18 Sep 2008

CAPITALISMO: LA AGONÍA DE LA BESTIA

Escrito por: navarrovalero-patrocinio el 18 Sep 2008 - URL Permanente

Es noticia mundial el desconcierto que sacude los mercados del dinero hasta el punto de que el propio gobierno de los EEUU (el corazón de la bestia capitalista) se ha visto obligado a renunciar nada menos que a los principios del propio capitalismo, y ahora viene a nacionalizar los grandes bancos que allí quiebran, que ya suman dos, y la aseguradora global AIG. Cual no será el pánico y cual no será su reflejo a nivel internacional que hoy mismo los seis grandes bancos centrales del mundo globalizado por ellos se han visto obligados a hacerse trasvases multimillonarios de dinero en un intento desesperado por salvar al mercado de las leyes del propio mercado, (oh, ironía) hasta el punto que Chávez, hoy mismo, debe estar muerto de risa al ver cómo los jerifaltes del capitalismo han sido convencidos de la necesidad de socializar los bancos después de haber sido presentado ante el mundo como un peligroso nacionalizador. Pero no nos engañemos; no vayamos a creer que el capitalismo se ha hecho marxista. Pragmáticamente intenta, movido por la fuerza del miedo, a saltarse sus propias reglas, pero a cambio de socializar las pérdidas de los capitalistas privados. O sea: cuando ganan estafándonos a todos, se quedan con la pasta, pero cuando dicen que se arruinan, los bancos centrales cogen el dinero de nuestros impuestos, que controlan nuestros gobiernos y se les ayuda para que vuelvan a salir a flote. Es decir: volver a robar como antes. ¿Bonitos propósitos, no les parece? Crecimiento ilimitado a costa de nuestros depauperados ingresos y del Planeta que se están cargando sin miramientos mientras ven si hay vida posible para ellos en otros.

PERO ESTA HISTORIA NO FUNCIONARÁ.

Recordemos que el origen del problema es que los bancos se han pasado de la raya roja de la codicia y la mentira y como dice el refrán “ la avaricia rompe el saco”.Efectivamente el saco se rompió, pero ninguno de los buitres financieros quiso reconocerlo y ocultó datos jugando al póquer de farol intentado hacer creer que los perros se atan con sus longanizas. Pero no eran tales, como vemos, sino maromas podridas, lo que sujetaba sus cuentas, y ahora comienzan a romperse y caer contra el duro suelo de la realidad y dejan salir lo que había dentro sus cajas acorazadas: aire viciado. Viciado por su falta de ética más elemental, sus toneladas de embrollos, sus manipulaciones codiciosas, y su egocentrismo insolidario y violento contra los pobres del mundo.

Pretenden los bancos y sus aliados naturales, los gobiernos de todo el mundo, que los endeudados por ellos, cuyos ahorros administra cada Estado, que acudan a salvarlos encima de que están siendo estafados por ellos con hipotecas escandalosas. Pues va a ser que no, señores banqueros, que fueron tan lejos de casa que ahora por más combustible que se les regale a sus mercedes no es suficiente para que lleguen a las islitas de oro donde residen sus sueños y sus vientres mimados. Esto es como un moribundo que por más transfusiones de sangre que se le hagan, se muere sin remedio. Y les contaré cómo funciona: los bancos no se fían unos de otros, (tampoco los bancos centrales, como es natural, ni los gobiernos que los respaldan), y eso altera el ritmo del flujo del dinero a las industrias, y además lo encarece. Poco a poco desparecerán las industrias menos competitivas, empezando por las pequeñas y medianas (como está sucediendo con los bancos) y luego irán las otras en cascada. Estamos ante una crisis industrial irreversible de la que los primeros síntomas alarmantes son el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, la del automóvil y todas las industrias anexas, y así. Y no habrá suficiente dinero ni suficiente nivel de confianza entre Bancos Centrales para afrontar el efecto dominó de la caída industrial. Pero esto no acabará ahí, sino que las consecuencias sociales serán tremendas: desempleo a niveles desconocidos, salarios a la baja para compensar a los pobres capitalistas, y fin del llamado Estado del Bienestar asistencial (que no hay que confundir con Justicia Social) para el tercio mundial que aún goza de esa limosna compensatoria de sus derechos.

Este conjunto de factores pinta mal el inmediato presente. Están asegurados los conflictos sociales, pues el descontento crecerá por días, pero los gobiernos no acudirán en nuestra ayuda como hacen con los bancos, sino que aumentarán los policías y las demás fuerzas armadas, y los gastos sociales se convertirán en gastos militares que justificarán cínicamente para proteger nuestra seguridad. De modo que las democracias, ya de por sí raquíticas y manipuladas se parecerán cada vez más a las premoniciones del Gran Hermano de Orwell y a su Granja Animal. Para entendernos rápidamente: el capitalismo se acaba, y como todos los monstruos agonizantes no puede esperarse de él otra cosa que violentos estertores de los que conviene prevenirse.

Afortunadamente, no es el fin del mundo: sólo el fin del capitalismo.

Después de esto vendrá algo que difícilmente puede ser peor. Pero eso depende de cada uno de nosotros. Por ser pasivos y dejar hacer, miren a lo que hemos llegado por ese camino. Es el momento del pensamiento alternativo Es la hora de la verdad.

11 May 2008

CONCIENCIA O CAOS: USTED ELIGE

Escrito por: navarrovalero-patrocinio el 11 May 2008 - URL Permanente

Cualquier persona medianamente informada percibe nuestro mundo actual como un inmenso puzzle formado por muchas áreas separadas mediante fronteras físicas, religiosas, políticas, económicas y otras más. Múltiples son las razones por las que el espacio único que constituye este pequeño Planeta que gira en el Cosmos haya podido convertirse en el Babel que conocemos. Cualquiera que estudie la Historia de la raza humana, única y policroma, observa que esta no es más que la narración incesante de ese proceso de fragmentación en tres dimensiones: del hombre contra el hombre, del hombre contra la naturaleza, y del hombre contra Dios. Este proceso tendente hacia la disgregación absoluta ha intentado corregirse a lo largo de todas las épocas de algún modo, pues aunque esta especie nuestra no es pródiga en sabiduría, la necesidad de supervivencia, el miedo a la muerte y el de unos a otros han sido poderosas fuerzas que han jugado en contra, lo que ha hecho sentir o a lo largo de los siglos la necesidad de ciertas barreras para impedir ese proceso de disgregación y autodestrucción. Surgió el Derecho para establecer unas reglas mínimas de convivencia e intentar garantizar mínimos de seguridad personal y del patrimonio. Surgió la medicina para paliar las consecuencias del enfrentamiento contra las leyes naturales y espirituales, causa primera de las enfermedades. Surgieron las religiones para espantar el miedo a la muerte, pero también como un intento de materializar la espiritualidad del alma cuyo origen es divino y siente en lo profundo la necesidad de Dios. A estos intentos es preciso añadir el papel que desempeñaron siempre arte y cultura, pero es preciso reconocer que aquellos tres pilares han sido los determinantes, y estos dos, con todas sus ramas, sólo consecuencias de aquellos.

Sin embargo, cualquier persona medianamente informada puede observar que la raza humana no ha progresado aún lo suficiente como para haber sustituido el Derecho por la Justicia; la medicina que cura por la medicina que previene respetando las leyes naturales; las ceremonias y ritos religiosos por la práctica de las leyes divinas, de las que la Naturaleza es una proyección a escala material. Esas leyes que debieran haberse hecho conscientes en la humanidad. Si en nuestro pequeño planeta se hubiese alcanzado una conciencia espiritual mínimamente respetuosa con códigos espirituales tan naturales como los Diez Mandamientos, por ejemplo, tanto si una persona es religiosa como si no lo es, puede concluir que los libros de Historia no contendrían tantos crímenes, guerras, extorsiones, violaciones, robos, machismo, mentiras, hipocresías, tiranías, y otras formas de manifestación del primitivismo de la conciencia. Pero no ha sido así, y el primitivismo triunfa por doquier en nuestro mundo.

