15 Jul 2014

Patatas israelíes habiendo las de Sanlúcar

Escrito por: Milano el 15 Jul 2014 - URL Permanente

El genocidio que Israel comete en Palestina no deja indiferente a nadie. A raíz de lo que está pasando en Palestina y Gaza, un conocido paisano mío de Ceuta, miembro de la comunidad hebrea, ha publicado en twitter que se siente más orgulloso que nunca de ser judío… y esto lo podemos leer al lado de las imágenes sangrientas de niños, mujeres y ancianos palestinos masacrados, encerrados en una ratonera de la que no pueden escapar. Son imágenes de una carnicería que, para mayor horror y vergüenza de la especie humana, se lleva a cabo a la luz del día y con el silencio cómplice de los gobiernos del mundo, los occidentales y los propios árabes. Debe ser verdad lo que dicen, que los amos del mundo son judíos… porque si no es así no se entiende la cobardía del resto de los gobiernos.

Al otro lado del judío que se siente más orgulloso que nunca de serlo, algunos paisanos míos de Ceuta, de origen musulmán, quieren que los ceutíes boicoteen los comercios de judíos en la ciudad. Y para ello piden que se publique una relación de esos comercios, que son muchos y añejos. Porque, se supone, que todo judío aporta dinero al sionismo internacional. Me parece, por obvias razones, una peligrosísima situación que ya ha experimentado la historia y que no deberíamos repetir. Simplemente porque puede ser que todos los judíos de Ceuta se sientan horrorizados por el genocidio que los sionistas cometen en Palestina.

Hay otros españoles musulmanes que sólo piden boicotear las empresas abiertamente colaboradoras con el Estado de Israel… que son muchas y variadas. Esto me parece algo mejor. Casi todos tenemos algún cuñado españolista que no bebe cava porque es catalán, ¿no? Pues casi lo mismo…

San Fernando. Isla de León. 15 de julio de 2014.

En Mercadona de Pery Junquera me topo con patatas nuevas a 0’89€ el kilo. Las del supermercado MAS están a 0’79€ y son de Sanlúcar de Barrameda… además, desgraciadamente las de Mercadona son de Israel.

¡Quién sabe!Lo mismo son patatas cultivadas en tierras de palestinos que fueron expulsados por tropas israelíes. A lo peor la casa de sus ancestrales abuelos fue derribada y allanada por los bulldozers sionistas y reconvertidas en terrenos de labor, amurallados y defendidos por colonos judíos venidos de Rusia. Patatas regadas con el agua que le niegan a los palestinos presos de Gaza… Patatas cultivadas sobre la sangre, sobre la injusticia y sobre el terror de los más débiles. ¡Quién sabe!

El único respeto que me merece ese supermercado se debe a los cajeros, reponedores y demás empleados… Ya sé que argumentos parecidos a estos se pueden exponer para boicotear múltiples establecimientos… pero, de momento, las patatas israelíes de Mercadona que se las coma otro. ¡Ni con omeprazol entran!

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25 Jun 2014

Corpus en El Gastor

Escrito por: Milano el 25 Jun 2014 - URL Permanente

Fuente

El Gastor —la antigua Puebla de Castores— es uno de los pueblos blancos de la Sierra de Cádiz, casi tocando ya la provincia de Málaga. Se desparrama en las laderas del pico Tajo Algarín, de más de mil metros de altura. El día del Corpus amenace con sus balcones adornados con colchas de croché, sus calles cubiertas de juncias cortadas la tarde anterior en las riberas del pantano de Zahara de la Sierra, y las fachadas de las casas tapizadas con ramas de chopo, adelfas, eucaliptos y hasta de higueras con brevas verdes. Incluso hay calles cubiertas con una techumbre de palmas que tamizan la intensa luz de junio. Recuerdo que en Ceuta se cubrían las calles con helechos cortados de García Aldabe, el monte que linda con la frontera de Marruecos. Iban hasta allí arriba camiones con personal municipal y los cortaban el día anterior. Tenía un olor especial el Corpus de Ceuta… En el Gastor no hay helechos, hay juncias, y el aroma es distinto, pero igualmente embriagador.

Hay un señor mayor en el quicio de su puerta. La fachada de su casa queda tapizada con ramas de chopos jóvenes. Reparte el hombre ramitos de poleo y tomillo. No sabría decir cuál de los aromas me seduce más. Esos olores me recuerdan a mi padre. A Miguelín le encantaba recorrer los caminos de la Sierra de Cazorla, con su hermano Chico, para recoger poleo silvestre, tomillo, orégano y manzanilla… cuando todo eso se podía hacer. Hacían ramilletes y los secaban al sol. Tenían material para dar y regalar, y para las infusiones de todo el invierno. Él me contó que su abuelo Salvador, en cierta ocasión, cuando era suboficial en la guerra de Marruecos, entre una y otra escaramuza, le preparó una infusión de poleo silvestre a un capitán que le dolía la tripa. Era un capitán pequeñito y de voz aflautada, que con el tiempo se convertiría en el Caudillo de todos los pañoles, quisieran o no.

