14 Jul 2014

Pero qué mierda es esta

Escrito por: Milano el 14 Jul 2014 - URL Permanente

Últimamente he conocido a gente extraordinaria. Son jóvenes universitarios, con chispa, con tiempo por delante y, a pesar de su buena preparación, una vida profesional muy incierta. Deambulan por ahí, con las manos atadas y sumando experiencias para buscarse un hueco en la vida.

Alfonso es un biólogo de 27 años. Tania es psicóloga de 26, con un máster en primatología. Cuando les conocí trabajaban como voluntarios en un centro de acogida de primates maltratados a cambio de cama y comida (la cena estaba excluida) Cinco días cada semana durante siete meses. Comenzaban su jornada laboral a las ocho de la mañana. Hacían un par de pausas y finalizaban a las siete de la tarde.

Fuente de la imagen

Se supone que de esa forma los voluntarios adquieren experiencia y un certificado que engrosa el currículo profesional de cada uno de ellos… pero, claro, ¿quién coño va a contratar a jóvenes universitarios habiendo voluntarios que hacen lo mismo por cama y comida?

…sin embargo, el colmo de la indignación estaba por llegar.

Las primeras noches de verano fueron extraordinarias en el pueblo. Como podían ser mis hijos, y como sabía que no tenían un puto euro, les invité a las copas y a las tapas. Y en la charla me contaron sus planes para el siguiente año. Porque, la verdad, nuestros jóvenes no pueden hacer planes para más tiempo. La mierda de sistema que nos han impuesto los mercados financieros no permite que nuestros jóvenes tengan un futuro lejano… ni apenas presente.

Tania y Alfonso estaban realmente dichosos porque al cabo de pocos días se marcharían al Parque Nacional de Tai, en la selva húmeda de Costa de Marfil, a observar chimpancés en libertad. Trabajarían para el Departamento de Primatología del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, la máxima autoridad mundial en comportamiento de primates. ¡Madre mía, qué gozada! Es el sueño de cualquier biólogo y primatóloga. Un año en la selva húmeda de Costa de Marfil observando chimpancés a cinco metros. Con la prohibición de comer cualquier fruta silvestre selvática porque podrían contraer ántrax o ébola. Separados entre ellos por doscientos treinta kilómetros de selva en línea recta y con la posibilidad de comunicarse con el exterior del campamento cada tres días… Se marcharán a trabajar a la quinta puñeta y nuestro gobierno hinchará el pecho diciendo que tenemos menos parados. ¿Y todo eso a cambio de qué?

Fácil. No serían contratados, ni becados. Serían voluntarios muy bien preparados en el sistema universitario español, que han pasado un riguroso proceso de selección y aceptado explícitamente miles de condiciones para descargar de responsabilidad al “empleador”. Y si aguantan un año en esas condiciones, sin enfermar ni morir en el intento, les devolverán el dinero que sus padres hayan gastado en el viaje desde España hasta Costa de Marfil. Sólo eso. Así de miserables son. Lo puedes releer para asegurar que es real lo que has leído.

O sea, para esta gente, el trabajo de Tania y Alfonso, su tiempo vital, sus conocimientos y su entusiasmo, es una mercancía tan insignificante que no merece ni la calderilla de sus bolsillos. Se aprovechan del altruismo de estos jóvenes científicos para beneficio del que firme los artículos y tesis doctorales. Y esta vileza ocurre hoy día en la “civilizada” Europa —no hace falta irse a China o a Bangla Desh— camuflada como programas de voluntariado, cuando en realidad es una infame forma de explotación que se fundamenta en la falta de oportunidades laborales. Esta indecencia la tenemos aquí, la cometen contra nuestros jóvenes, delante de nuestros ojos. Ocurre abiertamente, a la luz del día y con el mayor de los descaros. Ocurre como algo normal, aceptado y cotidiano… y nadie se avergüenza de asumirlo. Son las putas leyes del libre mercado, y punto. ¿Para qué contratar a personas cuando hay otras que pagan por hacer el mismo trabajo? ¿Qué creíamos, que esta gente tenía alma? ¿Que esta gente valora el altruismo y la solidaridad de los demás? En absoluto, esta gente busca beneficios y productividad al precio que sea, y si hay que exterminar la dignidad de la gente, se hace.

Dejad que lo diga de otra forma: como en cualquier institución de un sistema neoliberal, en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, la máxima autoridad mundial en comportamiento de primates, aunque se ajusten rigurosamente a la legalidad del sistema, actúan con menos empatía que el peor de los psicópatas. Todo muy propio del sistema capitalista que nos han impuesto por encima de nuestra voluntad.

¿Callamos y agachamos la cabeza o nos plantamos?

PODEMOS –deberíamos poder- cambiar el mundo. ¿Qué coño hay que hacer para empezar?

