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    <body>&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Lalibela1.jpg' id='img_0' class='imgcen'/&gt;

Todas las religiones son controvertidas, y no soy partidaria de ninguna, pero nunca he podido dejar de admirar las maravillas que se construyen en nombre de ellas.
Imaginaros una laber&#237;ntica ciudad subterr&#225;nea excavada en el &lt;strong&gt;s. XII &lt;/strong&gt;para ocultarse del enemigo, los invasores &#225;rabes. Unas iglesias monol&#237;ticas, talladas de una sola pieza de roca, de arriba hacia abajo (&#161;), y otras construidas en cuevas naturales. Eso es &lt;strong&gt;Lalibela&lt;/strong&gt;. Un conjunto de doce iglesias y capillas, sepulcros y lugares sagrados del cristianismo ortodoxo a ambos lados del r&#237;o Jord&#225;n. 

La m&#225;s famosa es &lt;strong&gt;Bet Giorgis&lt;/strong&gt;, la Iglesia de San Jorge, la que sale en todas las fotos, y la que nos hab&#237;a atra&#237;do hacia Etiop&#237;a al verla en una revista de viajes. Ten&#237;a forma de cruz y estaba tallada de una sola pieza de roca, con una gran zanja alrededor. La roca era rojiza, salpicada de toques amarillos de algas. Vista desde arriba se distingu&#237;an las tres cruces, que representaban la Sant&#237;sima Trinidad.

&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Lalibela2.jpg' id='img_2' class='imgcen'/&gt;

En el camino encontr&#225;bamos ni&#241;os correteando, y mujeres a la puerta de sus viviendas, colocando el grano en esteras para aventarlo. Los hombres, reunidos en peque&#241;os grupos, beb&#237;an cerveza local, con restos de cereal flotando en el l&#237;quido turbio. Nos sentamos con ellos y compartimos la bebida. Alguno nos confundi&#243; con italianos, que  hab&#237;an estado en Etiop&#237;a de 1936 a 1941, durante la I Guerra Mundial. Luego reanudamos el recorrido por la zona.

En el interior de las iglesias se guarda el &lt;em&gt;Tabot&lt;/em&gt;, la r&#233;plica intocable de las Tablas de la Ley que Mois&#233;s guard&#243; en el Arca de la Alianza, y que por supuesto no se puede ver. Lo que s&#237; puede verse y ense&#241;an en cada iglesia son las &lt;strong&gt;cruces procesionales &lt;/strong&gt;de oro, plata y bronce. Los sacerdotes ortodoxos las ense&#241;an con mimo, coloc&#225;ndolas sobre bastones de madera, envueltas en largas estolas, y se quedan inm&#243;viles ante el visitante, investidos de una dignidad milenaria.

&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Sacerdoteet&#237;ope.jpg' id='img_3' class='imgcen'/&gt;

Las iglesias de Lalibela no tienen comparaci&#243;n en el mundo; eran diferentes a todo, y ten&#237;an una atm&#243;sfera especial. Y los sacerdotes que hab&#237;a en el interior de cada iglesia ten&#237;an un aspecto imponente, con sus ropajes, sus casquetes amarillos &#8211;el color de los monjes-, sus cruces procesionales...Sobre todo recordar&#233; sus negras y largas barbas, rostros morenos y angulosos de p&#243;mulos marcados y ojos brillantes de fe desafiante. Lalibela era misteriosa y &#250;nica. Como la inolvidable Etiop&#237;a.

&#169; Copyright 2008 Nuria Millet Gallego</body>
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    <title>EL MISTERIO DE LALIBELA</title>
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    <body>&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Sastreet&#237;ope.jpg' id='img_0' class='imgcen'/&gt;

El explorador ingl&#233;s &lt;strong&gt;Richard Burton &lt;/strong&gt;fue el primer occidental en entrar en la m&#237;tica ciudad de &lt;strong&gt;Harar, en Etiop&#237;a&lt;/strong&gt;. Harar fue y es una de las santas ciudades musulmanas, y durante mucho tiempo estuvo prohibida la entrada a los no creyentes. Burton, que tambi&#233;n fue el primero en entrar en La Meca, consigui&#243; entrar en 1854, disfraz&#225;ndose de peregrino. Y casi un siglo y medio despu&#233;s la visitamos nosotros. Eso me confirma que he nacido tarde, me correspond&#237;a otro siglo.

