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    <body>&lt;SUP&gt;&lt;FONT color=#444444 face=""&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/SUP&gt;&lt;IMG id=img_0 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/336723_SalardeUyuni.jpg"&gt;

El &lt;STRONG&gt;Salar de Uyuni &lt;/STRONG&gt;es una maravilla natural, es&lt;STRONG&gt; la mayor extensi&#243;n de sal del mundo&lt;/STRONG&gt;, a 3600m de altitud y con 12.106km2. El blanco era cegador. Y el cielo del &lt;STRONG&gt;Altiplano boliviano &lt;/STRONG&gt;era de un azul intenso. 

En alguna zona hab&#237;a &lt;STRONG&gt;pir&#225;mides de sal &lt;/STRONG&gt;que apilaban los trabajadores. Ten&#237;an que picar fuerte con el pico porque la superficie era dura. El lugar hab&#237;a sido originariamente un gran lago que se sec&#243;. El terreno estaba resquebrajado en fragmentos octogonales formando un mosaico hasta que se perd&#237;a la vista. Era inmenso.

&lt;IMG id=img_0 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/SalarUyunif.jpg"&gt;

&lt;IMG style="WIDTH: 463px; HEIGHT: 313px" id=img_0 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Salarpir&#225;mides.jpg" width=381 height=284&gt;

La &lt;STRONG&gt;Isla de Incahuasi &lt;/STRONG&gt;est&#225; situada en el centro del Salar, formada por &lt;STRONG&gt;rocas volc&#225;nicas&lt;/STRONG&gt;, algo elevada, y cubierta por cientos de &lt;STRONG&gt;cactus gigantescos&lt;/STRONG&gt;. Los cactus eran de la especie &lt;EM&gt;Trichocereus&lt;/EM&gt; con alguna flor lila. Algunos eran enormes, de &lt;STRONG&gt;hasta seis metros de altura&lt;/STRONG&gt;, y con varios brazos. Subimos a la cima de la isla para contemplar las vistas, y quedamos rodeados por un ej&#233;rcito de alargados cactus. Un paisaje realmente bello y curioso.

&lt;IMG id=img_0 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/336712_CactusIncahuasif.jpg"&gt;

&lt;IMG id=img_0 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/IslaIncahuasif.jpg"&gt;


&#169; Copyright 2009 Nuria Millet Gallego

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    <title>INCAHUASI Y EL SALAR DE UYUNI</title>
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    <body>&lt;IMG id=img_0 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/329910_MinasCerroRicofir.jpg"&gt;

Uno de los recuerdos m&#225;s impactantes del viaje a Bolivia ser&#225;, sin duda, la visita a las &lt;STRONG&gt;minas de plata del Cerro Rico &lt;/STRONG&gt;en &lt;STRONG&gt;Potos&#237;&lt;/STRONG&gt;. 
Las minas fueron &lt;STRONG&gt;descubiertas por los conquistadores espa&#241;oles hace m&#225;s de cuatrocientos a&#241;os&lt;/STRONG&gt;, y todo el Cerro estaba horadado con galer&#237;as, con riesgo de desplome. Era un laberinto subterr&#225;neo. Hab&#237;an trabajado hasta 15.000 mineros, pero en la actualidad s&#243;lo trabajaban unos 4000 mineros. Dec&#237;an que como mucho quedar&#237;an diez o quince a&#241;os m&#225;s de explotaci&#243;n.

&lt;IMG id=img_0 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Entradaminafir.jpg"&gt;

En el &lt;STRONG&gt;Mercado Minero &lt;/STRONG&gt;vimos todos los objetos y utensilios que compraban los mineros: botas, casco, l&#225;mparas, dinamita, mecha, cigarrillos, mascarillas...Como las minas estaban constituidas en &lt;STRONG&gt;r&#233;gimen de cooperativa&lt;/STRONG&gt;, eran ellos los que compraban su propio equipo y la mayor&#237;a prescind&#237;an de las mascarillas porque les molestaban para respirar y les daban calor.

