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    <body>&lt;SPAN lang=EN&gt;&lt;SPAN lang=EN&gt; &lt;P align=justify&gt;Si hay algo que nunca dejar&#233; de agradecer a mis padres es el esp&#237;ritu viajero que inculcaron a sus hijos. Ambos proced&#237;an de familias no muy extensas, pero s&#237; muy desperdigadas, por lo que los recuerdos de mi infancia est&#225;n plagados de viajes a lo largo y ancho de toda la pen&#237;nsula. Cualquier fin de semana era bueno para escaparse a visitar alg&#250;n familiar al m&#225;s puro estilo &lt;I&gt;cu&#233;ntame&lt;/I&gt;.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Aquellas interminables horas de carretera no eran m&#225;s que una fuente de conocimientos de la que beb&#237;amos sin apenas darnos cuenta. Cualquier pueblo que atraves&#225;ramos, una indicaci&#243;n vial, un campo de olivos, un adelantamiento mal hecho, un castillo en lo alto de una loma, un camionero que nos cediera el paso, todo ten&#237;a una historia o una reflexi&#243;n. 

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Al crecer, cada uno fue cre&#225;ndose su propio itinerario, sus propias historias. Pero en lo que nosotros crec&#237;amos y descubr&#237;amos lugares nuevos, ex&#243;ticos y lejanos, ellos, mis padres, se volv&#237;an m&#225;s c&#243;modos, m&#225;s sedentarios, m&#225;s mayores... 

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Hace un par de semanas, mi hermana y yo decidimos retomar viejas costumbres. Y quien antes nos ense&#241;aba, ahora se dejaba llevar observ&#225;ndolo todo con la curiosidad de un ni&#241;o, a&#250;n sin dejar de a&#241;orar a su inseparable compa&#241;era de viaje. 

 &lt;P align=justify&gt;
El destino elegido fue una peque&#241;a localidad pr&#243;xima a la costa lucense en la que nunca antes hab&#237;amos estado, y a la que se hab&#237;a trasladado parte de la rama gallega de la familia.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Un GPS demasiado inteligente y unas indicaciones mal interpretadas nos hicieron desviarnos de nuestra ruta y adentrarnos en lo m&#225;s profundo de los bosques gallegos. Eucaliptos, casta&#241;os, robles, abetos y pinos fue todo lo que vimos en la &#250;ltima hora y media de camino. Cuarenta kil&#243;metros llenos de historias de cuando todas las carreteras eran como aquella, de aldeas abandonadas, de troncos cortados y apilados en la ladera que amenazaban con ca&#233;rsenos encima, de molinos e&#243;licos, de sendas forestales, de &#225;rboles petrificados, de leyendas, de niebla...

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;No creo que pudiera perderme de nuevo si alguna vez decidiera volver por all&#237;, pero me alegro de haberlo hecho esta vez y de que mi padre tenga una historia m&#225;s que contar.



&lt;/SPAN&gt;&lt;/SPAN&gt;









 &lt;DIV style="WIDTH: 640px; TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;EMBED src="http://w891.photobucket.com/pbwidget.swf?pbwurl=http://w891.photobucket.com/albums/ac117/mcrequen/Lugo 2009/caf92dd7.pbw" width=640 height=480 type=application/x-shockwave-flash wmode="transparent"&gt;&lt;/EMBED&gt;&lt;A href="http://photobucket.com/slideshows" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&lt;A href="http://s891.photobucket.com/albums/ac117/mcrequen/Lugo%202009/?action=view&amp;amp;current=caf92dd7.pbw" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;OBJECT  height=132 width=353&gt;                          &lt;embed                                                        src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=beda38d"     type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high"     width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/OBJECT&gt;
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    <nicetitle>viajes-e-historias</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2009-10-25T11:00:34Z</published-at>
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    <title>De Viajes e Historias</title>
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    <body>&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Raquel no dejaba de mirar la rocosa pared con la esperanza de divisar la misteriosa casa de la que hablaba la Gu&#237;a mientras avanz&#225;bamos por la orilla hacia el Bar. 

 &lt;P align=justify&gt;Quedaban a&#250;n unos cuantos metros para llegar al &lt;I&gt;tanque,&lt;/I&gt; que parec&#237;a abandonado en medio de la arena, cuando Raquel se detuvo un momento para concentrar su atenci&#243;n en alg&#250;n punto determinado de la ladera.

 &lt;P align=justify&gt;- &#161;All&#237; parece distinguirse algo...!

 &lt;P align=justify&gt;Como si lo hubi&#233;semos ensayado de antemano, las dem&#225;s nos detuvimos y dirigimos a la vez nuestras miradas hacia el punto al que Raquel se&#241;alaba con el dedo &#237;ndice de su mano derecha.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;La intensa bruma que, procedente del mar, hab&#237;a pasado por encima de nuestras cabezas, se encontraba ahora intentando conquistar la cima de la cordillera. El efecto de luces y sombras que ofrec&#237;a la masa nubosa hac&#237;a muy dif&#237;cil poder distinguir algo concreto en aquella arcillosa orograf&#237;a.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;- &#191;Pod&#233;is ver d&#243;nde acaba ese camino que va subiendo....? -intentaba ubicarnos Raquel trazando en el aire con su dedo el recorrido que ella consegu&#237;a ver pero no as&#237; las dem&#225;s.

 &lt;P align=justify&gt;- Pues yo no veo nada. A ver si te vas a estar deshidratando, guapa... -insinu&#243; Celia.

 &lt;P align=justify&gt;
&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Tuve que ponerme detr&#225;s de Raquel para poder tener la panor&#225;mica que ella obten&#237;a. Por un momento, me invadi&#243; la sensaci&#243;n de que las monta&#241;as se alejaban de nosotras, como en esas escenas en las pel&#237;culas en las que el objetivo aleja algo que inicialmente estaba m&#225;s cercano. 

 &lt;P align=justify&gt;Enseguida concentr&#233; la vista hacia el punto que indicada Raquel, y, verdaderamente, se pod&#237;a distinguir algo parecido a una edificaci&#243;n, o, por lo menos, no parec&#237;a ser parte de la masa rocosa.

 &lt;P align=justify&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;

&lt;IMG class=imgcen id=img_0 style="WIDTH: 572px; HEIGHT: 411px" height=1036 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/P5310140.JPG" width=1420&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; 

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;- Si, ya lo veo. Pero el camino hasta all&#237; parece algo difuso, &#191;no? -me aventur&#233; a decir no muy convencida.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;En realidad, daba escalofr&#237;os ver aquella edificaci&#243;n a lo lejos, en mitad de la nada m&#225;s absoluta; a medio camino entre la desolada playa y la incierta cumbre.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;- Venga, vamos... &#161;Tengo hambre...! -fue el lamento de Celia que consigui&#243; sacarnos de nuestra abstracci&#243;n.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Unos minutos despu&#233;s, entr&#225;bamos en la finca donde se encontraba el bar, a la que se acced&#237;a tras cruzar el l&#237;mite que impon&#237;a una desvencijada cancela de forja, cuyas puertas aparec&#237;an completamente abiertas y a medio sacar de sus enormes bisagras. 

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Acerqu&#233; el &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt; todo lo que pude a la casa, atravesando el amplio recinto arenoso, y aparcando junto a los restos oxidados de un viejo tractor. 

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Par&#233; el motor y bajarnos del veh&#237;culo con una extra&#241;a sensaci&#243;n que nos embargaba a todas por igual. Era algo inusual que no supimos identificar hasta que el leve chasquido que caus&#243; Bea al cerrar su puerta nos dio una pista. No se escuchaba nada: ni p&#225;jaros, ni gaviotas, ni perros ladrando. Incluso el viento parec&#237;a haber amainado. S&#243;lo nuestros pasos hasta los pelda&#241;os del porche rasgaban aquel inquietante silencio. 

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;De repente, procedente de la parte trasera de la casa, nos lleg&#243; el estruendo de lo que parec&#237;a un generador e hizo que Bea diera un respingo, apenas perceptible, pero lo suficiente como para que hiciera una leve pausa entre escal&#243;n y escal&#243;n.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Llegamos ante la cortina de tiras de pl&#225;stico que cubr&#237;a la entrada, desechando la posibilidad de quedarnos en cualquiera de las ajadas mesas de la terraza que aparec&#237;an cubiertas por una ligera capa de polvo.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;El interior estaba m&#225;s acicalado de lo que nos esper&#225;bamos. Suelos de gres y frisos de piedra natural asentadas sobre el c&#225;lido amarillo albero de las paredes. Mesas y sillas de madera maciza cuidadosamente distribuidas a lo largo del establecimiento. 

 &lt;P align=justify&gt;Atravesamos el local para acomodarnos en una de las mesas del fondo. 

 &lt;P align=justify&gt;En ese momento, detr&#225;s de nosotras, se oy&#243; el leve tintineo de las peque&#241;as cuentas de cristal que conformaban la cortina situada en el otro extremo de la impoluta barra.

 &lt;P align=justify&gt;- &#161;Buenos D&#237;as...! -nos salud&#243; t&#237;midamente la persona que sali&#243; a recibirnos. Una mujer morena, de estatura media que deb&#237;a haber olvidado la sonrisa en la trastienda.

 &lt;P align=justify&gt;- &#161;&#191;Qu&#233; tal...?! -respondi&#243; Bea con su entusiasmo habitual, a&#250;n a pesar de saber que no ser&#237;a correspondida.

 &lt;P align=justify&gt;La mujer nos escrutaba de arriba a abajo sin emitir sonido alguno. 

 &lt;P align=justify&gt;- Esto...... Yo quiero una ca&#241;ita fresquita... -se aventur&#243; a pedir Raquel.

 &lt;P align=justify&gt;- &#191;Ca&#241;ita...? -el gesto de la ventera pareci&#243; decir &#8220;&lt;I&gt;me lo traduzca&lt;/I&gt;&#8221;.

 &lt;P align=justify&gt;- Si..., una cerveza fresquita, por favor. -Nos invadi&#243; la sensaci&#243;n de estar mirando a la hermana de &lt;I&gt;Norman Bates &lt;/I&gt;y pedimos r&#225;pidamente para que se alejara lo antes posible.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Era evidente que no &#237;bamos a sacarle mucha informaci&#243;n a la lugare&#241;a sobre la casa, por lo que nos apresuramos a engullir, no sin cierto recelo, el par de raciones que le hab&#237;amos solicitado para saciar un poco el apetito.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Un alivio generalizado se apoder&#243; de nosotras en cuanto conseguimos dejar atr&#225;s la verja del recinto, sobre todo, en cuanto dej&#233; de ver por el retrovisor la figura de la ventera que observaba nuestra marcha ante la entrada del local.

&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;&lt;IMG class=imgizqda id=img_0 style="WIDTH: 367px; HEIGHT: 235px" height=252 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/CasaWinter.jpg" width=323&gt;El camino que mi intuici&#243;n me hab&#237;a llevado a tomar, se ve&#237;a constantemente salpicado por bifurcaciones en las que siempre optaba por aquella que ascendiera la ladera.

 &lt;P align=justify&gt;La tierra arcillosa del sendero, se fue tornando grava, y &#233;sta, a su vez, fue convirti&#233;ndose en pe&#241;ascos cada vez m&#225;s dif&#237;ciles de esquivar. 

 &lt;P align=justify&gt;La figura de la fantasmag&#243;rica mansi&#243;n empezaba a dibujarse m&#225;s claramente. 

 &lt;P align=justify&gt;Ya quedaba poco, s&#243;lo unos metros m&#225;s para llegar a la entrada principal, cuando me percat&#233; de que ninguna hab&#237;a reparado en revisar la rueda de repuesto ni el material necesario para cambiarla en caso de pinchazo. 



&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Con aquellas lajas asomando, era muy probable que acab&#225;ramos con una rueda rajada en mitad de ninguna parte y a escasas horas del anochecer.

 &lt;P align=justify&gt;Levant&#233; el pie del acelerador. Un sudor fr&#237;o me recorr&#237;a toda la espalda.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;- &#191;Y ahora qu&#233; pasa...? -Celia llevaba un rato ri&#233;ndose a costa de los vaivenes del camino y yo le acababa de reventar la diversi&#243;n.

 &lt;P align=justify&gt;- Creo que no deber&#237;amos seguir. Si quer&#233;is continuamos a pie.

 &lt;P align=justify&gt;- Pero, &#191;por qu&#233;? -insist&#237;a Celia.

 &lt;P align=justify&gt;Por el retrovisor me encontr&#233; con la mirada inquisitiva de Raquel que supo apreciar mi preocupaci&#243;n y me ech&#243; un cable.

