la sala a los testigos de los acusados.
Marcos Lima Dalmau, padre de estos jóvenes y fuente de esta información declaró: El juicio no contó con garantías procesales, fue a puertas cerradas, el tribunal estaba nervioso y totalmente sometido por los oficiales de la Seguridad del Estado, y la condena vino pre-elaborada de la jefatura de esos militares en la Habana. El área judicial fue acordonada por varios cientos de policías ,y alrededor de medio centenar de defensores de los derechos humanos fueron arrestados para las unidades policiales u obligados por fuertes operativos a permanecer dentro de sus casas, para impedirles que vieran la vista oral. La principal testigo de la fiscalía fue la delegada del gobierno local, la cual nunca estuvo en el lugar de los hechos y de 12 testigos nuestros, solo dejaron entrar a 4, y esto porque paralizamos la vista hasta que lo logramos.
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