01 Feb 2013

CINE: "CONVENCIÓN EN CEDAR RAPIDS" (MIGUEL ARTETA, 2011)

Escrito por: MARIANO JUAN-R. el 01 Feb 2013 - URL Permanente

Bueno, no me negarán que el título es inequívoco y que le hace a uno pensar de inmediato en varios especialistas reunidos en un seminario, celebración o feria de casi segura impronta comercial. Si además sabemos que se trata de agentes de seguros, entonces ya no cabrá duda que, aunque no nos vayamos a encontrar con el Walter Neff (Fred MacMurray) de esa obra maestra que será eternamente Perdición (Billy Wilder, 1944), será más que probable que alguno de ellos comprometa a algún cliente a firmar una póliza, si no de doble indemnización, sí con alguna que otra cláusula más o menos sofisticada o, incluso, esotérica. Es curioso esto de las aseguradoras. Yo en cuanto oigo la más mínima mención en esta materia echo mano a la cartera y ya no digo más para que nadie se sienta incomodado o aludido por la ironía explícita. Pero claro, es que ya han sido varias averías en el hogar dulce hogar e inefables las experiencias tenidas con ese “benemérito” sector asegurador.

Nada que ver con lo dicho por lo que se refiere a esta rutilante comedia del puertorriqueño Miguel Arteta, cineasta desconocido para mí, si bien veo en el “Imdb” que ha firmado la realización de varios episodios de afamadas series de TV norteamericanas, entre ellas mi muy admirada y absolutamente recomendable A dos metros bajo tierra. Y mira por dónde la sorpresa (y el estreno con ella) ha sido gratísima, ya que en esa convención celebrada en un hotel de una ciudad del estado de Iowa, lo de menos serán las pólizas, las coberturas o los arcanos de las cláusulas entre líneas. Y lo de más, será la absoluta celebración de las situaciones hilarantes, rompedoras, cómicas sin tasa resaltadas todas ellas con un ritmo prodigioso, diálogos sutiles y una chispa, una vena cómico-grotesca, que encarna la mayoría del reparto con un salero y un desparpajo incontestables.

Arteta ha sabido dotar de frescura y espontaneidad su historia, sin alardes de cámara ni sutilezas caligráficas de puesta en escena. Saca un gran partido al hotel, al espacio escénico en que se desarrollan la mayoría de las secuencias del filme y, como se ha matizado, se deja llevar por un guion medido al milímetro, equilibradísimo y con unas dosis de creciente comicidad soberbiamente representadas en unos personajes encantadores, cómplices máximos del espectador. En este sentido, me ha resultado especialmente atractivo el agente Tim Lippe, interpretado por Ed Helms, actor desconocido para este cinéfilo de guedejas más bien canas que teclea en este instante, al que he relacionado con el desopilante Jerry Lewis que tantos líos ocasionaba antaño, allá por los cincuenta-sesenta del pasado siglo, en los grandes almacenes, en las clínicas de caso clínico, en las trincheras del frente o allí donde la ocasión la pintaran calva, que diría Carpanta: el inefable comedor de pollos asados.

Junto a él, en un breve papel, casi cameo, una guapísima y madura Sigourney Weaver; un histriónico y simpatiquísimo John C. Reilly (Las horas, Magnolia); una encantadora Anne Heche (Donnie Brasco) y como convincente compañero de dormitorio, Isiah Whitlock Jr., el corrupto senador de Baltimore, Maryland, con una singularísima forma de pronunciar la “ese” de “Shit” (mierda) en esa obra maestra absoluta de serie de TV que es The Wire (David Simon, 2002-2008). En definitiva, una comedia excelente que te reconcilia con la vida, te anima a romper cortapisas y tabúes y, last but no least, ironiza hasta la caricatura con los remilgos de lenguaje y los amaneramientos impostores del oficio deshumanizado por el sacrosanto ánimo de lucro.

NB: el filme está editado en dvd en nuestro país por la Twentieh Century Fox-España dentro de su colección “Indie Project”, con una estupenda copia en V.O.S. en castellano.

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23 Ene 2013

CINE: "LA ALDEA MALDITA" (FLORIÁN REY, 1929)

Escrito por: MARIANO JUAN-R. el 23 Ene 2013 - URL Permanente


Hacía dieciséis años desde la última vez. Creo que fue en uno de los añorados ciclos (actor, director, género específico…) de RTVE, en concreto uno dedicado a obras maestras del cine mudo, en donde se pudo degustar la crema y nata de las películas de los años diez y veinte del siglo pasado con cumbres tales como El nacimiento de una nación (David Wark Griffith, 1915), Metrópolis (Fritz Lang, 1927) o Y el mundo marcha (King Vidor, 1928), por citar solo unas cuantas de las emitidas. Y entre ellas, esta maravilla del cineasta Florián Rey, a la que se considera con razón la mejor película de nuestro cine silente, en una copia restaurada por la Filmoteca Nacional y acompañada de una espléndida banda sonora del gran José Nieto, de 1986, dirigiendo a la Orquesta Sinfónica de Valladolid.

Rodada en 1929, una fecha un tanto tardía para el mercado cinematográfico español en la medida en que ya hacía dos años del estreno norteamericano de El cantor de jazz (Alan Crosland), en la que el inefable cantante de music-hall, Al Jolson, cantaba varios temas (Mammy) perfectamente sincronizados con la imagen (el sistema de sonido con disco Vitagroph de la productora Warner Bros.), en lo que iba a ser uno de los hitos de la aparición del cine sonoro y sus películas, pronto, “cien por cien habladas”. Esta adaptación para la gran pantalla de una historia tremebunda y melodramática de celos, honor y maldición celeste en forma de una naturaleza inmisericorde y áspera frente a los esfuerzos del campesinado por sacarle fruto a la cicatera tierra, sorprendía gratamente por su exquisita puesta en escena y acrisolados encuadres pictorialistas.

El cineasta turolense movía virtuosamente la cámara (sobreimpresiones, actores que se acercan hasta confundirse con ella o que se alejan dándole la espalda, planos medios y de detalle…) dotando a las diversas secuencias de un ritmo ajustado y equilibrado en el que sobresalía una mirada antropológica, casi documental, sobre el éxodo rural de una aldea castellana, Luján, presumiblemente segoviana, en la que su población se veía obligada a emigrar huyendo de la miseria y del hambre, justo en 1900. Diversos planos de ricos matices impresionistas sobre la preparación del viaje, le permitían a Rey recrearse en el paisaje (gargantas, cañones, valles), en la aldea (ruinas del castillo, arcos y puentes) y en el atalaje de los carros y animales de carga.