 &lt;P align=justify&gt;- &#161;Venga, vamos a bajar ...!

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Aprovech&#233; la ocasi&#243;n, y mientras mis amigas iniciaban el suave ascenso que quedaba hasta la casa, dej&#233; caer el veh&#237;culo, marcha atr&#225;s, para dar la vuelta suavemente entre las afiladas rocas.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;No quise acompa&#241;arlas, y las esper&#233; fum&#225;ndome un cigarro junto al &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt;.

 &lt;P align=justify&gt;A los pocos minutos, estaban de vuelta. No hab&#237;an conseguido ver nada y mucho menos acceder a la casa. 

 &lt;P align=justify&gt;Cada cual se fue acoplando en su asiento mientras me terminaba el pitillo; justo antes de apagarlo, mis ojos se posaron en una de las ventanas del edificio, donde me pareci&#243; ver una figura masculina. No dije nada. S&#243;lo quer&#237;a salir de all&#237; cuanto antes y aquello hubiese sido motivo de revuelo general.



 &lt;P align=justify&gt;Media hora m&#225;s tarde, empez&#225;bamos a descender la cara opuesta de la monta&#241;a, desde la cual se divisaban los &#250;ltimos rayos de sol y las primeras luces de la civilizaci&#243;n.

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Antes de emprender el camino de regreso, tuvimos que hacer una parada en Morro Jable, pues Celia y sus necesidades fisiol&#243;gicas no hubieran aguantado los m&#225;s de cien kil&#243;metros que a&#250;n ten&#237;amos por delante.

 &lt;P align=justify&gt;Entramos en una cafeter&#237;a y pedimos algo fresco mientras la esper&#225;bamos. Instantes despu&#233;s la vimos regresar hecha una hidra.

 &lt;P align=justify&gt;- &#161;&#161;No me lo puedo creer...!! -farfullaba a voces-. &#161;&#161;El imb&#233;cil ese, que no me quiere dar la llave del ba&#241;o...!!

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Una vez salimos de nuestro asombro, fuimos capaces de entender que alguien que llevaba un largo vestido negro de playa, totalmente cubierto por una capa de polvo, y cuya oscura cabellera parec&#237;a haber salido de entre los restos de un cenicero, no pod&#237;a ofrecer mucha confianza a nadie.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;- Pero... &#191;T&#250; te has visto....? &#161;&#161;&#161;Si s&#243;lo te falta el carrito con los cartones...!!!

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Por suerte, pudimos hacer cambiar de idea al camarero y continuar viaje.
&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#00ff00 size=1&gt;(...)

 &lt;P align=justify&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;
&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;
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    <title>La Aventura Majorera (XI)</title>
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    <body>&lt;FONT face=Verdana size=2&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt; &lt;P align=justify&gt;Como ya &lt;A id=link_0 title=http://lacomunidad.elpais.com/ontario-place/2008/6/28/vacaciones-por-fin- href="http://lacomunidad.elpais.com/ontario-place/2008/6/28/vacaciones-por-fin-"&gt;anunci&#233;&lt;/A&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt; en su d&#237;a, he disfrutado de unos d&#237;as de vacaciones en la Costa de Levante, m&#225;s concretamente, en Benidorm. No es que el lugar estuviera entre mis destinos favoritos dentro de la pen&#237;nsula (m&#225;s adelante, cuando me jubile, quiz&#225;s), pero si es cierto que la fama que la ciudad acarrea consigo, de diversi&#243;n y movimiento en cualquier &#233;poca del a&#241;o, era muy propicia para mis intereses: descansar y pas&#225;rmelo bien. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt;

&lt;IMG class=imgcen id=img_0 style="WIDTH: 543px; HEIGHT: 299px" height=265 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/163890_Panorama.jpg" width=462&gt;
 &lt;P align=justify&gt;As&#237; pues, dej&#233; que mi amiga se encargara de todo el tr&#225;mite (&#161;&#161;muchas gracias, guapa!!) y me dej&#233; llevar. 

 &lt;P align=justify&gt;El hotel que hab&#237;a conseguido estaba estrat&#233;gicamente situado entre la playa, la diversi&#243;n nocturna y todo el centro peatonal, muy adecuado para el tapeo de mediod&#237;a y las compras... (&#161;y qu&#233; compras...!) 

 &lt;P align=justify&gt;Todo perfecto en lo que se refiere al alojamiento... bueno, casi todo.... Lo &#250;nico de lo que me hubiera gustado prescindir hubiese sido de los ascensores. Imagino que alg&#250;n responsable del establecimiento hab&#237;a tenido la "brillante" idea de incluir una grabaci&#243;n que anunciaba, en dos idiomas, cada una de las plantas a las que se llegaba o de las que se part&#237;a, as&#237; como la acci&#243;n que el artilugio ejecutaba. Esto es, que si hubi&#233;semos salido de una habitaci&#243;n en la planta 21 ("&lt;I&gt;Planta Vig&#233;simo primera - Twentyfirst Floor&lt;/I&gt;"; "&lt;I&gt;Cerrando Puerta - Closing Door"&lt;/I&gt;), y hubi&#233;semos querido salir a la calle ("&lt;I&gt;Planta Principal - Main Floor&lt;/I&gt;"; &lt;I&gt;"Abriendo Puerta - Opening Door"&lt;/I&gt;), hubi&#233;ramos tenido que sufrir la dichosa parrafada unas cuantas veces. Por suerte, nos toc&#243; la quinta planta; a&#250;n as&#237;, me qued&#233; con ganas de sugerir alguna nueva frase al repertorio en el folleto que facilitan en los hoteles; tales como "&lt;I&gt;C&#225;llate la boca - Shut up!!&lt;/I&gt;"; "&lt;I&gt;Mecag&#252;en en tu madre - Shit on your mother&lt;/I&gt;", y otras del estilo... o peores... 

 &lt;P align=justify&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt;Como parte del plan propuesto de no hacer nada m&#225;s que descansar, prescindimos del coche durante toda nuestra estancia dej&#225;ndolo en el garaje del hotel; de esa manera, cualquier sitio al que quisi&#233;ramos desplazarnos, lo har&#237;amos a pie. Nos iba a venir bien caminar cuando el resto del a&#241;o, nuestros respectivos trabajos, nos obligan a llevar una vida totalmente sedentaria.&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana&gt;&lt;FONT size=3&gt; &lt;/FONT&gt;



&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt; &lt;P align=justify&gt;Cada ma&#241;ana, tras el desayuno, nos acerc&#225;bamos a la playa con la intenci&#243;n de disfrutar de los no tan malignos rayos de sol matutinos. 

 &lt;P align=justify&gt;Aunque para nosotras fuera relativamente temprano (las 11 de la ma&#241;ana), hab&#237;a gente que ya llevaba all&#237; desde el amanecer. Y cada d&#237;a nos encontr&#225;bamos con el mismo problema: falta de espacio. Entre tumbonas, sombrillas y cuerpos desparramados al sol, no hab&#237;a forma de encontrar un hueco lo suficientemente grande como para depositar nuestras escasas pertenencias. 

 &lt;P align=justify&gt;No est&#225;bamos dispuestas a levantarnos al alba para competir con aqu&#233;l amasijo de gente y b&#225;rtulos playeros, as&#237; que, con el particular "morro" que nos caracteriza, acab&#225;bamos plantando el trasero en medio de todo el mogoll&#243;n. No nos hac&#237;a falta m&#225;s de un metro cuadrado para dejar la bolsa y las zapatillas cubiertas bajo una toalla. 

 &lt;P align=justify&gt;Nuestra diversi&#243;n consist&#237;a en recorrernos, de punta a punta, los dos kil&#243;metros de playa (y otros tantos de vuelta), no s&#243;lo por el hecho de simular algo de ejercicio (que tambi&#233;n), si no por "recrearnos" la vista observando lo variopinto del personal all&#237; reunido: se&#241;oras enfundadas en ba&#241;adores de &#8220;cuello alto&#8220;, que a&#250;n as&#237;, no eran capaces de contener toda la superficie a cubrir; &lt;I&gt;gigol&#243;s&lt;/I&gt; con tangas de leopardo a lo Rappel; ni&#241;os (como gambas) y sus castillos de arena que te obligaban a saltar cada 5 metros; &#8220;damas&#8221; que se resist&#237;an al paso de los a&#241;os y cuyo aspecto se asemejaba al del "mu&#241;eco diab&#243;lico" por su continua exposici&#243;n a los rayos solares; pechos en su sitio (demasiado...) y otros no tanto, que compet&#237;an por ver cu&#225;l podr&#237;a ser el &lt;I&gt;topless&lt;/I&gt; m&#225;s arrugado de la temporada... &#161;Para verlo...! Aunque tambi&#233;n he de decir que todo esto era lo m&#225;s llamativo, pero no todo el mundo era as&#237;, ni mucho menos.... 

 &lt;P align=justify&gt;Eso s&#237;, si de comer y beber se trataba, doy fe de que hemos cumplido estrictamente con el cometido de este viaje. &#191;A qui&#233;n no le gusta paladear la cocina t&#237;pica del lugar que visita? Claro que, en nuestro caso, hall&#225;ndonos en Levante, lo que menos hemos comido ha sido arroz. Pero, si hemos tenido ocasi&#243;n de degustar una buena variedad de "pintxos". Si, tal y como suena, "pintxos vascos". 

 &lt;P align=justify&gt;Es incre&#237;blemente numerosa la presencia vasca en la ciudad y la cantidad de amplias tascas con el m&#225;s puro sabor tradicional. De hecho, cada d&#237;a, a la hora de comer, seleccion&#225;bamos, de entre todos los establecimientos que se congregaban en una zona concreta, alguno que no hubi&#233;semos visitado a&#250;n. 

 &lt;P align=justify&gt;En una de estas gastron&#243;micas visitas, lo m&#225;s curioso nos sucedi&#243; un d&#237;a en el que nos encontramos con un grupo similar al que aparec&#237;a en un v&#237;deo que colg&#243; &lt;A id=link_0 title=http://lacomunidad.elpais.com/-y-al-final-la-culpa-sera-mia-/2008/7/1/espanol- href="http://lacomunidad.elpais.com/-y-al-final-la-culpa-sera-mia-/2008/7/1/espanol-"&gt;un buen amigo&lt;/A&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt;tras ganar Espa&#241;a la final de la Eurocopa. Diez d&#237;as despu&#233;s del evento y a&#250;n segu&#237;an con la cantinela.... y con la cogorza... Pero entre txikito y txikito... ya se sabe...





&lt;FONT face=Verdana size=2&gt; &lt;P align=justify&gt;Cada noche, tras la cena, de nuevo en la calle, respirando el ajetreo nocturno e intentando decidir el lugar de diversi&#243;n. Ten&#237;amos que atravesar varias calles en las que se concentraba la mayor parte del turismo brit&#225;nico, y donde el principal atractivo resid&#237;a en el precio de la "pinta de cerveza" marcado en la pizarra a la entrada de cada garito. Con esos precios, no me extra&#241;a que se pongan como se ponen.&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana&gt;&lt;FONT size=3&gt; &lt;/FONT&gt;

&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt; &lt;P align=justify&gt;Encontrar el punto &#225;lgido de la noche no cost&#243; mucho, si se tiene en cuenta que, en cualquier ciudad costera, la marcha est&#225; cerca del mar, y en este caso, no iba a ser diferente.&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana&gt;&lt;FONT size=3&gt; &lt;/FONT&gt;

&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt; &lt;P align=justify&gt;M&#250;sica &lt;I&gt;House&lt;/I&gt; y &lt;I&gt;Dance &lt;/I&gt;entremezcl&#225;ndose a medida que se suced&#237;an los locales. En la mayor&#237;a, el grupo de personas que observaba el espect&#225;culo desde la calle era m&#225;s numeroso que el que se encontraba dentro consumiendo.&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana&gt;&lt;FONT size=3&gt; &lt;/FONT&gt;

&lt;/FONT&gt;&lt;I&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt; &lt;P align=justify&gt;Go-g&#243;s&lt;/I&gt; con pelucas, atrevidos disfraces de &#233;poca y tacones de v&#233;rtigo hac&#237;an piruetas y movimientos imposibles junto a sus compa&#241;eros masculinos que, m&#225;s que bailar, intentaban no resbalar dentro de su peque&#241;a plataforma. En otros locales, los bailarines parec&#237;an cobrar algo menos, tanto por la vestimenta como por la cantidad de "ingresos en especie" que ya llevaban encima; en otro, se representaba un deprimente s&#237;mil de Full Monty; y otro de ellos, era una reproducci&#243;n de la "casa fantasma", donde los trajes bailaban solos, aunque la gente all&#237; congregada aseguraba que dentro de ellos hab&#237;a chicas y hasta le hab&#237;an visto la celulitis al trasero de una de ellas... 