Uno de los art&#237;culos que m&#225;s me sorprendi&#243; fue el &lt;STRONG&gt;Alcohol Potable de 96&#186; &lt;/STRONG&gt;que beb&#237;an los mineros el primer y el &#250;ltimo viernes del mes para ofrecer y pedir bendiciones a la &lt;STRONG&gt;Pachamama, &lt;/STRONG&gt;la Madre Tierra (que falta les hac&#237;a), y al &lt;STRONG&gt;T&#237;o&lt;/STRONG&gt;, protector de la mina. Alcohol Potable de 96&#186;!!! Como el de uso hospitalario para desinfectar. Y con buen gusto, seg&#250;n la etiqueta...No pude evitar probarlo...

Otro art&#237;culo imprescindible para el minero es la &lt;STRONG&gt;coca&lt;/STRONG&gt;. Compraban bolsas de hojas de coca que hab&#237;a que mezclar con un catalizador alcalino para que desprendieran la sustancia. Hac&#237;an una bola y la masticaban todo el d&#237;a para resistir el duro trabajo en la mina.




&lt;IMG id=img_0 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/329907_Alcoholpotablefir.jpg"&gt;

&lt;IMG id=img_0 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/329912_Hojascocafir.jpg"&gt;

Visitamos los llamados &lt;STRONG&gt;Ingenios&lt;/STRONG&gt;, las plantas donde se procesaba la plata, llenos de maquinaria polvorienta y ruidosa. En el Ingenio trituraban las piedras, las centrifugaban, las sumerg&#237;an en sustancias qu&#237;micas, la decantaban, secaban y finalmente obten&#237;an el polvo de sulfato de plata. La ciudad colonial de Potos&#237;, que es Patrimonio de la Humanidad, ten&#237;a las casas pintadas de colores intensos, tal vez para compensar el polvo y la negrura de las minas.

Despu&#233;s lleg&#243; el plato fuerte: la entrada en la mina. Estuvimos casi dos horas bajo tierra. En el primer tramo pudimos caminar erguidos por la galer&#237;a, pero bajamos hasta el &lt;STRONG&gt;cuarto nivel &lt;/STRONG&gt;y nos arrastramos y caminamos a cuatro patas por estrechas galer&#237;as. Respiramos polvo y gases t&#243;xicos, de hecho salimos de all&#237; con una fuerte ronquera en ese poco tiempo... 

&lt;IMG id=img_0 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Mineros2fir.jpg"&gt;

Encontramos varios grupos de mineros trabajando. Uno eran cuatro chicos j&#243;venes que empujaban una vagoneta cargada por los rieles. &lt;STRONG&gt;La vagoneta pod&#237;a transportar hasta dos toneladas de mineral&lt;/STRONG&gt;, y con la estrechez de la galer&#237;a pod&#237;an suceder accidentes como ser atropellado por una de ellas, porque en muchos tramos no hab&#237;a lugar para esquivarla. Los chicos ten&#237;an 16 a&#241;os y trabajaban entre 8 y 12 horas al d&#237;a. Todos mascaban coca con la mejilla hinchada, y sonre&#237;an y hac&#237;an bromas. Eran j&#243;venes pero sab&#237;amos que en la mina tambi&#233;n trabajan ni&#241;os, aunque la legislaci&#243;n boliviana lo proh&#237;be y no los vimos. 

Coincidimos con otro minero de 49 a&#241;os, que llevaba 37 a&#241;os trabajando all&#237;, y estaba a punto de jubilarse; le pregunt&#233; si ten&#237;a hijos y si eran mineros. Siempre recordar&#233; su mirada de orgullo al contestar que ten&#237;a siete hijos y que todos estudiaban.




