15 Jul 2014

Patatas israelíes habiendo las de Sanlúcar

Escrito por: Milano el 15 Jul 2014 - URL Permanente

El genocidio que Israel comete en Palestina no deja indiferente a nadie. A raíz de lo que está pasando en Palestina y Gaza, un conocido paisano mío de Ceuta, miembro de la comunidad hebrea, ha publicado en twitter que se siente más orgulloso que nunca de ser judío… y esto lo podemos leer al lado de las imágenes sangrientas de niños, mujeres y ancianos palestinos masacrados, encerrados en una ratonera de la que no pueden escapar. Son imágenes de una carnicería que, para mayor horror y vergüenza de la especie humana, se lleva a cabo a la luz del día y con el silencio cómplice de los gobiernos del mundo, los occidentales y los propios árabes. Debe ser verdad lo que dicen, que los amos del mundo son judíos… porque si no es así no se entiende la cobardía del resto de los gobiernos.

Al otro lado del judío que se siente más orgulloso que nunca de serlo, algunos paisanos míos de Ceuta, de origen musulmán, quieren que los ceutíes boicoteen los comercios de judíos en la ciudad. Y para ello piden que se publique una relación de esos comercios, que son muchos y añejos. Porque, se supone, que todo judío aporta dinero al sionismo internacional. Me parece, por obvias razones, una peligrosísima situación que ya ha experimentado la historia y que no deberíamos repetir. Simplemente porque puede ser que todos los judíos de Ceuta se sientan horrorizados por el genocidio que los sionistas cometen en Palestina.

Hay otros españoles musulmanes que sólo piden boicotear las empresas abiertamente colaboradoras con el Estado de Israel… que son muchas y variadas. Esto me parece algo mejor. Casi todos tenemos algún cuñado españolista que no bebe cava porque es catalán, ¿no? Pues casi lo mismo…

San Fernando. Isla de León. 15 de julio de 2014.

En Mercadona de Pery Junquera me topo con patatas nuevas a 0’89€ el kilo. Las del supermercado MAS están a 0’79€ y son de Sanlúcar de Barrameda… además, desgraciadamente las de Mercadona son de Israel.

¡Quién sabe!Lo mismo son patatas cultivadas en tierras de palestinos que fueron expulsados por tropas israelíes. A lo peor la casa de sus ancestrales abuelos fue derribada y allanada por los bulldozers sionistas y reconvertidas en terrenos de labor, amurallados y defendidos por colonos judíos venidos de Rusia. Patatas regadas con el agua que le niegan a los palestinos presos de Gaza… Patatas cultivadas sobre la sangre, sobre la injusticia y sobre el terror de los más débiles. ¡Quién sabe!

El único respeto que me merece ese supermercado se debe a los cajeros, reponedores y demás empleados… Ya sé que argumentos parecidos a estos se pueden exponer para boicotear múltiples establecimientos… pero, de momento, las patatas israelíes de Mercadona que se las coma otro. ¡Ni con omeprazol entran!

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08 Jul 2014

Una bandera secuestrada

Escrito por: Milano el 08 Jul 2014 - URL Permanente

No me gustan las banderas. Supongo que deberían gustarme, pero no me gustan. Seguramente porque sirven para diferenciar a una gente de otra. No estoy seguro de la razón… Ni siquiera me gustaron cuando España ganaba mundiales de futbol. Me da repelús observar a los paisanos de cualquier lugar enfundados en sus respectivas banderas como si eso les hiciera mejores personas o merecedores de más felicidad. Como si ser brasileño, canadiense o catalán fuera condición suficiente para tener más derechos que otros. Pareciera que a la condición de ser humano se le sumara un plus por el hecho de usar una bandera y pertenecer a un partido, tribu, país, nación o llámese como se quiera.

De todos modos, supongo que identificarse con una bandera es algo consustancial con el primate que somos. Que necesitamos pertenecer a una tribu y demostrarlo cuando hay motivos para defenderse, para atacar, para estar alegres o tristes… Y ya está. Para qué darle más vueltas.

Corpus en la Isla de León

No hace mucho encontré esta imagen en el Corpus de San Fernando. Un altar católico flanqueado por dos banderas nacionales españolas… No es nada extraño. Es algo tradicional. Estamos viendo la sincronía perfecta entre Iglesia y Estado desde que éramos pequeños. Y también estamos viendo que esa ocurrencia constitucional llamada “estado aconfesional” no sirve para cambiar los usos y costumbres largamente aprendidos. Ahí lo tenemos… la foto lo plasma muy bien: Una religión, un estado. El sueño de los Reyes Católicos. Sólo que ya deberíamos estar en el siglo XXI.