En el mercado hab&#237;a toda una calle repleta de tiendecillas de sastres. Estaban instalados con sus viejas m&#225;quinas de coser &lt;em&gt;Singer&lt;/em&gt;, o de marcas chinas, y rodeados de telas multicolores.  Los pedales de las m&#225;quinas no paraban en todo el d&#237;a. Mi abuela tuvo una m&#225;quina Singer. Ta-Ta-Ta-Ta. Unas puntadas y cos&#237;a una cremallera. Ta-Ta-Ta-Ta. Unas puntadas m&#225;s y cos&#237;a un dobladillo. Con el tiempo, la m&#225;quina cay&#243; en desuso y desapareci&#243;. Mi abuela tambi&#233;n.


&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Planchadoraet&#237;ope.jpg' id='img_1' class='imgcen'/&gt;

El nieto del sastre fue uno de los j&#243;venes que vivi&#243; una temporada a Cuba, becado por el gobierno. Tropas cubanas hab&#237;an participado en la guerra contra los movimientos de liberaci&#243;n de Eritrea y Tigr&#233; y las guerrillas somal&#237;es. Resultaba curioso oirle hablar castellano con acento cubano, perdidos en aquel rinc&#243;n de &#193;frica. Mi amiga Ilona Gogh conoci&#243; a alguno de estos j&#243;venes cuando trabaj&#243; en una campa&#241;a de alfabetizaci&#243;n en Cuba. La mayor&#237;a regresaron a su pa&#237;s. 

Cerca de los sastres, estaban las planchadoras, con antiguas y pesadas planchas de hierro. 
La ciudad era origen de la &lt;strong&gt;comunidad rastafari&lt;/strong&gt;. Sus calles eran tortuosas y las casas eran de piedra desnuda o estaban pintadas de blanco, verde manzana o azul turquesa. Muchas ten&#237;an patios interiores sombreados, que se entreve&#237;an por las puertas abiertas. En los patios las mujeres lavaban la ropa y los ni&#241;os jugaban, salud&#225;ndonos a nuestro paso.
El poeta franc&#233;s &lt;strong&gt;Rimbaud&lt;/strong&gt; vivi&#243; en esta ciudad varios a&#241;os, antes de su muerte prematura. A lo mejor encontr&#243; poes&#237;a en esos patios o en el pedaleo incesante de los sastres. 

Un paseo nocturno por las callejuelas fue nuestra despedida de la Harar medieval, la Harar prohibida y misteriosa.


&#169; Copyright 2008 Nuria Millet Gallego</body>
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    <title>EL SASTRE DE ETIOP&#205;A</title>
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    <body>&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/198547_MujerHamer.jpg' id='img_3' class='imgcen'/&gt;

&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Mujerplato.jpg' id='img_0' class='imgcen'/&gt;

Las dos primeras fotos son de mujeres que pertenecen a las minor&#237;as Hamer y Mursi, que habitan el sur de Etiop&#237;a. 
Ten&#237;an trencitas en el pelo, untadas con una pasta rojiza, que se obten&#237;a mezclando grasa con un colorante vegetal. Iban vestidas con pieles y conchas africanas, y con adornos tribales en el cuello, y brazaletes o abalorios de colores. Como calzado sandalias hechas de neum&#225;tico. Alguna llevaba colgando una llave. Llevaban sus productos al mercado, transportaban le&#241;a y agua, cuidaban del ganado y de sus hijos...
Un pasado presente.

La mujer Mursi viv&#237;a en el Parque Nacional Mago. Llevaba un plato de arcilla insertado en el labio inferior. Algunos eran de un di&#225;metro de diez cent&#237;metros. Otras mujeres que estaban en su grupo ten&#237;an escarificaciones, tatuajes con relieve en la piel.

