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11 Jul 2012

Estamos convencidos desde el primer día de que este montaje tiene que caer por su propio peso

Escrito por: orisel el 11 Jul 2012 - URL Permanente

Fuente: NUESTRO APOYO A AGUSTÍN BEJARANO

Grupo de entrevistas realizadas por Orisel Gaspar en Cuba en las que se recogen diversas opiniones en favor del pintor cubano Agustín Bejarano retenido desde hace más de un año en Miami.

Palabras de Nicolás Morales Carreño, pintor cubano residente en México. (Cuba 1965). Estudió Artes Plásticas en el Instituto Superior de Arte, Universidad de las Artes, La Habana, Cuba.

La Habana, Cuba. Mayo de 2012.

Vídeo publicado en canal youtube de Orisel Gaspar el 07/06/2012 por

Aziyadé Ruiz  y Nicolas Morales

Aziyadé Ruiz y Nicolas Morales

Nicolás Morales Carreño:

“Nos conocimos el 1º de Septiembre del 80’, hace treinta y dos años… una amistad que perdura al día de hoy, una amistad que no ha conocido sinsabores ni derrotas, una amistad que se ha forjado desde la limpieza total de ambos que nos entregamos sin ataduras, sin complejos, sin resquemores… Por eso nos ha caído a los que conocemos a Bejarano de hace treinta años, los de la ENA (Escuela Nacional de Arte), generación 80’ 84’ como un balde de agua fría… toda esta situación por la que está pasando Bejarano.”

“Hay un compromiso interno con uno mismo, hay un compromiso interno con la sangre que llama pa’ no dejarlo en este hueco solo. Más allá de que no dudemos de su inocencia, porque no dudamos de su inocencia, más allá de que estemos convencidos que esta es una cabronada, tenemos la convicción total de que juntos vamos a salir de esto. Y digo juntos porque Aziyadé ha estado al pie del cañón, digo juntos porque los que nos conocemos hemos estado remando en el mismo sentido para que la luz finalmente salga a flote, salga sin torceduras de toda esta baraúnda que le han formado allá. Es jodido que te lo hagan en medio de tu vida, no solo de tu existencia física, sino de tu proceso creativo, que a él le ha servido para alimentarse, su obra es la muestra vehemente de todo este tipo de cosas, que a nosotros nos ha servido para fortalecernos en lo humano, a nosotros nos ha servido para recapacitar sobre la fragilidad del ser humano, y también para darnos cuenta de que no todo lo que nos rodea es luz, desgraciadamente.”

“Estamos convencidos desde el primer día de que este montaje tiene que deshacerse, tiene que caer por su propio peso, como castillo de naipes.”

“La convicción me lleva a no quedarme callado. Bejarano, si escuchas esto algún día, a quienes escuchen esto, a quienes se atrevan a verme, a quienes se atrevan a buscarle el sentido a mis palabras, solo quiero que sepan que lo digo desde lo más sentido de mi. Es todo.”

Carta de apoyo a Agustín Bejarano:

http://orisel.blogspot.com.es/p/carta-de-apoyo-agustin-bejarano-firmas.html

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12 Ago 2011

Para Bejarano; desde Francia donde el cielo llora ante el crepúsculo de sangre.

Escrito por: orisel el 12 Ago 2011 - URL Permanente

Para Bejarano; desde Francia donde el cielo llora ante el crepúsculo de sangre.

Escrito por François Fuchsbauer. Poeta. Strasbourg, Francia.

A mi amigo Agustín tan presente en mis correos.

Mis versos son caminos donde me voy paseando con mis amigos que me hablan de Ti. En ellos están el Guajiro de Costa*, mi amigo fiel e incomparable que brilla en mi cielo como una estrella y que no soporta la injusticia en su “alegría de vivir”. Presente también en mis versos el famoso fotógrafo que todo Cuba conoce y que da a la luz sus colores de amor y amistad. Y otro** que ora para Ti desde su Camagüey querida pensando en lo mejor de la vida, con lágrimas en los ojos. Y así los escultores, los poetas, los pintores y ceramistas, los actores, los músicos y todos esos hombres y mujeres que tienen el alma en la mano en busca de la paz y de la libertad en su país. Me duele de saber que el horizonte pueda ser oscurecido con barrotes de hierro y que la luz solo aparezca como una sombra triste…

Mi amigo, en el universo de los seres humanos lo que te pasó es terrible, y al ver el apoyo que tienes de tantos hombres ilustres, solo puede existir la interrogación y el escalofrío de la soledad. No olvides nada del pasado y tampoco del presente pues estás construyendo tu futuro, en el cual quiero encontrarte y compartir en la vida y en el arte total. Hay que resistir y tener confianza en que la vida se iluminará en poco tiempo y que regresarás dentro de tu familia que sabe el padre que eres. Aunque te escribo de tan lejos no dejo de pensar que en tanto no estés libre yo no podré ser feliz. Desde Francia donde el cielo llora ante el crepúsculo de sangre.