Fuente

Sí, el poleo evoca a mi padre y a la Sierra de Cazorla. Y me recuerda a mis hijos pequeños recorriendo aquellos senderos buscando culebras, lagartos, madrigueras y pozas de aguas cristalinas. Álvaro tuvo un sueño de juventud, quería montar una plantación de tomillo con un colega que sabía mucho de tomillo, simplemente porque había hecho su tesis doctoral precisamente sobre el tomillo. Incluso mi amigo Juan Ramón estaba dispuesto a prestarles un buen trozo de tierra para la experiencia… Pero la vida da muchas vueltas y los sueños, sueños son.

En una de las calles de paredes encaladas de El Gastor han colocado, a modo de museo al aire libre, una colección de fotos antiguas. Rememoran la tradición y las imágenes muestran cómo todos los años, por el Corpus, la gente del pueblo se implica en una sana competencia para engalanar su trozo de calle y sus fachadas. Cada vecino sale la víspera al campo para traer brazadas enormes de ramas con las que tapizan su parte. Primero con animales, luego con carros y finalmente, en los años 60, con los primeros coches que llegaron al pueblo. Resulta encantador ese museo al aire libre que demuestra la implicación espontánea de la gente. La sencilla tarea que supone tapizar el pueblo de verdor. Es una fiesta propia de la gente. Que surge espontáneamente, (supongo que) sin la dirección de ninguna autoridad política. Admirable. La gente viste sus mejores galas para participar en la procesión. Acompañan a los niños que han hecho su primera comunión. Satisfacción en las caras, el orgullo cuando le dices lo bonito que está su pueblo…

Hay en El Gastor un antiguo molino de aceite reconvertido en mesón. Repartían graciosamente jamón y gazpacho. Una degustación perfecta para ser mediodía. Cinco vasos de gazpacho, uno detrás de otro, sin pausa, entran sin darse uno cuenta… Pero cuando reposan y colman. ¡Madre mía, cuando reposan!

Ya no está uno para tales excesos.

Carrusel de fotos y video sobre el Corpus en El Gastor

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30 May 2014

El viaje de mayo - La mitad del viaje

Escrito por: Milano el 30 May 2014 - URL Permanente

Escribía Saramago que el camino de vuelta es la mitad del viaje. Decía muchas cosas como esta, tan sencillas y así de hermosas… y desde entonces, desde que la leí, he intentado que el regreso de cualquier viaje sea tan imprevisible y emocionante como la ida. Pero no es sencillo mantener el entusiasmo porque, por mucho que lo intentes, la vuelta supone rodar cuesta abajo en dirección a lo conocido y a lo previsible. Y eso lastra las expectativas.

No dejo de pensar que para muchos de mis viejos amigos, el regreso de cualquier viaje siempre suponía bajar hacia el sur… porque en el sur estaba Ceuta, esa pequeña ciudad que, como un útero materno, nos esperaba en la parte africana del estrecho de Gibraltar.

No, no es fácil mantener el entusiasmo cuando regresas. Mi copiloto y yo elegimos vías secundarias para desandar el camino porque son apacibles y conducir se convierte en un paseo. Porque puedes parar en mitad de la carretera y lanzar fotos de los campos al atardecer… o puedes reducir la velocidad para relajarte con los pequeños detalles que determinan que un lugar sea único, aunque no sepas ubicarlo dos horas más tarde. Puedes detenerte en Talavera de la Reina y pasear al pie de sus murallas, que son unas murallas con la historia grabada en sus piedras a fuerza de ladrillos, mortero de cal, cantería y sillares que cincelaron los romanos, que luego usaron musulmanes y desmontaron los cristianos. Puedes admirar las Torres Albarranas que levantaron los sarracenos para defenderse de los cristianos, que eran sus malos vecinos… También, en el viaje de vuelta, puedes equivocarte y dejar la Feria de Talavera y seguir el camino sin saber que esa noche había un concierto popular de Revolver.

Y entonces te internas en ese terreno de nadie que está entre el sur de la Mancha y el norte de Córdoba. Y se pone el sol, y te cae encima la oscuridad, y sigues sin encontrar un sitio donde dormir, y tomas una tapa fría a las tantas de la noche en cualquier lugar, y acabas muy cansado en la única fonda de carretera que encuentras en un minúsculo lugar de cuyo nombre no quieres acordarte… Y entonces la copiloto, tan cariñosa durante el viaje de ida, te pone una cara de tres metros y un morro de dos. Sin ti mi cama es ancha, le digo… Y a mí qué me cuentas, CarreteraSecundaria. Me responde.

¡Me llamó ‘CarreteraSecundaria’ como insultando, oye!

