30 Ene 2008
El servicio de atención al cliente de Samsung y yo
El servicio de atención al cliente también conocido como SAT está empeorando en los últimos tiempos. Unos tiempos en los cuales la tecnología se ha convertido en producto de primera mano y donde las reclamaciones por defectos de aparatos se hacen más comunes.
Si bien estos servicios deberían prestar una mejor atención y resolver rápidamente los problemas que objetivamente se hayan derivado de sus productos, lo que nos encontramos es que se establecen telas de araña en las que atrapar a los inocentes usuarios que solo quieren reclamar sus derechos como consumidores. ¿Qué por digo esto? Permitidme que os cuente mi historia.
Todo ilusionado, en el año 2005, me compré un televisor LCD, marca Samsung de 32’’, de unos 1500€. Realmente todo un avance tecnológico en esa época. Dejaba atrás mi televisor de toda la vida para adentrarme en el exquisito mundo de las nuevas televisiones planas.
Cuál fue mi sorpresa cuando a los tres meses, cuando apenas había comenzado a disfrutar de mi nuevo televisor, empieza a escarcharse la imagen. Puntitos rojos aparecían en la misma. Todo un lujo de colores no queridos. Aquí es donde empieza mi Odisea.
Busco la hoja de garantía. No hay oficina de reclamación. Solo un número 902 al que llamar. Ya comenzamos mal. Un gasto nuevo.
Llamo al teléfono indicado. Me responde una amable señorita (siempre son muy amables) que me dice que mi conversación será grabada. Me pregunta qué ocurre, se lo cuento y me pide los datos personales. Me asigna un número de cliente y me dice que pasará la incidencia al servicio técnico. Me asegura que en “unos días” me llamarán para concertar la recogida del aparato (eso sí, los costes de recogida los asumen ellos). Cuelgo.
Espero unos días. Pasa una semana.
Pasan dos semanas.
Me impaciento. Mi televisor sigue estropeado. Inutilizable. Vuelvo a llamar. Otra amable señorita me atiende. ¿Número de cliente? Se lo doy. Me asegura que la parece raro tanto tiempo, abre incidencia, y me dice que en “unos días” el técnico me llamará.
Pasa otra semana.
Por fin el técnico llama. En “unos días” viene a recoger el televisor, a alguna hora de la mañana, inespecífico, depende de su ruta.
Falto al trabajo. Me quedo en casa esperando. Llega el técnico. Se quiere llevar la garantía original sellada. A saber por qué (cada cual que saque sus propias conclusiones). Al final se conforma con una fotocopia. Lógico, la garantía original me pertenece. Entonces, el técnico se lleva el aparato defectuoso y me asegura que en “unos días” el aparato estará arreglado.
Espero una semana. Sigo sin televisor.
Dos semanas. Tres. Cuatro…
Mi paciencia se agota. Llamo al 902. Otro gasto. Otra amable señorita. Me pide mi número de cliente. Abre incidencia. Le explico lo que pasa. Me pasa con otra amable señorita. Me dice que tiene que hablar con el servicio técnico, que me llamarán al día siguiente.
Espero. No llaman.
Llamo yo. Otra amable señorita. Abre incidencia. No sabe qué ocurre. Tiene que consultarlo. El tiempo pasa. Al final nada. Ya me llamarán.
Llamo al servicio técnico que se la lleva. Dicen que no la tienen arreglada todavía. Que se les había pasado. Y yo sin mi tele.
Pasan tres meses. Tras numerosas llamadas al 902 y al servicio técnico por fin me traen mi televisor “arreglado”. Y sí, digo “arreglado”, porque en cuestión de pocos meses, la imagen se escarcha de nuevo. Mis adorables puntitos rojos reaparecen. Empiezo a temblar con solo la idea de tener que contactar de nuevo con el servicio de atención al cliente de Samsung. Me armo de valor. Llamo. Otra amable señorita. Me pide mi número de cliente. Abre incidencia. En “unos días” contactará conmigo el servicio técnico.
Total otros 20 días esperando la llamada. Al final llaman y se la vuelven a llevar.
Otra vez sin mi tele.
Pasa un mes. Llamo al servicio técnico directamente. Al final hay suerte. Me la traen antes. Solo un mes y medio en taller.
Casi me habría considerado afortunado de no ser porque la televisión comenzó a escarcharse otra vez. ¡Qué adorables puntitos rojos! Ya vamos tres veces con la misma avería. Quiero que me la cambien.
Contacto con el 902. La amable señorita me dice que me la arreglan, pero yo le digo que no quiero que la arreglen, que quiero que la cambien, ya que solo quedan 6 meses de garantía, y es más que probable que volverá a reaparecer la avería. Me dice que lo tienen que consultar. No hay respuesta.