El poeta loco Francoy.

*José Fuster

**Oscar Lasseria

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07 Ago 2011

Para mi hermano Bejarano: Fe, fuerza y amor; la verdad pronto triunfará.

Escrito por: orisel el 07 Ago 2011 - URL Permanente

Escrito por Jorge Rivas Rodríguez. Periodista y crítico de Arte. Cuba.

Agustín Bejarano y Aziyadé Ruiz.

Agustín Bejarano y Aziyadé Ruiz.

Hoy he visto una foto que me hizo llorar… Se trata de una imagen tomada por la prensa sensacionalista a mi hermano Agustín Bejarano, quien permanece preso en una cárcel de Miami bajo infundiosas e improbables acusaciones de haber abusado sexualmente de un niño. En el rostro del artista hay consternación, incertidumbre, duda, dolor… como si su semblante denunciara al mundo la brutal y despiadada escena montada por los padres y otros parientes del menor de edad, paradójicamente familiares de Aziyadé Ruiz, la esposa del artista, quienes son conducidos por las más inconcebibles y retorcidas alucinaciones de odio y rencor de una galerista cubana radicada en Miami, conocida como Alexandra dealer en los calumniosos fórums del sitio dedicado a agredir al extraordinario maestro del arte latinoamericano contemporáneo.

Por suerte, quienes han tenido la posibilidad de estudiar un poco de sicología, o de haberse relacionado en sus vidas privadas y profesionales con personas portadoras de cierta educación y cultura, prontamente pueden distinguir en las frases de los allegados al niño un desmesurado sentimiento de malevolencia hacia Bejarano, sobre quien han tejido las más atroces calumnias, mentiras e historias con dos fines esenciales: ganar la atención del público como supuestas “víctimas”, y con ello asegurar los “bienes” monetarios que el desenlace “favorable” podría concederle a los padres del pequeño, quienes, por cierto, sí tienen un penoso historial de fraudes, negocios turbios e ilegalidades en el mercado del arte y en los viajes como ”mulas” (transportación ilegal de objetos) hacia la Isla, asuntillo en el que evidentemente ha estado involucrada la “digna” galerista de La Florida, quien años atrás corría por los pasillos de la UNEAC, en La Habana, como fiel corderito que pugnaba por ganar simpatía entre los artistas y escritores que visitaban la prestigiosa institución.

Autocalificada como “intelectual”, realmente avergüenzan, para alguien con tales dotes, las palabras de la señora Alexandra en la página web destinada a desacreditar a Bejarano. Una tras otras, sus articulaciones verbales denotan la más sólida bajeza humana y espiritual, incompatible con los círculos más villanos de la sublime marginalidad de cualquier parte del mundo. Esa es la imagen que, lamentablemente, ha dado esta “cubana” dedicada al negocio del arte en Miami, quien seguramente, con otros argumentos y mejor prosa, habría logrado convencer a más de un desconocedor de la vida y la obra de Bejarano. Por suerte, con su chusma actuación, no supo utilizar los instrumentos “culturales” de los que dispone para arremeter mejor contra el artista.

Y son cosas que, al margen de toda este vía crucis por el que atraviesa mi hermano, también duelen, porque se trata de una cubana que de algún modo representa en Miami y en todo Estados Unidos, al arte cubano. ¡Vaya estigma sobre el que algún día habrá que hablar!

Feroces, como lobos que esperan la carne podrida, con una despiadada locura que se vislumbra en cada oración escrita por la “plebe” victimaria, en “representación” de un infante incapaz de sostener con justeza y fundamento sus acusaciones, apelan, una y otra vez, a la mentira, revelando asimismo su satisfacción por el irreparable daño que han causado al pintor y a su familia toda. ¡Dios sabrá cómo perdonarlos!.

Inmersos en el extraño jubileo miamense, donde todo es posible y nada es seguro, los parientes celebran ya su victoria, “seguros” de que la justicia norteamericana, por tratarse de un cubano con dignidad y sin ningún tipo de antecedente penal, le “pasará la cuenta” por el solo hecho de vivir y trabajar en la Isla, por la única causa de no haberle seguido el ritmo a la enturbiada conga que va detrás de la comparsa de la Alexandra.

Pero en Estados Unidos también hay jueces y fiscales con decoro, con suficiente vergüenza y cordura como para saber conducir la justicia lejos de las intrigas y las historias infundadas, que como pasarelas malévolas han movido a los familiares del niño bajo las perversas elucubraciones de la galerista “insigne”, quien más bien debía dedicar tanto esfuerzo, tanta energía y tanta entrega a prestigiar su nombre, no como “denunciante” —nadie sabe a qué se debe tanto interés en este caso—, sino como profesional del comercio del arte, negocio del que precisamente en Miami existen infinidad de nombres con resonado prestigio internacional. ¿Será que en tal competencia la galerista sabe que no tiene la menor posibilidad de ganar algún espacio, aunque sea el último de los espacios, y ahora se ha dedicado al “negocio” de los escándalos públicos?