El Derecho, no sólo no ha llegado a convertirse en Justicia (de ahí las cada vez mayores desigualdades sociales y entre naciones pobres y ricas), sino que los propios códigos legales se ven presionados por diversos poderes que obstaculizan y pervierten el funcionamiento de jueces y tribunales. Ni siquiera se ha conseguido una ley que universalice el derecho a la vida y se oponga consecuentemente a la pena de muerte, a la guerra, o castigue como a malhechores a los que originan conflictos, o fabrican y venden armas. Esto refleja el estado real de ceguera de la mayor parte de la conciencia colectiva, que deja hacer, se deja llevar, y participa en el juego de los que rompen el techo de su casa, aún sabiendo que caerá sobre sus cabezas.

Las leyes de la Naturaleza, por su parte, no sólo son ignoradas más que nunca a medida que las sociedades se han urbanizado y alejado de la vida natural, sino que hasta la propia ciencia médica que se supone debe enseñar a respetar las leyes que conducen a la enfermedad y servir de ejemplo, cree tener derecho a cuestionar a la propia Naturaleza a la que consideran imperfecta, por lo que los investigadores de la ciencia se embarcan en aventuras de manipulación de genes creando clones animales cuyos resultados no pueden ser más que nefastos a la vista del pobre resultado con la famosa oveja Dolly ( enferma de los nervios y muerta prematuramente) o alimentos transgénicos con los que se rompe poco a poco la barrera de protección ínter especies, facilitando a los humanos adquirir enfermedades del reino animal. Y eso por no hablar de la alimentación cárnica con que se han llegado a alimentar a los herbívoros, como las vacas, enfermándolos y enfermando a los consumidores de sus carnes. Sólo en España desde el año 2000 hasta hoy se han detectado 800 casos de contagio de la llamada “enfermedad de las vacas locas”, según el diario El País el 13-4- 08. No sabemos las que no han sido detectadas ni los casos que habrán de producirse dada la lenta evolución de esa enfermedad sin solución. (Un argumento más a favor del vegetarianismo).

Entre tanto, los laboratorios químicos hacen su propio negocio produciendo fármacos que originan en quien los consume unos efectos secundarios que a su vez es preciso tratar con otros fármacos y produciendo un considerable gasto social, mientras los médicos holísticos y los remedios naturales son marginales y carecen del apoyo estatal de que gozan las poderosas multinacionales farmacéuticas y químicas.

Y en cuanto a las religiones, no hay más que ver la profusión de nombres, etiquetas, ritos, ceremonias, templos. Su historia es una historia de enfrentamientos, exclusiones, manipulaciones, perversiones morales, control social. Cada una con sus jerarquías, cada una con sus alianzas con los poderes mundanos; cada una con sus fórmulas vacías de espíritu pero repletas de palabrería y formalismos, ven cómo el Becerro de Oro de este mundo con sus ídolos mediáticos y sus personajes ricos y poderosos, paradigmas del éxito a imitar, vacía las iglesias y llena estadios y discotecas. Es natural, pues las nuevas generaciones no hallan en ellas más que hipocresía y vacío, especialmente cuando conocen sus datos financieros, sus adicciones al poder, sus mentiras y manipulaciones doctrinales, y la falta de soluciones que aportan a los problemas reales.

Cada una de esas tres dimensiones con que la especie humana ha tratado de evitar sus problemas en los aspectos señalados: egoísmo, enfermedad y espiritualidad, han acabado por formar parte de esos mismos problemas que pretendían conjurar; y cada una no ha llegado a ser más que un sucedáneo de sí misma, hasta convertirse en máscaras del yo inferior, en tres exponentes del enemigo de la conciencia, con su envidia, su codicia, su orgullo, su individualismo, su afán de protagonismo social, y su deseo de vivir subsidiados. Hemos de concluir entonces que la especie humana no ha llegado a un estadio evolutivo superior y que cada uno de nosotros, en su propia medida, con sus propias aportaciones u omisiones, es responsable de lo que nos está sucediendo.

Y lo que nos está sucediendo es un proceso de desintegración social, política y económica mundial en el marco de un cambio climático ya irreversible y consecuencia final de todo lo analizado. Pero nuestra conciencia, gracias a Dios, no es irreversible. Esta es nuestra única esperanza, y tal vez tendríamos que comenzar a preguntarnos si no es llegado el momento de despertar y recordar quiénes somos en medio de este mundo material y esta civilización que se derrumban a pasos de gigante. Toca ponerse las pilas. Toca aprender de nuestros errores.

23 Abr 2008

EL DEBATE FÍSICA-MÍSTICA

Escrito por: navarrovalero-patrocinio el 23 Abr 2008 - URL Permanente

LA MENTE Y EL AMOR, MANIFESTACIONES DE DIOS

Entre los descubrimientos de la Física se ha determinado que en un nivel inferior al del átomo ya se manifiesta en las subpartículas individualizadas algo así como ”un propósito” de actuación, una determinada tendencia, un ”programa”, ”algo” a lo que puede considerarse parte de un conjunto superior al cual podríamos llamar con el nombre de ”Conciencia Cósmica”, la cual ya era conocida por otras vías experimentales internas, mas no por la experimentación científica. La Conciencia Cósmica viene a ser la “conciencia en la materia”, indiferente del nombre divino que quiera dársele a su origen. Este descubrimiento tan importante ha interesado a investigadores en diversas vertientes: en el terreno de la Física a Davies, F. Capra, D. Bhom, E. Schrödinger, (los dos últimos premios Nobel) ; a Krishnamurti, Erich Fromm, y otros en el terreno de la filosofía; a Jung, Antonio Blay, Maslow,Groff , Steindl–Rast, Dyer y bastantes más en el ámbito de la psicología profunda, y transpersonal; y a Gabriele de Würtzburg , Cristian Sailer y otros autores desde la visión del Cristianismo Originario ( Ver: http:// www. Vida - Universal.org).

Todos los citados, llevan a nuestra acomodada, materialista y conflictiva sociedad a plantearse la necesidad de un serio debate desde distintos campos donde se analice de un modo claro la relación existente entre las ciencias físicas y la Metafísica, a la luz de los nuevos descubrimientos sobre la materia. Este diálogo ya está abierto hace un tiempo, y puede verse cómo existe un acercamiento importante entre la llamada ”Nueva Ciencia” y la (podríamos llamar) ”Nueva espiritualidad”,(o eterna espiritualidad reconocida) en la que habría que incluir todas las manifestaciones y contenidos de orden espiritual no pertenecientes a iglesia institucional alguna, y no expresados desde el dogma ni por jerarquía alguna de poder sobre las conciencias.

Hay en el diálogo Física-Mística la búsqueda de un nuevo modelo de concepción de la realidad donde materia y espíritu no aparezcan disociados, ni enfrentados, porque existe ”Algo” más allá de la materia, y más allá del pensamiento: La Energía Unificadora, El Todo de quien todo procede: la Conciencia Subyacente.

El Todo incluye materia y energía ; todo el universo visible, y a la vez la realidad no visible que subyace y determina todas las manifestaciones externas en el mundo material. Ese Todo es Espíritu, nombre que damos desde tiempos inmemoriales a ”Algo” cuya esencia desconoce nuestra mente ordinaria, (pues está más allá de la comprensión intelectual humana),pero que es capaz de sentir nuestra alma, pues ese “Algo” es exactamente nuestra esencia, pues nada existe fuera de Él, el Todo, el Espíritu Universal de los mil nombres.

Cuando el Espíritu se manifiesta como Creador, lo hace desde la mente creadora a la que llamamos PADRE, en la cual, como hijos , vivimos con todo el resto de lo creado, material o no material (pues recordemos que todo es energía en diferente grado de vibración y condensación.

En efecto, el Espíritu o Corriente Primaria, crea todos los universos. Mas:

- No lo hace con materiales preexistentes fuera de Sí Mismo, pues nada existe fuera de El Todo. (De lo contrario, obviamente, ya no seria el TODO, sino LA PARTE DE...)

-No transfiere ni sustrae una parte de Sí Mismo para crear, pues no puede reproducirse ni multiplicarse por partes, de lo contrario no hablaríamos del Todo como Unidad Absoluta presente en todo.

