09 Ene 2011

Zaitu.org

Escrito por: Belén Martínez Oliete el 09 Ene 2011 - URL Permanente

Es muy dificil poner voz a quien ya la tiene. Son causas que asumimos porque nos han cargado de tal forma que no puedemos dejar de pensar en ellas. Son difíciles porque hablo de las voces de héroes, que son víctimas. Y porque además, gozan de cierto anonimato que les permite mantener su duro equilibrio vital y personal.

Me resulta insoportable, por lo expuesto, el silenciamiento. El que no sean la noticia. Peor aún que ese silenciamiento pueda utilizarse, precisamente, para ocultar la noticia.

Porque son la noticia del país vasco. Es la noticia frente al Estado de Derecho y pese a la democracia. La noticia es que ciudadanos, por el mero hecho de respetar la ley, son secuestradas en vida. Han vivido la amenaza, la persecución y el acoso. Comparten su vida anónima, sus hijos, sus compras, su trabajo- si todavía no se lo han robado - o su ocio con un agente de seguridad.

No tienen vacaciones ni reconocimiento alguno. No aparecen en las portadas de los periódicos. No reciben asignación alguna o recompensa por soportar la vigilancia precisa del minuto.

Son el testigo evidente de que la democracia y la ley no existen en el país vasco desde hace décadas. Ciudadanos inocentes. Padres y madres, trabajadores y parados, hombres y mujeres, profesionales en su mayoría. Amigos.

Cualquiera que se precie desea conocer a héroes de carne y hueso en su vida. Cualquiera que sienta compasión desea poder comunicarse con los que padecden y sufren la barbarie ajena. Cualquiera que sepa leer entre líneas comprenderá que cuanto menos son utilizados como armas y que día a día, titular a titular, se les oculta y silencia.

¿Cómo se les va a indemnizar? ¿Procedera el nazionalismo en consecuencia y les devolverá su dignidad en las instituciones? ¿Seran las voces que liderarán un evocado proceso de paz o se les seguirá robando la voz, la representación política, mediática e institucional?

¿Qué fuente es mejor que la de la víctima?

Porque es posible compartir anhelos, deseos, inquietudes, dudas y preocupaciones con un colectivo que dando lo mejor de si mismo se dedica a asistir y a resistir. Con y sin trabajo, en medio del expolio, del robo y del crimen.

Héroes anónimos, al fin y al cabo, para quienes la comunicación es más urgente que para la mayoría. Personas de carne y hueso utilizadas como carnaza señalada y trofeo del crimen organizado. En golpe permanente contra la seguridad del ciudadano y de las vidas que ha costado disponer de un cuerpo legal y jurídico en este País. Y por otra parte, como una muestra viva y evidente de la violación de los Derechos Fundamentales en el marco europeo, que en lugar de solucionar parece que conviene evitar.

Yo les animo, con muchísima ilusión, a que les visiten en su blog. A que compartan esperanzas, inquietudes y anhelos. Un mensaje es gratutito y anónimo. Pero cuánto reconforta...

¿Harán la prueba?

www.zaitu.org

P.D.:

No estáis sólos.

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27 Dic 2010

Anticonstitucionalistas

Escrito por: Belén Martínez Oliete el 27 Dic 2010 - URL Permanente

He querido pensar y creer que podría tratarse de una estrategia. Pero el poder judicial no se dedica a proteger ni a salvar a instituciones y a personas.

Por otra parte, dada su naturaleza independiente, tampoco podría formar parte de una labor de docencia compartida. Costaría mucho entender que para preservar el estado de Derecho, el poder judicial tuviera que atacarse a si mismo.

Porque urge, es de obligación encararse con fuerza ante los desajuses y delitos que se perpetran en los juzgados, sin reparar en el fundamento de la ley y en el respeto a su funcionamiento, visión y objetivo.

No es este un asunto de naturaleza moral, sino legal. Porque la ley no supone sino el soportar instrumentalmente una defensa frente al delito.

Por eso, el primer paso antes de juzgar a persona dada, es comprobar si esta persona ha cometido algún delito. Si la denuncia no es probatoria, bien porque no aporta indicios o porque se queda vaga, no prospera. Pero por sentido común, compartimos que no se puede comenzar enjuiciamiento alguno como respuesta a una difamación. Para ello, se utiliza la llamada presunción de inocencia de la que casi todos gozamos.

No se cómo se trabaja en los juzgados. Si bien, todos esperamos que, al llegar una denuncia probatoria, se compruebe. Que se utilice el principio de la validez. Que solamente se admitan pruebas válidas, con el objeto de que la otra parte pudiera presentar a su vez otras pruebas válidas y un sujeto imparcial, determinase la fiabilidad de ambas.