Y dentro de esa diáspora el personaje central de Acacia, interpretado por la atractiva y sobria Carmen Viance, que simboliza el honor mancillado del macho ibérico contemporáneo por su un tanto casquivana conducta al no hacer oídos sordos a los cantos de sirena de la capital segoviana. Unas elocuentes imágenes del callejeo urbano con su frenesí y ajetreo habituales se insertan para constatar la ineluctable seducción de la gran ciudad o de la capital de provincias. Y es entonces cuando la película despliega todo el poder redentor del perdón tras penar la protagonista, cómo no, la correspondiente penitencia, un mucho sádica. Es inequívoco y contundente el mensaje, sobre todo después de pasar la malhadada Acacia por toda una serie de males de impronta bíblica: prostitución, abandono, lapidación, marginación, rechazo y hasta locura; eso sí, redimida finalmente por la gracia del macho hispánico (en el rol del endemoniado Juan, un convincente Pedro Larrañaga, también productor del filme). Y es que ya lo dice, o mejor decía, el anacrónico refrán: “la mujer con la pata quebrada y en casa”. Aunque la fidelidad al sacrosanto honor de todos los demonios le hiciera morirse de hambre y… aburrimiento: ¡Muera conmigo el honor de Palencia, digo de Luján!.

NB: la película fue editada en dvd hace unos años en la magnífica colección de clásicos españoles por la distribuidora Divisa Ediciones. Un “remake”, de 1942, dirigido por el mismo Florián Rey también ha sido editado en dvd, pero en este caso por Filmax y Mercury.

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16 Ene 2013

CINE: "ALTO, BAJO, FRÁGIL" (JACQUES RIVETTE, 1995)

Escrito por: MARIANO JUAN-R. el 16 Ene 2013 - URL Permanente

Bien es verdad que hay gente para todo. Incluso para negarse a ver una película porque ya se ha visto una vez. Y mira que uno insiste en el craso error cometido. Pero nada, que no hay opción ni nueva oportunidad y con ello el disparate crece hasta niveles… exponenciales que diría un exagerado tontiloco. Y, sin embargo, el arte cinematográfico es de los pocos que siempre te invita a la revisión y no tanto porque el placer de las imágenes se vuelva a ratificar indubitadamente, como porque la capacidad de sorpresa nunca queda satisfecha del todo más allá de inevitables decepciones: que también las hay, claro está.

No es este el caso de esta parodia híbrida y sui géneris del director de la excelente Vete a saber (2001). Un filme provocador, irritante por momentos (seguro), pero vital, divertido, anárquico, libre y musical, sí, hasta un punto que resulta casi imposible no dejarse llevar por la cadencia sonora, melancólica, amorosa y subyugante de la vocalista homónima del grupo francés Enzo, Enzo, cuya voz ejerce una seducción irresistible con una calidad de matices jazzísticos en el acompañamiento instrumental que te atrapa y fascina por completo (cuatro hermosas canciones pertencientes a su segundo álbum: “Deux”, publicado en 1994). Mientras, los estupendos intérpretes, en especial el trío de maravillosas actrices que bordan sus papeles con increíble encanto: Nathalie Richard, Marianne Denicourt y Laurence Côte (la inolvidable rebelde "con causa" de esa obra maestra absoluta del gran André Téchiné que es Los Ladrones, de 1996), dan rienda suelta al poder revulsivo del gesto, del movimiento, del paso de baile con irrefrenable pasión liberadora en la pista del “Backstage” parisino.

Me refería antes al carácter híbrido de esta apuesta del amigo Rivette, porque, no cabe duda, que no podemos incluirla con facilidad dentro de los géneros convencionales (comedia, drama, musical…). Además, la indudable autoría de estilo del cineasta francés -ya octogenario pero en plena forma de acuerdo con su gratísima y reciente El último verano (2011), con los magníficos Jane Birkin y Sergio Castellito en sendos personajes protagónicos-, se resistiría a tal encasillamiento y sus bellas imágenes se escurrirían como un congrio del habitual afán clasificatorio. Aquí nos encontramos con un inspirado “collage” narrativo, rabiosamente individual, irónico y distanciado que invita al espectador a dejarse llevar con los enredos existencialistas y lúdicos de sus criaturas: unos actores que se mueven (bailando, en verdad, con envidiable complicidad física) con un constante estímulo comunicativo, hablador (casi lenguaraz), pero sin que el magnético lenguaje corporal quede marginado: todo lo contrario.

Lo de menos es la trama y de hecho hay muchos momentos en donde el lenguaje, las palabras, parecen sobrar, llenar un vacío entre pasos y coreografías asilvestradas, aparentemente. Estamos en territorio Rivette y, por tanto, la puesta en escena es exquisita, medida hasta un punto minucioso y delirante (recordemos su fascinante La bella mentirosa, de 1991). Nada queda a la arbitrariedad aunque sus libérrimas imágenes hagan pensar otra cosa. Y si la duración alcanza casi las tres horas, no será porque la historia se escape de las manos del cineasta, sino por la maravillosa alegría de vivir que se desprende de estas calidades visuales y sonoras que exigen continuidad y que parecen insinuarle, casi susurrarle, al espectador una irrechazable oferta seductora: ¿Bailas?.NB: no me consta que esté a la venta en dvd en España esta deliciosa película de Rivette que, a no tardar, pronto tendremos la oportunidad de disfrutar en nuestro país. De momento, habrá que contentarse con las grabaciones caseras del ya venerable sistema Vhs pero con gran calidad de imagen todavía. 

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08 Ene 2013

CINE: "FURTIVOS" (JOSÉ LUIS BORAU, 1975)

Escrito por: MARIANO JUAN-R. el 08 Ene 2013 - URL Permanente


No estoy seguro del todo, pero creo que disfruté de esta obra maestra en su estreno madrileño a finales de 1975 (¡buen año este!) en el hoy desaparecido cine California, el de la calle Andrés Mellado del castizo barrio monclovita. Por entonces ya yo (yo ya: gracias por todo maestro don Fernando Fernán-Gómez) tenía casi dieciocho años y hacía ya varios que no tenía ningún problema para entrar en los cines sin necesidad de mostrar el dni: ventajas del palmito coetáneo. Pero sí que tuve alguno para volver a la normalidad y recuperarme del brutal impacto recibido con las imágenes de la película de Borau: un verdadero catálogo de la estulticia, corruptela, maldad y crueldad humanas que me dejó un poso sólido de amargura y desazón durante mucho tiempo.

