especializado que les corresponde según el tejido u órgano al que pertenecen.
La eficacia del método ortomolecular fue corroborada por primera vez en 1950 por los doctores Abraham Hoffer, Morton Walker y Humphrey Osmond, discípulos de Pauling, en el exitoso tratamiento de ciertas enfermedades mentales como la esquizofrenia y ciertas adicciones como al alcohol y a otras drogas. Administraron a enfermos mentales una dieta saludable compuesta de alimentos naturales e integrales, acompañada de megadosis de vitamina C y vitamina B-3 con un eficaz resultado, creando así la psiquiatría ortomolecular. (Hoffer y Walker: 1998)
El desarrollo de la ciencia de la salud ortomolecular produjo una nueva visión para comprender la etiología de la enfermedad, su prevención y su curación.
Para entender bien este método, es necesaria la expresión metafórica, e imaginar a cada una de las células del cuerpo humano como una compleja y armoniosa ciudad industrial, repleta de maquinarias bioquímicas, cuya finalidad es producir energía, proteínas y enzimas mediante una serie concatenada de trabajos metabólicos muy complejos, altamente especializados. Teniendo en cuanta que las células han sido dotadas por la naturaleza de la capacidad para mantenerse sanas y de reparase a sí mismas del desgaste de su incesante trabajo productivo. Las proteínas que producen, sirven para subsanar los daños producidos tanto por el desgaste normal, como por la agresión de las sustancias extrañas y tóxicas del medio ambiente. Las células han sido diseñadas para trabajar, producir y auto reparase ininterrumpidamente, siempre y cuando sean abastecidas de las materias primas necesarias para eso, entre las cuales se encuentran, los nutrientes energéticos (carbohidratos, lípidos y proteínas), los nutrientes plásticos y estructurales (agua, aminoácidos y lípidos especializados), y los nutrientes catalíticos, o auxiliares (vitaminas, vitaminoides, minerales, oligoelementos, coenzimas, enzimas y otros fitoquímicos y nutrientes accesorios), además de otros materiales útiles como las fibras dietarias.
Cuando una persona es alimentada con la “típica dieta moderna” compuesta de “productos comestibles sintéticos” confeccionados con ingredientes refinados y aditivos químicos artificiales, su cuerpo deja de recibir los nutrientes en cantidades y proporciones correctas. Cuando por esta u otras razones, se produce un desabastecimiento de una o varias sustancias nutritivas esenciales presentes en su configuración química natural, biológicamente activa; o en cantidades, combinaciones y proporciones incorrectas, las células continúan trabajando, pero, produciendo proteínas y enzimas defectuosas, lo que originará a una progresiva degradación y degeneración de la estructura y función celular. Al reproducirse en esas condiciones, las células descendientes serán defectuosas y deficientes, por lo que tarde o temprano los tejidos y los órganos de los que forman parte, enfermaran, y con ello todo el cuerpo.
Las células de nuestro cuerpo y su maquinaria bioquímica, tienen la capacidad de auto regenerarse a sí mismas y de corregir la producción defectuosa de proteínas siempre y cuando se les restablezca el correcto suministro de materias primas, mediante una alimentación saludable y nutritiva, auxiliadas con un suministro extra de nutrientes mediante complementos nutritivos.
Mientras más tiempo transcurra sin un abastecimiento óptimo de materias primas, la maquinaria celular seguirá funcionando, pero con un déficit de nutrientes que tendrá efectos acumulativos originando lo que se conoce como una deuda de nutrientes. Deuda que irá incrementándose en la medida que pase el tiempo, de manera que mientras más lapso de tiempo transcurra sin el suministro adecuado de materiales nutritivos, los efectos acumulativos del déficit, harán que la necesidad de de nutrientes para restaurar la salud sea cada vez mayor. Tal como ocurriría con un conjunto de factorías a las que por no habérseles dado mantenimiento durante mucho tiempo, requerirán una cantidad mayor de materiales de reparación, en comparación de otras a las que se les estuviera dando un mantenimiento óptimo y oportuno.
El daño a escala molecular, junto a la generación artificial y acumulativa de una deuda de nutrientes, es en suma y sin duda la causa principal de las enfermedades modernas, y el resultado de la “típica dieta moderna” compuesta de “alimentos artificiales”, ricos en energía (grasas, azucares y harinas refinadas), aditivos químicos tóxicos (conservadores, emulsificantes, espesantes, texturizantes, saborizantes, colorantes, edulcorantes, etcétera), pero pobres en micronutrientes, nutrientes accesorios, enzimas y fitoquímicos.
Para restablecer el equilibrio bioquímico y la vitalidad, bases necesarias para la salud, se hace indispensable solventar la deuda atrasada y satisfacer las necesidades acrecentadas de nutrientes, (para lo cual, generalmente es necesario prescribir junto con una dieta saludable, complementos nutritivos), para luego asegurar un abastecimiento constante y correcto de nutrientes capaz de satisfacer las necesidades individuales de cada persona de acuerdo al principio de individualidad bioquímica formulado por el Roger Williams, prestigiado investigador de la Universidad de Tejas, en su extraordinaria obra La Individualidad Bioquímica. Según este principio la necesidad de nutrientes en cada individuo, puede variar en un rengo muy amplio, lo cual puede dar origen en algunas personas a requerimientos sumamente elevados con respecto a otras personas.
El método ortomolecular aplicado ya sea a la medicina, la nutriología, o la psiquiatría, enfoca su estrategia terapéutica a proporcionar a todas las células de los tejidos y órganos del cuerpo, tales como las del sistema neuroendocrino, del cerebro y del sistema inmune, un entorno molecular óptimo compuesto de sustancias nutritivas presentes en una configuración química natural y en cantidades, combinaciones y proporciones capaces de cubrir los requerimientos individuales y cubrir al mismo tiempo las demandas extras genéticamente determinadas, así como las demandas adicionales determinadas por los diferentes estados fisiológicos, factores ambientales, así como por la deuda atrasada de nutrientes.
Cualquier carencia, insuficiencia, falla o desequilibrio en el abastecimiento de elementos nutritivos a la maquinaria celular del cuerpo humano generará disturbios bioquímicos que derivarán en enfermedad.
