25 Jul 2009
LOS ATOLONES DE LAS MALDIVAS
“Cuando Marco Polo, en uno de sus viajes por los más exóticos rincones del planeta se encontró en el Océano Índico, con un archipiélago formado por cerca de 1200 islas, las denominó Flor de las Indias. Tal es la belleza de las Maldivas, cuyo verdadero nombre significa en sánscrito
Volamos desde Colombo, en Sri Lanka, hasta Male, la capital. De las 1200 islas sólo 200 están habitadas por comunidades tradicionales de pescadores, y unas 90 están dedicadas al turismo. Fue invadida sucesivamente por árabes, portugueses, malabares del sur de la India y británicos. A primera vista el aspecto de la gente se diferenciaba poco de los de Sri Lanka, por su piel tostada.
Las Maldivas eran una maravilla natural. La única crítica que se les podía hacer era que cada isla era un hotel, y excepto los trabajadores, no veías población local, ni mercados ni vida, a no ser que te desplazaras a otra isla más grande. Era como estar metidos en una postal, y nosotros preferimos otro tipo de viaje o combinar unos pocos días con el viaje a otro país, tal como hicimos. No es un sitio para viajar, sino para estar y disfrutar.
La isla que escogimos fue Thulhagin. El agua era de un verde azulado y transparente, con franjas más oscuras por los corales, donde se concentraban los peces. Había unos cuantos bungalows en la playa y otros en el agua, construidos como palafitos unidos por una pasarela de madera. Las distracciones eran baños en las playas de arena blanca, submarinismo y excursiones en barco, paseos, lectura, escribir, hacer fotos, observar a los cangrejos, hacer la siesta, recoger conchas, beber zumos, ponerse crema, y contemplar la puesta de sol. Cada día el cielo se ponía violeta, y el sol iba tiñendo las nubes de pinceladas de amarillo y naranja al esconderse. Un cuadro pintado en directo ante nosotros.
Leímos que probablemente estas islas serán cubiertas por el mar dentro de unos sesenta años, dado que su máxima elevación sobre el nivel del mar no sobrepasa los tres metros y medio. Uno de los paraísos que puede desaparecer.
© Copyright 2009 Nuria Millet Gallego
22 Dic 2008
LA MIRADA DE INDOCHINA
“Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde”. Es una de las primeras frases de la novela “El amante” de Marguerite Duras. La mirada seria de esta niña de largas trenzas oscuras, que encontré viajando por la India, me recordó ese libro. Un jazmín perfumaba su presencia, y sugería historias no narradas. Duras habla del deseo, de la belleza, y de la época colonial; y refleja los prejuicios raciales de los blancos y el desprecio a los nativos indochinos. Algo que nunca debió suceder.
© Copyright 2008 Nuria Millet
30 Nov 2008
ZWEIG, LA SOLEDAD Y EL TRÓPICO