Considerados los dos planteamientos anteriores, podemos concluir que El Todo se manifiesta creando con Su mente -energía los universos visibles e invisibles con todas sus criaturas. Este es el patrón creador otorgado por Dios a Sus hijos humanos. Sólo nuestra mente egoica nos hace creer que somos alguien que puede colocarse al margen o contra la Totalidad, en vez de sentirnos ser en ella, que es lo real. También aquí la mente del ego nos engaña.

No existe, pues, una Mente dividida en el conjunto del Universo como totalidad. Dios crea en Sí Mismo. Y nada existe fuera del Ser y de Lo Creado, Su Obra.

Todas las formas mentales, incluidas las formas mentales inferiores; todas las formas de manifestación de lo espiritual son expresión de la MENTE-ESPÍRITU UNIVERSAL Y ÚNICO, MANIFESTACIONES ENERGÉTICAS QUE SE ALIMENTAN DEL TODO.

La energía creadora, la fuerza motriz, es la energía AMOR.

POR AMOR, DIOS COMO TOTALIDAD SE MANIFIESTA COMO PADRE CREADOR.

Pero el Amor es también fuerza redentora, liberadora, que nos conduce a la conciencia de ser en la Totalidad .

POR AMOR, DIOS COMO TOTALIDAD SE MANIFIESTA EN EL HIJO CRISTO. ¿Con qué objeto? Para elevar la vibración mental y espiritual de lo creado y acercar nuestra conciencia al PADRE al SI MISMO, AL CORAZÓN DEL AMOR, A TRAVÉS DEL ACTO REDENTOR, QUE SUPONE PARA CADA UNO EL RECIBIR PRESTADA POR CRISTO UNA ENERGÍA SUPLEMENTARIA PARA PODER VOLVER A CASA PURIFICADOS.

“Volver a casa “es el retorno a nuestra condición original de seres puros sin cuerpo físico, pero con forma energética, que aceptan las leyes divinas como propias y actúan consecuentemente. “Volver a casa” es el regreso a la inocencia perdida, el reencuentro con nuestra condición divina de un modo impersonal, es decir, con una voluntad espiritual que sería idéntica a la voluntad divina y activa según Sus principios voluntaria y libremente aceptados por cada uno.

Cristo, el primer Hijo visualizado, que se manifiesta a los hombres para invitarnos a volver a nuestro origen de seres puros actualmente alejados de Dios, vino para mostrarnos,- como en el mito de la Caverna de Platón - el camino de salida a la Luz a través de los Diez Mandamientos y el Sermón de la Montaña, textos básicos para la comprensión de nuestro cometido en la Tierra. Nuestro mapa de ruta.

La infinitud de Dios nos garantiza la infinitud del amor. El amor de Dios, al no poder ser aumentado ni disminuido (pues nadie puede aumentar ni disminuir lo infinito), garantiza que la energía Amor del Universo está permanentemente activa. También en cada uno como alma, dando lugar al proceso continuo de creación en el Cosmos material y en el espiritual, aunque de ambos solo el último permanecerá, debido al proceso ascendente de la materia hacia manifestaciones cada vez más sutiles que desembocarán finalmente en la energía primordial en estado puro, según manifiestan las enseñanzas proféticas del cristianismo originario.

El ego humano no puede crear amor, sólo sentirlo como destello divino en el alma cuando calla el ego inferior (intelectual, sensorial...). El alma es la receptora del amor,y encierra en su interior el núcleo divino, la esencia pura,el Ser, Dios, en nosotros,cuya energía alimenta también nuestro cuerpo físico.

Para ponerse en contacto con esa fuente divina de energía vivificante , desde tiempo inmemorial el ser humano busca el medio de llegar a ella a través del conocimiento y de prácticas espirituales para conocer y eliminar los defectos del ego inferior, que nos arrastra hacia el mundo de los sentidos y de los deseos “demasiado humanos”.

Conocimiento de las leyes que rigen el universo material – espiritual, y práctica de sus virtudes liberadoras, constituyen juntas la plataforma de la evolución.

Muchas claves se han dado a las diferentes humanidades pobladoras del Planeta en diferentes épocas y lugares. Todas esas claves pretendieron – y pretenden aún – conseguir armonizar a cada ser humano con su entorno físico, con El Todo universal y con las leyes que lo rigen. Pero también se pretende armonizar a cada ser humano con la energía Amor, con la energía divina. Oración, meditación, altruismo, dominio de los sentidos, control de la mente y del cuerpo físico han sido constantes referencias (en cualquier época histórica, en cualquier filosofía de la evolución de la conciencia) para conseguir conectar a cada uno con el Manantial de la energía divina que en nosotros fluye sin cesar, para hacerlo consciente en cada ser humano, y para que pueda ser integrado conscientemente en el Gran Río Universal de la Vida.

Para cualquier educador, todo cuanto se afirma aquí permite avanzar hacia una educación transpersonal.

CLAVES PARA UNA EDUCACIÓN TRANSPERSONAL

Escrito por: navarrovalero-patrocinio el 23 Abr 2008 - URL Permanente

MENTE Y CONCIENCIA

La conciencia es la manifestación del Espíritu en cada uno, la Voz del alma liberada que a cada uno revela la calidad moral de sus pensamientos, sensaciones, sentimientos, palabras y actos. La conciencia individual es parte de la Conciencia Universal e INSEPARABLE de la misma, infinita en la Infinitud del Ser de Quien procede. Esa Conciencia Universal que a lo largo de los siglos, y de diferentes culturas, toma diferentes nombres, se manifiesta informando y manteniendo el orden visible tanto como el orden invisible. A través de nuestra conciencia individual, la Gran Conciencia se dirige a nosotros y se manifiesta de muchos modos, tal y como se vive y experimenta a través de la oración, la meditación y los estados no ordinarios de conciencia en general. Los resultados de este encuentro íntimo con la Conciencia Universal se experimenta siempre como paz, alegría de vivir, energía, certeza, conocimiento y sobre todo, amor y desprendimiento del ego. Naturalmente, los grados en que esas y otras manifestaciones íntimas se manifiestan en cada uno son tan diferentes como lo es el grado de evolución de la conciencia de quien experimenta.

Uno se pregunta que si esto es así y siempre a lo largo de la Historia se ha experimentado por tantos seres humanos independientemente de sus “filiaciones” religiosas o credos filosóficos, ¿por qué todavía los hombres y mujeres de la época presente nos hallamos sumidos en discordias, conflictos, enfermedades, tristeza, ignorancia y otras lacras que hacen de esta Tierra un paisaje tantas veces desolador? ¿Por qué miramos a otro lado tan a menudo en nuestras vidas cotidianas sin ponernos a buscar remedio cuando sabemos que existen? ¿Qué suerte de energía contraria a uno mismo, de inercia paralizante nos conduce a ese ”mirar para otro lado” de tantos días y hechos de nuestras existencias?... La respuesta está en la mente. La mente es la protagonista. Ella tiene los programas que le hemos ido dando poco a poco, día tras día, vida tras vida. Esos programas están grabados en nuestro inconsciente y sólo afloran en determinadas circunstancias novedosas, a través de una enfermedad, de un acontecimiento dramático, de la oración, de la meditación. El papel de la mente es muy sencillo en apariencia: Ser el INSTRUMENTO de nuestra conciencia liberada para que se manifieste lo espiritual en nosotros; el pensamiento liberado de nuestra alma. Ahora bien: ¿es instrumento o carcelero de cada uno?... ¿Es fuerza liberadora o impedimento, cuando deseamos cambiar nuestra vida y acceder al yo íntimo e insospechado en tantos aspectos como es nuestra conciencia, el mundo espiritual interno, el Dios Íntimo? ...

El elemento activador de la mente son los deseos, los cuales nacen de los pensamientos individuales, y podemos decir que quien controla su mente es alguien que controla sus deseos y, por supuesto, sus pensamientos, y su vida toda. Esto es algo muy importante para ser trabajado con los niños. Tienen que ir tomando conciencia de su mente e ir aprendiendo a descubrir su funcionamiento. Esto exigirá unas prácticas apropiadas a la edad, de larga duración y variados ejercicios. El objetivo final es que los niños aprendan a concentrarse, a auto-observarse y a controlar su mente poco a poco, poniéndola al servicio de lo desinteresado, lo altruista, lo bello y lo verdadero.

