15 Jul 2014

Patatas israelíes habiendo las de Sanlúcar

Escrito por: Milano el 15 Jul 2014 - URL Permanente

El genocidio que Israel comete en Palestina no deja indiferente a nadie. A raíz de lo que está pasando en Palestina y Gaza, un conocido paisano mío de Ceuta, miembro de la comunidad hebrea, ha publicado en twitter que se siente más orgulloso que nunca de ser judío… y esto lo podemos leer al lado de las imágenes sangrientas de niños, mujeres y ancianos palestinos masacrados, encerrados en una ratonera de la que no pueden escapar. Son imágenes de una carnicería que, para mayor horror y vergüenza de la especie humana, se lleva a cabo a la luz del día y con el silencio cómplice de los gobiernos del mundo, los occidentales y los propios árabes. Debe ser verdad lo que dicen, que los amos del mundo son judíos… porque si no es así no se entiende la cobardía del resto de los gobiernos.

Al otro lado del judío que se siente más orgulloso que nunca de serlo, algunos paisanos míos de Ceuta, de origen musulmán, quieren que los ceutíes boicoteen los comercios de judíos en la ciudad. Y para ello piden que se publique una relación de esos comercios, que son muchos y añejos. Porque, se supone, que todo judío aporta dinero al sionismo internacional. Me parece, por obvias razones, una peligrosísima situación que ya ha experimentado la historia y que no deberíamos repetir. Simplemente porque puede ser que todos los judíos de Ceuta se sientan horrorizados por el genocidio que los sionistas cometen en Palestina.

Hay otros españoles musulmanes que sólo piden boicotear las empresas abiertamente colaboradoras con el Estado de Israel… que son muchas y variadas. Esto me parece algo mejor. Casi todos tenemos algún cuñado españolista que no bebe cava porque es catalán, ¿no? Pues casi lo mismo…

San Fernando. Isla de León. 15 de julio de 2014.

En Mercadona de Pery Junquera me topo con patatas nuevas a 0’89€ el kilo. Las del supermercado MAS están a 0’79€ y son de Sanlúcar de Barrameda… además, desgraciadamente las de Mercadona son de Israel.

¡Quién sabe!Lo mismo son patatas cultivadas en tierras de palestinos que fueron expulsados por tropas israelíes. A lo peor la casa de sus ancestrales abuelos fue derribada y allanada por los bulldozers sionistas y reconvertidas en terrenos de labor, amurallados y defendidos por colonos judíos venidos de Rusia. Patatas regadas con el agua que le niegan a los palestinos presos de Gaza… Patatas cultivadas sobre la sangre, sobre la injusticia y sobre el terror de los más débiles. ¡Quién sabe!

El único respeto que me merece ese supermercado se debe a los cajeros, reponedores y demás empleados… Ya sé que argumentos parecidos a estos se pueden exponer para boicotear múltiples establecimientos… pero, de momento, las patatas israelíes de Mercadona que se las coma otro. ¡Ni con omeprazol entran!

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14 Jul 2014

Pero qué mierda es esta

Escrito por: Milano el 14 Jul 2014 - URL Permanente

Últimamente he conocido a gente extraordinaria. Son jóvenes universitarios, con chispa, con tiempo por delante y, a pesar de su buena preparación, una vida profesional muy incierta. Deambulan por ahí, con las manos atadas y sumando experiencias para buscarse un hueco en la vida.

Alfonso es un biólogo de 27 años. Tania es psicóloga de 26, con un máster en primatología. Cuando les conocí trabajaban como voluntarios en un centro de acogida de primates maltratados a cambio de cama y comida (la cena estaba excluida) Cinco días cada semana durante siete meses. Comenzaban su jornada laboral a las ocho de la mañana. Hacían un par de pausas y finalizaban a las siete de la tarde.

Fuente de la imagen

Se supone que de esa forma los voluntarios adquieren experiencia y un certificado que engrosa el currículo profesional de cada uno de ellos… pero, claro, ¿quién coño va a contratar a jóvenes universitarios habiendo voluntarios que hacen lo mismo por cama y comida?

…sin embargo, el colmo de la indignación estaba por llegar.

Las primeras noches de verano fueron extraordinarias en el pueblo. Como podían ser mis hijos, y como sabía que no tenían un puto euro, les invité a las copas y a las tapas. Y en la charla me contaron sus planes para el siguiente año. Porque, la verdad, nuestros jóvenes no pueden hacer planes para más tiempo. La mierda de sistema que nos han impuesto los mercados financieros no permite que nuestros jóvenes tengan un futuro lejano… ni apenas presente.

