21 Oct 2007

ERC en plena crisis: ¿sabrán salir de ella?

Escrito por: musicbcn el 21 Oct 2007 - URL Permanente

Hay una máxima que dice que las leyes van siempre por detrás de la sociedad. Y hay otra que dice que pasa lo mismo con las direcciones de los partidos políticos. Pero tenemos muchos ejemplos que nos demuestran que, a menudo, es la organización la que va por detrás de la dirección. Y el caso de Esquerra Republicana es un ejemplo.
Todos los partidos catalanes un poco grandes (los parlamentarios con grupo propio, como mínimo) tienen "desajustes" entre la línea marcada por la dirección, la opinión generalizada en la organización y la idea maximalista que acostumbra a tener el grueso de la masa electoral de aquella organización.
Así, encontramos una Convergència i Unió con dos direcciones que van, ideológicamente, en sentidos poco convergentes y, si nos fijamos en el debate nación/país/estado (derivado del identitario, pero no sólo identitario) en clara divergencia actualmente. ¿Porqué? Pues porque la dirección de CDC, empujada por su militancia (la cual había "contentado" en este sentido durante la era Pujol con el hecho de gobernar) está haciendo un giro soberanista importante. Giro soberanista que será visto por el conjunto de sus votantes como giro de toda CIU (de aquí los enfrentamientos que irán a más entre CDC y UDC) y que, de ninguna manera le devolverán el voto de centro necesario para conseguir mayorías suficientes para gobernar.
Encontramos a un PSC que ha tenido siempre dos almas, como Catalunya. La catalanista y la española (que no españolista, muy minoritaria dentro del Partido -sé de qué hablo). Pero la ventaja de un partido con una ideología clara es que ésta une y, por lo tanto, la cuestión nacional sólo se tiene que transaccionar. ¿Y cómo se ha hecho? Si hablamos de sentimientos es sencillo: los sentimientos de cada uno son como son y no tienen que generar ningún problema. Si hablamos de modelos hace tiempo que el federalismo se ha demostrado como la herramienta más eficaz para, como mínimo, unir las sensibilidades identitarias de uno y de otro lado. También en el PSC encontramos un giro en los últimos años. El posicionamiento más extendido entre los dirigentes del Partido (catalanismo) ha ido, lentamente, calando en toda la militancia y gran parte del electorado, ya que es un catalanismo vestido (y conformado) de ideología, de ciudadanía. El recelo mayor por parte de los sectores más españoles del PSC y de sus votantes vienen dados del acuerdo con ERC para gobernar la Generalitat y muchos Ayuntamientos. Pero parece ser que el nuevo Govern d'Entesa, encabezado por el President Montilla, ha calmado con los hechos las dudas de la mayoría. ¿De quién no los ha calmado? De la gente más tendente en la astracanada (como Boadella) y de la gente que querían ser "califa en lugar del califa" al más puro estilo Iznogud.
El PP no tiene (tanto) estos problemas. También, como en el PSC, porque la ideología une más que el sentimiento. Y también porque aquéllos que tienen sentimientos de catalanismo o han abdicado (sabiéndose minoría) o han renunciado (temporalmente, o estratégicamente, o para siempre- Sirera puso un CAT a su matrícula en su momento y ahora, en cambio, es el Presidente y defiende el recurso contra el Estatut en el Constitucional). Además, a diferencia del resto del Estado, en el PP de Catalunya no se integró la gente que provenía de UCD cuando se disolvió (lo hicieron mayoritariamente en CDC) ni "el giro al centro" proclamado por Aznar convenció a tantos demócratas de derechas como en el resto de España, entre otras cosas porque en Catalunya (como en Navarra, por ejemplo -aunque la evolución ha sido diferente) el votante de derechas y con sentimiento catalanista ya tenía opciones políticas (Unió y en muchos momentos Convergència) en quien depositar su confianza.
El caso de IV-EUiA es más complejo por lo que tiene de conglomerado de fuerzas de izquierdas. Pero si nos situamos en el eje Cataluña-España, pasa un poco como con el PSC, con unos dirigentes (en todas sus formaciones) más tendentes hacia el catalanismo que su militancia (no la más joven, que ya ha "crecido" con esta formación) y que sus votantes. Pero como pasa con el PSC la ideología (o el común denominador de las diferentes sensibilidades ideológicas que aglutinan estas siglas tan largas, que es ser de una izquierda más radical que las posiciones defendidas desde el PSC, más tendentes al centro) une y ayuda a convergir a los diferentes posicionamientos en cuanto al debate identitario. Pero el caso de IV-EUiA (sobre todo de IV) nos da un nuevo ejemplo, en este caso alejado del debate identitario, de la distancia ideológica que hay entre dirección, militancia y votantes: el ecologismo. Si el discurso es claramente ecologista (no lo era tanto en los primeros tiempos de llevar la marca Verdes), los intereses del que se hace militante de la organización en el momento de hacerlo normalmente no van ligados tanto a la ecología como a la visión del mundo desde una óptica ideológica clásica. Y los votantes, mayoritariamente, parece que votan más Anguita, Llamazares, Saura (si lo personalizamos) que la marca Verdes ... Más la ideología primaria que no la nueva marca y el nuevo discurso.
¿Y ERC? Tienen una situación parecida pero que viene aumentada por dos cuestiones orgánicas:
  1. Organización asamblearia
  2. Crecimiento muy rápido de la organización