No creo que haga falta ser ningún sabueso experto para determinar la validez de una prueba. Para eso tenemos instrumental y personal cualificado. Pero a veces, tantas veces, solamente se necesita de un poco de rigor y de ciertas gestiones comprobatorias.

Pero el problema parece ser que es el pensar así y creerlo así. Pensar que en los juzgados se trabaja, se gestiona y se comprueba. En fin, que la institución judicial, funciona.

En estos días, sin embargo, la barbaridad sale a flote en forma de escarnio y desprovista de razón. Sale a flote una mancha que huele a desastre y a peligro. Un humo negro que parece responder al principio de contaminación y destrucción.

Lo publican los medios, pero la gente no grita.

Si hoy es el juez Baltasar Garzón quien se encuentra enjuiciado, mañana podría ser cualquier otra persona, no docta ni letrada, la que se encontrase acusada sin pruebas. Un ciudadano que simplemente no cae bien, sin conocimientos de derecho y sin patrimonio que le permita soportar el embiste y no sucumbir a la fuerza del ataque.

Lo emiten los medios, pero la gente no se asusta.

Me pregunto de qué forma puede preservarles el continuar viviendo como si tal cosa. Si el ir de compras presupone alguna garantía de inmunidad futura.

Porque amparar a los culpables no es garantía de éxito hoy por hoy. Ni de seguro vital. No vivimos bajo régimen dictatorial, ni fuera de marco o de posible contexto.

Por lo tanto, no es una cuestión de supervivencia, ni de degradación.

Tomar postura en contra de las leyes universales, contra Derecho, es cuanto menos peligroso, temerario.

Y pregunto quien anima espeluzantemente a tantos ciudadanos a proclamarse en contra de la Constitución española y de los Derechos Fundamentales.

Es urgente, de importancia vital, manifestarse en contra de la violación del poder judicial. Denunciar la corrupción y la estafa. Elevar la reclamación ante los organismos que velan por el cumplimiento de la justicia en todos los países del mundo. De lo contrario, seremos presas tarde o temprano del delito impune y consentido, permanente y progresivo.

Que quienes atentan y han atentado contra el Estado de Derecho, sean juzgados.

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14 Dic 2010

¿Quién temía al lobo feroz?

Escrito por: Belén Martínez Oliete el 14 Dic 2010 - URL Permanente

Estoy de acuerdo con Barack Obama en cuanto al origen de las filtraciones y también sobre el hecho en si mismo. El calificativo de deplorable me parece acertado.

Es cierto que algunos de los documentos confirman lo que muchos pensábamos gracias a la información periodística. Información que se detenía cuando entraba en juego el poder económico empresarial y también el bancario. Empresas enemigas de países, de estados, de ciudadanos... Verdaderas maquinarias de guerra en la medida en que sus objetivos ponen en peligro la seguridad y la legislación internacional. Gurús de la mayoría atontada y enardecida, vilmente traicionada, y de la globalización.

Pero lo peor es que la documentación publicada hasta la fecha no deja de ser mayor molestia que la que puede causar una pulga a un gigante. Y lo peor es que, para su comodidad futura, podrá justificar el uso de un desinfectante.

No tengo intención alguna de culpar a quienes han distribuído la información. Han sido muy valientes. Los cobardes son quienes pudieron actuar y no lo hicieron. Todos aquellos que se benefician del peligro provocándolo y agudizándolo. Son los que cargan las bombas, las pistolas, los misiles... Los dueños de la metralla: su negocio.

Siempre habrá alguien dispuesto a disparar. Por necesidad de defensa o por puro espíritu mortal. Pero no olvidemos que pocos llegan a enriquecerse. Para eso es necesario llegar a ser capo. Y a los nuestros no se les vió en primera instancia ametrallando. Ni siquiera en la torre de control. Ya eran cuasi-políticos y también partners, semi-empresarios. Se dedicaban a sacar provecho del experimento provocando, azuzando, acusando, cargando de odio las palabras y los gestos, falseando escenarios y ocultando a las víctimas.

Cobardes dispuestos a financiar campañas en contra de un tercero que se encontraba en escena, cuando los más fuertes les frenaban sus negocios.
Dispuestos siempre a arriesgar la seguridad de la población civil, y también inocente.

Véasenos a nivel local como un campo de pruebas. Como campo experimental de estudio del terrorismo. Como un país en el que la voluntad de los ciudadanos no se atiende. Como un rosario de gobiernos en algunas manos. De tal forma que las cuentas avanzan en contra del fortalecimiento o de la superación. Cuando interesa que un partido se encuentre en los puestos de mando, se encuentra en la oposición, y viceversa. Y pareciera como si la oposición no existiera, pero es cierto que a veces no conviene. No vaya a ser que nos quedemos sin la poca cera que arde a fuerza de combatir contra nosotros mismos.