Tania y Alfonso estaban realmente dichosos porque al cabo de pocos días se marcharían al Parque Nacional de Tai, en la selva húmeda de Costa de Marfil, a observar chimpancés en libertad. Trabajarían para el Departamento de Primatología del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, la máxima autoridad mundial en comportamiento de primates. ¡Madre mía, qué gozada! Es el sueño de cualquier biólogo y primatóloga. Un año en la selva húmeda de Costa de Marfil observando chimpancés a cinco metros. Con la prohibición de comer cualquier fruta silvestre selvática porque podrían contraer ántrax o ébola. Separados entre ellos por doscientos treinta kilómetros de selva en línea recta y con la posibilidad de comunicarse con el exterior del campamento cada tres días… Se marcharán a trabajar a la quinta puñeta y nuestro gobierno hinchará el pecho diciendo que tenemos menos parados. ¿Y todo eso a cambio de qué?

Fácil. No serían contratados, ni becados. Serían voluntarios muy bien preparados en el sistema universitario español, que han pasado un riguroso proceso de selección y aceptado explícitamente miles de condiciones para descargar de responsabilidad al “empleador”. Y si aguantan un año en esas condiciones, sin enfermar ni morir en el intento, les devolverán el dinero que sus padres hayan gastado en el viaje desde España hasta Costa de Marfil. Sólo eso. Así de miserables son. Lo puedes releer para asegurar que es real lo que has leído.

O sea, para esta gente, el trabajo de Tania y Alfonso, su tiempo vital, sus conocimientos y su entusiasmo, es una mercancía tan insignificante que no merece ni la calderilla de sus bolsillos. Se aprovechan del altruismo de estos jóvenes científicos para beneficio del que firme los artículos y tesis doctorales. Y esta vileza ocurre hoy día en la “civilizada” Europa —no hace falta irse a China o a Bangla Desh— camuflada como programas de voluntariado, cuando en realidad es una infame forma de explotación que se fundamenta en la falta de oportunidades laborales. Esta indecencia la tenemos aquí, la cometen contra nuestros jóvenes, delante de nuestros ojos. Ocurre abiertamente, a la luz del día y con el mayor de los descaros. Ocurre como algo normal, aceptado y cotidiano… y nadie se avergüenza de asumirlo. Son las putas leyes del libre mercado, y punto. ¿Para qué contratar a personas cuando hay otras que pagan por hacer el mismo trabajo? ¿Qué creíamos, que esta gente tenía alma? ¿Que esta gente valora el altruismo y la solidaridad de los demás? En absoluto, esta gente busca beneficios y productividad al precio que sea, y si hay que exterminar la dignidad de la gente, se hace.

Dejad que lo diga de otra forma: como en cualquier institución de un sistema neoliberal, en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, la máxima autoridad mundial en comportamiento de primates, aunque se ajusten rigurosamente a la legalidad del sistema, actúan con menos empatía que el peor de los psicópatas. Todo muy propio del sistema capitalista que nos han impuesto por encima de nuestra voluntad.

¿Callamos y agachamos la cabeza o nos plantamos?

PODEMOS –deberíamos poder- cambiar el mundo. ¿Qué coño hay que hacer para empezar?

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08 Jul 2014

Una bandera secuestrada

Escrito por: Milano el 08 Jul 2014 - URL Permanente

No me gustan las banderas. Supongo que deberían gustarme, pero no me gustan. Seguramente porque sirven para diferenciar a una gente de otra. No estoy seguro de la razón… Ni siquiera me gustaron cuando España ganaba mundiales de futbol. Me da repelús observar a los paisanos de cualquier lugar enfundados en sus respectivas banderas como si eso les hiciera mejores personas o merecedores de más felicidad. Como si ser brasileño, canadiense o catalán fuera condición suficiente para tener más derechos que otros. Pareciera que a la condición de ser humano se le sumara un plus por el hecho de usar una bandera y pertenecer a un partido, tribu, país, nación o llámese como se quiera.

De todos modos, supongo que identificarse con una bandera es algo consustancial con el primate que somos. Que necesitamos pertenecer a una tribu y demostrarlo cuando hay motivos para defenderse, para atacar, para estar alegres o tristes… Y ya está. Para qué darle más vueltas.

Corpus en la Isla de León

No hace mucho encontré esta imagen en el Corpus de San Fernando. Un altar católico flanqueado por dos banderas nacionales españolas… No es nada extraño. Es algo tradicional. Estamos viendo la sincronía perfecta entre Iglesia y Estado desde que éramos pequeños. Y también estamos viendo que esa ocurrencia constitucional llamada “estado aconfesional” no sirve para cambiar los usos y costumbres largamente aprendidos. Ahí lo tenemos… la foto lo plasma muy bien: Una religión, un estado. El sueño de los Reyes Católicos. Sólo que ya deberíamos estar en el siglo XXI.

