17 May 2008

Una historia nada real

Escrito por: Marcelino Madrigal García el 17 May 2008 - URL Permanente

El buen hombre estaba ansioso. No hacia mas que mirar el reloj y fijaba la vista en el segundero como si quisiera hipnotizarlo. Movía nerviosamente el ratón de un lado a otro, recorriendo las 4 esquinas del monitor, y luego con un giro de muñeca dejaba el cursor en medio de la pantalla.

Cuando por fin las horas se clavaron recogió su chaqueta y con un paso más que acelerado llego en apenas 5 minutos a la tienda. El dependiente le reconoció en seguido, no en vano desde que anunciaron la salida del AITELEFON 5G todos los días desde que el buen hombre se había apuntado a la lista de espera lo había llamado, enviado un e-mail a la tienda, o simplemente se había acercado a la tienda a preguntar si había llegado cuando ya sabía que no lo había hecho. Siempre el buen hombre terminaba su perorata con un " ¡A que mola!".

Así pues en cuanto lo vio aparecer se agacho detrás del mostrador y extrajo esa caja metálica que reflejaba la luz de los ojos del buen hombre como si fuera un espejo.

- ¿Ya?

- Sí, acaba de llegar, ¿Se lo envuelvo?

- No, no

El tipo abrió la caja sin ningún cuidado e incluso el bluetooth fue a caer a los pies del tendero. El tendero se agacho a recogerlo y se levantó para devolvérselo. No habían pasado ni 4 segundos y el buen hombre ya había abierto la tapa de la batería e insertó el SIM de su viejo móvil de hace 6 meses.

Lo encendió y según apareció la pantalla de bienvenida el buen hombre puso la misma cara que nuestros antepasados al ver el primer fuego. Una musiquilla simple sonó en el ambiente.

Las 4 o 5 personas que había en la tienda se acercaron aquella musiquilla con un rumor de admiración.

- El nuevo Aitelefón, ¡Como mola !

-El bueno hombre les dejaba mirar por encima de su hombro aquella maravilla tecnológica mientras movía con un solo dedo los iconos, haciéndolos interpretar una suerte de street dance.

De pronto sonó una melodía más aguda. Un mensaje multimedia de nueva generación

- ¡Fíjate los recibe al instante!

El buen hombre sonrío asintiendo con suficiencia, abrió el mensaje y la habitación pareció iluminarse.

Como el rostro del buen hombre.

De pronto los colores de la cara mudaron a un rojo intenso, y después a un verde. La mano se abrió y el Aitelefón cayó a la papelera, imitando una canasta de 3 puntos.

La voz resonaba en el fondo, aún cuando el buen hombre se desplomaba en medio de la tienda.

- Pepe, soy tu mujer. Me voy con el vecino que no sabe ná de informática, pero mira tú que tiene. Y no necesita batería

El vecino mostraba sus atributos en la pantalla a toda definición mientras el corrillo asentía.

- ¡Jo con el vecino!

Cuentos muy cortos (para los que nacimos cansados) 156

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Nynaeve dijo

Pues no será real, pero algo por el estilo le ha pasado a más de uno, seguro...

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