&#169; Copyright 2009 Nuria Millet Gallego



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    <title>LAS MINAS DE POTOS&#205;</title>
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    <body>&lt;IMG id=img_0 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/BRASILfir.jpg"&gt;

&lt;IMG id=img_1 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/BRASIL2fir.jpg"&gt;

Su sonrisa me atrajo como un im&#225;n. &lt;EM&gt;"Ven, que te hago unas trencitas como las m&#237;as"&lt;/EM&gt;, me dijo la chica desde la puerta de la peluquer&#237;a. Est&#225;bamos en Salvador de Bah&#237;a, o &lt;STRONG&gt;Bah&#237;a, &lt;/STRONG&gt;como la abrevian los brasile&#241;os. La ciudad est&#225; dividida por un risco en la &lt;EM&gt;Cidade Alta &lt;/EM&gt;y la &lt;EM&gt;Cidade Baixa&lt;/EM&gt;. En la &lt;STRONG&gt;&lt;EM&gt;&lt;STRONG&gt;Cidade Alta &lt;/STRONG&gt;&lt;/EM&gt;&lt;/STRONG&gt;est&#225; la &lt;STRONG&gt;zona hist&#243;rica con los barrios coloniales&lt;/STRONG&gt; de Terreiro de Jes&#250;s, &lt;STRONG&gt;Pelourinho&lt;/STRONG&gt; y Anchieta, repletos de iglesias y casas del &lt;STRONG&gt;s.XVII&lt;/STRONG&gt;.



 

&lt;IMG id=img_2 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Pelourinhofir.jpg"&gt;

Nos alojamos en el hotel Pelourinho, una antigua mansi&#243;n de techos altos con fachada pintada de verde manzana y blanco. La habitaci&#243;n ten&#237;a vistas al mar. El hotel, seg&#250;n dec&#237;an, fue el decorado de la novela &lt;EM&gt;"Suor"&lt;/EM&gt; de &lt;STRONG&gt;Jorge Amado&lt;/STRONG&gt;. 


El encanto de Bah&#237;a estaba en sus calles empedradas y edificios antiguos coloniales de colores pastel, y en sus gentes. All&#237; vimos ruedas de &lt;STRONG&gt;capoeira&lt;/STRONG&gt;, una ceremonia de &lt;STRONG&gt;Candombl&#233;&lt;/STRONG&gt;, el antiguo ritual africano que practicaban los esclavos, y muchas otras cosas sobre las que prometo escribir. Estuvimos siete semanas en Brasil, y conocimos a gentes de nombres sonoros e inolvidables, como Washington, Vincesvindo, Wilson, Genara, Brenda, Normando, Juma, Batista o Norberto. El encanto del pa&#237;s tambi&#233;n estaba en las sonrisas de sus gentes, como estas que os ofrezco como despedida. Lleg&#243; la hora esperada de otro largo viaje...

Gracias por seguir viajando conmigo, despu&#233;s de un a&#241;o, y hasta pronto amigos.



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    <title>SONRISAS DE BRASIL, y despedida</title>
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    <body>&lt;IMG id=img_0 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Livingstonefir.jpg"&gt;&lt;EM&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;EM&gt;&#8220;Dr. David Livingstone, supongo&#8221;. &lt;/EM&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/EM&gt;La famosa frase fue pronunciada en&lt;STRONG&gt; Ujiji&lt;/STRONG&gt;, el lugar donde se produjo el m&#237;tico encuentro entre&lt;STRONG&gt; Livingstone &lt;/STRONG&gt;y &lt;STRONG&gt;Stanley, &lt;/STRONG&gt;en 1872. Ujiji, en &lt;STRONG&gt;Tanzania&lt;/STRONG&gt;, era uno de los pueblos m&#225;s antiguos de &#193;frica y el &lt;STRONG&gt;principio de la antigua ruta del marfil&lt;/STRONG&gt;. Era un pueblecito agradable, con &lt;STRONG&gt;casas de adobe &lt;/STRONG&gt;y ca&#241;a, y a las puertas se asomaban los ni&#241;os para gritarnos &lt;EM&gt;&#8220;Mwzungu, mwzungu!&#8221; &lt;/EM&gt;(blanco, en &lt;EM&gt;swahili&lt;/EM&gt;). Los caminos de tierra roja serpenteaban entre la hierba verde donde crec&#237;an grandes &lt;STRONG&gt;mangos&lt;/STRONG&gt;, &lt;STRONG&gt;plataneros&lt;/STRONG&gt;, el estilizado &#225;rbol de la &lt;STRONG&gt;papaya&lt;/STRONG&gt; y cientos de &lt;STRONG&gt;palmeras&lt;/STRONG&gt;. Seguimos uno de aquellos caminos de tierra roja, y los ni&#241;os nos se&#241;alaron la direcci&#243;n que deb&#237;amos tomar para llegar al lugar donde se encontraron Stanley y Livingstone. Era un jard&#237;n frondoso en el que crec&#237;an dos enormes mangos, bajo los que dec&#237;an se sent&#243; Livingstone a meditar sobre la esclavitud, con un peque&#241;o &lt;STRONG&gt;Museo&lt;/STRONG&gt;. El museo ten&#237;a cinco o seis cuadros de estilo un tanto &lt;EM&gt;na&#239;f&lt;/EM&gt; reproduciendo escenas de la biograf&#237;a del explorador. Junto a los cuadros dos estatuas de cart&#243;n-piedra de tama&#241;o mayor que el natural, representaban a ambos &lt;STRONG&gt;aventureros&lt;/STRONG&gt; salud&#225;ndose. 



