25 Ene 2009
LA CASA DE LAS MAZORCAS
La pista de tierra roja serpenteaba entre la verde vegetación, como una herida abierta en la jungla. Nubes de humo se desprendían de las montañas: eran los terrenos que quemaban los campesinos para poder cultivar.
Nuestro destino era una aldea de los Hmong, una de las minorías étnicas de Laos, en las montañas de los alrededores de Luan Phabang. Los Hmong procedían de la China meridional, emigrados por rutas diversas a Myanmar, Laos, Vietnam y Thailandia. Una mujer nos invitó a entrar en una de las cabañas. Entre la fresca penumbra colgaban hileras de doradas mazorcas de maíz.
La mujer barrió un poco el piso de tierra para sus invitados. Un pequeño jabalí negro doméstico husmeaba por allí dentro, pero no parecía molestar a nadie en la casa. Los niños jugaban con él, hasta que los dos extranjeros nos convertimos en el objeto principal de su curiosidad y sus juegos. Nos sentamos a charlar con la familia, y nos enseñaron sus vestidos y sus joyas de plata. Tras un rato de intercambio de frases, sonrisas y mímica, nos despedimos con un “sa-bai-diis”, el musical saludo laosiano.
En el viaje a Laos llevamos como equipaje literario dos libros:
- “Fronteras” de Charles Nicholl
Algunas de las citas de este libro: “También en el interior de la cabeza hay fronteras", “el código del viajero es soledad, tanto como libertad”, “El colonialismo te enseña el culo de la civilización”
- “El camino más corto” de Manuel Leguineche.
La narración de la vuelta al mundo que emprendió este periodista vasco en 1965, toda una aventura a través de treinta países de los cinco continentes. Pasó por tifones, guerras y una prisión india, y fue invitado del rey de Laos en las fiestas de la primavera.
Leguineche empieza citando a otro escritor Hermann Keyserling, que en 1918 en su "Diario de Viaje de un filósofo" afirmó: "El camino más corto para encontrarse uno a sí mismo da la vuelta al mundo....Toda Europa tiene en lo esencial un solo espíritu. Quiero anchura, dilataciones donde mi vida tenga que transformarse por completo para subsistir, donde la intelección requiera una radical renovación de los recursos intelectuales..."
Me confieso una rendida admiradora de las correrías del viajero entrañable que es Manu Leguineche. Y siempre he deseado esa anchura en mi vida...
© Copyright 2009 Nuria Millet Gallego
30 Nov 2008
ZWEIG, LA SOLEDAD Y EL TRÓPICO

Grabado de "El mundo en la mano", Editores Montaner y Simon, Barcelona 1878
Hay escritores para los que la palabra Literatura debería escribirse en mayúsculas. Stefan Zweig es uno de ellos. Por su capacidad introspectiva, por esa minuciosidad con la que describe y analiza el estado anímico de sus personajes y sus propios infiernos. Tal vez por eso acabó suicidándose, como tantos otros escritores.
El doctor de la novela “Amok” explica su historia a un desconocido a bordo de un buque porque “es doloroso guardarlo todo dentro de uno...es algo que ahoga” Y con el desahogo verbal la historia llega al lector. El médico alemán regresa de la India colonial donde permaneció siete años. Habla del entusiasmo inicial a su llegada, del romanticismo que se despierta en el viajero “Cuando un día advertí en lo alto la Cruz del Sur y, a lo lejos, las palmeras, se me ensanchó el corazón. Ah! la selva, la soledad, el silencio; todo, todo me hacía soñar”
Pero tras los días de aislamiento en la selva, los pantanos y las plantaciones, el sueño se transforma. El trópico torna a los europeos indolentes, perezosos, unos se dan a la bebida, otros fuman opio, se dejan vencer, según explica el doctor. Primero se vuelve la espalda a Europa y después se siente la nostalgia de Europa. “Nos quedamos, y seguimos embruteciéndonos en las selvas cálidas y húmedas”. La soledad se convierte en enemiga, les conduce a ese embrutecimiento, una cierta decadencia moral, ese abandono descrito magistralmente.
Es en ese momento cuando el doctor la conoce a ELLA. Una mujer. Una mujer con poder demoníaco, una mujer llena de orgullo que pide ayuda. Pero la historia va más allá del simple romanticismo. Es el conflicto entre el deber, la soledad, la pasión, el honor, la muerte y el destino.
El Amok es “una especie de embriaguez, característica de los malayos. Es más que embriaguez, es locura, algo así como una rabia humana”.
Los personajes ni siquiera tienen nombre, sólo su mundo interior. El propio Zweig reconoce en su obra influencias de Flaubert y de sus tres maestros, Balzac, Dickens y Dovstoievsky. Pero el atormentado doctor recuerda un poco al Marlow de Conrad en “El corazón de las tinieblas”, tal vez su precedente literario.
Si alguien quiere emprender un oscuro viaje por el laberinto de las emociones, sentir el rapto de la locura y el hechizo de la literatura debe leer a Zweig. No lo dudeis.
En homenaje a Stefan Zweig de cuyo nacimiento celebramos hoy su ciento veintisiete aniversario.
Esta Comunidad participa de este homenaje simultáneo en los siguientes cuadernos, donde podeis leer más :
- http://lacomunidad.elpais.com/elefantefor/posts
- http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/miabuelapepa
- http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/lola75
- http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/rafaelarenasgarcia
- http://didacgp.blogspot.com/
- http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/jresis
- http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/la-portada-invisible
- http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/judiflibra
- http://fernandosolera.es/
- http://elbudaoso.wordpress.com/
- http://lacomunidad.elpais.com/efurom1/
- http://observatoriodelaciudadania.blogspot.es/1227036240/
- http://bitdrain.blogspot.com/
- http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/fernandomaria
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02 Oct 2008
LETRAHERIDOS Y ESCRITORES

La palabra más bonita del catalán para mí es lletraferit. Herido por las letras, por la palabra escrita. Confieso serlo. He comprobado que en esta comunidad de bloggers hay muchos lletraferits. Gente para quien la lectura y la escritura es importante y forma parte indisoluble de nuestras vidas.