&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Enfermeraet&#237;ope.jpg' id='img_1' class='imgcen'/&gt;

El presente. La enfermera sonriente y con cofia, y la peluquera moderna. Habl&#233; con ellas sobre su trabajo, los horarios y el sueldo. Ninguna de ellas ten&#237;a hijos. Ten&#237;an ilusiones.
Mujeres j&#243;venes y trabajadoras; adem&#225;s de ser el presente, podr&#237;an ser la imagen del futuro del pa&#237;s

&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Peluqueraet&#237;ope.jpg' id='img_2' class='imgcen'/&gt;

&#169; Copyright 2008 Nuria Millet Gallego
    Texto y fotos</body>
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    <title>(ALGUNAS) MUJERES DE ETIOP&#205;A</title>
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    <body>&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Escuelaet&#237;ope1.jpg' id='img_0' class='imgcen'/&gt;

Esta es una escuela que encontr&#233; viajando por Etiop&#237;a. Unas cuantas lonas azules extendidas bajo las ramas de un &#225;rbol. Un tabl&#243;n de madera como pizarra. Un palo para se&#241;alar. Un maestro voluntarioso. Y los ni&#241;os muy juntos, recitando la lecci&#243;n con una sonrisa.

Todos los viajes marcan. Dejan una huella indeleble, emocional y f&#237;sica, si abres tu esp&#237;ritu y tu mirada a lo que ves. Vuelves a casa, abres el grifo y sale agua. Y el gesto cotidiano se convierte en maravilla. Cierras, y abres el grifo de agua caliente, y recuerdas el fr&#237;o. Tienes hambre y piensas &#191;qu&#233; me apetece para comer? &#191;qu&#233; har&#233; para cenar esta noche? Tienes tiempo libre y lees, vas al cine, a exposiciones, a cenas con amigos, con los que hablas del mundo. Y descubres tu privilegio, de utilizar los recursos, de tener tiempo libre, de poder elegir. 

&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Escuelaet&#237;ope2.jpg' id='img_1' class='imgcen'/&gt;

Sales a pasear sola por tu ciudad, porque te apetece andar y distraerte, y recuerdas que hay mujeres condenadas al aislamiento en sus casas, mujeres que no pueden salir sin la compa&#241;&#237;a de un hombre, mujeres que no pueden conducir, mujeres que no pueden elegir la opci&#243;n de la maternidad, mujeres que subordinan su vida a la de los hombres, obligadas por la sociedad o por preceptos religiosos. Mujeres que no pueden disfrutar de su sexualidad, por abstracciones como la moral, o por motivos f&#237;sicos, como la ablaci&#243;n,. Ni&#241;os que no pueden acceder a la educaci&#243;n, el pasaporte para cambiar de vida. Hombres rotos de trabajar de sol a sol, o de no poder trabajar y mantener a sus familias. Vidas limitadas, interrumpidas, condicionadas. S&#243;lo por haber nacido en otra parte del mundo. 

&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Escuelaet&#237;ope3.jpg' id='img_2' class='imgcen'/&gt;

Todos tenemos l&#237;mites en nuestra libertad. Occidente tambi&#233;n los tiene. Pero todo es cuesti&#243;n de geograf&#237;a. Una vez le&#237; que &lt;strong&gt;los derechos humanos son cuesti&#243;n de geograf&#237;a&lt;/strong&gt;. S&#237;, todo es cuesti&#243;n de geograf&#237;a. Y en occidente la &#233;tica, los ideales y la solidaridad, hace tiempo que pasaron al olvido, o a un segundo plano. S&#243;lo a cuatro locos nos preocupan, nos remueven la conciencia y ocupan unos instantes de nuestros pensamientos. S&#233; que no digo nada nuevo, pero siento lo que digo. 
&#191;Qu&#233; pensais vosotros, los que leeis estas l&#237;neas?

Y Etiop&#237;a es un pa&#237;s bell&#237;simo. Si quereis saber m&#225;s de &#233;l, le dediqu&#233; otro post:
http://lacomunidad.elpais.com/nuri-9/2008/7/12/etiopia-desconocida-africa

&#169; Copyright 2008 Nuria Millet Gallego</body>
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    <title>LA ESCUELA ET&#205;OPE</title>
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    <body>&lt;IMG class=imgcen id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Etiop&#237;afir.bmp"&gt;