&lt;IMG id=img_1 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Livingstone2fir.jpg"&gt;
Livingstone fue mi inmejorable compa&#241;ero literario de viaje. Su libro &lt;STRONG&gt;"El &#250;ltimo diario del doctor Livingstone"&lt;/STRONG&gt; me hizo sufrir y disfrutar con &#233;l, era un testimonio &#250;nico.
&lt;STRONG&gt;David Livingstone &lt;/STRONG&gt;(1813-1873) fue un explorador brit&#225;nico que fue enviado a &#193;frica por la Sociedad Misionera de Londres. Se adentr&#243; en el desierto de Kalahari, la cuenca del Zambeze, &lt;STRONG&gt;busc&#243; las fuentes del Nilo &lt;/STRONG&gt;y explor&#243; la regi&#243;n del lago Tanganica, donde le encontr&#243; Stanley. Al final fue otro aventurero, Richard Burton, quien descubri&#243; las fuentes del Nilo.

&lt;STRONG&gt;Henry Stanley &lt;/STRONG&gt;(1841-1904) fue un periodista y explorador brit&#225;nico que en 1871 emprendi&#243; viaje a Tanganica en busca de Livingstone. Descubri&#243; otra fuente del Nilo en el lago Victoria y tambi&#233;n explor&#243; el Congo.

El &lt;STRONG&gt;lago Tanganica&lt;/STRONG&gt;, estaba cercano. Encontramos una playa de arena, con barcas de pescadores, y un lago tan grande que parec&#237;a el mar. Se perd&#237;a en el horizonte. Le&#237;mos que era el segundo lago m&#225;s grande del mundo en volumen, despu&#233;s del lago Baikal en Siberia. Aunque por superficie era m&#225;s grande el &lt;STRONG&gt;lago Victoria&lt;/STRONG&gt;. Sus aguas eran de color azul intenso y ten&#237;a oleaje. Nos quedamos a contemplar la puesta de sol. Sal&#237;an las barcas de los pescadores y ve&#237;amos sus siluetas recortadas contra el horizonte. Pens&#233; que aquella misma escena habr&#237;a sido contemplada por la mirada de Livingstone.

&lt;IMG id=img_2 class=imgcen src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/LagoTanganicafir.jpg"&gt;

&#169; Copyright 2009 Nuria Millet Gallego

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    <body>&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/12ap&#243;stolesfir.jpg' id='img_0' class='imgcen'/&gt;

Caminamos al borde de los impresionantes &lt;STRONG&gt;acantilados&lt;/STRONG&gt; verticales de piedra caliza, de colores ocre y amarillo. Junto a ellos, en el mar, hab&#237;a gigantescos pin&#225;culos o agujas marinas que llamaban los&lt;STRONG&gt; Doce Ap&#243;stoles&lt;/STRONG&gt;. Est&#225;bamos en el Parque Nacional de Port Campbell, pr&#243;ximo a Melbourne. S&#243;lo quedaban ocho ap&#243;stoles y dec&#237;an que debido a la erosi&#243;n marina acabar&#237;an por desaparecer. Le&#237;mos que &lt;STRONG&gt;cada catorce segundos la piedra recib&#237;a el impacto de una ola&lt;/STRONG&gt;. Esa erosi&#243;n formaba cuevas y agujeros arqueados en las rocas. El mar ten&#237;a fuerza en aquella zona y una franja de espuma blanca festoneaba los acantilados.



