16 Ago 2014

ESTO FUE TODO, AMIGOS

Escrito por: Milano el 16 Ago 2014 - URL Permanente

Por razones que no nos han sido dadas, cierran este chiringuito. A partir de hoy nos vemos en estas dos plataformas. Hasta pronto:

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14 Jul 2014

Pero qué mierda es esta

Escrito por: Milano el 14 Jul 2014 - URL Permanente

Últimamente he conocido a gente extraordinaria. Son jóvenes universitarios, con chispa, con tiempo por delante y, a pesar de su buena preparación, una vida profesional muy incierta. Deambulan por ahí, con las manos atadas y sumando experiencias para buscarse un hueco en la vida.

Alfonso es un biólogo de 27 años. Tania es psicóloga de 26, con un máster en primatología. Cuando les conocí trabajaban como voluntarios en un centro de acogida de primates maltratados a cambio de cama y comida (la cena estaba excluida) Cinco días cada semana durante siete meses. Comenzaban su jornada laboral a las ocho de la mañana. Hacían un par de pausas y finalizaban a las siete de la tarde.

Fuente de la imagen

Se supone que de esa forma los voluntarios adquieren experiencia y un certificado que engrosa el currículo profesional de cada uno de ellos… pero, claro, ¿quién coño va a contratar a jóvenes universitarios habiendo voluntarios que hacen lo mismo por cama y comida?

…sin embargo, el colmo de la indignación estaba por llegar.

Las primeras noches de verano fueron extraordinarias en el pueblo. Como podían ser mis hijos, y como sabía que no tenían un puto euro, les invité a las copas y a las tapas. Y en la charla me contaron sus planes para el siguiente año. Porque, la verdad, nuestros jóvenes no pueden hacer planes para más tiempo. La mierda de sistema que nos han impuesto los mercados financieros no permite que nuestros jóvenes tengan un futuro lejano… ni apenas presente.

Tania y Alfonso estaban realmente dichosos porque al cabo de pocos días se marcharían al Parque Nacional de Tai, en la selva húmeda de Costa de Marfil, a observar chimpancés en libertad. Trabajarían para el Departamento de Primatología del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, la máxima autoridad mundial en comportamiento de primates. ¡Madre mía, qué gozada! Es el sueño de cualquier biólogo y primatóloga. Un año en la selva húmeda de Costa de Marfil observando chimpancés a cinco metros. Con la prohibición de comer cualquier fruta silvestre selvática porque podrían contraer ántrax o ébola. Separados entre ellos por doscientos treinta kilómetros de selva en línea recta y con la posibilidad de comunicarse con el exterior del campamento cada tres días… Se marcharán a trabajar a la quinta puñeta y nuestro gobierno hinchará el pecho diciendo que tenemos menos parados. ¿Y todo eso a cambio de qué?

Fácil. No serían contratados, ni becados. Serían voluntarios muy bien preparados en el sistema universitario español, que han pasado un riguroso proceso de selección y aceptado explícitamente miles de condiciones para descargar de responsabilidad al “empleador”. Y si aguantan un año en esas condiciones, sin enfermar ni morir en el intento, les devolverán el dinero que sus padres hayan gastado en el viaje desde España hasta Costa de Marfil. Sólo eso. Así de miserables son. Lo puedes releer para asegurar que es real lo que has leído.

O sea, para esta gente, el trabajo de Tania y Alfonso, su tiempo vital, sus conocimientos y su entusiasmo, es una mercancía tan insignificante que no merece ni la calderilla de sus bolsillos. Se aprovechan del altruismo de estos jóvenes científicos para beneficio del que firme los artículos y tesis doctorales. Y esta vileza ocurre hoy día en la “civilizada” Europa —no hace falta irse a China o a Bangla Desh— camuflada como programas de voluntariado, cuando en realidad es una infame forma de explotación que se fundamenta en la falta de oportunidades laborales. Esta indecencia la tenemos aquí, la cometen contra nuestros jóvenes, delante de nuestros ojos. Ocurre abiertamente, a la luz del día y con el mayor de los descaros. Ocurre como algo normal, aceptado y cotidiano… y nadie se avergüenza de asumirlo. Son las putas leyes del libre mercado, y punto. ¿Para qué contratar a personas cuando hay otras que pagan por hacer el mismo trabajo? ¿Qué creíamos, que esta gente tenía alma? ¿Que esta gente valora el altruismo y la solidaridad de los demás? En absoluto, esta gente busca beneficios y productividad al precio que sea, y si hay que exterminar la dignidad de la gente, se hace.