No solo se trataba de varias secuencias tremebundas, impropias de la finura y sensibilidad constatadas del cineasta aragonés recientemente fallecido, sino de un auténtico horror, una violencia inaudita desatada contra un animal indefenso: una loba atrapada en un cepo de caza furtiva cuyos alaridos de dolor perforan el tímpano y el corazón del espectador y que, finalmente, recibirá unos golpes de gracia (maldita, desde luego) con un sanguinario azadón. No quiero yo contribuir aquí y ahora a reabrir un debate que ya en su día llevó a diversas asociaciones y protectoras animalistas a denunciar la violencia brutal, gratuita y canallesca de estas secuencias. Pero no se puede escribir mínimamente de esta gran película, sin hacer mención por escueta que sea, de este atropello bárbaro. Otro más de la asesina naturaleza humana: ayer mismo leía que un jinete menorquín se cebó a golpes con una barra de hierro contra su caballo trotón por haber cometido un error que le impidió ganar la carrera provocándole la muerte por las lesiones y la fatal caída que sufrió al intentar huir de la salvaje paliza: bendito país de todos los demonios y del toro de Tordesillas, del holocausto taurino, de gallos con la cabeza cercenada (Las Hurdes, 1932, de Buñuel), de galgos ahorcados, de encierros y demás jolgorios festivos del cafrerío nacional ante la permisividad y connivencia cómplice de nuestros gobernantes con el farias en la boca y la miseria en el corazón.

Pero retornemos al asunto cinéfilo para matizar que, si bien he estado muchos años negándome sistemáticamente a volver a ver este filme por la barbarie apuntada, mira tú por dónde, la lectura del último número del mes de enero de la estupenda revista Caimán. Cuadernos de Cine me ha estimulado lo suficiente como para suspender el escrúpulo animalista. En concreto, varios artículos de homenaje al director de Leo y uno especialmente atractivo de Manuel Gutiérrez Aragón que rememora, entre otros aspectos, cómo llegaron a escribir Borau y él el magnífico guion de la película.

Una experiencia, la del rodaje, que rememora el que fuera presidente de la Academia del Cine Español, en un delicioso comentario incluido como extra en la edición en dvd de Furtivos que sacó hace ya algunos años el diario El País en su formidable colección de Cine Español. En particular, alude a cómo Gutiérrez Aragón y él pergeñaron una historia que tenía que tener como protagonistas indiscutibles dos elementos fundamentales: por una parte, la presencia de un bosque, de una naturaleza omnipotente con toda su belleza y brutalidad, como una metáfora de una sociedad hiperviolenta que acosa, acecha y persigue al individuo y, por la otra, la participación de la gran actriz Lola Gaos (la inolvidable Saturna en la obra maestra de don Luis Buñuel: Tristana).

Y, en efecto, esos dos elementos no solo casaron a la perfección, sino que vertebraron otra historia mágica de España, un cuento cruel, en donde los escopetazos recurrentes bien podríamos afirmar que se dirigían con sutileza y rigor no solo contra los ciervos y venados del coto boscoso, sino contra la propia dictadura franquista. Es increíble que esta maravilla lograra rodarse, primero, y estrenarse, después, en nuestro país cuando todavía la censura -y con ella el dictador- seguía dando sus últimos estertores (si bien acabando el inefable 1975 una película tan violenta y polémica como La naranja mecánica, de Stanley Kubrick, creo recordar que obtuvo el informe favorable de los cerriles censores franquistas).

Hablamos, pues, de uno de los grandes logros del cine español, con un ritmo modélico, gran riqueza de planos y una fotografía deslumbrante del gran Luis Cuadrado (director también de la de La caza y de la de El espíritu de la colmena, otras dos cumbres de nuestra cinematografía de Carlos Saura y Víctor Erice, respectivamente) con la magnífica colaboración como segundo operador de Teo Escamilla. Sobre el reparto, solo puedo decir que todos los actores ofrecen un auténtico recital, con mención especial para la ya citada Lola Gaos que borda un personaje inolvidable por su naturalidad, maldad, molicie y crueldad no exenta de un perturbador erotismo alacre. Alicia Sánchez, por su parte, personifica una joven rebelde y enamoradiza, sensual, guapetona y buena actriz. Mi querido Ovidi Montllor, el maravilloso cantautor de Alcoi tan añorado (Perque vull, Teresa, Sí, senyor…y tantas inolvidables canciones), en uno de sus primeros papeles cinematográficos, da el perfil adecuado al representar a un introvertido y enmadrado cazador furtivo de turbia convivencia familiar. Es de destacar que el papel del gobernador provincial lo representa el propio Borau con loable convicción, al no poder conseguir la participación prevista de José Luis López Vázquez.

No quisiera terminar estos apuntes sin mencionar el absurdo, la estupidez, perpetrados al doblar a varios de los actores principales como el propio Ovidi (con su peculiar tono viril y la soberbia voz que tenía), Alicia Sánchez o el mismo Borau (doblado, además, por un actor tan reconocible como Rafael de Penagos). Pero, constatados el dislate del doblaje y la insoportable crueldad contra los animales, este Furtivos no solo se mantiene fresco y lozano, eternamente joven (como la música de Vainica Doble, aquel dúo femenino de inolvidables voces, autor del pegadizo tarareo recurrente de la banda sonora), sino que se consolida como una de las imperecederas obras maestras del cine español.

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29 Dic 2012

ANTE TODO SEAMOS ORIGINALES: UNA ANTOLOGÍA PERSONAL DE LIBROS Y PELÍCULAS RECOMENDABLES SIN NADA QUE VER CON LA ACTUALIDAD MEDIÁTICA

Escrito por: MARIANO JUAN-R. el 29 Dic 2012 - URL Permanente

DON BENITO PÉREZ GALDÓS
NOTA PREVIA: Las "alegrías" relacionadas con el formato del texto (tamaño de fuente, color, negrita...) son "autoría" exclusiva del automatismo del servidor comunitario.

