16 Nov 2008
HOY ME SIENTO ENFERMA
Pero no importa. Estuve ayer patiperriando la feria del libro, echándome el sol a la espalda, entre los puestos de comida y los saludos.
Me divertí a mares con la charla de Laura Restrepo, con la lectura de Antonio Rodriguez y su Chiquita. Parecía una niña corriendo por los pasillos del Miami Dade, sube que baja, baja que sube.
Muerta de risa porque a cada paso encontré un amigo que me abrazó, un personaje a quién saludé, algun libro que me dejó maravillada.
Ví a Kike Santander tocar su guitarra como cualquier hijo de vecino en un puestito, con los ojos cerrados, a años luz del azote caluroso de la tarde.
Ahh la luna de Miami es mi mejor medicina, redonda y amarilla de lo vieja. Y esa magia que tengo cuando la miro.
Hoy no logro levantarme pero no hay problema. Ayer viví, anoche, hace un rato. Hoy los huesos me regañan, me castigan la osadía de ignorar mis circunstacias.
Eso pasa cuando a uno le dicen que tiene cáncer y no le importa.
Hoy no puedo, mañana si.
03 Jun 2008
NO IMPORTA DE DÓNDE VENIMOS, LO QUE IMPORTA ES PARA DÓNDE VAMOS.
Hace dos años para una entrevista de TV me enviaron a mi casa un cuestionario. Me pareció un detalle muy profesional de parte de la programadora, porque denotaba el interés que tenían por conocer más acerca de los personajes que entrevistarían.
Entre las cosas que me preguntaron hubo una en especial que me dejó pensando: -Qué le gustaría cambiar de su vida en los próximos diez años?No fue una pregunta que respondí de inmediato, porque así no más no se me ocurrió nada específico, sin embargo al reflexionar sobre el tema no tuve dudas, mi respuesta era clara. Quería cambiarlo todo. Que pereza ser la misma dentro de unos años, ojalá pudiera hablar otro idioma, vivir en otra parte, lucir mejor, estudiar alguna otra carrera universitaria, ejercer otras funciones, conocer otras personas y vivir otras experiencias.
Quizá suene un poco loco, o pueda dar la sensación de que odio lo que soy. No es así, no me refiero a dejar de amar como amo, a perder lo que he aprendido, a denigrar de lo que la vida me ha dado o de la gente que me ha querido. Me refiero a tener el derecho a decidir qué más quiero ser si me fuera posible. Y déjenme decirles... siempre es posible.
De tener en cuenta esta pregunta, no estaríamos tan empeñados en imponerle a otros la parte que conocemos del mundo, la manera de concebirlo y como lo aprendimos de nuestros padres, estaríamos más listos para la improvisación y la aventura, o en otros casos, tampoco dejaríamos que la vida nos pasara por encima como venga porque simplemente la consideramos irremediable.
La enfermedad más grave que agobia al hombre en la modernidad es el miedo al cambio, y sus efectos colaterales son la parálisis y el conformismo. Mejor malo conocido que bueno por conocer, si no fuera así estaríamos más lejos, pendientes del futuro y no del pasado, nuestras metas serían más proactivas. Como padres tendríamos claro que parte de la rebeldía de los jóvenes es porque se miran en el espejo de lo que somos y no quieren llegar a ser iguales, nos ven cada vez peor, más agotados, más intransigentes con la evolución de los tiempos.
Como sociedad nos encontraríamos más interesados en remediar el presente para construir un mejor futuro. Como pareja, buscaríamos más a alguien que se parezca a lo que soñamos llegar a ser y no simplemente un compañero de lucha para rebasar los días.
Creo que la teoría cartesiana destruyó una parte importantísima del hombre, la que no necesita pruebas para creer en las cosas, aquella que nos da derecho a considerar que ser mejores y más grandes es posible. Para cambiar eso, hoy me he dado permiso de tomar un descanso, para sentarme a soñar con la Marta que quiero ver en unos años, para señalar sobre el mapa estelar el lugar exacto y decirme: "allá voy sin demoras".
02 May 2008
A VECES EL CIELO NO ESTA TAN CERCA
Mami, hoy amanecí pensando en ti. En cómo tu aroma se derrama por la casa y lo resuelve todo, lo refresca, destruye las sombras nocturnas que perezosas no quieren abandonarme y se pegan a mis párpados, a mis miedos. Hoy hueles a felicidad lejana, a lo que hace rato no tengo y me hace falta, hueles a jardín de patio, con lilas, lirios y cecilias. No tengo cómo recuperar esta mañana tu sabor, ese sazón que le pones a la vida, a veces tan imponente y otras tan delicado que no se alcanza a percibir sino cuando se está lejos, al otro lado del corazón como yo estoy.