Dejad que lo diga de otra forma: como en cualquier institución de un sistema neoliberal, en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, la máxima autoridad mundial en comportamiento de primates, aunque se ajusten rigurosamente a la legalidad del sistema, actúan con menos empatía que el peor de los psicópatas. Todo muy propio del sistema capitalista que nos han impuesto por encima de nuestra voluntad.

¿Callamos y agachamos la cabeza o nos plantamos?

PODEMOS –deberíamos poder- cambiar el mundo. ¿Qué coño hay que hacer para empezar?

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08 Jul 2014

Una bandera secuestrada

Escrito por: Milano el 08 Jul 2014 - URL Permanente

No me gustan las banderas. Supongo que deberían gustarme, pero no me gustan. Seguramente porque sirven para diferenciar a una gente de otra. No estoy seguro de la razón… Ni siquiera me gustaron cuando España ganaba mundiales de futbol. Me da repelús observar a los paisanos de cualquier lugar enfundados en sus respectivas banderas como si eso les hiciera mejores personas o merecedores de más felicidad. Como si ser brasileño, canadiense o catalán fuera condición suficiente para tener más derechos que otros. Pareciera que a la condición de ser humano se le sumara un plus por el hecho de usar una bandera y pertenecer a un partido, tribu, país, nación o llámese como se quiera.

De todos modos, supongo que identificarse con una bandera es algo consustancial con el primate que somos. Que necesitamos pertenecer a una tribu y demostrarlo cuando hay motivos para defenderse, para atacar, para estar alegres o tristes… Y ya está. Para qué darle más vueltas.

Corpus en la Isla de León

No hace mucho encontré esta imagen en el Corpus de San Fernando. Un altar católico flanqueado por dos banderas nacionales españolas… No es nada extraño. Es algo tradicional. Estamos viendo la sincronía perfecta entre Iglesia y Estado desde que éramos pequeños. Y también estamos viendo que esa ocurrencia constitucional llamada “estado aconfesional” no sirve para cambiar los usos y costumbres largamente aprendidos. Ahí lo tenemos… la foto lo plasma muy bien: Una religión, un estado. El sueño de los Reyes Católicos. Sólo que ya deberíamos estar en el siglo XXI.

Se lo dije a mi compi. Le dije:

— Niña, ¿te imaginas que las banderas fuesen republicanas? ¡A qué no pega!

No sé… me parece que la iglesia debería usar sus símbolos y sus lábaros, que tienen muchos, y dejar la bandera nacional para los actos de estado.

Recuerdo que en la transición de la dictadura de Franco a la democracia del 78 aparecieron numerosas banderas. Cada partido enarbolaba la suya con orgullo. Los comunistas, los socialistas del PSOE y los de Tierno Galvan, los andalucistas (que entonces también decían ser socialistas) Incluso Alianza Popular tenía bandera propia, aquella de las gaviotas volando que ya apenas usan. Y cada partido enarbolaba la suya en sus mítines porque era preciso conformar una identidad propia después de décadas de represión.

Suponíamos que la enseña nacional era de todos y, por tanto, no era pertinente usarla en actos de partido que buscaban precisamente forjar una identidad propia… Sólo los fascistas siguieron usando la rojigualda con el aguilucho como algo suyo. Y ese fue el problema…

porque poco después Alianza Popular mutó a Partido Popular y fagocitó a los fascistas, a la extrema derecha, a conservadores y a todas las familias ideológicas de la dictadura. Olvidó la bandera de las gaviotas y monopolizó la bandera rojigualda. El hecho de sustituir el aguilucho por el escudo de Juan Carlos significó poco. Y eso ocurrió con el beneplácito y la desidia de todos los partidos políticos.

Sí… creo que todos fuimos culpables de eso. Culpables de que hoy, muchos o pocos, percibamos que la bandera nacional es un símbolo exclusivo de la derecha española.

Tal vez por eso no me guste, porque debería representarme, pero no siento que lo haga.

