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El blog de Paco Nadal

13 Oct 2008

paco-nadal - 13 Oct 2008 -

Pon un toro en tu camino

¿Qué harías si estás solo, a 1.300 metros de altitud, en medio de montañas peladas, a tres horas del pueblo más cercano y un toro negro se pone en mitad de tu Camino? ¿Correr (¿hacia dónde?), ¿chillar?, ¿pedir el comodín del público? ¿llamar a José Tomás?

Son cosas que ocurren en el Camino. En este del Norte nunca me había pasado (la foto es de la variante de Hospitales, que va de Tineo al Puerto del Palo, la zona más alta, despoblada y peligrosa en invierno del Camino del Norte; me encontré una manada de vacas y toros pastando libremente).

Pero en la Vía de la Plata, la ruta jacobea que sube desde Sevilla hasta Santiago, es frecuente verse de repente solo en una dehesa salamantina, rodeado de toros negros y amenazantes, con unos cuernos que así, de cerca, parecen mucho más grandes que en TV.

Dicen que no atacan. Que no son bravos. Vale, pero, ¿y ellos (los toros) lo saben?

P.D.: Seguro que alguno dirá que vaya miedoso, que el toro tampoco era tan grande. Ok. Pero es que el padre (el de la foto chica) estaba al lado, mirando lo que hacía el retoño. Amor de familia.

11 Oct 2008

paco-nadal - 11 Oct 2008 -

La nostalgia de las tiendas-bar

Hola a todos/s las que aún no os habéis cansado de hacer este Camino de Santiago, aunque sea virtual. He estado un par de días sin encontrar conexión a internet, por eso no he refrescado el diario. Y es que estoy cruzando ahora lo más profundo de la Asturias profunda.

Voy por el Camino Primitivo, el ramal que une Oviedo con Santiago de Compostela a través de Pola de Allande, Grandas de Salime y Lugo por el interior de la Cordillera Cantábrica. A veces me acuerdo de los atascos mañaneros en Madrid y me pregunto si esto que ahora atravieso es el mismo país.

Porque aquí el tiempo se detuvo hace mucho tiempo. Es increíble. Verlo para creerlo. Montañas y más montañas, bosques de robles y avellanos, aldeas de piedra donde parece que nunca hay nadie (creo que es que nunca hay nadie), vacas, silencio (mucho silencio) y una población envejecida, sin jóvenes ni niños. Como en una novela de ciencia-ficción. La última generación que habitará y cuidará estas tierras y estos pastos. Cuando estos viejos mueran, esta zona de España quedará despoblada.

Hay muchas cosas entrañables en este interior de la montaña asturiana, a solo unos kilómetros físicos de la atestada y turística zona costera, pero a años-luz emocionales de ella. Por ejemplo, los bares-tienda, instituciones de la vida rural del norte de España donde se vendía de todo, desde pan a tornillos. Son pequeñas tiendas, de las que había dos o tres en cada pueblo, con anaqueles aún de madera, mostrador de mármol, una báscula antigua y toda la esencia de los ultramarinos de antaño.

Se les podría considerar precursoras del Corte Inglés, porque venden de todo: desde latas de conserva a martillos y púas, pasando por zapatos, papel higiénico, ropa de cama, calzoncillos y bragas, verduras, revistas o semillas para el campo. Eran el centro de reunión social, el bar donde ir a tomar un vino al terminar las faenas en el campo o con las vacas y el punto de información de la aburrida cotidianeidad aldeana, en las que se jugaba al dominó y se exponían desde los bandos municipales a las esquelas. Poco a poco van desapareciendo, al mismo ritmo que mueren de puro viejo sus dueños. Es la tercera vez que hago este Camino, y cada vez que vengo compruebo con desazón que ha cerrado alguna de ellas.

¡Cuanto dinero público se gasta en crear museos etnográficos donde ya no hay nada que museizar! Mientras que cada una de estas tiendas-bar es un museo vivo de nuestra historia reciente que merecería la pena conservar.