“…el camino de vuelta es la mitad del viaje”. Muy bonita la frase de Saramago, vale… para dejarla escrita en su texto. La realidad nos pintó otra cosa.

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23 May 2014

El viaje de mayo – El poder pétreo de una catedral

Escrito por: Milano el 23 May 2014 - URL Permanente

No recuerdo su nombre, pero le decíamos "el Tinaja" porque, simplemente, su voz sonaba como salida del fondo de una tinaja. Se llamaba Vargas Machuca y era profesor de historia en el instituto de Ceuta. Corrían los años 60 del siglo XX. Él me enseñó que Alfonso VI había reconquistado Toledo en 1085. Nunca he olvidado ni al profesor ni al dato. Me gustaba a mí Alfonso VI porque con él los territorios cristianos volvían a ser más extensos que los sarracenos… y para un niño cristiano de Ceuta no existía entonces la menor duda de quiénes eran los buenos de esta película. Lo que me sentaba fatal era que el rey se llevara mal con el Cid Campeador, otro de los personajes que aquel niño admiraba. Lo que no nos enseñaron entonces fue el asunto de la relación incestuosa de Alfonso VI con su hermana Urraca, no entraba en el programa. ¡Y menos mal porque si me entero habría sido una enorme decepción!

La catedral de Toledo reflejada en una escultura acuática

Toledo está lleno de leyendas. Cuenta una de ellas que cuando entraban las tropas de Alfonso VI en la ciudad, su caballo se hincó de rodillas en una losa blanca que había frente a una pequeña mezquita. Y que dentro del templo vieron una luz que atravesaba una de las paredes, así que la derribaron y detrás encontraron un Cristo crucificado que los visigodos habían escondido en el siglo VIII, cuando la avalancha sarracena ocupó toda la España cristiana hasta Covadonga. Pero lo milagroso fue comprobar que junto al Cristo había una lámpara de aceite que se había mantenido encendida desde entonces. En vista del milagro, cristianizaron la mezquita y con el tiempo la llamaron Iglesia del Cristo de la Luz… muy modesta comparada con la catedral de Toledo…

…el verdadero poder no ha estado nunca en la amenaza de ejércitos bien adiestrados y bien dirigidos, como el de Alfonso VI, sino en la capacidad de influir y modificar el comportamiento de la gente. Y en eso la iglesia ha sido maestra indiscutible a lo largo de los siglos. Cada vez que cualquier ser humano entra en la penumbra de una catedral cristiana comprueba cómo se petrifica el poder en formas arquitectónicas y escultóricas. Comprueba cómo se apabulla y amedrenta al más soberbio. La catedral de Toledo es un ejemplo aventajado. Es asombroso lo que unos hombres pueden hacer para exhibir su poder y exigir a cambio obediencia a unos dogmas indemostrados. No es la primera vez que experimento esta sensación. Cada catedral, cada iglesia, cada monasterio y cada claustro tienen ese halo que muestra al mismo tiempo la capacidad enorme de los hombres para crear belleza manipulando la naturaleza, y la ansiedad de los mismos hombres por imponer su poder sobre otros. De todos modos, es mejor enseñar el poder que ejercerlo por la fuerza. Y si se exhibe con esta belleza pétrea, aún mejor.


Tumba del arzobispo Pedro Tenorio… Si espera resucitar
en suelo sagrado va aviado.

Está llena de tumbas la catedral de Toledo (la de Sancho IV, por ejemplo, apareció debajo del presbiterio, con el cadáver momificado, espada en mano y corona en la cabeza) Nunca me había detenido a pensar en el interés que han tenido tantos hombres poderosos —reyes, obispos, nobles y ricos— por ser enterrados en las iglesias, ermitas, catedrales y monasterios. Por ejemplo, el cardenal Mendoza, tuvo tanto poder que cuando murió, y apoyado por Isabel la Católica, dejó dicho que lo enterraran a la izquierda de la Capilla Mayor de la catedral de Toledo… y en una noche tiraron el muro para que el cabildo de la catedral encontrara el hecho consumado. Y ahí yace, a un par de metros del altar. ¿Por qué ese afán?

Yo había comprobado en algún que otro testamento del siglo XVIII que ricos comerciantes de Cádiz dejaban al morir substanciosos bienes a la iglesia, y también dejaban pagadas cientos de misas que debían ser cantadas para la salvación de su alma… a condición de ser enterrados en suelo sagrado. ¿Por qué ese afán?

Y como nunca es tarde para aprender cosas, lo he sabido durante la visita que mi copiloto y servidor hicimos a la catedral de Toledo…

…los hombres poderosos pagaban lo que fuera preciso para ser enterrados en terreno sagrado (iglesias, monasterios, ermitas, conventos…), lo más cerca posible del altar, para beneficiarse de todas las misas cantadas por las almas del purgatorio, ya fueran dedicadas a él o a cualquier otro. De esa forma estarían menos tiempo sufriendo tal tormento. Pero, lo que era más importante, cuando llegara el Juicio Final y la resurrección de los muertos, sus cuerpos resucitarían en suelo sagrado y eso significaba que directamente pasarían a la derecha del Padre.