Una persona malnutrida, sufrirá decaimiento, depresión, cansancio crónico, será más propensa a las infecciones por microorganismos, y a un sinnúmero de enfermedades crónicodegenerativas.
Por ejemplo, una persona con un sistema psíquico químicamente trastornado, y desvitalizado por una malnutrición cerebral, sufrirá depresiones, déficit de atención, falta de concentración mental, alteraciones en su estado de ánimo y su comportamiento, agresividad, irritabilidad y alteraciones de su sistema inmune, haciéndose propenso tanto a las infecciones recidivantes, como a respuestas exageradas del sistema inmunológico causantes de alergias e intolerancias a diversas sustancias.
Varias enfermedades no transmisibles y epidémicas en la actualidad como la obesidad, diabetes, cardiopatías, artritis y cáncer entre otras, tienen su origen en un entorno químico alterado por la malnutrición crónica, radicales libres, y sustancias tóxicas presentes en los alimentos industrializados y la polución ambiental, fenómeno agravado por la angustia, y por el estrés psíquico familiar y laboral, falta de ejercicio y otros hábitos malsanos de vida.
Sobre un cuerpo malnutrido y desvitalizado, diversos factores ambientales nocivos interactuarán multiplicando acumulativamente sus efectos, para producir ese conjunto de trastornos que afectan a las sociedades modernas y que algunos expertos llaman “enfermedades de la civilización industrial”, los cuales degradan la salud, el bienestar, la longevidad, la calidad de vida y el desarrollo humano.
Los expertos convocados por la Organización Mundial de la Salud y reunidos en la Asamblea Mundial de la Salud, han dado ya su veredicto reconociendo oficialmente que estas enfermedades junto a su carga de morbilidad, discapacidad, disminución de la calidad de vida y muerte prematura, podrían abatirse hasta en un 95 % con un régimen de alimentación saludable y la práctica rutinaria de ejercicio.
Algunas de las recomendaciones y criterios terapéuticos principales de la nutriología ortomolecular son:
1. Dieta saludable compuesta de alimentos orgánicos, naturales e integrales sin refinar y con exclusión de todos alimentos elaborados con ingredientes refinados o sintéticos, como azúcar, harinas y aceites refinados, colorantes, saborizantes y todo tipo de aditivos químicos. Esta medida garantizará para la mayoría de las personas un suministro óptimo de nutrimentos.
2. De acuerdo al principio de individualidad bioquímica, a la necesidad fisiológica de cada persona, al tiempo que tengan de comer alimentos artificiales, y a los síntomas, trastornos y enfermedades que cada quien tenga, se establecerá un programa personalizado de complementos alimenticios capaces de saldar la deuda atrasada de nutrientes y cubrir los requerimientos óptimos para persona, con necesidades anormalmente acrecentadas.
3. Adicionalmente, la medicina ortomolecular cuenta con recursos complementarios tales como terapia de quelación, transfusión intravenosa de sueros con DMSO y MSM, vitaminas y minerales etcétera, pero, estos valiosos y efectivos procedimientos, son del dominio exclusivo del médico, por lo que salen de la esfera de la nutriología ortomolecular. Son para uso exclusivo del médico ortomolecular.
El arma y recurso terapéutico principal y fundamental de la nutriología ortomolecular son las sustancias naturales como los nutrientes y los fitoquímicos, que son elementos constitutivos del entorno natural del cuerpo humano.
Principios, criterios y recomendaciones de la Nutriología Ortomolecular:
La nutriología ortomolecular ofrece una perspectiva nutricional para las siguientes categorías de personas:
1. Personas sanas a las que les interesa fortalecer aun más su salud, y aumentar la probabilidad de mantener su buen estado, por el mayor tiempo posible.
2. Personas que tienen que modificar sus hábitos de vida, alimentación y perfil de abastecimiento de nutrientes con el fin de fortalecer su estado de salud, el cual ya ha sido levemente dañado.
3. Personas que están en el umbral de alguna enfermedad grave de carácter ya sea psíquico y físico, por lo cual tienen que ajustarse a un tratamiento nutricional muy estricto y especial.
4. Personas que se encuentran enfermas y que requieren con urgencia un tratamiento de una alimentación saludable, y una nutrición clínica a base de dosis masivas de micronutrientes.
Principios que rigen la dosificación:
1. Individualidad bioquímica formulado por Roger Williams. Este principio rector, reconoce que todos los seres humanos tienen una bioquímica distinta, la cual determina necesidades óptimas de nutrientes distintas para cada persona.
2. Las dosis óptimas de nutrientes son distintas para cada persona y varían en un rango considerablemente elevado, que va desde las dosis mínimas ya oficialmente reconocidas, hasta dosis sumamente elevadas en algunos individuos.
3. La dosis óptima de cada nutriente, para cada persona, se encuentra fuertemente influenciada por una parte por una predisposición genética y por otra por los siguientes factores medioambientales: Sexo, edad, estado fisiológico (incluyendo embarazo, lactancia etapa de crecimiento etc.), exposición a toxinas y contaminación, carga de estrés (físico, psíquico, laboral, familiar etc.), traumatismos físicos, emocionales y enfermedades.
4. Inocuidad. Los micronutrientes entre los cuales se destaca a las vitaminas, se pueden consumir indefinidamente, durante toda la vida, sin peligros ni efectos secundarios.
Dietoterapia Ortomolecular. El modelo dietoterapéutico consiste en:
1. Suprimir de la dieta todos aquellos alimentos que han sido producidos en suelos pobres fertilizados con abonos químicos y contaminados con productos químicos artificiales como insecticidas, pesticidas, etc.
2. Suprimir de la dieta todos aquellos alimentos que han sufrido manipulaciones industriales, y agregados de aditivos químicos sintéticos.
3. Incluir en la dieta le mejor variedad posible de alimentos producidos con procedimientos biológicos, certificadamente orgánicos, frescos, integrales, poco cocinados y mayoritariamente crudos (se recomienda que la tercera parte de alimentos sean crudos).
