El verano se extingue un poco mas lento que un atardecer, un poco mas rapido que una vida mas larga que un verano.
Sueño con Ferran y Albert Adria, con Jose Andres y Juan Mari Arzak. Se reunen para cocinar para mi. Quizas para cocinarme. Meterme en el horno del tiempo. Que bonita forma de viajar.
Sueño que yo soy un mesias que canta nuevas formulas para nuevos destinos a ritmo de las notas neocelestiales de Pablo Carbonell y El Gran Wyoming.
Sueño que soy un ser inmortal al pil pil. Un canape de polvo de estrellas y atun liquido. Una teoria de cuerdas de guitarra. Un atomo con barba. Nitrogeno alergico al marisco. Hidrogeno alcoholico. Carbono en ereccion. Oxigeno ausente. Energia sutil.
No hay futuro, y menos infinito. Hay presente permanente.
Despierto con la cara metida en un huevo frito.
El mar ha arrastrao el sol hasta el faro de Trafalgar.
Un nido de cigüeñas en la orilla; y una gacela muerta.
El verano se esconde en Africa, que esconde al primer hombre.
Los sueños no existen. Son.
Bon Appetit.