19 Jul 2008

Sugerencias de un latinoamericano para McCain y Obama.

Escrito por: omarrevelo el 19 Jul 2008 - URL Permanente

Sin importar que Obama o McCain ganen las elecciones el 4 de noviembre, eso está por verse, la pregunta central que me gustaría discutamos es sobre lo que los latinoamericanos deben pedir a los candidatos tengan en cuenta en su agenda para ganar nuestro voto. Frente al reclamo de los votantes ciudadanos latinos que los gobernantes norteamericanos nunca se ocupan en ayudar a sus vecinos latinoamericanos, me gustaría oír opiniones de cual es la diferenciación entre ayudar y entrometerse en los asuntos internos de estos o cualquier otro país.

Mi amigo joseracam (ver su comentario en articulo anterior) piensa que el mestizaje es lo que más pesa en el retraso de los latinoamericanos. No me queda claro si es el mestizaje “españoles/indígenas” o si el mestizaje “católico/creencias de los indígenas precolombinos”. Creo que para que Obama o McCain hagan algo por el mestizaje religioso de los latinoamericanos es muy difícil. McCain le tomó la delantera a Obama en cuanto la posibilidad de hacer algo al ir a visitar el santuario de la Virgen de Guadalupe en la ciudad de México. No se en cuanto esta acción le ayudará a los mexicanos pero si le podría ayudar a McCain a ganar votos entre este grupo de latinoamericanos que es el más numeroso en USA.

Sobre el primer punto, es decir, el mestizaje sanguíneo entre españoles e indígenas, me sorprende que sea una teoría un poco más difundida de lo que había imaginado. Mi suegro, quien era mallorquín, siempre lo mencionaba. Aparentemente esta es una teoría o española o europea.

La mejor forma de expresar mi opinión sobre esta percepción es mediante la siguiente experiencia personal. Cuando vivía en El Salvador, trabajaba para una empresa electrónica norteamericana que tenía plantas de manufactura en todos los continentes. En una ocasión se instalaron dos líneas de producción idénticas para fabricar un nuevo producto para el mercado internacional. Una línea se instaló en El Salvador y la otra en Japón. La línea de producción, manejada por ingenieros y obreros salvadoreños (mestizos), llenaba sus metas de produción sin mayores problemas. Sin embargo, la línea japonesa, corría con grandes dificultades. Como es normal en cualquier empresa multinacional, los ingenieros japoneses siempre estaban en contacto pidiendo información a los ingenieros salvadoreños para resolver y corregir su proceso. Después de muchos meses de batallar se le ocurrió al gerente de ingeniería de esa línea de ir personalmente a la planta de Japón para darles su asistencia. Todos quedamos atónitos cuando llegó un comunicado de casa matriz informándonos que según los tratados firmados durante la rendición del Japón, ningún personero de empresas norteamericanas o europeas de alta tecnología instaladas en países subdesarrollados podían visitar líneas similares de producción del Japón. No acabábamos de salir de nuestro asombro cuando nos enteramos que un enjambre de japoneses llegaría pronto a ver nuestro proceso. En este caso específico, el mestizaje superó el mito.

Sobre lo que yo le pediría a Obama o a McCain en conexión a este relato, es que den, a los países subdesarrollados al sur de sus fronteras, una oportunidad de desarrollo industrial que les permita competir en este mundo globalizado que permitirá dar empleo a sus pobladores. Que al entrar en pactos internacionales con países desarrollados, dejen de incorporar acuerdos lesivos para el desarrollo de los países menos desarrollados. Que en la actual búsqueda por nuevas fuentes de energía, traten de fomentar el desarrollo industrial de tecnologías y fuentes bioenergéticas en dichos países. Esto no solo crearía más fuentes de trabajo que consecuentemente frenaría la inmigración ilegal hacia los Estados Unidos. Al convertirse estos países en menos dependientes del petróleo y al utilizar sus propios recursos renovables para abastecerse de energéticos, disminuiría la agroindustria cocalera y el tráfico de drogas hacia los Estados Unidos. Los ahorros en divisas por la menor importación de petróleo podrían utilizarse en programas de educación, salud y desarrollo humano. Creo que esta forma de intervencionismo es el tipo de ayuda que se necesita en la América Latina.

18 Jul 2008

Bush, Obama, McCain y Latinoamérica

Escrito por: omarrevelo el 18 Jul 2008 - URL Permanente

Bush, Obama, McCain, los Estados Unidos y Latinoamérica.