Se lo dije a mi compi. Le dije:

— Niña, ¿te imaginas que las banderas fuesen republicanas? ¡A qué no pega!

No sé… me parece que la iglesia debería usar sus símbolos y sus lábaros, que tienen muchos, y dejar la bandera nacional para los actos de estado.

Recuerdo que en la transición de la dictadura de Franco a la democracia del 78 aparecieron numerosas banderas. Cada partido enarbolaba la suya con orgullo. Los comunistas, los socialistas del PSOE y los de Tierno Galvan, los andalucistas (que entonces también decían ser socialistas) Incluso Alianza Popular tenía bandera propia, aquella de las gaviotas volando que ya apenas usan. Y cada partido enarbolaba la suya en sus mítines porque era preciso conformar una identidad propia después de décadas de represión.

Suponíamos que la enseña nacional era de todos y, por tanto, no era pertinente usarla en actos de partido que buscaban precisamente forjar una identidad propia… Sólo los fascistas siguieron usando la rojigualda con el aguilucho como algo suyo. Y ese fue el problema…

porque poco después Alianza Popular mutó a Partido Popular y fagocitó a los fascistas, a la extrema derecha, a conservadores y a todas las familias ideológicas de la dictadura. Olvidó la bandera de las gaviotas y monopolizó la bandera rojigualda. El hecho de sustituir el aguilucho por el escudo de Juan Carlos significó poco. Y eso ocurrió con el beneplácito y la desidia de todos los partidos políticos.

Sí… creo que todos fuimos culpables de eso. Culpables de que hoy, muchos o pocos, percibamos que la bandera nacional es un símbolo exclusivo de la derecha española.

Tal vez por eso no me guste, porque debería representarme, pero no siento que lo haga.

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06 Jul 2014

La violencia ilegítima

Escrito por: Milano el 06 Jul 2014 - URL Permanente

He pasado mi vida profesional analizando la estabilidad química de las pólvoras. Y eso se hace para que las balas maten, hieran o asusten como Dios manda. Es decir, para que nuestros soldados, marinos y cuerpos de seguridad supieran que al apretar el gatillo de su arma la bala saldría bien impulsada hacia el objetivo. Simplemente era el trabajo que encontré y lo hice lo mejor que pude. Al principio no me cuestioné la necesidad de justificar éticamente esta actividad. Algunos compañeros jamás lo hicieron, pero otros hemos tenido que buscar o inventar una justificación para tranquilizar la conciencia… y para que el sueldo no se convirtiera en el pago por una actividad inconfesable.


Y la encontré. Mi trabajo estaba justificado porque era parte del entramado de la violencia legítima que ejerce el estado, la única violencia que autorizamos los ciudadanos organizados en torno a nuestra voluntad popular. Cuando un estado se organiza democráticamente, las leyes y los mandatos que emanan de nosotros mismos son nuestros, y son aceptables porque no surgen de opresores ni se aplican a oprimidos. Simplemente los ciudadanos renunciamos a la violencia individual y cedemos el uso de la misma a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, profesionales de la cosa. Es una violencia justificada, legítima, adecuada y amparada por leyes democráticas. Ni mayor ni menor de la necesaria para que el pueblo se proteja de la ilegalidad que hemos establecido soberanamente nosotros mismos. Analizar la estabilidad química de las pólvoras se entroncaba en ese contexto de violencia legítima. Conciencia tranquilizada.


El problema surge cuando los valores democráticos —que amparan y legitiman la violencia de estado— se corrompen hasta el punto de que el gobierno de turno se transforma en una franquicia de poderes ajenos a la voluntad popular. Poderes que utilizan aviesamente a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado para auto protegerse y reprimir la protesta de la gente que busca recuperar su democracia real.


Ese es el problema, que los ciudadanos empezamos a percibir que la policía obedece ciegamente seguramente como debería ser— directrices políticas de un gobierno que parece el mamporrero de un poder que no representa a la gente. Es decir, que las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado son utilizados ideológicamente para asustar y reprimir cualquier tipo de protesta contra esta falsa democracia que nos ha impuesto el poder financiero.