Se lo dije a mi compi. Le dije:

— Niña, ¿te imaginas que las banderas fuesen republicanas? ¡A qué no pega!

No sé… me parece que la iglesia debería usar sus símbolos y sus lábaros, que tienen muchos, y dejar la bandera nacional para los actos de estado.

Recuerdo que en la transición de la dictadura de Franco a la democracia del 78 aparecieron numerosas banderas. Cada partido enarbolaba la suya con orgullo. Los comunistas, los socialistas del PSOE y los de Tierno Galvan, los andalucistas (que entonces también decían ser socialistas) Incluso Alianza Popular tenía bandera propia, aquella de las gaviotas volando que ya apenas usan. Y cada partido enarbolaba la suya en sus mítines porque era preciso conformar una identidad propia después de décadas de represión.

Suponíamos que la enseña nacional era de todos y, por tanto, no era pertinente usarla en actos de partido que buscaban precisamente forjar una identidad propia… Sólo los fascistas siguieron usando la rojigualda con el aguilucho como algo suyo. Y ese fue el problema…

porque poco después Alianza Popular mutó a Partido Popular y fagocitó a los fascistas, a la extrema derecha, a conservadores y a todas las familias ideológicas de la dictadura. Olvidó la bandera de las gaviotas y monopolizó la bandera rojigualda. El hecho de sustituir el aguilucho por el escudo de Juan Carlos significó poco. Y eso ocurrió con el beneplácito y la desidia de todos los partidos políticos.

Sí… creo que todos fuimos culpables de eso. Culpables de que hoy, muchos o pocos, percibamos que la bandera nacional es un símbolo exclusivo de la derecha española.

Tal vez por eso no me guste, porque debería representarme, pero no siento que lo haga.

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19 Jun 2014

Distopía - Aquelarre monárquico

Escrito por: Milano el 19 Jun 2014 - URL Permanente

Hoy es 19 de Junio, un día histórico, y amanece nublado y fresco. El sin techo del 44 renquea un poco de la pierna izquierda. Tal vez artritis en la cadera. Son ya muchos meses en la calle, y eso aflora de alguna manera tarde o temprano. Hoy lleva una rebeca de lana gris y pantalones de tergal crudo, con la raya todavía marcada. Se marcha a dar un paseo y deja sus dos maletas, la mochila y el transistor en el banco de granito, junto al 44. Lo he perdido de vista.

Mientras tanto los operarios de traje reflectante baldean la plaza con su manguera de agua a presión, y si no subo las maletas al banco, las mojan. He comprobado entonces que las maletas están vacías, las dos. Va por la vida arrastrando dos maletas vacías…

Un lesionado medular da vueltas por la plaza, como jugando con su silla eléctrica. Para mí que va demasiado rápido, pero él sabrá. Cuando el sin techo vuelve a su banco entablan una animada conversación y le veo sonreír por primera vez. El de la silla eléctrica le entrega dinero y el sin techo se levanta para comprar un paquete de tabaco que comparten después. Tienen una larga conversación, pero no alcanzo a oír nada.


Imagen de Gonzalo Fuentes (Reuters)

Sí, hoy es un día histórico, están proclamando rey a Felipe VI de España y ayer echaron merecidamente a España del mundial de fútbol de Brasil (…tanta pobreza y tanto despilfarro para ricos) Y estos dos acontecimientos me recuerdan que vivimos en una distopía insoportable. Que las pesadillas sociales que se describen en la literatura y en el cine ya están aquí, con nosotros, a nuestro alrededor. Que ya vivimos en una sociedad polar, con una minoría de gente guapa, bien aseada y bien vestida, que viven en bonitos y aseados barrios. Gente minoritaria que disfrutan de vacaciones, que tienen hijos que se creen por encima de las leyes y se escabullen de sus responsabilidades penales y fiscales. Gente con bonitas casas, guardadas con seguridad privada. Que viven en un mundo de ricos, disfrutando de privilegios gracias a la pobreza de los demás y los mantienen pisoteando la dignidad de la inmensa mayoría. Por eso cuando veo a la gente enarbolando banderitas y vitoreando a los nuevos reyes, máximos representantes de esa élite de privilegiados, se me caen todos los esquemas.