A la justicia de La Florida corresponde decidir. Y los miles de reconocidas personalidades del arte, la cultura, la prensa… que en todo el mundo se han unido a esta batalla por la reivindicación del maestro Bejarano confiamos en que se sabrán analizar todas estas circunstancias que “adornan” el caso.

Bien sabido es que hay comportamientos humanos tan raros como incomprensibles. No existe duda alguna que la familia del niño, amén la pegatina Alexandra, están queriendo llamar la atención, conducta que hasta hace poco los estudiosos del pensamiento humano, o mejor dicho, de la psicología y la psiquiatría, asumían como expresiones o manifestaciones de personas que carecían de determinados recursos sociales, tal es el caso de los viles “denunciantes” y su erudita “directora”.

Pero estudios más recientes en el complicado y aún desconocido mundo de los trastornos de la conducta, han develado que estos comportamientos anómalos y maléficos son en realidad enfermedades que se pueden analizar y describir con bastante exactitud.

Está claro de que nos encontramos ante un grupo de personas con trastornos de la personalidad histriónica, es decir, que tratan todo el tiempo de llamar a la atención a toda costa. El escandaloso montaje sobre el supuesto delito de Bejarano, viene, para ello, como anillo al dedo.

Según el Dr. Christos Ballas, Adjunto de Psiquiatría del Hospital de la Universidad de Pennsylvania, en Philadelphia, esta patología es “una afección por la cual una persona actúa de manera muy exaltada y dramática con el fin de llamar la atención, y cuyas causas se desconocen, aunque los acontecimientos de la infancia y la genética podrían estar implicados. Suele diagnosticarse a más mujeres que a hombres”.

El síntoma más relevante de este trastorno es la necesidad constante de llamar la atención, y la persona afectada no se encontrará cómoda en una situación social diferente a esta. Los aquejados por esta patología son además, extremadamente egocéntricos y seductores. Estas personas generalmente desarrollan también una expresión emocional superficial y de cambio muy rápido, además de ser sumamente sugestionables y fácilmente influenciables, y de poseer una emotividad excesiva.

Por otra parte existe el mentiroso compulsivo. Al respecto, el Dr. Sergio Arturo Escobedo Návar, especialista en salud mental adscrito al Hospital Psiquiátrico del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en la Ciudad de México, explica que “hablamos de mitomanía cuando hay una conducta o comportamiento morboso en que se desfigura o cambia la realidad, ya sea engrandeciéndola o sustituyéndola por completo; se falsea la información de lo que se sabe o se cree, de forma reiterativa o crónica, a largo tiempo”.

La persona que sufre este trastorno suele ser además inestable, sugestionable y particularmente teatral, que busca la aceptación social mediante la mentira, y que aunque al principio miente de manera consciente, llegará un momento en que se verá a sí misma como parte de su juego, o dicho con otras palabras: acaba creyéndose sus propias mentiras.

¿Existe algo más cruel, más morboso, más reprochable qué construir todo un drama con el fin de destruir a un hombre cuya existencia, a la altura de los 45 años, jamás ha sido manchada?

La historia evidentemente “montada” en torno a los acontecimientos, en los que no participaron físicamente ninguno de los denunciantes, “particularmente teatral”, en verdad no busca otra cosa que “la aceptación social mediante la mentira” y, por tanto, la aceptación y parcialización del jurado. Y no creo que valga la pena referirse a los trastornos de la familia del niño, por demás tan “inestable y sugestionable”, como la líder de la contienda, la ya casi tristemente célebre galerista derivada “justiciera”.

Pero veamos el asunto, tal debiera verlo el mismo jurado. Además de todo lo anteriormente expuesto, hay que tener en cuenta que la mencionada “historia” de “agresión” sexual al niño, fue justamente escenificada exactamente una semana —siete días— después de supuestamente acontecido el problema. Hay que pensar una de dos cosas: lentísima creatividad en la estructuración del drama o la no presentación a tiempo de la directora de la puesta en escena, la radicalísima Alexandra.

Más que probado por la psicología moderna está el hecho de que, sin dejar de mencionar las consecuencias sobre sí mismos, los mitómanos y mitómanas terminan creyéndose sus “mentiras gordas”, y es tal el enredo de sus propias invenciones que muchas veces no saben cómo salir de su propia maraña. A todas luces, ese ha sido el camino elegido por los familiares del niño, al que quizás hayan conducido también a mentir ante la amenaza de reprimendas.