Tengo amigos policías. Y sobrinos, primos y cuñados que lo son o lo intentan… y no me gustaría estar en su pellejo cuando les ordenen reprimir las protestas de gente desesperada. Protestas plenamente justificadas porque este gobierno extermina derechos, miente a la gente y aplasta la dignidad sin pestañear, y ante eso hay que protestar obligatoriamente. Son protestas ruidosas pero pacíficas. Y conste que no me refiero a los criminales que aprovechan las manifestaciones de gente decente para delinquir y crear terror. A los delincuentes hay que aplicarles la ley, pero a los que disienten de las políticas del gobierno —que no son criminales, son ciudadanos ejerciendo su obligación no se les puede reprimir como vemos cada vez con más frecuencia en un intento miserable de silenciar la protesta.


Si conocemos hechos como el de Francesca Mercé aunque últimamente se multiplican hechos como este, una estudiante de 18 años, imputada tras una falsa denuncia policial por desorden público, por el que puede ir a prisión entre dos y cuatro años (Info-1, Info-2, Vídeo que pone en evidencia la falacia policial), no podemos permanecer neutrales. Eso nos convertiría en cómplices. Si la policía miente, y se aprovecha de la presunción de veracidad que se le otorga frente a cualquier ciudadano, hay que denunciarlo como podamos porque es muy grave. Hoy las redes sociales lo permiten y, afortunadamente, pocas cosas quedan ocultas. Ya sabemos que la inmensa mayoría de policías son buenos policías, hombres y mujeres de uniforme que arriesgan y hasta dan la vida en defensa del ciudadano… Pero justamente por respeto a estos hay que denunciar a los criminales y al corporativismo policial que los encubre. No podemos ser cómplices, con nuestro silencio, de los abusos policiales.

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25 Jun 2014

Corpus en El Gastor

Escrito por: Milano el 25 Jun 2014 - URL Permanente

Fuente

El Gastor —la antigua Puebla de Castores— es uno de los pueblos blancos de la Sierra de Cádiz, casi tocando ya la provincia de Málaga. Se desparrama en las laderas del pico Tajo Algarín, de más de mil metros de altura. El día del Corpus amenace con sus balcones adornados con colchas de croché, sus calles cubiertas de juncias cortadas la tarde anterior en las riberas del pantano de Zahara de la Sierra, y las fachadas de las casas tapizadas con ramas de chopo, adelfas, eucaliptos y hasta de higueras con brevas verdes. Incluso hay calles cubiertas con una techumbre de palmas que tamizan la intensa luz de junio. Recuerdo que en Ceuta se cubrían las calles con helechos cortados de García Aldabe, el monte que linda con la frontera de Marruecos. Iban hasta allí arriba camiones con personal municipal y los cortaban el día anterior. Tenía un olor especial el Corpus de Ceuta… En el Gastor no hay helechos, hay juncias, y el aroma es distinto, pero igualmente embriagador.

Hay un señor mayor en el quicio de su puerta. La fachada de su casa queda tapizada con ramas de chopos jóvenes. Reparte el hombre ramitos de poleo y tomillo. No sabría decir cuál de los aromas me seduce más. Esos olores me recuerdan a mi padre. A Miguelín le encantaba recorrer los caminos de la Sierra de Cazorla, con su hermano Chico, para recoger poleo silvestre, tomillo, orégano y manzanilla… cuando todo eso se podía hacer. Hacían ramilletes y los secaban al sol. Tenían material para dar y regalar, y para las infusiones de todo el invierno. Él me contó que su abuelo Salvador, en cierta ocasión, cuando era suboficial en la guerra de Marruecos, entre una y otra escaramuza, le preparó una infusión de poleo silvestre a un capitán que le dolía la tripa. Era un capitán pequeñito y de voz aflautada, que con el tiempo se convertiría en el Caudillo de todos los pañoles, quisieran o no.

Fuente

Sí, el poleo evoca a mi padre y a la Sierra de Cazorla. Y me recuerda a mis hijos pequeños recorriendo aquellos senderos buscando culebras, lagartos, madrigueras y pozas de aguas cristalinas. Álvaro tuvo un sueño de juventud, quería montar una plantación de tomillo con un colega que sabía mucho de tomillo, simplemente porque había hecho su tesis doctoral precisamente sobre el tomillo. Incluso mi amigo Juan Ramón estaba dispuesto a prestarles un buen trozo de tierra para la experiencia… Pero la vida da muchas vueltas y los sueños, sueños son.