Cuando veo a los miles de policías encarando a las personas ordenadamente dispuestas en aceras y plazas, como si fueran potenciales criminales, en lugar de encarar y vigilar a los corruptos y criminales, vestidos de chaqueta y corbata, que van por detrás… Cuando veo a la policía presta a actuar contra una banderita tricolor, como si disentir fuese delito… Cuando eso pasa, estoy percibiendo el triunfo de un sistema esencialmente injusto, y, para colmo, aplaudido por los propios pisoteados. El placer de la bota en el cuello.

Y para completar la distopía, frente a esta élite protegida y mantenida con nuestro dinero, tenemos a la inmensa masa de desposeídos que ni siquiera tienen ya la fuerza de su trabajo. Veo el paseíllo de los nuevos reyes por las calles de Madrid, y veo una farsa. Me cuesta pensar que el pueblo soberano —y consciente de su poder— sea eso que enarbola banderitas regaladas en la aceras. Más bien me sabe a pueblo entregado, adocenado, sumiso.

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12 Jun 2014

A la sombra del general

Escrito por: Milano el 12 Jun 2014 - URL Permanente

…mientras esto pasa, junto a la terraza del 44 el sin-techo ha terminado su litrona caliente y bosteza mirando al infinito. Hoy he visto que lleva un silbato colgado del cuello, como si fuera entrenador de balonmano. ¿Por qué lleva un silbato este hombre?

Las palomas prefieren las crines del caballo. También se posan a la sombra, bajo la panza del animal. Y pocas veces lo hacen en la cabeza broncínea del general… Aún así la calva del héroe está completamente cubierta de chorreras blancas.

No sé… En el fondo no podemos dejar de ser lo que somos, primates con la necesidad genética de seguir a un líder. Seguramente por eso ponemos en el centro de cada plaza la imagen de un “…ilustre señor, pulido en mármol, que fue poeta, militar o fraile…” Y por eso sigue ahí la imagen ecuestre del militar filofascista, porque necesitamos mantener símbolos que cohesionen a la gente en torno a sensaciones comunes. El problema surge cuando el supuesto héroe no encarna valores universalmente aceptados. En ese caso es un símbolo cojo porque sirve a unos y repugna a otros. Y entonces no sirve.

Cada mañana, bajo la estatua ecuestre del héroe, se reúnen unos cuantos ciudadanos. Posiblemente algunos de ellos sean potenciales héroes anónimos, con historias de abnegación dignas de altar, a los que jamás se les tendrá en cuenta como ejemplo. Son desempleados de San Fernando, cada uno con su pena cristalizada en los ojos, con su pelea personal clavada en la piel. Se reúnen todos los días en una esquina de la plaza del Rey, junto a la estatua del general bilaureado. Es la esquinita por donde cada día entra el primer rayo de sol.

Un señor canoso y delgado, que viste polo, pantalón corto y mocasines, lee un libro voluminoso en un banco de la plaza. Pasa las hojas hacia atrás. Se ve que trata de recordar algún pasaje, o identificar algún detalle anterior. Me tranquiliza ver a la gente leyendo libros en la calle. Dibujan un país amable y civilizado. Quiero creer que la persona que lee libros, en vez de discutir con acritud, dialoga; en lugar de gritar, escucha y luego dice cosas. Quiero pensar que la persona que lee libros no suele romper escaparates y en las asambleas aporta su presencia y sus ideas. La persona que lee libros suele reconocer su propia ignorancia, y eso la hace humilde y confiable.

No sé… Si los guerreros como el caballero bilaureado pelearan tirándose ideas a la cabeza… y las comprendieran.

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10 Jun 2014

Lo insostenible según Acosta

Escrito por: Milano el 10 Jun 2014 - URL Permanente

Mi amigo Jesusito Acosta era el mismísimo diablo cuando corríamos por las calles del barrio. Ahora, ya con 65 años, a veces —pocas veces, la verdad— se pone filósofo y dice cosas serias, como si tuviera seso. Hace unos días, cuando se enteró que el club náutico de la Casería se está llenando de lodos, me puso dos ejemplos para explicar el significado de 'insostenibilidad' (le cuesta decir la palabra, pero el concepto parece que lo tiene pillado) Dijo que por razones obvias no se puede escupir hacia arriba ni mear contra el viento. Luego le dio una profunda calada al Ducados, tosió un poco y —como para aclarar conceptos— añadió que tirar dinero al retrete no es que sea insostenible, es que es de gilipollas. Y, para colmo, si lo que se tira al retrete es dinero público, además de gilipollas eres político. Y sacudió la ceniza con rudeza, como el que espanta el mal fario. Jesusito es así.