 &lt;STRONG&gt;Etiop&#237;a&lt;/STRONG&gt; es el pa&#237;s de la m&#237;tica &lt;STRONG&gt;reina de Saba&lt;/STRONG&gt;, y se diferencia en mucho del resto de pa&#237;ses africanos. En el norte nos empapamos con el vapor h&#250;medo de las &lt;STRONG&gt;cataratas Tississat del Nilo Azul&lt;/STRONG&gt;. Antes de verlas se oye el rugir del agua. Un gran chorro cae por la pared de una garganta, rodeada de verde vegetaci&#243;n. A&#241;os despu&#233;s de nuestro viaje construyeron una presa y dicen que las cataratas han dejado de ser lo que eran. El paisaje del norte del pa&#237;s es muy verde, contra la imagen que se tiene de Etiop&#237;a, con &#225;rboles de gruesos troncos cubiertos por plantas trepadoras y cultivos de ma&#237;z, caf&#233;, algod&#243;n y girasoles; el sur, m&#225;s seco, est&#225; salpicado de las caracter&#237;sticas acacias planas y de termiteros gigantes, tan altos como una persona.

El viaje al sur, a los &lt;STRONG&gt;Parques Nacionales Omo y Mago&lt;/STRONG&gt;, donde habitan las minor&#237;as &#233;tnicas de los &lt;STRONG&gt;Hamer&lt;/STRONG&gt; y los &lt;STRONG&gt;Mursi&lt;/STRONG&gt; es impactante. Nos avisaron de que &#237;bamos a tener unas acompa&#241;antes indeseadas: las &lt;STRONG&gt;moscas ts&#233;-ts&#233;&lt;/STRONG&gt;. Pens&#233; c&#243;mo las diferenciar&#237;a de otros moscardones, pero en cuanto las vi no tuve dudas. Empezaron a aparecer amenazadoramente en forma de nube alrededor del coche, y aunque cerramos las ventanillas no pudimos impedir que entrara alguna. Mostraron una predilecci&#243;n especial por la cabeza del sufrido conductor. Empezamos a matarlas utilizando la gu&#237;a de Etiop&#237;a, que demostr&#243; ser bastante eficaz. 

Adem&#225;s de las ts&#233;.ts&#233;, cada animal y cada persona lleva consigo un cargamento de moscas, que se desplazan al mismo tiempo que van andando. Son de una especie muy terca e insistente; no basta con un simple movimiento para que se aparten sino que tienes que darles un manotazo. Y se posan indiscriminadamente en cualquier parte del cuerpo y en la cara, en los ojos, en la boca, a veces se meten por los orificios de la nariz y hay que dar un soplido. Los ni&#241;os llevaban muchas moscas en la cara y a veces no se las espantan, como si estuvieran cansados de hacerlo.

Cruzamos en bote el &lt;STRONG&gt;r&#237;o Omo &lt;/STRONG&gt;de aguas fangosas. El bote era un tronco vaciado de fr&#225;gil estabilidad, en el que s&#243;lo &#237;bamos dos pasajeros y el barquero. Las mujeres &lt;STRONG&gt;Mursi&lt;/STRONG&gt; se embellecen con tatuajes, escarificaciones e insertando &lt;STRONG&gt;platos de arcilla en su labio inferior&lt;/STRONG&gt;. Algunos platos tienen un di&#225;metro de diez cent&#237;metros. Los hombres mursi iban totalmente desnudos, sin ni siquiera protegerse los genitales; los que encontramos iba de caza, llevaban arcos con flechas y alg&#250;n f&#250;sil. Las &lt;STRONG&gt;Hamer&lt;/STRONG&gt; se adornan con peinados de trencitas untadas en una pasta rojiza, con collares de conchas y abalorios de colores, y pieles como faldas. Todas transportan en la cabeza calabazas llenas de leche de camello, que tiene propiedades curativas. 

El &lt;STRONG&gt;Parque Nacional de Nechisar &lt;/STRONG&gt;est&#225; entre dos lagos, el &lt;STRONG&gt;Abaya&lt;/STRONG&gt; y el &lt;STRONG&gt;Chamo&lt;/STRONG&gt;. Visitamos el parque acompa&#241;ados de un guarda armado con un f&#250;sil kalasnikov. vimos cebras en grupos de cuatro o cinco, gacelas de Grant, ant&#237;lopes, gallinas de guinea, pavos reales, halcones y otras aves. Luego cogimos una peque&#241;a embarcaci&#243;n por el lago Chamo para ver lo que llaman el &lt;STRONG&gt;&#8220;mercado de los cocodrilos&#8221;&lt;/STRONG&gt;, el lugar donde se agrupan para descansar, tomar el sol en las orillas y exhibir sus mand&#237;bulas de vez en cuando.

