28 Sep 2008
Consentimos
Consentimos. No nos engañemos. Consentimos.
Consentimos que los defensores de la libertad sean los que nos digan que descarguemos lo que queramos porque en Internet es gratis. Que es nuestro derecho, que debemos hacerlo. Los aupamos y los vitoreamos porque descargar un disco , o una peli, o un juego o lo que nos de la gana es nuestro derecho como privilegiados nativos digitales. Nos dicen que somos una generación de ganadores, que tenemos el mundo a nuestros pies, y que con nuestros blogs y nuestra participación en la red estamos construyendo el futuro. Que todo el mundo tiene las mismas oportunidades en esta era, que si escribes cualquier cosa te leerán, que eres poderoso, que las empresas tiemblan y los gobiernos se doblegan. Igual hasta se montan un chiringuito donde especular juntando tantos y tantos escritos de denuncia, ilusiones y gilipolleces que escribimos para desahogarnos. E igual nos tendrán un tiempo entretenidos votándonos unos a otros, o unos contra otros, haciéndonos creer importantes, y que decidimos algo realmente valioso, mientras en la televisión nos muestran la dosis diaria de lo que debemos creer, comentar y escribir al día siguiente. Y vuelta a empezar. No dirán nada de todos los demás derechos que tienes, y que día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto, son pisoteados.
Esos, dan lo mismo.
Consentimos que nos enseñen mil cacharros súper-caros, y consentimos en que creamos que seremos el mejor de los tipos que todas las mañanas van en transporte publico hacinados simplemente por poseerlo, o menospreciar al de al lado que consiguió el que era mejor hace un mes, gracias a que ellos están ahí para enseñarnos y educarnos, y permitirnos recitar de carrerilla la lista completa de funcionalidades. Eso da lo mismo, aunque luego hagan burla del mismo tipo porque no sabe que “haver”, es “a ver”. Nos educan en lo que importa. Bluetooth, mp3, Hdspa. No en ortografía, porque ya se sabe que los jóvenes de ahora no tienen remedio. Son descuidados e incultos. Menos los que nos leen, y saben esa letanía de memoria. Esos son privilegiados. No importa educar, importa vender. No importa resolver problemas, importa crear necesidades a las que puedas acceder gastando unos cuantos euros. No importa si es justo o no, importa que compres.
Ahora consentimos en que comercien con nosotros y nuestros amigos. Con los que les contamos. Con las fotos de nuestras borracheras y nuestras fiestas. Con lo que nos gusta, con lo que leemos, con lo que vemos, con lo que oímos. Con quien vamos y con quien venimos. Con lo más íntimo y que debería ser para los más cercanos, y nosotros regalamos hasta el abuso. Y no nos importa. Consentimos.
Los mismos que miran con recelo botellones, conciertos y parques por las noches nos saludan en las redes sociales, o en los comentarios de sus blogs donde escondemos nuestras pintas con rimbombante Nicks. Nunca los has visto en ellos, ni los verás, pero te mandan saludos si dices lo que tienes que decir, y hasta si tienes suerte te citaran como referencia para su próxima entrada sobre el infinito campo de oportunidades en Internet. Ellos, que te mirarían de reojo en cualquier entrevista de trabajo y te despedirían con un “ya te llamaremos”, te dan las gracias por aportar valor a sus blogs. Incluso te invitaran a unos cuantos eventos y charlas para que les oigas.
Ya se sabe, perteneces a la blogosfera. Eres como ellos. Tienes que sentirte como ellos. Hacer lo que ellos. Ser uno más
Porqué si no fuera así quizás te darías cuenta de diferente que eres, del gran valor que tienes como individuo, y les darías algo en que pensar, y algo de lo que preocuparse. Y quizás si temblaran las empresas y se doblegaran los gobiernos. Quizás si temblara el sistema.
Quizás, si no consintiéramos tanto como consentimos.
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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Fiona dijo
Yo sí sé que soy diferente.
Cada persona lo somos, un ejemplar único.
Plurales, como la sociedad.
En la red hay de todo y cada uno nos quedamos con aquello que nos llena.
Yo cuestiono lo que leo y no creas, no tengo nada de espabilada.
La oportunidad de ser oído está ahí pero eso no quiere decir que haya que comulgar con ruedas de molino. Hay mucho charlatán suelto por el ciberespacio y nadie te asegura la veracidad de lo que lees.
No me creo que yo esté cambiando el mundo, es el mundo el que está en constante avance, lo único que podemos hacer es no quedarnos atrás. Y la tecnología es lo que toca.
Valoro tu opinión y tu experiencia y esa se ha convertido en la principal razón de que siga acercándome a tus blogs a leerte, aunque muchas cosas escapan a mi conocimiento como simple usuaria, en el resto tienes la cualidad de explicarte de forma simple para que los no avanzados no nos quedemos atrás en este mundo tan dinámico.
Y como sé que ser diferente no es fácil, continuo dejándote mi opinión de vez en cuando, que lo cortés no quita lo valiente.
Hasta... la próxima.
Santiago dijo
No se que cabreo te traes con quien/que sea, pero la individualidad de la persona es íntrinsicamente diferente en cada ser humano, pues cada uno de nosotros ha vivido experiencias que son percibidas como diferentes y por tanto, nos hacen únicos. Estoy de acuerdo con Fiona, cada uno es diferente, y el hecho de hacer según qué, o de dedicarme a según qué, no va a hacer que "deba" sentirme algo o parte de algo porque está así establecido o porque asi deba ser. Por el hecho de tener un blog, por ejemplo, no voy a "sentirme" blogger o voy a intentar entrar en la camarilla de quién sea porque es importante en el mundo de los blogs. Pongo este ejemplo a colación de tu comentario. Extrapola esto al resto de las posibles actividades que uno pueda hacer. YO decido como me siento y con quién me siento, YO decido qué hacer y qué no hacer, y si estoy limitado por el mundo que me rodea, pues me tengo que joder y aceptar que formo parte de ello, aunque no por ello, como dice Fiona, voy a comulgar con ruedas de molino.
Entiendo tu posición, entiendo lo que intentas reflejar, y en muchos puntos estoy de acuerdo contigo pero...disiento en un tema: El sistema nunca temblará. Las empresas se podrán doblegar, y los gobiernos también, pero el sistema está tan jodidamente bien (mal) creado y está tan íntimamente ligado a cada uno de nosotros que es capaz de absorber absolutamente todos los cambios, diferencias, abusos, doblegamientos y revoluciones en su propio provecho para evolucionar un paso más y continuar ahí.
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