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt;&lt;IMG class=imgizqda id=img_5 style="WIDTH: 332px; HEIGHT: 241px" height=1374 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/Vacaciones2006028.jpg" width=1607&gt;Como colof&#243;n a nuestra estancia, la &#250;ltima noche decidimos tomar un caf&#233;, despu&#233;s de cenar, en la terraza del hotel, para comprobar qu&#233; tipo de diversi&#243;n se hab&#237;a estado ofreciendo a la clientela mientras nosotras hab&#237;amos decidido divertirnos a nuestro aire. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt;Sinceramente, no nos hab&#237;amos perdido nada. &lt;/FONT&gt;



 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt;El animador de turno que, ese d&#237;a, alentaba a la clientela a jugar al bingo en tres idiomas ("&lt;I&gt;Tre-ce&lt;/I&gt;"; "&lt;I&gt;Thir-ty&lt;/I&gt;"; "&lt;I&gt;Treize&lt;/I&gt;"... ), me hizo recordar un peque&#241;o cartel que me hab&#237;a llamado la atenci&#243;n en una de esas tabernas vascas. Ni que decir tiene que, quien levant&#243; la mano en ese preciso instante para reclamar su premio, no era ingl&#233;s... y que nosotras salimos de all&#237; como una exhalaci&#243;n&lt;/FONT&gt;



&lt;FONT face=Verdana size=2&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt;&lt;FONT face=Verdana size=2&gt; &lt;P align=justify&gt;En fin, que todo se acaba, y que ya estamos de vuelta en el trabajo. 

 &lt;P align=justify&gt;Lo m&#225;s importante, el objetivo principal de este viaje, ha quedado sobradamente cumplido. Y lo que a&#250;n es mejor, que todav&#237;a me quedan d&#237;as de vacaciones.... &lt;/FONT&gt;&lt;IMG id=img_3 src="http://lacomunidad.elpais.com//trunk/images/wysiwyg/emoticon_7.gif"&gt;

&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;I&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;HR id=null&gt; Para Rosa
 &lt;P align=justify&gt;&lt;/I&gt;&lt;/FONT&gt;
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    <title>El primer "respiro" del a&#241;o</title>
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    <body>&lt;FONT face=Arial size=2&gt; &lt;P align=justify&gt;Ya me queda poco. Apenas unos d&#237;as para poner rumbo a mis tan ansiadas vacaciones. Ha sido un a&#241;o dif&#237;cil y lleno de muchas cosas de las que quisiera desconectar.&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;

&lt;FONT face=Arial size=2&gt; &lt;P align=justify&gt;Tranquilos. No me voy a ning&#250;n pa&#237;s lejano o conflictivo. Este a&#241;o no. He decidido quedarme en "casa", en la pen&#237;nsula. Me apetec&#237;an unas vacaciones relajadas, sin mucha complicaci&#243;n de aviones, conexiones a&#233;reas, etc... 

 &lt;P align=justify&gt;En esta ocasi&#243;n me voy, principalmente, a descansar. S&#243;lo me llevo lo necesario: el coche, una maleta (no muy grande), y a mi mejor amiga. Juntas hemos recorrido lugares ins&#243;litos y paradis&#237;acos en los que hemos vivido montones de aventuras y desventuras, pero, de todas ellas, hemos sacado siempre lo mejor, y, en cada viaje, nuestra amistad a&#250;n m&#225;s fortalecida. 

 &lt;P align=justify&gt;As&#237; pues, aprovechando la "coyuntura" actual, hemos decidido retomar antiguas costumbres e irnos las dos a descansar, a re&#237;rnos, a bailar, a disfrutar y, sobre todo, a ser lo m&#225;s malas posibles... 

 &lt;P align=justify&gt;Estaba pensando en pediros que nos desearais suerte, pero creo que es mejor dese&#225;rsela a quien se nos ponga por delante.... &lt;IMG id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com//trunk/images/wysiwyg/emoticon_7.gif"&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Ya os contar&#233;, pero, por ahora, lo &#250;nico que me apetece contar, son los d&#237;as que me quedan... 

&lt;/FONT&gt;

 &lt;HR id=null&gt; 
 &lt;OBJECT  height=344 width=425&gt;&lt;PARAM NAME="movie" VALUE="http://www.youtube.com/v/Xu7LNqNZCoU&amp;amp;hl=en"&gt;     &lt;embed           src="http://www.youtube.com/v/Xu7LNqNZCoU&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/OBJECT&gt;
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    <nicetitle>vacaciones-por-fin-</nicetitle>
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    <title>Vacaciones... &#161;Por f&#237;n...!</title>
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    <body>&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;El camino estaba resultando m&#225;s agradable de recorrer de lo que est&#225;bamos acostumbradas a sufrir. Era una pista ancha, allanada por alguna m&#225;quina que le hab&#237;a ido dejando peque&#241;os surcos transversales que posibilitaban una velocidad algo m&#225;s r&#225;pida de lo habitual en una v&#237;a de esas caracter&#237;sticas. 

 &lt;P align=justify&gt;No tardamos mucho en recorrer la distancia que nos separaba del faro, y lo cierto es que no hab&#237;a mucho que ver. Ni siquiera el t&#237;pico acantilado contra el que se estrellara la furia del mar. Nada. 

 &lt;P align=justify&gt;Decepcionadas, decidimos volver por el mismo camino pues no se ve&#237;a otra alternativa posible. De regreso, en un cruce que hab&#237;amos obviado a la ida, un cartel, confeccionado con un gran trozo de cart&#243;n clavado a una estaca medio ca&#237;da, llam&#243; nuestra atenci&#243;n: &lt;I&gt;&#8220;Cofete - Fiestas de San Juan&#8221;. &lt;/I&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Fren&#233;. Hasta ese momento, y dejando a un lado el incidente de la cuneta, ese cartel era lo m&#225;s apasionante con lo que nos hab&#237;amos topado aqu&#233;l d&#237;a. 

 &lt;P align=justify&gt;Como curiosas aventureras que empez&#225;bamos a ser, nadie coment&#243; nada cuando decid&#237; no esperar a que Bea buscara en la Gu&#237;a algo sobre Cofete o sobre sus fiestas de San Juan. Gir&#233; y tom&#233; rumbo hacia lo desconocido. 

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;IMG class=imgdcha id=img_1 style="WIDTH: 304px; HEIGHT: 231px" height=989 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/P5310129.JPG" width=1327&gt;El camino iba en direcci&#243;n a una cadena monta&#241;osa, totalmente desprovista de vegetaci&#243;n y casi de fauna, a excepci&#243;n de peque&#241;as ardillas que, de vez en cuando, se arriesgaban a pasar por delante a toda velocidad para evitar el alud de polvo que &#237;bamos dejando a nuestro paso. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;El trazado del camino, desigual y muy abrupto, iba dibujando peque&#241;as curvas; en un principio para poder esquivar los mont&#237;culos rocosos que se esparc&#237;an por toda la ladera, m&#225;s tarde para acariciar lentamente la cordillera a medida que ascend&#237;amos. En ocasiones, llegaba a perder el contacto con los pedales tras alguna brusca sacudida. Pero nadie se percat&#243; de ello. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;En ese momento, termin&#233; de enamorarme del &lt;I&gt;tanque: &lt;/I&gt;no hab&#237;a pendiente que se nos resistiera, ni desnivel que no pudi&#233;ramos superar. Mis compa&#241;eras hac&#237;an de contrapeso inclin&#225;ndose hacia el lado contrario al que nos obligaba la trayectoria del terreno. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Una curva, y otra, y otra m&#225;s. Cada una de ellas ten&#237;a su encanto. En algunas me ve&#237;a en la obligaci&#243;n de aminorar la marcha y hacerme o&#237;r para evitar que alguien, en direcci&#243;n contraria, acabara cayendo barranco abajo. Pero, sorprendentemente, no llegamos a cruzarnos con nadie. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Con la atenci&#243;n puesta en el incesante movimiento del volante al que me obligaba la situaci&#243;n, no tuve ocasi&#243;n de calcular los kil&#243;metros que llev&#225;bamos recorridos. Encar&#225;bamos paredes arcillosas sin descanso, ora de frente ora de lado. Imagino que invertir&#237;amos m&#225;s de cuarenta y cinco minutos en llegar a lo que parec&#237;a ser la &#250;ltima curva de esta cara de la isla. Cuando, en un giro de casi 180&#186;, las rojizas paredes parecieron abrirse ante nosotras para dejar al descubierto una de las im&#225;genes que nunca olvidaremos: Cofete. O mejor dicho, su maravillosa y des&#233;rtica costa. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;


&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;&lt;IMG class=imgcen id=img_0 style="WIDTH: 601px; HEIGHT: 366px" height=428 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/130607_Cofete.jpg" width=599&gt;Despu&#233;s de haber llevado la vista puesta en el morro del &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt; y en las infinitas curvas durante tanto tiempo, aquella panor&#225;mica hizo que, por un momento, sufriera una sensaci&#243;n de v&#233;rtigo que me oblig&#243; a frenar y detenerme antes de que pudiera desvanecerme por completo y perder el control. Respir&#233; hondo. Mis amigas, calladas, sent&#237;an una sensaci&#243;n similar a la m&#237;a.  &lt;P align=justify&gt;Bajamos del veh&#237;culo para poder admirar detenidamente aquella belleza. El viento soplaba con tanta fuerza que nos obligaba a sujetarnos la ropa para que no volara.

 &lt;P align=justify&gt;Se respiraba una sosegada soledad a la que nos empe&#241;amos en a&#241;adir un ligero toque de misterio. &#191;Qu&#233; demonios hac&#237;amos all&#237; arriba, solas? &#191;Y d&#243;nde co&#241;o estaba Cofete? 

 &lt;P align=justify&gt;Unos minutos despu&#233;s, ya repuestas de la impresi&#243;n, retomamos el camino enfilando la suave pendiente. Aquel momento de paz en las alturas nos hab&#237;a llenado de aire limpio y de nueva energ&#237;a para encarar otro tramo m&#225;s de polvoriento camino. El viento se hab&#237;a encargado de sacudirnos hasta el &#250;ltimo reducto de polvo que hab&#237;amos ido acumulando y est&#225;bamos preparadas para recibir una nueva raci&#243;n.

 &lt;P align=justify&gt;No dej&#225;bamos de admirar el color del mar y la soledad del paraje.

 &lt;P align=justify&gt;- No entiendo c&#243;mo esto est&#225; tan desolado -se limit&#243; a decir Bea.

 &lt;P align=justify&gt;- Yo tampoco -recalc&#243; Raquel-. Teniendo en cuenta que la poblaci&#243;n m&#225;s cercana est&#225; atiborrada de turistas, es muy extra&#241;o que aqu&#237; no haya ni un alma....

 &lt;P align=justify&gt;- &#161;Ay, la virgen! &#161;A saber d&#243;nde nos vamos a meter! -Celia era &#250;nica infundiendo &#225;nimos. 

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;A medida que descend&#237;amos, el camino se fue volviendo algo m&#225;s generoso con nuestras ya doloridas posaderas. Poco despu&#233;s, entramos en Cofete. Nos percatamos de ello porque despu&#233;s de tantos tumbos, la llanura con la que nos encontramos fue como aterrizar de pleno en una autopista de peaje. Incluso llegamos a bromear con la posibilidad de encontrarnos con el puesto de pago.&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;  &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Peque&#241;as edificaciones aisladas que parec&#237;an barracones de pescadores o cobertizos para guardar trastos viejos, empezaron a hacer aparici&#243;n. Sin miedo a equivocarme, podr&#237;a asegurar que fueron unas cuatro o cinco, sin contar el Bar. Eso era todo. Eso era Cofete.  &lt;P align=justify&gt;Decidimos seguir el camino hasta la playa. La tierra arcillosa que nos hab&#237;a estado acompa&#241;ando durante todo el viaje, empez&#243; a mezclarse con las ondas de la arena de la playa. Sin detener la marcha, por si nos qued&#225;bamos atrapadas, consegu&#237; llegar hasta un tramo m&#225;s despejado y all&#237; nos detuvimos. 

 &lt;P align=justify&gt;S&#243;lo hay una palabra que me venga a la mente para definir esa imagen: &lt;B&gt;espectacular&lt;/B&gt;.