¡Cojonudo!

¡Es que estos nobles no se privan de nada, joder!

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22 Abr 2014

Crónicas del viajero solitario – La Duna vencida

Escrito por: Milano el 22 Abr 2014 - URL Permanente

Después de dos intentos frustrados —primero y segundoeste sería el tercer y definitivo asalto a la Gran Duna de Bolonia. En esta ocasión el viajero solitario se rodea de un espléndido grupo de amigos… o, tal vez, fueran ellos los que me recogieran y llevaran en volandas. Este camino no fue silencioso como los anteriores, ocurren risas, conversaciones chispeantes y hasta jadeos cuando la senda se hace penosa jadeos por falta de resuello, quiero decir—.

Playa del Cañuelo

Partimos desde el Faro Camarinal, en la Punta de Gracia, al sur de Zahara de los Atunes. Bajamos a la playa del Cañuelo —esa cala arenosa que no tiene accesos civilizados y la única forma de llegar es atajando por una trocha—, y tomamos el sendero que lleva directamente a las instalaciones militares hasta topar con las alambradas que nos iban a acompañar buena parte del recorrido. Caminar paralelos a ellas nos condujo hasta el acantilado de viejas dunas fósiles que la erosión ha convertido en un entramado de rocas cortantes e imposibles. Por los recovecos, entre las rocas y el mar, crece una especie de enebros marinos que están protegidos. Esta vez la marea está baja y la idea es descender como podamos hasta las piedras de la orilla y bordear Punta Camarinal hacia la ensenada de Bolonia y la Gran Duna…

Acantilados de arenisca en Punta Camarinal

…afortunadamente encontramos un sendero sin necesidad de violentar la alambrada militar. El caminito discurre por el borde del acantilado, sobre una línea de costa muy quebrada e impracticable. Hacia el interior, a pocos metros, a resguardo de las alambradas militares, comienza el bosque de pinos. De todos modos el sendero se extingue abruptamente en un cortado del acantilado y se hace tan impracticable que nos vimos obligados a atravesar las alambradas para poder continuar hacia el sur.

Bordear el acantilado fue imposible. Hubo que saltar la alambrada militar...

La bajamar deja descubierta una plataforma intermareal tapizada de vida marina y plagada de pozas someras. Cada una de esas pocitas es un universo de vida, un microcosmos de diversidad a los que nos asomamos fascinados. Creo que algo atávico surge en los hombres cuando encontramos una zona de marisqueo… parece que aflora el hombre del paleolítico que sobrevive en nosotros, el que rebuscaba en las costas de hace medio millón de años, y nos apasiona. En Ceuta, mi pueblo, muchos domingos nos llevaban nuestros padres a mariscar burgaillos, lapas y cangrejos por la costa africana del Estrecho de Gibraltar, desde la ‘Fábrica de la Peste’ (una antigua factoría de harina de pescado) hasta Benzú… Pocas cosas había tan apasionantes como mariscar todo un día y comer la cosecha hervida en una lata con un poquito de agua de mar.

Plataforma intermareal en Punta Camarinal

No recuerdo el rato que tardamos en atravesar la plataforma intermareal, pero fue un tiempo fascinante. Encontramos innumerables caraxos de mar… servidor sólo los conocía de las letras de carnaval. Perecen gusanos gigantescos y son feos con alevosía, la verdad. Alejandro nos explicó que se defienden expulsando parte de los intestinos, y que tal defensa parece que el caraxo estuviera eyaculando mismamente…

BK y Alejandro observan un caraxo de mar. LU, señala


Un cangrejo de buen tamaño pellizcó a GN y le hizo sangre en el pulgar. Encontré la piedra horadada de un áncora romana. NK vio un caraxo de mar como mi brazo de grande. LU buscaba conchitas y caracolas nacaradas. A la Bala le gustaba encontrar piedras singulares, pulidas y coloreadas. BK acabó superando su asco y cogía todos los caraxos que sacábamos. DV vigilaba desde la arena que los caraxos fueran de mar. Y CH, como una gallina clueca, disfrutaba de la estupenda familia que han formado…


La plataforma intermareal se termina cuando comienza la ensenada de Bolonia. Hay entonces una pequeña franja costera entre las alambradas y la orilla. Encontramos tres embarcaciones neumáticas tipo zodiac destrozadas por las olas y las rocas cortantes. Tres monumentos a la necesidad de los hombres de huir del hambre, de la injusticia y la falta de futuro. Tres demostraciones de lo inútil y cruel que resultan ser las fronteras. Tres muestras de la indiferencia de los opulentos. Creo que nunca deberíamos olvidar quiénes son las víctimas… estos, los que llegaron en las tres embarcaciones, debieron encontrar las alambradas militares a pocos metros de la orilla, como un mal presagio de lo que es Europa para los desafortunados.