En una de las calles de paredes encaladas de El Gastor han colocado, a modo de museo al aire libre, una colección de fotos antiguas. Rememoran la tradición y las imágenes muestran cómo todos los años, por el Corpus, la gente del pueblo se implica en una sana competencia para engalanar su trozo de calle y sus fachadas. Cada vecino sale la víspera al campo para traer brazadas enormes de ramas con las que tapizan su parte. Primero con animales, luego con carros y finalmente, en los años 60, con los primeros coches que llegaron al pueblo. Resulta encantador ese museo al aire libre que demuestra la implicación espontánea de la gente. La sencilla tarea que supone tapizar el pueblo de verdor. Es una fiesta propia de la gente. Que surge espontáneamente, (supongo que) sin la dirección de ninguna autoridad política. Admirable. La gente viste sus mejores galas para participar en la procesión. Acompañan a los niños que han hecho su primera comunión. Satisfacción en las caras, el orgullo cuando le dices lo bonito que está su pueblo…

Hay en El Gastor un antiguo molino de aceite reconvertido en mesón. Repartían graciosamente jamón y gazpacho. Una degustación perfecta para ser mediodía. Cinco vasos de gazpacho, uno detrás de otro, sin pausa, entran sin darse uno cuenta… Pero cuando reposan y colman. ¡Madre mía, cuando reposan!

Ya no está uno para tales excesos.

Carrusel de fotos y video sobre el Corpus en El Gastor

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19 Jun 2014

Distopía - Aquelarre monárquico

Escrito por: Milano el 19 Jun 2014 - URL Permanente

Hoy es 19 de Junio, un día histórico, y amanece nublado y fresco. El sin techo del 44 renquea un poco de la pierna izquierda. Tal vez artritis en la cadera. Son ya muchos meses en la calle, y eso aflora de alguna manera tarde o temprano. Hoy lleva una rebeca de lana gris y pantalones de tergal crudo, con la raya todavía marcada. Se marcha a dar un paseo y deja sus dos maletas, la mochila y el transistor en el banco de granito, junto al 44. Lo he perdido de vista.

Mientras tanto los operarios de traje reflectante baldean la plaza con su manguera de agua a presión, y si no subo las maletas al banco, las mojan. He comprobado entonces que las maletas están vacías, las dos. Va por la vida arrastrando dos maletas vacías…

Un lesionado medular da vueltas por la plaza, como jugando con su silla eléctrica. Para mí que va demasiado rápido, pero él sabrá. Cuando el sin techo vuelve a su banco entablan una animada conversación y le veo sonreír por primera vez. El de la silla eléctrica le entrega dinero y el sin techo se levanta para comprar un paquete de tabaco que comparten después. Tienen una larga conversación, pero no alcanzo a oír nada.


Imagen de Gonzalo Fuentes (Reuters)

Sí, hoy es un día histórico, están proclamando rey a Felipe VI de España y ayer echaron merecidamente a España del mundial de fútbol de Brasil (…tanta pobreza y tanto despilfarro para ricos) Y estos dos acontecimientos me recuerdan que vivimos en una distopía insoportable. Que las pesadillas sociales que se describen en la literatura y en el cine ya están aquí, con nosotros, a nuestro alrededor. Que ya vivimos en una sociedad polar, con una minoría de gente guapa, bien aseada y bien vestida, que viven en bonitos y aseados barrios. Gente minoritaria que disfrutan de vacaciones, que tienen hijos que se creen por encima de las leyes y se escabullen de sus responsabilidades penales y fiscales. Gente con bonitas casas, guardadas con seguridad privada. Que viven en un mundo de ricos, disfrutando de privilegios gracias a la pobreza de los demás y los mantienen pisoteando la dignidad de la inmensa mayoría. Por eso cuando veo a la gente enarbolando banderitas y vitoreando a los nuevos reyes, máximos representantes de esa élite de privilegiados, se me caen todos los esquemas.

Cuando veo a los miles de policías encarando a las personas ordenadamente dispuestas en aceras y plazas, como si fueran potenciales criminales, en lugar de encarar y vigilar a los corruptos y criminales, vestidos de chaqueta y corbata, que van por detrás… Cuando veo a la policía presta a actuar contra una banderita tricolor, como si disentir fuese delito… Cuando eso pasa, estoy percibiendo el triunfo de un sistema esencialmente injusto, y, para colmo, aplaudido por los propios pisoteados. El placer de la bota en el cuello.

Y para completar la distopía, frente a esta élite protegida y mantenida con nuestro dinero, tenemos a la inmensa masa de desposeídos que ni siquiera tienen ya la fuerza de su trabajo. Veo el paseíllo de los nuevos reyes por las calles de Madrid, y veo una farsa. Me cuesta pensar que el pueblo soberano —y consciente de su poder— sea eso que enarbola banderitas regaladas en la aceras. Más bien me sabe a pueblo entregado, adocenado, sumiso.