&lt;IMG class=imgcen id=img_1 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Doceap&#243;stoles.jpg"&gt;Vimos la ensenada donde naufrag&#243; un barco que viajaba de Londres a Sidney en 1878, tras tres meses de traves&#237;a. Estaba a punto de llegar y haciendo los preparativos de una fiesta para celebrarlo, cuando naufrag&#243;. S&#243;lo sobrevivieron dos personas. El lugar se bautiz&#243; &lt;STRONG&gt;Loch Ard Gorge&lt;/STRONG&gt; en recuerdo del barco. A pesar de lo dram&#225;tico de los sucesivos &lt;STRONG&gt;naufragios&lt;/STRONG&gt; en aquellas costas, las playas eran bell&#237;simas.



&lt;IMG class=imgcen id=img_3 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Doceap&#243;stolessol.jpg"&gt;

&lt;IMG class=imgcen id=img_2 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/PuenteAustralia.jpg"&gt;Junto a la ensenada, una roca formaba un puente natural sobre el mar. La llamaban &lt;STRONG&gt;London Bridge&lt;/STRONG&gt;. Los ap&#243;stoles se ergu&#237;an imponentes resistiendo los embates de las olas, cuyo impacto pod&#237;amos oir. Una muestra m&#225;s del perfecto arquitecto que puede ser la erosi&#243;n en la naturaleza.


&#169; Copyright 2009 Nuria Millet Gallego

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    <title>LOS DOCE AP&#211;STOLES AUSTRALIANOS</title>
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    <body>&lt;IMG class=imgcen id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Koalagrandefir.JPG"&gt;

No se me ocurre ning&#250;n animal que simbolice mejor el perezoso mes de agosto que el simp&#225;tico koala. 

Desde &lt;STRONG&gt;Port Douglas &lt;/STRONG&gt;en las costa este australiana fuimos al &lt;STRONG&gt;Parque Nacional de Daintre&lt;/STRONG&gt;, donde encontramos los primeros &lt;STRONG&gt;koalas&lt;/STRONG&gt; en libertad. Tambi&#233;n los vimos cerca de Melbourne. Estos curiosos animales son mam&#237;feros y arbor&#237;colas. Estaban reposando en las ramas, algunos dormitando y otros moviendo la cabeza perezosamente. Se sentaban en las ramas altas para comer los brotes tiernos. Pero tuvimos a uno de ellos al alcance de la mano. Estaba con su cr&#237;a en una rama baja, comiendo hojas. Ten&#237;a una cara simp&#225;tica, con un hocico negro y plano, y ojos y orejas redondas.

 
Dos de ellos dorm&#237;an juntos, uno sobre otro en la misma rama, convertidos en dos bolas peludas. Le&#237; que los koalas &lt;STRONG&gt;duermen veinte horas al d&#237;a&lt;/STRONG&gt;. Podr&#237;a decirse que llevan una vida relajada. No s&#233; si advirtieron nuestra silenciosa observaci&#243;n, pero me llev&#233; sus im&#225;genes en la memoria.

&#169; Copyright 2009 Nuria Millet Gallego




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    <body>&lt;IMG class=imgcen id=img_1 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/MezquitaDjenn&#233;fir.JPG"&gt;

&lt;STRONG&gt;Djenn&#233; &lt;/STRONG&gt;era una de mis ciudades m&#237;ticas. Fue uno de los lugares africanos que m&#225;s me impresion&#243;. Est&#225; ubicada en una isla que forma el &lt;STRONG&gt;delta del N&#237;ger&lt;/STRONG&gt;, en &lt;STRONG&gt;Mali&lt;/STRONG&gt;, y considerada Patrimonio de la Humanidad. Una puerta de entrada hecha de adobe enmarca la ciudad. Fue como entrar en un t&#250;nel del tiempo hacia la &#233;poca medieval, el ambiente de sus calles parec&#237;a conservarse como entonces. Todas las casas estaban hechas de &lt;STRONG&gt;adobe&lt;/STRONG&gt;, al igual que su preciosa Mezquita. 