Hay dos búnkeres abandonados en este tramo de costa, reliquias de los tiempos en los que el enemigo venía en barco… ahora son inútiles porque el enemigo está dentro, integrado en nuestro modo de vida, forma parte del propio sistema, y nos esquilma los derechos y el futuro sin miramientos, delante de nuestras propias narices. Y poco después encontramos las canteras de calcarenita que usaron los romanos para construir parte de Baelo Claudia.


Canteras romanas de Baelo Claudia


Sí… este camino no fue silencioso como los anteriores. Alejandro contaba cosas de la fauna que encontrábamos, que hasta nos enseñó a comer ciertas flores. A BK y LU no les hacía gracia que saltáramos alambradas militares, y hablaban bajito cuando estábamos dentro, no fuera a ser… NK hablaba de la filosofía del futbol; siempre me recuerda a Valdano cuando lo hace, por el acento y por las ideas que maneja. Alguien dijo que los chimpancés eran del tamaño de BK... y BK se lo tomó a mal, claro. DV también demostraba estar fascinado por la presencia de la Relación Aurea y el número ‘e’ en la naturaleza. Y los mayores escuchábamos orgullosos y maravillados a la generación que nos sigue…


Y fue entonces, después de atravesar las canteras romanas, cuando abandonamos la orilla y entramos en el bosque de pinos tapizado por una alfombra de flores violetas. El sendero discurre paralelo a una carretera militar —alambrada por uno y otro lado, por supuesto— hasta que entre el ramaje alcanzamos a vislumbrar la última lengua de la Gran Duna de Bolonia.


El sueño del viajero solitario estaba conseguido. ¡Gracias, amigos!


Última lengua de arena de la Gran Duna fagocita el bosque de pinos


Esta vez el viajero no anduvo en solitario.
En la cima de la última lengua de la Gran Duna. Abajo, en la ensenada,
las ruinas de la ciudad romana de Baelo Claudia.

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20 Abr 2014

Semana tonta

Escrito por: Milano el 20 Abr 2014 - URL Permanente

Hay sensaciones encontradas. Tengo amigos y familiares a los que quiero, y tengo conocidos a los que respeto. En ambos grupos los hay que viven la Semana Santa con auténtica devoción, y los hay que quedan fascinados por esa liturgia de olores que embriagan, por la mezcla de silencio sobrecogedor y música estridente, por luces y penumbras sugerentes... Son parámetros estéticos que combinados llegan a conseguir un clímax místico singularísimo. Sin embargo a mi me avergüenza que me identifiquen con estas pantomimas. Ya sé que hay miles de asuntos más perentorios que la Semana Santa… Pero está tan empalagosamente presente —exactamente igual de presente que otros muchos eventos sociales—, y tan concentrada en estos días, que resulta imposible no prestar atención y reaccionar.

Me parece que la Semana Santa es una mezcla de sentimientos que apela a lo atávico, que sirven para identificar a un grupo humano y pertenecer a él. Algo así como un conjunto de sinrazones sentimentales aprendidas desde la más temprana infancia, y sin las cuales ahora permaneceríamos desnudos. Incluso la Semana Santa podría definirse como un tiempo que busca la identidad cultural y sociológica para dar consistencia a un pueblo, incluso a un barrio frente a otro. Siempre llegamos los hombres a la tentación de identificar nuestra propia tribu por oposición a las otras.

De todo un poco hay en esta semana, incluso una difusión patrimonial tangible e intangible, la imaginería prodigiosa, el colorido folclore, la estética en las formas, los comportamientos que se ajustan a frases y poses bien determinadas, los sentimientos a flor de piel… Algo que para muchos es incuestionablemente valioso, para otros resulta fascinante y para algunos más parece ridículo. Muchos o pocos, que no sé, no nos sentimos incluidos en tales representaciones aunque pertenezcamos a la misma comunidad cultural... y esa auto exclusión se percibe como un rechazo al que disiente. Y no me atrevería a señalar desde donde parte el rechazo, o qué o quién lo inicia, pero está latente porque tal vez cada parte se sienta agredida intelectualmente por la otra.