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06 Jul 2014

La violencia ilegítima

Escrito por: Milano el 06 Jul 2014 - URL Permanente

He pasado mi vida profesional analizando la estabilidad química de las pólvoras. Y eso se hace para que las balas maten, hieran o asusten como Dios manda. Es decir, para que nuestros soldados, marinos y cuerpos de seguridad supieran que al apretar el gatillo de su arma la bala saldría bien impulsada hacia el objetivo. Simplemente era el trabajo que encontré y lo hice lo mejor que pude. Al principio no me cuestioné la necesidad de justificar éticamente esta actividad. Algunos compañeros jamás lo hicieron, pero otros hemos tenido que buscar o inventar una justificación para tranquilizar la conciencia… y para que el sueldo no se convirtiera en el pago por una actividad inconfesable.


Y la encontré. Mi trabajo estaba justificado porque era parte del entramado de la violencia legítima que ejerce el estado, la única violencia que autorizamos los ciudadanos organizados en torno a nuestra voluntad popular. Cuando un estado se organiza democráticamente, las leyes y los mandatos que emanan de nosotros mismos son nuestros, y son aceptables porque no surgen de opresores ni se aplican a oprimidos. Simplemente los ciudadanos renunciamos a la violencia individual y cedemos el uso de la misma a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, profesionales de la cosa. Es una violencia justificada, legítima, adecuada y amparada por leyes democráticas. Ni mayor ni menor de la necesaria para que el pueblo se proteja de la ilegalidad que hemos establecido soberanamente nosotros mismos. Analizar la estabilidad química de las pólvoras se entroncaba en ese contexto de violencia legítima. Conciencia tranquilizada.


El problema surge cuando los valores democráticos —que amparan y legitiman la violencia de estado— se corrompen hasta el punto de que el gobierno de turno se transforma en una franquicia de poderes ajenos a la voluntad popular. Poderes que utilizan aviesamente a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado para auto protegerse y reprimir la protesta de la gente que busca recuperar su democracia real.


Ese es el problema, que los ciudadanos empezamos a percibir que la policía obedece ciegamente seguramente como debería ser— directrices políticas de un gobierno que parece el mamporrero de un poder que no representa a la gente. Es decir, que las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado son utilizados ideológicamente para asustar y reprimir cualquier tipo de protesta contra esta falsa democracia que nos ha impuesto el poder financiero.


Tengo amigos policías. Y sobrinos, primos y cuñados que lo son o lo intentan… y no me gustaría estar en su pellejo cuando les ordenen reprimir las protestas de gente desesperada. Protestas plenamente justificadas porque este gobierno extermina derechos, miente a la gente y aplasta la dignidad sin pestañear, y ante eso hay que protestar obligatoriamente. Son protestas ruidosas pero pacíficas. Y conste que no me refiero a los criminales que aprovechan las manifestaciones de gente decente para delinquir y crear terror. A los delincuentes hay que aplicarles la ley, pero a los que disienten de las políticas del gobierno —que no son criminales, son ciudadanos ejerciendo su obligación no se les puede reprimir como vemos cada vez con más frecuencia en un intento miserable de silenciar la protesta.


Si conocemos hechos como el de Francesca Mercé aunque últimamente se multiplican hechos como este, una estudiante de 18 años, imputada tras una falsa denuncia policial por desorden público, por el que puede ir a prisión entre dos y cuatro años (Info-1, Info-2, Vídeo que pone en evidencia la falacia policial), no podemos permanecer neutrales. Eso nos convertiría en cómplices. Si la policía miente, y se aprovecha de la presunción de veracidad que se le otorga frente a cualquier ciudadano, hay que denunciarlo como podamos porque es muy grave. Hoy las redes sociales lo permiten y, afortunadamente, pocas cosas quedan ocultas. Ya sabemos que la inmensa mayoría de policías son buenos policías, hombres y mujeres de uniforme que arriesgan y hasta dan la vida en defensa del ciudadano… Pero justamente por respeto a estos hay que denunciar a los criminales y al corporativismo policial que los encubre. No podemos ser cómplices, con nuestro silencio, de los abusos policiales.

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05 Jun 2014

El limbo de los desencastrados

Escrito por: Milano el 05 Jun 2014 - URL Permanente

A las ocho no han puesto ni las mesas en la terraza del 44, pero el sin-techo ya ocupa su banco en la plaza del Rey. A esa hora es un hombre muy visible, es casi la única persona que ocupa la plaza. Sigue con sus dos maletas y la pequeña mochila en el banco de granito, y charla bajito con sus compañeros imaginarios. Ha cambiado el gorro de lana blanco-roto por una gorra de visera que deja fuera de la cincha la coleta de pelo canoso. Y continúa dando buchitos de una litrona caliente que guarda debajo del banco. Lo novedoso es que ahora tiene una radio sintonizada en una emisora que no logro identificar.


