Escrito por mikel urmeneta
18 May 2009 - Enlace
Infiel

Yo he sido muy infiel con los autos.
Tanto con las marcas, como con los colores.
El viernes recibi por mail esta foto.
Fue mi primer coche. Un Austin Victoria granate de tercera mano, con el que choque nada mas ponerme al volante. Lo arregle y fue mi amigo de aventuras durante mucho tiempo. En esa epoca, aparte de ser un hortera (soy el de la camisa rosa y los calcetines blancos), estaba en forma y lo saltaba de lado a lado. Increible. Se lo preste a un amigo y lo dejo echando humo en una cuneta. Nunca se recupero y me fui con un Seat 127 amarillo que iba a jubilar mi madre.
El 127 nos llevo en varias ocasiones a cinco (y seis) amiguetes hasta el sur de Portugal. 18 horas de sudorosos viajes salvajes. Me fui unos dias a Paris y al volver la perra de mi hermana lo habia vendido. Con mucho esfuerzo me ligue a un Peugeot 205 rojo. Mi primer coche nuevo.
Este fue un coche de la noche. Paso mil fiestas y mil controles de alcoholemia con mayor o menor fortuna. Incluso huyo de uno de ellos y volvi a chupar calabozo un par de dias. Me fui a Australia y se lo cedi a mi hermano que no me defraudo y lo destrozo precipitandolo por un barranco con el balance de un hermano ileso y un coche muerto. Al volver a Iruñea me hice con un Jeep Cherokee verde oscuro y con una interesante deuda.
El Jeep es el coche que mas he querido y con el que descubri que ademas de la noche existia el dia, que ademas de bares habia montañas. Pero el auto salio malo y estaba todo el dia en el taller. Despues de pagar un monton de pasta y mandarle a tomar por el culo a una farsante de atencion al cliente, cambie mi Jeep por un Land Rover Discovery gris oscuro.
El Discovery nunca me gusto, pero fue un buen colega. Fue el coche andaluz. El de las dunas y los finos, los chiringuitos y los oles. Un coche de verano y Semana Santa, que acabe regalando a un buen amigo y me junte con un Volvo XC90 blanco.
Con el Volvo me sentia un poco señor, y ademas no se distinguian las rayas en el capo. Era muy comodo y el mas fiel de todos mis coches. Nunca me fallo, aunque lo condujeran otros. Mientras yo vivia en EEUU pasaba mucho tiempo en el garaje, por lo que llegue a un arreglo con un colega y me lie en NY con un Dodge Dart 270 marron de segunda o novena mano.
De momento es lo que hay, pero se que pronto mi vida sera de otro color.
Y de otro motor.
Al volante, tambien infiel.

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