4. Individualizar la dieta identificando y suprimiendo los alimentos causantes de intolerancias o alergia personales.
5. Identificar también, los alimentos que a una persona en lo particular le resulten más beneficiosos para incluirlos rutinariamente en su dieta.
Principios para la administración de nutrientes:
1. Como alimento. Obtenidos de los alimentos naturales.
2. Como complemento alimenticio, los nutrientes se utilizan para prevenir conservar, fortalecer la salud y prevenir enfermedades. La finalidad es cubrir requerimientos acrecentados por los factores medioambientales mencionados.
3. Como fármaco preventivo o terapéutico. Algunos nutrientes se pueden utilizar en dosis bastante más elevadas de las dosis mínimas recomendadas, para obtener efectos terapéutico-farmacológicos, los cuales se pueden lograr sin los efectos adversos que la mayoría de fármacos sintéticos producen.
Es necesario además, tener en cuenta los siguientes criterios del paradigma ortomolecular:
1. Simultaneidad.
2. Proporcionalidad.
3. Dosificación óptima.
4. Dosificación terapéutica.
Recursos de la Nutriología Ortomolecular:
1. Dieta Saludable básica.
2. Dieta Terapéutica.
3. Complementación básica.
4. Complementación terapéutica.
5. Intervención médica extrema: quelación, DMSO, Sueros Etc.
Concepto de Optidosis
El término megadosis surgió por la necesidad de resaltar que las dosis de vitaminas recomendadas por los médicos y nutricionistas ortomoleculares son superiores a las dosis mínimas recomendadas y prescritas por la medicina convencional, se utiliza para referirse a dosis 10 veces mayores a las dosis mínimas recomendadas. Sin embargo, no se trata de un buen término, porque mega, que significa muy grande o poderoso, es una palabra que origina confusión y se convierte en blanco de discusión. Un término más preciso y ausente de esa carga de confusión y confrontación sería optidosis. Nadie se opone a una salud óptima, generada por una dosis óptima de vitaminas, evitando así ser blanco de infundados ataques.
Las optidosis de vitaminas y otros nutrientes son junto a la erradicación de los alimentos artificiales, el eje central de la psiquiatría, la medicina y la nutriología ortomolecular.
Cuando la dieta es naturalmente óptima en vitaminas, la necesidad de consumir complementos alimenticios, se reduce a un escaso número de individuos cuyo requerimiento vitamínico ha sido acrecentado bien por herencia genética, bien por diversos factores ambiéntales.
Concluyendo, es importante resaltar y tomar en cuenta que los desequilibrios causados por la insuficiencia de vitaminas, son mucho más comunes que los desequilibrios originados por exceso de estos nutrientes. [1]
Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
Nutricionista especializado en Nutriología Ortomolecular, Medicina Antienvejecimiento y Naturopatía.
Fundador y presidente de la AHANAOA A. C.
Asociación Hispano Americana de Nutriología Alternativa, Ortomolecular y Antienvejecimiento Asociación, Civil. Con sede en Seattle, Washington.
Organización Mundial de Salud Ortomolecular.
Fundación ProSalud, con sede Seattle Washington
References
- •Hoffer, A., y Walker, M., La Nutrición Ortomolecu
lar (Barcelona España: Ediciones Obelisco, 1998). ISBN: 84-7720-62 8-7. Título original en inglés: Orthomolec ular Nutrition. New Lifestyle for Super Good Health.
14
Jul
2008
RESTAURACIÓN BIOLÓGICA y TERAPÉUTICA ORTOMOLECULAR II PARTE
RESTAURACIÓN BIOLÓGICA y TERAPÉUTICA ORTOMOLECULAR
2ª DE TRES PARTES. INTRODUCCIÓN
Por Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
Junto al asombroso y acelerado desarrollo científico y tecnológico en medicina, nutrición y alimentos y pese a multimillonarios presupuestos asignados a las instituciones de salud que representan una creciente carga para los contribuyentes, paradójicamente las poblaciones de todos los países del mundo sufren un explosivo incremento de casos de sobrepeso, obesidad y todo tipo de enfermedades crónico-degenerativas, amenazando convertirse en una pandemia de grandes proporciones y catastróficas consecuencias para toda la humanidad.
Más de la mitad de la población de los países desarrollados y ahora también de los países en desarrollo, padece de forma pertinaz, en distintos grados, una gran variedad de enfermedades físicas y psíquicas. Millones de personas sufren una significativa disminución en la calidad de su salud y de su vida y de distintas incapacidades que los inhabilitan para desempeñar toda su potencialidad humana; su vida se halla marcada por una constante batalla contra enfermedades que los van incapacitando, hasta que la irreversible senilidad o muerte los libera de su pesada carga. Un 59 % de las 56.5 millones de muertes anuales en todo el mundo se deben a causa de estos trastornos (OMS). ¿Cuál es el origen de esta paradoja?
La preocupación ha obligado a las autoridades a revisar a fondo los criterios y estrategias de sanidad y crear una “Estrategia global de dieta, actividad física y salud” que será presentada en el seno de la Asamblea Mundial de la Salud el próximo año, la cual incluye postulados anteriormente rechazados, como responsabilizar a la dieta accidentalizada compuesta de alimentos industrializados de ser la principal causa del actual desastre sanitario.
Los expertos de las instituciones internacionales de sanidad han aceptado que hasta un 90 % de casos de trastornos degenerativos podrían evitarse modificando los patrones de alimentación (OMS). Ciertos estudios indican que hasta un 80% de casos de cardiopatía coronaria, hasta el 90% de diabetes de tipo 2 y alrededor de un tercio de los cánceres podrían prevenirse comiendo de manera saludable, manteniendo un peso normal y haciendo ejercicio durante toda la vida.
ANTECEDENTES
Realizando un análisis retrospectivo el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades degenerativas se pueden explicar como un subproducto de la civilización. Observando lo ocurrido en poblaciones aisladas de la civilización, veremos que mientras conservan sus patrones primitivos de alimentación las enfermedades degenerativas son prácticamente inexistentes y que cuando adoptan una dieta compuesta por alimentos industrializados, irremediablemente aparecen las características enfermedades atribuidas a los factores de la civilización. Eso lo demostraron durante el siglo XX renombrados investigadores, quienes también advirtieron que de no tomar enérgicas medidas preventivas su incidencia y prevalencia se generalizaría en todas las poblaciones que incorporaran a su dieta los alimentos industrializados.
