Escrito por mikel urmeneta
10 Abr 2012 - Enlace
Atrapado en una Disfuncion
El desempleo no implica solamente una disfunción económica, sino una catástrofe en el orden de lo social, lo personal y lo psicológico, entre las que destaca la volatilidad que se genera entre trabajo y ocio, la imposibilidad de diferenciar los tiempos regulados de la actividad económica y los tiempos flexibles del ocio: el ritmo vital del desempleado es uniforme y difuso, sin clímax de actividad ni valles de relajación. Ésta cárcel de la indefinición es a la que se refiere Régis Debray cuando señala tajante: “las diversiones pasan; las advertencias permanecen”, una amonestación contra la economía de las promesas y contra las promesas de la economía. Y como contrapunto, la imposibilidad contemporánea del ocio como actividad en negativo —no hacer, no ir, no mirar— y su absorción sectorial en la industria general del entretenimiento. Un ocio que implica actividad, gasto y desgaste.
Pero la paradoja se produce cuando estos dos estados de actividad del sujeto contemporáneo coinciden en un mismo espacio: el espectador que acude a la galería Moisés Pérez de Albéniz durante el desarrollo de Kukuxumusu relocated se encuentra también atrapado en una disfunción, una inversión del ritmo económico y del descanso: va a emplear parte de su tiempo libre en contemplar cómo otros trabajan, un ocio alimentado por el sudor de otros.
Extracto del texto de Francisco Javier San Martin sobre Kukuxumusu relocated.

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