Zahara-Cabrera-Ronda
Deje Zahara, trepe al norte, a Pamplona, lave mis camisetas negras, mis calzoncillos grises y mis calcetines a rayas y me desplace al este. Llegue a Cabrera a una casa que eran mil casas y unos amigos distintos en cada una de ellas, que como era una, siempre eran los mismos. Pero diferentes.
Habia uno con gafas y sin gafas, vestido o desnudo, con camara o pincel, con periodico o con cafe, con un chiste o una idea, que venia con un pollo o nos llevaba a Spamalot .
Habia una con coleta o con melena, con bikini o con vestido, con una ensalada o un arroz, con un detalle o con otro, con un palabra o una labapra, descalza de un pie o de los dos.
Y otra que hablaba o callaba, que miraba o dormia, que bebia o fumaba, que tomaba el sol o la luna, que se descubria o se tapaba, que tomaba sopa aunque queria txuleton.
Y habia otro que no se iba -pero que se iba y nunca se iba-, que me presento a Roc El Ferretero, al Detallista de la Nishiki Connection y a muchos mas.
Hice mi maleta tan bien que me quede desnudo. Me despedi y me zambulli en el lago que conecta la casa con Andalucia.
Creo que me deje una chancleta en Cabrera. ¿O en Pamplona? Igual esta en Zahara. O aqui, en Ronda.