Y para despedir el año, amigos, aquí hago constar una relación más que recomendable con libros y películas disfrutados en este ya agonizante 2012, por orden cronológico y con poco que ver, por fortuna, con la actualidad mediática:

* Andrei TARKOVSKI, Andrei Rubliov. El guion literario

* Andrei TARKOVSKI, Esculpir en el tiempo
* Marina TARKÓVSKAYA (ed.), Acerca de Andrei Tarkovski
* Alexandr S. PUSHKIN, Dubrovski. Los relatos de Belkin
* William GOLDING, El señor de las moscas
* Víctor ERICE y Jos OLIVER, Nicholas Ray y su tiempo

* Josep PLA, Viaje en autobús
* Román GUBERN et al., Historia del cine español
* René JORDAN, Marlon Brando
* Ramón GÓMEZ DE LA SERNA, RAMÓN, Automoribundia
* CUADERNOS DE LA ACADEMIA, En torno a Buñuel (monográfico)
* José María TORRIJOS (ed.), Edgar Neville, 1899-1967. La luz en la mirada
* Josep PLA, Un viaje frustrado. Contrabando
* Juan Francisco ARANDA, Luis Buñuel. Biografía crítica
* Benito PÉREZ GALDÓS, Fortunata y Jacinta
* VVAA, La torre de los siete jorobados. Una película de Edgar Neville
* Edgar NEVILLE, Obras selectas
* Juan Antonio RÍOS CARRATALÁ, Una arrolladora simpatía. Edgar Neville: de Hollywood al Madrid de la posguerra

 

* Juan Antonio de ZUNZUNEGUI, El mundo sigue
* Pío BAROJA, “La lucha por la vida” (trilogía): La busca, Mala hierba, Aurora roja
* Julio CARO BAROJA, Los Baroja
* Ángel FERNÁNDEZ-SANTOS y Víctor ERICE, El espíritu de la colmena (guion)
* Carlos SAURA y Rafael AZCONA, La prima Angélica (guion)
* José ÁLVAREZ JUNCO, Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX
* César ARCONADA, Concha Velasco. Diario de una actriz
* Graham GREENE, El fin de la aventura
* Román GUBERN y Paul HAMMOND, Los años rojos de Luis Buñuel
* Leopoldo ALAS, CLARÍN, La Regenta
* Gonzalo TORRENTE BALLESTER, “Los gozos y las sombras” (trilogía): El señor llega, Donde da la vuelta el aire, La Pascua triste
* Asa BRIGGS (dir.), El siglo XIX
* Eduard Laurence DOCTOROW, Ragtime
* Jane AUSTEN, Orgullo y prejuicio

- - - - - -

* MUJERES EN VENECIA (Joseph Leo Mankiewicz)
* MY BLUEBARRY NIGHTS (Kar Wai Wong)
* LA VERGÜENZA (Ingmar Bergman)
* EL VISITANTE (THE PLOMBER) (Peter Weir)
* LA ÚLTIMA OLA (Peter Weir)
* COUP DE TORCHON (Bertrand Tavernier)
* AL AZAR, BALTASAR (Robert Bresson)
* LOS TESTIGOS (André Téchiné)
* LA MIRADA DE ULISES (Theo Angelopoulos)
* EL HOMBRE DEL TRAJE GRIS (Nunnally Johnson)
* INTIMIDAD (Patrice Chéreau)
* UN PROFETA (Jacques Audiard)
* EL RAPTO DE BUNNY LAKE (Otto Preminger)
* FLAMENCO, FLAMENCO (Carlos Saura)
* CAMINO A LA PERDICIÓN (Sam Mendes)
* AMOR ENTRE RUINAS (George Cukor)
* NOCHES EN LA CIUDAD (Bob Fosse)
* HOMBRES (Fred Zinnemann)
* RIFIFÍ (Jules Dassin)
* TRAS EL ENSAYO (Ingmar Bergman)
* UNA MUJER DE ÁFRICA (Claire Denis)
* TIEMPO DE TORMENTA (STORMY WEATHER) (Andrew L. Stone)
* CHICAGO, AÑO 30 (Nicholas Ray)

* EL CLAN DE LOS SICILIANOS (Henri Verneuil)
* IMPULSO CRIMINAL (Richard Fleischer)
* LA SIRENA DEL MISSISSIPPI (François Truffaut)
* DELITOS Y FALTAS (Woody Allen)
* EL DESENCANTO (Jaime Chávarri)
* EL FUGITIVO (Andrew Davis)
* NEIL YOUNG: HEART OF GOLD (JONATHAN DEMME)
* OTROS TIEMPOS (André Téchiné)
* LA ÚLTIMA NOCHE DEL TITANIC (Roy Ward Baker)
* HOMBRES ERRANTES (Nicholas Ray)
* ÁGORA (Alejandro Amenábar)
* UNA HISTORIA VERDADERA (David Lynch)
* POLICE (Maurice Pialat)
* ÉRASE UNA VEZ EN HOLLYWOOD (Jack Haley Jr.)
* THAT’S ENTERTAINMENT (ÉRASE UNA VEZ EN HOLLYWOOD, PARTE II) (Gene Kelly)
*
EL JUSTICIERO (Elia Kazan)
* JACKIE BROWN (Quentin Tarantino)
* EL GRAN CARNAVAL (Billy Wilder)
* LA CHICA DEL TREN (André Téchiné)
* ELISA, VIDA MÍA (Carlos Saura)
* MUÑECOS INFERNALES (Tod Browning)
* EL CORAZÓN DEL BOSQUE (Manuel Gutiérrez Aragón)
* EL ÁRBOL DE LA VIDA (Terrence Malick)
* HANA-BI (Takesi Kitano)
* SOLO UN BESO (Ken Louch)
* DOS AÑOS DESPUÉS (Agnès Varda)
* EL NIÑO DE LA BICICLETA (Jean-Pierre y Luc Dardénne)
* EL ÚLTIMO VERANO (Jacques Rivette)