&lt;IMG class=imgcen id=img_3 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/MezquitaDjenn&#233;2fir.JPG"&gt;

La &lt;STRONG&gt;Mezquita de Djenn&#233;&lt;/STRONG&gt; era un ejemplo de la &lt;STRONG&gt;arquitectura sudanesa&lt;/STRONG&gt;. Cada a&#241;o se reun&#237;an todos los habitantes y arreglaban los desperfectos causados por las lluvias. Las estacas clavadas en el exterior les serv&#237;an para trepar por la fachada. El interior de la Mezquita era sencillo, con arcos y suelo de arena, y ten&#237;a una estancia para que rezaran las mujeres, ocultas a la vista de los hombres. 



&lt;IMG class=imgcen id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/MezquitaBanifir.JPG"&gt;En el pa&#237;s vecino de &lt;STRONG&gt;Burkina Fasso &lt;/STRONG&gt;visitamos las &lt;STRONG&gt;siete mezquitas de adobe de Bani;&lt;/STRONG&gt; una de ellas es la de esta &#250;ltima foto. Me sent&#233; en el suelo ante la mezquita y me qued&#233; absorta admirando cada uno de los detalles. Eran doradas, ten&#237;an torres con ventanucos, cenefas y dibujos geom&#233;tricos grabados en las paredes. Aut&#233;nticas filigranas hechas por la mano del hombre y en constante lucha con el deterioro causado por la naturaleza. 


&#169; Copyright 2009 Nuria Millet Gallego







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    <title>LAS MEZQUITAS DE ADOBE AFRICANAS</title>
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    <body>&lt;IMG class=imgcen id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Maldivasfir.JPG"&gt;

&#8220;Cuando &lt;STRONG&gt;Marco Polo&lt;/STRONG&gt;, en uno de sus viajes por los m&#225;s ex&#243;ticos rincones del planeta se encontr&#243; en el Oc&#233;ano &#205;ndico, con un &lt;STRONG&gt;archipi&#233;lago formado por cerca de 1200 islas&lt;/STRONG&gt;, las denomin&#243; Flor de las Indias. Tal es la belleza de las &lt;STRONG&gt;Maldivas&lt;/STRONG&gt;, cuyo verdadero nombre significa en s&#225;nscrito &lt;GUIRNALDA&gt;&#8221;. Eso le&#237; en una propaganda de viajes.

Volamos desde Colombo, en Sri Lanka, hasta &lt;STRONG&gt;Male, &lt;STRONG&gt;&lt;STRONG&gt;la ca&lt;/STRONG&gt;pital&lt;/STRONG&gt;&lt;/STRONG&gt;. De las 1200 islas &lt;STRONG&gt;s&#243;lo 200 est&#225;n habitadas &lt;/STRONG&gt;por comunidades tradicionales de pescadores, y unas 90 est&#225;n dedicadas al turismo. Fue invadida sucesivamente por &#225;rabes, portugueses, malabares del sur de la India y brit&#225;nicos. A primera vista el aspecto de la gente se diferenciaba poco de los de Sri Lanka, por su piel tostada.


&lt;IMG class=imgcen id=img_2 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Maldivas2fir.JPG"&gt;

Las Maldivas eran una maravilla natural. La &#250;nica cr&#237;tica que se les pod&#237;a hacer era que cada isla era un hotel, y excepto los trabajadores, no ve&#237;as poblaci&#243;n local, ni mercados ni vida, a no ser que te desplazaras a otra isla m&#225;s grande. Era como estar metidos en una postal, y nosotros preferimos otro tipo de viaje o combinar unos pocos d&#237;as con el viaje a otro pa&#237;s, tal como hicimos. No es un sitio para viajar, sino para estar y disfrutar.