La draga extrajo lodos para construir los pantalanes. Poco a poco las mareas colman el socavón.


Esto último lo dice a cuenta de los 1,6 millones de euros gastados en un club náutico privado sabiendo que las mareas van a colmatar las instalaciones en dos o tres temporadas. Pena le dan los socios del club que atracan allí sus barquitos, pero ya se sabe, no conviene mear contra el viento.

Casi cuarenta de mayo de 2014 y la brisa de poniente sigue siendo impertinente en el seno interior de la Bahía de Cádiz, junto al Club Náutico de la Casería de Osio. Es un sitio muy bello, plácido y lo han construido con gusto. Siguiendo la orilla en dirección a Punta Cantera, sobre los muros de una vieja batería de cañones de cuando Napoleón, tenemos El Bartolo, que es un güichi reconvertido en restaurante de mucho sabor. Y un poco más allá hubo un lugar con muchísima historia llamado Casería de Infanteque es a lo que voy.

A mitad del siglo XVIII, cuando se intentaba poner en funcionamiento un lazareto definitivo para la Bahía de Cádiz encargado de vigilar las mercancías y personas sospechosas de transportar o padecer fiebre amarilla una de las posibilidades que se barajaron fue la Casería de Infante. De hecho había estado funcionando provisionalmente en ese lugar desde 1723, y seguiría siendo lazareto de forma intermitente hasta entrado el siglo XIX. Ese edificio estuvo ubicado precisamente a escasos 300 metros del actual Club Náutico de la Casería de Osio… que ahora, poco después de la finalización de las obras se está colmatando de lodos, y en breve quedará cegado el canal que comunica los pantalanes con el canal principal de la Carraca. Un asunto, por cierto, muy propio de la dinámica de mareas y sedimentos que ocurren en el interior de la bahía desde que la bahía es bahía. Se ve que doctores tiene la Iglesia… y en estos menesteres tampoco.

Efectivamente, en 1763 se barajaron seis posibles emplazamientos para instalar un Lazareto definitivo en el contorno de la Bahía de Cádiz. Los seis fueron informados con sus ventajas e inconvenientes por el ingeniero militar Juan Marín Zermeño, de la guarnición de la capital. En su opinión, el mejor emplazamiento era el situado en la Casería de Infante. Sin embargo lo descartó porque era indispensable disponer de un punto de atraque permanente (no sólo en las pleamares) que permitiera desembarcar y alijar las mercancías de los buques en los almacenes de tierra. Y eso era imposible «…porque necesita un canal sumamente largo, y por consiguiente costoso para comunicarse con el principal [canal de la Carraca], en que anclan navíos del comercio, y con bien fundadas sospechas de que no pueda subsistir, atendiendo a que en las mareas altas y bajas, cogiéndole atravesado le llenaran de arena como prácticamente se verifica en otros caños o esteros que guardan la misma dirección...»


Es decir, la colmatación por lodos en el saco interno de la Bahía de Cádiz ya era visible y previsible hace casi trescientos años. Y, además, esa evidencia desaconsejó que la Hacienda Real gastara un solo real en la construcción de un lazareto definitivo porque el atraque sería inviable. Y si a esto sumamos que en el año 2011 ya se gastaron 734.086 euros de dinero público en el dragado de la vasija para los pantalanes y del canal de entrada al club privado porque no tenían calado suficiente… y hoy, en 2014, vuelve a estar lleno de lodos. Entonces, ¿cómo es posible que las dos o tres o cuatro administraciones del Estado español, implicadas en la construcción de ese puerto deportivo, no pusieran un mínimo de cordura encima de la mesa?

Jesusito Acosta tendría que haber explicado en esa mesa de sabios su concepto de insostenibilidad: No se puede mear contra el viento, tíos… ¡No se puede!

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05 Jun 2014

El limbo de los desencastrados

Escrito por: Milano el 05 Jun 2014 - URL Permanente

A las ocho no han puesto ni las mesas en la terraza del 44, pero el sin-techo ya ocupa su banco en la plaza del Rey. A esa hora es un hombre muy visible, es casi la única persona que ocupa la plaza. Sigue con sus dos maletas y la pequeña mochila en el banco de granito, y charla bajito con sus compañeros imaginarios. Ha cambiado el gorro de lana blanco-roto por una gorra de visera que deja fuera de la cincha la coleta de pelo canoso. Y continúa dando buchitos de una litrona caliente que guarda debajo del banco. Lo novedoso es que ahora tiene una radio sintonizada en una emisora que no logro identificar.