Nos preguntamos de dónde podemos extraer, como seres de energía, la fuerza precisa para vencer la resistencia de la mente a ocupar su sitio correcto en nuestra existencia. Y observamos en primer lugar que en cada uno de nosotros es diferente ese grado de resistencia. La mente no liberada, identificada con el mundo sensorial del que extrae su contenido fundamental, no comprende lo espiritual debido a la diferente función asignada. Es como si el ordenador, que es el instrumento, se esforzara en comprender a su programador. Su función es mucho más simple: dejarse utilizar. De modo que donde más resistencia encontramos en la mente ordinaria es en todo lo que concierne a los pensamientos superiores, y donde menos, en todo lo que sabemos: lo que tiene que ver con lo sensorial, el mundo de lo instintivo en todas sus formas, y también lo intelectual a un cierto nivel de abstracción; es decir, lo que se conoce como ”mente inferior”. La mente inferior, o mente del ego, es la parte de la mente que se ocupa de nuestro yo humano, nuestro yo exterior, relacional, que actúa identificándose con el mundo material y nos arrastra a él. A lo largo de muchas existencias, hemos vivido identificados con el mundo exterior, y con nuestro cuerpo material, y de espaldas a nuestro mundo interno espiritual. El ego inferior, sin embargo, nos sirve a un cierto nivel; tiene una función; es necesario como instrumento de supervivencia en este plano material de la existencia: se ocupa de mostrarnos las necesidades corporales relacionadas con la biología, la supervivencia y la procreación. Ayuda a mantener en forma la máquina orgánica llamada cuerpo. No tiene que haber confusión en esto. A lo largo de muchas existencias, sin embargo, por habernos identificado con él, dejamos de ser sus dueños y convertimos al sirviente en nuestro propio señor; así es como hemos adquirido y arraigado en nosotros tendencias contrarias al orden divino, correspondientes a nuestra naturaleza inferior, nuestra naturaleza orgánica... Y un buen día, nos hacemos conscientes de todo eso y nos hacemos preguntas: ”¿Como controlar mi ego y liberarme? ¿De dónde puedo extraer fuerzas para que se manifieste en mí la voz interna de mi conciencia y me guíe en esta confusión a la que he llegado paso a paso?.... La respuesta parece, sin embargo, sencilla: “Sólo existe la Fuente de Energía Universal. Bebamos de ella”. Dios, el Espíritu Universal, la Conciencia Universal es la Fuente Única, pero debido al karma acumulado, a nuestros desacatos a las leyes espirituales a lo largo del tiempo, nuestras mentes parecen ciegas y sordas para captar esa Fuente. La rebeldía del ego a aceptar los dictados de la conciencia nos aleja de lo espiritual, y nos revela así el grado de poder que la parte de nosotros que se enfrenta a Dios tiene en cada uno. ¿Qué camino seguir ? ¿Qué verdad aceptar ? ¿Cómo podernos enfrentarnos al ego con garantías de liberarnos de su opresión?...

Cuando uno se hace estas preguntas desde la necesidad verdadera, (que es sentimiento hondo) de obtener respuesta, se dirige a Dios y pide su ayuda. Los que elegimos el camino de seguir al Maestro de Maestros, Cristo, nos fortalecen aquellas esperanzadoras palabras dirigidas a todos y a cada uno: “Nadie llega al Padre, sino por Mí. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Venid todos a mí, que estáis fatigados y cargados. Yo, el espíritu de Cristo, quiero refortaleceros”. “Pedid y recibiréis”.

EL INTELECTO NO ES EL LÍMITE,PERO LIMITA

Escrito por: navarrovalero-patrocinio el 23 Abr 2008 - URL Permanente

INTELECTO Y EVOLUCIÓN

Desde el momento en que Dios, Energía, Amor, Conciencia Cósmica, Padre, o cualquier nombre que podamos darle los humanos, es una idea que puede aceptarse o rechazarse intelectualmente, hasta el momento en que Dios (o cualquiera de sus nombres) es un sentimiento profundo, algo que se vive encarnado en uno mismo, una presencia íntima, hay un camino por recorrer. A este camino le llamamos EVOLUCIÓN.

El error de la humanidad a lo largo de los últimos siglos, de valorar la mente intelectual por encima de lo espiritual (y que tuvo ya su nacimiento en Grecia y su apogeo en los últimos tres siglos), convirtió a la razón intelectual y discursiva en juez del universo entero, y la arrogancia de los ignorantes ilustrados, la llevó aún más lejos, hasta convertir a Dios en una caricatura, tanto por parte de los clérigos interesados en mantener su poder en este mundo, como de los laicos que creían haber libertado a su conciencia por haberse liberado precisamente de la caricatura de Dios que los textos del Antiguo Testamento y las iglesias oficiales nos trasmiten con valor de cambio. Divinizada la mente intelectual hasta el extremo de negar la existencia del espíritu, ésta acabó finalmente por convertirse en el tirano particular y caprichoso de cada uno a través de los demonios del Ego, del cual es portavoz incondicional en estos casos, hasta desembocar en la vida social como rectora en todos los aspectos de la misma: cultura, economía, política, etc. Desde hace tiempo es una moda silenciar a Dios en los ámbitos culturales, profesionales y sociales en general. El ateísmo parece ser un lugar común de convergencia en este mundo mental que hemos creado y que ahora nos ha tocado soportar. ¿Somos así más felices?¿Ha mejorado en algo la humanidad? ¿Hemos liberado nuestra mente de prejuicios? No espero respuestas optimistas...

Desgraciadamente los seres humanos nos hemos limitado tanto, que hasta hemos olvidado el trabajo de aprender a controlar nuestra mente... ¿Quién piensa en definitiva en nosotros cuando creemos pensar? (¿Cuál de esos siete egos que el poeta indio K. Gibran describe en discusión permanente entre sí?)...Cuando se estudian mínimamente los textos budistas tibetanos sobre la mente y el control de la misma, percibimos la enorme distancia que aún nos separa del conocimiento de ese vehículo que hemos elegido precisamente en Occidente como herramienta máxima del conocimiento. Percibimos, desde los primeros instantes en que tratamos de controlar la mente, que es ella la que nos controla. Pruebe, si no, a pensar en una cosa cualquiera sin mover la mente de esa imagen, sin que otras imágenes o emociones, o recuerdos, le asalten al poco y le perturben o desvíen del propósito inicial. Constatamos que en lugar de ser dueños de nuestras mentes, nos hemos hecho lacayos de su aspecto inferior, y no somos capaces casi nunca de tomar la dirección que supuestamente deseamos sin que nuestro intelecto nos distorsione la realidad. Espoleada por los deseos de nuestro ego inferior instintivo, la mente nos arrastra de una ilusión a otra, de unas imágenes a otras, hacia el pasado o hacia el porvenir imaginario, casi nunca presentes en nuestro propio presente y sin que lleguemos jamás a estar satisfechos. Esta insatisfacción atrae nuevos deseos, y sobre estos cimientos que se escalonan y suceden se construye la organización individual y la organización del mundo. En vertiginoso desarrollo, la dinámica INSATISFACCIÓN-DESEO-ACCIÓN-INSATISFACCIÓN, ha llevado a la mente intelectual a investigar todos los campos posibles de la realidad tal y como es percibida por los sentidos externos, habiéndose convertido en la autora última del mundo material construido por humanos, hallándose actualmente en un callejón sin salida, como un gigante exhausto y moribundo para el que ya no existe remedio, pues en este mundo aparentemente real no existe progreso sin esfuerzo, y muchas veces sin dolor. Y esto último es ya por sí mismo un síntoma kármico.

Las nuevas investigaciones en el territorio de la Ciencia y la Psicología vienen a darnos, por el contrario, una imagen muy diferente de la Realidad que se ha ido escamoteando y que siempre estuvo ahí: la realidad de la Conciencia, del mundo espiritual. Estamos viendo desmoronarse progresivamente la concepción materialista del Universo, basada en la búsqueda de la realidad material como algo mensurable, con valores permanentes, hacia la concepción de la realidad como Totalidad sin límite y sujeta a valores relativos de referencia. Este es el momento en que a través de la Física Cuántica, de las experiencias meditativas y del trabajo de investigación en estados alterados de conciencia, nos encontramos en la encrucijada de un cambio cualitativo sin precedentes en la historia humana: el que ha de llevarnos de la sociedad del conflicto a la sociedad de la armonía. De la Sociedad de la Confrontación egoísta a la Sociedad de la Cooperación solidaria. De la Sociedad del Odio a la Sociedad del Amor.

