12 Oct 2008
Walking on the thin line (dead end)
Despertar a una rueca
como cuchara en un plato de sopa
rancia
rancia como los recuerdos
intento escapar de mí mismo,
y a las pesadillas de principios de Octubre
mientras no dejo rincón en esta
ciudad sin conocer la amargura
del vómito hermano y culpable;
yo podría recordarte quién eres
cada amanecer entre muros
acariciando quimeras
y abrirte los ojos de una patada en la boca
las piernas con el derrumbe de Febo
como si deshojara el virgo
de una desamparada orquídea
despertar
despertar a una rueca
mientras todos los demás son hormigas
matrículas, fotocopias
café con tostadas o zumo;
yo ardo en alguna parte al este de Lisboa,
entre carreteras y polígonos
industriales, calibrando la estafa
gris del propio ser.
26 Ago 2008
A una flor en mitad de un jardín de chatarra
Ella venía
con el pelo recogido en
una mordaza de perlas
con grandes y finos
pendientes de aro, y ojos
reos de esperanza que nadie
podría liberar nunca
yo iba con todo
mi inventario de cicatrices
a cuestas
como una especie de Cristo
blasfemo y al margen
del Edén prometido
y allí, en mitad del Infierno
me pidió que no la dejara
sola
pero no lo hice
por alguna razón
por alguna lógica, coherente y egoísta
razón de mierda
lo más probable
la triste verdad es que no hay héroes
cuando de verdad se necesitan
la soledad es una jaula,
el mundo es sólo un puto engranaje
que gira,
el odio es la savia que templa
nuestra sed primigenia
y no hay héroes
por alguna razón
no hay héroes
ni los habrá jamás.
08 Ago 2008
Dafne
A menudo pienso en Dafne.
Dafne y su mirada errabunda. Dafne y su entrañable plática. Dafne y sus pequeñas tetillas cosidas a la ropa. Dafne, Dafne, Dafne.
La recuerdo con ese aire neo-hippie que tanto proliferó en la década pasada. Los noventa fueron testigos del auge de toda una generación de lo más prometedora. Mucho, muy mucho prometedora. Gente siempre dispuesta para la buena acción del día.
Dafne era de aquel tipo de peña rara. Se montaba unas movidas de lo más flipantes. Yo creo que de veras llegó a pensarse sumamente especial; ya sabéis, especialísima al punto de soñar que estaba destinada a cambiar el rumbo de las cosas, a retorcerlas heroicamente como si se tratase de una nueva reencarnación del Che.
Joder, yo sólo podía mirarla boquiabierto cuando hablaba de todo aquello. Que si los delfines, que si la tala amazónica, que si el agujero de ozono (¿a quién coño le importaría el potorro de una japonesa?). Bueno, lo cierto es que yo me enteraba de más bien poco. Por no decir de nada, o de casi nada.
Yo sólo quería follármela.
Con todas mis ganas, con todas mis putas fuerzas. Follármela. A lo bestia, moderadamente, con suma suavidad. Como fuera. La imaginaba comiéndome la polla en la esquina de un ruinoso cuarto del Ateneo. Me imaginaba sobándole el coño por detrás mientras chupaba sus tetillas. No sé, vivía en una especie de sueño incandescente a su lado. Y así mucho tiempo.
No recuerdo exactamente cuándo se enrolló con el tío aquel que tenía tanta pasta. No fue un cambio radical, supongo, o al menos yo no lo percibí así. Fue algo paulatino. Lento pero seguro. Poco a poco, dejó de venir al local. La fui viendo cada vez menos y con cada vez con más espacio de tiempo entre ocasión y ocasión. Lo mismo yo que el resto de inútiles que andábamos por allí.
Creo que alguien me dijo hace unos días que se casó hará un par de meses. Con el tipo aquel, por supuesto, el de la mucha pasta. Que se marchó a otra ciudad a tomar por culo, lejos de la hostia, con la firme convicción de no volver nunca.