Existe una componente a-racional en todas las manifestaciones masivas, y las que ocurren en la Semana Santa no están exentas. En muchas de ellas, especialmente en las de contenido religioso, se desarrolla una histeria colectiva que se plasma en comportamientos que acaban siendo respetados socialmente, a pesar de su inconsistencia intelectual. Se apela al mimetismo gregario de un rebaño y se denigra la singularidad crítica del individuo. Tan arraigados están estos comportamientos que aquellos que los rechazan se auto señalan socialmente. El político local que no demuestra una adhesión inquebrantable a la Semana Santa de su pueblo apenas tiene posibilidad de salir elegido. Los políticos que quieran serlo, tienen que asistir al pregón engolado, fotografiarse con tal virgen o cual nazareno, o saludar a tal cuadrilla de cargadores para tener alguna posibilidad de ganar una concejalía. Pareciera que los que demostramos indiferencia y/o abominación por la Semana Santa no fuéramos patriotas, no amásemos a nuestro pueblo; pareciera que estuviéramos huérfanos de los sentimientos propios de la buena gente, que estuviéramos al margen de los comportamientos éticos que definen a los honestos y solidarios. En suma, parece que la bonhomía no es una condición que puedan tener los que no sienten la Semana Santa como propia. Y por eso los indiferentes nos sentimos extraños en nuestra propia tierra.

Fuente de la imagen

Pero ante todo la Semana Santa es un asunto confesional con ramalazos de intransigencia que es apoyado, desarrollado y mimado por un Estado teóricamente aconfesional. Por eso observar a las enchaquetadas corporaciones municipales, a representantes de los cuerpos de seguridad del Estado, y de nuestras fuerzas armadas, asistiendo como tales al sinsentido de una procesión que parece una pesadilla salida de lo más añejo del anterior Régimen, es, como mínimo, reprobable y objeto de crítica. Nuestros representantes no están para apoyar ninguna confesión religiosa por muy popular que resulte. No es su función ni fueron elegidos para tal cosa. En todo caso deberían participar a título personal, con o sin capirote en la cabeza, descalzos, arrastrando cadenas o dándose latigazos, pero sin representar a nadie más que a sí mismos. Personalmente no pertenezco a este mundo y no quiero que nadie me represente en estos aquelarres místicos. De todos modos, yo observo todo esto como el que mira una jaula de monos... Algo muy interesante, por cierto.

Yo no dejo de preguntarme si el respeto que merecen a priori todos los comportamientos que no perjudiquen a los demás debe silenciar la crítica. O sea, ¿debemos obviar la sinrazón de esta semana apelando al respeto a los sentimientos y a las tradiciones, aunque sean un monumento a la irracionalidad, o debemos opinar libremente aunque cause molestias al personal?

Lo menos que podemos hacer, ya que invaden y alteran nuestras ciudades, y nos hacen sentir vergüenza ajena, es señalar que todo el que se exhibe públicamente se expone a ser observado y criticado… Incluso con acritud, aunque se arropé de religiosidad.

Imagen está tomada de internet, origen indeterminado: Rosario de la aurora en la Marina de Ceuta, años 60

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07 Abr 2014

En el pretil del Paseo de las Palmeras

Escrito por: Milano el 07 Abr 2014 - URL Permanente

El 20 de diciembre de 1973 la policía me retuvo en el puerto de Algeciras poco antes de embarcar hacia Ceuta. Viajaba desde Tarrasa para pasar las vacaciones de Navidad en casa. Un policía vestido de gris, grandote y educado, me pidió la documentación y me retiró de la cola; luego me hizo abrir la maleta y la revisó… Me asusté mucho porque en un sobre llevaba la propaganda política que iba recogiendo en la facultad de ingeniería de Tarrasa. Siempre que iba a Ceuta hacía lo mismo para repartirla y comentarla con mis amigos de la basca (…por cierto, no recuerdo si fue esa vez, pero en una ocasión me dejé el sobre con toda la propaganda en el mostrador de Almenta después de liquidar unas cariocas con Guti, Rocío, Adelaida, Marga, Luci, Carlos, Tati, Rosi, Tomás, Ángel, Jhonny, Victoria, los Emilios…)

El policía pensaría que eran apuntes, no observó nada raro en la maleta y me dejó embarcar sin más. No supe qué pasaba hasta que llegué a casa. Mi padre me lo dijo: ese día ETA había asesinado a Carrero Blanco, primer presidente del gobierno con Franco.

Entre mis viejos compañeros de la OJE no era un secreto mis devaneos políticos. Pero no sólo los míos, otros miembros de la organización estaban abiertamente contra la situación política de la España del 73, y nos mostrábamos abiertamente cuando hacía falta. Esas inclinaciones políticas entraban en íntima contradicción con la esencia de la organización juvenil del Régimen… y por un tiempo se dieron. Luego, la diáspora propia de los ‘caballas’, nos llevó a cada cual a su destino.

No recuerdo el nombre de aquel chico. Era un dirigente local de la OJE, concienciado y preocupado por su país. Me abordó por el Paseo de las Palmeras, cerca del Puente Almina, al día siguiente del asesinato de Carrero Blanco. Y, a bocajarro, me recriminó que no era justo asesinar a un hombre para defender cualquier idea política…

…me apoyé en el pretil del Paseo de las Palmeras y hablamos. Hablamos hasta que la brisa se llevó el olor dulzón de las garrapiñadas, dejaron de pasear los paseantes y se hizo de noche.