Es tan temprano que la ciudad sigue en el relativo silencio nocturno, sin los fragores que van a surgir dentro de muy poco. No hay coches, ni murmullos en la terraza, ni hay niños corriendo detrás de las palomas... por cierto, tampoco hay palomas todavía. Sólo un par de hombres baldean la calle Real, y el agua forma regueritos por las vías de un tranvía que no sabemos si algún día circulará... y, en ese caso, tampoco sabemos quién pagará el mantenimiento. Aquí, en a Isla de León, también tenemos nuestra obra inútil, de esas que fueron propias del tiempo del pelotazo: un tranvía inviable que se ha cargado, entre otras cosas, una batería declarada Bien de Interés Cultural, de las que detuvieron el avance del ejército napoleónico en 1810 y permitieron que en Cádiz y La Isla de León se discutiera la primera constitución española.

En fin, decía que por eso, por el silencio de la ciudad a esa hora, es por lo que oigo cómo la radio del sin-techo desgrana noticias de Ucrania, de la abdicación de Juan Carlos y del proceso de coronación del nuevo rey. Y entonces es inevitable pensar qué coño le importará a este hombre lo de Ucrania o lo de Felipe VI si no tiene resueltas sus necesidades vitales…

…ahora que caigo, debe ser Radio Nacional, porque no dicen nada del ronroneo clamoroso de mucha o poca gente que quisiera votar si quiere rey o república. No sé… hay dos mundos cada vez más diametralmente opuestos, el analógico, de radios, televisiones y periódicos de papel, con amos y señores a los que servir y contentar, y el digital, de redes sociales abiertas en internet y sin más amos que la propia voluntad del que opina. Fascinantes los dos, por lo que implican. Uno es un cauce viejo y amansado, y el otro es un torrente que se abre camino a trompicones.

De vez en cuando observo al sin-techo. Ahí sigue en un soliloquio con su interlocutor imaginario. A veces gesticula como para dar énfasis a sus palabras. Y entonces parece que el interlocutor queda más convencido de los argumentos del sin-techo, y se calla.

Y poco a poco salen coches de detrás de las esquinas, y las terrazas se llenan de gente, y el fragor de la ciudad acalla la radio del sin-techo. Y entonces se diluye su presencia en la plaza como un azucarillo en el café. Ya ni es visible ni existe. La realidad diaria se lo ha tragado.

No sé… al mundo analógico y al digital habría que añadir el limbo de los desencastrados. El sitio de los que no tienen encaje en otro lugar. El limbo de los que han sido excluidos de ambos, del analógico y del virtual; el de los que tienen toda su vida en el banco de una plaza, en dos maletas y en una mochila. El limbo de los que la radio es el único murmullo que les calienta el corazón… hable de lo que hable.

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01 Jun 2014

Podemos recordar

Escrito por: Milano el 01 Jun 2014 - URL Permanente

Por razones de edad y de ignorancia no me enteré del Mayo francés, pero sí viví con intensidad la muerte de Franco y la metamorfosis del Régimen en una democracia que muchos encontramos encantadora en ese momento. Negar ahora esa sensación sería falsear las cosas. En 1977 fue un orgasmo emocional votar a una izquierda posible y transformadora. En ese momento teníamos al compañero Felipe, al viejo profesor Tierno Galván y al camarada Santiago. Y votamos con una inmensa alegría. Luego, confiados, nos echamos una larga siesta…


…hasta que la crisis nos despertó a bofetadas en mitad de una pesadilla neoliberal. Nos habían cambiado el mundo de manera sibilina y concienzuda. En este mal sueño —dura realidad—, votar se había convertido en un ejercicio tedioso y triste. La política era un asunto opaco y ajeno al ciudadano, y la democracia apenas era un gesto cada cuatro años. Sólo eso… De golpe, los políticos no eran nuestros compañeros de viaje, el ministro tal parecía el palanganero del mayoral y el Presidente del gobierno hacía de mamporrero del señor Marqués. Para llorar…

Por eso, cuando todo parecía perdido, en mayo de 2011, resultó fascinante la explosión de aire fresco que supuso el 15M. Fue extraordinario asomarse a las plazas para ver a la gente despierta y hablando de reconquistar la democracia otra vez. Ya sé que es algo insignificante, pero todavía me place recordar que estuve, y pude colaborar en el Manifiesto de la Asamblea de San Fernando, y que mis palabras escritas se amalgamaron con otras muchas sensibilidades sociales y políticas, y fuimos capaces de consensuar unas ideas comunes y, quiero pensar, universales.

Nada surge por generación espontánea. Todo es consecuencia de un hecho previo, de un peldaño anterior. En este sentido, los movimientos sociales y políticos son también consecuencia de situaciones previas, y cuando surgen se pueden convertir en olas históricas incontenibles. Sin crisis no habría 15M, y sin 15M no se puede explicar la nueva concienciación política de la gente, ni los movimientos sociales contra la involución educativa y sanitaria, ni la lucha contra los desahucios, contra el caciquismo de los alcaldes o contra la impunidad de los banqueros… Y, por supuesto, creo que sin el 15M tampoco se puede explicar el éxito electoral de Podemos en las elección al parlamento europeo 2014. Cierto que no es la única encarnación política de la contestación ciudadana contra la pesadilla neoliberal, que existen otros partidos y plataformas que emanan del 15M, pero Podemos ha sido la que ha aglutinado el voto que se inicia en las plazas de muchas ciudades españolas.