Trowell (1904-1989), descubridor del kwashiorkor (reconocida como la enfermedad más importante de la deficiencia del mundo), en sus pioneros trabajos de investigación nutricional, observó durante 30 años que las enfermedades causantes de muerte e inhabilidad en los países occidentales, eran muy raras o inexistentes en los poblados africanos y asiáticos donde se conservaban las costumbres alimentarias primitivas, en donde mucha gente vivía sana y a una edad muy avanzada. En colaboración con Burkitt, identificó un patrón de enfermedades a las que en un principio denominó “enfermedades de la civilización” y posteriormente “enfermedades occidentales”.
McCarrison (1878-1960), galardonado por sus descubrimientos sobre el bocio en 1913; fue nombrado por el gobierno ingles director de investigación del estado de sanidad y alimentación en la India y durante 14 años (1904-1918) estudió los diversos grados de salud de numerosas poblaciones; impresionado por la extraordinaria salud de los hunzas, llegó a cuestionarse si ese pueblo gozaba de una privilegiada herencia genética o si ciertas condiciones ambientales generaban tal estado de salud. Analizando todos los factores posibles, concluyó que el estado de salud de los hunzas se debe su dieta exenta de alimentos industrializados. Impactado por sus hallazgos experimentó alimentar a ratas de laboratorio con los típicos alimentos industrializados de la dieta occidental y encontró que al cabo de algún tiempo adquieren las mismas enfermedades atribuidas a los factores de la civilización.
T L Cleave (1906-1983), en línea con McCarrison demostró con meticulosos estudios epidemiológicos que la dieta accidentalizada compuesta de alimentos artificiales elaborados con ingredientes refinados, termina por enfermar a todo tipo de individuos después de un periodo promedio de 20 años de incorporar a su dieta ese tipo de alimentos y por producir toda la gama de trastornos identificados como enfermedades de la civilización.
Cleave pasó su vida recolectando información, labor que culminó con su magnífica hipótesis sobre el origen de la amplia gama de enfermedades degenerativas modernas, incluyendo obesidad, diabetes, cardiopatías, úlcera péptica, varices, caries dentales, estreñimiento y apendicitis entre otras. La información recopilada lo convenció de que el cuerpo humano simplemente no puede hacer frente a los alimentos artificiales de la civilización, particularmente el azúcar y los carbohidratos refinados. Se persuadió de que estos alimentos artificiales son la causa de las enfermedades presentes en la población del mundo moderno y que estaban ausentes de comunidades primitivas.
Formuló una extraordinaria tesis, publicada en 1974, postulando la inadaptación a los alimentos y bebidas que contienen carbohidratos refinados como causa común de todas esas enfermedades a la que tituló "The Saccharine Disease" (que algunos traducen como enfermedad de sacarina, pero cuya traducción correcta es enfermedad de sacarosa o sea enfermedad del azúcar). En su excelente trabajo describió los efectos en seres humanos de comer alimentos refinados, en particular azúcar y harina blanca y como pueden, sin embargo, causar problemas de salud muchos años antes de que se produzca una condición patológico-degenerativa como la diabetes. Por ejemplo, el dúo hiperinsulinemia-hipoglucemia reactiva (azúcar baja de la sangre) que en respuesta al masivo ingreso de azúcar en la sangre, después de comer carbohidratos refinados, puede traducirse en síntomas como debilidad, irritabilidad, incapacidad para la concentración mental y el trabajo, decaimiento, depresión, angustia, dolor de cabeza, neuralgias, acumulación de grasa corporal y por supuesto deseo de comer alimentos dulces o pan, para luego perpetuar el ciclo. En casos extremos la hipoglucemia reactiva puede trastornar severamente el estado de ánimo y el comportamiento ocasionando deseos suicidas u homicidas. Después de algunos años de padecer este ciclo, se produce resistencia a la insulina, obesidad, diabetes y enfermedades cardiacas. (Extracts from "Cleave" by Kenneth Heaton. The Founders of Modern Nutrition. Series. Published by the McCarrison Society).
Sus descubrimientos pasaron a ser tan importantes como el descubrimiento de la penicilina. En 1979 se le otorgó la Medalla del Oro del Instituto Harben de Salud Pública y la Medalla de Oro Gilbert Blane del Colegio Real de Medicina Naval de Inglaterra. El trabajo de Cleave justificó el trabajo de pioneros anteriores: Sir Roberto, Mc Carrison y del Dr. Weston.
R J Williams (1956) contribuyó a la evolución de la comprensión del origen molecular de la enfermedad con el desarrollo del concepto de individualidad bioquímica. Describió por primera vez la variación y diferencia anatómico-fisiológica entre la gente y su relación con la respuesta individual al ambiente. Explicó la influencia de la nutrición en las características de la expresión genético-especifica y la calidad de la salud; cómo el genotipo (información genética) consigue transformarse en fenotipo (características corporales y físicas) como respuesta a los factores ambientales: nutrición, actividad física y otros elementos medioambientales. Explicó como la satisfacción de las necesidades nutricionales diversas pueden lograr un funcionamiento corporal óptimo entre distintas personas. Alimentación, forma de vida y factores ambientales son determinantes de los patrones de la salud, afirmó.
R J Williams acuñó los conceptos de polimorfismo genético (variación en la función que rodea un rasgo genético individual-específico), genotropismo por el cual cada persona posee perfiles bioquímicos personales únicos basados sobre su propia estructura genética, nutrición y medioambiente y enfermedad genotrópica para describir los trastornos que resultan de las necesidades metabólico-nutrimentales insatisfechas dando lugar a una pobre expresión de los genes y a las características enfermedades de la civilización de nuestra época. Probó que diversidad genética e individualidad bioquímica provocan en individuos de una misma especie necesidades de nutrientes en un rango de 1 a 1000 % para mantener una salud óptima, lo que hace que una dieta equilibrada y compuesta de alimentos íntegros y naturales pueda ser insuficiente en nutrientes para mantener la salud de algunas personas. En colaboración con Pauling demostró que para esas personas el único remedio para no vivir enfermos es cubrir sus necesidades con complementos alimenticios.