 &lt;P align=justify&gt;&lt;IMG class=imgcen id=img_0 style="WIDTH: 601px; HEIGHT: 339px" height=1014 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/P5310141.JPG" width=1441&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Nada por aqu&#237;, nada por all&#225;. &#201;ramos las &#250;nicas visitantes en aquella inmensidad.

 &lt;P align=justify&gt;Recorrimos varios cientos de metros por la orilla con la sensaci&#243;n de no avanzar en absoluto. El horizonte era tan ef&#237;mero que no ten&#237;amos una percepci&#243;n concreta de la distancia que pudiera haber hasta un punto determinado.

 &lt;P align=justify&gt;Nos sentamos en la arena a descansar un momento mientras admir&#225;bamos el paisaje y escuch&#225;bamos el intenso murmullo del mar.

 &lt;P align=justify&gt;Bea tuvo la brillante idea de incluir la Gu&#237;a en el escaso equipaje de mano que hab&#237;a sacado del &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt; (el tabaco), y se dispuso a hojearla mientras la brisa se encargaba de consumir su cigarrillo.

 &lt;P align=justify&gt;-&#161;Escuchad esto...! -solicit&#243; Bea al grupo a la vez que comenzaba a leer lo que hab&#237;a encontrado.

&lt;I&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;&#8220;Desde el puerto Morro del Jable se toma la pista de guijo que lleva a la Punta de Jand&#237;a. Despu&#233;s de unos 20 o 30 minutos, se llega a un cruce, donde en una piedra se ver&#225; Bar Cofete. El tramo es bastante fatigoso. No es recomendable hacer este trayecto en un veh&#237;culo convencional. El mejor modo es un todo terreno, sobre todo despu&#233;s de fuertes lluvias. Se necesitan otros 20 o 30 minutos m&#225;s para llegar hasta el Cuchillo de Roque Mora, el lugar m&#225;s alto del puerto, desde donde puede observarse un panorama grandioso sobre la costa occidental de Fuerteventura y, abajo, la Playa de Cofete y la Playa de Barlovento, dos largas playas de arena blanca, donde algunos d&#237;as las olas alcanzan gran altura.

 &lt;P align=justify&gt;Las playas no sirven para ba&#241;arse. El oleaje y las peligrosas corrientes ya han costado la vida a muchos veraneantes. Tampoco es aconsejable circular por la playa. Quien se queda atrapado en ella no puede contar con ayuda, el camino de vuelta es largo y la marea se har&#225; cargo del veh&#237;culo. Este paraje casi des&#233;rtico es un para&#237;so para quienes buscan tranquilidad. La vista sobre esta costa acantilada es &#250;nica y hace de esta extensi&#243;n arcaica un lugar id&#237;lico...&#8221;

&lt;/I&gt; &lt;P align=justify&gt;- &#161;Jo... der...! -acert&#243; a decir Celia interrumpiendo la lectura.

 &lt;P align=justify&gt;- Espera que hay m&#225;s... -sonri&#243; Bea que ya sab&#237;a su contenido.

&lt;I&gt; &lt;P align=justify&gt;&#8220;... Desde la terraza del Bar, es inevitable que la vista recaiga en la Villa Winter. Hay muchos rumores acerca de esta casa. El ingeniero Gustav Winter recibi&#243; el terreno de Franco por su labor reconstructora en Espa&#241;a: un campo de aterrizaje en Punta de Jand&#237;a que garantizaba el suministro. Winter mantuvo tambi&#233;n estrechas relaciones con el r&#233;gimen de Hitler. Se dice que, terminada la guerra, sirvi&#243; de refugio a personalidades nazis, que desde aqu&#237;, se fueron a Sudam&#233;rica. Hoy d&#237;a vive una familia humilde en la villa que est&#225; casi en ruinas...&#8221;

&lt;/I&gt; &lt;P align=justify&gt;- &#191;La Villa Winter...? -se preguntaba Raquel al tiempo que oteaba la ladera de la monta&#241;a.  &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Quiz&#225;s fuese una leyenda, quiz&#225;s no, pero la historia nos atra&#237;a y nos hab&#237;amos propuesto escrutar visualmente cada palmo de terreno hasta encontrar la casa. Aunque, dada la hora, era mejor acercarse hasta el Bar, reponer fuerzas e intentar hallar su ubicaci&#243;n desde la terraza.  &lt;P align=justify&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#00ff00 size=1&gt;(...)
&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;
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    <title>La Aventura Majorera (X)</title>
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    <body>&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;La despedida de nuestros compa&#241;eros de hotel hab&#237;a acabado m&#225;s tarde de lo previsto. A&#250;n as&#237;, antes de irnos a dormir, acordamos vernos temprano para desayunar y as&#237; poder aprovechar el d&#237;a al m&#225;ximo. 

 &lt;P align=justify&gt;Aquella ma&#241;ana, Bea dec&#237;a sentirse menos cansada que lo que demostr&#225;bamos estar las dem&#225;s (extra&#241;o teniendo en cuenta que fue la &#250;nica que no par&#243; de bailar en toda la noche), y me pidi&#243; las llaves para conducir ella. Acced&#237;, no ten&#237;a mayor inconveniente; ego&#237;stamente pens&#233; que por fin tendr&#237;a la oportunidad de admirar el paisaje y poder ver algo m&#225;s que el final del cap&#243; y la carretera. 

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;IMG class=imgdcha id=img_0 style="WIDTH: 318px; HEIGHT: 204px" height=259 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/119497_Tanque2.jpg" width=368&gt;Arrancar fue, de lejos, lo mejor que le sucedi&#243; a Bea al volante. Intentar salir de d&#243;nde estaba aparcado en bater&#237;a no era muy dif&#237;cil, pero hab&#237;a que tomarle la medida al embrague y a la potencia de los 6 cilindros (en nada parecida a la de su Ibiza). Lo consigui&#243; no sin antes dejar un ligero &#8220;tufillo&#8220; a nuestro alrededor, pero, aunque a trompicones, salimos de all&#237; sin mayor problema. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Nuestro itinerario para aqu&#233;l d&#237;a estaba previsto que discurriera a lo largo de toda la cara oriental de la isla hasta llegar al extremo m&#225;s septentrional de la misma. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Antes de nada, decidimos repostar pues la excursi&#243;n podr&#237;a convertirse en una pesadilla si no lleg&#225;bamos a tiempo a cualquiera de los pocos surtidores que aparec&#237;an marcados en la ruta. Una vez hubimos salido de la ciudad y tomado la carretera de la costa, Bea comenz&#243; a relajarse y la tensi&#243;n y atenci&#243;n que parec&#237;a tener al volante se vieron algo disminuidas, por lo que, al pasar de nuevo por el parque de dunas, las impetuosas r&#225;fagas de viento la pillaron desprevenida y, en una de esas sacudidas, el &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt; se fue hacia la arenosa cuneta que ten&#237;amos a nuestra derecha, qued&#225;ndose pr&#225;cticamente clavado en la arena. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Hab&#237;a sido una parada en seco que ninguna esperaba y la inercia nos hab&#237;a hecho saltar de nuestros asientos. P&#225;lidas como el m&#225;rmol nos mir&#225;bamos para cerciorarnos de que est&#225;bamos asustadas pero bien.&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Bajamos para comprobar que las dos ruedas delanteras y la trasera derecha estaban semienterradas. S&#243;lo uno de los cuatro neum&#225;ticos parec&#237;a tener algo de agarre bajo &#233;l, pero tendr&#237;amos que rezar para salir de all&#237; sin ayuda. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;- &lt;I&gt;&#161;Por lo que m&#225;s quieras, s&#225;canos de aqu&#237;... ! &lt;/I&gt;-me susurr&#243; Raquel al o&#237;do que no tuvo en cuenta que era la primera vez que me encontraba en una situaci&#243;n parecida con un veh&#237;culo de estas caracter&#237;sticas.&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;- &lt;I&gt;&#191;Est&#225;n a&#250;n las llaves puestas? &lt;/I&gt;-le pregunt&#233; a Bea, que me mir&#243; desorientada y como si no supiese qui&#233;n era yo. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;



 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Me sub&#237; al &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt; y le ped&#237; a mi buena estrella que no me abandonara. Analic&#233; la situaci&#243;n y engran&#233; la marcha atr&#225;s y la tracci&#243;n trasera. Soltando lentamente el embrague y sin tocar apenas el acelerador, el tanque empez&#243; a retroceder muy despacio, pero lo justo como para dejar la rueda delantera izquierda de nuevo en contacto con el asfalto. Ya ten&#237;a la mitad de cada eje a salvo, s&#243;lo ten&#237;a que mantenerlo as&#237;, como m&#237;nimo, para poder sacar la otra mitad a flote, cosa que fue m&#225;s f&#225;cil de lo que esperaba a pesar de la inclinaci&#243;n de la cuneta. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;IMG class=imgizqda id=img_1 style="WIDTH: 366px; HEIGHT: 247px" height=1089 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/P5310127.JPG" width=1376&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;  &lt;P align=justify&gt;Con el &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt; al completo en el arc&#233;n, me baj&#233; para cederle de nuevo el sitio a Bea que lo rechaz&#243; con un leve gesto de impotencia para volver a su asiento habitual.

 &lt;P align=justify&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Durante un buen tramo, la atm&#243;sfera del habit&#225;culo anduvo bastante espesa; de vez en cuando apartaba la vista de la carretera para mirar de reojo a Bea que ten&#237;a la cabeza vuelta hacia su ventanilla con la mirada perdida en el horizonte. No era agradable verla as&#237;, al fin y al cabo, est&#225;bamos bien y el susto pronto pasar&#237;a a ser una simple an&#233;cdota. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;