(por cierto, la foto en B/N es histórica, pero os juro que algunas de las tiendas-bar que aún quedan están exactamente igual; sin la señora de luto, claro)

08 Oct 2008

paco-nadal - 08 Oct 2008 -

El día a día en el Camino

Carmen me pregunta en un comentario por las etapas, por el día a día de alguien que va haciendo el Camino. Y entonces caigo en que, como llevo un montón de años haciendo “caminos”, a veces se me olvida que no todo el mundo sabe de qué hablamos. Procede pues un poco de background (y un mapa para visualizarlo más fácil) aunque ya lleve la mitad del recorrido.

El Camino de Santiago del Norte, la segunda ruta jacobea con más afluencia de peregrinos (la primera es por supuesto el Camino Francés) comienza en Irún (Guipúzcoa) junto a la frontera francesa. Durante los primeros 446 kilómetros es un camino único que discurre por las provincias de Guipúzcoa, Vizcaya, Cantabria y Asturias, siempre pegado al mar, uno de sus mayores atractivos. Pero a la salida de Villaviciosa (Asturias) se divide en dos ramales: el Camino Primitivo se mete hacia el interior, por Oviedo y Lugo. El Camino de la Costa sigue pegado al mar por Gijón, Oviedo y Ribadeo y luego enfila al interior de Galicia por Mondoñedo.

Por la primera de estas variantes hay 798 kilómetros hasta Compostela. Por la segunda, 819 kilómetros. Cada uno lo puede empezar donde quiera y al ritmo que quiera. Lo único que te pedirán en Santiago para darte la Compostela (la acreditación oficial de que has hecho la peregrinación) es que hayas completado los últimos 100 kilómetros a pie o 200 en bicicleta.

Si se acepta un caminante normal puede hacer entre 25 y 30 kilómetros diarios de media, lo normal es emplear unas 32 jornadas en llegar a Santiago ¡32 días caminando, casi nada! Por eso siempre digo que esta es una experiencia que te cambiará la vida.

En bici puedes hacer entre 75 y 100 kilómetros al día. Hay machacas del pedal que se ventilan el Camino en poco más de una semana. Soberana gilipollez. Esto no es una carrera ni hay premio al más rápido. Aquí más que nunca la aventura es el viaje en sí, disfrutar del momento, y no llegar a Santiago.

Yo, como voy trabajando (actualizando una guía del Camino) me paro en cada bar, en cada albergue, en cada cruce y en cada aldea para comprobar datos o tomar fotos y no hago más de 40 o 50 kilómetros al día en bici. Ni prisa que tengo. El único que me espera es mi editor, que le sienta muy mal que no le cumpla los plazos de entrega.

¿Qué con quien me encuentro? En estas fechas y por este camino con poca gente (empieza a hacer frío y la lluvia embarra los caminos), pero sobre todo con jubilados centroeuropeos, muchos alemanes, muchos franceses, algún austriaco…. Y pocos españoles; nosotros como somos siempre tan clásicos lo hacemos todo en julio y agosto, que es cuando hace más calor, los precios son más elevados y está todo petado de gente. Pero ya se sabe, “Spain is different”.

06 Oct 2008

paco-nadal - 06 Oct 2008 -

El placer de viajar (lento) por Asturias

Viajar despacio, en bici o a pie, por Asturias es un gozo para los sentidos. No me extraña que el director de cine José Luis Garci ruede siempre todas su películas aquí porque según dice, en Asturias lo tiene todo.

Y es verdad. Hay mar, hay montaña, hay verde, hay playas solitarias, hay acantilados, hay niebla, hay bosque que se descuelga hasta la orilla del océano, hay nostalgia, hay misterio... y todo envuelto en una luz mágica.