Catherine Kousmine, Johanna Budwig, Adelle Davis, Michael Janson y Michael Colagan explicaron la degradación de la calidad alimentaria de occidente como el resultado de las técnicas de producción adoptadas por agricultores y ganaderos a principios del siglo XX, métodos que producen alimentos con una deficiente calidad nutritiva, incapaces de mantener la salud de cualquier persona y denunciaron la presencia de numerosas sustancias tóxicas en los alimentos modernos.
En el contexto de los postulados expuestos, se ha demostrado que las enfermedades crónico-degenerativas son producto de la malnutrición derivada de los excesos y las carencias nutrimentales de los alimentos artificiales que componen la dieta moderna.
ENFERMEDAD CRÓNICO-DEGENERATIVA
Se denomina enfermedad crónico-degenerativa a las lesiones producidas en órganos o tejidos que cuando no se les trata a tiempo y adecuadamente, disminuyen o suprimen progresivamente sus funciones alterando al cuerpo entero. Actualmente todos somos portadores de enfermedades degenerativas cuyas consecuencias a veces son benignas o poco molestas como caries, varices, eccema, acné, urticaria, alopecia, obesidad, celulitis, estrías, etc.; pero otras se tornan graves, invalidantes, o mortales como diabetes, cardiopatías o cáncer. Los métodos paliativos de la medicina alópata suprimen algunos síntomas, pero la enfermedad continúa avanzando hasta producir incapacidad o muerte. La generalizada degradación de la salud a consecuencia de estas enfermedades es relativamente nueva, se inicia a principios del siglo XIX y se acelera y generaliza a partir de la Segunda Guerra Mundial, en la proporción a los cambios en las costumbres alimentarias y a la industrialización de los alimentos.
Durante varias décadas la FDA (Food and Drug Administration, en español: Administración de Drogas y Alimentos), la AMA (American Medical Association, en español: Asociación Medica Americana), la ADA (Asociación Dietética Americana), la Junta de Alimentos y Nutrición del Consejo Nacional de Ciencias de Estados unidos, El Departamento de Agricultura de Estados Unidos, la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la OPS (Organización Panamericana de la Salud), fuertemente influenciadas por la industria médico-farmacéutica-alimenticia, sostuvieron reiteradamente la una dieta compuesta de alimentos industrializados, siempre y cuando sea equilibrada y variada, suministra las cantidades y proporciones óptimas de nutrientes para permitir sin complementos alimenticios, mantener un elevado nivel de salud física y mental y que si uno se enferma poco o nada tiene que ver la alimentación y para curarlo existe la medicina alópata. Michael Janson. The Vitamin Revolution in Health Care. 1996.
Sin embargo, la realidad es distinta, la calidad nutritiva de los alimentos ha sido severamente degradada, despojándolos de valiosos nutrientes, supliéndolos con sustancias químicas artificiales que permiten conservarlos más tiempo en anaquel y modificar sus cualidades para engañar a los sentidos, mecanismos cuyo único fin es garantizar las ganancias de productores y comerciantes más no la salud del consumidor, veamos algunos ejemplos:
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Hasta la década de los 40s, los agricultores restituían a la tierra de cultivo sus nutrientes esenciales con estiércol y la rotación de las cosechas. Método que funcionó durante miles de años. Sin embargo, pasada la segunda Guerra Mundial la industria química productora de nitratos y fosfatos para explosivos, se quedó con grandes excedentes y buscando nuevos mercados inventaron los fertilizantes NPK ofreciéndolos a precios tan bajos que dejaron fuera de competencia a los métodos tradicionales. Para 1960 prácticamente todos los productores americanos dependían ya de los fertilizantes NPK. Con Nitrógeno, Fósforo y Potasio, aunque débiles, los vegetales crecen frondosos y con buen aspecto, pero pobres o carentes de muchos otros elementos minerales como selenio, cromo, calcio magnesio, hierro, cobre, yodo, molibdeno, cinc, cobalto, boro, vanadio y tal vez otros más. El departamento de Agricultura de Estados Unidos comparó el contenido de nutrientes entre vegetales cultivados en suelos desgastados, abonados con fertilizantes NPK y vegetales cultivados con métodos tradicionales y estiércol, encontrando una gran diferencia. Citando un solo ejemplo, se encontró que el jitomate cultivado con fertilizantes NPK contiene 2 miligramos, mientras que el cultivado con métodos orgánicos contiene 2000 miligramos de magnesio. Si tomamos en cuenta que los más de 10 mil beneficiosos fitoquímicos que contienen los jitomates y otros vegetales orgánicos han sido reducidos a su mínima expresión en los cultivos modernos, podemos comprender el cuantioso fraude nutrimental que estamos padeciendo.
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Los vegetales pueden crecer y tener una buena apariencia, pero sus defensas contra microorganismos e insectos son seriamente debilitadas por lo que tienen que ser rociados con antibióticos, pesticidas e insecticidas contaminando los primeros eslabones de la cadena alimentaria de sustancias tóxicas difíciles de eliminar.
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Otro paso empobrecedor se da al levantar las cosechas antes de madurar impidiéndoles obtener su máxima capacidad de nutrientes.
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Consecuentemente, a los animales se les cría en condiciones de hacinamiento, se les alimenta con productos empobrecidos y contaminados, crecen enfermos y débiles, se les aplica hormonas y antibióticos para combatir las enfermedades y hacerlos crecer y engordar más rápido. El resultado es un alimento de origen animal bajo en nutrientes y rebosante en grasas, hormonas, antibióticos y muchas otras toxinas.
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Alimentos vegetales y animales de muy mala calidad son luego transportados y almacenados durante mucho tiempo, su conservación requiere sean nuevamente impregnados de repelentes contra microorganismos, hongos, insectos y otras sustancias para retardar la maduración, fermentación y putrefacción.
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Algunos de esos alimentos son ofrecidos directamente al consumidor como alimentos naturales. Otros prosiguen su camino de industrialización: se trituran, pasteurizan, refinan, decoloran, deodorizan, texturizan, saborizan, ablandan e hidrogenan; se les quitan muchas de las sustancias naturales que les quedan, sustituyéndolas por otras artificiales.