Si hacemos una primera ojeada como la que he tratado de hacer del resto de organizaciones políticas de Catalunya, veremos cómo tenemos una dirección del Partido que ha hecho una apuesta clara para la cuestión social como estrategia para ir consiguiendo la cuestión nacional (dciho en términos tradicionales, que han apostado para hacer políticas de izquierdas, gobernando, para ir alcanzando mayores grados de autonomía para llegar, finalmente, a la independencia). Encontramos una militancia muy heterogénea desde este punto de vista, con claras divisiones entre la gente que comparte la estrategia y los que no. Y unos votantes que podemos dividir en dos grupos: los votantes de toda la vida (y aquí todavía cabría una segunda división, entre aquellos votantes más antiguos y los incorporados por la vía de La Crida a raíz de la dirección de Àngel Colom) y los votantes más recientes (a partir de las elecciones autonómicas de 2003, con unos resultados que casi doblaron el de las elecciones de 1999). Los segundos se moverían más en el eje de la ideología (de izquierdas) y del discurso ético (manos limpias) y de fórmulas renovadas mientras que los primeros se mueven más en el eje identitario (no votamos a CIU porque son blandos, in, inde, independencia!).

Pero, como decía, esta cuestión se ve complicada por las cuestiones orgánicas apuntadas antes.

El asamblearismo de ERC es un problema grave, no ya sólo para Esquerra, sino para Catalunya, en términos de estabilidad. El asamblearismo, tan bonito en apariencia, tan democrático, es, de todas las fórmulas de organización democráticas, la más manipulable y menos estable y, por lo tanto, la menos democrática. Es un sistema que no se basa en la confianza depositada en los electos, sino en la presencia o no en la asamblea. Que prima la discusión nominalista por encima del debate ideológico (una asamblea de 2000 personas no tiene ninguna fórmula de organización posible y real que permita un debate sereno y en profundidad de las cuestiones ideológicas o programáticas y este debate acabará convirtiéndose, con más frecuencia que en otras fórmulas organizativas, en un debate nominativo sobre quien propone qué y no sobre el qué en cuestión).

Por lo tanto, vemos que las direcciones de todos los partidos a menudo hacen una tarea de formación de opinión entre su militancia, y esta militancia deposita su confianza en la dirección (hasta que deja de hacerlo). Pero en un sistema asambleario, la dirección no tiene tiempo de hacer esta tarea de formación sino que tiene que justificar en todo momento su gestión (cosa que, por sí sola, no es mala). Este sistema es más vulnerable a la manipulación de aquéllos que han sido apartados de la dirección, o de los sectores críticos. La conferencia nacional que vivieron en ERC durante el día de ayer es una buena muestra. Un partido que tiene unos 2800 militantes y que les convoca a todos por hacer una reunión para hablar de la estrategia a seguir. Con sólo 2800 militantes y 2 plataformas críticas constituidas (Reagrupament.cat e Izquierda Independentista), y con el 80% de los alcaldes (liderados por el alcalde de Llinars del Vallès, Martí Pujol, de quien no podré evitar hablar en un artículo próximo sobre si son de izquierdas algunos gobernantes de Esquerra) dando apoyo a la dirección (cosa que quiere decir que el 20% no le da apoyo explícito) no es de extrañar que la dirección del Partido no tuviera demasiado claro como saldrían de la Conferencia de ayer (y más si tenemos en cuenta que la propia gente de la dirección del partido está dividida, en este caso no por la estrategia, entre los afines en Carod-Rovira -minoritarios- y los afines a Puigcercós).