Es posible que tengan un programa utópico, un programa que es irrealizable en este mundo, pero ¡qué puñetas! Yo detesto este mundo por injusto y cruel, quiero escapar de la pesadilla neoliberal y crear otro mundo donde sea posible realizar cualquier programa utópico. Muchos estamos hartos de posibilismos y opciones practicas, para eso ya tenemos la puta realidad de mierda que nos rodea y nos imponen estos “compañeros de traje oscuro y fina corbata, luchadores de lujoso coche y hermosa casa…”


De nuevo se percibe en la gente ilusiones y ganas de cambiar la realidad, como ocurrió en otro tiempo. Uno muy lejano…

…recuerdo que la universidad era un hervidero de militancia desde mucho antes de que existiera normalidad democrática en España. La universidad, y supongo que la fábrica, la escuela, el campo, el sindicato, era un vivero de futuros dirigentes políticos. Recuerdo la vitalidad y el empuje de muchos compañeros que se forjaron en esos tiempos. A algunos he visto progresar en la política… Y luego los he visto perder vitalidad, y acomodarse, y olvidar para qué estaban ahí. Luego, cuando la generación forjada en la dictadura se echó a un lado, vinieron las nuevas generaciones y las juventudes, profesionales de la política, forjados todos ellos al servicio del partido desde la tierna adolescencia… Y fue entonces cuando olvidaron que tenían que estar al servicio de la gente, no del partido, ni de sus consignas, ni de sus idearios, ni de sus intereses.

Por eso, por la experiencia vivida y aunque peque de ingenuo, deseo de corazón que ahora sea distinto, que los nuevos políticos que van a surgir no olviden que sirven a la gente, y —lo más difícil— que nunca olvidemos otra vez que la democracia es nuestra.

PULSA AQUÍ para escuchar un tema del cantautor ceutí Carlos Bernal. “El Diputado” ilustra mejor que cien imágenes los párrafos anteriores. Letra y música de Carlos Bernal. No tiene desperdicio.

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06 May 2014

Hay que votar siempre

Escrito por: Milano el 06 May 2014 - URL Permanente

En el último tercio del siglo XX, la experiencia chilena de don Salvador Allende nos convenció a muchos de que el camino correcto para llegar al socialismo era la democracia. Cuarenta y cuatro años más tarde a lo único que aspiramos es a alcanzar democráticamente una democracia real, donde se gobierne para las personas y se regulen racional y rígidamente las leyes del mercado. Sólo eso...

...y la experiencia histórica también nos indica que los procesos democráticos para construir sociedades medianamente justas han sido abortados violentamente por ese poder financiero que quisiéramos humanizado y encorsetado en valores éticos.

Y a pesar de todo lo que nos enseña la experiencia, quiero creer que si queremos que el mundo sea más justo tendremos que hacer varias cosas, y una de ellas —no se sí la más eficaz o la más inteligente— será elegir a ciudadanos que realmente defiendan a la gente. Es decir, introducir en este sistema podrido una semilla de aire fresco, y no dejar los gobiernos en manos de los mismos que han permitido, y han sido cómplices, del desamparo ciudadano, del expolio del Estado y de la extinción de nuestros derechos. Creo que tenemos que utilizar los mecanismos a nuestro alcance para que no se los apropien definitivamente en nuestro nombre.

Podemos quedarnos en casa y dejar que voten los mismos a los mismos de siempre, los que —de una u otra forma— han sustituido el impulso ético de la política por el único valor de los mercados. Si vuelven a gobernar en Europa y en España enarbolarán la bandera de la democracia formal y dirán que han sido elegidos por el pueblo para seguir expoliándonos en nuestro propio nombre.

No podemos quedarnos en casa porque no debemos ser sólo espectadores impasibles. Porque mientras nosotros calentamos el sillón ellos culminan una estafa demoledora para nuestro modo de vida. Mientras dejamos pasar la oportunidad, muchos de nuestros jóvenes se marchan de España y los que se quedan medran al pairo de los esclavistas de turno, sin futuro, sin expectativas. Muy pocos son los que superan el miedo y enarbolan en las plazas la bandera de todos los desafortunados. No podemos quedarnos en casa mientras votan los que nunca se plantean nada, los que piensan que esto no va con ellos, los instalados en la ceguera, los adormecidos por la pasividad y la falta de sentido crítico, los adocenados por la comodidad y, sobre todo, los doblegados por el miedo a disentir. Todos ellos, aislados en sus pequeños submundos y acartonados por la propaganda y por el miedo al cambio... Por eso, los que queremos cambiar las cosas de forma civilizada —sin abandonar cualquier método civilizado de pelea—, tenemos que participar usando todos los caminos que plantea el régimen neoliberal y criminal que nos tiraniza. Tenemos que votar para introducir en su engranaje nuestra semilla. Ellos nos quieren aburridos y cansados de democracia, así nos quieren.