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Después según el caso, se les agregan más conservadores, antibióticos, colorantes, suavizantes, espesantes, tenso-activantes, texturizantes, ácidos grasos hidrogenados, potenciadores de sabor, grasas vegetales hidrogenadas o aceites parcialmente hidrogenados.
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Finalmente habiendo burlado el control de calidad de la naturaleza, despojando a los alimentos naturales de la mayoría de nutrientes, siendo sustituidos con numerosas sustancias artificiales, muchas de ellas bastante tóxicas, los fabricantes de alimentos nos salen cínicamente con el cuento de que enriquecen los alimentos y fabrican algunos especialmente beneficiosos para el corazón; el producto final es una maravilla de la ciencia y tecnología de los alimentos: un comestible sintético completamente artificial y distinto al que ofrece la naturaleza.
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Por último, ese sucedáneo de comida es etiquetado como: Enriquecido, Light, Dietético, Beneficioso para el Corazón etc.
Ahora analizaremos tres ejemplos que simbolizan la máxima expresión de la industria alimentaria: azúcar, harinas y aceites vegetales refinados, productos que ocupan el primer lugar de consumo en todo el mundo.
1. Azúcar blanca. Prototipo de la industria alimentaria moderna. En el proceso de producción y refinado se depura de todos aquellos elementos que pueden sufrir descomposición, sin quitarle su función principal de endulzar. Se eliminan miles de nutrientes, fibras y fotoquímicos que tiene la caña; sus carbohidratos complejos son convertidos en azucares simples que en el cuerpo humano funcionan como anti-nutrientes.
2. Harina blanca. Los granos de trigo son igualmente despojados de más de 25 nutrientes esenciales, cientos de fitoquímicos, fibras y adicionados de blanqueadores y conservadores.
3. Aceites y grasas vegetales. A las semillas oleaginosas de por sí empobrecidas, se les somete a un complicado proceso de prensado y refinamiento a más de 200 grados centígrados, temperatura que transforma sus isómeros de ácidos grasos de su configuración cis-cis natural a otra cis-trans artificial y dañina; se eliminan proteínas, vitaminas, minerales, lecitina, pigmentos, antioxidantes, gomas, fibras y muchas otras sustancias naturales; luego se hidrogenan con catalizadores a altas temperaturas que además de continuar con el proceso de formación de ácidos grasos trans, agrega moléculas de hidrógeno que destruyen sus dobles ligaduras, saturándolos y transformando sus estructuras a isómeros que no existen en la naturaleza. El resultado: un translucido, inodoro, duradero y barato aceite, margarina o manteca vegetal “sin colesterol”.
Luego estos tres productos refinados, azúcar, harina y grasas vegetales, son utilizados como ingredientes principales de la mayoría de los alimentos que hoy en día conforman los platillos de la mayoría de la gente en todo el mundo.
Citemos ahora dos ejemplos de alimentos confeccionados con esos ingredientes altamente procesados: pan enriquecido y quesos bajos en grasa o sin colesterol o con omegas 3, rotulados como benéficos para el corazón.
Para elaborar lo que llaman pan enriquecido, se utiliza harina de trigo cultivado en suelos pobres fertilizados con NPK y añadida de químicos pesticidas, insecticidas etc., la cual es sometida a un proceso de refinación con el que se elimina el germen, el salvado y otras partículas que contienen la mayoría de sus elementos nutritivos, se le agrega azúcar blanca, grasa vegetal refinada y parcialmente hidrogenada, sucedáneos de mantequilla y huevo, saborizantes, colorantes y conservadores, levaduras a veces naturales, a veces artificiales, finalmente se enriquece con dos o tres vitaminas del complejo B y hierro en cantidades mínimas justas para evitar enfermedades carenciales como beri-beri, pelagra y anemia. A ese pan le llaman enriquecido.
Para elaborar quesos dietéticas y saludables bajos en grasas y colesterol o añadidos de grasas vegetales, se utiliza leche de vacas mal alimentadas y enfermas tratadas con hormonas y antibióticos, que luego durante su pasterización pierde todas sus vitaminas sensibles al calor y después es despojada de su grasa natural rica en ácido butírico, otras sustancias y vitaminas liposolubles. A esa leche refinada se le agrega aceite vegetal parcialmente hidrogenado plagado de ácidos grasos trans o artificialmente saturados, colorantes, saborizantes y fibras sintéticas texturizantes que le proporcionan mayor cuerpo y consistencia, al tiempo que permite obtener una mayor producción que con los métodos de cuajado y fermentación tradicional. Y listo, tenemos un queso con grasas vegetales, sin colesterol y con un logotipo que sugiere beneficiosos para el corazón, cuando se ha demostrado que los aceites vegetales artificialmente hidrogenados, con ácidos grasos de configuración trans son más perjudiciales para el corazón, que los ácidos grasos y el colesterol natural de la leche.
Despojo de nutrientes y añadido de numerosos aditivos químicos extraños a la naturaleza, son las variables-constantes presentes en la mayoría de los alimentos industrializados que componen la denominada dieta de la civilización occidental, adoptada por la mayoría de los habitantes del planeta. Dieta pobre en casi todo, menos en calorías provenientes de carbohidratos y grasas refinados, causa principal-subyacente del sobrepeso y de todos los trastornos crónico-degenerativos. ¿Cómo podría una alimentación así conservar la salud de la gente?
Y aun cuando utilizáramos una dieta balanceada, variada y de alimentos naturales, integrales y sin industrializar, los suelos pobres, la contaminación, el almacenamiento, y la cocción, destruirían numerosos nutrientes. Infortunadamente, hoy en día no existe dieta balanceada capaz de satisfacer ni siquiera las necesidades humanas promedio para mantener la salud promedio. Earl Mindell and Hester Mundis. Vitamin Bible. 1985-1996. Michael Janson. The Vitamin Revolution in Health Care. 1996.