Despu&#233;s de diez d&#237;as por el sur, la siguiente etapa fue la m&#237;tica ciudad de &lt;STRONG&gt;Harar&lt;/STRONG&gt;, que tuvo prohibida su entrada a los no musulmanes hasta el siglo pasado, cuando el explorador ingl&#233;s &lt;STRONG&gt;Richard Burton &lt;/STRONG&gt;vulner&#243; esta prohibici&#243;n en 1854, disfraz&#225;ndose de peregrino. Y casi siglo y medio despu&#233;s fuimos nosotros, mientras los ni&#241;os nos gritaban entre risas &lt;EM&gt;&#8220;faranji&#8221;, &lt;/EM&gt;que significa extranjero en la lengua &lt;EM&gt;amharic&lt;/EM&gt;. Harar fue y es &lt;STRONG&gt;una de las m&#225;s santas ciudades musulmanas&lt;/STRONG&gt;. Es el origen de la comunidad rastafari, aunque vimos pocos. Disfrutamos paseando por el laberinto de sus calles. En su mercado vimos a los hombres vendiendo y masticando el &lt;STRONG&gt;chat&lt;/STRONG&gt;, la planta local estimulante.

En el otro extremo de Etiop&#237;a, al oeste, est&#225; la bonita ciudad de &lt;STRONG&gt;Bahir Dar&lt;/STRONG&gt;, junto al &lt;STRONG&gt;lago Ta&lt;/STRONG&gt;na, el mayor de Etiop&#237;a. Dentro del lago hay varias islas con monasterios ortodoxos de forma circular. Desde all&#237; una peque&#241;a avioneta nos llev&#243; hasta &lt;STRONG&gt;Gondar&lt;/STRONG&gt;. Resulta inesperado contemplar los &lt;STRONG&gt;castillos medievales &lt;/STRONG&gt;de Gondar, con escalinatas, almenas y torreones. Fueron construidos por diferentes reyes durante el s. XVII y ofrecen una imagen inusual de Africa.
Al norte, junto a la frontera Eritrea, est&#225; la hist&#243;rica ciudad de &lt;STRONG&gt;Axum&lt;/STRONG&gt;, donde est&#225;n las ruinas del Palacio de la Reina de Saba y un conjunto arqueol&#243;gico de tumbas y stelas. Las stelas son estilizadas agujas de piedra hechas de un solo bloque, Pero recordaremos Axum, adem&#225;s, porque fue all&#237; donde vimos un convoy de tanques militares y otros veh&#237;culos de guerra que iban hacia el cercano frente de Eritrea. 

Las &lt;STRONG&gt;iglesias de Lalibela &lt;/STRONG&gt;no tienen comparaci&#243;n en el mundo y conservan una atm&#243;sfera muy especial. Se excavaron en la roca en el &lt;STRONG&gt;s. XII&lt;/STRONG&gt; para ocultarlas de las invasiones &#225;rabes. De hecho, Lalibela es una laber&#237;ntica ciudad subterr&#225;nea, conectada por t&#250;neles y pasajes, con 12 iglesias y capillas, adem&#225;s de sepulcros y lugares sagrados. Los sacerdotes ortodoxos tienen un aspecto imponente, con su ropajes de colores y muestran las cruces procesionales de plata y oro. Las ense&#241;an con orgullo y con mimo, coloc&#225;ndolas sobre los bastones de madera envueltos en largas estolas. Alguno de los sacerdotes espantaba las molestas moscas con elegancia, utilizando un plumero hecho de cola de caballo. 

La &lt;STRONG&gt;iglesia de San Jorge &lt;/STRONG&gt;es la m&#225;s famosa y era una de las motivaciones de nuestro viaje: tiene forma de cruz y est&#225; tallada en la piedra rojiza con una gran zanja alrededor. En el interior todav&#237;a se conserva un dibujo de San Jorge matando al drag&#243;n. Lo curioso es que la iglesia es monol&#237;tica, y se tall&#243; desde arriba abajo. Era majestuosa y extra&#241;a. Como la inolvidable Etiop&#237;a.

&#169; Copyright 2008 Nuria Millet Gallego&lt;/STRONG&gt;

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    <title>ETIOP&#205;A, LA DESCONOCIDA DE &#193;FRICA</title>
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