08 Ago 2010

LIBROS: "UNA ARROLLADORA SIMPATÍA. EDGAR NEVILLE: DE HOLLYWOOD AL MADRID DE LA POSGUERRA" de JUAN ANTONIO RÍOS CARRATALÁ

Escrito por: MARIANO JUAN-R. el 08 Ago 2010 - URL Permanente

Hace ya bastantes años que, por recomendación de mi entonces amigo Enrique M. P., pude disfrutar la extraordinaria obra maestra cinematográfica de Edgar Neville (1899-1967): La torre de los siete jorobados (1944). La contemplación de esta maravilla supuso toda una enorme sorpresa, pues la figura del genial director madrileño me era totalmente desconocida, y únicamente algunas vagas referencias literarias sobre su obra escrita (novelista, cuentista, dramaturgo, poeta, articulista-ensayista, desde los años veinte del pasado siglo, y también pintor y dibujante) y algún que otro título de su, para mí, casi espectral filmografía, era todo mi acervo personal sobre este castizo aristo-ácrata de peculiar ingenio, poderosa imaginería y revulsivo sentido del humor.

Esta gozosa experiencia me estimuló para intentar ver el mayor número posible de sus películas y, gracias a la política de cine de autor y a la programación de “ciclos” de la antaño estupenda TVE, pude ir familiarizándome con la mayor parte de su cine. Una obra prodigiosa y fecunda en obras maestras, entre las que, a no dudar, recomiendo fervorosamente títulos como: La vida en un hilo (1945), Domingo de Carnaval (1945), El crimen de la calle Bordadores (1946), El último caballo (1950) o El baile (1959). Sin que el resto de su filmografía desmerezca lo más mínimo de un tipo de cine, hecho casi en estado de gracia y con el mérito añadido de haberlo realizado (en su mayor parte) durante los años cuarenta y cincuenta y en el contexto de la dictadura franquista.

Edgar Neville, ciertamente, fue una rara avis, un director marginal y, por momentos, marginado de indudable impronta anarco-liberal, en las antípodas del cine de la época (clerical, historicista, imperial, ultrarreaccionario…), y estrenando a contra corriente y sufriendo los rigores de la censura (Nada, 1947) y el boicot premeditado por parte de distribuidores y exhibidores (La ironía del dinero, 1959). En estas condiciones no es extraño que su cine fuera resultado, milagroso, de su propia autofinanciación y mecenazgo taumatúrgico. No obstante lo cual, su destacada vertiente humorística, castiza y, sobre todo, humanística impregnó su filmografía de una impronta personalísima que el público cinematográfico (y teatral) supo reconocer con el éxito (a veces fulgurante).

Estos breves apuntes introductorias me sirven para “aterrizar” de inmediato en la recensión de este relevante ensayo del profesor Juan Antonio Ríos Carratalá (catedrático en la universidad de Alicante, sin que sepamos cuál es su asignatura o área de conocimiento específica en dicha institución, pues la editorial Ariel sólo informa en la solapa de su especialización en la historia del cine y el teatro español).

Un libro, por cierto, de engañoso título, pues confunde al lector al ofrecer un manual que parece tratarse de una biografía del Neville cineasta (la portada, con una fotografía del mismo acompañado de Chaplin, es inequívoca en este sentido), cuando, en realidad, es un estudio ensayístico en donde las referencias a su mundo cinematográfico son muy escasas, apenas unas breves pinceladas, para situar la evolución intelectual del personaje y sin que haya ningún tipo de análisis ni de su filmografía ni de sus estancias californianas en la meca del cine. Por ello, ese “Hollywood” que enmarca, en el subtítulo de la portada, cronológicamente el período inicial del estudio, opera más bien como añagaza para el lector cinéfilo que como elemento clarificador.

En todo caso, el texto presenta una escritura atractiva, con un lenguaje rico y sugerente, que se sustenta en un solvente y riguroso trabajo de investigación acerca de las tribulaciones sufridas por el gran vividor que fue Edgar Neville para, en el contexto del estallido de nuestra Guerra Civil (1936-39), trocar venturosamente su condición coetánea de diplomático del Gobierno republicano en el momento de la rebelión militar por la de su adhesión (entre pragmática y entusiasta -en lo que parece una aparente contradicción-), al bando nacional de los generales golpistas, mediante el desempeño de actividades quintacolumnistas y de doble espionaje con evidente traición y deslealtad para la República, primero, y de tipo cinematográfico en el servicio de prensa y propaganda junto a su amigo-avalista, Dionisio Ridruejo, después.

Esa “arrolladora simpatía” que desplegó el genial Neville durante toda su vida con gran eficacia seductora, le sirve al autor para enfatizar, como contrapunto no exento de cierta moralina con regusto a savonarola, el doble juego moral al que se prestó con presteza para congraciarse cuanto antes con los representantes de la España “nacional”, preteriendo interesadamente (¡cómo no!) su pasado y simpatías republicanos, en beneficio de una especie de “estatuto de limpieza de sangre” político-ideológico conveniente (afiliación a la Falange) que le permitiera superar el expediente de depuración del que fue objeto, primero, y, ya “normalizada” su situación, recuperar su apasionante vida bohemia, despreocupada y alegre anterior a la guerra, aunque ahora en un ambiente mucho más mortecino e impostado. Claro está que lo logró con las adaptaciones forzosas impuestas por un tiempo y contexto de posguerra que resultarían interminables, que no le impidieron, empero, disfrutar de su auténtica e instintiva vocación: gozador voluptuoso de todos los placeres de la vida sin perder nunca la sonrisa.