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25 Jun 2014

Corpus en El Gastor

Escrito por: Milano el 25 Jun 2014 - URL Permanente

Fuente

El Gastor —la antigua Puebla de Castores— es uno de los pueblos blancos de la Sierra de Cádiz, casi tocando ya la provincia de Málaga. Se desparrama en las laderas del pico Tajo Algarín, de más de mil metros de altura. El día del Corpus amenace con sus balcones adornados con colchas de croché, sus calles cubiertas de juncias cortadas la tarde anterior en las riberas del pantano de Zahara de la Sierra, y las fachadas de las casas tapizadas con ramas de chopo, adelfas, eucaliptos y hasta de higueras con brevas verdes. Incluso hay calles cubiertas con una techumbre de palmas que tamizan la intensa luz de junio. Recuerdo que en Ceuta se cubrían las calles con helechos cortados de García Aldabe, el monte que linda con la frontera de Marruecos. Iban hasta allí arriba camiones con personal municipal y los cortaban el día anterior. Tenía un olor especial el Corpus de Ceuta… En el Gastor no hay helechos, hay juncias, y el aroma es distinto, pero igualmente embriagador.

Hay un señor mayor en el quicio de su puerta. La fachada de su casa queda tapizada con ramas de chopos jóvenes. Reparte el hombre ramitos de poleo y tomillo. No sabría decir cuál de los aromas me seduce más. Esos olores me recuerdan a mi padre. A Miguelín le encantaba recorrer los caminos de la Sierra de Cazorla, con su hermano Chico, para recoger poleo silvestre, tomillo, orégano y manzanilla… cuando todo eso se podía hacer. Hacían ramilletes y los secaban al sol. Tenían material para dar y regalar, y para las infusiones de todo el invierno. Él me contó que su abuelo Salvador, en cierta ocasión, cuando era suboficial en la guerra de Marruecos, entre una y otra escaramuza, le preparó una infusión de poleo silvestre a un capitán que le dolía la tripa. Era un capitán pequeñito y de voz aflautada, que con el tiempo se convertiría en el Caudillo de todos los pañoles, quisieran o no.

Fuente

Sí, el poleo evoca a mi padre y a la Sierra de Cazorla. Y me recuerda a mis hijos pequeños recorriendo aquellos senderos buscando culebras, lagartos, madrigueras y pozas de aguas cristalinas. Álvaro tuvo un sueño de juventud, quería montar una plantación de tomillo con un colega que sabía mucho de tomillo, simplemente porque había hecho su tesis doctoral precisamente sobre el tomillo. Incluso mi amigo Juan Ramón estaba dispuesto a prestarles un buen trozo de tierra para la experiencia… Pero la vida da muchas vueltas y los sueños, sueños son.

En una de las calles de paredes encaladas de El Gastor han colocado, a modo de museo al aire libre, una colección de fotos antiguas. Rememoran la tradición y las imágenes muestran cómo todos los años, por el Corpus, la gente del pueblo se implica en una sana competencia para engalanar su trozo de calle y sus fachadas. Cada vecino sale la víspera al campo para traer brazadas enormes de ramas con las que tapizan su parte. Primero con animales, luego con carros y finalmente, en los años 60, con los primeros coches que llegaron al pueblo. Resulta encantador ese museo al aire libre que demuestra la implicación espontánea de la gente. La sencilla tarea que supone tapizar el pueblo de verdor. Es una fiesta propia de la gente. Que surge espontáneamente, (supongo que) sin la dirección de ninguna autoridad política. Admirable. La gente viste sus mejores galas para participar en la procesión. Acompañan a los niños que han hecho su primera comunión. Satisfacción en las caras, el orgullo cuando le dices lo bonito que está su pueblo…

Hay en El Gastor un antiguo molino de aceite reconvertido en mesón. Repartían graciosamente jamón y gazpacho. Una degustación perfecta para ser mediodía. Cinco vasos de gazpacho, uno detrás de otro, sin pausa, entran sin darse uno cuenta… Pero cuando reposan y colman. ¡Madre mía, cuando reposan!

Ya no está uno para tales excesos.

Carrusel de fotos y video sobre el Corpus en El Gastor

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12 Jun 2014

A la sombra del general

Escrito por: Milano el 12 Jun 2014 - URL Permanente

…mientras esto pasa, junto a la terraza del 44 el sin-techo ha terminado su litrona caliente y bosteza mirando al infinito. Hoy he visto que lleva un silbato colgado del cuello, como si fuera entrenador de balonmano. ¿Por qué lleva un silbato este hombre?