El futuro del mundo no puede estar un sistema que genera desigualdad aceleradamente, que expolia a los pobres y acumula la riqueza en los ricos, y sobre todo, que nos aboca a un desastre medioambiental a nivel planetario. Un sistema del que Europa y España son fervientes adoradores. Un sistema de permite, tolera y ve lógica esta dinámica es un sistema que hay que destruir hasta la raíz por injusto e incompatible con la democracia real y con la supervivencia del propio planeta. Y porque ha abandonado todo comportamiento ético en la política para sustituirlo por la exclusiva épica de los mercados desoyendo la necesidad de las personas. Ojalá sustituyamos este sistema de forma civilizada, es decir, de forma democrática, votando en todo el mundo a personas que realmente defiendan a la gente y que sean beligerantes con las leyes ciegas del mercado y con los valores del neoliberalismo, verdadero cáncer del mundo que tenemos.

La economía basada en las leyes del mercado -como la que rige e impera en el mundo globalizado- no conduce a una sociedad justa, nos lleva a una permanente guerra social y, sobre todo, al exterminio de la democracia para caer en la dictadura de los mercados.

Permanecer sentados y callados es el error de nuestro tiempo. Es seguir el juego de los poderosos que nos quieren dóciles. Aunque suene ingenuo creo que debemos votar. Está en nuestra mano hacerlo. Que no se diga que no lo intentamos civilizadamente.

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29 Abr 2014

La palmera de los vientos

Escrito por: Milano el 29 Abr 2014 - URL Permanente

Hoy la palmera cimbrea hacia poniente. Suave. Normalmente la observo cuando subo la persiana por las mañanas. Lo hago sin miramientos porque me gusta que ella proteste desde la cama y se tape la cara con la sábana. Pero no le hago caso y le digo que ya es de día, que se pasa toda la noche durmiendo y que ya está bien. Es entonces, mientras ella me recuerda lo cruel que soy, cuando miro la palmera para ver hacia donde cimbrea. En el sur es importante saber de dónde sopla el viento porque eso condiciona el día. No es lo mismo un poniente que un levante. No es lo mismo.

Me gusta que sople brisa de poniente porque en verano es más fresca y en invierno trae lluvias... Pero eso no depende de uno. No depende de nadie...

...hace años que los vientos traen malos presagios. Nos van dejando remolinos de basura en las esquinas y se llevan retazos de dignidad. No es una brisa fresca bajo un sol cálido lo que nos llega. No, no es eso. Los vientos traen tanta tierra en suspensión que apenas puedes abrir los ojos, y si los abres, lo que vislumbras son pesadillas. Por eso los mantenemos cerrados la mayor parte del tiempo... Por eso, mientras tanto, los miserables se han llevado la igualdad de oportunidades para nuestros hijos y han desmantelado las bases de la convivencia que teníamos.

La palmera es una washingtonia alta y delgada, encastrada entre edificios, y está sana porque no le gusta al picudo rojo. Por ahí se va a escapar. Ahora que empieza el buen tiempo pasó muchos momentos mirándola entre lecturas, notas y tallas...

...y uno se pregunta si mirar cómo cimbrea una palmera es todo lo que puedo hacer.

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27 Abr 2014

Libre flujo de la información

Escrito por: Milano el 27 Abr 2014 - URL Permanente

Me parece que nada, ningún aspecto de la gestión pública, debería ser inaccesible al ciudadano. No puede haber secretos en la información que se maneja para tomar decisiones municipales, autonómicas o estatales. La información que atañe al ciudadano —prácticamente toda— tiene necesariamente que entrar en un flujo abierto y accesible para todos los que estén interesados... entre otras cosas porque es nuestra, no de ellos, de los que elegimos con nuestro voto y actúan en nuestro nombre.

Tenemos derecho a acceder a toda la información en cualquier momento, sin cortapisas, sin depender de gracias volubles, sin trámites o solicitudes engorrosas. Toda la información pública —o la privada cuando toque aspectos públicos­— tiene que estar a disposición de la gente a través de internet porque ya es posible y porque los ciudadanos no necesitamos la tutela de nadie, de ninguna administración paternalista que nos diga qué tenemos que saber o desconocer. Si las autoridades tuvieran que mostrar públicamente toda la información que genera la gobernanza de ciudades, regiones y estados, y los ciudadanos pudiéramos comprobar la oportunidad de la misma, su veracidad, lo ajustado al buen hacer y la honestidad de la intención, ya se cuidarían mucho de gobernar sin corrupción y de utilizar los recursos públicos de manera razonable.


Pero me temo que la Ley de Transparencia que nos tienen prometida los que nos gobiernan será otra engañifa, porque si la información estuviera realmente a disposición de la gente, entonces la casta dominante estaría expuesta a quedar con las vergüenzas bien visibles. Y eso no es bueno para ella porque es el primer paso para perder el monopolio del poder.