Pero entre los mentirosos, la ciencia encargada de estudiar el comportamiento humano, ha clasificado a un grupo al que denomina MITÓMANOS PERVERSOS, que son los que elaboran una casi perfecta sucesión de mentiras que basándose en hechos o premisas verdaderas tejen una serie de acontecimientos y situaciones tan convincentes que es muy difícil de dudar, al punto de tener supuestas “pruebas” para demostrar sus historias. Estos individuos son muy convincentes, persuasivos, con cualidades histriónicas. Y digo “cualidades” que los hacen muy temibles.

La mayoría de los individuos desarrollan esta dicotomía para delinquir, hurtar, estafar, escalar posiciones, destruir a sus semejantes… sin medir las consecuencias de su mal. Pueden querer y amar a una persona, y hacerle mucho daño a la vez.

Ante tantas irregularidades en el entretejido de esta tragedia en torno al abuso sexual del niño por parte de Bejarano, concuerdo con los especialistas que aseveran que tales personas sienten placer con generar sufrimiento y alteración de la vida social, familiar o escolar de una persona.

Y vale preguntarse entonces ¿Qué están haciendo los familiares del niño, bajo la batuta “alexandrina”, sino sembrar dudas, dolor y pena entre los que amamos a Bejarano y a su familia, entre la que se encuentran dos hijos menores y en edad escolar; así como entre sus amigos, familiares y cuantas personas se percatan de las artimañas fomentadas para literalmente acabar con un hombre que no comprende el por qué del infernal período por el cual está atravesando? ¿Acaso, tanto la galerista como el padre (de dudosa conducta social) no buscan, como afirman los psicólogos, “estafar, escalar posiciones y destruir a sus semejantes” mediante su conducta despiadada, evidentemente envidiosa.

Y digo “evidentemente envidiosa”, porque sabido es por la justicia de La Florida, que Bejarano se encuentra entre las personalidades más prestigiosas de la cultura cubana, quien optó por hacer su carrera artística y su vida, enfrentándose a las conocidas calamidades económicas por las que atraviesa la Isla desde hace ya más de 20 años. Y surgido de una familia pobre, pero decorosa, honesta e irreprochable en su conducta social, se ha consolidado como artista y como hombre, con una obra que se encuentra entre la mejor cotizada en Latinoamérica. De hecho, fue el único pintor que logró vender una pieza en el evento —Arte América— al cual asistió en Miami, en el tiempo en que fue víctima de las crueles acusaciones de pedofilia.

Los padres del niño —particularmente el padre—, por el contrario, provienen de la marginalidad más despreciable de la ciudad de Camagüey (el abuelo paterno del niño actualmente se encuentra preso por homicidio); promoviendo, con sus injuriosas calumnias hacia el artista un extraordinario y controvertido revuelo familiar en la Isla, generando desunión, agresividad y odio entre parientes cercanos y amigos.

Solamente habría que criticarle a mi hermano el hecho de decidir visitar a estas gentuzas en Miami, calaña que él conocía muy bien y de la que ahora es víctima.

Por otra parte, pienso que igualmente los jurados de La Florida, tengan muy en cuenta de que cuando los padres muestran sus propios conflictos de manera reiterativa ante los pequeños, en la segunda infancia, entre los 5 y 10 años —etapa de la vida en la que se encuentra el menor “agredido sexualmente” por Bejarano—, es la época en que esos infantes dependen muchos de sus progenitores y cuando se supone que es la época en que ellos están allí para enseñarles; o cuando esos padres son excesivamente severos, también la mitomanía puede manifestarse cuando exista rivalidad entre sus familiares, rivalidad probada en el seno del hogar donde vive el niño.

Muchos niños actúan de manera no concordante con las normas de comportamiento generalmente aceptadas, como una vía de escape ante la situación en que se vive o también como una forma de llamar la atención, porque se sienten rechazados o menospreciados, lo que altera el desarrollo integral de su personalidad.

De acuerdo con las observaciones psicológicas, cuando alguien tiene un impulso por mentir que no se puede frenar es un síntoma de que algo no anda bien en su desarrollo síquico. Si por el contrario, es impulsado u obligado a mentir, como pienso es el caso de este niño, el crimen es irreparable, porque el infante, inmerso en el odio y la mentira, puede convertirse en un mitómano tan perverso como sus padres.

Y los mitómanos tienen una serie de características que los distinguen, como por ejemplo, son personas convincentes, manipuladoras y su discurso suele ser verosímil, tienen talento histriónico y saben actuar. De ahí su capacidad no solo para persuadir al niño, sino también a quienes les rodean.