* TREME 1ª Y 2ª TEMPORADAS (David Simon) (serie tv)
* ANOTHER YEAR (Mike Leigh)
* LOVE ACTUALLY (Richard Curtis)
* EL PÍCARO (Fernando Fernán-Gómez) (serie tv)
* NADER Y SIMIN: UNA SEPARACIÓN (Asghar Farhadi)
* EL INDOMABLE WILL HUNTING (Gus Van Sant)
* LAS MALAS HIERBAS (Alain Resnais)
* BREAKING AND ENTERING (Anthony Minghella)
*
EL HAVRE (Aki Kaurismäki)
* LA JUNGLA DE ASFALTO (John Huston)
* L.A. CONFIDENTIAL (Curtis Hanson)
* OBSESIÓN (Douglas Sirk)
* LAS NIEVES DEL KILIMANJARO (Robert Guédiguian)
* STOP MAKING SENSE (Jonathan Demme)
* BEGINNERS (Mike Mills)
* SOMBRAS EN EL PARAÍSO (Aki Kaurismäki)
* COPIA CERTIFICADA (Abbas Kiarostami)
* LA HIJA DE D’ARTAGNAN (Bertrand Tavernier)
* SPARTAN (David Mamet)
* ROBERTA (George Stevens)
* VOLVER (Pedro Almodóvar)
* VATEL (Roland Joffé)
* ARIEL (Akis Kaurismäki)
* POR MÍ Y POR MI CHICA (Busby Berkeley)
* MARÍA LLENA ERES DE GRACIA (Joshua Marston)
* BOB EL JUGADOR (Jean-Pierre Melville)
* REVOLUTIONARY ROAD (Sam Mendes)
* EL ESTADO DE LA UNIÓN (Frank Capra)
* PARÍS, JE T’AIME (Olivier Assayas et al.)
* LOS DESCENDIENTES (Alexander Payne)
* CASA DE LOS BABYS (John Sayles)
* CONTRATÉ A UN ASESINO A SUELDO (Aki Kaurismäki)
* SU GRAN DESEO (Douglas Sirk)
* JULIO CÉSAR (Joseph Leo Mankiewicz)
* YANQUI DANDY (Michael Curtiz)
* RÍO ROJO (Howard Hawks)
* YO CONFIESO (Alfred Hitchcock)
* EL INVISIBLE HARVEY (Henry Koster)
* CON ÉL LLEGÓ EL ESCÁNDALO (Vincente Minnelli)
* ZIEGFELD GIRL (Robert Z. Leonard)
* LA STRADA (Federico Fellini)
* LLÉVAME A VER EL PARTIDO (Busby Berkeley)
* UN CORAZÓN EN INVIERNO (Claude Sautet)
* EL VELO PINTADO (John Curran)

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16 Dic 2012

CINE: "EL INVISIBLE HARVEY" (HENRY KOSTER, 1950)

Escrito por: MARIANO JUAN-R. el 16 Dic 2012 - URL Permanente

Un pooka, según se puede leer en el subtitulado de la versión original de esta deliciosa comedia, es una especie de duende según las leyendas de la cultura celta. Una criatura dotada de poderes especiales que puede adoptar diversas formas, siempre de gran tamaño, para corporeizarse y que suele ejercer una influencia benéfica acompañada, eso sí, de una conducta un mucho zascandil y traviesa. Pues bien, un pooka bastante peculiar: un gran conejo de seis pies de altura llamado “Harvey”, cuyo nombre da título al filme del artesano Koster (La túnica sagrada, 1953; Desirée, 1954), y que cuenta con la sorprendente cualidad de ser invisible para la mayoría de los personajes de esta simpática, amable y elegante comedia coral, es su inopinado protagonista principal, con permiso del gran James Stewart (1908-1997) que interpreta a su entrañable y cómplice amigo: Elwood P. Dowd. Un simpático borrachín que va repartiendo amabilidad y sonrisas a los demás, una vez convencido de que la inteligencia por sí misma es insuficiente para darle un sentido humanista e integrador a su vida.

La historia está basada en la obra teatral de la escritora norteamericana Mary Chase (1906-1981) -coguionista, por cierto, de la película junto a Oscar Broadney-, por la que obtuvo el premio Pulitzer en dramaturgia de 1945 y que, estrenada en Brodway en noviembre de 1944, llegó a superar las 1.200 representaciones (Tony Thomas, A Wonderful Life. The Films And Career of James Stewart, Citadel Press, 1988, pp. 135 y ss), consiguiendo un rotundo éxito teatral unos años antes de que fuera adaptada cinematográficamente. Es curioso, en este sentido, que el mismo Stewart interpretara ya a Elwood en el escenario neoyorquino al sustituir, en la temporada de verano de 1947, al actor que había encarnado dicho personaje desde el estreno teatral, Frank Fay, y que lo hiciera tan brillantemente que los productores de la Universal quisieran llevarla a la gran pantalla con él como indiscutible protagonista principal. Y de hecho, en la amplia y rutilante filmografía del gran Stewart, su rol del señor Elwood P. Dowd ha sido uno de los más carismáticos para el público cinematográfico, por la plena identificación de los valores del personaje con los del magistral actor de Indiana, Pennsylvania: amistad, franqueza, bondad, simpatía, humanidad, generosidad, honestidad, altura de miras…

Dicho lo cual, conviene precisar que, en realidad, la trama no se centra tanto en la historia de estos dos singulares amigos, como en una radiografía sutil de las relaciones sociales de una pequeña ciudad de provincias a través de las peripecias de la familia de Dowd: su encantadora y desopilante hermana, la excelente Josephine Hull (Arsénico por compasión, 1944) -que obtendría el oscar a la mejor actriz de reparto-; y su hija solterona, la simpatiquísima Victoria Horne (El fantasma y la señora Muir, 1947). Y sus irrefrenables deseos, en principio, de recluir en una institución psiquiátrica a su infortunado hermano y tío, respectivamente, para así poder ejercer una vida social normalizada con el resto de la parentela y las amistades convencionales.

Este objetivo sanitario primordial se verá trastocado radicalmente con los malentendidos experimentados con la intervención de los psiquiatras, las enfermeras y el personal auxiliar (Cecil Kellaway, Charles Drake, Peggy Daw…), y las insospechadas interrelaciones que se originan al entrar en contacto con el “amigo” del señor Dowd: el sin par Harvey, al que no tendremos el placer de ver, sino a través de un simpático y hogareño retrato, pero al que le reconoceremos, sin duda, la eficacia de su contacto benefactor. Ya que la comunidad, en efecto, se reconocerá poco después mucho más afable, grata, amistosa, bondadosa, solidaria, humana y hasta “capriana” (bien podríamos decir por la indudable huella de Frank Capra en este tipo de historias colectivas), tras haber gozado de los salvíficos efectos de este bálsamo no de Fierabrás, sino de conejo, de un conejo celta… ¡de más de 1.80 m. de altura!.

NB: esta entrañable comedia está editada en dvd en España desde hace ya varios años y se encuentra con relativa facilidad a precios de oferta, v.gr. en El Corte Inglés.