Grabado de "El mundo en la mano", Editores Montaner y Simon, Barcelona 1878
Hay escritores para los que la palabra Literatura debería escribirse en mayúsculas. Stefan Zweig es uno de ellos. Por su capacidad introspectiva, por esa minuciosidad con la que describe y analiza el estado anímico de sus personajes y sus propios infiernos. Tal vez por eso acabó suicidándose, como tantos otros escritores.
El doctor de la novela “Amok” explica su historia a un desconocido a bordo de un buque porque “es doloroso guardarlo todo dentro de uno...es algo que ahoga” Y con el desahogo verbal la historia llega al lector. El médico alemán regresa de la India colonial donde permaneció siete años. Habla del entusiasmo inicial a su llegada, del romanticismo que se despierta en el viajero “Cuando un día advertí en lo alto la Cruz del Sur y, a lo lejos, las palmeras, se me ensanchó el corazón. Ah! la selva, la soledad, el silencio; todo, todo me hacía soñar”
Pero tras los días de aislamiento en la selva, los pantanos y las plantaciones, el sueño se transforma. El trópico torna a los europeos indolentes, perezosos, unos se dan a la bebida, otros fuman opio, se dejan vencer, según explica el doctor. Primero se vuelve la espalda a Europa y después se siente la nostalgia de Europa. “Nos quedamos, y seguimos embruteciéndonos en las selvas cálidas y húmedas”. La soledad se convierte en enemiga, les conduce a ese embrutecimiento, una cierta decadencia moral, ese abandono descrito magistralmente.
Es en ese momento cuando el doctor la conoce a ELLA. Una mujer. Una mujer con poder demoníaco, una mujer llena de orgullo que pide ayuda. Pero la historia va más allá del simple romanticismo. Es el conflicto entre el deber, la soledad, la pasión, el honor, la muerte y el destino.
El Amok es “una especie de embriaguez, característica de los malayos. Es más que embriaguez, es locura, algo así como una rabia humana”.
Los personajes ni siquiera tienen nombre, sólo su mundo interior. El propio Zweig reconoce en su obra influencias de Flaubert y de sus tres maestros, Balzac, Dickens y Dovstoievsky. Pero el atormentado doctor recuerda un poco al Marlow de Conrad en “El corazón de las tinieblas”, tal vez su precedente literario.
Si alguien quiere emprender un oscuro viaje por el laberinto de las emociones, sentir el rapto de la locura y el hechizo de la literatura debe leer a Zweig. No lo dudeis.
En homenaje a Stefan Zweig de cuyo nacimiento celebramos hoy su ciento veintisiete aniversario.
Esta Comunidad participa de este homenaje simultáneo en los siguientes cuadernos, donde podeis leer más :
- http://lacomunidad.elpais.com/elefantefor/posts
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18 Ago 2008
LOS PESCADORES DE KOVALAM
Desde Cochín cogimos un tren hasta Trivandrum, en el sur. Cada vez nos gustaba más viajar en tren por
En estación de tren de Trivandrum cogimos un ricksaw directo a la playa de Kovalam, que según leímos, era la mejor playa de toda
Kovalam tenìa dos grandes calas con cientos de palmeras inclinándose a pocos metros del mar. Nos colocamos a la sombra de una de ellas, tumbados en una esterilla, mientras comíamos una deliciosa y jugosa piña, papaya o mango por unas pocas rupias. Las vendedoras de frutas paseaban con sus cestas de mimbre sobre la cabeza, por las que asomaban las crestas de las piñas o el color naranja intenso de las papayas. Mantenían las espaldas rectas y paseaban sus estilizadas figuras envueltas en saris de colores.
Por la mañana vimos como los pescadores recogían las redes. Se colocaban en hilera y tiraban de una gruesa soga, andando hacia atrás. Eran hileras de unas quince personas, y al llegar al término de la arena, volvían a colocarse al principio de la cadena para seguir estirando. Mientras, la soga iba enrollándose en vueltas circulares como una dócil serpiente. Los montones de soga llegaban a la altura de medio cuerpo de un hombre. Había varias sogas plegadas sobre la arena.
Estuvimos un buen rato mirando como sacaban las redes, hasta que uno de los pescadores nos invitó a que los ayudáramos, o mejor dicho, que lo intentáramos. Así que nos metimos entre la cadena de hombres y tiramos con todas nuestras fuerzas de las sogas, mientras oíamos como los hombres cantaban para mantener el ritmo. Todos iban con longuis, los pañuelos anudados a la cintura, como una falda corta, el torso desnudo o con una camiseta y otro pañuelo enrollado en la cabeza a modo de turbante. Los músculos de sus piernas y sus brazos se tensaban, y su piel brillaba mojada por el agua del mar.