Las palomas prefieren las crines del caballo. También se posan a la sombra, bajo la panza del animal. Y pocas veces lo hacen en la cabeza broncínea del general… Aún así la calva del héroe está completamente cubierta de chorreras blancas.

No sé… En el fondo no podemos dejar de ser lo que somos, primates con la necesidad genética de seguir a un líder. Seguramente por eso ponemos en el centro de cada plaza la imagen de un “…ilustre señor, pulido en mármol, que fue poeta, militar o fraile…” Y por eso sigue ahí la imagen ecuestre del militar filofascista, porque necesitamos mantener símbolos que cohesionen a la gente en torno a sensaciones comunes. El problema surge cuando el supuesto héroe no encarna valores universalmente aceptados. En ese caso es un símbolo cojo porque sirve a unos y repugna a otros. Y entonces no sirve.

Cada mañana, bajo la estatua ecuestre del héroe, se reúnen unos cuantos ciudadanos. Posiblemente algunos de ellos sean potenciales héroes anónimos, con historias de abnegación dignas de altar, a los que jamás se les tendrá en cuenta como ejemplo. Son desempleados de San Fernando, cada uno con su pena cristalizada en los ojos, con su pelea personal clavada en la piel. Se reúnen todos los días en una esquina de la plaza del Rey, junto a la estatua del general bilaureado. Es la esquinita por donde cada día entra el primer rayo de sol.

Un señor canoso y delgado, que viste polo, pantalón corto y mocasines, lee un libro voluminoso en un banco de la plaza. Pasa las hojas hacia atrás. Se ve que trata de recordar algún pasaje, o identificar algún detalle anterior. Me tranquiliza ver a la gente leyendo libros en la calle. Dibujan un país amable y civilizado. Quiero creer que la persona que lee libros, en vez de discutir con acritud, dialoga; en lugar de gritar, escucha y luego dice cosas. Quiero pensar que la persona que lee libros no suele romper escaparates y en las asambleas aporta su presencia y sus ideas. La persona que lee libros suele reconocer su propia ignorancia, y eso la hace humilde y confiable.

No sé… Si los guerreros como el caballero bilaureado pelearan tirándose ideas a la cabeza… y las comprendieran.

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05 Jun 2014

El limbo de los desencastrados

Escrito por: Milano el 05 Jun 2014 - URL Permanente

A las ocho no han puesto ni las mesas en la terraza del 44, pero el sin-techo ya ocupa su banco en la plaza del Rey. A esa hora es un hombre muy visible, es casi la única persona que ocupa la plaza. Sigue con sus dos maletas y la pequeña mochila en el banco de granito, y charla bajito con sus compañeros imaginarios. Ha cambiado el gorro de lana blanco-roto por una gorra de visera que deja fuera de la cincha la coleta de pelo canoso. Y continúa dando buchitos de una litrona caliente que guarda debajo del banco. Lo novedoso es que ahora tiene una radio sintonizada en una emisora que no logro identificar.


Es tan temprano que la ciudad sigue en el relativo silencio nocturno, sin los fragores que van a surgir dentro de muy poco. No hay coches, ni murmullos en la terraza, ni hay niños corriendo detrás de las palomas... por cierto, tampoco hay palomas todavía. Sólo un par de hombres baldean la calle Real, y el agua forma regueritos por las vías de un tranvía que no sabemos si algún día circulará... y, en ese caso, tampoco sabemos quién pagará el mantenimiento. Aquí, en a Isla de León, también tenemos nuestra obra inútil, de esas que fueron propias del tiempo del pelotazo: un tranvía inviable que se ha cargado, entre otras cosas, una batería declarada Bien de Interés Cultural, de las que detuvieron el avance del ejército napoleónico en 1810 y permitieron que en Cádiz y La Isla de León se discutiera la primera constitución española.