El consumo de carbohidratos refinados (azúcar y harina blancas) desquicia el sistema endocrino (empezando por el eje insulina-glucagón), inmunológico y eicosanoideo, provoca glucopatías como hipoglucemia y diabetes, glucosila las proteínas de la sangre, corazón y piel, altera las propiedades reológicas del fluido sanguíneo aumentando su acidez, colesterol, lipoproteínas, viscosidad y tendencia a formar coágulos y placas de ateroma; produce acumulación de grasa corporal, sobrepeso, obesidad, estrías, celulitis y todo tipo de enfermedades crónico-degenerativas especialmente diabetes, cardiopatías, cáncer, problemas gastrointestinales y desordenes hormonales.
Por su parte los aceites y grasas industrializadas con su alto contenido de ácidos grasos hidrogenados, ácidos grasos de configuración cis-trans y deficiencia de antioxidantes, inducen y refuerzan los mismos desordenes químico-patológicos de los hidratos de carbono refinados, siendo en asociación con aquellos, la causa principal y subyacente de la pandemia de daños degenerativos que padecemos actualmente.
Como es imposible enumerar y explicar en un solo artículo los desastrosos efectos que los alimentos industrializados producen en la estética, salud, calidad y esperanza de vida, en su debido orden y momento iremos explicando por pasos los distintos aspectos y puntos importantes de esta problemática, así como las soluciones propuestas por los investigadores.
12
Jul
2008
10
Jul
2008
PARADIGMA DE LA NUTRICION ORTOMOLECULAR
NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR: EQUILIBRIO BIOQUÍMICO
(EL NUEVO PARADIGMA DE LA SALUD)
Resumen de la ponencia impartida el 4 de junio del 2005, en el evento de Cosmética Médica Profesional 2005, en su X Aniversario. En el Centro de convenciones del W. T. C.
Por Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado
ORTOMOLECULAR
Partiendo de la premisa fundamental de que la salud es el estado natural del hombre, surge este nuevo enfoque científico del Paradigma Ortomolecular, creado por prominentes científicos con la finalidad de restaurar y conservar el equilibrio químico del entorno molecular que da sustento a las células del organismo humano, abasteciéndolas de los elementos necesarios para una saludable sobrevivencia y reproducción.
Orto, quiere decir correcto, recto o certero y la aplicación de este concepto en la salud se hizo con el sentido de abastecer a las células del organismo humano con una provisión de óptima de las sustancias nutritivas esenciales para la vida, de manera que contengan una configuración química, una cantidad, una combinación y una proporción correctas, de acuerdo a las necesidades individuales de cada persona.
El suministro óptimo de nutrientes es necesario para el sano desarrollo y reproducción de las células, así como para que estas puedan eliminar con eficiencia las sustancias tóxicas, radicales libres y desechos metabólicos, reparar los daños causados y regenerase satisfactoriamente. Y también para que las células puedan realizar eficazmente el trabajo especializado que les corresponde según el tejido u órgano al que pertenecen.
El desarrollo de la ciencia de la salud ortomolecular produjo una nueva visión para entender la etiología de la enfermedad, su prevención y su curación. Para entenderlo es necesario hablar metafóricamente, imaginando a las células del cuerpo humano como una compleja máquina bioquímica cuya finalidad es producir proteínas y enzimas mediante un trabajo metabólico altamente especializado.
La célula ha sido dotada de la capacidad de reparase a sí misma del desgaste de su incesante trabajo productivo. Las proteínas que produce sirven para reparar cualquier daño producido por el desgaste normal o por la agresión de sustancias extrañas tóxicas. La célula ha sido diseñada para trabajar, producir y auto-reparase ininterrumpidamente siempre y cuando sea abastecida de la materia prima necesaria para ello. Entre la materia prima necesaria, se encuentra la energía (carbohidratos y grasas), el material plástico y estructural (agua y aminoácidos para construir proteínas), y el material auxiliar catalítico (vitaminas, vitaminoides, minerales, oligoelementos, coenzimas, enzimas y otros fitoquímicos y nutrientes accesorios).
Al dejar de recibir una o varias de las sustancias nutritivas en la configuración química, cantidad, combinación o proporción correcta, la célula continúa trabajando, pero, produciendo proteínas y enzimas defectuosas, lo que dará origen a una progresiva degeneración de la estructura y función celular. Al reproducirse, las células descendientes serán defectuosas y tarde o temprano los tejidos, los órganos y finalmente a todo el cuerpo humano enfermarán.
La maquinaria bioquímica de las células de nuestro cuerpo tiene la capacidad de auto-regenerarse a sí misma y de corregir la producción defectuosa de proteínas siempre y cuando le sea restablecido un correcto suministro de materias primas ya sea mediante una alimentación saludable y nutritiva y / o mediante complementos nutritivos.
Mientras más tiempo transcurra sin recibir un aporte óptimo de materias primas, la maquinaria celular seguirá funcionando, pero con un déficit que creará una gran deuda de nutrientes. Deuda que irá aumentándose a medida que pase el tiempo, de manera que mientras más tiempo transcurra sin el suministro adecuado de materiales nutritivos, la deuda continuará en aumento y se incrementará la necesidad de los mismos para restaurar la salud.
El daño a escala celular junto a la creación de una deuda de nutrientes, es el resultado de la típica dieta moderna compuesta de alimentos refinados, ricos en energía (grasas y carbohidratos), sustancias químicas artificiales tóxicas (aditivos y conservadores), pero pobres en micronutrientes, nutrientes accesorios y fitoquímicos.
Para restablecer el equilibrio químico, la vitalidad y la salud es necesario pagar la deuda atrasada (lo que generalmente se logra solo con complementos nutritivos) y luego asegurar un abastecimiento constante y correcto de nutrientes capaz de satisfacer la necesidad de cada persona en lo individual de acuerdo al principio de de polimorfismo e individualidad bioquímica formulado por Roger Williams en su extraordinaria obra La Individualidad Bioquímica. Según este principio la necesidad de nutrimentos en cada individuo, puede variar en un rengo muy amplio, lo cual puede dar origen en algunas personas a necesidades de nutrientes sumamente elevadas con respecto a otras.