Es tan temprano que la ciudad sigue en el relativo silencio nocturno, sin los fragores que van a surgir dentro de muy poco. No hay coches, ni murmullos en la terraza, ni hay niños corriendo detrás de las palomas... por cierto, tampoco hay palomas todavía. Sólo un par de hombres baldean la calle Real, y el agua forma regueritos por las vías de un tranvía que no sabemos si algún día circulará... y, en ese caso, tampoco sabemos quién pagará el mantenimiento. Aquí, en a Isla de León, también tenemos nuestra obra inútil, de esas que fueron propias del tiempo del pelotazo: un tranvía inviable que se ha cargado, entre otras cosas, una batería declarada Bien de Interés Cultural, de las que detuvieron el avance del ejército napoleónico en 1810 y permitieron que en Cádiz y La Isla de León se discutiera la primera constitución española.

En fin, decía que por eso, por el silencio de la ciudad a esa hora, es por lo que oigo cómo la radio del sin-techo desgrana noticias de Ucrania, de la abdicación de Juan Carlos y del proceso de coronación del nuevo rey. Y entonces es inevitable pensar qué coño le importará a este hombre lo de Ucrania o lo de Felipe VI si no tiene resueltas sus necesidades vitales…

…ahora que caigo, debe ser Radio Nacional, porque no dicen nada del ronroneo clamoroso de mucha o poca gente que quisiera votar si quiere rey o república. No sé… hay dos mundos cada vez más diametralmente opuestos, el analógico, de radios, televisiones y periódicos de papel, con amos y señores a los que servir y contentar, y el digital, de redes sociales abiertas en internet y sin más amos que la propia voluntad del que opina. Fascinantes los dos, por lo que implican. Uno es un cauce viejo y amansado, y el otro es un torrente que se abre camino a trompicones.

De vez en cuando observo al sin-techo. Ahí sigue en un soliloquio con su interlocutor imaginario. A veces gesticula como para dar énfasis a sus palabras. Y entonces parece que el interlocutor queda más convencido de los argumentos del sin-techo, y se calla.

Y poco a poco salen coches de detrás de las esquinas, y las terrazas se llenan de gente, y el fragor de la ciudad acalla la radio del sin-techo. Y entonces se diluye su presencia en la plaza como un azucarillo en el café. Ya ni es visible ni existe. La realidad diaria se lo ha tragado.

No sé… al mundo analógico y al digital habría que añadir el limbo de los desencastrados. El sitio de los que no tienen encaje en otro lugar. El limbo de los que han sido excluidos de ambos, del analógico y del virtual; el de los que tienen toda su vida en el banco de una plaza, en dos maletas y en una mochila. El limbo de los que la radio es el único murmullo que les calienta el corazón… hable de lo que hable.

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01 Jun 2014

Podemos recordar

Escrito por: Milano el 01 Jun 2014 - URL Permanente

Por razones de edad y de ignorancia no me enteré del Mayo francés, pero sí viví con intensidad la muerte de Franco y la metamorfosis del Régimen en una democracia que muchos encontramos encantadora en ese momento. Negar ahora esa sensación sería falsear las cosas. En 1977 fue un orgasmo emocional votar a una izquierda posible y transformadora. En ese momento teníamos al compañero Felipe, al viejo profesor Tierno Galván y al camarada Santiago. Y votamos con una inmensa alegría. Luego, confiados, nos echamos una larga siesta…


…hasta que la crisis nos despertó a bofetadas en mitad de una pesadilla neoliberal. Nos habían cambiado el mundo de manera sibilina y concienzuda. En este mal sueño —dura realidad—, votar se había convertido en un ejercicio tedioso y triste. La política era un asunto opaco y ajeno al ciudadano, y la democracia apenas era un gesto cada cuatro años. Sólo eso… De golpe, los políticos no eran nuestros compañeros de viaje, el ministro tal parecía el palanganero del mayoral y el Presidente del gobierno hacía de mamporrero del señor Marqués. Para llorar…

Por eso, cuando todo parecía perdido, en mayo de 2011, resultó fascinante la explosión de aire fresco que supuso el 15M. Fue extraordinario asomarse a las plazas para ver a la gente despierta y hablando de reconquistar la democracia otra vez. Ya sé que es algo insignificante, pero todavía me place recordar que estuve, y pude colaborar en el Manifiesto de la Asamblea de San Fernando, y que mis palabras escritas se amalgamaron con otras muchas sensibilidades sociales y políticas, y fuimos capaces de consensuar unas ideas comunes y, quiero pensar, universales.