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12 Jun 2014

A la sombra del general

Escrito por: Milano el 12 Jun 2014 - URL Permanente

…mientras esto pasa, junto a la terraza del 44 el sin-techo ha terminado su litrona caliente y bosteza mirando al infinito. Hoy he visto que lleva un silbato colgado del cuello, como si fuera entrenador de balonmano. ¿Por qué lleva un silbato este hombre?

Las palomas prefieren las crines del caballo. También se posan a la sombra, bajo la panza del animal. Y pocas veces lo hacen en la cabeza broncínea del general… Aún así la calva del héroe está completamente cubierta de chorreras blancas.

No sé… En el fondo no podemos dejar de ser lo que somos, primates con la necesidad genética de seguir a un líder. Seguramente por eso ponemos en el centro de cada plaza la imagen de un “…ilustre señor, pulido en mármol, que fue poeta, militar o fraile…” Y por eso sigue ahí la imagen ecuestre del militar filofascista, porque necesitamos mantener símbolos que cohesionen a la gente en torno a sensaciones comunes. El problema surge cuando el supuesto héroe no encarna valores universalmente aceptados. En ese caso es un símbolo cojo porque sirve a unos y repugna a otros. Y entonces no sirve.

Cada mañana, bajo la estatua ecuestre del héroe, se reúnen unos cuantos ciudadanos. Posiblemente algunos de ellos sean potenciales héroes anónimos, con historias de abnegación dignas de altar, a los que jamás se les tendrá en cuenta como ejemplo. Son desempleados de San Fernando, cada uno con su pena cristalizada en los ojos, con su pelea personal clavada en la piel. Se reúnen todos los días en una esquina de la plaza del Rey, junto a la estatua del general bilaureado. Es la esquinita por donde cada día entra el primer rayo de sol.

Un señor canoso y delgado, que viste polo, pantalón corto y mocasines, lee un libro voluminoso en un banco de la plaza. Pasa las hojas hacia atrás. Se ve que trata de recordar algún pasaje, o identificar algún detalle anterior. Me tranquiliza ver a la gente leyendo libros en la calle. Dibujan un país amable y civilizado. Quiero creer que la persona que lee libros, en vez de discutir con acritud, dialoga; en lugar de gritar, escucha y luego dice cosas. Quiero pensar que la persona que lee libros no suele romper escaparates y en las asambleas aporta su presencia y sus ideas. La persona que lee libros suele reconocer su propia ignorancia, y eso la hace humilde y confiable.

No sé… Si los guerreros como el caballero bilaureado pelearan tirándose ideas a la cabeza… y las comprendieran.

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10 Jun 2014

Lo insostenible según Acosta

Escrito por: Milano el 10 Jun 2014 - URL Permanente

Mi amigo Jesusito Acosta era el mismísimo diablo cuando corríamos por las calles del barrio. Ahora, ya con 65 años, a veces —pocas veces, la verdad— se pone filósofo y dice cosas serias, como si tuviera seso. Hace unos días, cuando se enteró que el club náutico de la Casería se está llenando de lodos, me puso dos ejemplos para explicar el significado de 'insostenibilidad' (le cuesta decir la palabra, pero el concepto parece que lo tiene pillado) Dijo que por razones obvias no se puede escupir hacia arriba ni mear contra el viento. Luego le dio una profunda calada al Ducados, tosió un poco y —como para aclarar conceptos— añadió que tirar dinero al retrete no es que sea insostenible, es que es de gilipollas. Y, para colmo, si lo que se tira al retrete es dinero público, además de gilipollas eres político. Y sacudió la ceniza con rudeza, como el que espanta el mal fario. Jesusito es así.

La draga extrajo lodos para construir los pantalanes. Poco a poco las mareas colman el socavón.


Esto último lo dice a cuenta de los 1,6 millones de euros gastados en un club náutico privado sabiendo que las mareas van a colmatar las instalaciones en dos o tres temporadas. Pena le dan los socios del club que atracan allí sus barquitos, pero ya se sabe, no conviene mear contra el viento.

Casi cuarenta de mayo de 2014 y la brisa de poniente sigue siendo impertinente en el seno interior de la Bahía de Cádiz, junto al Club Náutico de la Casería de Osio. Es un sitio muy bello, plácido y lo han construido con gusto. Siguiendo la orilla en dirección a Punta Cantera, sobre los muros de una vieja batería de cañones de cuando Napoleón, tenemos El Bartolo, que es un güichi reconvertido en restaurante de mucho sabor. Y un poco más allá hubo un lugar con muchísima historia llamado Casería de Infanteque es a lo que voy.