 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;- &lt;I&gt;Bea, por favor, &#191;puedes mirar en el mapa d&#243;nde tenemos que desviarnos...?&lt;/I&gt; -le ped&#237; para intentar relajar un poco el ambiente. Ella sali&#243; moment&#225;neamente de su estado de abstracci&#243;n y sac&#243; el mapa de la guantera, lo abri&#243;, y comenz&#243; a estudiarlo. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;- &lt;I&gt;&#191;D&#243;nde se supone que estamos?&lt;/I&gt; -me pregunt&#243; l&#225;nguidamente. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;- &lt;I&gt;Acabamos de pasar el cruce hacia Gran Tarajal...&lt;/I&gt; -le dije no muy convencida. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;- &lt;I&gt;Todav&#237;a queda mucho... pero no veo que tengamos que desviarnos...&lt;/I&gt; -coment&#243; un poco confusa. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Era cierto, no ten&#237;amos que desviarnos. La ruta de aquel d&#237;a era tan simple como seguir la carretera costera hasta que &#233;sta se acabara. Pero, la excusa hab&#237;a valido para hacer volver a Bea, que, despu&#233;s de escrutar el mapa unos minutos, decidi&#243; consultar algo en la Gu&#237;a. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;- &lt;I&gt;&#191;Sab&#237;ais que la isla estaba dividida en dos reinos? &lt;/I&gt;-coment&#243;, y, sin esperar respuesta, comenz&#243; a leer el p&#225;rrafo que hab&#237;a encontrado al respecto. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;I&gt;&#8220;El &lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#0000ff size=1&gt;&lt;FONT color=#ff9900&gt;Istmo de la Pared&lt;/FONT&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;es un estrecho que mide aproximadamente cinco kil&#243;metros y separa &lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#ff9900 size=1&gt;Maxorata&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; de la &lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#ff9900 size=1&gt;Pen&#237;nsula de Jand&#237;a&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;. Se cree que este accidente geogr&#225;fico separ&#243; en &#233;pocas antiguas el reino meridional del septentrional. Seg&#250;n dice la leyenda, los canarios antiguos construyeron una muralla cicl&#243;pea de cinco kil&#243;metros de longitud para delimitar los derechos de soberan&#237;a. Se cree que a&#250;n quedan restos, pero, en realidad, no existen pruebas serias que lo demuestren...&#8221; &lt;/FONT&gt;&lt;/I&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;I&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;/I&gt;La carretera ascendi&#243; lo suficiente como para atravesar la imaginaria muralla guanche, dej&#225;ndonos ver el oc&#233;ano a ambos lados de la isla. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;La c&#250;spide del istmo a&#250;n quedaba lejos de nosotras pero se divisaba perfectamente la colonia de molinos de energ&#237;a e&#243;lica que funcionaban a pleno rendimiento gracias a la fuerza de aqu&#233;l viento que insist&#237;a en volver a sacarnos de la v&#237;a. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;IMG class=imgdcha id=img_0 style="WIDTH: 353px; HEIGHT: 259px" height=227 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/costa-calma.jpg" width=299&gt;Enseguida comenzamos a notar que entr&#225;bamos en un ambiente algo diferente a lo que acostumbr&#225;bamos a ver. Hab&#237;a edificaciones menos austeras y m&#225;s tur&#237;sticas; m&#225;s vegetaci&#243;n que favorec&#237;a la visi&#243;n del entorno y que, sin duda, hab&#237;a sido plantada con ese fin.&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Seg&#250;n nos adentr&#225;bamos en la &lt;I&gt;Pen&#237;nsula de Jand&#237;a&lt;/I&gt; iban apareciendo ramilletes de blancas y peque&#241;as urbanizaciones que se esparc&#237;an por todas partes, sobre todo, en la zona m&#225;s cercana a la costa, y que fueron en aumento a medida que nos acercamos a &lt;I&gt;Costa Calma &lt;/I&gt;hacia donde decidimos dirigirnos abandonando la carretera principal.&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Atravesamos el n&#250;cleo de esta ciudad que se podr&#237;a definir de manera similar a como lo har&#237;a si quisiera describir cualquier otro enclave costero dentro de la pen&#237;nsula ib&#233;rica en pleno periodo estival: bulliciosa. Tiendas, bares, restaurantes, bloques de apartamentos, hoteles, y m&#225;s tiendas, y mas restaurantes... adem&#225;s de mucho alem&#225;n. Y entre tanto germanismo, apostamos por ver qui&#233;n divisaba primero un c&#225;rtel en castellano, pero, a excepci&#243;n de los indicadores de tr&#225;fico, no hubo mucha suerte. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Aquel ambiente nos sorprendi&#243; bastante; habiendo visto que en el otro &#8220;reino&#8221; (&lt;I&gt;Maxorata&lt;/I&gt;) las cosas eran mucho m&#225;s sencillas y menos rutilantes, tuvimos la sensaci&#243;n de haber cruzado algo m&#225;s que un istmo.&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;El mapa mostraba esta v&#237;a como carretera secundaria que bordeaba toda la costa hasta &lt;I&gt;Morro Jable,&lt;/I&gt; lugar donde acababan tanto &#233;sta como la v&#237;a principal, y decidimos seguirla, a&#250;n a pesar de que todo el recorrido estuvo lleno de sem&#225;foros, coches, apartamentos, hoteles, tiendas, y muchos m&#225;s alemanes.&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Tuvimos que parar y dar la vuelta a la entrada del puerto, lugar donde finalizaba el recorrido viario. Como nuestra intenci&#243;n no era la de embarcar en ninguna de aquellas naves atracadas en las que se iban introduciendo personas y veh&#237;culos con direcci&#243;n a Las Palmas, decidimos buscar la manera de llegar hasta un viejo faro que se adivinaba m&#225;s al sur, y que, perfectamente, podr&#237;a ser el m&#225;s septentrional de todo el pa&#237;s. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Justo antes de tomar la carretera de vuelta a &lt;I&gt;Morro&lt;/I&gt; Jable, vimos un camino sin asfaltar en direcci&#243;n contraria y decidimos seguirlo. En un principio, s&#243;lo se notaba la ausencia del alquitr&#225;n y la idea de que no iba a ser un recorrido muy dif&#237;cil nos la tra&#237;an los peque&#241;os coches de alquiler con los que nos cruz&#225;bamos a menudo y que, indudablemente, ven&#237;an de visitar aqu&#233;l faro... &#191;de d&#243;nde si no? &lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#00ff00 size=1&gt;&lt;/FONT&gt;

&lt;FONT face=Verdana color=#00ff00 size=1&gt;(...)
&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;
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    <body>&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;A pesar de las nubes que se ve&#237;an a lo lejos sobrevolando el sur de Lanzarote, el espl&#233;ndido sol que luc&#237;a aqu&#233;l d&#237;a propiciaba y aumentaba nuestras ganas de darnos (por fin) un ba&#241;o en las cristalinas aguas del Atl&#225;ntico canario. 

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;&lt;IMG class=imgdcha id=img_0 style="WIDTH: 321px; HEIGHT: 300px" height=456 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/113449_DunasCorralejo.jpg" width=526&gt;Al salir de &lt;I&gt;El Cotillo&lt;/I&gt;, tuvimos que volver a &lt;I&gt;Corralejo&lt;/I&gt; para poder tomar la carretera costera que llevaba al Parque Nacional de las Dunas. Ya hab&#237;amos tenido oportunidad de pasar por delante de ellas en varias ocasiones, y, a pesar de que la mayor&#237;a de los coches que sol&#237;amos ver aparcados, y casi enterrados en la cuneta, sol&#237;an encontrarse un par de kil&#243;metros m&#225;s adelante, decidimos acceder a la playa a trav&#233;s de la v&#237;a utilizada para llegar hasta las dos moles que se hab&#237;an construido en el paraje: dos hoteles de tres y cinco estrellas.

&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt; &lt;P align=justify&gt;Aparcamos el &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt; al final de la zona asfaltada, justo detr&#225;s de la fachada del establecimiento m&#225;s lujoso. Desde all&#237; se pod&#237;a ver c&#243;mo el color del mar pasaba del intenso azul turquesa de la orilla al a&#241;il de alta mar.

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Mientras me cambiaba las zapatillas de deporte que utilizaba para conducir por unas chanclas playeras, Raquel sac&#243; de la parte trasera&lt;I&gt; &lt;/I&gt;un gran bolso lleno de toallas, gorras y protectores solares que hab&#237;amos metido por la ma&#241;ana en previsi&#243;n de la ruta, y se lo carg&#243; al hombro.

 &lt;P align=justify&gt;Nos adentramos en el arenal que nos separaba unos cien metros del agua, y a pesar de ir bien provistas de gafas de sol muy oscuras, la luminosidad que originaba el color de la arena nos cegaba casi por completo.

 &lt;P align=justify&gt;La arena se met&#237;a como acero hirviendo entre el calzado y la piel, y no sab&#237;amos si dar un paso m&#225;s o quedarnos quietas, cualquiera de las dos opciones era poco recomendable. Ante tal dilema, Bea y yo nos lanzamos a la carrera para acabar cuanto antes con aquella tortura, mientras escuch&#225;bamos c&#243;mo se alejaban los improperios que Celia emit&#237;a a cada paso que daba.

 &lt;P align=justify&gt;El contraste de temperatura que sentimos al llegar al agua dol&#237;a casi tanto como el calor de la arena. Poco despu&#233;s llegaba Celia con la cara congestionada y acord&#225;ndose de todos los miembros del santoral, mientras que Raquel, cargada con el bolso de pl&#225;stico, se lo tomaba con calma y caminaba hacia nosotras, tranquilamente, observando el paisaje.

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;&#191;Os hab&#233;is fijado en la extensi&#243;n que tiene esto...? &lt;/I&gt;-coment&#243; relajadamente al llegar.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;&#161;Co&#241;o, pues claro! Tengo una ampolla por cada metro de arena... &lt;/I&gt;-farfullaba Celia con los ojos vidriosos por el dolor.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;Me refiero a la extensi&#243;n de la playa.... &lt;/I&gt;-concluy&#243; Raquel. Y ten&#237;a raz&#243;n. 

 &lt;P align=justify&gt;En nuestra desenfrenada carrera hacia la orilla, en lo &#250;nico en lo que nos fijamos fue en la distancia que nos separaba del agua, y, una vez all&#237;, s&#243;lo nos hab&#237;a interesado saber si los pies segu&#237;an enteros y en su sitio, pero a&#250;n no nos hab&#237;amos percatado de la belleza del lugar. 

 &lt;P align=justify&gt;Detr&#225;s de nosotras y un poco m&#225;s hacia el norte se ve&#237;an los dos hoteles y unos pocos ba&#241;istas cobijados bajo las sombrillas de c&#225;&#241;amo que cubr&#237;an las hamacas de los establecimientos; pero, hacia el sur, no se ve&#237;a ni un alma. 

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Raquel dej&#243; el bolso en la arena, cerca del agua, y lo abri&#243; para sacar las gorras y evitar una posible insolaci&#243;n. Las reparti&#243;, se ajust&#243; la suya y comenz&#243; a andar por la orilla hacia la parte m&#225;s despoblada de la playa dejando el bolso atr&#225;s. Conoci&#233;ndola, ese gesto s&#243;lo pod&#237;a significar que le ced&#237;a el turno a alguien m&#225;s para cargar con &#233;l. Sorprendentemente, en cuesti&#243;n de segundos, me qued&#233; sola y con el bolso junto a m&#237;. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;En esta parte de la isla el mar estaba mucho m&#225;s calmado que en la parte occidental, donde la h&#250;meda brisa nos obsequiaba con una cierta sensaci&#243;n de escalofr&#237;o; pero aqu&#237;, esa fresca brisa se tornaba un viento pesado y c&#225;lido proveniente de las dunas. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Anduvimos m&#225;s de un kil&#243;metro sin ver nada ni a nadie, soportando aqu&#233;l calor de mediod&#237;a que comenzaba a deshidratarnos. Poco despu&#233;s, nos vimos desfilando por delante de peque&#241;os grupos de personas que, entre las dunas m&#225;s cercanas, se hallaban escondidas detr&#225;s de lo que parec&#237;an trincheras levantadas con algunas de las escasas piedras que se pod&#237;an encontrar por all&#237;; estrat&#233;gicamente colocadas tanto para protegerse de los granos de arena que el viento lanzaba como afiladas agujas, como para no invadir la intimidad de los dem&#225;s y hacer respetar la propia. S&#243;lo unos metros nos separaban de aquellas personas a las que s&#243;lo se les ve&#237;a la cabeza por encima de las p&#233;treas defensas y a las que &lt;FONT face=Verdana size=1&gt;se les intu&#237;a como amantes del nudismo. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;- &lt;I&gt;&#191;Pero d&#243;nde co&#241;o vamos? &#191;no est&#225; bien este sitio...?&lt;/I&gt; -se quejaba Celia que hac&#237;a rato se hab&#237;a despojado, imprudentemente, de la camiseta.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;S&#243;lo un poco m&#225;s.... Ya no queda mucho.... &lt;/I&gt;-sentenci&#243; Raquel desde su privilegiada posici&#243;n de gu&#237;a de la expedici&#243;n.

 &lt;P align=justify&gt;No entend&#237;a por qu&#233; Raquel hab&#237;a dicho &lt;I&gt;&#8220;ya no queda mucho...&#8221; &lt;/I&gt;&#191;Mucho?, &#191;para qu&#233;?. &#191;Sab&#237;a acaso ella d&#243;nde &#237;bamos?. En realidad, s&#243;lo se dejaba guiar por la intuici&#243;n. Si hab&#237;a tantos coches aparcados en un mismo punto de la carretera, deb&#237;a de haber un buen motivo, y Raquel estaba empecinada en encontrarlo, por lo que, a falta de mejor referencia, era s&#243;lo cuesti&#243;n de tiempo.

 &lt;P align=justify&gt;Unos cientos de metros m&#225;s adelante, oculto tras una de las itinerantes masas arenosas, apareci&#243; un peque&#241;o establecimiento, tan mimetizado con el entorno, que hac&#237;a dif&#237;cil creer que no fuera un espejismo. Totalmente abierto al exterior, daba paso a una terraza asentada en las faldas de la duna, delimitada por una delgada hilera de ca&#241;as a modo de valla y parcialmente ensombrecida por ra&#237;das sombrillas de paja.

 &lt;P align=justify&gt;Entrar en el local fue como acceder a otro mundo. La relajaci&#243;n de la gente que all&#237; se encontraba, tanto de la clientela como la del &#250;nico empleado que parec&#237;a lidiar con el negocio, llegaba a rozar el efecto &#8220;c&#225;mara lenta&#8220;. Todo parec&#237;a estar ralentizado de tal modo que hasta el grifo de la cerveza dejaba caer el dorado l&#237;quido con extrema lentitud, al menos, esa fue la sensaci&#243;n que nuestras sedientas gargantas tuvieron.

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;&#191;Van a comer algo? &lt;/I&gt;-inquiri&#243; el joven y enjuto camarero. 