Entonces lo intelectual ocupará el papel que le corresponde verdaderamente en la escala evolutiva de la humanidad: será un simple instrumento, una simple herramienta que cumple su propia función subordinada, no un dios insaciable al servicio del querer aparentar, poseer, ser reconocido, tener...Todos estos lastres que nos son tan familiares..

Liberar la mente y liberarnos de la mente egoica exige unas reglas y unos principios altruistas que hemos de observar, y la primera es que nosotros no somos nuestro cuerpo ni nuestros pensamientos; que nuestros pensamientos no definen nuestro verdadero ser, sino únicamente nuestro estado actual de conciencia. Y nuestros cuerpos reflejan tan solo el estado de nuestra alma.

¿Son capaces los niños de entender la dinámica insatisfacción-deseo- acción -insatisfacción-nuevo deseo?¿Son capaces de distinguir entre los pensamientos negativos y los sentimientos bondadosos que brotan del alma?¿Se interesan por experiencias de cooperación? A todas estas preguntas se responde con un SI rotundo. Los adultos responsables de educarles, ¿somos capaces de lo mismo que ellos? ¿Ponemos los medios? ¿Les damos, les proporcionamos la oportunidad de aprender a controlar su mente y embellecer sus emociones? ¿Les enseñamos a distinguir que no son su propio cuerpo, y que este es tan solo un vehículo de su alma?

EDIFICANDO DESDE EL SER

Escrito por: navarrovalero-patrocinio el 23 Abr 2008 - URL Permanente

SER


Aquello que llamamos SER, se manifiesta en ACTO. No es posible concebir al Ser si no es a través del actuar,- aunque sea una acción sin movimiento, como se experimenta en meditación- pues Ser y actuar es uno e indivisible.¿ Y el no ser? ...¿Es posible? Si el acto define al ser, el no-acto podría definir al No-ser, de modo que la Nada sería lo que expresa el no-acto: el no-ser. Pero no cabe una definición de la Nada, puesto que no puede definirse aquello que no es. Sólo el Ser es y lo ocupa todo sin resquicio alguno, sin cabida posible a conceptos como el de “Nada”, pues el Ser es Totalidad, el Todo absoluto.

Si concebimos el Ser como esencia, podemos comprender el acto como aquello que se manifiesta en el vehículo del Ser, y que llamamos Sustancia. Ahora bien, ¿cuál es la naturaleza de la Sustancia? La naturaleza de la sustancia es energía pura en diversos grados de vibración, organización y gradación, desde lo más sutil a lo más grosero, donde el Ser manifiesta Su esencia en el Universo y también en el alma humana en la medida que la vibración y organización de la energía propia del alma (más o menos purificada) permite esa manifestación de un modo más o menos perceptible por aquel que podría llamarse ”el observador que observa y se auto-observa”. La Inteligencia Organizadora del Ser, es uno de los rostros del Ser que se contemplan en el proceso por el cual Lo que Es, (independientemente de cómo se le llama) es conocido, desde la materia más sutil del éter, a la roca; desde la experiencia de la Iluminación hasta el sentimiento más profundamente egocéntrico. Cada uno de nosotros, como microcosmos, poseemos la Esencia, la componemos, vivimos en ella y por ella y como parte del Ser, partiendo de Su energía, nos hemos ido definiendo espiritualmente desde nuestro principio más remoto a través de pensamientos, sentimientos, sensaciones, palabras y actos. Nuestros actos nos definen, pues así como el actuar define al Ser, también define al pequeño ser, al ego personal. Nos conocemos por nuestros frutos. “Por sus frutos los conoceréis”, dijo Jesús.

Mas la perfección de nuestros actos debe medirse por el grado de implicación armónica con todo lo existente; debe medirse por el grado de perfección que uno concibe en el Ser que uno mismo Es, y al que cada uno pertenecemos individualmente. Pero en este proceso interviene la mente, la cual está en permanente actuación. Cuando la mente individual es consciente de su pertenencia a la Conciencia Universal, actúa naturalmente en íntima unión con esa Su conciencia, a no ser que se halle bajo la presión de algún defecto del ego convertido en programa del inconsciente, la cual le apartaría de la unidad profunda con el Si Mismo (el Espíritu eterno en nosotros, el corazón de nuestra alma), y por tanto le arrastraría al mundo de lo ilusorio, de lo ficticio, de lo externo y superficial, y de la ignorancia, alejándose temporalmente de la realidad de las cosas, sumiendo al individuo en esa especial oscuridad que es ausencia de Sabiduría y ciega creación de energías que habrán de volverse finalmente contra él y actuarán contra su propio proceso evolutivo, en lo que se conoce como ”leyes kármicas”.

Una vez superada la ignorancia de la mente, y corregidas nuestras actuaciones erróneas, a través de una o de diversas existencias, se manifiesta la sabiduría del Ser en cada uno. Y en ese proceso inevitable de expansión de la Conciencia, se van cubriendo etapas, independientemente del número de existencias físicas que los seres humanos necesitemos para cumplir el objetivo de la perfección de la conciencia, que se manifiesta como equilibrio. Equilibrio entre nuestros componentes físicos, mentales, emocionales y espirituales; equilibrio que es amor, armonía y unidad de la conciencia con Dios. Entonces habremos llegado conscientemente al corazón del Ser. Este es el final del proceso como seres cósmicos que somos. Este el objeto real de la existencia personal.

La educación debería orientarse en el sentido de crear las bases físicas, intelectuales y espirituales mínimas para que alguna vez pudieran conocerse, sentirse y sobre todo, practicarse estas verdades que conducen a la auténtica felicidad y plenitud de ser respetando, sí, la libertad de cada uno para marcarse sus necesidades y sus ritmos, pero asegurándonos de que posea los necesarios cimientos para establecer sobre ellos el edificio de su personalidad verdadera, que es trascendente.

AMAR

El amor es la ley del Universo. Dios es el amor y la misericordia infinitas.

El amor es como un sonido: tiene una cierta vibración. Se percibe sutilmente en las personas que aman, lo mismo que se percibe el desamor en las personas que no aman. En este punto, todos sabemos que el Cosmos es una vibración continua, y nosotros vibramos en él con la frecuencia personal que resulta de la armonía interna o desarmonía internas.. La armonía propia sintoniza fácilmente con la armonía universal y con la de cada uno de nuestros semejantes en particular. De este modo, es posible acceder a través del amor como suprema manifestación de armonía, y fruto y fuente de la misma (simultáneamente) a la comunicación profunda con la Conciencia Universal desde los planos superiores de la propia conciencia liberada. A través de la práctica meditativa y de la oración, realizadas correcta, altruistamente y sin fanatismo ni sujeción a la letra ni a las formas, se llega a una comunicación profunda con los planos superiores de la conciencia, donde existe el conocer más allá del saber. En caso contrario, privados de la energía necesaria capaz de establecer armonía entre nuestros diversos componentes, ¿qué sucede? Tan sólo el conflicto entre mente, cuerpo, espíritu; el forcejeo entre aquello que somos y aquello con lo que nos identificamos, o entre lo que somos y nos gustaría ser, etc. y que se traduce finalmente en desazón interna, en falta de paz, en enfermedad de cualquier tipo en cualquiera de los planos con las inmediatas repercusiones en los planos inferiores. Si enfermamos físicamente es a causa de que nuestros pensamientos primero y nuestras actuaciones después han sido contrarios a las leyes del Cosmos, que son las leyes del amor universal, en algún momento, incluso en otra existencia. El cuerpo humano es un cuerpo de pensamientos. La enfermedad es siempre hija del conflicto y a la vez un movimiento del alma hacia la salud. Nuestras enfermedades nos definen. En ellas podemos encontrarnos con rostros de nosotros mismos que ignorábamos, y aprender a evitar en lo sucesivo lo que nos condujo a ese estado... Verdaderamente, sólo un ser realizado puede amar sin conflicto y sin enfermedad, plenamente.