En fin, decía que por eso, por el silencio de la ciudad a esa hora, es por lo que oigo cómo la radio del sin-techo desgrana noticias de Ucrania, de la abdicación de Juan Carlos y del proceso de coronación del nuevo rey. Y entonces es inevitable pensar qué coño le importará a este hombre lo de Ucrania o lo de Felipe VI si no tiene resueltas sus necesidades vitales…

…ahora que caigo, debe ser Radio Nacional, porque no dicen nada del ronroneo clamoroso de mucha o poca gente que quisiera votar si quiere rey o república. No sé… hay dos mundos cada vez más diametralmente opuestos, el analógico, de radios, televisiones y periódicos de papel, con amos y señores a los que servir y contentar, y el digital, de redes sociales abiertas en internet y sin más amos que la propia voluntad del que opina. Fascinantes los dos, por lo que implican. Uno es un cauce viejo y amansado, y el otro es un torrente que se abre camino a trompicones.

De vez en cuando observo al sin-techo. Ahí sigue en un soliloquio con su interlocutor imaginario. A veces gesticula como para dar énfasis a sus palabras. Y entonces parece que el interlocutor queda más convencido de los argumentos del sin-techo, y se calla.

Y poco a poco salen coches de detrás de las esquinas, y las terrazas se llenan de gente, y el fragor de la ciudad acalla la radio del sin-techo. Y entonces se diluye su presencia en la plaza como un azucarillo en el café. Ya ni es visible ni existe. La realidad diaria se lo ha tragado.

No sé… al mundo analógico y al digital habría que añadir el limbo de los desencastrados. El sitio de los que no tienen encaje en otro lugar. El limbo de los que han sido excluidos de ambos, del analógico y del virtual; el de los que tienen toda su vida en el banco de una plaza, en dos maletas y en una mochila. El limbo de los que la radio es el único murmullo que les calienta el corazón… hable de lo que hable.

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30 May 2014

El viaje de mayo - La mitad del viaje

Escrito por: Milano el 30 May 2014 - URL Permanente

Escribía Saramago que el camino de vuelta es la mitad del viaje. Decía muchas cosas como esta, tan sencillas y así de hermosas… y desde entonces, desde que la leí, he intentado que el regreso de cualquier viaje sea tan imprevisible y emocionante como la ida. Pero no es sencillo mantener el entusiasmo porque, por mucho que lo intentes, la vuelta supone rodar cuesta abajo en dirección a lo conocido y a lo previsible. Y eso lastra las expectativas.

No dejo de pensar que para muchos de mis viejos amigos, el regreso de cualquier viaje siempre suponía bajar hacia el sur… porque en el sur estaba Ceuta, esa pequeña ciudad que, como un útero materno, nos esperaba en la parte africana del estrecho de Gibraltar.

No, no es fácil mantener el entusiasmo cuando regresas. Mi copiloto y yo elegimos vías secundarias para desandar el camino porque son apacibles y conducir se convierte en un paseo. Porque puedes parar en mitad de la carretera y lanzar fotos de los campos al atardecer… o puedes reducir la velocidad para relajarte con los pequeños detalles que determinan que un lugar sea único, aunque no sepas ubicarlo dos horas más tarde. Puedes detenerte en Talavera de la Reina y pasear al pie de sus murallas, que son unas murallas con la historia grabada en sus piedras a fuerza de ladrillos, mortero de cal, cantería y sillares que cincelaron los romanos, que luego usaron musulmanes y desmontaron los cristianos. Puedes admirar las Torres Albarranas que levantaron los sarracenos para defenderse de los cristianos, que eran sus malos vecinos… También, en el viaje de vuelta, puedes equivocarte y dejar la Feria de Talavera y seguir el camino sin saber que esa noche había un concierto popular de Revolver.

Y entonces te internas en ese terreno de nadie que está entre el sur de la Mancha y el norte de Córdoba. Y se pone el sol, y te cae encima la oscuridad, y sigues sin encontrar un sitio donde dormir, y tomas una tapa fría a las tantas de la noche en cualquier lugar, y acabas muy cansado en la única fonda de carretera que encuentras en un minúsculo lugar de cuyo nombre no quieres acordarte… Y entonces la copiloto, tan cariñosa durante el viaje de ida, te pone una cara de tres metros y un morro de dos. Sin ti mi cama es ancha, le digo… Y a mí qué me cuentas, CarreteraSecundaria. Me responde.

¡Me llamó ‘CarreteraSecundaria’ como insultando, oye!