Veamos las afirmaciones, contundentes, tan seguras como la misma malevolencia que las motivan, expresadas recientemente a la prensa internacional por la madre del niño cuando se dio a conocer la noticia del aplazamiento del juicio contra Bejarano: “Por nuestra parte, estamos preparados. Tenemos las pruebas suficientes y sólo hay que esperar que ellos tengan todo listo para iniciar el juicio”, dijo Sebasco. “No sé qué pueden inventar, qué es lo que pueden buscar”.

En tales afirmaciones, con evidente menosprecio hacia las posibilidades defensivas del acusado, la madre denota dudas, temor, inseguridad, en tanto su discurso es manipulador y creíble: “Tenemos las pruebas suficientes”, como si la justicia norteamericana fuera a hacer verosímil la ensarta de mentiras y de incongruencias que han caracterizado sus denuncias, las cuales van desde una versión inicial de supuesta incursión del artista en el dormitorio del niño, hasta cierto inconcebible “romance”, en el baño, con besos incluidos, entre este y la supuesta víctima.

Gracias a Dios, todo el que conoce a Bejarano sabe de su probado respeto hacia la infancia, a partir del propio respeto que profesa ante sus dos menores hijos. En la frase definitivamente sentenciosa y absoluta de la madre: “No sé qué pueden inventar, qué es lo que pueden buscar”, por demás, existe temor, incertidumbre, ante la revelación de “nuevas” pruebas a favor del acusado.

Lamentablemente, ya los padres del niño, como la emblemática galerista cubana, padecerán de mitomanía durante toda la vida, en tanto no busquen ayuda médica; pues generalmente mientras no se sometan a una terapia, la mentira dominará sus existencias, conducta en la que crecerá este niño que derivará en otro gran mitómano.

Pero detengámonos un momento en este niño cuyos padres ya han marcado con tal infortunio su personalidad.

Bien sabido es que las mentiras o las alteraciones de la realidad no tienen la misma connotación en los niños que en los adultos. En la infancia la mentira no tiene juicio ético debido a la inmadurez del desarrollo cognitivo y emocional, ya que el razonamiento de los niños no está totalmente definido, sino hasta más o menos los diez años.

Los niños viven una fantasía que no puede catalogarse como mentira y mucho menos mitomanía. El concepto mitomanía sólo se reserva a la mentira compulsiva. Y en un niño, como en este caso, puede sembrase o cultivarse una conducta mitómana, sobre todo si existen circunstancias como las que prevalecen en el seno de la familia denunciante, que es todo lo contrario al ambiente que se respira en el armonioso hogar del artista.

Analicemos las siguientes cuatro afirmaciones científicas, y rápidamente podrá corroborarse cuáles de ellas existen en el ámbito existencial del pequeño convertido, por sus propios padres, en “carnada” para “atrapar” al “pez” que permitirá engrosar los míseros y necesitados bolsillos de sus progenitores, si es que al acusado se le llegara a declarar culpable. Una o varias de estas condiciones puede o pueden generar una conducta mitómana, analicemos:

1. Personas que sufren de un trastorno de personalidad hipertímica, es decir personas con un ánimo muy elevado, superficiales, frívolas, que carecen de perseverancia y responsabilidad. (La propia emigración hacia otro país, con diferente cultura, con distintos vínculos amistosos y sin afecto familiar cercano, genera, en tanto ánimo elevado por la “conquista” del sueño americano, manifestaciones superficiales, irresponsables e ilusorias, como es este el caso).

2. La insatisfacción o necesidad imperiosa de aprobación, admiración y afecto. (Premisa de todo emigrante que busca nuevos senderos de subsistencia y vida en otras latitudes).

3. Las conductas ambivalentes: familias que simulan una posición social que no tienen. (Duro enfrentamiento de la familia del niño, evidentemente pobre, ante el resto de los cubanos radicados en Miami y también entre los parientes que viven en la Isla, característica por la que igualmente atraviesa la galerista insigne en el caso Bejarano, quien ha hecho mucho ruido pero ha logrado “pocas nueces” —léase Money—).

4. La baja autoestima: los mitómanos son personas que no se aceptan como son. (Expresiones evidentes en los discursos que se pueden observar en la página web de la familia del niño, destinada a denigrar a Bejarano, a su familia y a sus amigos).

Tal vez, en un futuro no muy lejano, el daño que esta familia está causando al niño, guiada por la celebridad “alexandrina”, podrá distinguirse claramente cuando ya sea demasiado tarde y entonces ellos mismos sean las víctimas del monstruo que han creado.

Obra de Agustín Bejarano

Obra de Agustín Bejarano

Por último quisiera volver a referirme al maestro Bejarano. Un hombre de nobles ideas, como ya he señalado, quien sufre, como quizás nadie puede imaginar, las consecuencias de las malvadas elucubraciones de la familia del niño y de la envidiosa galerista que nunca pudo convencerlo de que le vendiera una de sus obras. Eso sí tiene mi hermano, él sabe reconocer la maldad en los rostros humanos, y seguramente la descubrió a tiempo en el de Alexandra, a quien, de ser otro tipo de persona, estoy seguro de que no le hubiese vendido una de sus piezas, sino se la habría regalado ya.