No conviene olvidar a quienes van robando en traición permanente al Estado, a una posible nación- y por supuesto a costa de los pueblos - provisiones, para convertirse en poderosos. Y mostrar lo robado para situarse en la cúpula del poder empresarial que fue nacional por ser pagado hasta por el más pobre y que también fue robado a los más pobres. Y además, para conseguir poder de mando político mediante el chantaje a quienes lo lideran.

No sirve de mucho que algunos dirigentes que dicen representar ideologías de izquierda digan ahora que no sirve el miedo. La protección del trabajo no puede hacerse a costa de lo público si se consigue sin establecimiento de criterios de fortalecimiento y riqueza. Si es necesaria la defensa del trabajo, porque lo es, conviene actuar sobre el mercado. Si se encuentra cautivo es preciso liberarlo, que no liberalizarlo. Fortalecer al pequeño. A quien invierte su vida en ese establecimiento. Apoyar a los que empiezan sembrando futuro. Darles responsabilidad sobre su tierra, mostrarles los recursos y las dificultades, los sacrificios de quienes les precedieron, hablarles de responsabilidad y sostenibilidad. De pie. Porque las sillas y las mesas son para quienes han creado lo que no se daba, lo que no se veía o no se practicaba. Precisamente para que vigilen, cultiven y continúen trabajando.

No hay jugada posible frente al poder económico y su tiranía, si no se pone en práctica en el campo de juego. Por eso, los ciudadanos hemos perdido el mercado. Porque quienes nos lideraban pactaron la no intervención. Y por la parte que nos toca, preferimos aprender a poner la mano en lugar de remangarnos y trabajar en formar equipos, tiempos, árbitros y reglas.

No somos sino espectadores tristes del fracaso. Del empobrecimiento progresivo de los pueblos, que llamamos España.

Y aunque el opio no era el fútbol, también se cerró y se empobreció en divisiones.

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25 Nov 2010

Anhelo

Escrito por: Belén Martínez Oliete el 25 Nov 2010 - URL Permanente

Superar el anhelo. 24 de noviembre del 2010. El más dificil todavía. Volver, comprobar que aquella tarde que oscurecía a las cinco y media podría ser la tarde de hoy. No lo es realmente, quién sabe si existencialmente era más real. y, sin embargo, qué poco y cuánto es a la vez.
El espacio se ha transformado con más rapidez de lo que nuestros tiempos costumbristas vaticinaban. Pero perdidas aquellas costumbres, el frío es menos visible y por eso cala peor.
Aquella tarde comenzaba después de comer, como una obligación física. Pero se iba haciendo tarde y finalmente se relajaba. Ya eran entonces las cinco y media. La hora en que los libros ya habían empezado a hablar.
Cuando uno aprende a leer y observa en tiempo real que otras voces lo acompañan comprende que estando en el mismo sitio su vida ha cambiado. A veces, se olvida incluso de cierta gravedad presencial que se le exige sin reparar en que se le está robando vida; porque no es pasión, o quizás si, aunque nunca significa pérdida. Contrariamente a lo que puede parecer, el que lee no se encuentra enajenado ni inconsciente. No pierde salud, la gana. No pierde el tiempo, sino que lo amplía dimensionalmente. Entra en otros mundos, en otras conversaciones, en otros conflictos. Desafía su presente y el presente de otros porque elige estado. Apuesta por el presente inmediato con vistas al presente futuro, en el que probablemente ya no será como en el presente anterior.
Entrar en el juego fue fácil cuando había pocas distracciones y párrafos completos e incluso cuentos en los libros de texto, tan buenos que ni siquiera eran dulces. Ni blancos. Ni reales.
Eran casi mágicos pero no había magia. Y de estos, algunos tan puros que acababan por cortarte. Y solamente reparabas en la herida cuando volviendo a casa, te dabas cuenta de que ese dolor que habías sentido pasada la mitad o casi al terminarlo, se había colado en tu cuerpo, en alguna parte de tu mano como duele un corte no accidental. Algo parecido a un juramento de amistad con intercambio de sangre pero sin ella. Porque es de otra sustancia de la que están hechos estos hechos. Entonces uno se da cuenta de que ha descubierto a alguien trascendental.
Ese cuento podría ser verdadero. Alguien te dijo que Así Es.
Creo que el anhelo está mal visto. Significa deseo vehemente, apasionado.
Me doy cuenta de que se encuentra incomprendido. Porque no es el anhelo en sí el que genera conflicto, sino su necesidad de ser apreciado y respetado. Simplemente con el interés, con el simple ejercicio de la contemplación, dejaría de provocar confusión. Que es de lo que se alimentan las guerras.
Y el poco tiempo que nos queda, el que tenemos los humanos terrícolas, se pasa en esa frontera para algunos de vacío, para otros de despojo, para muchos de guerra, y también de prisión. Como aquel animal que perdió su mundo para vivir en el de otros, que no son los suyos.
A veces, algún día se transforma y sentimos vértigo.
Pero también hay otros en los que nos sentimos mejor. Aunque hayan pasado tantos tiempos representados en años.
Hoy es un día de otoño y he comprado castañas aunque hace tiempo que voy al campo.
Hoy es un buen día de otoño.
24 de noviembre de cualquier año, que en este caso debo recordar: 2010
A Ana María Matute:

¡Enhorabuena!