Voy como en una nube y no quiero enrollarme demasiado. Prefiero que lo cuenten las imágenes. La de arriba es la iglesia de los Dolores, entre Barro y Niembro. La de abajo es la playa de San Antolín, en la desembocadura del río Bedón, poco antes de Naves.

El Camino de Santiago del Norte pasa junto a ambas. Solo hay que abrir los sentidos y dejarse llevar por las buenas vibraciones. ¡Esto es Asturias!

© Texto y fotos Paco Nadal

05 Oct 2008

paco-nadal - 05 Oct 2008 -

Los cubos de la memoria

Siguiendo el Camino de Santiago del Norte llego a Llanes (Asturias) y me voy directo al puerto a ver de nuevo "Los cubos de la memoria", la intervención que el pintor vasco Agustín Ibarrola hizo en los bloques de hormigón que cierran la escollera del puerto. Me parece una de sus obras más originales, tanto o más que la del bosque pintado de Oma.

Cuentan que Antonio Trevín, el alcalde de Llanes, invitó a Ibarrola ha realizar una de sus actuaciones sobre el paisaje en el municipio. Quería que pintara un mural en la pared de hormigón que cierra el puerto. Pero al llegar, Ibarrola se quedó pensativo unos segundos y dijo, “El muro no, Antonio; los cubos, lo que hay que pintar son los cubos”.

Es sencillamente genial. Siempre que vengo a Llanes vuelvo a visitarlo porque me parece una perfecta reinterpretación del paisaje. Una obra de arte capaz de transformar una fría dársena pesquera en el paisaje más colorido y atrevido del Cantábrico.

Durante dos fases, entre 2001 y 2002, Ibarrola y tres ayudantes, amados con centenares de kilos de pintura especial para barcos, iluminaron más de 300 caras de bloques de cemento con figuras geométricas, elementos abstractos, líneas de fuga y objetos reales hasta crear un decorado único lleno de interpretaciones, que no es un cuadro, ni una escultura, sino todo lo contrario. Los prismas, aristas y caras de los cubos de hormigón sirven de lienzo para crear lo que Ibarrola definió como “arte público en el más amplio sentido de la expresión”. Vista de lejos, la intervención asombra por el destello de colores vivos que emergen entre los azules clásicos de un paisaje marino.

Vista de cerca, desde el paseo marítimo al que el público puede acceder a diario y de forma gratuita, se aprecia la osadía del septuagenario pintor, que tuvo que utilizar un entramado de andamios y arneses de escalada para evolucionar entre un caos de bloques donde no existe la línea horizontal, solo planos inclinados en los que el genio de Ibarrola supo plasmar tres tipos de memoria: la del arte, la del artista y la del territorio.

01 Oct 2008

paco-nadal - 01 Oct 2008 -

En Santillana del Mar

He llegado a Santillana del Mar, uno de los pueblos más bonitos y mejor conservados de España. El Camino del Norte ha pasado siempre por aquí y de hecho en el medievo hubo junto a su famosa Colegiata un hospital para pobres y peregrinos (que por aquella época venía a significar casi lo mismo).

Un chico austriaco que va haciendo también el camino y con el que he coincidido a la llegada ha alucinado al entrar a Santillana. Me ha dicho que no podía imaginar que existiera un lugar como éste. Y es que Santillana no deja impasible a nadie. Ha sido objeto de todos los calificativos y comentarios a los que una villa puede aspirar. Desde “el pueblo más bello de España”, como la definió el personaje de uno de los libros de Jean-Paul Sartre, a “villa de encantadora fisonomía arcaica”, en palabras de Emilia Pardo Bazán.

Para quienes no la conocéis, es un pequeño pueblo en la comunidad autónoma de Cantabria tan compacto y tan bien conservado que es difícil encontrar un elemento arquitectónico que desentone entre sus muchas casonas nobles, palacios, iglesias y balcones atestados de geranios. Todo en piedra, mucha piedra.