Una y otra vez miro con ira y pesar la foto de mi amigo preso, entre las vicisitudes que nos repara la vida, nunca supuse tal tormento para mi hermano. Miro al cielo en busca de paz, pidiéndole a Dios supremo que concluya esta farsa que, de continuar, acabará por exterminar al gran artista, por destruir a toda una familia, por acrecentar la ira entre los miles de amigos de Bejarano.

Y al mirar hacia el infinito celeste, recuerdo al amigo alegre, creativo, incansable en su afán por hacer cada día una obra mejor, más trascendente, más espiritual. Entonces recuerdo que hace unos dos años, quizás un poco más, vi fomentar y crecer una de las series más maravillosas entre el conjunto plástico de Bejarano. Me refiero a sus extraordinarias esferas, sublime imaginario de quien nunca ha tenido tiempo para el odio, la mentira, la malevolencia… y mucho menos, Dios lo sabe, para la perversión de un niño.

Y sobre este magnífico conjunto de obras que hoy vienen a mi mente, una a una, como si todas estuvieran frente a mí, quisiera compartir con los lectores algunos criterios que corroboran la nobleza espiritual y moral del pintor, dibujante, escultor y grabador cubano, ahora vilmente condenado detrás de una reja en Miami por la más vil manipulación que pueda hacerse de un niño convertido en “víctima”.

Mi querido hermano Beja —como siempre le he llamado durante más de 25 años— es un empedernido estudioso de la historia y la cultura cubanas, así como de los clásicos y del arte universal. En tal ajetreo intelectual comenzó a interesarse por la vocación del hombre, desde tiempos remotos, de interpretar y reflejar de forma metafórica el universo, intuitiva curiosidad en la que la observación astronómica propició la recreación, casi siempre mágico-religiosa, de los dibujos de constelaciones más antiguos conocidos; primitivas manifestaciones artísticas pre-históricas, entre las que se encuentran las realizadas en conchas, vasijas y tableros de juego en el sur de Mesopotamia, donde floreció la civilización sumeria, alrededor de 4 mil años antes de Cristo.

Y ese empeño por relacionar el cosmos con la existencia humana ha perdurado a través la evolución de la humanidad y, por tanto, del arte como viva expresión de ese proceso, el cual incentivó al Beja a realizar estas suntuosas obras que causaron verdadera sensación entre críticos, galeristas (de verdad), coleccionistas y curadores que asistieron a la última Bienal de La Habana, donde su exposición en el Convento de Santa Clara, en La Habana Vieja, devino una de las mayores atracciones del evento.

Aunque igualmente imbuidas de ese interés por escrudiñar los misterios de la más arcaica divinidad adorada por el hombre, la Madre Naturaleza, ante las enormes esferas de mi hermano, no nos enfrentamos a la recreación artística de las 88 agrupaciones de estrellas que aparecen en la esfera celeste bajo el nombre de Constelaciones —título que seleccionó para esta serie—, sino a la compleja comunión del planeta que habitamos, como parte de ese universo, y los problemas más latientes del hombre de este tiempo, es decir, el estudio iconográfico y poético de lo personal y lo social, lo terrestre y lo cósmico, a través de un arte con un espacio contenido simbólico, cuyos antecedentes se remontan a la serie Huracanes (1989).

Constelaciones revela una nueva faceta en el complejo imaginario de Bejarano, en el inagotable desarrollo y transformación constante de su producción plástica, de su vida como hombre y como artista.

En estas obras (pinturas, instalaciones y esculto-pinturas) él combinó el empleo de la resina y la fibra de vidrio, la madera, los textiles y sus ya probados resultados en el uso de la pulpa de papel. Técnica e imágenes se fusionan para conformar el prodigio de estas novedosas obras, las cuales constituyen extraordinarios juego de tensiones entre diversas expresiones del arte, conexión entre el dibujo y el lenguaje del color, para configurar un perfil que también une lo físico y lo metafísico, y lo litúrgico con lo real maravilloso extraído de la vida misma.

Esa particular visión sobre la pintura y la fascinación por buscar nuevos materiales que posibiliten variedad de soluciones plásticas, le han permitido escudriñar otras dimensiones de la (su) realidad y del mundo, proyecto que prolonga sus ya antológicos trabajos sobre el equilibrio entre el ser y el no ser, entre el bien y el mal, entre lo conocido y lo desconocido… imaginería que encontró fértil y profusa continuidad en la serie Los ritos del silencio, en la cual comenzó a incursionar entre los años 2002 y 2003, como consecuencia de sus profusas derivaciones ideoestéticas en Imágenes en el tiempo (1998-2002), conjunto de piezas que propiciaron nuevos derroteros en su proyección artística, fundamentalmente en la fuerza del discurso pictotridimensional, cosmogónico y primigenio.

