18 Feb 2012

LIBROS: "MARTIROLOGIO. DIARIOS 1970-1986" (2011), DE ANDRÉI TARKOVSKI

Escrito por: MARIANO JUAN-R. el 18 Feb 2012 - URL Permanente


Lo primero de todo será empezar por el final, es decir, la valoración. Y en este sentido, afirmo que únicamente recomiendo este libro a los tarkovskianos de pro. Así de claro y rotundo. Y ahora de inmediato vamos a explicar el porqué de esta restrictiva sugerencia. No es que estos diarios sean decepcionantes: para nada. Tampoco, que no se facilite una información preciosa, variopinta y muy pedagógica sobre los diversos estímulos intelectuales del grandioso cineasta ruso. Mucho menos aún que no tengamos una especie de diálogo cómplice, de tú a tú como si dijéramos, con el que el director de Sacrificio (1986) nos hace partícipes de sus tribulaciones vitales a través de sus libretas íntimas (siete cuadernos), en las que podemos encontrar un auténtico venero de misceláneas (nunca mejor dicho): literarias, cinéfilas, filosóficas, musicales mezcladas con otras más banales sobre la intendencia doméstica (deudas, compras, planes de obras, mobiliario, recetas y preparaciones médicas…), pasando por impresiones del paisaje, referencias a viajes, recreaciones oníricas, sinsabores varios, trifulcas familiares, experiencias paranormales (prácticas espiritistas, encuentros con adivinadoras y curanderos) y, muy especialmente, su kafkiana y épica lucha contra la burocracia comunista y el cerrilismo cruel del aparatachik soviético (los Románov, Yermash, Nízov y compañía de infame conducta criminal en el Goskinó o Instituto del Cine de la URSS).

Al fin y al cabo son unos dietarios que, como tales, registran más o menos caprichosamente los avatares de una agenda vital agitada y febril que, desde 1970 hasta pocos días antes de fallecer, el 29 de diciembre de 1986, ofrecen al lector una valiosa información, eso sí, fragmentaria, dispersa y altamente heterogénea. No podía ser de otro modo, cuando el material memorialístico se ha publicado con carácter póstumo al cuidado y edición de su esposa Larisa, en primer lugar (en alemán, en dos tomos), y del segundo hijo del cineasta, Andréi Andréevitch Tarkovski, después (tras el fallecimiento de su madre Larisa), en una nueva edición, en ruso por primera vez, tal y como matiza Rafael Llano en su competente presentación.

Es claro, en todo caso, el gran interés del contenido de estos apuntes y testimonios en donde el curioso lector podrá comprobar la inspiración y desarrollo de algunos de los proyecto más queridos para Tarkovski, felizmente llevados a cabo (las películas soviéticas Solaris; El espejo o Stalker hasta 1979; y las posteriormente rodadas en Italia: Tiempo de viaje, un documental codirigido con Tonino Guerra, y Nostalgia y su testamento fílmico, Sacrificio, en Suecia) a pesar del pertinaz y recurrente boicot sufrido en lo personal y profesional por parte de las autoridades soviéticas. Que trataron por todos los medios de censurar, recortar presupuestos, impedir la participación en festivales nacionales y extranjeros, distribuir de forma miserable sus filmes (con la clasificación en categorías inferiores de calidad que limitaban de forma inmisericorde la exhibición cinematográfica con un número irrisorio de copias) o, sencillamente, marginarlos por completo (la maravillosa Andrei Rublev, de 1966, se estrenaría en Moscú con relativa normalidad sólo cinco años después). Y que, finalmente, le convertirían en un disidente forzoso al negarse a regresar a la URSS en 1984, exiliado definitivo en Italia, adonde había acudido a rodar un año antes su película Nostalgia, en espera de un ansiado reencuentro familiar que las autoridades comunistas impidieron hasta pocos meses antes de su muerte.

De todas estas mezquindades y crueldades hay un preciso registro en estos diarios en forma de torturantes iniciativas, fútiles conversaciones y estériles esperanzas, en la estafa y el engaño, en fin, que son el resultado de una política dolosamente mendaz dirigida por los funcionarios comunistas para someter a la ciudadanía e impedir la libertad y el disfrute de los derechos humanos básicos. No nos puede sorprender, por tanto, que en un régimen de tiranía como el de la dictadura soviética el grandioso Tarkovski titulara sus dietarios con el nombre de Martirologio que, más allá de las obvias connotaciones relacionadas con las persecuciones y condenas de los cristianos en la antigua Roma, tanto tuvo que ver con la simple enumeración de las desventuras y tribulaciones sufridas en su vida, desde 1970 (año en el que comienza a registrarlas por escrito). Si bien el sentido autocrítico y la moral rigurosa del cineasta también es cierto que le harían matizar que dicho título asimismo aludía, de forma pretenciosa y falsa (los adjetivos son suyos), como recuerdo de mi mezquindad inextinguible y vana (anotación de 18 de diciembre de 1974).