A mitad del siglo XVIII, cuando se intentaba poner en funcionamiento un lazareto definitivo para la Bahía de Cádiz encargado de vigilar las mercancías y personas sospechosas de transportar o padecer fiebre amarilla una de las posibilidades que se barajaron fue la Casería de Infante. De hecho había estado funcionando provisionalmente en ese lugar desde 1723, y seguiría siendo lazareto de forma intermitente hasta entrado el siglo XIX. Ese edificio estuvo ubicado precisamente a escasos 300 metros del actual Club Náutico de la Casería de Osio… que ahora, poco después de la finalización de las obras se está colmatando de lodos, y en breve quedará cegado el canal que comunica los pantalanes con el canal principal de la Carraca. Un asunto, por cierto, muy propio de la dinámica de mareas y sedimentos que ocurren en el interior de la bahía desde que la bahía es bahía. Se ve que doctores tiene la Iglesia… y en estos menesteres tampoco.

Efectivamente, en 1763 se barajaron seis posibles emplazamientos para instalar un Lazareto definitivo en el contorno de la Bahía de Cádiz. Los seis fueron informados con sus ventajas e inconvenientes por el ingeniero militar Juan Marín Zermeño, de la guarnición de la capital. En su opinión, el mejor emplazamiento era el situado en la Casería de Infante. Sin embargo lo descartó porque era indispensable disponer de un punto de atraque permanente (no sólo en las pleamares) que permitiera desembarcar y alijar las mercancías de los buques en los almacenes de tierra. Y eso era imposible «…porque necesita un canal sumamente largo, y por consiguiente costoso para comunicarse con el principal [canal de la Carraca], en que anclan navíos del comercio, y con bien fundadas sospechas de que no pueda subsistir, atendiendo a que en las mareas altas y bajas, cogiéndole atravesado le llenaran de arena como prácticamente se verifica en otros caños o esteros que guardan la misma dirección...»


Es decir, la colmatación por lodos en el saco interno de la Bahía de Cádiz ya era visible y previsible hace casi trescientos años. Y, además, esa evidencia desaconsejó que la Hacienda Real gastara un solo real en la construcción de un lazareto definitivo porque el atraque sería inviable. Y si a esto sumamos que en el año 2011 ya se gastaron 734.086 euros de dinero público en el dragado de la vasija para los pantalanes y del canal de entrada al club privado porque no tenían calado suficiente… y hoy, en 2014, vuelve a estar lleno de lodos. Entonces, ¿cómo es posible que las dos o tres o cuatro administraciones del Estado español, implicadas en la construcción de ese puerto deportivo, no pusieran un mínimo de cordura encima de la mesa?

Jesusito Acosta tendría que haber explicado en esa mesa de sabios su concepto de insostenibilidad: No se puede mear contra el viento, tíos… ¡No se puede!

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05 Jun 2014

El limbo de los desencastrados

Escrito por: Milano el 05 Jun 2014 - URL Permanente

A las ocho no han puesto ni las mesas en la terraza del 44, pero el sin-techo ya ocupa su banco en la plaza del Rey. A esa hora es un hombre muy visible, es casi la única persona que ocupa la plaza. Sigue con sus dos maletas y la pequeña mochila en el banco de granito, y charla bajito con sus compañeros imaginarios. Ha cambiado el gorro de lana blanco-roto por una gorra de visera que deja fuera de la cincha la coleta de pelo canoso. Y continúa dando buchitos de una litrona caliente que guarda debajo del banco. Lo novedoso es que ahora tiene una radio sintonizada en una emisora que no logro identificar.


Es tan temprano que la ciudad sigue en el relativo silencio nocturno, sin los fragores que van a surgir dentro de muy poco. No hay coches, ni murmullos en la terraza, ni hay niños corriendo detrás de las palomas... por cierto, tampoco hay palomas todavía. Sólo un par de hombres baldean la calle Real, y el agua forma regueritos por las vías de un tranvía que no sabemos si algún día circulará... y, en ese caso, tampoco sabemos quién pagará el mantenimiento. Aquí, en a Isla de León, también tenemos nuestra obra inútil, de esas que fueron propias del tiempo del pelotazo: un tranvía inviable que se ha cargado, entre otras cosas, una batería declarada Bien de Interés Cultural, de las que detuvieron el avance del ejército napoleónico en 1810 y permitieron que en Cádiz y La Isla de León se discutiera la primera constitución española.