En respuesta a la pregunta “¿Por qué se escribe?”, alguien dijo una vez:
“Escribimos para aumentar nuestra conciencia de la vida (...) Escribimos para paladear la vida dos veces, en el momento y en retrospectiva (...) Escribimos para aprender a hablar con los otros, para registrar el viaje a través del laberinto, escribimos para ensanchar nuestro mundo cuando nos sentimos asfixiados, constreñidos, solos. (...) Cuando no escribo, siento que mi mundo se encoge (...) yo lo llamo respiración,”
Ese alguien era Anaïs Nin
Yo escribo fundamentalmente por esos motivos: para aumentar mi conciencia de la vida, para paladear la vida dos veces, en el momento y en retrospectiva, o para ensanchar mi mundo cuando me siento asfixiada, constreñida o sola.
Decía el poeta Francisco Brines que la vida no le había concedido una emoción más plena que aquel encuentro secreto de su soledad con su palabra: “ante el papel blanco fluía, como un prodigio, el acontecer de las palabras”. Porque se escribe desde la soledad, que es sobre todo, un estado interior; por eso se convierte en salvaguarda de la individualidad del hombre. Son sus palabras, transformadas por mi lectura.
Escribir es también mi fortaleza. Creo que por escrito soy más yo. Delante de un folio me ordeno, me desordeno, me vuelvo a ordenar, me siento más capaz de todo, de verlo todo más claro, de sentirme cerca de alguien o hacer que ese alguien se sienta más cercano a mí.
Escribir es una forma de exaltar la vida, de otorgarle intensidad, y es el mejor medio que conozco de rescatar del naufragio del tiempo las presencias, los gestos, las palabras. Simone de Beauvoir observó: “Si relataba en una composición un episodio de mi vida, escapaba al olvido, interesaba a otras personas, estaba definitivamente salvado.” Ella también encontró “el hechizo gracias al cual los signos impresos se transformaban en narración: sentí el deseo de inventar esa magia.”
En literatura la cuestión está, como decía Cela, en encontrar la propia voz, la voz de uno. “Si no encuentras tu voz personal estás jodido.” No sólo decir cosas, sino que resulten dichas por ti.
Pero falta tiempo. Al poeta Gil de Biedma le arrancó de esa esclavitud del tiempo su enfermedad, una tuberculosis, que le permitió el lujo de “ser nuevo rico en tiempo”, toda una sensación. Opinaba que su situación debía ser lo más parecido al mecenazgo de otras épocas. No es la vida lo que me come el tiempo, sino el trabajo. Aunque el trabajo también es parte de mi vida. Es un medio a través del cual siento, me comunico, conozco, pienso, sufro, escucho, disfruto, hablo, quiero...El abanico de personas que he conocido a través de mi trabajo es único e insustituible. Es rico, polimorfo, contradictorio, ambiguo, expresivo, significante. Pero, aún reconociendo eso, necesito tiempo.
Querría tener todo el tiempo del mundo para leer a literatos y a filósofos, historiadores y antropólogos, para escribir sobre el hombre y la vida, para ir de paseo por la vida, para observar esa vida en los rincones de la tierra. Eso quiero. Sólo los dioses pueden concederme un poquito de ese tiempo.
Ó Copyright 2008 Nuria Millet Gallego
Sobre este blog
NuriaNomada
NuriaNómada
Viajera vocacional, viajo en el tiempo y en el espacio. Admiro a viajeros como Alexandra David-Néel, Richard Burton o Ryszard Kapuscinski, cuya época y cuyos viajes son irrepetibles. Pero creo que aunque casi todo esté ya descrito y descubierto, un viajero siempre podrá ofrecer su mirada sobre aquello que ve y disfruta temporalmente.
El viajero es un testigo privilegiado y nuestros ojos tal vez pueden ver mejor las realidades lejanas gracias a los anteojos de los que nos precedieron.
Me gusta todo tipo de naturaleza (montaña y playa, selvas y desiertos, mares y ríos, lagos y glaciares), las ciudades históricas coloniales, las indumentarias y costumbres diferentes, la gastronomía, los mercados, las charlas con la gente y volverme invisible de vez en cuando para observar sin interferir. Me gustaría disponer de tiempo sin límite para viajar y escribir sobre lo que veo.
He sido trotamundos y he disfrutado en más de cincuenta países, y sigo buscando nuevos horizontes.
Me confieso letraherida, como lectora y como escritora. La literatura es parte importante de mi vida (también soy nómada en el vasto territorio de los libros) y tiene un pequeño espacio en este blog.
Bienvenidos.
"NOS TRANSFORMAMOS EN NUESTROS PROPIOS SUEÑOS"
LAWRENCE DURRELL
"...EL VIAJE PUEDE SEGUIR SIENDO AVENTURA PORQUE AVENTURA ES EL RECORRIDO DE LOS SUEÑOS. Y EL SUEÑO ES LA NATURALEZA QUE CONFORMA EL CORAZÓN DEL HOMBRE. SU DESTINO ES CUMPLIRLOS"
JAVIER REVERTÉ
"NO SE DESCUBRE SINO LO QUE SE HA IMAGINADO"
GASTON BACHELARD
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