La isla que escogimos fue &lt;STRONG&gt;Thulhagin&lt;/STRONG&gt;. El agua era de un verde azulado y transparente, con franjas m&#225;s oscuras por los corales, donde se concentraban los peces. Hab&#237;a unos cuantos bungalows en la playa y otros en el agua, construidos como &lt;STRONG&gt;palafitos&lt;/STRONG&gt; unidos por una pasarela de madera. Las distracciones eran ba&#241;os en las playas de arena blanca, &lt;STRONG&gt;submarinismo &lt;/STRONG&gt;y excursiones en barco, paseos, lectura, escribir, hacer fotos, observar a los cangrejos, hacer la siesta, recoger conchas, beber zumos, ponerse crema, y contemplar la puesta de sol. Cada d&#237;a el cielo se pon&#237;a violeta, y &lt;STRONG&gt;el sol iba ti&#241;endo las nubes de pinceladas de amarillo y naranja al esconderse. Un cuadro pintado en directo ante nosotros&lt;/STRONG&gt;.

Le&#237;mos que probablemente estas islas ser&#225;n cubiertas por el mar dentro de unos sesenta a&#241;os, dado que &lt;STRONG&gt;su m&#225;xima elevaci&#243;n sobre el nivel del mar no sobrepasa los tres metros y medio&lt;/STRONG&gt;. Uno de los para&#237;sos que puede desaparecer.


&#169; Copyright 2009 Nuria Millet Gallego




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    <title>LOS ATOLONES DE LAS MALDIVAS</title>
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    <body>&lt;IMG class=imgcen id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Plantacionest&#233;fir.JPG"&gt; 

Os invito a tomar un t&#233;. En la &lt;STRONG&gt;Pen&#237;nsula de Malaca &lt;/STRONG&gt;las &lt;STRONG&gt;plantaciones de t&#233; &lt;/STRONG&gt;alfombraban de verde las colinas ondulantes, d&#225;ndoles un aspecto aterciopelado. Las plantas formaban un laberinto con estrechos caminos que permit&#237;an la recolecci&#243;n de la hoja. En &lt;STRONG&gt;Tanah Rata&lt;/STRONG&gt; visitamos la plantaci&#243;n Boh, que exist&#237;a desde 1929, cuando la fund&#243; el ingl&#233;s J.A. Rusell. Todav&#237;a era propiedad de sus herederos, que viv&#237;an en Australia. Era &lt;STRONG&gt;t&#233; negro &lt;/STRONG&gt;que consum&#237;a b&#225;sicamente la poblaci&#243;n local, muy apreciado en Malaysia y Singapur, pero desconocido en Europa, donde importaban t&#233; de Ceil&#225;n, Darjeeling o Kenya. 

&lt;IMG class=imgcen id=img_1 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Plantacioest&#233;2fir.JPG"&gt;Nos explicaron todos los pasos del &lt;STRONG&gt;proceso desde la recolecci&#243;n&lt;/STRONG&gt;. Primero secaban las hojas extendi&#233;ndolas en grandes planchas. Despu&#233;s las trituraban con m&#225;quinas y las dejaban fermentar, que es cuando tomaban el color cobrizo oscuro. Las hojas fermentadas se introduc&#237;an en otras m&#225;quinas, se somet&#237;an a temperaturas de 120&#186; y tomaban el color negro. Entonces se pasaban por cedazos vibrantes que eliminaban los tallos y fibras sobrantes. Finalmente se hac&#237;a la degustaci&#243;n selectiva y ya estaba preparado para almacenar. Dec&#237;an que ten&#237;a &lt;STRONG&gt;propiedades anticancer&#237;genas&lt;/STRONG&gt;. 

Como sabeis que para m&#237; es tan importante el &lt;STRONG&gt;paisaje&lt;/STRONG&gt; como el &lt;STRONG&gt;paisanaje&lt;/STRONG&gt;, os ofrezco la sonrisa de una abuela malaya. Cada vez que tomo un t&#233; recuerdo aquellas plantaciones verdes, las gentes y los rincones bellos que vimos en &lt;STRONG&gt;Malaysia&lt;/STRONG&gt;. 