Sólo aquel que permanece en la total quietud interior, centrado, sin dejarse arrastrar por las pasiones del ego, puede amar tan naturalmente como respira. No es algo intelectual; no se trata de una filosofía especial. Aquel que permanece despierto en su interior no necesita plantearse cuestión alguna acerca del amor: vivir y amar es la misma y única realidad. La relación cotidiana con el mundo del que lo vive desde una óptica superior y desinteresada, es una relación amorosa; y sus actos lo definen como a un árbol lo define su fruto.

¿Enseñamos el arte de amar en las familias y en los centros de enseñanza?¿Preparamos a los niños para liberarse de su egocentrismo inicial?...

¿Superamos nuestro propio egocentrismo como educadores?

A través de las manifestaciones personales del amor; a través de sentimientos como respeto, amistad, compasión, belleza, pacifismo,( y semejantes) y profundizando en ellos, podemos ir vivenciando que el agua que procede del mismo manantial puede llegar a beberse en distintas fuentes. Confundidos tantas veces por nuestro ego humano, nos olvidamos con mucha frecuencia de la fuente primera de los más altos sentimientos que experimentamos, y tales olvidos acaban por convertirse en nosotros en una especie de laberinto de enredos y dependencias humanas, en conflicto. Sin embargo un sentimiento todopoderoso de amar nos reclama en lo más intimo; queremos amar, deseamos amar, necesitamos amar. Necesitamos que nos amen. Nuestro Yo real necesita todo eso, porque ES TODO ESO, y tiende a manifestarse a través de todos sus vehículos. Nuestro trabajo consiste en poner en orden todos esos vehículos, todas esas energías. A partir de ese orden, el amor brotará naturalmente, sin esfuerzo, sin divisiones: más allá de lo social, más allá de la moral que se predica en los templos. Más allá de lo personal, hacia lo impersonal ; hacia ese salto más allá del ego y sus necesidades de satisfacerse.

EL TRIÁNGULO ERRÁTICO

Escrito por: navarrovalero-patrocinio el 23 Abr 2008 - URL Permanente

NI ARISTÓTELES NI ROUSSEAU NI AZAR

“Quien siembra vientos, recoge tempestades” es un viejo refrán que explica con sencillez una importante ley universal: la ley de causa y efecto, o de acción y reacción. Así, todo lo que una persona realiza vuelve a ella positiva o negativamente dependiendo de su contenido real. Esta es la ley universal de siembra y cosecha: sólo se cosecha lo que uno mismo ha sembrado. Lo contrario sería una injusticia divina, y un absurdo lógico también, a no ser que uno asuma voluntariamente parte de la “cosecha” de otro para poderle ayudar. Cristo es el ejemplo visible de este sacrificio. Para liberarnos del progresivo retroceso energético que hubiera concluido en la disolución de nuestra forma espiritual, a través de su acto redentor asumió parte de nuestra mala cosecha o “karma”.

Depende de la bondad de nuestras acciones el vivir en estados de plenitud. Y al contrario: no se puede esperar de la vida lo bueno si actuamos contra las leyes de la vida. Esto es muy sencillo de comprender por los pequeños.

El trabajo del alma superando al intelecto y buscando el contacto con lo divino en ella, es de suma importancia.(De ahí el valor de la meditación y de la oración libre de fórmulas). De modo que la mente intelectual es un instrumento o potencia activa que puede hacer enfermar nuestro cuerpo y arroja sobre nuestra alma las sombras de todos los defectos que practicamos y que nos ocultan la visión espiritual del mundo; defectos que el intelecto sin conciencia pretende ignorar, no reconociéndolos, pasándolos al subconsciente, o desvirtuando su contenido a base de inventar justificaciones para sus conductas. Nos convertimos fácilmente así en ciegos que se dejarán conducir por otros ciegos, y todos somos arrastrados a la rueda de la reencarnación, con su circuito cerrado de nacimientos y muertes tras una estancia preparatoria en el reino de las almas conocido como “planos de purificación”. Y desde estos planos regresa de nuevo el alma para otra oportunidad de evolución en el mundo físico.

El alma recoge las experiencias de cada vida que quedaron grabadas en el consciente y en el inconsciente tras la llamada muerte. Las experiencias positivas y la eliminación de los defectos determinan la progresiva aproximación del alma hasta el Ser divino, hasta que Él se manifieste a su través e irradie por completo Su Presencia desde cada uno de nosotros. Entonces habremos alcanzado la plenitud de la vida: orden, seriedad, paciencia, amor, misericordia, que constituyen, uno tras otro, los pasos de nuestro evolucionar hacia Dios. Nuestra alma habrá sido liberada de las imperfecciones que le trajeron a este mundo, y la mente se hallará iluminada por la verdad. Los místicos orientales llaman “Samadhi” a este estado envidiable de plenitud íntima por la comunicación permanente con lo sagrado. Este es el estado de conciencia superior que preconiza la “Vía Unitiva” en la mística cristiana. A través de sucesivas existencias, y por la energía redentora de Cristo en cada uno, llegaremos todos a este estado de plenitud, incluso encarnados, que nos garantizará una vida armoniosa correspondiente a nuestra vibración energética más allá de las limitaciones inevitables del cuerpo material mientras lo tengamos.

Aristóteles con su idea de la “tábula rasa” en oposición a la idea platoniana de la preexistencia del alma, introdujo en el pensamiento occidental ( y la iglesia católica supo sacar buen partido de ello) la idea de que un sujeto parte de cero cuando inicia su andar por el mundo. El niño es un libro blanco donde hay que escribir todas las páginas desde su nacimiento a su muerte. Nada hay en su conciencia, según él, que no haya sido captado anteriormente a través de los sentidos, idea que el empirismo inglés retomaría más adelante.

Rousseau por su parte, con la defensa del ” buen salvaje,” de que el niño es bueno por naturaleza pero la sociedad lo corrompe, también ha sido muy difundida en occidente para hacernos creer que es posible lo mismo: que el alma que viene a este mundo es un alma virgen, donde el libro de la vida no ha escrito una sola palabra.

Los pensamientos de estos y otros filósofos, basados en la mente ilustrada del erudito que reflexiona sobre los espejismos de la mente, están lejos del conocimiento verdadero del sabio ( que piensa, actúa y vive en armonía interna con las leyes del cosmos), pero aquellos filósofos que ignoran o desprecian estas verdades siguen produciendo mucha confusión y arrojan más ignorancia sobre la ignorancia de las gentes.

Los eruditos con buenas intenciones, educados en el espíritu del liberalismo materialista y humanista se preocupan por el mundo y no pueden explicarse cómo es posible que existan niños que al nacer muestren alguna deficiencia física o mental o nazcan en lugares privilegiados unos mientras los hacen otros en países pobres y en guerra o en familias asediadas por la desgracia, circunstancias unas y otras que no pueden explicarse, según ellos, sin aludir a la “mala suerte” genética, a la casualidad; lo mismo que no puede explicarse la muerte prematura de niños por enfermedades, catástrofes, atentados o guerras. Todo eso parece sujeto al azar, pero hace más de cinco mil años, Hermes Trismegisto, el sabio de los sabios egipcio, en su obra El Kybalion dijo sobre el azar que no es más que el efecto de una causa anterior. Algo que la mecánica cuántica empieza a aceptar actualmente como verdad experimentable.

En el universo, según la moderna física, y también según la mística cristiana originaria, todo está imbricado como causa-efecto. No existe el azar. Todo está en todo, con una conciencia envolvente, y activa según leyes muy precisas cuyo desconocimiento o negación hace presuponer la posibilidad del azar.

Pero si no existe el azar, la casualidad, ¿cómo explicarse un Síndrome de Down, por ejemplo, o que la diferencia psicológica entre hermanos gemelos, sea tan grande? ¿Es casualidad que en una misma familia nazcan niños sanos y otros con defectos congénitos graves? ¿Es un juego de dados genético la existencia y la enfermedad? Si el universo diera cabida en él a esta circunstancia, el universo mismo sería algo caótico, a no ser que se aceptara también que existe una ley sobre el control del azar, la cual también tendría que ser, a su vez, producto de la casualidad...(¡!)y así ¿hasta qué infinito de casualidades y leyes (¿con qué origen?) que las mantuviera en acción.?