Esta mañana me levanté pensando en ella. Tenía un culo verdaderamente bonito. Ni delgado ni gordo: en el punto justo. La de veces que perdí la cabeza siguiendo aquel vaivén de nalgas encajadas en mallas viejas.
Me masturbé y me corrí como si tuviése cántaros y cántaros de esperma en vez de cojones.
Después me duché, me bebí un vaso de zumo y me marché al trabajo.
03 Jul 2008
Tic-tac
Javier se levanta todos los días a la misma hora.
Todos, absolutamente todos los días del año. No importa lo que haya hecho la noche anterior, ni si ha dormido más o menos tiempo del preciso. Da igual si fue festivo o laborable, o si lo es hoy.
¿Hoy?
Hoy es Jueves, 28 de Julio. Seis y media de la mañana.
Los números del reloj digital titilan en la penumbra como estrellas de color verde. Sobre un estante, un puñado de viejos libros que nunca se leyeron. Un vaso de agua en la mesilla. Un cenicero sucio y atestado. Ropa usada en un rincón. Olor a rancio, a húmedo enfermizo.
Un tic-tac que proviene de alguna parte.
Tic-tac.
Tic-tac.
Tic-tac.
Javier cruza el pasillo procurando no hacer ruido. Camina de puntillas sobre una preciosa tarima flotante —ella no debe despertarse—. Llega hasta el lavabo y se mira unos segundos al espejo.
Un tipo gordo, medio calvo y con ojeras le devuelve la mirada.
24 Jun 2008
Horas de insomnio, soledad y cigarrillos
Aun a oscuras, el mundo
sigue moviéndose, se arrastra,
se revuelca como
las crías de una víbora en
su cubil bajo tierra.
Repta, apesta,
no para quieto,
no se calla,
no bebe, no come,
no duerme,
no ve la puta
televisión
—odia, igual que yo,
los infocomerciales—,
y tampoco le interesa internet.
Me sigue haciendo fumar
y pienso,
pienso en Atta encañonando
pilotos; pienso en Faulkner, en Beethoven,
en Cobain.
En gente asustada huyendo
de edificios en ruinas.
En ciénagas. En cien a gas.
En Hemingway volándose la cabeza
como un mal augurio.
En que hace días me masturbé
soñando
que te violaba.
12 May 2008
Algo malo vive dentro de mí
La gente se muere en grises atardeceres de Primavera.
Y algo malo late
dentro de mí.
Caigo hacia el abismo como Tyson en la cumbre.
Tengo doce llamadas perdidas,
siete camisas diferentes,
cuatro tramos de escalera hasta el sótano.
Una extraña sensación de vacío.
Y algo malo que vive
dentro de mí.
La gente se muere en grises
atardeceres de Primavera.
Llovizna en silencio.
Alguien me estrecha la mano,
está fría.
Debe hacer frío, supongo.
Pienso en cuántos hijos de puta tendrían que morirse hoy.
O mañana.
O pasado a más tardar.
Pero los sueños son necios
y la rabia sorda.
Y el dolor otra piel.
Muerdo los dientes,
trago una especie de vómito
amargo y cristalino.
Sé que nada
cambiará nunca nada, y entonces,
algo malo despierta
dentro de mí.
Aferrado a mi columna vertebral,
como hiedra estrangulando un viejo roble.
Como una víbora somnolienta
que abre los ojos al mundo
hoy.
Hoy intento llorar y no puedo.
Pero quizás es porque ya he llorado todo
lo que debía.
14 Mar 2008
Esto es para ti
En horas vacías,
la mitad de un cuarto
se acicala con sombras
que arañan paredes,
que esconden insectos
en un segundo anónimo
con una letra anónima
en otro bloque,
en otra calle
apestosamente cotidiana,
apestosamente cotidianos
de una barriada sin nombre,
en esta ciudad sin nombre,
mientras Belial engulle
ballantine's con coca,
y fuma Fortuna
porque no llegó para Malporro;
mientras el Sol pisa
con rabia este asfalto,
esta jungla de látex
y hormigón,
y vidrio;
esta selva de helechos
sedientos suplicando babas
a nubes ausentes que no volverán,
enfermas como yo,
como tú,
como todos.