Gracias por ganarlo
(El Cervantes 2010)

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01 Oct 2010

nazionalistas + socialismo: nazional-socialismo

Escrito por: Belén Martínez Oliete el 01 Oct 2010 - URL Permanente

Sospecho que se juega con la verdad. Es una impresión más que otra cosa. El caso es que se vive con demasiada disparidad un mismo hecho.

Se convoca una huelga general. Creo que esta afirmación es real pese a que se han oído voces que manifiestaban que no se trataba de una verdadera convocatoria de huelga sino un lavado de cara de la imagen de los sindicatos.

Como ya no es 29 de septiembre, se acepta el referente de clara convocatoria de huelga general. Creo que las mismas o parecidas voces citadas se refieren ahora a cierta obligatoriedad y a una evidente coacción sindical a la hora de aceptar el hecho.

Me doy cuenta entonces de la importancia que tienen unos cuantos ceros a la derecha de un número mayor que cero. Por mucho que los medidores sindicales y los institucionales no se pongan de acuerdo, más de cinco ceros a la derecha de cualquier dígito invita y obliga al consenso y a la consideración.

Se podría pensar tras consultar el histórico de las huelgas generales en democracia (Fuente: DOCUMENTACIÓN EL PAÍS con datos de EFE y elaboración del diario del 14/06/2010) que las huelgas generales del 85, 88, 92 y 94 podrían haber sido acordadas entre las fuerzas del izquierda, como fórmula de corrección o enmienda, ante ciertas imposiciones de los grupos más poderosos de la oposición para continuar con la teoría de cierta complicidad entre el psoe y los sindicatos mayores en número de afiliados. Los resultados indican que no se produjo cambio o aceptación por parte del gobierno de Felipe Gonzálzs pese a la movilización del 85, y que tampoco se consiguió con la huelga general del 94.

Mención aparte y extraordinaria me parecen las de los años 1978 y la del 2002. La primera porque 28 países europeos protestaban por una tasa de paro que tocaba al 5%. y la segunda porque se elevó a los tribunales de justicia, llegando hasta el TC.

Además de las reclamaciones en materia laboral, creo que hay que decir que la situación del trabajador español a 1 de octubre de 2010, poco se parece a la del 5 de abril de 1978. El nivel de paro y desprotección sindical actual es alarmante en comparación. El nivel de democracia, de movilización social, de apoyo a la protesta, en suma: el régimen de derechos y libertades era superior antaño porque el trabajador gozaba de prestigio social. Hoy por hoy no es sino un paria al que se le acusa de violento por denunciar el doble atentado del que es objeto. El trabajador, el obrero, es una víctima. Y por eso, el poder tiene miedo. Y tienen razón en términos de riesgo: resulta cuanto menos peligroso atentar contra las víctimas. Por lo poco que tienen que perder. A veces, nada.

Por eso, los representantes en los medios de comunicación de las fuerzas políticas conservadoras y especialmente las radicales de derechas, tratan de vender cierto enfrentamiento entre los que tratan de conservar su precario empleo y los que protestan en bien propio y por extensión por el de todos, con el objeto de frenar una posible resurrección de la solidaridad.

Porque si la mayoría ciudadana no fuera a trabajar el próximo lunes, en su derecho a denunciar la precariedad laboral, y si además, acogiéndose a su derecho a la huelga y a su derecho a la intimidad lo hicera sin avisar, bloquearía su discurso. Y además su torrente de ingresos, su imagen y su seguridad.

No cabe duda de que la precariedad del trabajador, la pérdida de su dignidad, de sus derechos, y de su voz, ha engordado y reforzado su fuerza, su imagen, sus derechos, su patrimonio y su voz. A nivel internacional.

Hoy se oye que Portugal e Irlanda han caído. ¿Se han derrumbado? Esto poco importa si se consigue el objetivo de paralizar, congelar, bloquear cualquier resurrección, cualquier emergencia.

Amanecemos en España con una política nazional-socialista. Diferente a la de la Alemania nazi, por supuesto. Ni es lo mismo ni es igual. Pero así es.