HOLLYWOOD, CALIFORNIA (SEPTIEMBRE DE 1990)

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04 Dic 2012

CINE: "LA TABERNA DEL IRLANDÉS" (JOHN FORD, 1963)

Escrito por: MARIANO JUAN-R. el 04 Dic 2012 - URL Permanente

La crítica tradicional y gregaria ha insistido en lo de “menor”, sin embargo yo tengo a esta película un cariño muy especial, un hueco eterno de gratitud en mi corazón, que me hace verla como una estupenda realización del maestro Ford: uno de sus trabajos más lúdicos en el que, sin duda, debió gozarla sin tasa. La primera vez que yo la disfruté, aun siendo un falso filme de aventuras para niños, era tan jovencito que no recuerdo de ella más que el batir de los bongos y tambores de esos polinesios del Pacífico, habitantes en concreto de la isla de Haleakaloha (así se puede leer el nombre en los subtítulos), un mundo fastuoso de color en una naturaleza edénica y, cómo no en una obra fordiana, las sempiternas peleas a puñetazos entre lingotazos de cerveza y canciones tabernarias que suponen toda una celebración de la camaradería masculina.

Y, en efecto, de todo esto hay a discreción en esta delicia hawaiana del director de ¡Qué verde era mi valle! (1941), en la que quedamos enamorados por completo del paisaje insular, de los hospitalarios nativos (¡ay, ese sistema de conducción del agua que, al decir del gobernador francés, es… indescriptible!: imagínense la de ondulaciones y curvas que presenta ese transporte mediante el movimiento de gráciles beldades isleñas, bailarinas de la “hula” o danza típica hawaiana), de sus músicas y del conmovedor cuento navideño que, en definitiva, viene a resultar esta entrañable historia. Una película realizada, nada más y nada menos, que entre la contribución de Ford con su episodio sobre la Guerra de Secesión (1861-1865) al gran clásico coral de La conquista del Oeste (1962) y su bellísima El gran combate (1964) -qué precioso, por cierto, es su título original: “Otoño cheyenne”-, ya en la última fase de su magistral carrera de cineasta sin par. Y en la que nos brinda una tierna lección de tolerancia, apertura de miras, rechazo del prejuicio racista, amistad más allá del tiempo, lealtad y romanticismo, no exenta, claro está, de sus dosis de paternalismo, bonhomía, ingenuidad y altruísmo (no se recomienda, desde luego, a feministas de enjuto sentido del humor).

Pero, no lo olvidemos, estamos gozando de un cuento solidario, humanista y de reconciliación en que todo contribuye a celebrar no solo la epifanía navideña, sino también la vida misma en un entorno paradisíaco en el que el genial Ford consigue que los espectadores se conmuevan y emocionen y hasta echen alguna que otra lagrimita de felicidad, ojo, sin empalago alguno (ni turrón al alcance de la mano). Quedan en nuestra retina cinéfila muchos momentos inolvidables por su emoción auténtica y por esa sabiduría inigualable del maestro para trocar cada plano en una composición pictórica única, en especial con un marco geográfico como el de esta ínsula paradisíaca del Pacífico. Aquí nadie sobra y todos cumplen con eficacia su función en este filme coral: monjas, sacerdote (un bondadoso Marcel Dalio), marinos (genuflexión, por favor, para el borrachín Gilhooley-Lee Marvin), soldados, diplomáticos (desopilante César Romero), guías, músicos, bailarinas, cantantes en decadencia (impagable Dorothy Lamour muy cómoda en un contexto familiar para la joven actriz que interpretó en 1937 la estupenda Huracán sobre la isla, del mismo Ford), médicos (Jack Warden, en un ajustado y sobrio personaje tan alejado de su canallesco capataz estibador en el recomendable filme de Martin Ritt: Donde la ciudad termina, de 1957) o ese Donovan, capitán de barco y tabernero, que en la piel de John Wayne consigue que nos sintamos como niños divirtiéndose con sus peripecias, correrías y aventuras… amorosas con una Elizabeth Allen, finalmente, que a su vez logra que nos enamoremos como si fuera la primera vez de una maravillosa bostoniana como la que ella representa y que es todo un homenaje fordiano a la mujer: ¡Viva la princesa Manulani y su descendencia!. Deliciosa.

NB: la película está editada en dvd en España desde hace ya varios años por la Paramount Home Entertainment (Spain), en lo que supone una de las mayores chapuzas perpetradas de la edición digital, ya que presenta subtítulos en más de una decena de idiomas pero no en castellano. Grave error sin duda de esta distribuidora para los amantes de la versión original subtitulada entre los que me incluyo. Menos mal que viene con el magnífico doblaje clásico de los excelentes profesionales españoles (Fernando Rey, Fernando Ulloa, Rafael Luis Calvo, Rafael Navarro, Elsa Fábregas, María del Puy, Mª Victoria Durá, Elvira Jofre…), que en los años sesenta-setenta a tantos adolescentes nos hicieron amar al cine además de por la imagen por esas recreaciones sonoras que fueron un verdadero paradigma de amor al oficio y al trabajo bien hecho. Sirvan estas breves líneas de homenaje agradecido a todos ellos.

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19 Nov 2012

CINE: "PARIS, JE T'AIME" (OLIVIER ASSAYAS ET AL., 2006)

Escrito por: MARIANO JUAN-R. el 19 Nov 2012 - URL Permanente

Solo tuvo la rueda de la fortuna que donarme dos viajes para quedar yo también enamorado de París. Y eso que el dominio del francés, sin la ayuda de la “partenaire”, únicamente me daba para pedir alguna que otra “kronenburg”, eso sí saboreada como nunca cerca del palacio de Versalles o en los jardines de Luxemburgo. Por cierto, que no me encontré en ellos con ningún “renoiriano” Boudú ni recién salvado de las aguas, ni a punto de lanzarse a ellas. Qué de magnificos recuerdos no solo viajeros, sino sobre todo cinéfilos de la ciudad luminosa por excelencia, por la que alguna vez la bellísima Jean Seberg repartió el New York Herald Tribune.

Y qué gratísima sorpresa la que me he llevado con esta soberbia película colectiva, coral, polifacética, caprichosa, originalísima como pocas y de rutilante realización e interpretación. Es no ya solo un sentido homenaje visual a la ciudad del Sena, sino un reconocimiento multidireccional a la inspiración amorosa que suscita a este variadísimo elenco de cineastas (los hermanos Coen, Isabel Coixet, Alexander Payne, Olivier Assayas, Gus Van Sant…) que han participado con un muestrario de imágenes esplendentes. La brevedad de las cuales no les ha impedido, todo lo contrario, dar muestra de la aguda creatividad y autoría a cada uno de ellos, con un ritmo ajustado plenamente a estas microhistorias seductoras a pesar del corsé restrictivo de la duración (entre cinco y siete minutos).