Cuando se acabó la soga salieron finalmente las redes, y las tendieron en la arena. Un montón de brillantes peces plateados aleteaban dentro de la trampa, haciendo una especie de chasquido. Los pescadores esperaron unos minutos, y cuando los peces dejaron de moverse un poco abrieron las redes y sacaron a las medusas que se habían colado, echándolas en la arena. En cuestión de segundos colocaron el pescado en cestas, y luego los niños recogieron los peces pequeños que quedaban.
En uno de los extremos de la playa estaba el faro de Kovalam, pintado a franjas rojas y blancas sobre una colina rocosa salpicada de palmeras. Por las noches guiaba a las barcas de los pescadores cuyas luces veíamos a lo lejos. Al día siguiente partimos hacia Mahabalipuram, donde fuimos invitados a una boda. Pero esa es otra historia.

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15 Jul 2008
SOMBREROS VIAJEROS

Siempre me ha gustado la sensación de inicio de un viaje. El tiempo se transforma y lo desconocido espera. Y encuentro cosas sorprendentes. Como este sombrero de hojas que se había fabricado el niño. Fue en Birmania. El chaval nos acompañó durante una caminata, y compartimos con él una deliciosa y frugal comida de huevos duros y aguacates. Nos regaló el recuerdo del sombrero más original que he visto en mi vida.
Las grandes hojas de plataneros y otros árboles se utilizan en Asia como paraguas improvisados ante las fuertes lluvias, al ser impermeables resultan muy eficaces, y pueden cubrir hasta dos personas. Otro uso más.
Este es un sombrero tibetano con orejeras. Está forrado para proteger del intenso frío de las regiones donde se utiliza. El de la foto lo alquilaban a los turistas indios en el lago Tsomgo en Sikkim (India), a 3750m. de altitud, donde hacía un frío que pelaba.

Todos los sombreros hablan del lugar en el que se utilizan. El sombrero de los vietnamitas es uno de mis preferidos. Les protege del sol mientras trabajan en los verdes arrozales, o cuando navegan en barcazas por el río Mekong y los múltiples ríos del país. Aunque los tiempos cambian, todavía pueden verse cientos de esos sombreros en Vietnam, pero en el futuro y en nombre de la modernidad, probablemente desaparezcan. La mirada de los vietnamitas bajo ese sombrero no se olvida nunca.
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03 Jul 2008
INDIA: PASEO EN YAK EN SIKKIM

Ningún viaje empieza el día de partida. Este viaje empezó en 1992 cuando visité la India por dos meses. No sabía que volvería muchos años después. El objetivo era conocer el misterioso reino de Sikkim. Aunque Sikkim es un estado más de la India, tiene influencias tibetanas y se necesitaba un permiso especial que se obtenía en Darjeeling. Primero rellenamos el Formulario en la Magistratura de Distrito, después nos lo sellaron en el Registro de Extranjeros, y finalmente lo entregamos de nuevo en la Magistratura. Burocracia india. Las guías describian que durante muchos años fue considerado uno de los últimos Shangri-las del Himalaya debido a su lejanía y su espectacular paisaje montañoso.
Una puerta en la carretera nos dio la bienvenida a Sikkim. Nos paró el control de policía. Bajamos, enseñamos los permisos de entrada y nos anotaron como número 7 y 8 en el libro de Registro de Extranjeros. Gantok era la capital de Sikkim, a 1677m. de altitud. El nombre de Gantok significa cima. La primera impresión de la ciudad fue de sorpresa porque la imaginaba más arcaica, más perdida en el tiempo. Y resultó ser más moderna y pulida que la parte de la India de donde veníamos. Parecía más rica, todo estaba más limpio y las construcciones eran mejores que las casas de Darjeeling. Empezamos la ruta con el Monasterio Rumstek. Tras atravesar el arco de entrada había un camino empinado con ruedas de oración que los peregrinos hacían girar. Había altos palos con banderolas de oración de colores vivos que, con el paso del tiempo iban desgastándose.
En una gran sala unos ciento cincuenta monjes celebraba la puja (oración). Estaban sentados en el suelo frente a las mesas bajas donde apoyaban los libros. Los monjes más jóvenes, niños de unos seis años, se sentaban en las últimas filas. Dos de ellos soplaban unas caracolas blancas, cuyo sonido se mezclaba con el de las largas trompetas, campanillas, tambores y las voces del conjunto de monjes. Estuvimos un buen rato escuchando el hipnótico canto de sus oraciones. De Gantok fuimos a Pelling en cuatro horas. El paisaje del trayecto era precioso, con montañas muy verdes, una mezcla de terrazas de arroz escalonadas y bosque alpino. Pelling era un pueblo colgado de la montaña, de casas escalonadas construidas robando el terreno a la ladera. Por eso se dividía en el Alto, Medio y Bajo Pelling. Nos alojamos en el acogedor hotel Pharmag, y desde la habitación veíamos las cumbres nevadas del Himalaya y las banderolas de oración ondeando al viento. Visitamos el Pemayangtse Gompa, uno de los monasterios más antiguos e importantes, y también recorrimos los alrededores viendo lagos, cascadas y otros monasterios. Para ver el lago Tsomgo se necesitaba otro permiso especial. Sería por permisos.