Se nos olvida con frecuencia que es el pueblo el que tiene el poder y el que lo delega en sus elegidos, sin que ello signifique otorgar una carta blanca para que hagan y deshagan a su antojo. Si no accedemos directamente a toda la información será fácil quedar al pairo de los opinadores a sueldo, condicionados ideológicamente por los medios, manipulados por intereses espurios y, sobre todo, alejados del poder. Y eso es precisamente lo que quiere la casta de políticos que nos gobierna actualmente, mantenernos alejados de la información y cercanos a la manipulación, porque un pueblo desinformado difícilmente puede molestar al poder.


Los aparatos de los partidos políticos tradicionales se han convertido en una casta acostumbrada a la impunidad política y judicial gracias a la desinformación de la inmensa mayoría de la gente. Estos —y me refiero a los aparatos de los partidos y no la inmensa mayoría de ciudadanos que se dedican a la política— son una casta que ha dejado de gobernar para la gente y centra sus esfuerzos en colocar en la administración a sus fieles adeptos, defender los intereses del poder financiero, dueños y señores de la deuda de tales partidos y, sobre todo, garantes del futuro personal de la casta gobernante. Una casta endogámica, paternalista, que nos trata con indulgencia y nos considera carne de manipulación, mercancía estadística y excusa necesaria para seguir medrando en nuestro nombre.


Y sin información es imposible tomar decisiones correctas, y sin educación es imposible interpretar la realidad con sentido crítico. Eso es lo que están haciendo nuestros malos políticos, mantener a la gente alejada de la conciencia crítica y convencida de que la información es innecesaria en manos del pueblo. De esa manera seguirán impunes sus desmanes. Hay que pedirles cuentas NO cada cuatro años, sino día a día, y para eso es indispensable conocer lo que hacen, lo que no hacen y, sobre todo, lo que esconden. Sólo así dejaremos de ser comparsas de este viaje a los infiernos en el que nos han metido los políticos corruptos y los vendidos a otros intereses.


Si no es así, la toma de decisiones seguirá quedando en las exclusivas manos de representantes elegidos cada cuatro años... gobernantes del PSOE y del PP que han sido capaces, como nos han demostrado repetidamente, de traicionar el mandato de las urnas sin pestañear.


Tener acceso a toda la información de los asuntos públicos es el primer paso para recuperar la soberanía de la gente. Lo siguiente será desarrollar la democracia directa... porque ya es posible y porque se puede. Por eso habrá que votar a los partidos que propongan abiertamente el libre flujo informativo de cualquier asunto público. El Partido X tiene, como uno de los cuatro pilares fundamentales de su método, la total transparencia de la gestión pública. Creo que hay que comprometerse con las causas que intenten cambiar las cosas... Es el momento.

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05 Mar 2014

Sólo el siguiente paso

Escrito por: Milano el 05 Mar 2014 - URL Permanente

Se aprenden cosas cuando abandonas la monotonía y te lanzas a caminar con una mochila en la espalda, ya sea hacia a Santiago o hacia cualquier otro sitio. Recuerdo que mi compi y servidor dejamos el coche en un descampado de O Cebreiro, justo donde empieza Galicia. Cargamos las mochilas y comenzamos a separarnos del viejo Vectra. Es decir, a abandonamos la seguridad garantizada y lo previsible. Al principio fue curioso, parecía que unos tirantes elásticos nos retuvieran... Hasta qué se rompen y entonces comienzas a gozar de una sensación de libertad exquisita, a percibir mucho mejor el entorno, los olores y los sonidos. Y comprendes enseguida que casi todo es innecesario. Conforme pasan los días caminando, aprendes a vivir solamente con lo que llevas encima. Y eso es muy poco. Sobra la inmensa mayoría de las cosas que normalmente nos poseen y nos aprisionan. No hubo ninguna motivación espiritual en nuestro camino a Santiago, pero mi compi y yo aprendimos una pequeña lección que recordamos con frecuencia...

Te levantas muy temprano porque a las ocho ya tienes que abandonar el albergue de peregrinos. Son las reglas. Y allá vamos todos los caminantes, cada uno con su ritmo vital y con sus dolores acumulados camino de la siguiente meta. Recuerdo que siempre había cerca del albergue algún tugurio donde acopiar un buen desayuno... Con el tiempo el desayuno se me ha convertido en la mejor comida del día. Pero luego tenías por delante esa cantidad de kilómetros que al principio parecían inabordables. Los primeros días fueron francamente difíciles por culpa de la cantidad de músculos doloridos que afloran como por ensalmo... Es cuando parece imposible dar un solo paso más porque no puedes levantar las piernas. Y entonces aprendes que para llegar vivo al final de la jornada, incluso al final de la cuesta que tienes delante, solo tienes que dar un pasito. Sólo uno: el siguiente. Nada más que el siguiente... los demás serán otro asunto.