Abrí los ojos y me acordé de los tuyos mirándome desde su verde indefinible, y la boca me supo a tu arcilla, a pozo de aguas intocables que regresa mi voz con tu nombre cuando te llamo dormida. Mami, esta mañana me faltas en la sangre para sentir tu fuerza, me dueles en los huesos, en los brazos, en el vientre. En el hueco de las manos, en el paréntesis del abrazo vacío, en el regazo tibio de tus muslos. En la nebulosa suavidad de tantas cosas que quisiera recordar y se me han ido, se han perdido en los recovecos del pasado, y quizá duerman su letargo llenas de polvo y telarañas en el ático desaparecido de la infancia, y sus risas de trapo ya no alegran mas mis tardes, y su brillo de juguete nuevo ya no reluce en su desportillado olvido. Mis manos no quieren desprenderse de tu falda imaginaria, mi voz niña chilla porque no estás y todo es oscuro, porque no apareces con tu luz a espantar los fantasmas del closet. Porque no me rezas una plegaria de esas largas como tus dedos que van de aquí hasta el placido sueño. Porque no preparas una poción trasnochada que lo cura todo con su magia sólo porque tú lo dices.
Mami, quizá no sea al momento, ni la forma, quizá ni siquiera pienses que sea necesaria esta confesión, pero te extraño. Más que el resto de los días, por encima de esta mujer que soy y que cree que lo puede todo. Sin el permiso de mi soberbia, sin la autorización de mis orgullos, sin el beneplácito de la Marta que se cree poderosa e indestructible. Te amo ma, y quiero decirte que soy todo eso porque existes, porque aún estás, y porque tu me sembraste una mañana en tu jardín y allí he crecido rebelde y jubilosa. Me hace falta tu rocío en esta sofocante Miami que no perdona las nostalgias y no consiente a las mujeres débiles cuando se despiertan extrañando el paraíso.
16 Abr 2008
DE LOS TEXTOS DE SIR EDWIN
Y qué puedo decir de vosotros, vasallos de la mediocridad, yo, que he cabalgado en las espuelas de lo incierto, y me he batido contra los fantasmas del miedo, mil veces más temibles que los dragones que guardan las puertas del infierno.
Qué puedo argumentar en contra de la cobardía que os aprisiona, si yo mismo he sido el más cobarde de vosotros. Aquí, en esta celda donde me guardo de lo que espera afuera por mí.
Nadie que me conozca puede exhibir orgulloso mejor treta para esconderse, nadie que haya pasado por mi piel y haya presenciado el fuego que me consume, puede asegurar que se camufla con más astucia bajo sus propias heridas, y convence mejor a sus enemigos de no atacarle.
Ruego a Dios, no poner los pies sobre el carbón encendido de una hoguera ajena, quiero hundirme bajo mis propias tormentas y destruir mis huesos contra mis propios arrecifes. Líbrame Señor de buscar y encontrar lo que no me corresponde, aparta mis ojos de las sirenas cantoras que contagian la enfermedad del olvido y preserva mi corazón puro, para descifrar los acertijos que develan la dirección en que viaja el amor verdadero.
Qué puedo deciros que no sepáis de mi. De este guerrero con el corazón incendiado, de este esclavo, atado del cuello a la rueda de la vida. Nada más que no perdáis la fe, pues hasta de los miserables Dios se apiada, y llegará la hora, en que estalle el cielo en una señal reveladora para encaminar nuestro espíritu. Para llegar al fin a lo que se nos tenga destinado y que por merito tenemos marcado en la palma de nuestra mano.
Solo tened la paciencia del labriego que espera la lluvia para sembrar su semilla. Solo aprended del maestro que sonríe ante su discípulo desconsolado, porque sabe que pronto vendrá el momento de las revelaciones. Solo acudid a la voz interna del sabio, que os susurra “No temáis, los milagros suceden”
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MARTA SEPÚLVEDA GÓNGORA
Soy nadie que se busca
voz solar entre el polvo del camino
huella sin pie sobre la playa
luna solitaria
estrella desorientada.
Que privilegio ser tanto.
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