“…el camino de vuelta es la mitad del viaje”. Muy bonita la frase de Saramago, vale… para dejarla escrita en su texto. La realidad nos pintó otra cosa.

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29 May 2014

El viaje de mayo - El martirio del diácono Vicente

Escrito por: Milano el 29 May 2014 - URL Permanente

En tiempos del emperador Docleciano los cristianos ya son numerosos e influyentes. Tanto, que eran capaces de inclinar el poder hacia el lado que mejor los amparara. A principios del siglo IV el imperio seguía siendo tan amplio y heterogéneo que en él coexistían numerosos cultos a numerosos dioses. Pero entre todos ellos, los cristianos suscitaban sospechas porque eran miembros de una religión un tanto díscola con el Estado, secreta y, sobre todo, porque tenía y tiene vocación de exclusividad: y eso, por desgracia, es el germen que convierte a las religiones en intolerantes.

Estaba llegando el momento histórico de tenerlos en cuenta para alcanzar equilibrios de poder y, una de dos, o se intentaba desorganizar a los cristianos para eliminar su influencia social y política o, por contra, se los apoyaba para convertirlos en aliados y sustentadores del poder imperial. Esto último llegaría unos años más tarde, en 313, cuando el emperador Constantino proclama el Edicto de Milán que convierte al cristianismo en la religión privilegiada del imperio y comienza la persecución de las demás. No le vino mal la jugada puesto que los cristianos predicaban el total sometimiento a la autoridad civil; y el único origen válido de la autoridad civil era el divino… divino de su único Dios, por su puesto. Y de aquellos polvos, estos lodos.

Pero, de momento, a comienzos del siglo IV era pronto. Diocleciano, en lugar de convertirlos en sus aliados, en ese difícil equilibrio de poder, prefirió perseguir a los cristianos para mimetizarlos en la heterogeneidad del imperio y eliminar su influencia. Algo muy similar a lo que hicieron más tarde los Reyes Católicos que, para dar uniformidad ideológica a sus reinos, expulsaron de su casa y de su país a judíos y musulmanes. El último de los edictos de Diocleciano (303 d.n.e.) exigía a los cristianos ofrecer sacrificios a Jupiter, un acto que suponía sumisión a la autoridad del emperador, y como se negaran -después de algunos intentos de ‘persuasión’-, muerte.

En este contexto histórico (307) aparece el diacono Vicente de Tavora, un dirigente cristiano de la antigua Talavera de la Reina. Vicente se mantuvo fiel a su fe y se negó a demostrar la sumisión al imperio practicando el sacrificio a Júpiter. Fue encarcelado por ello, pero logró huir con sus hermanas Sabina y Cristeta hacia el norte. Y para desgracia de ellos, fueron apresados de nuevo en Ávila. Allí, cerca de una de las puertas de la ciudad, ocurrió el castigo público. Les despojaron de sus vestiduras, fueron sometidos a tortura y finalmente les aplastaron la cabeza en una prensa hasta morir. Los cadáveres quedaron abandonados en el lugar.

Cuenta la leyenda que un rico judío se burlo del tormento de los hermanos, y por ello fue castigado por los romanos y obligado a participar en la muerte… posteriormente, arrepentido, fue el que les dio sepultura y labró el primer sepulcro. Más tarde, a finales del siglo XI, sobre la tumba se construyó una primera capilla que es el origen de la actual Basílica de San Vicente, y se labra un sepulcro protogótico que describe en doce extraordinarios bajorrelieves coloreados el suplicio del diácono Vicente y sus hermanas…

Los tres hermanos sometidos a tortura, aspados. Posteriormente, desnudos, les aplastan la cabeza en una prensa. El judío burlón es obligado a participar en el tormento.


…servidor y la copiloto jamás habíamos visto bajorrelieves tan bellos como estos. Si Ávila es Patrimonio de la Humanidad por sus murallas medievales, el sepulcro que la Basílica de San Vicente resulta algo tan extraordinario como las murallas. Y fiel a nuestra costumbre, asistimos, camuflados en la penumbra del templo, a las explicaciones de tres grupos de visitantes... y aún así no encontrábamos el momento de dejar de mirar las figuras coloreadas talladas en la piedra, de tan fascinantes como resultan.

¡Si algún día vais a Ávila no dejéis de ver esto!

