Escrito por Nelson Villalobos, Pintor cubano residente en España.
Querido amigo Bejarano:
Con excesiva nitidez y la permanencia de siempre, te abrazan y te animan a la fértil voluntad de tu ser, Eva, Daisy, Pablo y yo, desde España.
Pensar en tu situación me lleva a César Vallejo, a sus “Heraldos negros”, porque “hay golpes en la vida tan fuertes, yo no sé”. Son golpes como el odio de Dios, que se empozan en el alma, que abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y el lomo más fuerte.
Pero, sin embargo, estoy seguro de que tu lomo camagüeyano sabrá superar esos sufrimientos en el alma, con la ayuda de tu familia y amigos, y sobre todo, con tu magnífica obra que Cuba necesita.
Desde el primer momento en que recibí la noticia de tu detención me indigné, enfadé, irrité, molesté y me encolericé, por tanta bajeza, ruindad e infamia para con un amigo indispensable y esencial en lo humano y lo creativo.
Para mí, ni eres, ni jamás has sido, dudable. Y nunca lo serás. Por muchas razones, y te nombraré algunas:
Desde la escuela siempre vi, viví y participé de tu alegría, de tu honestidad, de tu inmensa inocencia y de esa gigantesca y cubana obra, que comenzó a germinar cuando descubrimos en un libro, que conservo en mi biblioteca, del único poeta totalmente pintor Paul Klee. Fueron etapas de intercambios, de realidades abiertas, de simpatía y de aprecio al cosmos, de imaginar en el trabajo constante.
Recuerdo, en ese cósmico juego de pintar y dibujar, a Segundo Planes y a Carlos Cárdenas; entre todos constituíamos un universo de infinita sonrisa con estelas soñadoras en la unidad paridora de Cubanacán, que hoy sigue expandiéndose por todo el mundo.
Siempre te me has mostrado humilde, sincero y sencillo, como ese escolar martiano que nos persigue. Me has enseñado, como puntualiza Caeiro, “que hay que procurar no tener filosofía alguna, sino con el alma”. Porque eres un artista superior que dices lo que efectivamente sientes. Porque siempre es lo que es, y nada más, y tú eres pintor todos los minutos que eterniza el anillo multiplicador en los que persigue la noche a la noche en tus lienzos. Y porque nunca te he visto triste.
Hay angustia de tacto oscuro, también, en tus amigos y sobre todo, en tu luciérnaga familiar, por el encarcelamiento de un inocente padre, esposo, amigo y humano pintor.
Amigo, la pesadilla se te ha extendido como una serpiente que te busca, y no la puedes comprender. Es difícil de entender que te haya sucedido esto, de que estés encarcelado tanto tiempo siendo inocente.Pero sobrevívete, como dice el poeta Pablo Neruda: “sobrevívete, con tanta fuerza pura, que despiertes la furia del cálido y el frío” Y Como dice este otro gran poeta, Miguel Hernández: “No te derrumbes. No sepas lo que pasa, ni lo que ocurre”.
Amigo, cada día que pases en ese huracán, mi voz pasa y se queda contigo.
Y para terminar esta carta, vuelvo a Cesar Vallejo, para decirte que: “Mi gozo viene de lo inédito de tu inocencia. Mi exultación viene de que antes sentí la presencia amiga y creadora de tu vida. Y nadie puede ir contra esta fe.”
Un abrazo cubano para un amigo cubano
Nelson Villalobos.



