Con el citado pretexto de una inequívoca declaración de amor y un acompañamiento musical delicioso (la banda sonora es un lujo), vemos desfilar por esta ronda parisina una sorprendente fauna urbana que demanda, y obtiene, del espectador una complicidad y una empatía absolutas. Desde la estudiante de periodismo musulmana que es toda una experta en el “ligue”, hasta una cartera de Denver en vacaciones amante de las grandes caminatas, pasando por dos viejos enamorados cuyos ojos seductores les siguen haciendo vibrar, un par de mimos conmovedores o por un resucitado Oscar Wilde que ejerce de apuntador de los tímidos entre las tumbas del Père-Lachaise, más de una docena de propuestas nos invitan a disfrutar de este milagro cinematográfico, cuyo único defecto radica en que muchas de ellas quisiéramos que durasen más.

El amplio y heterogéneo reparto, con riquísima participación norteamericana (al igual que en la dirección), da todo un recital interpretativo y contribuye a la credibilidad, sutileza y encanto de la mayoría de los personajes. Para mí ha sido un auténtico placer ver a mis admirados Gerard Depardieu, Ben Gazzara, Gena Rowlands, Fanny Ardant, Juliette Binoche, Miranda Richardson, Natalie Portman, Nick Nolte, Sergio Castellitto, etc., ofreciendo con la generosidad y buen hacer acostumbrados sus equilibradas composiciones en estas, repito, seductoras historias parisinas de obligada y gozosa visión.

NB: el filme está editado en dvd en España por la distribuidora “Vértice Cine” y se encuentra todavía en muchos quioscos a un precio de saldo, ya que fue entregado hace unos meses en alguna colección de periódico.

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29 Oct 2012

CINE: "LA CHICA DE LA FÁBRICA DE CERILLAS" (AKI KAURISMÄKI, 1990)

Escrito por: MARIANO JUAN-R. el 29 Oct 2012 - URL Permanente

Recuerdo la frase como si la estuviera oyendo ahora mismo: “Brutis a mí, no”, solía decir mi tía Maribel cuando su sobrino Marianito le andaba cerca. Y es que las posibilidades de perpetrar alguna hazaña gamberra si yo acechaba alrededor eran, ya lo creo, altamente fructíferas en forma, v.gr.: de una impoluta chaqueta de camarero (la del tío Joaquín) decididamente echada a perder por algún que otro lamparón de tinta dejada caer un poco al socaire golferil. Y, claro, la abuela se cebaba con la más adulta de los protagonistas del incidente. ¡Ah, la tía Maribel, con su nariz respingona, su cara pecosa y su mirada tan cómplice a pesar del incremento de castigos e, incluso, de tortas recibidas sin comerlo ni beberlo, bien es verdad!.´
Qué parecido le encuentro yo ahora a la pariente con la estupenda Kati Outinen, la actriz finlandesa predilecta de Aki Kaurismäki, de la que ya he escrito algún que otro merecidísimo elogio a la hora de hablar de esa maravilla humanista y conmovedora hasta las cachas que es El Havre (2011); y que aquí vuelve a donar un recital de saber interpretativo. Qué excelentes actores siempre los de Kaurismäki, sin duda un magnífico director de sus acrisolados histriones. Sobre todo, teniendo en cuenta que sus rostros suelen sostener en gran medida su caligrafía fílmica con primeros planos recurrentes y una muy escasa presencia dialogística. En el caso de esta soberbia película yo diría que los diálogos escritos apenas rellenarían media cuartilla. Sin exageraciones, casi un filme mudo.
Pero a un buen conocedor de la filmografía del director finlandés no le tiene que sorprender esta relativa caquexia habladora, esta ausencia de palique entre sus personajes. Ya su presencia ante la cámara resulta suficientemente eficaz por sí misma como para requerir la habitual recreación dramatizada de los conflictos, desapegos y frustraciones humanos en directores de otras latitudes menos septentrionales. No se trata, ciertamente, de mi amado cine francés tan dependiente siempre de la plática, de la charlatanería, de la esgrima dialéctica. Con Kaurismäki, por el contrario, la intercomunicación fundamental la hallamos en los “juke-box”, aquellos adminículos musicales de los bares en los que los parroquianos seleccionaban sus melodías favoritas echando una moneda en la ranura (aunque no fueran los diez centavos del gusto del Cuarteto Cedrón en su inolvidable canción), los tocadiscos caseros ad hoc y siempre a punto o en las orquestas con cantante melódico y atenorado que incitan convincentemente a mover el esqueleto y romper la gelidez ambiental.
Pocas palabras, aun menos gestos y caricias amorosos, escasa empatía humana y mucha sordidez ambiental y soledad patológica en esta devastadora película que tanto denuncia la necesidad de salir de un permanente, estructural, exilio interior. Y todo ello con una cámara que seduce al espectador con una esplendente fotografía. Es curiosa la maestría iluminadora de imágenes tan pulcras, límpidas y transparentes en brutal contraste con la pobretería grisú de texto y contexto ambiental. Todas las escenas exteriores, aparte de esa rutilante luz tan protagónica, recalcan siempre la profunda soledad de los personajes, su incomunicación radical, su craso, grueso y gordo pescuezo de indefectible egoísmo existencial. Y sin embargo, es sorprendente cómo el amigo Kaurismaki consigue emocionarnos con esta sórdida historia de una liberación personal, compatibilizando magistralmente la denuncia de una miseria afectiva familiar, metáfora de la explotación de una maquinaria social más amplia y de mayores efectos deletéreos sobre el individuo, con una apuesta decidida por la rebelión del mismo con todas sus consecuencias.
No por capricho arbitrario, más o menos excéntrico, del director de la soberbia Un hombre sin pasado (2002), contemplamos en los primeros minutos del filme la eficacia maquinal, el rigor de las poleas, el ritmo manchesteriano-industrial de émbolos y pistones o el corte ajustado de las cuchillas en la transformación sorprendente y admirable, en verdad, de los troncos de madera en cajas de fósforos perfectamente empaquetadas y con la etiqueta bien adherida gracias al toque obrero final de la chica explotada, inmisericordemente (y no solo en ella) de la fábrica de cerillas. No se la pierdan.
NB: La película está editada en dvd en España por nuestra vieja conocida distribuidora Cameo, dentro de un pack sobre el director finlandés que incluye también los excelentes filmes: Sombras en el paraíso (1986) y Ariel (1988).