Bejarano establece toda una Constelación de ideas y narraciones pictográficas dentro de su individual espacio existencial, el cual también es parte del infinito. Y en esta muestra consolida la crítica analogía con los mundos humanos y la relación entre ellos, tema que comenzó a potenciar en sus exposiciones realizadas en el año 2006 bajos los títulos de Abismos (Museo Nacional de Bellas Artes) y Crepúsculos (Museo Ignacio Agramonte, de Camagüey). “Cada hombre carga con un mundo particular, lleno de incertidumbres y misterios, también de complejas relaciones”, me había dicho el genial artista.

Y asume ese empeño con la convicción de que en tanto explora sus propios medios expresivos, provoca en el espectador una suerte de encantamiento y misteriosa complicidad en el entendimiento (o interpretación) de la vida. Ejercicio pensado en términos de fidelidad a sí mismo y a lo que cree. Y él cree en el arte, no en las pecaminosas y retorcidas conductas humanas.

En las variables dimensiones de estas obras de marcado carácter matérico —seleccionadas entre diferentes grupos de piezas, con diferente realizaciones pero con similar propósito—, en su mayoría igualmente realizadas en formatos de sugerente simbolismo cósmico, emergen, además, configuraciones caprichosas, unas veces surgidas al azar y otras, provocadas por la perseverancia del acto creador, durante el cual el artífice va superponiendo capas de resinas y pigmentos, unas sobre otras, hasta alcanzar el vórtice. Materias vivas que, en conjunto, estructuran estas piezas cuyos discursos también se enriquecen de sí mismas, de su morfología orgánica, para integrarse como parábolas de la huella del hombre.

En esa serie encontramos un (otro) instante en la fértil e incesante creación de Bejarano, quien invita a transitar por los laberintos de las constelaciones de la (nuestra) vida y la naturaleza. Y propone reflexionar —y también disfrutar—, con ternura y espanto, mediante la crítica mirada de sus hábiles y testarudas proyecciones.

Tales presupuestos estéticos, espirituales, humanos…, no pudieran existir en un ser como el que pretenden calificar o denigrar a través de injuriosas mentiras los padres del “asediado” niño, junto con la despótica e inculta galerista nacida en la Isla y ahora “luchando” —a como sea— una destacada posición entre la sociedad miamense.

Mentes flotando V. Agustín Bejarano.
Mentes flotando V. Agustín Bejarano.

En las esferas que les he descrito está el verdadero Bejarano, el hombre, el amigo, el padre y esposo ejemplar, al amante de su cultura, de sus gentes… Así es este artífice de profundas ideas y nobles proyecciones, a quien hay que conocer para darse cuenta de su magnitud cívica y moral. Este es el artífice del cual les hablo, el que encontró un infernal camino hace algunos meses en Miami, adversidad que estoy convencido le servirá, como terrible escuela, para conocer mejor los prolíficos sentimientos y emociones del hombre, entre los que la maldad y el odio a veces, como ahora, toman protagonismo para también convertirse en parábolas de la huella del hombre … Eso, bien lo sabe él, es la vida, la enigmática existencia humana sobre la que ha recreado toda su iconografía desde los tiempos en que era un brioso estudiante de arte…

Por todo ello, querido Beja, tu vil sufrimiento ya debe llegar al fin. Dios, la justicia, la espiritualidad del mundo todo, no permitirán que yo vuelva a llorar ante una imagen tuya tan dolorosa como la que hace poco se hizo difundir en internet.

Estamos contigo, hermano, y con mi niña Aziyadé… Fe, fuerza y amor: la verdad pronto triunfará.

Jorge Rivas.

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01 Ago 2011

Quien se titula anónimo no tiene nombre, no tiene apellidos, por tanto no existe.

Escrito por: orisel el 01 Ago 2011 - URL Permanente

Escrito por Víctor Manuel Perera. Escultor. Cuba.

¿Conoce usted el significado de la palabra Anónimo?, es aquel personaje que se esconde tras UNA SOMBRA MALIGNA para a través de la publicación de un comentario dar una opinión o un criterio mal pensado, sin decir quién es, y crear falsas opiniones solo por Mezquindad, Rencor, Pobreza de Espíritu, Maldad,… con el claro objetivo de HACER DAÑO.
No hay que ser un experto en el Arte de la vida para darse cuenta de con qué intención vienen los comentarios que se vierten en el BLOG DE LAS MALDADES Y DE LOS ANÓNIMOS, TITULADO BEJARANO EL JUICIO, dedicado íntegramente a que esos anónimos se dediquen a decir mentiras a diestra y siniestra acerca del artista de la plástica AgustínBejarano y de quienes lo defienden.