En fin, decía que por eso, por el silencio de la ciudad a esa hora, es por lo que oigo cómo la radio del sin-techo desgrana noticias de Ucrania, de la abdicación de Juan Carlos y del proceso de coronación del nuevo rey. Y entonces es inevitable pensar qué coño le importará a este hombre lo de Ucrania o lo de Felipe VI si no tiene resueltas sus necesidades vitales…

…ahora que caigo, debe ser Radio Nacional, porque no dicen nada del ronroneo clamoroso de mucha o poca gente que quisiera votar si quiere rey o república. No sé… hay dos mundos cada vez más diametralmente opuestos, el analógico, de radios, televisiones y periódicos de papel, con amos y señores a los que servir y contentar, y el digital, de redes sociales abiertas en internet y sin más amos que la propia voluntad del que opina. Fascinantes los dos, por lo que implican. Uno es un cauce viejo y amansado, y el otro es un torrente que se abre camino a trompicones.

De vez en cuando observo al sin-techo. Ahí sigue en un soliloquio con su interlocutor imaginario. A veces gesticula como para dar énfasis a sus palabras. Y entonces parece que el interlocutor queda más convencido de los argumentos del sin-techo, y se calla.

Y poco a poco salen coches de detrás de las esquinas, y las terrazas se llenan de gente, y el fragor de la ciudad acalla la radio del sin-techo. Y entonces se diluye su presencia en la plaza como un azucarillo en el café. Ya ni es visible ni existe. La realidad diaria se lo ha tragado.

No sé… al mundo analógico y al digital habría que añadir el limbo de los desencastrados. El sitio de los que no tienen encaje en otro lugar. El limbo de los que han sido excluidos de ambos, del analógico y del virtual; el de los que tienen toda su vida en el banco de una plaza, en dos maletas y en una mochila. El limbo de los que la radio es el único murmullo que les calienta el corazón… hable de lo que hable.

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02 Jun 2014

Monarquía - Que la gente decida

Escrito por: Milano el 02 Jun 2014 - URL Permanente

En 1975, después de la muerte y entierro de Franco —que no de su legado político y sociológico— volví a la facultad convertido en juancarlista. Me faltaban muchas lecturas, muchas conversaciones, viajar y oír a mucha más gente. Hoy lo sé. Con tan pocos años me faltaba crecer en muchos sentidos… ¡Exactamente igual que ahora! Pero, es verdad, en ese tiempo acepté la monarquía de Juan Carlos como una solución adecuada al momento que vivíamos. Cierto que la razón exponía claramente la contradicción inherente entre monarquía y democracia, pero el miedo a la incertidumbre caló y dejé de pensar en el asunto. En la dicotomía entre lo que puede ser y lo que debe ser, elegí ser práctico y olvidar mis escasas convicciones… y no fue la única vez en mi vida que tomé tal decisión. Uno pensaba que ya habría tiempo para ahondar en la democracia y alcanzar una república en la que la ciudadanía se implicara a fondo con su país. De momento Juan Carlos era el camino posible y práctico. Y muchos lo dejamos ahí por muchos años… y nos abandonamos en esa siesta vital que aprovechamos para trabajar, criar hijos y transitar por la vida sin pensar demasiado en nuestro mundo.

Pero hoy tengo muchos más años, y estoy harto de ser práctico y de abandonar —los pocos principios que uno pueda tener— en pos de lo posible, del sentido común y de lo políticamente correcto porque eso supone estabilidad para los que ya tienen el poder. Estoy harto, muy harto, de tragarme mis principios y, por ejemplo, votar siempre a la “izquierda posible” porque hay que sumar y no dispersar. Harto de que en mi nombre hagan guerras para defender intereses empresariales, supranacionales y privados… Harto de que los poderosos decidan el rumbo del mundo sin contar con la gente. Hastiado, en resumen, porque todas esas decisiones de ‘sentido común’ nos han llevado al sometimiento efectivo de la gente a los poderes de siempre.

Y también estoy muy harto —y hoy con la abdicación de Juan Carlos, soy más consciente— de aceptar la obsolescencia de una monarquía hereditaria como si fuera una situación lógica y redentora, cuando en realidad es un anacronismo medieval y una contradicción flagrante con la democracia real.

Creo que ya es hora de abandonar los miedos, de ser coherente y de decirlo abiertamente. Es el momento de que la gente hable y decida sobre monarquía o república… ¿Por qué no?

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El Blog del Milano

Sólo un homo sapiens venido a menos... y acostumbrao. Vive en la Vieja Isla de León (San Fernando), el Sur de España; y recuerda con frecuencia Villajovita, el barrio de su niñez, en Ceuta, allá por el norte de África. Algunas incoherencias, algunas fotos... y me parece que poco más. Así de simple son las cosas.

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