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27 May 2014

El viaje de mayo – La señora del rosario en ristre

Escrito por: Milano el 27 May 2014 - URL Permanente

Hacía demasiado calor para ser mediados de Mayo y por eso se nos hizo muy largo el camino. Viajamos de Toledo a Ávila por la nacional 403 y apenas reparamos en los castillos de Maqueda, San Martín de Valdeiglesias y el Tiemblo. Una pena porque pasear por Castilla y ningunear sus castillos es un contra Dios. Pero es verdad, el calor agotó las ganas de cualquier aventura.

El tiempo tiene esas cosas, que se alarga o se acorta sin poder evitarlo. En Ávila, por ejemplo, parece haberse detenido entre sus murallas impolutas. En el primer vistazo uno comprende que sean Patrimonio de la Humanidad. Sin duda. El recinto amurallado medieval mejor conservado de Europa no tiene yerbajos que le crezcan sin control. Por no crecer, ni siquiera una higuera salvaje ha enraizado en cualquier grieta de la muralla. Nada. Parecen recién construidas —dos mil hombres y nueve años se tardaron en construirlas en el siglo XII— y sin señales de envejecimiento. Cientos de golondrinas se alimentan de los insectos que anidan en sus muros y llenan el cielo. En Andalucía no se ven tantas golondrinas como en Castilla.

Mi copiloto y yo nos alojamos en una antigua casa del siglo XIV recuperada como hotel. “Las Leyendas”, se llama, muy próximo a la Puerta del Rastro, en el lienzo oeste de las murallas. Y paseamos por la ciudad durante ese atardecer de mediados de Mayo… Ávila es una ciudad amable y manejable. Una catedral recogida. Casas de nobles piedras. Escudos nobiliarios en los frontispicios de los palacios medievales. Muchas referencias a Santa Teresa de Jesús. En un recodo de la ciudad (creo que en la calle López Núñez, a la espalda del Palacio de los Verdugo) hay un toro de granito, como los de Guisando, y justo en ese enorme toro de piedra, hace más de 30 años, nos fotografiamos la copiloto y servidor (…miedo me da buscar la vieja foto y comparar) El sol llegaba de nuevo tangencialmente a las calles de la pequeña ciudad…

En la confluencia de cuatro calles encontramos la Iglesia de San Juan, un templo románico con elementos góticos posteriores, como casi todas. Una distinguida señora de pelo blanco está sentada a la derecha de la puerta, a la recachita de sol poniente, rezando un rosario que sostiene en la mano. Y como nos ve dudar nos invita a visitar la iglesia y nos cuenta que está esperando al párroco para que la cierre, y que mientras tanto allí está ella para protegerlo, porque no es plan dejar el templo desprotegido… y nos cuenta entonces dos robos ocurridos no ha mucho en su iglesia. La primera vez se llevaron dos angelitos que estaban encima de púlpito, no se sabe cómo; y la segunda, incluso con devotas esperando la misa de ocho en primera fila, se llevaron el cáliz y patena del párroco… que no tenían mucho valor, pero que eran los regalos que el padre del cura le hizo cuando cantó su primera misa.

— Hoy es que la gente no tiene valores — dice como colofón a su queja.

— Es verdad, señora —. Le digo — Esto no es lo que era —. Y ayudo a la vigilante a pasar la puerta, no vaya a ser que tropiece con el escalón.

Nos señala la Pila Bautismal, a la izquierda de la entrada, y nos cuenta que está labrada en una pieza de piedra y que allí bautizaron a la santa el 4 de abril de 1515. Se refiere a Santa Teresa de Jesús, por supuesto. Se ve que la señora tiene ganas de hablar y de ajustar cuentas con el mundo porque insiste en que la gente no tiene valores y que la crisis actual ha ocurrido por nuestra culpa, porque no tenemos conciencia y hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, porque ella nunca se ha metido donde no podía y ha sido austera…

— ¡Hombre, señora! Alguna culpa tendrán nuestros gobernantes y los bancos, ¿no? — Le digo. Pero la copiloto me hinca su codo en mi costado para que me calle. Ella es así de elocuente, y le dice:

— Tiene usted razón, señora, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Hasta Vargas Llosa lo dice, que es premio nobel y todo

Y la señora, ya más contenta, rosario en ristre, prosigue con su teoría.