Nada surge por generación espontánea. Todo es consecuencia de un hecho previo, de un peldaño anterior. En este sentido, los movimientos sociales y políticos son también consecuencia de situaciones previas, y cuando surgen se pueden convertir en olas históricas incontenibles. Sin crisis no habría 15M, y sin 15M no se puede explicar la nueva concienciación política de la gente, ni los movimientos sociales contra la involución educativa y sanitaria, ni la lucha contra los desahucios, contra el caciquismo de los alcaldes o contra la impunidad de los banqueros… Y, por supuesto, creo que sin el 15M tampoco se puede explicar el éxito electoral de Podemos en las elección al parlamento europeo 2014. Cierto que no es la única encarnación política de la contestación ciudadana contra la pesadilla neoliberal, que existen otros partidos y plataformas que emanan del 15M, pero Podemos ha sido la que ha aglutinado el voto que se inicia en las plazas de muchas ciudades españolas.

Es posible que tengan un programa utópico, un programa que es irrealizable en este mundo, pero ¡qué puñetas! Yo detesto este mundo por injusto y cruel, quiero escapar de la pesadilla neoliberal y crear otro mundo donde sea posible realizar cualquier programa utópico. Muchos estamos hartos de posibilismos y opciones practicas, para eso ya tenemos la puta realidad de mierda que nos rodea y nos imponen estos “compañeros de traje oscuro y fina corbata, luchadores de lujoso coche y hermosa casa…”


De nuevo se percibe en la gente ilusiones y ganas de cambiar la realidad, como ocurrió en otro tiempo. Uno muy lejano…

…recuerdo que la universidad era un hervidero de militancia desde mucho antes de que existiera normalidad democrática en España. La universidad, y supongo que la fábrica, la escuela, el campo, el sindicato, era un vivero de futuros dirigentes políticos. Recuerdo la vitalidad y el empuje de muchos compañeros que se forjaron en esos tiempos. A algunos he visto progresar en la política… Y luego los he visto perder vitalidad, y acomodarse, y olvidar para qué estaban ahí. Luego, cuando la generación forjada en la dictadura se echó a un lado, vinieron las nuevas generaciones y las juventudes, profesionales de la política, forjados todos ellos al servicio del partido desde la tierna adolescencia… Y fue entonces cuando olvidaron que tenían que estar al servicio de la gente, no del partido, ni de sus consignas, ni de sus idearios, ni de sus intereses.

Por eso, por la experiencia vivida y aunque peque de ingenuo, deseo de corazón que ahora sea distinto, que los nuevos políticos que van a surgir no olviden que sirven a la gente, y —lo más difícil— que nunca olvidemos otra vez que la democracia es nuestra.

PULSA AQUÍ para escuchar un tema del cantautor ceutí Carlos Bernal. “El Diputado” ilustra mejor que cien imágenes los párrafos anteriores. Letra y música de Carlos Bernal. No tiene desperdicio.

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22 May 2014

El viaje de mayo – En una placita de Toledo

Escrito por: Milano el 22 May 2014 - URL Permanente

En Toledo comienza la tarde del 13 de mayo de 2014. Ella abandona el mapa de carreteras para tomar la guía de la ciudad y entonces la copiloto se transforma en mi compi de paseos. Ella es así, lo mismo avisa de las curvas que dirige la visita a la ciudad del Greco, el caso es dirigir… (creo que me la estoy jugando, temerario que es uno)

Nuestro hostal está muy cerca de la Puerta de la Bisagra, una imponente entrada a la ciudad a modo de Arco del Triunfo, construida por Alonso de Covarrubias en el siglo XVI. Tiene en el frente un águila bicéfala, el símbolo imperial de Carlos V que entrego a la ciudad para que lo usara a discreción. Por eso en Toledo el águila bicéfala está por todos sitios, desde folletos municipales hasta camiones de basura, pasando por las tapas de alcantarilla… igual que en Sevilla usan con profusión el "No - Madeja - Do" de Fernando III el Santo. Pues lo mismo.