&lt;IMG class=imgcen id=img_2 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Sonrisamalayafir.JPG"&gt;

&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 10pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA"&gt;&#169; Copyright 2009 &lt;SPAN style="FONT-WEIGHT: normal"&gt;Nuria Millet Gallego&lt;/SPAN&gt;&lt;/SPAN&gt;











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    <title> LAS PLANTACIONES DE T&#201; DE MALAYSIA</title>
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    <body>&lt;IMG class=imgcen id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Orangut&#225;nBorneo1fir.JPG"&gt;

El &lt;STRONG&gt;Parque de Sepilok &lt;/STRONG&gt;es uno de los cuatro grandes &lt;STRONG&gt;santuarios de orangutanes &lt;/STRONG&gt;que hay en el mundo. Los ejemplares de pelo rojizo son caracter&#237;sticos de &lt;STRONG&gt;Borneo, en Malaysia.
&lt;/STRONG&gt;Cuando entramos, dos orangutanes llegaron columpi&#225;ndose por las ramas y empezaron a hacer moner&#237;as delante de nosotros. Eran de pelo muy rojizo, que brillaba al sol, y ten&#237;an la cara negra. Luego vinieron cuatro m&#225;s y empezaron a comer bananas. 

En el parque nos explicaron que los orangutanes iban &lt;STRONG&gt;perdiendo su habitat natural, la jungla boscosa, ya que cada vez hab&#237;a m&#225;s plantaciones de palmeras&lt;/STRONG&gt;. Si encontraban alg&#250;n orangut&#225;n en una zona aislada entre plantaciones, lo capturaban durmi&#233;ndolo con un dardo narc&#243;tico y lo trasladaban a otra zona de jungla m&#225;s extensa. Tambi&#233;n nos mostraron la labor del orfanato de orangutanes, que se ocupaba de alimentar y cuidar a las cr&#237;as.

&lt;IMG class=imgcen id=img_1 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Orangut&#225;nBorneo2fir.JPG"&gt;El orangut&#225;n m&#225;s grande que vimos era peque&#241;o, tendr&#237;a tal vez mi tama&#241;o. Dec&#237;an que &lt;STRONG&gt;algunas hembras eran impresionantes, que pod&#237;an llegar a medir 2,4m. de altura y pesar unos cien kilos.&lt;/STRONG&gt; Tambi&#233;n hab&#237;a dos cr&#237;as peque&#241;as que se abrazaban por los hombros, y que no dejaron de abrazarse ni para comer. El m&#225;s grande cog&#237;a las bananas con una sola mano, las pelaba con la boca y ayud&#225;ndose con la lengua los engull&#237;a, como si comiera pipas. Cuando se saciaron, estuvieron saltando entre las ramas, colg&#225;ndose de un brazo o de una pierna, balance&#225;ndose y observ&#225;ndonos, mientras se mordisqueaban las u&#241;as.

Le&#237;mos que &#8220;orang&#8221; significa persona en el idioma &lt;EM&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;EM&gt;bahasa &lt;/EM&gt;malayo&lt;/STRONG&gt;&lt;/EM&gt;. De hecho, los malayos se refieren a:
- Orang-putih (gente blanca)
- Orang-blander (gente holandesa)
- Orang-ulu (gente del r&#237;o)
Y &lt;STRONG&gt;Orang-utans significa gente del bosque&lt;/STRONG&gt;. 
En la caminata que hicimos totalmente solos, Javier y yo, uno de los orangutanes se acerc&#243; a nuestra altura hasta casi tocarnos, estir&#243; nuestra peque&#241;a mochila y rompi&#243; un asa. Decidimos retroceder discretamente y dejarlos tranquilos en su habitat. Ellos nos miraron alejarnos sin inmutarse. Recuerdo su mirada fija, casi humana. Nosotros &#233;ramos los &lt;STRONG&gt;invasores&lt;/STRONG&gt;. Fue curioso nuestro encuentro con estos orangutanes rojos de la selva boscosa de Borneo. Sus miradas no estaban exentas de cierta iron&#237;a. &#191;Querr&#237;an decirnos algo?

&lt;IMG class=imgcen id=img_2 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Orangut&#225;nBorneo3fir.JPG"&gt;


&#169; Copyright 2009 Nuria Millet Gallego









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