28 Feb 2008
Lloriqueos por una zorra
Me harté de copas y cocaína,
pero en cada rostro de mujer
seguía viéndola
busqué al pobre diablo más feroz de aquella aciaga noche,
y le tiré dos veces su ginebra
entonces algo me golpeó con una violencia inesperada
como una ráfaga de viento
súbita, caí al suelo y noté húmedos los labios y la nariz
la boca
igual que cuando la comía el coño
todo daba vueltas alrededor, y tuve
la lucidez suficiente para entender
que en la última
vomitona un pedazo
del alma se había escabullido
entre los trozos de hamburguesa y aros
de cebolla y tomate
aprovechando la confusión
quemaba el
óxido en el paladar
aunque yo sólo la oía a ella
ella, ella
ella
—Niño malo, niño guapo, tú eres un niño y yo quiero un hombre;
un hombre que me regale las estrellas
en un jacuzzi de la séptima planta;
un hombre que me entregue las llaves de su A8
las claves de sus tarjetas de crédito
que me compre pieles donde aún pueda escuchar
el grito de madres impotentes
viendo morir a sus crías
que me regale flores cada mañana y
botellas de cava al anochecer
que me entierre en joyas traídas de todas partes del mundo,
y me lleve a cenar donde nunca le acompaña su esposa
que no sea un esclavo
de su propio sudor, como tú
una voz siseó entre dientes amarillentos:
—¿Ya estás más tranquilo, niñato?
la música estaba muy alta
la boca roía una especie de mejunje
la nariz goteaba guerras de otros mundos
había un círculo de rabia y yo era el centro,
y el resto del alma, prisionera, luchaba por salir
me levanté como pude
—ya estoy mejor—dije, pero nadie, seguro, pudo oírme
—eso está bien, campeón
me apoyé en la barra mientras el círculo
se hacía más estrecho
—no tendrás un cigarrillo por ahí... ¿verdad, tipo duro?
y agarré algo de color verde,
y lo estrellé con todo en aquella cosa que me hablaba,
y los dientes amarillentos
dejaron de sonreír
y vi caer aquella cosa
que me hablaba de cigarros y campeones
y pisé con todas mis fuerzas hacia ella
—Niño malo, niño guapo, tú eres un niño y yo quiero un hombre...
algo crujió, allá en el suelo, y escupí lo poco
que me quedaba de humanidad
—... que no sea un esclavo
de su propio sudor, como tú
un instante de paz precedió a la tormenta
que se cerraría sobre mí
segundos después.
04 Feb 2008
Mentiras (Prólogo)
Mi muy queridísimo, estimado y patéticamente incapaz tropel de rimadores, compañeros, búhos y buitres de lo ajeno -comunitarios y no-:
Enfrascado casi por completo en mis rutinarios y, por desgracia, obligatorios quehaceres (y con mi primer proyecto de novela casi, casi en el paritorio), me veo en la obligación, sin pretenderlo, de centrarme más en mis asuntos, descuidando de forma impresentable mi compromiso de poner a caldo sus soporíferas bazofias.
Ya sé que es una putada, ya, pero espero que no se enfaden y lo entiendan. Tengan ustedes muy presente que el -en apariencia insignificante- detalle de partirme la caja con sus gilipolleces es algo a lo que me ha costado renunciar todos estos días, y mucho más aún de aquí en lo sucesivo. Siempre apetece, después de una jornada odiosa, olvidarlo todo y darse una vuelta a ver qué mierdas ha publicado éste, o aquél, etcétera. Y jajajá, jajajá, jajajá, ya saben. Pueden hacerse una idea, estoy seguro. Fino y seguro (jajajá).
De todas maneras, seguiré tratando de colaborar en la medida de lo posible, quiero decir, intentaré dejar alguna opinión -de ésas tan mías, tan censurables ellas- siempre que pueda; no se les vaya a olvidar, entre palmada y palmada de sus lustrosas chepas, que esto de escribir requiere algo más que la simple voluntad de pasar el rato, bien porque sus maridos se la menean con el fútbol (o con el Tomate), o bien porque sus esposas despellejan a la vecina del tercero con la del cuarto mientras se pintan las uñas de los pies.