Era Ceuta.

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21 Dic 2013

La Huerta de Pelegrina

Escrito por: Milano el 21 Dic 2013 - URL Permanente

Hace unos días, después de las primeras lluvias de otoño, el ambiente olía a la Huerta de Pelegrina. Dicen que no hay nada más evocador que un viejo aroma enquistado en las circunvoluciones del cerebro. Y debe ser verdad…

…a mitad de los años 60 salíamos del instituto camino de Villajovita. Y pasada la cuesta de Otero, frente a un lugar que se llamaba Arbitrios, la carretera discurría paralela a uno de los linderos de esa huerta —por cierto, en Arbitrios fue donde un día, don Arturo Company, aquel entrañable profesor de dibujo, cambió él solo una rueda de su coche… ¡con el único brazo que le quedaba!—. Y pasada la huerta Pelegrina, en una hondonada del terreno existía una enorme panadería que surtía a media Ceuta, Ufapance se llamaba. A esa panadería veníamos muy temprano cuando preparábamos las excursiones en busca de los Siete Lagos Subterráneos… era la única forma de conseguir pan del día a esas horas tan tempranas.

En las primaveras de Ceuta, después de un día de lluvias, con el cielo entreverado de nubes y azul, esa huerta olía exactamente igual que el otro día. Es un aroma antiguo que ilumina a un niño de 11 años que se agacha a observar cómo los caracoles depositan sus huevos excavando un pequeño orificio en la tierra. Entonces, rodeado del aroma embriagador de la tierra húmeda, el niño escarba un poco y recoge los huevos para meterlos en un tubo de Okal que siempre lleva en el bolsillo…

Aquella huerta sonaba a peregrino, como los halcones, pero ahora sabemos que en realidad era Pelegrina, el apellido de un notable y temido falangista que se paseaba por Ceuta con un pistolón al cinto indagando sobre la pureza ideológica del personal… “¡No era nadie Pelegrina!”, decían mis mayores, y se miraban entre ellos sin dar más explicaciones al niño. A cabo de los años, y después de algunas lecturas, comprendemos mejor la memoria ocluida de nuestros mayores, y la silenciosa mirada cómplice que se dedicaban entre ellos. Miradas que sabían a eruptos de aceite de ricino y a buches de valvulina… eso hacían nuestros mayores cuando citaban a Pelegrina, mirar para otro lado. Ellos habían aprendido a sobrevivir en el tiempo que les tocó vivir.

Es curioso. El aroma de la tierra mojada tiene esas cosas, que evoca a los caracoles poniendo huevos en las cunetas, y evoca también a los cientos de muertos que aún gritan desde las cunetas…

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14 Ago 2013

Laura tenía más de cuarenta años

Escrito por: Milano el 14 Ago 2013 - URL Permanente

Laura tenía más de cuarenta años y tres hijos en el mundo cuando el marido se dedicó a irse con otra. La mayor era una chica rubia de ojos azules, muy guapa, novia de un medio cantautor que me enseñó los rudimentos de la guitarra. La segunda era mi novia… por entonces las cosas se llamaban así, y servidor entraba en su casa a esperar que terminara de arreglarse para ir al Paseo de las Palmeras, y mientras eso ocurría, me sentaba en el sofá del salón… así los padres calibraban la seriedad del pretendiente. Mi novia era una chica de quince años, pelo castaño oscuro y sabor a fresa. Ella me regaló mi primer beso de amor… luego cada uno seguimos singladuras distintas. Esas cosas pasan cuando se es así de joven… pero nunca la olvidé del todo. Luego, cuando supe que había fallecido tan joven, me dolió pese a la distancia temporal y emocional.

Tengo pocos recuerdos del tercero de los hijos. Era un jovencito pre púber cuando sus hermanas ya eran mocitas… y ahora nos hemos reencontrado a través de las redes sociales. Ayer me comunicó que Laura, su madre, había fallecido con 88 años, y que quiso que la enterraran junto a su hija, aquella chica dulce de sabor a fresa.

Curioso…

Apenas coincidí con Laura un puñado de tardes mientras mi novia terminaba de vestirse. De esto hace más de 45 años, y sin embargo la noticia me dejó cabizbajo… demasiado. Tengo recuerdos de ella, de Laura. Son recuerdos tristes y tal vez inoportunos… la grandeza de unos hombres a veces va unida a la mediocridad de otros. Creo que este es el caso de Laura.

Una noche, cuando dejé a mi novia en su casa, encontré al padre con la ‘otra’. Se resguardaban en una sombra. Furtivos. Él me saludó como si no pasara nada, pero la tensión era evidente. La ‘otra’ no llegaba a la suela del zapato de Laura… Pero los hombres somos así de tontos, que con cuarenta y tantos nos dejamos llevar por tres polvos mal ‘averiguaos’.