Tampoco nos sorprenderá encontrarnos con un Tarkovski cariñoso y tierno (esos apodos dirigidos a su hijo Andréi o, a pesar de la recurrente conflictividad doméstica, los Lara y Lárochka referidos a su segunda esposa Larissa); amante de los trabajos manuales (carpintería, albañilería o fontanería); gozador del campo y la naturaleza (en su casa querida de Miasnoye); conferenciante apasionado y entregado pedagogo en sus clases de dirección y coloquios cinéfilos o descubridor asombrado de casualidades (ese icono ortodoxo de la Vírgen y el Niño de Vladímir en la iglesia italiana de Portonovo, cerca de Loreto) y encuentros misteriosos (el manuscrito del guión de Andrei Rublev perdido en un taxi y reencontrado horas después de forma milagrosa en una esquina multitudinaria gracias al taxista). Aunque sí lo hará, y mucho, saber que nuestro admirado cineasta fue visitante del inolvidable Monument Valley “fordiano”, con motivo de una invitación al festival estadounidense de Telluride, y al que calificó de paraje para hablar con Dios. O que era muy aficionado, como ya se ha apuntado, a visitar visionarios y sanadoras tanto en la URSS como en el extranjero (ay, Andréi, esos posos de café…).

En fin, no quiero entrar en demasiados detalles onomásticos ante la abundancia de referencias y citas a todo tipo de autores, aunque algunos son inevitables: desde sus admirados clásicos rusos (los Puschkin, Chaadáyev, Gógol, Herzen, Bunin, Tólstoi y, sobre todo, Dostoievski), pasando por grandes escritores como Thomas Mann, Herman Hesse (era un entusiasta de El juego de abalorios), David Thoreau (Walden), Ibsen (Peer Gynt), Castaneda (Las enseñanzas de don Juan) o Montaigne; cinestas como Buñuel, Bergman, Kurosawa (con quien se encontró en Japón cuando acudió a Tokyo a rodar unas escenas de Solaris), Antonioni, Fellini (a quienes trató en sus varios viajes a Italia) o su admirado Robert Bresson. También, cómo no, actores tan queridos para él como el gran Anatoly Solonitsyn (1934-1982), el intérprete del monje-pintor Rublev; Nicola Grinkó, Natasha Bondarchuk, Alexandr Kaydanovski (Stalker) o los más conocidos Jean-Louis Tritignant, Erland Josephson (Sacrificio), Bibi Andersson, Jill Claybourgh o Fanny Ardant. O, en fin, colegas rusos como Alexei Guerman (Iván Lapshin; Control en los caminos), Aleksandr Sokúrov (La voz solitaria de los hombres) u Otar Iossellani (Los favoritos de la luna).

Por lo demás, este nueva publicación dedicada a Tarkovski por parte de Ediciones Sígueme, de Salamanca, es todo un acierto (ojo, con la matización inicial), que se añade al anterior relacionado con el guión literario de Andréi Rubliov (ya comentado en “post” específico anterior). Con una portada y edición espléndidas, excelente traducción directa del ruso por parte de Iván García Sala, un acompañamiento generoso de notas informativas a pie de página (con la colaboración de Dariusz Kuzniak) y unas muy escasas, lamentablemente, ilustraciones y fotografías, si bien una de ellas: la de Tarkovski ya enfermo con un pajarillo posado en su mano, nos emociona y toca nuestro corazoncito.

En definitiva, un libro imprescindible pero para un lector muy cómplice (y dispuesto a aflojarse el bolsillo: 39 euros la criatura), tarkovskiano cabal como a mí me gusta decir. Alguien que se recreará con este rebelde asilvestrado e independiente al que comprenderá sus contradicciones, sus arbitrariedades, sus manierismos y, si quieren, hasta su cierta vena mesiánica, su moral a machamartillo; y al que siempre admirará su entrega incorruptible al oficio, al trabajo bien hecho, como (ya lo he escrito en algún momento anterior) un acto de amor, un sacrificio artístico en beneficio espiritual de todos sus espectadores.