El libro está editado ricamente con tapa dura, generosas fotografías e ilustraciones muy atractivas y con un curioso colofón que muestra un dibujo (1962) del propio Neville en el que una especie de caricaturesco bon vivant, más bien enteco, que viste frac parece ajustarse a la perfección a su rol de veleta ágil y móvil a favor del viento como si fuera un álter ego, con menos calorías ciertamente, de mi muy admirado Edgar Neville, sin duda el cineasta más rutilante de la historia en nuestro país, con el permiso, claro, de Don Luis (Buñuel, por supuesto).

NB: la magnífica (y desaparecida) revista Nickel Odeon dedicó un soberbio monográfico a nuestro genial cineasta en su número 17, invierno de 1999, que puede solicitarse (si todavía quedan ejemplares) en la página web de la editora. No se lo pierdan.

La página web oficial sobre don Egard Neville aquí

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

ethan

ethan dijo

La figura enorme de Neville en nuestro cine no se corresponde por el lugar que él ocupa en los distintos ensayos. Debería situarse justo por detrás de Buñuel, a la altura de Berlanga y Bardem como poco. El libro tiene una pinta estupenda, y la reivindicación de su cine nunca es bastante, insisto. En el blog intentamos aproximarnos a su obra, con comentarios sobre "Mi calle" y "El Último Caballo"; y seguiremos haciéndolo pues nos damos cuenta, por los comentarios, de lo desconocida de parte su obra.
Por cierto, estupenda la fotografía de la portada de la revista.
Saludos!

MARIANO JUAN-R. dijo

Buenas tardes, amigo Ethan, el libro me parece imprescindible para cualquier cinéfilo y mucho más para un admirador de Neville y su filmografía prodigiosa. Bien es verdad que es un libro "polémico" (te recomiendo visitar la web oficial que lleva su nieto y la lectura de algunos artículos al respecto), en realidad muy poco cinematográfico y con tesis del autor, como mínimo, controvertidas. Pero a mí me resultó muy interesante pues, en efecto, no conocía ensayos equivalentes sobre Neville, fuera del estupendo monográfico de "Nickel Odeon".
Te visitaré encantado (como en otras ocasiones), y mucho más para leer tus "entradas" de esas películas: una, magistral ("El último caballo") y la otra, una delicia ("Mi calle"), ambas protagonizadas por la sin par, bella, picarona y guapísima Conchita Montes.

Saludos cordiales.

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EN ESTE BLOG VOY A ESCRIBIR DE MODO DESENFADADO SOBRE BUEN CINE Y LIBROS RECOMENDABLES, PERO TAMBIÉN DE LO QUE APETEZCA AL HILO DE LA PERIPECIA VITAL (MISCELÁNEAS AL FIN Y AL CABO), PROCURANDO NO FALTAR A LA CITA DEL FIN DE SEMANA CON NUEVAS ENTRADAS, SIEMPRE QUE A LA INSPIRACIÓN (¡ESA CANALLA!) NO LE DÉ POR IRSE A CORTAR EL CUPÓN.

TAMBIÉN IRÉ PUBLICANDO ALGUNAS FOTOGRAFÍAS ESTIMULADAS, SIQUIERA MIAJITA, POR AQUELLOS "MAGIC TIME" QUE TANTO CELEBRABA, SIN MORIGERACIÓN ALGUNA EL GRAN JACK LEMMON DE "DÍAS DE VINO Y ROSAS". AUNQUE AQUÍ SERVIRÁN, APARTE DE ESTÍMULO VISUAL, COMO PRETEXTO PARA ESCUCHAR CANCIONES PREDILECTAS O PARA DIVAGAR A VUELA TECLA.

Y BUENO, AMIGOS, YA SOLO QUEDA DAROS LA BIENVENIDA, SI NO CON EL "RANGOLI" BENGALÍ (VÉASE: "EL RÍO" DEL GRAN RENOIR), SÍ CON MI MEJOR DISPOSICIÓN. TENIENDO EN CUENTA, ESO SÍ, QUE LA VIDA ES "ONDULANTE" (MONTAIGNE DIXIT).

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MATIZ ÚLTIMO (31 DICIEMBRE 2013): DIVERSAS Y ABSURDAS DIFICULTADES TÉCNICAS ME IMPIDEN SEGUIR PUBLICANDO EN ESTA COMUNIDAD, POR LO QUE DOY POR FINALIZADA ESTA AVENTURA CIBERNÉTICA DE CUATRO AÑOS (2010-13). GRACIAS A LOS VISITANTES, COMENTARISTAS Y AMIGOS "COMUNEROS". HA SIDO UN PLACER, SIN DUDA. Y COMO CREO QUE LA PERMANENCIA DEL BLOG ES UNA MODESTA CONTRIBUCIÓN AL BIEN PÚBLICO CULTURAL, QUE TANTO HAY QUE CUIDAR SIEMPRE, NO SERÉ YO QUIEN LO ELIMINE DE LA WEB.

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