Quien se titula ANÓNIMO no tiene nombre, no tiene apellidos, por tanto no existe. Hasta el aire que respiramos y no se ve, tiene un nombre, se le conoce; como a Dios que nadie lo ha visto y sabemos que está siempre presente guiando nuestros pasos, apoyándonos en nuestros sueños. ¿Por qué creemos en Dios? Porque tiene UN NOMBRE, porque sabemos que siempre nos da una señal de esperanza. DIOS, palabra poderosa para tantos en esta tierra.

Yo pregunto: ¿si te dijera que me llamo ANÓNIMO que opinión tendrías de mi?. De seguro pensarías lo mismo que pienso yo y que siempre se ha pensado de todos aquellos que tanto daño hacen bajo el seudónimo de ANÓNIMO pues se sabe que ocultan en sus acciones a escondidas malignos sentimientos: MEZQUINDAD, RENCORES, GRANDES DESILUSIONES, mucha pobreza de Espíritu, mucha envidia.

Si la gente que firma con la palabra ANÓNIMO supiera lo RIDÍCULA que se ve ante el lector, que sabe cuál es su mala intención para dar una opinión, no firmaran con la palabra Anónimo y firmarían con su nombre para por lo menos hacer más creíbles sus palabras.

Victor Manuel Perera y Agustín Bejarano.
Siempre que he comentado acerca de la situación por la que está pasando Agustín Bejarano ha sido siempre con el ánimo de hablar solo la pura verdad de una limpia amistad de más de 20 años, y me siento una persona privilegiada y un hombre afortunado por haberlo conocido.
Por esta y algunas otras razones la vida me hace el hombre más rico del mundo, esta es mi mayor riqueza, tengo una familia muy humilde, pero muy unida y de muy sanos sentimientos, tengo a mis padres vivos y con buena salud a pesar que ya cumplí 55 años y eso creo que en la vida es un privilegio y sé que tengo muy pocos Amigos que siempre tocaron la excelencia en cuanto a la demostración de amistad se refiere, quizás me sobren los dedos de la mano para contarlos, pero los que tengo son muy grandes amigos y entre ellos puedo contar muy especialmente con MI AMIGO AGUSTÍN BEJARANO.


Víctor Manuel Perera. El Guajiro del Cotorro.

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22 Jul 2011

Carta de André de Ubeda Delegado General de la Alianza Francesa de Cuba

Escrito por: orisel el 22 Jul 2011 - URL Permanente

Carta de André de Ubeda Delegado General de la Alianza Francesa de Cuba.
Escrito por André de Ubeda.
Delegado General de la Alianza Francesa de Cuba.
Conocí a Agustín Bejarano y a su esposa Aziyadé Ruiz hace ya algún tiempo y puedo asegurar que, desde entonces, he sostenido con ellos una cálida amistad basada en el respeto. Mi primer encuentro con ellos ocurrió al segundo año de mi estancia en Cuba, como delegado general de la Alianza Francesa y a propósito de las diversas actividades culturales que promueve la institución que represento. Como parte de la Semana de la Francofonía, invitamos al músico y compositor francés Miqueu Montanaro y su grupo, así como a su esposa Niké Nagy, pintora francesa de origen húngaro, quienes ofrecen un espectáculo conjunto de música y pintura. Era necesario encontrar un taller para que Niké pudiera trabajar durante su estancia en Cuba y Rosario Parodi sugirió contactar a Aziyadé, quien de inmediato no solo cedió su taller, sino que se convirtió en la anfitriona perfecta de Niké, a quien ofreció desinteresadamente toda la ayuda necesaria, superando nuestras más ambiciosas expectativas.
La disposición altruista de Aziyadé y Bejarano no ha hecho más que confirmarse con el tiempo y ambos han devenido imprescindibles colaboradores de la Alianza Francesa de Cuba: siempre solícitos, siempre desinteresados, siempre dispuestos a colaborar en lo que fuera necesario. Desde que los conocí, he tenido la oportunidad de visitarlos varias veces en su casa e invitarlos a la mía, y siempre he podido constatar el clima de armonía familiar, entre ellos y con sus hijos, así como con los padres de Aziyadé, Toña y Juan.
En las muchas reuniones y encuentros que he sostenido con artistas e intelectuales, tanto cubanos como de otros países, he podido constatar, invariablemente, el respeto, el aprecio y la admiración que sienten por Agustín Bejarano y por su obra, de un profundo sentido humanista y una calidad artística que resistirán la prueba del tiempo.
No albergo duda alguna de que los cargos contra Agustín Bejarano son falsos y de que, más
temprano que tarde, la injusticia será derrotada y él podrá regresar con la frente en alto al seno de su familia y junto a sus hijos, que tanto lo necesitan.
André de Ubeda. Delegado General de la Alianza Francesa de Cuba.

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