&lt;I&gt; &lt;P align=justify&gt;- &#191;Os apetece un poco de ese pulpo? &lt;/I&gt;-sugiri&#243; Raquel al tiempo que se&#241;alaba un gran ejemplar que se hallaba expuesto al otro extremo del mostrador

&lt;I&gt; &lt;P align=justify&gt;- Tengo unas viejas muy frescas que les puedo poner a la espalda... &lt;/I&gt;-insist&#237;a pausadamente el camarero mientras se alejaba para atender a otro cliente.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;&#161;&#161;A mi la espalda no me la toca ni Dios!! &lt;/I&gt;-escupi&#243; enfurecida Celia cuya imprudencia le hab&#237;a dejado la piel tan enrojecida como la de cualquier langosta que se preciara de estar en su punto, lo que no le impidi&#243; lanzarnos una mirada asesina cuando nos vio partirnos de risa tratando de explicarle que &#8220;la vieja a la espalda&#8221; era un plato de pescado y no una anciana emulando al Cid.

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Accedimos a la sugerencia de Raquel y nos acomodamos en una de las mesas de la terraza, donde acompa&#241;amos la suculenta y abundante raci&#243;n con otra ronda de bebidas, pues el tiempo que hab&#237;amos esperado a que nos sirvieran la comida hab&#237;a sido m&#225;s que suficiente como para acabar con la anterior.

 &lt;P align=justify&gt;Al terminar, Raquel decidi&#243; acercarse a la barra a pedir el caf&#233;.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;Lo siento. No tengo caf&#233;....&lt;/I&gt; -le contest&#243; el camarero con una forzada sonrisa.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;&#191;Ni de &#8220;pullero&#8220;....?&lt;/I&gt; -insist&#237;a Raquel en su incredulidad.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;No, se&#241;ora, ni de &#8220;pullero&#8221;&lt;/I&gt;... -insist&#237;a a su vez el joven.

 &lt;P align=justify&gt;Vimos llegar a Raquel con el gesto contrariado y nos increp&#243; para que nos levant&#225;ramos.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;&#191;Y el caf&#233;?&lt;/I&gt; -pregunt&#233; al tiempo que me incorporaba.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;No hay.... &lt;/I&gt;-me respondi&#243; secamente.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;Pero &#191;has pagado? &lt;/I&gt;-la pregunta la generaba mi sorpresa en ver las prisas que nos imprim&#237;a.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;Pues claro. Si esperamos a que nos traiga la cuenta corremos el riesgo de que se deval&#250;e la peseta...&lt;/I&gt; -coment&#243; sarc&#225;sticamente mientras abandon&#225;bamos el lugar. M&#225;s tarde nos comentar&#237;a que aquello de &#8220;se&#241;ora&#8221; no le hab&#237;a sentado nada bien.

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;&lt;IMG class=imgizqda id=img_1 style="WIDTH: 369px; HEIGHT: 245px" height=234 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/113450_PlayaCorralejo.jpg" width=364&gt;Sin mediar ninguna otra palabra, decidimos volver, pero, esta vez, yo decid&#237; hacerlo a nado, propuesta a la que se sum&#243; Bea y poco m&#225;s tarde, Raquel. Ahora el turno para llevar el bolso hab&#237;a reca&#237;do irremediablemente en Celia que prefiri&#243; escoltarnos desde la orilla en nuestro camino de vuelta. 

 &lt;P align=justify&gt;Aquella noche, tras la cena, para despedir al resto del grupo con el que sol&#237;amos compartir nuestras trasnochadas veladas y que abandonar&#237;a la isla al d&#237;a siguiente, decidimos visitar otro de los lugares m&#225;s ambientados de la ciudad. 

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Esta vez nos dirigimos a un amplio disco-pub decorado al m&#225;s puro estilo tropical y cuyo recinto estaba dividido en dos: la parte interior albergaba la pista de baile y una preciosa barra de madera de teca sobre la que se ve&#237;a un escueto techo de paja que imitaba al de los chiringuitos de playa; y la terraza exterior, donde las lajas de piedra del suelo se hab&#237;an colocado respetando el espacio alrededor de las palmeras enanas que decoraban el lugar; todo ello espolvoreado con un mont&#243;n de acogedoras butacas de mimbre de grandes respaldos, y mullidos cojines en tonos pasteles que invitaban a la relajaci&#243;n, y de cuya comodidad no pudieron disfrutar ni Celia ni su espalda.
&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#00ff00 size=1&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#00ff00 size=1&gt;(...)
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    <nicetitle>la-aventura-majorera-viii-</nicetitle>
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    <title>La Aventura Majorera (VIII)</title>
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    <body>&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Parece que el apodo que nos hab&#237;an asignado la noche anterior tuvo que ser del agrado de Bea, que apareci&#243; a desayunar con unos pantalones cortos de camuflaje y una camiseta de color caqui, como si hubiese salido preparada para ir de maniobras militares.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;La jornada del d&#237;a anterior hab&#237;a sido muy ajetreada y no ten&#237;amos muchas ganas de volvernos a hacer otra ruta de m&#225;s de ocho horas a lomos del &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt; entre pe&#241;ascos y polvo. Raz&#243;n por la cual decidimos quedarnos por los alrededores y visitar las playas y otros lugares pintorescos que pudiera haber en el norte occidental de la isla.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Volvimos a tomar la carretera del interior y nos desviamos hacia el pueblo de &lt;I&gt;Lajares&lt;/I&gt; por una carretera secundaria, a medio camino entre &lt;I&gt;La Oliva &lt;/I&gt;y &lt;I&gt;Corralejo&lt;/I&gt;.

&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;&lt;IMG class=imgizqda id=img_0 style="WIDTH: 332px; HEIGHT: 274px" height=334 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/Molino.jpg" width=489&gt;Seg&#250;n establec&#237;a la gu&#237;a, este pueblo era el lugar m&#225;s tradicionalmente artesano de &lt;I&gt;Fuerteventura&lt;/I&gt;, y hasta &#233;l llegaba gente de todos los rincones de la isla para adquirir sus bordados hechos a mano o, en otro tiempo, para moler el grano en alguno de los dos molinos por los que tambi&#233;n era conocida la villa. Uno de ellos, el m&#225;s moderno, era &#8220;la Molina&#8221;, o tambi&#233;n llamado &lt;EM&gt;Molino Hembra,&lt;/EM&gt; que estuvo en funcionamiento hasta hace relativamente poco tiempo. 

 &lt;P align=justify&gt;Recorrimos la peque&#241;a localidad a pie e hicimos la obligada visita a la tienda de artesan&#237;a en la que, sorprendentemente, se hallaban algunas de sus habitantes tejiendo los bordados que, una vez terminados, pondr&#237;an a la venta all&#237; mismo. 

 &lt;P align=justify&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Terminada la visita a &lt;I&gt;Lajares&lt;/I&gt;, continuamos la ruta hasta &lt;I&gt;El Cotillo,&lt;/I&gt; localidad costera muy frecuentada por surfistas de toda Europa. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt; &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;IMG class=imgdcha id=img_0 height=234 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/ElCotillo.jpg" width=321&gt;El blanco y acicalado pueblecito se asentaba alrededor de la bocana de un puerto natural de roca volc&#225;nica, donde los peque&#241;os barcos de pescadores encontraban refugio del fuerte oleaje del oc&#233;ano. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt; &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Al norte de la localidad se ubicaban unas peque&#241;as ensenadas casi intactas a la mano del hombre. Al sur, la abrupta costa dejaba ver la hilera de acantilados entre los cuales quedaban protegidas las paradis&#237;acas y escondidas playas, donde no era muy recomendable adentrarse debido a las corrientes originadas por los vientos del interior, pero parec&#237;an ser el lugar ideal para practicar el surf (y el nudismo). 

&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;La costumbre que hab&#237;amos adquirido de dejar el &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt; &#8220;en cualquier sitio&#8221; no fue tarea f&#225;cil en esta ocasi&#243;n, y, durante un rato, estuvimos buscando entre las bonitas calles un hueco, lo suficientemente grande, para &#233;l. En ese menester and&#225;bamos cuando, por fin, conseguimos aparcar en bater&#237;a a la entrada del peque&#241;o puerto repleto de restaurantes en cuyos men&#250;s predominaban los platos a base de pescado y marisco.

 &lt;P align=justify&gt;Como no pod&#237;a ser de otra manera, decidimos echar un vistazo al que parec&#237;a tener una mejor presencia (por aquello de poder admirar la decoraci&#243;n) y entramos con la t&#237;pica excusa del refresco. Predominaban los motivos marineros: redes de pesca esparcidas estrat&#233;gicamente por las paredes de las cuales aparec&#237;an enganchados estrellas y caballitos de mar, ejemplares disecados de gran tama&#241;o (el pez espada que presid&#237;a uno de los muros sobresal&#237;a bastante de la peana en la que estaba expuesto), incluso una peque&#241;a barca que se hallaba situada en un rinc&#243;n, justo a la entrada del sal&#243;n-comedor, y en la que se expon&#237;an, entre algas, hielo y lechuga, los ejemplares que m&#225;s tarde aparecer&#237;an en los platos de los comensales.

 &lt;P align=justify&gt;Nuestra media pensi&#243;n nos conced&#237;a la libertad de comer all&#225; d&#243;nde nos pillara el hambre y el viaje, pero, nuestro fondo comunitario, no estaba preparado para aquellos precios. Todav&#237;a era temprano y pod&#237;amos esperar.  &lt;P align=justify&gt;&lt;I&gt;El Cotillo &lt;/I&gt;ten&#237;a dos posibles salidas bordeando la costa: la carretera hacia las ensenadas y el camino hacia los acantilados. A pesar de que aqu&#233;l d&#237;a nos hab&#237;amos hecho el firme prop&#243;sito de transitar por lugares asfaltados, optamos por seguir por la parte de la costa que estaba surcada por pistas de tierra. La visi&#243;n de una ensenada cristalina no era equiparable a la de los acantilados (o quiz&#225;s a la de los amantes del naturismo). &lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Salimos de la localidad rodeando la bocana del puerto y con direcci&#243;n sur, donde no parec&#237;a haber m&#225;s vida que la de las lagartijas y alg&#250;n que otro grupo de cabras sueltas (sin contar el nuestro).

 &lt;P align=justify&gt;&lt;IMG class=imgizqda id=img_0 style="WIDTH: 391px; HEIGHT: 313px" height=303 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/CotilloAcantilados.jpg" width=397&gt;El camino parec&#237;a una autopista de peaje en comparaci&#243;n al del d&#237;a anterior, pero no dejaba de ser una pista de tierra que escup&#237;a polvo a nuestro paso.

 &lt;P align=justify&gt;Imperceptiblemente, el terreno se hab&#237;a ido elevando hasta hacernos llegar a la cima de la hilera de acantilados desde los cuales se apreciaba una considerable altura con respecto a las playas que se asentaban a sus pies; m&#225;s que playas, eran calas, por la forma de herradura que hac&#237;an las estructuras rocosas a su alrededor. 

 &lt;P align=justify&gt;Bordeamos los primeros precipicios por los que transcurr&#237;a el camino, hasta que decidimos parar al borde de uno de ellos. 

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;El paisaje que ten&#237;amos delante, con el pueblo al fondo, era, simplemente, maravilloso. La brisa nos tra&#237;a olor a yodo, a sal, a mar... Un aut&#233;ntico estimulante para todos los sentidos. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Mientras se nos terminaban de llenar los pulmones de aire marino, anduvimos unos cientos de metros por el filo de la silueta rocosa intentando averiguar por d&#243;nde se podr&#237;a acceder a alguna de aquellas playas tan solitarias y acogedoras a la vez, pero no hubo manera. Bueno, si la hubo, pero lo que no encontramos fue el valor suficiente como para bajar por aquella vertiginosa pendiente sabiendo que, tarde o temprano, tendr&#237;amos que hacer el recorrido a la inversa. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;IMG class=imgdcha id=img_0 style="WIDTH: 286px; HEIGHT: 251px" height=191 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/CastilloRicoRoque.jpg" width=290&gt;Con una sensaci&#243;n, mezcla de frustraci&#243;n y alivio, decidimos dar por finalizada la visita a la zona e intentar atravesar la isla, hacia el este, en busca de alg&#250;n lugar m&#225;s accesible donde poder darnos el tan esperado ba&#241;o. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Antes de enlazar con la carretera, hicimos una peque&#241;a parada en el &lt;I&gt;Castillo Rico Roque&lt;/I&gt;, una torre vig&#237;a construida en el siglo XVII, y que, hoy en d&#237;a, es el s&#237;mbolo de la localidad. 