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06 Oct 2012

CINE: "LA HIJA DE D'ARTAGNAN" (BERTRAND TAVERNIER, 1994)

Escrito por: MARIANO JUAN-R. el 06 Oct 2012 - URL Permanente

En este blog tan proclive a lo nostálgico-sentimental el querido cinestudio “Griffith” ya ha tenido el protagonismo que, sin duda, le corresponde en mi acervo cinéfilo-afectivo, como no podía ser menos y así certifiqué con su oportuno post. Pero entre las películas disfrutadas que en el mismo mencioné no figuraban las primeras de la amplia y brillante filmografía del amigo Tavernier, sin duda uno de los grandes cineastas europeos, que tuve el placer de ver por primera vez allí: El relojero de Saint Paul (1974), Que la fiesta comience (1975) y El juez y el asesino (1976), con esos monstruos franceses de la interpretación, en las dos primeras, como Jean Rochefort y el ya fallecido (en 2006) el siempre añorado Philippe Noiret, entrañable D’Artagnan en esta magnífica parodia híbrida de filme de género histórico y de aventuras, por una parte, y de auténtica charada desopilante, por la otra.

Es claro que Tarvenier se encuentra cómodo en esta revisitación del barroco siglo XVII, la época de la gran crisis europea (La Guerra de los Treinta Años) y las rebeliones modernas (John H. Elliott dixit) con permanentes luchas hegemónicas, banderías y rondas nobiliarias conspiratorias, dominio de validos (en España el Duque de Lerma, primero, y el Conde-Duque de Olivares, después) y la irresistible ascensión como potencia en Europa de la Francia de los cardenales Richelieu y Mazarino que tanto harían por prepararle el futuro esplendor al “Rey Sol”, Luis XIV (“El estado soy yo”).

La atmósfera, el ambiente, están perfectamente conseguidos y la recreación de la época, el vestuario, la música (Philippe Sarde), el marco palacial y arquitectónico tanto rural como urbano son deslumbrantes. Con una luz matizada, granulosa, cenicienta de un relieve cromático que es toda una belleza, sobre todo en las escenas nocturnas soberbiamente iluminadas (Patrick Blossier es el director de fotografía) o en las rodadas en la campiña, con nieblinas que ciernen de densa bruma el follaje del bosque, las estupendas cabalgadas por las praderas o los duelos y lides de los espadachines en diversos escenarios callejeros, palaciegos o fluviales.

El elenco de actores es magnífico con el conocido trío de mosqueteros (Athos, Porthos y Aramis) interpretados con gracia, desparpajo y ágiles composiciones a pesar de los ya un tanto quejumbrosos y artríticos personajes inmersos, sin duda, en una avanzada madurez, aunque no por ello menos dorada en lo relativo a placeres, ambiciones y honores o en su esgrima magistral. Entre ellos sobresale, en especial, Sami Frey como Aramis, uno de los miembros de aquel inolvidable trío de jóvenes de la maravillosa Banda aparte (1964), de Godard. O Claude Rich, como el tragicómico Duque de Crassac, máximo facedor de tuertos de la trama conspiratoria (y posterior desalmado militar aristócrata en la sublime Capitán Conan, de 1996).

Y qué decir del ya citado Noiret como D’Artagnan o, tal vez, cabría matizar mejor, como el padre de Eloise, esa singular y sin par “mosquetera” que acapara el título del filme para sí, llena de entusiasmo, coraje y rebeldía (una excelente y preciosa Sophie Marceau); pues que, de nuevo, nos encontramos con otro recital del inmenso actor francés al que tantos excelentes momentos de cine debemos los cinéfilos: aparte de las ya citadas (y sin, como tantas veces se reitera, ánimo de ser exhaustivo), recomendaré con fervor este póquer de obras maestras: Coup de tourchon (o 1280 almas) (1981), La vida y nada más (1989), ambas del mismo Tavernier; Masques (1987), de Claude Chabrol o la poco conocida en España pero otra charada maravillosa, Les côtelettes (2003), de Bertrand Blier.

En definitiva, y discrepando de la relativa minusvaloración crítica de este filme, no se pierdan una de las obras más deliciosas y jacarandosas de uno de los mejores cineastas franceses de todos los tiempos: nuestro admirado Bertrand Tavernier (Hoy comienza todo, Salvoconducto).
NB: la película está co-editada en dvd en España por Filmax y Divisa con su formato panorámico original respetado, tanto doblada como en versión original francesa con subtítulos en español y con una soberbia calidad de imagen.

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DE QUÉ VA LA COSA

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MISCELÁNEAS CULTURALES COMPARTIDAS

EN ESTE BLOG VOY A ESCRIBIR DE MODO DESENFADADO SOBRE BUEN CINE Y LIBROS RECOMENDABLES, PERO TAMBIÉN DE LO QUE APETEZCA AL HILO DE LA PERIPECIA VITAL (MISCELÁNEAS AL FIN Y AL CABO), PROCURANDO NO FALTAR A LA CITA DEL FIN DE SEMANA CON NUEVAS ENTRADAS, SIEMPRE QUE A LA INSPIRACIÓN (¡ESA CANALLA!) NO LE DÉ POR IRSE A CORTAR EL CUPÓN.

TAMBIÉN IRÉ PUBLICANDO ALGUNAS FOTOGRAFÍAS ESTIMULADAS, SIQUIERA MIAJITA, POR AQUELLOS "MAGIC TIME" QUE TANTO CELEBRABA, SIN MORIGERACIÓN ALGUNA EL GRAN JACK LEMMON DE "DÍAS DE VINO Y ROSAS". AUNQUE AQUÍ SERVIRÁN, APARTE DE ESTÍMULO VISUAL, COMO PRETEXTO PARA ESCUCHAR CANCIONES PREDILECTAS O PARA DIVAGAR A VUELA TECLA.

Y BUENO, AMIGOS, YA SOLO QUEDA DAROS LA BIENVENIDA, SI NO CON EL "RANGOLI" BENGALÍ (VÉASE: "EL RÍO" DEL GRAN RENOIR), SÍ CON MI MEJOR DISPOSICIÓN. TENIENDO EN CUENTA, ESO SÍ, QUE LA VIDA ES "ONDULANTE" (MONTAIGNE DIXIT): ¡POR FORTUNA! (AÑADO YO).

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