Las dos corrientes críticas merecen una atención mayor a la que puedo dedicar en este artículo pero sí quiero poner de manifiesto que aparte de ser críticos con la dirección y su línea estratégica, tienen en común que ambas están impulsadas por personas concretas, que formaban parte de la dirección del Partido y a quienes "se cortaron las alas" por no "saber estar": Carretero fue desleal con el Gobierno del cual formaba parte y Uriel Bertran lo fue con la dirección de la que también formaba parte. Por lo tanto, se vendría a demostrar aquella máxima no escrita en ningún sitio que viene a decir que las corrientes críticas raramente tienen que ver con la ideología y muy a menudo con las ansias de poder de unos cuantos.

El segundo punto que complica las cosas en ERC es el crecimiento de la organización. Pero más que de la organización (aunque ningún partido puede presumir de tener unos niveles de militancia demasiado altos, es evidente que 2800 militantes ante de 7 millones de catalanes resulta un nivel de representatividad ínfimo) de sus resultados. Si en las primeras elecciones en el Parlamento de Catalunya (1980) consiguieron 14 escaños, éstos se redujeron a 5 en las siguientes (1984) y a 6 en las siguientes (1988). Este bajón ha sido analizado reiteradamente y atribuido prácticamente en su totalidad al error estratégico de ERC de aceptar dar apoyo a CIU en vez de quedarse en la oposición o dar apoyo a las opciones de izquierdas a cambio de la Presidencia del Parlament. No fue hasta 1992 que ERC inició la recuperación (de la mano de los "cridaires" de Àngel Colom) consiguiendo 11 escaños, que se convertirían en 13 en 1995. Pero el gran salto lo protagonizaría Carod-Rovira el año 2003 (después de un ligero bajón el 1999 -12 escaños) consiguiendo 23 escaños y 21 escaños en el 2006. Este salto cualitativo obtenido por la nueva dirección de ERC (encabezada por Carod) una vez descontado el bajón producido por el escándalo Colom-Rahola supone la "mayoría de edad", desde un punto de vista parlamentari0, de la formación independentista, que había transformado su discurso radical basado sólo en la independencia, como contraposición de la falta de ambición de CIU, en un discurso de izquierdas y ético ante la incompetencia de CIU y ante los casos de corrupción que habían estado salpicando a los socialistas.

Este crecimiento, pues, puede atribuirse en parte al aumento del sentimiento independentista en Catalunya, pero no sólo a eso. Muchos votantes se acercan a ERC no por el grado de reivindicación patriótica sino por el grado de reivindicación social.

El dilema al que se enfrenta ERC hoy es, pues, si quieren creer que pueden seguir creciendo con un discurso soberanista con apuntes sociales o si quieren seguir creciendo con un discurso social como camino hacia el soberanismo.

La dirección lo tiene claro. Los votantes también. ¿Y el partido? ¿Sabrán salir de la crisis? Los resultados de la Convenció Nacional de ayer (un 22,31% apoyaron la enmienda a la totalidad del sector crítico encabezado por Carretero y un 43% apoyaron la enmienda presentada por el sector crítico encabezado por Uriel Bertran) nos dejan claras dos cosas: La dirección del Partido ha ganado (por ahora). Pero ese mismo hecho, ganar, demuestra que la crisis sigue vigente, ya que uno sólo gana si existe un enfrentamiento. No haber sido capaces de transaccionar augura que el debate interno no cesa. Y muy probablemente, con unos resultados de oposición tan altos, no sólo no cesará sino que aumentará.

Lo veremos en los próximos días, meses y, sobre todo, elecciones

(este artículo es una traducción automática del original, publicado en QMenta, por lo que puede tener errores ortográficos y/o gramaticales... disculpen las molestias)

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login
Inserta un emoticono

Sobre este blog

Avatar de musicbcn

Co&menta, qmenta en castellano

ver perfil »

Tags

Amigos

  • Ramon Bassas Segura
  • canariaslanzarote
  • alork
  • Luis de Cairo

Fans

Ídolos

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):