Llegué por primera vez a los Estados Unidos en 1960, cuando ser de origen latino era un desprestigio. La comunidad latina era una minoría sin ninguna relevancia. La mayoría de latinos eran braseros que al terminar las cosechas regresaban a su país de origen que por lo general era México.

También recuerdo en especial a dos hermanas que en la escuela interna donde estudiaba me trataban con menosprecio. Nunca supe que ambas hablaban español hasta pocos días antes de la graduación de secundaria. La presencia de su madre, quien hablaba ingles con dificultad, las delató. En esta escuela como en muchas otras, se impartian clase de tres idiomas: había cinco clases diarias para aprender francés, tres para alemán, y a penas una para aprender español. La mayoría de profesores nos trataba bien a mí y a mis otros dos hermanos, pero los alumnos nos miraban con desprecio y nos marginaban. En 1965 regresé a El Salvador donde me casé y tuve cuatro retoños.

A principio de los años 80, estalló la guerra civil en El Salvador. Al quedarme sin trabajo, mi familia que aún residía en USA me animó a regresar. Al obtener visas de residente para mi, mi esposa y cuatro hijos, pronto nos movimos a los Estados Unidos en 1985. En 20 años de ausencia, las cosas habían cambiado radicalmente en este país. Ser latino ya no era tan bochornoso. Mis hijos tuvieron una gran acogida por los niños de su escuela. El idioma más popular para aprender entre los alumnos era el español, seguido por el francés y el alemán. Mis hijos no se sentían rebajados en decir que eran salvadoreños, cosa que nos comentó, como algo extraordinario, su profesora de ingles quien era de origen mexicano.

Hoy, al recordar estas situaciones, me doy cuenta que llegamos a USA en el preciso momento cuando la población latinoamericana estaba llegando a un punto critico dentro de la sociedad norteamericana que cada día cobraba mayor notoriedad. A nuestro arribo en el 85, encontré una gran expansión de radioemisoras que transmitían las 24 horas programas y música en español. Surgían por doquiera las televisoras que continuamente lanzaban sus señales para un público hispano. Recuerdo muy bien a una compañera de trabajo anglosajona que me sorprendió cuando inició con migo una conversación en perfecto castellano. Cuando le pregunté que como había aprendido ha hablar tan perfecto español me contó que lo había aprendido de su nana quien la cuidó y mimó desde su nacimiento hasta que a los 18 años se movió de su casa para ir a la universidad.

Este relato trajo a mi memoria la historia de Fray Bartolomé de las Casas quien sugirió a los conquistadores españoles le dejasen probar que con canticos y buena voluntad hacia los indios, ellos podrían conquistar sus mentes y corazones. No pasó mucho tiempo en que una gran cantidad de indígenas guatemaltecos se bautizó y convirtió al cristianismo sin recurrir a la violencia. Sin duda, este cambio que noté al regresar a los Estados Unidos se debe en parte a la dedicación de miles de nanas y mujeres latinas del servicio domestico que mientras sus patrones anglosajones salían a trabajar, cuidaban de los niños quienes aprendieron a apreciar el español, la cultura latina a través de la música que solían escuchar en la radio de sus nanas y del amor y afecto de familia con que les cuidaron.

Hoy, los latinos somos la minoría mayúscula que existe en los Estados Unidos. Los actuales candidatos por la presidencia de los Estados Unidos en las próximas elecciones de noviembre 4, Barack Obama y John McCain, buscan con afán el voto latino. Saben que los latinos podrían tener en su poder la llave para abrirle, a uno de los dos, las puertas de la Casa Blanca. Definitivamente, los latinos ya no tenemos miedo de exponer sin rodeos las cosas que esperamos los candidatos tengan en su agenda para decidirnos a votar por el que más nos convenga.

Como es de esperar, las sugerencias abundan, sin embargo, hay una demanda que me llama la atención por su naturaleza conflictiva. La queja que se oye con frecuencia es que George W. Bush nunca se ocupó de los asuntos latinoamericanos. Que durante su administración ha ignorado a sus vecinos del sur. Tu, como latino, ya vivas dentro o fuera de los Estados Unidos, ¿Qué te gustaría sugerirles a estos candidatos sobre este embrollo? Si prometen que ayudarán a Latinoamérica, específicamente ¿qué es lo que deben de hacer cuando uno llegue al poder? Al contrario ¿Por qué no se deben meter a “ayudar” a Latinoamérica? ¿Cuál es la diferencia entre ayudar y entrometerse en los asuntos internos de los distintos países al sur de su frontera?

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