Los responsables están vivos. Muchos gobernando a la vista y en oposición, y otros institucionalmente presentes. No se les detiene, no se les juzga. Porque se utiliza la gravedad como elemento legitimador, que no es otro que el fantasma de la democracia.

Esto no es Japón. Aquí la promesa, el juramento o la garantía no tienen valor, porque quienes y cuantos gobiernan no aceptan el compromiso. Desprecian la soberana voluntad de quienes les votaron una vez electos. No dimite el gobierno. No dimite la oposición.

Pero que no digan que se ha pactado a sus espaldas. Fuera del marco del congreso o de la ley de partidos. Autoproclaman su legitimidad. Porque alejados de cualquier deseo de perpetuar la violencia o el terrorismo, han resucitado la fórmula maquiavélica y monstruosa que reducirá el nivel de inseguridad ciudadana y traerá la paz del futuro. Y poco a poco, a fuerza de ser menos y de contar menos y de vernos menos, y de echarnos de menos: la prosperidad.

Y mientras tanto, a los estúpidos de nosotros, tan necios, no se nos ocurre sino organizarnos en huelga general: ja, ja, ja, ja

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16 Sep 2010

DINOSAURIOS

Escrito por: Belén Martínez Oliete el 16 Sep 2010 - URL Permanente

Pensaba tras elegir el título si había hecho bien. Cualquier otro como alarma, peligro, trampa, o traición sería bienvenido. Y acertado.

Cualquiera de estas palabras serviría para comunicar a los ciudadanos españoles la situación en la que se encuentra el sector agroalimentario, actualmente.

Se preguntarán cómo es posible que la propia UE publique que supone un perjuicio para España aprobar la liberalización total del comercio con Marruecos que tiene prevista.

La respuesta es la misma que se produce tras recibir un golpetazo. A dos bandas, claro está. Porque parece ser que ningún representante político ha asistido a este proceso. Y tampoco parece haber acudido ningún periodista, empresario o representante de los trabajadores.

Parece ser que nuestro papel se va a castigar. No seremos intermediarios, sino especuladores. Esto es, además de estúpidos, ya somos bastante ladrones.

Parece ser que consentimos hace ciertos años. Y hoy agreden nuestros intereses en beneficio de supracomunidad a la que pertenecemos, pero en perjuicio de la propia. Así como anteriormente nuestro papel como productor de un mercado común fue objeto de la queja de los mercados internacionales en cuanto a que se perjudicaba a países productores más pobres, hoy perjudicamos los intereses económicos supracomunales. Hay que ver lo caros que salimos.
El caso es que cedimos. En bien del labrador español, supongo. Quejoso de su faena de antaño, de la escasez de agua y de maquinaria, de los tiempos y de los ciclos que lo esclavizaban a un beneficio dudoso y casi siempre bajo. Ese umbral gris que amenazaba siempre con oscurecerse, se subvencionó.
No más lágrimas disfrazadas de sudores.
Pater está siempre dispuesto a ejercer paternalista, que no valientemente. Paga y subsidio frente a inversión y a empresa. ¡Esa rojaa!

Pero el psoelotodo insistió en no alejarnos nunca de lo que ya no éramos. Porque el asociarnos con europa en un mercado común era lo que había que hacer y dada su política se asumió la coherencia de su discurso y pasaron página. Problema resuelto.

Ay de aquellos cenizos y agoreros que gemían insistiendo en que un problema de siglos no iba a solucionarse en casa de terceros. Ay de aquellas que insistieron en el riesgo, que comprobaron que lo fácil que es ocultar los problemas alterando los factores y los productos. Lo fácil que es Desviar el foco de atención y achacarlo a otro tipo de riesgos. Las enfermedades crónicas, por ejemplo, que también nos quitan la vida. Y así fue.

La tierra siguió seca, y nos quedamos parados.

Tal y como probablemente se quedaron los dinosaurios, antes de desaparecer.

ignoro si poco a poco una lluvia de meteoritos los fue exterminando. Eso es lo de menos. Pudieron morir de hambre o de sed. Y a medida en que la población se reducía, es posible que los restantes pensaran que se trataba de una diezma. Que desplazándose más, e incluso diseminándose, sobrevivirían. Pero parece ser que no llegaron a tiempo.

Y en este cambio de tiempo, y siendo espectadores y testigos de los tiempos de todas las fuerzas políticas, continuamos parados como los dinosaurios. Mientras los más fuertes calculan sus posibilidades de supervivencia, los menos protegidos nos alertamos unos a otros sobre la caída del próximo meteorito. En una carrera a ciegas sospechamos que quizás prevén difamarnos previamente para salvar la teoría de la evolución y dejarla en buenas manos. Los nuevos dioses, por eso lo son, piensan en grande. A lo global. Y lo injusto no tiene cabida.

