03 Mar 2011

Una cerveza en el Guanche después de un paseo por Punta Cantera

Escrito por: Milano el 03 Mar 2011 - URL Permanente

Aún no es primavera. Lo podemos saber porque el sol sigue ofreciendo una sombra larga aunque sea medio día… la cerveza está preciosa sobre la mesa, entre el sol y la cámara, ¿verdad?

Murallas de Punta Cantera / Polvorines de Fadricas / San Fernando - Cádiz - España

Hemos caminado al pie de una muralla del siglo XVIII. La pared rodea un recinto lleno de polvorines. Los más antiguos son de 1729, de cuando Felipe V reinaba sobre las Españas. A un lado, las cortinas del murallón militar, al otro, a pocos metros, la pleamar. Charo recoge piedras singulares y las guarda en una bolsa de plástico verde. Le cuento que esos trozos de teja se fabricaron en 1860 en Marsella, en el taller de los hermanos Roux, y cubrieron un polvorín que ya no existe… y se guarda el trozo de teja. Entonces Chema —que es psiquiatra y de esto sabe— le dice que por favor, que no lleve a casa más porquerías, que a este paso acaba con un diógenes fijo-fijo… pero ella no le hace caso. De paso, ya puestos, le digo que me guarde un trozo de hierro que parece un viejo bichero holandés, de cuando en 1596 el conde de Essex pasó por este lugar, camino del Castillo de San Romualdo… Le digo a Charo que busque bien porque por aquí se suelen encuentrar restos de canecos de ron de ese tiempo, y Chema me ha mirado mal.

En el Guanche, que es un bar con terraza a poniente, nos hemos conjurado para repetir el camino en bajamar, y así poder llegar hasta el Muelle para la Pólvora de Su Majestad, que está más al fondo.

Chema también es aficionado a fotografiar lo que él llama bodegones, o sea, mesas después del trasiego. Y, ahora que lo pienso, las mesas son un buen ejemplo del caos inevitable. No hay más que comprobar cómo están dispuestas antes de comer y cómo acaban: hechas un desastre...

…aunque, la verdad, observando ese atardecer con olas verdes que se ha dibujado en el fondo del vaso, podríamos asegurar, sin miedo a equivocarnos, que hay belleza hasta en el más humilde detalle, aunque sea un resto de cerveza caliente.

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Más info sobre Punta Cantera y los Polvorines de Fadricas

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Dedicado a Charo, que hace cosas increibles con una bolsa de plástico verde

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14 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Nando

Nando dijo

¡Uy! Qué ganas tengo de hacer esa ruta, terminas en El Guanche o en El Bartolo de cervecitas, jeje.

Un abrazo

Milano dijo

Cualquiera atardecer, de marea semiplena, con nubes (no muchas) en poniente, lo hacemos (con permiso de Julia, por supuesto) Ya sabes que con esos parámetros las imágenes son majestuosas...

Santiago

Santiago dijo

¡Qué guay páisa! Me ha recordado tu entrada aquellas enseñanzas que se hacían en la antigua Grecia al tiempo que se paseaban, peripatéticos creo que lo llamaban. Me ha encantado, sobre todo que todavía se puedan encontrar piezas tan antiguas sin necesidad de cavar varios metros de profundidad. Muchas gracias.
Las fotografías como siempre muy logradas. La sombra del vaso de cerveza me ha recordado una ecografía que me hicieron hace poco de mi cerebro. No había ni una neurona en su sitio.

Milano dijo

¡Quillo! Aquí estamos mi compi y servidor muertos de risa por tu ocurrencia esa de que no tienes ni una neurona en tu sitio... ¿Te imaginas el cachondeo que tiene que haber en ese cerebro, picha?

Nando

Nando dijo

Te tomo la palabra, cuando gustes ;{)}

caberna

caberna dijo

Yo también me he reído un montón con lo de las neuronas fuera de sitio de Santi. Y desde luego, ya quisiera un montón de gente tener el cerebro tan bien amueblado como Santi, incluido yo mismo.
Me alegro un montón, compadre, del trasfondo que me llega de ese paseo, con los rayos inclinados del sol sobre un vaso feliz de cerveza... Siempre se es feliz con la felicidad de los amigos.
Un beso para los dos.

arco dijo

Me ha dejado fascinado el atardecer con olas verdes en el vaso de cerveza. No estoy seguro que en mis libaciones ocurra lo mismo, pero ya no miraré nunca a una caña de cerveza sin buscarle amaneceres, ocasos, tormentas o qué se yo.

trasindependiente dijo

La belleza no es más que el espejo de la sensibilidad de quien es capaz de sentirla, como bien demuestran tus palabras e imágenes. ¿Cómo es que dejamos a diario de percibirla en montones de cosas y sucesos?

Gracias y saludos.

blasftome dijo

Para empezar, según he visto que tu 'post' se titulaba algo de 'cerveza', me he lanzado a él como si ahora fuera verano, y eso que en Madrid hace un poco ha estado nevando, pero así somos los cerveceros.
Otra cosa, desconocía la palabra 'caneca'. He tenido que visitar el diccionario, y eso está bien.
Por lo demás ¿qué decirte?: que el fluir de tus palabras me ha llevado a mirar la belleza del 'resto de cerveza caliente'.
Un abrazo, compañero.

Milano dijo

Pues estamos de acuerdo, compadre. Así que os toca seguir siendo felices para que los demás nos apliquemos a la tarea. Lo de Santi es para un marco... Abrazos.

Profe, con la cerveza, al final, más vale disfrutarla como tal... y no vale la pena darle más vueltas (aunque sea sin alcohol) Je, je, je.

Seguramente, TRAS, tenemos que alternar momentos con todo tipo de sensaciones. Ya sabemos que sólo así, en los contrastes, apreciamos las cosas... hasta las luces en el poso de cerveza sin alcohol... ¿Qué habríamos visto si llega a ser una CruzCampo con todos los avíos? Un cordial saludo.

Siempre te imagino tomando cervezas en mil sitios distintos, Blas... delante de paisajes humanos y físicos que cambian de un día al siguiente. Pero todos deben resultar momentos mágicos gracias a la cerveza... UN cordial saludo, compañero.

Trasto

Trasto dijo

Bonito recorrido, bonitos recuerdos, ese Guanche no puede estar mejor situado junto al TiTi, jejej
Un abrazo killo. un abrazo a los dos....:)

Milano

Milano dijo

Sí que es un bonito recorrido, Trasto (tú lo sabes bien)... cada vez que lo hago me resulta nuevo. Otro fuerte abrazo para vosotros, pisha.

Lito

Lito dijo

Esta fue la playa de mi infancia. Al final del camino de los eucaliptos -en lenguaje popular, el camino de "los carlitos"- un estrecho callejón de tierra, a un lado chumberas y tunas, al otro la tapia de los polvorines, y el descenso a la playa de Fadricas....Y las piaras de toros por el camino....que recuerdos....mitad de los cincuenta...

Milano dijo

Algunos paisanos tuyos, de tu misma edad, me han contado lo mismo, con la misma emoción... los recuerdos de ese camino de eucaliptos fragantes os ha marcado a muchos. Un cordial saludo, Lito.

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El Blog del Milano

Sólo un homo sapiens venido a menos... y acostumbrao. Vive en la Vieja Isla de León (San Fernando), el Sur de España; y recuerda con frecuencia Villajovita, el barrio de su niñez, en Ceuta, allá por el norte de África. Algunas incoherencias, algunas fotos... y me parece que poco más. Así de simple son las cosas.

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