¿Es posible concebir un universo tan organizado hasta en lo más elemental, como el que vivimos , que dé cabida en su funcionamiento a algo tan distorsionante y amenazador de la estabilidad y hasta de la propia existencia del conjunto “Universo” como el llamado azar? Parece que no es lógico pensar esto.¿Y cómo es en los seres humanos cuando existen enfermedades, por ejemplo? La única forma de explicación es aplicar a la vida personal la ley universal de causa-efecto. La vida personal es un todo contínuo, independientemente del espacio y el tiempo, pero la estancia en un cuerpo físico es discontínua en el tiempo y en el espacio. A través de cada existencia “ingresamos” en campos genéticos afines que nos permitan encarnar físicamente. Esta afinidad es doble: física y de contenido psíquico. Nuestras almas se parecen a las de nuestros padres en una cierta medida, y por tanto, también nuestros genes. Una vez encarnados, sin embargo, modificamos nuestro campo genético a lo largo de nuestra vida en función de nuestras formas personales de pensar, sentir, hablar, actuar. El componente psico-físico de cada gen al final del proceso de la existencia física (llamado muerte),es el material energético que nos corresponderá “heredar” de nosotros mismos en la siguiente existencia. Entonces volveremos a ingresar en un campo genético energéticamente (léase“familia”) afín al de nuestra anterior existencia, a no ser que hayamos modificado nuestra vibración como energía con nuestras acciones durante nuestra estancia en los planos del “más allá” de lo físico. Así, existencia tras existencia somos nuestros propios herederos genéticos y nos podríamos sorprender del parecido físico y emocional con algunos de nuestros parientes desaparecidos antaño. Perfectamente podríamos ser uno de ellos en una encarnación anterior. Nadie puede esperar después de una vida en que se ha ocupado activamente de ir contra las leyes cósmicas ( perjudicando a su propio cuerpo, haciendo daño al prójimo, etc.) que las leyes cósmicas de la armonía, manifestadas como salud mental o física le vayan a favorecer. Al contrario, lo que graba su alma y queda impreso en su campo genético es desorden, desarmonía, conflictos emocionales, voluntad personal rebelde, inteligencia que no se rinde a la verdad. El alma del que nace viene afectada, pues, por sus vidas anteriores, y por poco que esto se piense se considerará lógico: cuando dejamos el cuerpo nos vamos como almas con la siembra que hayamos hecho y que deberemos cosechar en algún momento, más allá de este mundo o a la vuelta, en una u otra encarnación.

Si Aristóteles o Rousseau hubieran conocido al menos el Kibalyon egipcio o las enseñanzas del Sermón de la Montaña en toda su profundidad no habrían elaborado esas doctrinas que tanto daño hacen y tanto desconcierto producen, pues el hombre es el resultado de sí mismo a través del tiempo y del espacio. Miguel de Unamuno (cristiano heterodoxo, como sabemos) captó el sentido profundo de esto que se afirma aquí cuando escribió : “ Cada uno es hijo de sus obras”. Hijo de sus obras y padre de su destino más allá y más acá de la línea del tiempo. Nacer con una enfermedad congénita, vivir en un país pobre o en guerra, no siendo consecuencia del azar, nos remite a la ley del karma, y no a otra cosa. Sería absurdo suponer que pueda deberse a un castigo divino o a una indiferencia de Dios, pues El no es algo externo y ajeno a nosotros, sino a que los que sufren esta situación no Le dejaron intervenir en sus asuntos ni se sometieron a las leyes divinas cósmicas. ¿Qué puede esperarse sino desequilibrios, desarmonía, dolor? Dios nos hizo perfectos como seres espirituales, y Su perfección vive en cada ser como vida perfecta y plena de la que podemos no tener conciencia ( de ahí el sentido de las vías místicas ).Si en un determinado momento decidimos alejarnos de las leyes de armonía por las que se rige la vida e intentamos establecer variaciones a nuestro antojo, pues el libre albedrío nos lo permite, es natural que nuestra acción conlleve una reacción para restablecer el equilibrio perturbado. Es la ley de causa-efecto, o ley del Karma. Si cada ser del universo introdujera modificaciones a su antojo, según su personal conveniencia, saltándose todas las leyes existentes, el caos estaría servido. Cuando un conductor se salta un semáforo en rojo y tiene un accidente, ¿es culpable el semáforo?...Sin embargo, cuando nos saltamos las leyes naturales y las leyes divinas para imponer la voluntad personal de nuestro ego en nuestras vidas o en las de otros,-ignorando las leyes naturales y espirituales- y sufrimos las consecuencias, tenemos la tendencia a culpar a otros, a nuestra mala suerte o a Dios. El caso es no querer reconocer nuestros errores para cambiar. El semáforo siempre cambiará de color siguiendo pautas fijas de tiempo. Si no aceptamos esas pautas, es seguro que volveremos a tener accidentes cada vez que nos pongamos en marcha estando en verde para los que cruzan en sentido perpendicular a nosotros. ¿Sería culpa de los conductores que cruzan? Este ejemplo tan sencillo tiene más trascendencia de la que parece extrapolado a otros aspectos de nuestras vidas, y es de suma importancia que los educadores tengamos claros estos asuntos que pueden llevar a confusión acerca de nuestra responsabilidad personal en los reveses de la vida , así como a una mala interpretación acerca del comportamiento de Dios hacia sus hijos en desgracia. Dios no es culpable de nuestras acciones, ni responsable de nuestro destino, pues si lo fuese seriamos Sus marionetas; no seriamos libres y de seguro que despotricaríamos entonces contra esa falta de libertad. Como almas, como energía cósmica individualizada, vivificadas por Su Espíritu, somos libre y perfectos por naturaleza. Si nuestro cuerpo está enfermo, si tenemos un defecto físico al nacer, o una enfermedad genética, no es Dios el responsable, sino nosotros, que nos hemos enfermado por nuestros malos pensamientos, palabras, emociones, hábitos alimentarios, etc. O sea: por no respetar las leyes.

Si no sanamos primero el alma cargada de defectos que nos hicieron enfermar, no podremos sanar nuestro cuerpo y estaremos sujetos a la ley de causa y efecto con todas sus consecuencias físicas, espirituales, mentales, geográficas, sociales y de toda índole. Y aunque la medicina nos ayude, volveremos a caer en la enfermedad una y otra vez mientras no cambiamos pautas en nuestro interior, eliminando las causas que las producen. Desde el uso del libre albedrío, cada uno elige sus propios actos y decide su destino. Para una persona que no acepta que las leyes cósmicas están por encima de su ley personal, y se cree en posesión del poder de modificar - hablando metafóricamente- los ritmos de funcionamiento de los semáforos del Cosmos, es natural que le sea muy dificil aceptar la ley del karma, pero, como sucede con la ley de la gravedad, si te arrojas desde un piso alto ya sabes lo que te espera, creas o no creas en ella.

LA EDUCACIÓN NECESITA BUENOS CIMIENTOS

Escrito por: navarrovalero-patrocinio el 23 Abr 2008 - URL Permanente

LOS CINCO PILARES DE LA EDUCACIÓN

Por lo que estamos viendo a lo largo de este libro, resulta que nuestra cultura de mayorías es una cultura mutilada; nuestra civilización occidental, una civilización mutilada, una civilización sin alma; intelectual; un mundo de desheredados de la verdadera vida, de automarginados de la felicidad, de seres enfermizos, neuróticos y buscadores de placer como sustituto de la felicidad, hijos de unos sistemas educativos que vieron siempre a los estudiantes como mentes asomando sus pobres cabezas de calabaza vacía de conocimientos sobre un pupitre donde tres generaciones antes ya bostezaban otras calabazas vacías dispuestas a llenarse de los magníficos conocimientos de los programas escolares con todos sus aderezos. (Total, para ¿qué, después de todo?)