Ella, Laura, me lo había insinuado un día mientras esperaba a su hija. Me dijo que un matrimonio era como un jarrón, que si se rompía en pedazos, por mucho que se recompusiera, el agua siempre acaba por escapar. En ese momento pensé que aleccionaba sobre mi relación con su hija… luego comprendí las cosas.

Pero a raíz de la infidelidad, esa mujer se arremangó, retomó sus estudios de magisterio, se enfundó aquella falda horrorosa a rayas verdes y blancas que se ponían las estudiantes para hacer las prácticas de magisterio, y, sin miedo al ridículo, se confundió con las alumnas que podrían ser sus hijas. Lidió con don Jaime y con don Oscar… y acabó su carrera. Eran unos tiempos complicados para las mujeres en su situación, pero logró alcanzar una independencia económica en consonancia con el desprecio sufrido. Esa valiente mujer había conquistado su libertad en la España machista y gris de los años 70.

Ya sé que no es un recuerdo alegre; que la grandeza de una lleva unida la mediocridad del otro. Tampoco sé si los que reconozcan esta historia (Laura es un nombre ficticio) se sentirán cómodos… No lo sé.

Son viejos recuerdos y son sentimientos de admiración hacia ella. Y morirían conmigo si no los escribiera. Me habría gustado que ella supiera que la admiré por lo que logró hacer, por su valentía… pero ya es tarde. Ya es tarde, y lo lamento.

Laura es un nombre ficticio, pero la historia es real. Los que son sabrán reconocer los detalles. Y espero que entiendan el enorme cariño a pesar del agridulce recuerdo.

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28 May 2013

Caídos por Dios y por la Patria

Escrito por: Milano el 28 May 2013 - URL Permanente

Pues pasa que hay personas que no perciben los crímenes incrustados en la placa de mármol de la fachada de una catedral. Me refiero a todas esas placas que recuerdan a los ‘Caídos por Dios y por la Patria’ que aún se exhiben por la geografía española. Algunos me han dicho que es parte de la historia, y que la historia no se puede negar. Otros me cuentan que esa es precisamente la HISTORIA, escrita así, en mayúsculas. Otros muchos, seguramente los que lo han vivido (entre los que hay personas muy queridas), prefieren no hablar del asunto… o mirar para otro lado.

Pero esa HISTORIA de la placa es una historia asimétrica. Faltan muertos. Los que no murieron por esa España, los que no murieron en Santa Cruzada.


Fosa común. Imagen tomada de
AQUÍ

La guerra es una excusa perfecta para el criminal. Cuando el criminal se cree inmune, y se piensa respaldado, le aflora el ser con menos moral que una mantis religiosa. Y ante esto no hay color, ni rojos ni azules, el criminal está por encima de esas cosas. En mitad de una guerra, el criminal lo es porque lo es: un psicópata en el mejor caldo de cultivo, o un tonto incrustado en una masa de personas acríticas y apegado a una ideología que lo envalentona. En mitad de una guerra hay venganzas, robos, violaciones, torturas, matanzas de inocentes… porque es un placer hacerlo, porque interesa, o porque te va la vida en ello si no te mimetizas con lo que hay. Y sería estúpido negar los crímenes cometidos durante de Guerra Civil Española por ambas partes.

Pero la posguerra es otra cosa.

En la posguerra hay vencedores y vencidos. Y los vencedores tuvieron tiempo para pensar y planificar cómo silenciar a “los otros”. En España el vencedor no perdonó y premeditó su impunidad. Planificó criminalmente y con detenimiento su imperio… y escribió su historia, con sus códigos, sus héroes y su mitología. Y la dejó plasmada en los libros y en las placas de mármol que aún permanecen en las catedrales. Y silenció a los asesinados en las tapias traseras de los cementerios; a los enterrados en las cunetas de toda España; silenció a los represaliados condenados al ostracismo en sus pueblos. Olvidó las fosas comunes…

Sí, la HISTORIA del vencedor es una historia asimétrica y falsa. Los que gobernaron España en la posguerra, y los miles de colaboradores conscientes, cometieron un crimen que sigue impune y exhibido en esas placas de mármol. Todavía nadie les ha señalado con el dedo de la justicia, como los criminales que fueron.

Entiendo y respeto que muchos quieran olvidar. Lo entiendo. Pero no acepto que haya personas que llamen a esto HISTORIA, con mayúsculas.

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El Blog del Milano

Sólo un homo sapiens venido a menos... y acostumbrao. Vive en la Vieja Isla de León (San Fernando), el Sur de España; y recuerda con frecuencia Villajovita, el barrio de su niñez, en Ceuta, allá por el norte de África. Algunas incoherencias, algunas fotos... y me parece que poco más. Así de simple son las cosas.

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