Yo también seguiré regando el arbolito, amigo. Vale.

~

* FICHA BIBLIOGRÁFICA:

- Andrei TARKOVSKI, Martirologio. Diarios 1970-1986, Ediciones Sígueme, 2011 -trad.: Iván García Sala-

Erbarme dich, mein Gott (La pasión según San Mateo) - J. S. Bach

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

gloriainfinita dijo

Vale, vale... no lo compraré, aunque después de esta 'tesis doctoral tarkovskiana' ya me parece que le conozco de toda la vida. Si alguna vez tengo ocasión de ver 'solaris' 'sacrificio' o alguna otra, prometo aguantar hasta el final, aunque no entienda ni patata o me aburra (no sea-burra-usted)
Conste que siempre me gustó leer los diarios, aunque sean martirologios, puede que el de Andresito no me disgustara. Todo se andará.
Besos.

MARIANO JUAN-R. dijo

Qué te parece, Glory, lo de las letritas del anti-kakaspam: "Orgist Venus,". No sé yo, pero estos gnomos... tal que sanadores y visionarios tarkovskianos (metámosle un poco de humor a la cosa, ¿cierto?). Bueno a lo que iba o fuese. Que sí: caso de que te estrenes con Andréi, please, con "Andréi Rublev" (the best one). Y que no: lo del libro, por lo "expensive" a tus expensas y porque te deprime una "jartá" y no están los asuntos como para ennegrecerlos más de la cuenta cromática. Más claro no puedo ser.

Ahora que, lujazo tú de "ragazza" (sin necesidad de maleta), ya puedes operar en la penunmbra y decidirte. No te olvides que la maravilla ya está en dvd esperándote con generosidad y gran placer: el que tú te mereces, mozuela.

Besos "cumplidora": nunca ví, moza tan ... como la vaquera de la "Infinitosa".

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EN ESTE BLOG VOY A ESCRIBIR DE MODO DESENFADADO SOBRE BUEN CINE Y LIBROS RECOMENDABLES, PERO TAMBIÉN DE LO QUE APETEZCA AL HILO DE LA PERIPECIA VITAL (MISCELÁNEAS AL FIN Y AL CABO), PROCURANDO NO FALTAR A LA CITA DEL FIN DE SEMANA CON NUEVAS ENTRADAS, SIEMPRE QUE A LA INSPIRACIÓN (¡ESA CANALLA!) NO LE DÉ POR IRSE A CORTAR EL CUPÓN.

TAMBIÉN IRÉ PUBLICANDO ALGUNAS FOTOGRAFÍAS ESTIMULADAS, SIQUIERA MIAJITA, POR AQUELLOS "MAGIC TIME" QUE TANTO CELEBRABA, SIN MORIGERACIÓN ALGUNA EL GRAN JACK LEMMON DE "DÍAS DE VINO Y ROSAS". AUNQUE AQUÍ SERVIRÁN, APARTE DE ESTÍMULO VISUAL, COMO PRETEXTO PARA ESCUCHAR CANCIONES PREDILECTAS O PARA DIVAGAR A VUELA TECLA.

Y BUENO, AMIGOS, YA SOLO QUEDA DAROS LA BIENVENIDA, SI NO CON EL "RANGOLI" BENGALÍ (VÉASE: "EL RÍO" DEL GRAN RENOIR), SÍ CON MI MEJOR DISPOSICIÓN. TENIENDO EN CUENTA, ESO SÍ, QUE LA VIDA ES "ONDULANTE" (MONTAIGNE DIXIT).

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MATIZ ÚLTIMO (31 DICIEMBRE 2013): DIVERSAS Y ABSURDAS DIFICULTADES TÉCNICAS ME IMPIDEN SEGUIR PUBLICANDO EN ESTA COMUNIDAD, POR LO QUE DOY POR FINALIZADA ESTA AVENTURA CIBERNÉTICA DE CUATRO AÑOS (2010-13). GRACIAS A LOS VISITANTES, COMENTARISTAS Y AMIGOS "COMUNEROS". HA SIDO UN PLACER, SIN DUDA. Y COMO CREO QUE LA PERMANENCIA DEL BLOG ES UNA MODESTA CONTRIBUCIÓN AL BIEN PÚBLICO CULTURAL, QUE TANTO HAY QUE CUIDAR SIEMPRE, NO SERÉ YO QUIEN LO ELIMINE DE LA WEB.

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