Pero tampoco el profesorado permanece indemne a este enorme desastre de alcance colectivo en Occidente. Cada vez resulta más difícil reclutar maestros en unas escuelas donde se van instalando cuotas de violencia cada vez más alta y de mayor frecuencia, donde no parece estar nadie a salvo y donde hasta los propios profesores tienen problemas de acoso laboral en los centros educativos.

La parte más consciente del profesorado de los países occidentales, es testigo vivo de cuánta degradación se percibe en la realidad de las relaciones con sus alumnos y de ellos entre sí, y a la vez de las instituciones educativas con las familias, donde no existen más contactos que los absolutamente imprescindibles por razones legales o puntuales; donde no existe mayormente mas que desconfianza y falta de entendimiento por parte de unos y otros, porque sobre todo se carece de algo tan fundamental como un propósito común de educar conjuntamente de acuerdo con unos criterios consensuados por padres y profesores. Y por supuesto, aceptados por las autoridades educativas que deberían asumir esos criterios con espíritu abierto y democrático. Todavía estamos muy lejos de llegar a este acuerdo tripartito debido a múltiples causas, como la ignorancia de esta necesidad, la pasividad, la falta de ideas pedagógicas, la desconfianza entre unos y otros, el miedo a “perder los papeles” de todos y de cada uno, la falta de tiempo socialmente necesario de los padres para educar, que debería ser considerado por los gobernantes como tiempo de utilidad social y descontado del tiempo laboral ,para que padre y madre atiendan y entiendan diariamente a sus hijos; la resistencia de todos a la asunción de nuevos compromisos personales...Y sin duda algo que siempre hizo fuertes a los grupos humanos : una filosofía trascendente de la existencia, compartida libre y mayoritariamente y una ética basada en sentimientos pacíficos y cooperativos. El sistema capitalista y las iglesias han manipulado tanto la verdad, han engañado y desengañado tanto a tantos y durante tanto tiempo, han desviado tanto la atención social mundial, a través de poderosos medios de difusión, hacia objetivos tan superficiales, hacia conductas tan contrarias a una supuesta ética civil o religiosa, hacia deseos tan triviales como ajenos al verdadero progreso personal, que sólo resulta de todo ello egocentrismo, ausencia de valores morales, despilfarro y miseria física, intelectual, emocional y moral que caracterizan el presente retrato-robot de nuestro mundo.

No son conscientes los ideólogos del Poder, los maquiavelos del márketing, los diseñadores del terror industrial, del terror ecológico y del terror militar, que están sembrando, en el Planeta que ellos desean dominar eternamente, las semillas de su propia destrucción, pues ¿qué puede ser de una sociedad que no reconoce más valor supremo que el del propio ombligo, desde los dirigentes hasta sus ciegos imitadores?...

Hace falta un enorme esfuerzo de imaginación y mucho arrojo para que esta sociedad asuma otros valores y consiga escapar del difícil pantano de la supervivencia y las catástrofes de todo tipo que se avecinan como inevitables resultados a la mala siembra colectiva realizada durante demasiado tiempo sin apenas oposición.

Para que un sistema educativo funcione correctamente necesita cinco pilares profundamente implicados y armonizados: estudiantes, profesores, programa, padres y recursos. Si uno solo de estos pilares falla, el sistema deja de funcionar correctamente. Y siempre falla alguno.

ENFERMEDADES ESTRUCTURALES EN EL SISTEMA EDUCATIVO

Pretende hacernos creer cualquier Estado que con su programa y su dinero todo está solucionado, a pesar de su tradicional tacañería en recursos humanos y monetarios, a lo que se añade el intelectualismo estéril de los libros de texto, y, sobre todo, la falta de interés real por formar ciudadanos de pensamiento crítico libre y verdaderamente preparados física, emocional e intelectualmente. El capitalismo no necesita más mentes prominentes que las económicamente necesarias para su funcionamiento. Los cerebros de los pueblos no son socialmente necesarios más que en la medida que favorezcan su estructura. Por eso se favorecen las escuelas privadas de alto nivel, mientras las escuelas públicas adolecen de todo tipo de deficiencias nunca casuales porque la educación de primera calidad está reservada de antemano.

Creen muchas familias que con enviar a sus hijos a la escuela o al instituto, todo está solucionado. Pero no hay nada solucionado si entre todos los componentes mencionados no existe la adecuada colaboración, no se cambian ciertas claves, no se establecen exigencias comunes y calendarios de trabajo desde la misma base para llevar a cabo programas de acción cooperativa familia-escuela ,añadiendo a estas los recursos que deberían aportar los gobiernos .

Creen muchos profesores que con la preparación recibida en la Universidad están capacitados para dirigir un grupo de alumnos, cuando sabemos de la pobreza de contenidos culturales, pedagógicos, psicológicos y prácticos de la profesión de maestros.

No aprenden en los ciclos de formación de su profesión técnicas de impostación de la voz, a pesar de que los problemas de faringe causan la mayor parte de las bajas laborales del profesorado. Tampoco se les enseñan en la Universidad técnicas de autocontrol mental y de relajación para sí y para ser aplicadas en sus clases, etc. Tampoco se enseñan otro tipo de técnicas, como podría ser la dinámica de grupos que permitiría un mayor rendimiento en las reuniones con padres y en el aula. Estas carencias provocan muchos problemas de salud física, ansiedad y estrés en el profesorado, y vienen a ser la causa segunda –pero más profunda y duradera- de bajas laborales y de alteraciones fisiológicas de los maestros, otra importante causa de bajas laborales.

En estas condiciones muchos maestros que ejercen su profesión como un trabajo que les da para vivir, aunque lo intenten hacer dignamente según los criterios de la administración educativa (dirigida siempre por un político del Partido más recientemente votado), ni sacan a brillar su espíritu crítico (que reservan para sus alumnos conflictivos), ni se plantean las cuestiones que aparecen en estos mismos escritos como algo útil ni necesario para su trabajo. Como no desean que los padres observen su método de trabajo y descubran parte de sus debilidades, prefieren tener a las familias a distancia y conformarlas con los mínimos legales en atención pedagógica y orientación educativa, y con su presencia en las fiestas del Curso. Así, para la mayoría de los profesores, por desgracia, los padres son más un estorbo en su trabajo que unos presuntos colaboradores en su tarea profesional, más centrada en que se cumplan las programaciones de las asignaturas que en temas de educación en valores, psicología del aprendizaje y la conducta, y en general en esas cuestiones ausentes en la formación inicial de los maestros, y que muchos ni se preocupan en actualizar a lo largo de su vida profesional. Ministros que diseñan sistemas educativos y funcionarios universitarios que dictan los cursos para maestros no piensan nunca en estas carencias básicas.

(¿Nunca se detuvo usted a pensar sobre el silencio social que pesa sobre los maestros, sobre la escasa valoración de la profesión de maestro, cuando ahora más que nunca necesita ser potenciada, valorada, “arropada” y reconocida como elemento de cambio social? A la vez, parece exigírsele cada vez más por esta sociedad progresivamente más necesitada de unas directrices educativas básicas. Es muy corriente criticar a los profesores por sus vacaciones, sus horarios de trabajo y su aparentemente fácil vida laboral. Existe un desprestigio social de la profesión perfectamente calculado por los poderes públicos, porque un maestro concienciado, prestigiado y dotado de los medios necesarios puede ser un elemento potencialmente peligroso estando en contacto con el pueblo .Por eso parecen convenir maestros “neutralizados”, con formación “ajustada” que además tengan mínimos contactos con los padres de sus alumnos. Se promociona la imagen del maestro- funcionario- distante.

La sociedad no tiene fe en sus profesores, ni los aprecia, pero en lugar de exigir a la administración pública cambios en los sistemas educativos ( que para eso están las democracias), calla, no valora la labor de los que enseñan a sus hijos, critica sus vacaciones y horarios y denigra la profesión misma, también delante de sus hijos; mira con recelo el salario que perciben esos profesores , pero nunca se preocupa de movilizarse para que esos profesionales al servicio de la sociedad tengan un mejor sistema educativo, mejor preparación, mejores condiciones de trabajo, mejores edificios escolares, mayor atención psicológica y sanitaria para sus hijos en los colegios, más tiempo para la relación personal y profesional profesor-alumno y profesor-padres, libros y materiales gratuitos para el aprendizaje y más becas, etc.