Y es que estos adanes no quisieron trabajar su tierra, sino echar panza. Y beber. Pero no son más listos que los dioses quienes baconianamente, también tienen mejores gustos. Y si no, preferenciales.

Eso es: nos lo tenemos merecido. ¿Por tiranosaurios?

Fuente: http://www.afrol.com/es/articulos/36591

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11 Ago 2010

DESGRACIADAMENTE, NO SE PUEDE PERDONAR

Escrito por: Belén Martínez Oliete el 11 Ago 2010 - URL Permanente

¿Por qué no se puede perdonar?

¿Por qué no se puede pasar página, negociar, acordar o excepcionar?

¿Por qué no se puede reparar?

No se puede perdonar porque el ataque aún no ha cesado. Sino que se perpetúa.

No se puede pasar página porque aún no se ha superado la dictadura. Ni negociar, porque se ha violentado la Voluntad de un pueblo en democracia. Tampoco se puede acordar o excepcionar, porque los responsables no han sido juzgados.

Y reparar, tampoco se puede reparar, porque la tortura aún no se ha juzgado en ningún caso.

Si viviéramos en la democracia pericliana, es indudable que en la cúspide del reconocimiento social se encontraría hoy Dña. Pilar Ruiz Albisu, madre de Joseba Pagazaurtundúa, por haber soportado al más puro estilo Faulkneriano la barbarie y la atrocidad durante casi toda su vida, y no haber muerto o enfermado. Porque padecer un caciquismo selectivo e ignorado en democracia, es lo más parecido al deterioro de siglos de lucha y trabajo resumidos en el presente de unos años eternos. Es vivir en un círculo de muerte que la mayoría invisibiliza, cada semana y cada nuevo día.

Parecerá que doy excesivo protagonismo a una persona, y es cierto. Porque han sido miles. Miles y miles de personas que tuvimos que vivir en represión. Bien por robo, por silenciamiento, por números, o por alguna supuesta necesidad creada. El hecho es que la democracia cayó. Y no una, sino cientos y cientos de veces.

Resultó que los cargos electos dejaron de controlar a la policía, que fue sometida.

Los derechos fundamentales se vieron debilitados por agresión o agotamiento.

Se perdió la libertad de expresión individual, y se dirigieron voluntades contra un único enemigo que poseía armamento y lo utilizaba.

La moral se pervirtió. Los gobiernos dejaron de ser responsables. Se bombardearon las virtudes cívicas con el nacimiento de la gresca callejera. Los valores democráticos comenzaron a considerarse socialmente fascistas y represores. Y la cultura política fue nacionalizada con independencia de criterios.

Los intereses personales de los ciudadanos dejaron de considerarse esenciales, y comenzaron las desigualdades políticas en favor de otro ser esencial.

La búsqueda de la paz comenzó a sentirse como burla y la prosperidad solamente se les otorgó a algunos elegidos, enemigos de la democracia española que no lo aparentasen. Y se propiciaron los conflictos subculturales. Quizás con voluntad de entretenimiento o como simple consecuencia de la maldad, que todo lo complica.

Por eso no dudo en confirmar que quienes no perdieron la Voluntad aún estando heridos de muerte, en agresión permanente por acción u omisión, son los que desde mi punto de vista han trascendido la legítimidad que habíamos otorgado a los representantes electos para actuar, resolver, acordar o excepcionar.

Son los que encarnan lo que otros han perdido: la lucidez necesaria. No solamente para gobernar, vigilar o juzgar.

Son aquellos que superaron la dictadura y han denunciado el atentado de lustros y lustros contra los fundamentos de la democracia. La involución del estado de derecho en detrimento de las víctimas, la privación de la justicia y el miedo.

Si el despotismo se rige por el principio del temor provocado en los gobernados, cada nueva víctima ha supuesto un avance, un impulso a la tiranía.

En esta situación o estado de represión, el perdón no existe.

Sencillamente, la negociación no es legítima.

P.D.:

Al blog "Mira que te tengo dicho" de Juan Cruz

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04 Ago 2010

El 40% "cómplice" culpa a la mujer de la violencia por seguir la convivencia

Escrito por: Belén Martínez Oliete el 04 Ago 2010 - URL Permanente

Las mujeres asesinadas no son tan jóvenes, dicen los últimos estudios. La media de edad ha aumentado. Y resulta que esto es así en muchos casos. Y lo publican ahora. Cuando las asesinadas ya no pueden volver a la vida. Cuando se sabía que hahabían sido víctimas de tortura psíquica durante décadas. Aplicada suavemente y sin utilizar los puños ni el puñal porque el asesino, podía poner en riesgo su trabajo o su vida social.