Mientras tanto, iré subiendo algunos fragmentos -free download- de mi novela, furiosamente autodidacta e insultante para nuestros ilustrísimos académicos de la literatura virtual (pues existe toda una Real Academia de la Lengua no reglada ni descrita en el mundillo éste del internete, sí, sí; ¡como lo oyen!), para que todos los aquí presentes -y no presentes-, tengan la oportunidad de engullirla, saborearla, y, si procede (también, por qué no), vomitarla, al menos en parte. Así nos atendremos a una estricta reciprocidad, so toyacos.
Para los que vayan de listillos, les adelanto que se trata de una serie de cuentos o relatos cortos de tipo personal y autobiográfico, que desdeñan intencionadamente toda clase de artificio superfluo tratando sólo de capturar la esencia de las cosas, que, en muchos casos, deberían ser ignorados por las personas que padezcan esa suerte de cursilería crónica e hipócrita tan abundante en nuestros tiempos, que NO están ordenados cronológicamente -adrede también, desde luego-, y que he dado en llamar "Mentiras" porque alguno criticó mucho en su momento lo imposible del contraste de los hechos que narro o cuento en ocasiones, como si la importancia de ellos, por sí solos, no fuese suficiente para dar crédito, y los números, los nombres, los lugares, las fechas y los datos tuviesen más valor que el hecho mismo. Más tarde, y debido a cuestiones extra-literarias que no les importan (perdonen la franqueza), ese alguno (o algunos) terminaría retractándose, claro. Suele pasar, como apuntillamos a menudo por aquí, hasta en las mejores familias.
Yo, como siempre, no diré nada en mi defensa respecto a esta cuestión. Únicamente -y a juicio personal, y por tanto, subjetivo- que considero mi prosa más autobiográfica aún, si cabe, que mi poesía.
Pero eso ya corresponde al parecer de cada uno, y cada uno es libre de pensar lo que quiera. O así debería ser, al menos.
Va por ellos, entonces, estas "Mentiras", pero vaya por delante en primer lugar mi gratitud para con las lecturas, las críticas a degüello, los comentarios, el cariño, el odio y tantas cosas que nos debemos y nos profesamos. Me ayudan a aferrarme a la cordura, señores. Me ayudan a sentir, a no olvidar que estoy vivo.
Un cordial saludo.
25 Ene 2008
Te odio
Mi corazón es un árbol que duerme
en algún sucio cuarto
de algún sucio burdel de carretera
sin adornos ni obsequios la madrugada más triste
es una cosa deforme donde anidan
los pájaros del odio y la soledad
mi corazón es un suspiro de Piaf por su dosis
es la amargura en un poema de Esenin
es un acorde de Cobain, un óleo de Rembrandt
rabioso; la furia sorda de un Miguel Ángel
que oye reír a sus estatuas
cuando sólo está él
mi corazón es
sí, todo esto y mucho más
pero quiero que escuches algo
que, dice, es para ti:
nada le queda dentro
del amor que un día te tuvo
los cuervos se pelean por despojos sin vida
y alguien ha escrito tu nombre
debajo de dos hermosas palabras:
te odio.
Lo que encontrarás aquí
•●·*
niñomalo•●·*El mundo es una sombra más encajonada en su propia figura. Presa de sí misma, inevitablemente. Yo soy esa pieza con defecto de fabricación que estorba el buen funcionamiento de las cosas. Soy una marioneta que tira de los hilos. Soy una oración ignorada. El mundo no se hizo para mí, o al revés. Tal vez la respuesta me rehúye, pero la búsqueda tiene sentido por el mero hecho de no resignarse a la incógnita. Escribiendo alcanzo calma, aunque sólo sea por instantes. Lo demás a duras penas merece la pena, y poco —o nada— importa aquí. A partir de ahora.
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