 &lt;P align=justify&gt;Nos llam&#243; la atenci&#243;n la escalera y sus pelda&#241;os esculpidos en roca volc&#225;nica, a trav&#233;s de los cuales accedimos a su interior, donde pudimos encontrar a&#250;n el vetusto ca&#241;&#243;n que, en otro tiempo, hab&#237;a servido para cumplir la funci&#243;n para la cual fue levantada la almenara: proteger a la poblaci&#243;n de los ataques piratas. 

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Concluida (definitivamente) la visita, emprendimos de nuevo la marcha hacia Lajares y Corralejo, y, una vez all&#237;, tomar&#237;amos la carretera de la costa para llegar hasta las playas que, d&#237;as antes, hab&#237;amos admirado y de la que siempre acab&#225;bamos con un pedacito a cuestas.
&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#00ff00 size=1&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#00ff00 size=1&gt;(...)
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    <nicetitle>la-aventura-majorera-vii-</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2008-02-16T09:00:05Z</published-at>
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    <title>La Aventura Majorera (VII)</title>
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    <body>&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;A&#250;n hoy, sigo sin saber c&#243;mo, pero conseguimos llegar arriba, sanas y salvas, para descubrir que, definitivamente, la &#250;nica salida que nos quedaba era el acantilado. El helic&#243;ptero se elev&#243; lo suficiente como para sobrevolar nuestras cabezas y hacernos saber sus intenciones:

 &lt;P align=justify&gt;
&lt;I&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;IMG class=imgdcha id=img_0 style="WIDTH: 332px; HEIGHT: 223px" height=212 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/SalvamentoMaritimo.jpg" width=323&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/I&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;I&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&#8220;&#161;&#161;ATENCI&#211;N. CRUZ ROJA - SALVAMENTO MAR&#205;TIMO LES ADVIERTE QUE SE ENCUENTRAN EN ZONA DE ALTO RIESGO. NO INTENTEN ACERCARSE AL NAV&#205;O. EST&#193; TERMINANTEMENTE PROH&#205;BIDO EL BA&#209;O....!!&#8221; &lt;/FONT&gt;&lt;/I&gt;







 &lt;P align=justify&gt;&lt;I&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;/I&gt;Se nos tuvo que quedar cara de idiotas, pero teniendo en cuenta la situaci&#243;n, era de esperar. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Mercenarios, piratas, mafia,.... Cualquier adjetivo parecido nos hab&#237;a servido, un momento antes, para calificar a qui&#233;n tanto nos acababa de aterrorizar. Pero, afortunadamente, eran todo lo contrario.


&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Bajamos del &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt; para ver c&#243;mo se alejaba lentamente por la costa la patrulla a&#233;rea, a la que conseguimos ver la famosa cruz pintada en el fuselaje, y cuyos tripulantes estar&#237;an a punto de morirse de la risa.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Desde all&#237; arriba, la visi&#243;n del barco era impresionante, pero yo prefer&#237;a ver primero la cuesta que acababa de subir. Me acerqu&#233; para comprobar cu&#225;n empinado era el terreno y, por un momento, sent&#237; un ligero temblor en las piernas.

 &lt;P align=justify&gt;Al borde del acantilado, mis amigas andaban admirando el nav&#237;o naufragado y partido transversalmente en dos que emit&#237;a extra&#241;os quejidos con el impacto de cada ola contra su casco.

 &lt;P align=justify&gt;Estaba literalmente encallado en la playa. Las olas que no consegu&#237;an estrellarse contra &#233;l lo rodeaban y abrazaban en su camino de regreso al oc&#233;ano, dejando al descubierto gran parte de la quilla.

 &lt;P align=justify&gt;Me reun&#237; con ellas, no sin antes circundar todo el mont&#237;culo para comprobar que, por el lado contrario al que hab&#237;amos subido, pod&#237;amos llegar hasta los pies del naufragio por un escondido sendero, lo suficientemente ancho, como para bajar el &lt;I&gt;tanque.

&lt;/I&gt; &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;Le da un parecido al Titanic, &#191;no? &lt;/I&gt;-comentaba Bea extasiada.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;&#161;Joder con el velero...! &lt;/I&gt;-se quejaba Celia-.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;&#161;Es alucinante!&lt;/I&gt; -acertaba a decir Raquel.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;Bueno, &#191;bajamos? &lt;/I&gt;-pregunt&#233; para acallar tanta exclamaci&#243;n de sorpresa. 

 &lt;P align=justify&gt;En realidad, el espect&#225;culo que ten&#237;amos delante era imponente, pero ten&#237;amos que ir pensando en volver. La tarde ca&#237;a y no me apetec&#237;a la idea de encarar el sinuoso camino de cabras de noche. &lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;A modo de &#8220;lazarillos&#8221;, mis tres compa&#241;eras de aventuras comenzaron a descender a pie por el sendero hacia la playa en la que reposaba el &lt;I&gt;American Star&lt;/I&gt;. Detr&#225;s, y con m&#225;s miedo que verg&#252;enza, yo intentaba controlar la velocidad del &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt; mediante una marcha reductora a la que no era capaz de coger el ritmo. Finalmente, aterric&#233; entre el mont&#243;n de pe&#241;ascos que surcaban el final del sendero y me dirig&#237; hacia el camino de tierra que se difuminaba entre la arena de la playa.

 &lt;P align=justify&gt;Haciendo caso omiso de las advertencias que nos acababa de hacer la autoridad competente, Bea se adentr&#243; todo lo que pudo en la amplia orilla, pues por el efecto barrera que hac&#237;a el naufragio, el fondo arenoso de la playa quedaba al descubierto haciendo una curiosa forma de abanico justo delante de &#233;l.  &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Tras una breve sesi&#243;n de fotos al nav&#237;o, decidimos acometer el camino de vuelta, llegando al cruce con la carretera una media hora despu&#233;s.&lt;/FONT&gt;

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;&lt;IMG class=imgizqda id=img_1 height=324 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/96286_P&#225;jara.bmp" width=271&gt;Aunque supon&#237;a descender a&#250;n m&#225;s hacia el sur, decidimos continuar hasta P&#225;jara para tomar un refrigerio antes de poner fin a nuestra jornada y regresar a Corralejo.

 &lt;P align=justify&gt;Como sol&#237;amos hacer, nos adentramos en la villa hasta la misma plaza del pueblo, donde, como siempre, pudimos aparcar sin problemas, y tomar asiento en una bonita terraza a la sombra del ya decadente sol de la tarde.

 &lt;P align=justify&gt;Unas cervezas para mis amigas y un refresco para m&#237;, acompa&#241;ado todo ello con un generoso plato de queso de cabra t&#237;pico de la isla a modo de tapa.

 &lt;P align=justify&gt;La se&#241;ora que nos atendi&#243; fue el objetivo de Bea para asediarla con preguntas acerca del barco. 

 &lt;P align=justify&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;- &lt;I&gt;Oiga, perdone, &#191;usted sabe cu&#225;nto tiempo lleva ah&#237; el barco ese encallado en la playa? &lt;/I&gt;-inquiri&#243; con cara de ni&#241;a entusiasmada.- &lt;I&gt;No tiene que llevar mucho tiempo &#191;verdad?, apenas est&#225; oxidado&lt;/I&gt;. -continu&#243;.



&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;La mujer la observ&#243; un momento antes de empezar a relatar la historia del naufragio.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;Pues mire, &#8220;mija&#8221;. Ese barco ya lleva ah&#237; unos meses... Creo que desde primeros de a&#241;o &lt;/I&gt;-comenz&#243; lentamente la mujer su relato al tiempo que giraba una de las sillas de la mesa contigua para sentarse tranquilamente con nosotras-. &lt;I&gt;Dicen que embarranc&#243; porque el remolcador que lo llevaba al otro lado del mundo (&lt;/I&gt;Thailandia, seg&#250;n pudimos saber m&#225;s tarde&lt;I&gt;) cort&#243; las cuerdas en medio de una tormenta para que no los arrastrara con &#233;l. Ese barco estaba todo amueblado para que fuera un hotel, y dicen que ten&#237;a un gemelo y que los dos eran igualitos al Titanic pero un poco m&#225;s chiquitos.

&lt;/I&gt; &lt;P align=justify&gt;- &#191;&lt;I&gt;Veis?. Os lo dije.... &lt;/I&gt;-interrumpi&#243; Bea para demostrarnos que el comentario del acantilado iba por buen camino.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;Siga, por favor &lt;/I&gt;-invit&#243; Raquel a la mujer.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;Pues eso, que estaba todo amuebado, lleno de cuadros, s&#225;banas, manteles, cuberter&#237;as, hasta ten&#237;a un piano y grandes l&#225;mparas de cristal&lt;/I&gt;. &lt;I&gt;La pena es que la gente, en cuanto se enter&#243;, se iban a la playa a montones para ver si pod&#237;an sacar algo, y as&#237; pas&#243;, que ya van tres muertos ...

&lt;/I&gt;

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Ahora comprend&#237;a la presencia de Salvamento Mar&#237;timo en la zona. El barco hab&#237;a sido saqueado desde su triste llegada a la isla, y, seg&#250;n el relato que acab&#225;bamos de o&#237;r, ya se hab&#237;a cobrado sus primeras tres vidas.



&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Dimos cuenta del queso y de las bebidas mientras escuch&#225;bamos tan curiosa historia y, una vez hubimos agradecido a la mujer su atenci&#243;n y hospitalidad, partimos rumbo a Tuineje, para tomar all&#237; la carretera que nos llevar&#237;a a Puerto del Rosario, pasando de nuevo por Antigua y un pu&#241;ado de peque&#241;os pueblecitos escondidos entre los barrancos por los que transcurr&#237;a la v&#237;a.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Casi hora y media despu&#233;s, entr&#225;bamos al hotel, cansadas, con otra media duna a cuestas y, a pesar del exquisito queso de cabra, con hambre. 

 &lt;P align=justify&gt;Despu&#233;s de cenar volvimos a coincidir con nuestros amigos del d&#237;a anterior, a los que tuvimos entretenidos toda la noche cont&#225;ndoles los avatares de nuestra jornada. Para mi sorpresa, ninguno de los presentes hab&#237;a o&#237;do hablar del naufragio del transatl&#225;ntico, y si, a eso, se le a&#241;ade la parte proporcional de &#8220;acci&#243;n&#8221; que Bea le agreg&#243; al encuentro con el helic&#243;ptero, se puede entender la raz&#243;n por la que nos empezaron a denominar las &#8220;indis&#8221;.

 &lt;P align=justify&gt;

&lt;FONT face=Verdana color=#00ff00 size=1&gt;(...)
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&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;</body>
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    <body>&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;A medida que nos hab&#237;amos ido alejando del norte de la isla, el cielo se hab&#237;a ido despejando, y ced&#237;a el paso a la luminosidad del sol. Ni la continua brisa consegu&#237;a disipar el calor de sus rayos. 

 &lt;P align=justify&gt;Para cuando la sombra empez&#243; a escasear en la plaza, ya hab&#237;amos pagado la cuenta y trazado una nueva ruta. A partir de entonces, s&#243;lo sufrir&#237;amos las inclemencias del calor a bordo del &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt;, que aparec&#237;a completamente al sol y cuyo volante estaba llegando a su punto de ebullici&#243;n.

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;A ver, chicas, &#191;os pongo el aire acondicionado?&lt;/I&gt; -pregunt&#233; sarc&#225;sticamente.

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;- &lt;I&gt;&#161;Si, por Dios, esto no hay quien lo aguante! &lt;/I&gt;-mascullaba Raquel mientras se intentaba acomodar en el asiento trasero.

&lt;/FONT&gt; &lt;P align=justify&gt;
Y as&#237; salimos de Betancuria, con las ventanillas delanteras bajadas (&#250;nica condici&#243;n requerida para refrescar el interior), con direcci&#243;n a P&#225;jara. 