El intento de culpar a la víctima de ser asesinada es el reflejo de una cifra escalofriante: el 40% de los encuestados son cómplices de tortura y asesinato. Bien por consentimiento, por silenciamienteo, por atenuamiento o por colaboración. En este 40% se incluye tanto a varones como a mujeres.

Arropar a un asesino que, a fuego lento, ha ido preparando a su víctima para el asesinato merece la misma condena social que se le desea a un dictador. Merece ser atado con hierro a un mercante y remar hasta la extenuación durante una década, para después ser arrojado a la mar con un flotador (que no salvavidas), así como lo merece también ese 40% cómplice del sacrificio humano calculado y ocultado. Porque, ese 40% cómplice de la barbarie humana sabe que aunque la mujer haga los papeles y se marche, también morirá. Sobre todo si la vivienda también está a su nombre.

Esa Mujer a la que honro y recuerdo, es la vergüenza de la iglesia y del vecindario. La que evidencia que no son personas, sino bestias humanas. La que deja a las mujeres en peor lugar que a las aves carroñeras, tan necesarias para el medio ambiente. La que les recuerda, cada noche, que no llegarán a estar a la altura de las prostitutas aunque se empeñen. La que les observará cuando se laven, porque las manchas de sangre no se quitan fácilmente. Las manchas de sangre no se van, porque algunas no consentiremos que ensucien la memoria de la Víctima.

A ese 40% infame y podrido. A las tapaderas de la tortura y de la maldad. A esos despojos humanos que se atreven con la vida incapaces de plantarle cara a la muerte, les deseo lo mismo. Cárceles, confinamiento, y ayuno obligado. El trato más degradante, y vinagre cuando pidan agua.

Y en cuanto al cura que no la cobijó, que siguió creyendo que repetir hasta el infinito el sacrificio de Jesucristo, era la salvación, yo le digo que ya está en el infierno de mis pensamientos mientras la vida me lo permita.

AMÉN

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10 Abr 2010

Sentencias que paralizan

Escrito por: Belén Martínez Oliete el 10 Abr 2010 - URL Permanente

Me veo obligada como madre, ciudadana y exdocente, a plantear mi queja al respecto de la siguiente noticia:

El Juzgado de lo Penal 23 de Barcelona condenó ayer a dos años de cárcel a una mujer por agredir y amenazar de muerte la profesora de Ciencias Sociales de su hija.

¡Dos años de cárcel frente a ninguno por permititir y silenciar hasta ahora el grave problema del acoso escolar!

No voy a defender el salvaje comportamiento de esta mujer con otra mujer. Pero el hecho es que la sentencia recuerda al terrorismo doméstico. Con la salvedad de que la madre penalizada se encontraba en los alrededores del dominio de la víctima; en parecidas condiciones físicas y en igualdad de condiciones en género. La víctima no se encontraba frente a su agresor en 70 metros cuadrados, desprovista de compañeros o colegas, y de cualquier otro testigo.

Los maestros y profesores tienen la obligación de vigilar que no se produzca ninguna causa que pueda entorpecer la formación de los alumnos. Es su principal misión junto a la guiar y complementar el programa curricular establecido en el nivel que les corresponde.

Sin embargo, se cometen diariamente cientos de agresiones contra la necesidad de garantizar un entorno que facilite la formación de los alumnos. Y esto no es culpa de los padres. El delito se denomina "culpa in vigilando", y recae en la dirección, profesorado y personal del centro educativo.

El hecho de que un grupo de alumnos abuse de su fuerza frente a la individual para presionar, marginar, molestar, someter, burlar, o agredir, no es culpa de los padres; sino del centro escolar.

El centro escolar debe de llamar la atención sobre aquellos alumnos que no respetan la ley, de la misma forma que debe llamarse la atención sobre aquellos trabajadores que en lugar de trabajar se dedican a hacer el vacío o a empujar, o a acosar a otro trabajador. Los alumnos son ciudadanos menores de edad, por lo que los padres del alumno deben de responsabilizarse de los actos de su hij@ y en el caso de que no fuere así, las instituciones educativas, dispondrán de muchas posibilidades a la hora de elevar el problema.

Volviendo al asunto: no olvidemos que los padres forman parte del consejo escolar en cierta proporción. Pero no tienen ninguna responsabilidad en cuanto a la vigilancia.

Hasta la fecha, he asistido en varias ocasiones a la silenciación del delito "culpa in vigilando" ante las barbaridades que tienen que soportar muchos menores a diario que no hacen sino ejercer su derecho a la formación.

He percibido un falso corporativismo en el profesorado que se ha materializado en falta de solidaridad cuando alguno de ellos - en especial aquel que coordinaba alguna asignatura no considerada importante - se ha encontrado con faltas de respeto a diario por parte de su grupo.