La medicina, la nutriología y la psiquiatría ortomolecular enfocan su estrategia terapéutica a proporcionar a las células de los tejidos y órganos de todo el cuerpo, tales como el sistema neuroendocrino, el cerebro y el sistema inmune, un entorno molecular óptimo compuesto de sustancias nutritivas con una configuración química natural y en una cantidad, combinación y proporción capaz de cubrir los requerimientos individuales determinados al mismo tiempo por las demandas genéticamente definas y por las demandas adicionales determinadas por el estado fisiológico, factores ambientales y deuda de nutrientes.
Cualquier insuficiencia, falla o desequilibrio en el abastecimiento de elementos nutritivos a la maquinaria celular del cuerpo humano generará disturbios bioquímicos que derivarán en enfermedad.
Una persona malnutrida, sufrirá depresión, cansancio crónico, será más propensa a infecciones y a un sinnúmero de enfermedades degenerativas.
Por ejemplo, una persona con un sistema psíquico trastornado y desvitalizado por una malnutrición cerebral, sufrirá depresiones, déficit de atención, falta de concentración mental, altibajos en su estado de ánimo y alteraciones de su sistema inmune.
Varias enfermedades no transmisibles y epidémicas en la actualidad como la obesidad, diabetes, cardiopatías, artritis y cáncer entre otras, tienen su origen en un entorno químico alterado por la malnutrición crónica, radicales libres, y sustancias tóxicas presentes en los alimentos industrializados y la polución ambiental, fenómeno agravado por el estrés psíquico familiar y laboral, la falta de ejercicio y otros hábitos malsanos de vida.
Sobre un cuerpo malnutrido y desvitalizado, diversos factores ambientales nocivos interactúan multiplicando acumulativamente sus efectos, para producir ese conjunto de trastornos que afectan a las sociedades modernas y que llamamos enfermedades de la civilización industrial, los cuales degradan la salud, el bienestar, la longevidad, la calidad de vida y el desarrollo humano.
Los expertos convocados por la Organización Mundial de la Salud y reunidos en la Asamblea Mundial de la Salud, han dado ya su veredicto reconociendo oficialmente que estas enfermedades y su carga de morbilidad, discapacidad con disminución de la calidad de vida y muerte prematura podrían abatirse hasta en un 95 % con un régimen de alimentación saludable y práctica rutinaria de ejercicio.
Criterios y recomendaciones terapéuticas de la nutriología ortomolecular:
1. Dieta saludable compuesta de alimentos orgánicos, naturales e integrales sin refinar y con exclusión de todos los ingredientes refinados o sintéticos como azúcar, harinas y aceites refinados, colorantes, saborizantes y todo tipo de aditivos químicos. Esta medida garantizará para una mayoría de personas un suministro óptimo de nutrimentos.
2. De acuerdo al principio de individualidad bioquímica, a la necesidad fisiológica de cada persona, al tiempo que tengan de comer alimentos artificiales y a la enfermedad que cada quien tenga, se establecerá un programa personalizado de complementos alimenticios capaces de pagar la deuda de nutrientes y cubrir los requerimientos óptimos para personas con necesidades anormalmente acrecentadas.
3. Adicionalmente, la medicina ortomolecular cuenta con recursos tales como terapia de quelación, transfusión intravenosa de sueros con DMSO y MSM, vitaminas y minerales etc., pero, estos valiosos y efectivos procedimientos y son de dominio exclusivo médico, por lo que salen de la esfera de la nutriología ortomolecular. Son de uso exclusivo del médico ortomolecular.
El arma y recurso terapéutico de la nutriología ortomolecular son las sustancias naturales que como los nutrientes y los fitoquímicos que son elementos constitutivos del entorno natural del cuerpo humano.
Principios, criterios y recomendaciones de la Nutriología Ortomolecular
La nutriología ortomolecular ofrece una perspectiva nutricional para las siguientes categorías de personas:
1. Personas sanas a las que les interesa aumentar la probabilidad de mantener su buen estado de salud por el mayor tiempo posible.
2. Personas que tienen que modificar sus hábitos de vida, alimentación y perfil de abastecimiento de nutrientes con el fin de fortalecer su salud que ya ha sido levemente dañada.
3. Personas que están en el umbral de alguna enfermedad grave de carácter ya sea psíquico y físico, por lo cual tienen que ajustarse a un tratamiento nutricional muy estricto y especial.
4. Personas que se encuentran enfermas y que requieren con urgencia un tratamiento de nutrición clínica a base de dosis masivas de micronutrientes.
Principios que rigen la dosificación:
1. Individualidad bioquímica formulado por Roger Williams. Este principio rector, reconoce que todos los seres humanos tienen una bioquímica distinta, la cual determina necesidades óptimas de nutrientes distintas para cada persona.
2. Las dosis óptimas de nutrientes son distintas para cada persona y varían en un rango considerablemente elevado, que va desde las dosis mínimas ya oficialmente reconocidas, hasta dosis sumamente elevadas en algunos individuos.
3. La dosis óptima de cada nutriente, para cada persona, se encuentra fuertemente influenciada por una parte por una predisposición genética y por otra por los siguientes factores medioambientales: Sexo, edad, estado fisiológico (incluyendo embarazo, lactancia etapa de crecimiento etc.), exposición a toxinas y contaminación, carga de estrés (físico, psíquico, laboral, familiar etc.), traumatismos físicos, emocionales y enfermedades.
4. Inocuidad. Los micronutrientes entre los cuales se destaca a las vitaminas, se pueden consumir indefinidamente, durante toda la vida, sin peligros ni efectos secundarios.
Dietoterapia Ortomolecular. Modelo dietoterapéutico que consiste en:
1. Suprimiendo de la dieta todos aquellos alimentos que han sido producidos en suelos pobres fertilizados con abonos químicos y contaminados con productos químicos artificiales como insecticidas, pesticidas, etc.
2. Suprimiendo de la dieta todos aquellos alimentos que han sufrido manipulaciones industriales, y agregados de aditivos químicos sintéticos.
3. Incluyendo en la dieta la más posible variedad de alimentos producidos con procedimientos certificadamente orgánicos, frescos, integrales, poco cocinados y mayoritariamente crudos.
4.
Miguel Leopoldo Alvarado Saldana
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