La ciudad permanece en lo alto de un cerro rodeada por murallones y por el río Tajo, que la circunda por abajo. La geografía ha modelado su historia como la de tantas ciudades bien defendidas. Calles estrechas, en cuesta, el sol de poniente ilumina las paredes tangencialmente. Yo tengo una fijación con la luz tangencial. Lo sé y no lo puedo evitar...

En la iglesia de Santo Tomé encontramos una procesión religiosa. Un grupo de feligreses llevan en andas la imagen de una Virgen. Aroma de cera y vaharadas de incienso llenan la calle estrecha. No conviene olvidar la fecha… “El 13 de Mayo la Virgen María bajó de los cielos a cova de Iría”. Sonaban las notas un poco deslavazadas y ambos —incluso servidor, un fervoroso ateo— nos unimos a la cantinela automáticamente. Hay cosas que se clavan en las neuronas —la música es una de ellas— y se evocan a poco que pulses las teclas adecuadas. Mi copiloto regresó emocionalmente al cobijo de las monjas doroteas y servidor a los curas agustinos. Las cosas como son. Por mucha reflexión posterior, los orígenes no se pueden cambiar.

Cenamos en la placita ‘Padre Juan de Mariana’, a cobijo de varios árboles. Encontrar árboles frondosos en mitad de las callejuelas estrechas de Toledo es una bendición. Al contrario de lo que pasa en la vieja Isla de León, aquí los dejan crecer y dan sombra en verano, y anidan pájaros que al atardecer salen a cazar insectos. Y hay cientos de golondrinas cerca de la fachada pétrea de la iglesia que teníamos al lado, la de San Ildefonso. Sí… se ve que las podas no son dramáticas en Toledo y los árboles crecen como Dios manda, por eso, a fuer de dejarlos en paz, llegan a ser frondosos.

Junto a la placita hay una escultura de Juan de Mariana y al fondo, detrás de las torres de la catedral sale la Luna llena. Nuestros vecinos de mesa comentan en voz baja un litigio con abogados de por medio. Y detrás de mí unos jubilados extranjeros se besan como adolescentes… me lo cuenta mi copiloto:

— ¡Mira, mira, se están morreando!

Pero no está bien que me vuelva a mirarlos descaradamente. Así que aprovecho para hacer lo mismo con mi copiloto. Ella lo merece con creces…

La noche es joven en Toledo, la Luna llena sale por detrás de las torres de la catedral… la copiloto me está mirando.

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08 May 2014

El recuerdo del hombre oscuro

Escrito por: Milano el 08 May 2014 - URL Permanente

Tan arraigado tenía el miedo de sus mayores, y tan presentes las caras y actitudes, que aún hoy, con cerca de sesenta años, a Isabel le resulta difícil hablar abiertamente del hombre oscuro.

Siempre era al anochecer, en la casa familiar del Huerto Grande, que olía a gallinas y a fruta madura. Su abuela atrancaba puertas y ventanas, cerraba postigos y echaba las cortinas. Sólo entonces aparecía en la casa aquel viejo pálido, algo encorvado y con un libro en el bolsillo de su chaqueta de pana, que la miraba con una sonrisa socarrona y le despeinaba el flequillo. Y en una rutina triste se sentaba silencioso en la mesa de la cocina a cenar los restos de la comida familiar.

Isabel recuerda muy bien la bombilla triste y desnuda, cagada de moscas, que colgaba encima del hombre oscuro mientras cenaba. Sí... entonces siempre había moscas. Muchas. Tantas que había que aventarlas con trapos para echarlas por la ventana y cerrar inmediatamente para tener un poco de intimidad.

También recuerda la radio a media voz mientras el viejo reposaba la cena sentado en la butaca de mimbre de su abuela. Pero, sobre todo, Isabel le recuerda haciendo punto con las agujas, tejiéndole braguitas y camisetas en esa butaca. Luego, antes de irse a la cama, decían que le diera un beso de buenas noches. Y el viejo decía adiós con la mano desde la butaca. A la mañana siguiente, nada ni nadie recordaba su presencia. El hombre oscuro parecía haber sido un sueño.