Se lo dije a mi amigo hace unos días. Hablábamos de la necesidad de recuperar la democracia para la gente y decíamos que si queremos hacerlo civilizadamente es indispensable introducirnos en el sistema, y para eso hay que votar a partidos que propongan una democracia directa. Es decir, una democracia real, que recupere para la gente el poder legislativo a través del voto directo, a través del flujo libre de la información. Sabemos lo difícil que resulta modificar el rumbo de las cosas en este mundo globalizado, donde el poder financiero ha secuestrado la democracia y la soberanía de las naciones. Y decíamos también que sirve de poco cambiar las cosas en España si el cambio no se produce también en nuestro entorno, en Europa. Decíamos que es necesario que el cambio sea global...

...es decir, la meta está lejísima. Me duelen todos los músculos que tengo, y llegar al final de la cuesta, con una mochila de 15 kilos, me resulta insufrible...

‘...sólo un paso, amigo: el siguiente. No pensemos más allá porque un hombre corriente como nosotros poco más puede hacer. Posiblemente sea buena idea votar a los partidos pequeños que propongan recuperar la democracia real. Los grandes partidos –ya lo vemos- sólo atienden a sus intereses y a los intereses de sus viejos afiliados. Los grandes partidos son viejos dinosaurios, torpes y cegatos, que comen demasiado, cagan más y lo dejan todo hecho un asco...’

Recuerdo que hace tres años mi compi y servidor tuvimos que recordar la enseñanza que aprendimos en el Camino de Santiago...

"...sólo un paso, cariño. Sólo el siguiente paso. No te preocupes del posterior, ni de lo lejos que está el final de la batalla. Ni de lo difícil que resulta vencer".

Y lo consiguió. No sólo consiguió llegar a Santiago, dolorida, pero entera, sino que consiguió, pasito a pasito, salir del peor de los trances que la vida nos prepara a veces...

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01 Mar 2014

Café y churros en el 44

Escrito por: Milano el 01 Mar 2014 - URL Permanente

He bajado hasta el 44, en la plaza del Rey. Ahí en medio sigue la estatua ecuestre del señor Varela, general franquista bilaureado, con sus palomas cagándole la calva. Y en la esquina de la plaza permanece la placa de mármol hablando de la gesta heroica de dos hermanos muertos por Dios y por la Patria en la Cruzada de Liberación Nacional. Sigo sin entender como averiguan aquí la Memoria Histórica... Mejor dicho, está claro cómo entienden en San Fernando la Victoria del 39.

En el mismo banco de piedra, el más cercano al 44, vive el mismo sin-techo desde hace unos meses. Debe ser muy duro pasar el invierno en la calle... Hoy atesora dos maletas ajadas y una mochila que deja abandonadas cuando se marcha a cualquier sitio. ¿Quién se las va a llevar? Se ha cortado el pelo blanco pero sigue con el rostro tan atezado como en primavera. Le veo beber a buchitos cortos de una litrona caliente, como en primavera. Fuma una marca de tabaco chino, de esas baratas y lee el Viva Cádiz, que es un periódico que se reparte gratuitamente. Y se calienta al sol que asoma por donde estaba la Torre Cimbrelo...

La terraza del 44 acaba llenándose con la fauna vecinal propia de esta franja horaria. Jubilados, desempleados, señoras paseando carritos de bebés, ciudadanas con el carrito de la compra —el mercado está aquí detrás—... por cierto, hay una concentración de parados en la puerta del ayuntamiento. De momento hablan entre ellos y no exhiben pancartas, pero son hombres recios y se les nota el nivel de desesperación.

En la mesa colindante a la de servidor, un jubilado se queja de los partidos políticos. La misma rumana ha pasado dos veces pidiendo una moneda. La gente busca sentarse en las mesas al sol. En invierno el sol proporciona una luz preciosa, con esas sombras alargadas que me regalaban aquellas imágenes en la mesa de mi laboratorio. Desde que no se puede fumar dentro de los edificios, las terrazas echan humo...

El sin-techo se encasqueta un gorro de lana, blanco roto (bastante roto el blanco, diría servidor), pero no de cualquier manera, se lo coloca con cuidado, procurando que el peló le quede recogido... Podrá no tener techo, ni trabajo, tal vez ni siquiera tenga familia; podrá ser un excluido del sistema, pero conserva esa pizca de coquetería. Yo diría que ese detallé le mantiene en el seno de la dignidad.

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27 Feb 2014

La Democracia del Siglo XXI

Escrito por: Milano el 27 Feb 2014 - URL Permanente

Es la democracia directa y participativa. Un hombre, un voto real, con todo su valor. Pero no va a ser fácil…

Hace años que me ingresan la nómina en el banco. Y cuando me interesa manejo mi cuenta bancaria a través de internet. Tengo domiciliados pagos periódicos, hago transferencias y abono las multas de tráfico a través de internet. Puedo hacer muchas cosas y todas ellas son válidas y aceptadas.

Pero no sólo eso, a través de internet recibo de la hacienda pública mis datos fiscales y con ellos pago mis impuestos desde el salón de casa. Incluso hay impuestos que las empresas tienen que presentar obligatoriamente a través de internet porque ya no tienen otro camino para cumplir con esas obligaciones fiscales. También reservo vuelos y hoteles; compro billetes de tren y hasta puedo encargar la compra en el supermercado.