Al final el servicio técnico contacta conmigo para recogerla. Les digo que quiero un cambio. Me dicen que eso depende de Samsung, ellos son solo una subcontrata. De momento se la llevan.
Llamo otra vez a Samsung, el mismo día de la recogida. Les reitero mi derecho de cambio de un aparato claramente defectuoso de fábrica. “Tienen que consultarlo”. Las amables señoritas no tienen esa potestad de decisión, tienen que consultarlo.
Indignado, escribo un burofax con acuse de recibo y certificación de contenido indicándoles mi deseo de cambiar el televisor por uno que funcione.
Lo reciben. Pero no hay respuesta.
Vuelvo a llamar. Mientras que una amable señorita me dice que es verdad, que me lo deberían cambiar (aunque no está en su mano), otra me dice que solo me la pueden reparar y nada más.
Al final me entregan la televisión “arreglada”.
Confiado yo esta vez, decidí dejarlo estar. Al fin y al cabo solo quiero una televisión que funcione.
Mis queridos puntitos rojos y su agradable escarcha reaparecen justo en navidad.
Ahora estoy totalmente determinado, quiero que me la cambien, no acepto otro arreglo más. Sin embargo, Samsung tiene otra opinión distinta. Como ya no acepto un cambio, deciden engañarme para llevarse la televisión al taller para un cambio, cuando en realidad, me vuelven a llamar para decirme que ya la tienen “arreglada”.
Ya solo quedan acciones legales y acciones de protesta.
Creo que esto sirve para entender lo que decía al principio. Nosotros como consumidores somos solo meros peones en las acciones en telaraña de los servicios de atención al cliente. Sirva mi denuncia pública para que lo escuchen los servicios de atención al cliente y tomen medidas al respecto.
Yo por lo pronto no pienso dejar que me avasallen, ya sea con un artículo o con una reclamación en la oficina del consumidor, que espero también sirva para ayudar a más personas que estén en una situación similar a la mía.


11 comentarios · Escribe aquí tu comentario
yomimmo dijo
Primero, aclarar, SAT es Servicio de Asistencia Tecnica, que son quienes van a su domicilio para reparar los aparatos.
A donde usted ha llamado es al CAC, Centro de Atencion al Cliente.
No confundamos, gracias.
Ismael dijo
Muchas gracias por la aclaración. La terminología es tan amplia que es muy fácil confundirla, en cualquier caso, no cambia el fondo del relato, tanto SAT como CAC me han decepcionado de la misma forma.
Raudo dijo
Estoy sufriendo el mal SAT y CAC de Samsung por un monitor TV TFT en garantía. 3 meses desde la recogida en domicilio en espera de cambio por otro dado que no disponen de piezas. Nada de noticias de Samsung. Interpuesta reclamación en la oficina del consumidor.
Nunca más Samsung.
Oscar Rodríguez Hernández dijo
Oscar Rodríguez Hernández dijo
idem
mayra parra dijo
samsum esta de mal a peor yo stoy pasando por uma situacion malisima con un tv en caracas venezuela y no hay donde yebarlo un agente autorizado
walter dijo
Para mi samsung es pura defecación y orina. Nunca más.
hania dijo
amigo a donde llamabas, porque yo no encuentro en Internet un solo numero y lo necesito
Ismael dijo
Pues yo llamaba al 902 que aparecía en la tarjeta de garantía. Pero en la página web aparece otro teléfono más: 902 10 11 30 / 902 17 26 78.
También contacté con ellos vía e-mail (aunque a través de su servidor claro, todo en la página http://www.samsung.com/es/info/contactus.html# pulsando sobre "Televisores LCD" aparece un formulario, que luego contesta Nuria Rodriguez Cruz, una completa pérdida de tiempo si no es para que te la reparen cincuenta veces).
Ismael dijo
Por cierto, al final conseguí que me cambiasen el televisor por otro de otra marca. La reclamación en el OMIC (una especie de equivalente al OCU pero público) que interpuse habló con la tienda en la que lo compré y al final cedieron y nos cambiaron el televisor por uno Sony. ¡Menos mal! Sin embargo, no se desanimen y sigan.
sinuari dijo
Yo he trabajado durante años en SAU, SAT y otras hierbas, en muchos casos la mala atención viene dada por la ineptitud del personal mal pagado y nada formado al que ponen a atender al cliente pero hay casos y Samsung claramente es uno de ellos en los que el origen es la absoluta falta de interes por parte del fabricante de dar ningún tipo de servicio al cliente, si el aparato se estropea es problema tuyo, total yo ya tengo tu dinero, a las incontables quejas de usuarios puedo añadir la mía que tengo una nevera inservible y me temo que tendré que esperar a que termine la garantia para reclamar al seguro con el que pagué un año de ampliación.
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