Jamás nadie, ni su abuela, ni sus padres, ni sus tíos le dijeron nada de aquel hombre, ni ella hizo preguntas. De una forma implícita —porque había signos legibles hasta para una niña, la gravedad de sus mayores, los comportamientos sinuosos…— sabía que era un secreto del que no se podía hablar, de tal forma que el recuerdo difuso de aquel hombre se basaba en el vacío. Era una sombra irreal que aparecía en silencio, se desvanecía en silencio y no dejaba rastros ni recuerdos. Isabel no sabe cuándo fue la última vez que le dijo adiós desde la butaca, ella debía ser muy pequeña. Y su realidad se extinguió tan suavemente que durante muchos años fue un sueño infantil que se escapa cuando abres los ojos.

La niña se hizo mujer. La ciudad creció y los bloques de hormigón rodearon inexorablemente la vieja casa familiar y el Huerto Grande, donde, obcecada e inmune a las ofertas de las inmobiliarias, seguía viviendo su abuela. Isabel no sabe cómo fue ocurriendo. Tal vez la obsesión enfermiza de su abuela por el viejo cobertizo del huerto, o tal vez la asimilación pausada de la historia de su pueblo, o las lecturas apropiadas, o la paulatina comprensión de su niñez y su realidad. Tal vez las caras huidizas de sus mayores, los silencios bruscos seguidos de frases fuera de lugar, las miradas buscando la complicidad o la súplica…

No, no sabe cuándo tuvo la certeza de que aquel sueño escurridizo de su infancia, aquel extraño y silencioso hombre oscuro, era su abuelo Martín. Uno de tantos hombres que pasaron la posguerra escondidos en un boquete y malviviendo de noche, a hurtadillas. Un zulo húmedo bajo el cobertizo del viejo huerto familiar fue su casa… y su tumba. Y aún hoy, con cerca de sesenta años, a Isabel le resulta difícil hablar de Martín, aquel viejo pálido que llevaba un libro en el bolsillo de su chaqueta de pana, porque se le atranca la garganta y porque no recuerda cuándo le dijo adiós por última vez.

Yo apenas he conocido esta historia. Isabel no quiere contarla abiertamente. No quiere. Pero no sé... Martín no sólo pertenece a Isabel, hombres como él son universales. Creo que lo menos que merece el anónimo maestro republicano es ser recordado. Tal vez una simple placa en el número tal de la calle cual, que diga:

'En los cimientos de este bloque de pisos hubo un huerto en el que yacen los restos de Martín, maestro republicano, que vivió y murió escondido para evitar ser asesinado en la posguerra española'

Sólo eso. Es lo menos que merecen hombre como él...

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29 Abr 2014

La palmera de los vientos

Escrito por: Milano el 29 Abr 2014 - URL Permanente

Hoy la palmera cimbrea hacia poniente. Suave. Normalmente la observo cuando subo la persiana por las mañanas. Lo hago sin miramientos porque me gusta que ella proteste desde la cama y se tape la cara con la sábana. Pero no le hago caso y le digo que ya es de día, que se pasa toda la noche durmiendo y que ya está bien. Es entonces, mientras ella me recuerda lo cruel que soy, cuando miro la palmera para ver hacia donde cimbrea. En el sur es importante saber de dónde sopla el viento porque eso condiciona el día. No es lo mismo un poniente que un levante. No es lo mismo.

Me gusta que sople brisa de poniente porque en verano es más fresca y en invierno trae lluvias... Pero eso no depende de uno. No depende de nadie...

...hace años que los vientos traen malos presagios. Nos van dejando remolinos de basura en las esquinas y se llevan retazos de dignidad. No es una brisa fresca bajo un sol cálido lo que nos llega. No, no es eso. Los vientos traen tanta tierra en suspensión que apenas puedes abrir los ojos, y si los abres, lo que vislumbras son pesadillas. Por eso los mantenemos cerrados la mayor parte del tiempo... Por eso, mientras tanto, los miserables se han llevado la igualdad de oportunidades para nuestros hijos y han desmantelado las bases de la convivencia que teníamos.

La palmera es una washingtonia alta y delgada, encastrada entre edificios, y está sana porque no le gusta al picudo rojo. Por ahí se va a escapar. Ahora que empieza el buen tiempo pasó muchos momentos mirándola entre lecturas, notas y tallas...

...y uno se pregunta si mirar cómo cimbrea una palmera es todo lo que puedo hacer.

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El Blog del Milano

Sólo un homo sapiens venido a menos... y acostumbrao. Vive en la Vieja Isla de León (San Fernando), el Sur de España; y recuerda con frecuencia Villajovita, el barrio de su niñez, en Ceuta, allá por el norte de África. Algunas incoherencias, algunas fotos... y me parece que poco más. Así de simple son las cosas.

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