El lago Tsomgo estaba a 3750 m. de altitud, a unos 35km. de Gantok. A medida que ascendíamos por la carretera de curvas, dejamos de ver el sol y nos envolvió un manto de niebla. En los claros que se abrían en la niebla veíamos los hondos precipicios que impresionaban. Al llegar salió el sol y nos rodearon los yaks con sus dueños, ofreciéndonos un paseo. Los yaks eran bueyes tibetanos negros y enormes, con una cornamenta importante y pelo negro colgante largo y áspero. En los cuernos les colocaban fundas de lana con rayas de colores. Tenían una silla con estribos, a la que subimos. Eran más cómodos que los camellos, aunque también se balanceaban.
El camino empedrado discurría paralelo al lago. Un resbalón de la pezuña del yak hubiera acabado con los jinetes en el agua helada. Pero los animales dominaban la situación. Fue divertido. Las montañas que rodeaban el lago estaban bastante peladas, sin árboles, con un color pardo rojizo, y el agua era de un azul intenso. Continuamos bordeando el lago hasta que se interrumpió el camino y regresamos al punto de partida contemplando el paisaje. El paseo en yak fue la despedida de Sikkim. Nuestro viaje seguía hacia Orissá, pero eso forma parte de otro relato.
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Texto y fotos
Sobre este blog
NuriaNomada
NuriaNómada
Viajera vocacional, viajo en el tiempo y en el espacio. Admiro a viajeros como Alexandra David-Néel, Richard Burton o Ryszard Kapuscinski, cuya época y cuyos viajes son irrepetibles. Pero creo que aunque casi todo esté ya descrito y descubierto, un viajero siempre podrá ofrecer su mirada sobre aquello que ve y disfruta temporalmente.
El viajero es un testigo privilegiado y nuestros ojos tal vez pueden ver mejor las realidades lejanas gracias a los anteojos de los que nos precedieron.
Me gusta todo tipo de naturaleza (montaña y playa, selvas y desiertos, mares y ríos, lagos y glaciares), las ciudades históricas coloniales, las indumentarias y costumbres diferentes, la gastronomía, los mercados, las charlas con la gente y volverme invisible de vez en cuando para observar sin interferir. Me gustaría disponer de tiempo sin límite para viajar y escribir sobre lo que veo.
He sido trotamundos y he disfrutado en más de cincuenta países, y sigo buscando nuevos horizontes.
Me confieso letraherida, como lectora y como escritora. La literatura es parte importante de mi vida (también soy nómada en el vasto territorio de los libros) y tiene un pequeño espacio en este blog.
Bienvenidos.
"NOS TRANSFORMAMOS EN NUESTROS PROPIOS SUEÑOS"
LAWRENCE DURRELL
"...EL VIAJE PUEDE SEGUIR SIENDO AVENTURA PORQUE AVENTURA ES EL RECORRIDO DE LOS SUEÑOS. Y EL SUEÑO ES LA NATURALEZA QUE CONFORMA EL CORAZÓN DEL HOMBRE. SU DESTINO ES CUMPLIRLOS"
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