 &lt;P align=justify&gt;A pocos kil&#243;metros, justo antes de llegar a un nuevo puerto de monta&#241;a con muchas m&#225;s curvas que el anterior, nac&#237;a una carretera local que bordeaba toda la cordillera. De esa carretera sal&#237;a otra hacia Ajuy, un pueblecito de la costa que, aunque parec&#237;a brindarnos la oportunidad de darnos un chapuz&#243;n, el nombre que le hab&#237;an asignado a su litoral no alentaba al ba&#241;o precisamente: &lt;I&gt;Playa de los Muertos &lt;/I&gt;o &lt;I&gt;Caleta Negra&lt;/I&gt;.
 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;IMG class=imgizqda id=img_0 style="WIDTH: 334px; HEIGHT: 262px" height=241 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/Ajuy.jpg" width=342&gt;El trayecto fue relativamente corto y aparecimos, como en Los Molinos, en medio de un min&#250;sculo pueblo pesquero donde pudimos dejar el &lt;I&gt;tanque, &lt;/I&gt;sin mayor dificultad, en medio del arenal. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;En cuanto vimos la playa sobre la que se asentaban las escasas viviendas del lugar, entendimos el motivo de su denominaci&#243;n (&lt;I&gt;Caleta Negra&lt;/I&gt;). La arena era muy fina pero espectacularmente oscura. Las olas romp&#237;an con una fuerza tremenda que nos disuadi&#243; del esperado chapuz&#243;n, por lo que tuvimos que conformarnos con el t&#237;pico paseo por la orilla, zapatillas al hombro, para comprobar, adem&#225;s, que el atl&#225;ntico de este lado de la isla era asombrosamente fr&#237;o. &lt;/FONT&gt;



 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;En ninguna de las ocasiones que hab&#237;a tenido anteriormente de pasear por la orilla de una playa, hab&#237;a tenido una sensaci&#243;n similar. S&#243;lo y exclusivamente el sonido de las olas sacudiendo las rocas de uno de los acantilados entre los que se establec&#237;a Ajuy; nada m&#225;s, ni una gaviota, ni gente a lo lejos, nada. Hasta mis amigas se hab&#237;an callado. Luego supimos que todas hab&#237;amos sentido aquello tan extra&#241;o; aquel liberador silencio. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;La marea estaba a&#250;n muy alta y no pudimos pasar al otro lado del acantilado donde, seg&#250;n el mapa, deber&#237;a encontrarse la &lt;I&gt;Playa de los Muertos&lt;/I&gt;, as&#237; que no tuvimos m&#225;s remedio que volver sobre nuestros pasos. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Mientras intent&#225;bamos limpiarnos de arena los pies apoyadas en el &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt;, Raquel estuvo oteando entre las peque&#241;as viviendas, en las que no parec&#237;a haber nadie; luego sus ojos se dirigieron a una casita, algo m&#225;s acicalada que las dem&#225;s, que result&#243; ser el Bar, donde pudo distinguir a varios lugare&#241;os a la sombra de una improvisada terraza en la arena, cubierta por un peque&#241;o toldo.&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;A medida que nos &#237;bamos acercando al establecimiento, empezamos a notar que el murmullo de las voces de aquellos hombres iba disminuyendo. Parec&#237;a una escena sacada de un &#8220;&lt;I&gt;western&#8220;&lt;/I&gt;: los pistoleros (las cartucheras nos delataban) acerc&#225;ndose a la cantina donde comenzar&#237;an a dar pu&#241;etazos sin ton ni son. Pero, nosotras s&#243;lo quer&#237;amos beber algo fresco y continuar con nuestra ruta.

 &lt;P align=justify&gt;Desde una de las mesas de la terraza, se acerc&#243; a la barra un hombre de aspecto enjuto, pelo canoso y unos ojos tan claros que destacaban sobremanera en su tostado rostro. Le pidi&#243; al camarero una cerveza y en su acento se vislumbraba que no era del lugar, m&#225;s bien, parec&#237;a franc&#233;s. 

&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;- &lt;I&gt;&#191;Est&#225;n ustedes pegdidas, se&#241;ogitas?&lt;/I&gt; -pregunt&#243; a Bea que se encontraba m&#225;s cerca de &#233;l. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P align=justify&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;- &lt;I&gt;No, no, que va, no se preocupe. Estamos explorando la isla, nada m&#225;s. &lt;/I&gt;-respondi&#243; ella un tanto inc&#243;moda.

El hombre sonri&#243; al tiempo que abonaba al camarero su consumici&#243;n.&lt;/FONT&gt;

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;Espego que les guste ... -&lt;/I&gt;se despidi&#243; llev&#225;ndose el dedo &#237;ndice a la sien a modo de saludo.&lt;I&gt; 

 &lt;P align=justify&gt;- Perdone -&lt;/I&gt;dijo, de pronto Raquel, a la que no le gustaba perder la m&#225;s m&#237;nima oportunidad- &lt;I&gt;Nos han hablado de un barco pero no sabemos muy bien d&#243;nde queda...

&lt;/I&gt; &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;&#161;Ah!, &#191;el bagco? Si, est&#225; muy cegca de aqu&#237;. 

&lt;/I&gt; &lt;P align=justify&gt;El hombre volvi&#243; hacia nosotras y, antes de que empezara con la descripci&#243;n del camino a seguir, Bea despleg&#243; el mapa sobre la barra para facilitarle la labor.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Entusiasmadas con el hecho de haber encontrado de manera tan casual el malogrado velero, salimos de Ajuy con direcci&#243;n a P&#225;jara (en el primer cruce) y despu&#233;s hacia La Pared (en el segundo).



&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Seg&#250;n nos hab&#237;a indicado el hombre, deb&#237;amos de estar atentas a la primera pista de tierra que vi&#233;ramos a nuestra derecha que coincidir&#237;a con una curva de la carretera hacia el lado contrario. A unos dos o tres kil&#243;metros de la &#250;ltima bifurcaci&#243;n que hab&#237;amos tomado, apareci&#243; el camino. Me desvi&#233; con cautela a&#250;n sabiendo que el &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt; no requer&#237;a de los &#8220;mimos&#8221; de un turismo. Detuve la marcha y engran&#233; la tracci&#243;n a las ruedas delanteras.

 &lt;P align=justify&gt;Sin apenas darnos cuenta, el camino se fue alejando del trazado de la carretera que cada vez se ve&#237;a m&#225;s lejos en direcci&#243;n a la ladera de la cordillera. Durante m&#225;s de cinco kil&#243;metros, el sentido de la orientaci&#243;n nos dec&#237;a que and&#225;bamos paralelamente a la costa a trav&#233;s de una pista que estaba mejor de lo que nos hab&#237;amos esperado; atravesamos un s&#237;mil de desfiladero que transcurr&#237;a entre una colina de roca bas&#225;ltica a un lado y lindes marcadas por peque&#241;as murallas de piedras amontonadas al otro. Poco despu&#233;s, desapareci&#243; la pared arcillosa que llev&#225;bamos a nuestra derecha y el camino empez&#243; a desviarse hac&#237;a la costa que a&#250;n no llegaba a divisarse con claridad. 

&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;El recorrido empez&#243; a tomar un cariz algo m&#225;s &#8220;movidito&#8221; al poco de dejar atr&#225;s un cruce de caminos en el que decid&#237; tomar el que m&#225;s parec&#237;a dirigirse hacia donde quer&#237;amos ir, y donde par&#233; de nuevo para poner la tracci&#243;n a las cuatro ruedas en previsi&#243;n de lo que nos esperaba.

 &lt;P align=justify&gt;El camino se empinaba, ora de un lado, ora del otro, haciendo casi imposible que las cuatro llantas tocaran la pista a la vez. Celia y Raquel daban tumbos en la parte trasera mientras Bea se as&#237;a con fuerza a su asiento. Subidas, bajadas, pe&#241;ascos en mitad del camino que hab&#237;a que evitar para no agujerear los bajos, otra bifurcaci&#243;n del camino, y una nueva decisi&#243;n que empeor&#243; a&#250;n m&#225;s, si cabe, las cosas, pues, la visi&#243;n que ten&#237;amos delante era la de una &#8220;autopista empedrada directa al acantilado&#8221;.

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Cuesta abajo y entre tantos saltos, Raquel intentaba balbucear algo, pero s&#243;lo llegaba a entender s&#237;labas sueltas (como cuando un m&#243;vil tiene mala cobertura). Haciendo un esfuerzo por captar el significado de sus palabras, pude entender... &#8220;&lt;I&gt;Tel...maaaa..... yyy ... Lu...iiiiis...&lt;/I&gt;&#8221;

 &lt;P align=justify&gt;No sab&#237;a a qu&#233; se refer&#237;a; intentaba ubicarla a trav&#233;s del retrovisor y s&#243;lo consegu&#237;a ver la nube de polvo que delataba nuestra presencia a medida que avanz&#225;bamos.

&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Cuando parec&#237;a que nuestro final estaba cada vez m&#225;s cerca del precipicio, el camino volvi&#243; a ponernos en una nueva tesitura: izquierda o derecha. Me la jugu&#233; sin preguntar: izquierda. 

 &lt;P align=justify&gt;

 &lt;P align=justify&gt;Con el sol de cara, la visi&#243;n que obten&#237;amos de la costa era un tanto fantasmag&#243;rica. Entre la bruma de la tarde se dibujaba la silueta lejana de los acantilados desafiantes ante el oc&#233;ano. A medida que nos acerc&#225;bamos empezamos a apreciar una extra&#241;a silueta frente a ellos; parec&#237;a una roca en medio del oleaje; una gran roca, si, pero muy rara.

 &lt;P align=justify&gt;La curiosidad nos embargaba; ninguna era capaz de apartar los ojos de aquella silueta ni de decir exactamente qu&#233; pod&#237;a ser. 

 &lt;P align=justify&gt;Hac&#237;a rato que mi cuerpo hab&#237;a dejado de sentir las dos &#250;ltimas v&#233;rtebras, pero, ni a&#250;n as&#237;, dejaba de mirar aquella forma abstracta que mi mente se esforzaba en calificar como &#8220;un trozo de acantilado desprendido&#8221;.

&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt; &lt;P align=justify&gt;Avanz&#225;bamos, cada vez con m&#225;s cautela, entre pe&#241;ascos y alguna que otra cabra que pastaba lo que raramente se pod&#237;a encontrar en ese secarral. El camino continuaba su ligero descenso hacia el nivel del mar y, durante un buen rato, la misteriosa silueta qued&#243; oculta entre los erosionados acantilados.

 &lt;P align=justify&gt;De pronto, al pasar por un peque&#241;o barranco que se asomaba a una de las escondidas playas, pudimos apreciar, en todo su esplendor, la envergadura del &lt;EM&gt;American Star&lt;/EM&gt;.


&lt;IMG class=imgcen id=img_0 style="WIDTH: 603px; HEIGHT: 381px" height=387 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/ontario-place/AmericaStarentero.jpg" width=648&gt;
 &lt;P align=justify&gt;Fren&#233; en seco ante tan espectacular imagen. 

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;EM&gt;&#161;&lt;/EM&gt;&lt;EM&gt;Eso no tiene pinta de ser un velero! &lt;/EM&gt;-consigui&#243; decir Celia. 

 &lt;P align=justify&gt;Bea, at&#243;nita, decidi&#243; bajar para ver si pod&#237;amos acercarnos m&#225;s. No hab&#237;a dado m&#225;s de veinte pasos, cuando la vimos detenerse y retroceder lentamente. Se gir&#243; y su cara reflejaba aut&#233;ntico p&#225;nico. No sab&#237;amos qu&#233; le habr&#237;a podido pasar, pero empez&#243; a correr hacia el &lt;I&gt;tanque&lt;/I&gt; donde la esper&#225;bamos desconcertadas. 

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;Pero, &#191;qu&#233; pasa....? &lt;/I&gt;-no pude decir nada m&#225;s. Detr&#225;s del mont&#237;culo que ten&#237;amos a nuestra izquierda, apareci&#243;, a ras del agua, un helic&#243;ptero gigantesco que se dirig&#237;a lentamente hacia nosotras. 

 &lt;P align=justify&gt;- &lt;I&gt;&#161;Corre, corre, corre...... ! &lt;/I&gt;-gritaba Bea desencajada subi&#233;ndose al veh&#237;culo de un salto. 

 &lt;P align=justify&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;Retroced&#237; lo m&#225;s r&#225;pidamente que pude haciendo un trompo que nos dej&#243; de cara al mont&#237;culo en lugar de hacernos dar la vuelta entera (en las pel&#237;culas sale bien). No hab&#237;a tiempo para m&#225;s maniobras. El aparato segu&#237;a, decididamente, su vuelo rasante hacia nosotras; ten&#237;amos que salir de all&#237; como fuese y no hab&#237;a otra salida. Aceler&#233; derrapando y encar&#233; la pendiente del acantilado. La acumulaci&#243;n de adrenalina me impidi&#243; percatarme de que pod&#237;a haberle dado la vuelta al &lt;I&gt;tanque &lt;/I&gt;sobre s&#237; mismo dej&#225;ndolo de nuevo en la playa, patas arriba, a merced de aquellos... &#161;&#161;&#191;mercenarios?!!
&lt;/FONT&gt;

&lt;FONT face=Verdana size=1&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#00ff00 size=1&gt;(...)

 &lt;P align=justify&gt;&lt;/FONT&gt;
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