No hay dudas de que internet es un mecanismo fiable y útil. Tan útil que si tuviese dinero podría comprar en bolsa diez mil acciones a 500 euros cada una y, si tengo suerte, puedo venderlas diez minutos después, cuando se hubieran revalorizado un solo euro, y con esos dos pulsos de tecla me habría ganado 10.000 euros yo solito, sin sudar, sin crear nada nuevo, sin aportar al universo algo real y sin añadir valor a algo; solo especulando. Son las cosas de la sacrosanta libertad de los mercados… ¡Fácil! De todos modos esto es una broma si lo comparamos con los billones de euros y de dólares que se mueven diariamente a través de internet. Y con esos toques de tecla no solo se ganan fortunas, en el envite se matan de hambre a pueblos enteros, o se condenan a la guerra a regiones del planeta sin el mínimo escrúpulo. El poder de internet es enorme, para lo bueno y para lo malo…

Entonces… después de comprobar lo que hacemos diariamente a través de internet, podemos concluir que ejercer el derecho al voto telemático sería un asunto extraordinariamente sencillo. De hecho, mi cuñado Juan, que es bombero, ha preparado un programa para que cada socio de su club pueda votar en las asambleas desde su casa… ¿Alguien me puede explicar por qué en una Democracia del Siglo XXI no se ejerce el derecho al voto a través de internet?

Es muy sencillo…

…porque el verdadero poder, la élite financiera, perdería el monopolio legislativo. Es decir, perdería la posibilidad de hacer leyes ajustadas a sus intereses a través de unos representantes que no nos representan. Pero ¿por qué la democracia directa es un peligro para el poder económico? ¿De qué manera la democracia directa devolvería el poder a la gente, regeneraría la honestidad de los políticos y exterminaría de un plumazo la corrupción?

Si una persona sueña sólo es un sueño.
Si soñamos todos es el comienzo de la realidad.

Si cuando nos interesara pudiéramos votar desde nuestra casa las leyes que se discuten en el parlamento, en el senado y en los ayuntamientos. Si pudiéramos votar en cada una de las comisiones parlamentarias, en cada una de las reuniones municipales donde se decide qué terrenos se recalifican o qué empresa se lleva tal contrato… Si tuviéramos abierto ese cauce para ejercer nuestro derecho al voto directo y sin intermediarios, la última palabra sería nuestra, de la gente, que es el origen del poder. Los partidos no actuarían con la prepotencia que nos tienen acostumbrados y se cuidarían de llegar a consensos para sacar adelante leyes duraderas y destinadas a mejorar el bienestar de la gente, no a los poderosos, ni a contentar a los mercados, porque la última palabra siempre sería nuestra…

Los políticos corruptos no podrían asegurar al corruptor de turno que tales terrenos van a ser recalificados porque la compraventa de concejales —y los acuerdos inconfesables entre partidos a cambio de apoyos mutuos— ya no asegurarían el resultado final de ninguna votación… porque también podríamos votar nosotros vía internet.

¿Qué cómo se votaría? Lo asombroso es lo rematadamente sencillo que resulta. Miremos al diputado de mi provincia, el que me representa en el congreso. Este hombre tiene en su mano el voto de, pongamos por caso, 10.000 ciudadanos (el suyo y el de 9.999 más) Si nadie votara directamente, el valor del voto del diputado seguiría siendo 1, como lo es actualmente. Si votáramos la mitad (él y 4999 ciudadanos), valdría 0,5… y si votáramos todos (él y 9999), su voto solo valdría 0,0001 votos del total.

Y el poder volvería a manos de la gente, de donde nunca debió escapar. Esta democracia directa es posible ya, no es necesario modificar la Constitución, sólo modificar los reglamentos internos del congreso y senado. El artículo 23.1 dice explícitamente que los ciudadanos tenemos derecho a participar 'directamente' en los asuntos públicos… ¡Hágase entonces!

Yo, que tú, forastero, votaría a partidos o plataformas que propusieran la democracia directa, es decir, los que propongan recuperar nuestro derecho a toda -absolutamente toda- la información pública y al voto directo. Cualquier otra cosa seguramente es más de lo mismo, es perder el tiempo y el voto en una democracia que solamente guarda las formas, que no está controlada por los ciudadanos, y por eso es corruptible y susceptible de convertirse en una franquicia de los poderes financieros. O sea, lo propio…

Post Data: Si te ha interesado este asunto, lo explican mucho mejor y con más fundamento en Democracia 4.0. Esta cuestión la asume como pilar básico el Partido X. Otros partidos minoritarios comienzan a nutrirse de estas ideas. Es el futuro…

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El Blog del Milano

Sólo un homo sapiens venido a menos... y acostumbrao. Vive en la Vieja Isla de León (San Fernando), el Sur de España; y recuerda con frecuencia Villajovita, el barrio de su niñez, en Ceuta, allá por el norte de África. Algunas incoherencias, algunas fotos... y me parece que poco más. Así de simple son las cosas.

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