He sido testigo de la soledad de aquellos padres o madres que han denunciado el acoso. Y no solamente en el centro escolar. También en otras áreas institucionales e incluso en los juzgados.

El hecho de que los grupos de alumnos (la clase) lleve su propia rutina, no es sano.

No es posible impedir el liderazgo, ni las preferencias entre los alumnos.

Pero el profesor que consiente diferencias entre los alumnos; aquel que silencia al ignorado o al maltratado; quien mira para otro lado para no complicarse la vida; el que miente para silenciar el sufrimiento de un alumno; aquel que no es capaz de organizar su clase como un colectivo entre iguales... todos sin excepción merecen también su penalización.

Ser maestro no es cualquier cosa, ni se consigue superando exámenes. Ser maestro o profesor implica el disponer de la facultad de enseñar educación; además de cualquier otra materia formativa, como las matemáticas, el lenguaje o las ciencias.

Pero parece ser que la educación debe darse en casa. Como medida para escurrir el bulto de las obligaciones que entraña el vigilar que se garantice al 100% el derecho de todos los alumnos a formarse en las mismas condiciones.

Y culpar a los padres de lo que ocurre en la escuela, es lo mismo que culpar al profesor de que su alumno no haya terminado ingeniería. Una forma muy sutil de metonimia en el sentido figurado. Una falta vergonzosa.

El hecho es que todavía no he visto salir al director ni al profesorado de ningún centro educativo de los juzgados españoles, con dos años de pena encima.

Porque el colmo del abuso, es permitir que éste sea perpetrado con nuestra autorización; o sin ella expresa.

¡Animo, padres y madres!. Quizás éste sea nuestro momento: el de soltar de una vez tanto y tanto padecimiento.

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14 Ene 2010

Yes, we...

Escrito por: Belén Martínez Oliete el 14 Ene 2010 - URL Permanente

De alguna forma, y casi todos, incomodamos al poder.

No de forma sistemática. Y funcionalmente, solamente a veces.

Los desheredados, los que no hemos recibido una función individual, representamos una función colectiva.

Supongo que forma parte de la justificación de la comodidad.

Cuando el colectivo se desmadra, los poderosos se incomodan. Sale a flote el complejo de superioridad y supongo que el percibirlo, molesta.

Estaba leyendo un libro que recomienda el blog del rincón del distraído, aquí en este site. Cita Jorge Volpi en el ensayo El insomnio de Bolívar: "Los ricos observan desde los balcones de sus rascacielos, temerosos, el movimiento de esos hombres a los que no sólo ven; sino tratan como hormigas"

A mi no me pasó como al rico poderoso, sino como al inquieto, cuando las estuve cultivándolas durante algunos meses. Llegué a descubrir su depósito de cadáveres. Su incesante empeño en transportarlos. Y me parecía asosombrosa la fuerza vital con la que una hormiga elevaba a la que yacía aplanada, como la cáscara aplastada de su propio ser.

No llegué a saber a ciencia paciencia el fin de sus restos; más que nada porque preferí dejarlo ahí.

Unos días, quizás semanas de que se hubieran apoderado de la terraza y de la guerra que traté de impedir entre dos hormigueros enfrentados, perdí el cuidado.

Supongo que no quería admitir que me habían molestado.

Casi estaba oscureciendo cuando ajusté la manguera al grifo. Algunas hojas empachadas en el desagüe de las que también me olvidé, hicieron el resto. Murieron montones. Todas junto a él.

Intenté salvar a las que no giraban en el remolino; como aquella vez en que no me percaté del escobazo que recibió una de ellas. Quedó pegada por la cabeza a mi pulgar muchos, muchos minutos. Murió al final de la tarde cuando dejé de acercarme a la piedra donde la dejé. Antes de empezar a oscurecer, cuando se pierde la luz. Justo a la misma hora en la que ajusté el grifo a la manguera y provoqué la inundación.

El caso es que no me parecieron las mismas hormigas. No se despegaban de mis manos y otras volvían a caer al agua desde las rendijas de las tablas de una mesa de madera; vietnamita, por cierto.

De pronto perdían sus funciones, a las que yo había atribuído parte de su razón de ser. Y esto lo digo porque trataba de dejar de lado cualquier concepción categoricista de la existencia.

Me cansé de salvarlas al cabo de un rato.

Y lo extraño es que no las he vuelto a ver.

Estos días han aparecido unos bichitos como de dos centímetros, una mezcla entre gamba y ciempiés de color rojizo.

También estos días pienso en mi especie. Nadie parece querer cerrar el grifo. Y me parece una atrocidad.

Lo digo como una superviviente que habita entre energúmenos. Tratando de superar la inconsciencia de los que no llegan a ver oscurecer.

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