Pila Bautismal de Santa Teresa. Iglesia de San Juan, Ávila

Hizo calor en Ávila, pero al anochecer refrescó demasiado. Así es Castilla. Nos lo decían en bachillerato, que tenía clima continental… Mi copiloto y servidor cenamos en una terraza. La tostada cubierta de morcilla y pulpa de pera estuvo muy bien. Y el hotel… madre mía, ¡qué hotel más inspirador!

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22 May 2014

El viaje de mayo – En una placita de Toledo

Escrito por: Milano el 22 May 2014 - URL Permanente

En Toledo comienza la tarde del 13 de mayo de 2014. Ella abandona el mapa de carreteras para tomar la guía de la ciudad y entonces la copiloto se transforma en mi compi de paseos. Ella es así, lo mismo avisa de las curvas que dirige la visita a la ciudad del Greco, el caso es dirigir… (creo que me la estoy jugando, temerario que es uno)

Nuestro hostal está muy cerca de la Puerta de la Bisagra, una imponente entrada a la ciudad a modo de Arco del Triunfo, construida por Alonso de Covarrubias en el siglo XVI. Tiene en el frente un águila bicéfala, el símbolo imperial de Carlos V que entrego a la ciudad para que lo usara a discreción. Por eso en Toledo el águila bicéfala está por todos sitios, desde folletos municipales hasta camiones de basura, pasando por las tapas de alcantarilla… igual que en Sevilla usan con profusión el "No - Madeja - Do" de Fernando III el Santo. Pues lo mismo.

La ciudad permanece en lo alto de un cerro rodeada por murallones y por el río Tajo, que la circunda por abajo. La geografía ha modelado su historia como la de tantas ciudades bien defendidas. Calles estrechas, en cuesta, el sol de poniente ilumina las paredes tangencialmente. Yo tengo una fijación con la luz tangencial. Lo sé y no lo puedo evitar...

En la iglesia de Santo Tomé encontramos una procesión religiosa. Un grupo de feligreses llevan en andas la imagen de una Virgen. Aroma de cera y vaharadas de incienso llenan la calle estrecha. No conviene olvidar la fecha… “El 13 de Mayo la Virgen María bajó de los cielos a cova de Iría”. Sonaban las notas un poco deslavazadas y ambos —incluso servidor, un fervoroso ateo— nos unimos a la cantinela automáticamente. Hay cosas que se clavan en las neuronas —la música es una de ellas— y se evocan a poco que pulses las teclas adecuadas. Mi copiloto regresó emocionalmente al cobijo de las monjas doroteas y servidor a los curas agustinos. Las cosas como son. Por mucha reflexión posterior, los orígenes no se pueden cambiar.

Cenamos en la placita ‘Padre Juan de Mariana’, a cobijo de varios árboles. Encontrar árboles frondosos en mitad de las callejuelas estrechas de Toledo es una bendición. Al contrario de lo que pasa en la vieja Isla de León, aquí los dejan crecer y dan sombra en verano, y anidan pájaros que al atardecer salen a cazar insectos. Y hay cientos de golondrinas cerca de la fachada pétrea de la iglesia que teníamos al lado, la de San Ildefonso. Sí… se ve que las podas no son dramáticas en Toledo y los árboles crecen como Dios manda, por eso, a fuer de dejarlos en paz, llegan a ser frondosos.

Junto a la placita hay una escultura de Juan de Mariana y al fondo, detrás de las torres de la catedral sale la Luna llena. Nuestros vecinos de mesa comentan en voz baja un litigio con abogados de por medio. Y detrás de mí unos jubilados extranjeros se besan como adolescentes… me lo cuenta mi copiloto:

— ¡Mira, mira, se están morreando!

Pero no está bien que me vuelva a mirarlos descaradamente. Así que aprovecho para hacer lo mismo con mi copiloto. Ella lo merece con creces…

La noche es joven en Toledo, la Luna llena sale por detrás de las torres de la catedral… la copiloto me está mirando.

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El Blog del Milano

Sólo un homo sapiens venido a menos... y acostumbrao. Vive en la Vieja Isla de León (San Fernando), el Sur de España; y recuerda con frecuencia Villajovita, el barrio de su niñez, en Ceuta, allá por el norte de África. Algunas incoherencias, algunas fotos... y me parece que poco más. Así de simple son las cosas.

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