Pero claro, como le pasa a todos estos pueblos tan turísticos, ha terminado por convertirse en una especie de parque temático, en un museo dedicado al turismo donde parece que no vive nadie. Todos los bajos y locales comerciales albergan un negocio del ramo: restaurantes, hoteles, posadas, tiendas de souvenirs... Y siempre con una riada perpetua de visitantes deambulando por sus calles empedradas. El bosque no te deja ver los árboles.

Mi consejo: volver a Santillana por la noche, después de cenar. No hay nadie en la calle. Te sientas en el lavadero público que hay frente a la Colegiata mientras escuchas el rumor del agua y te recreas con toda una auténtica villa cántabra de pura piedra para ti solo. Sin nadie que interrumpa la escena. Un regalo para los sentidos

30 Sep 2008

paco-nadal - 30 Sep 2008 -

De barcas y barqueros

Una de las cosas que más me gustan del Camino de Santiago del Norte es que aún hay que atravesar rías en barca, como hacían los antiguos peregrinos medievales. Solo que ahora es algo fácil y asequible (quien no lleva un par de euros en el bolsillo) mientras que para aquellos caminantes de hace siglos era todo un problema porque generalmente iban más tiesos de dinero que Carpanta.


A veces tenían que dar un rodeo de varios kilómetros tierra adentro en busca de un puente o aguantar los timos y engaños que les pegaban los barqueros, que se encontraban entre los sujetos más temibles por los peregrinos de entonces, junto con los bodegueros que aguaban el vino y los posaderos que les daban las peores habitaciones o les estafaban en el precio (bueno, eso sigue pasando ahora, que la picaresca es universal y no tiene época; la diferencia es que antes no te podías quejar en la oficina del consumidor o en un foro de internet).

La de la foto es una “pedreñera”, las barcas que cruzan desde Somo hasta Santander y que permiten hoy igual que hace varios siglos salvar la bahía evitando dar un rodeo de casi una jornada a pie. Otra muy entrañable es la barca que cruza la ría de Pasajes desde Pasajes de San Juan a Pasajes de San Pedro, en Guipúzcoa, el último transbordador de Euskadi.

Para los amantes de la historia, una curiosidad: en la ría de Suances, que viene después de Santander, hubo durante mucho tiempo otra barca propiedad de una familia hidalga de apellido Calderón. Eran conocidos como los Calderón de la Barca, uno de cuyos miembros, Pedro, llegó a ser el mejor dramaturgo español del siglo XVII.

Cosas (maravillosas) del Camino.

28 Sep 2008

paco-nadal - 28 Sep 2008 -

¡Esto es un playazo!

Tras atravesar Euskadi, el Camino de Santiago del Norte entra en Cantabria. Y la costa se suaviza. Las rías y acantilados de Guipúzcoa y Vizcaya dejan paso a algunas de las mejores playas del litoral cantábrico. Solo tenéis que ver la que tengo detrás de mi. Es Langre, entre Galizano y Somo. Una pasada de playa sobre todo si, como me pasó a mi, llegas un día de septiembre, fuera de la temporada veraniega, con un sol radiante y una buena temperatura, pero sin apenas bañistas. Solo unos cuantos pirados del surf aprovechando las olas y toda la radiante naturaleza cántabra para ti solito.

La verdad es que el Camino oficial no pasa por aquí. Va desde Galizano directo a Somo (donde se toma la barca para cruzar la bahía de Santander) por un carril bici. Pero me habían hablado de esta alternativa por Langre, que da un pequeño rodeo para llegar al mismo sitio pero es mucho más gratificante y me metí por aquí para incluir esta variante en la próxima edición de la guía. Desde luego si el tiempo es bueno y no vas muy cansado, merece la pena.

Ha sido uno de esos momentos de júbilo del Camino, cuando agradeces viajar solo, con el viento de cara y respirando aire cargado de salitre y yodo. Quien piense que una peregrinación a Santiago es tan solo un tema religioso, anda errado. Es una maravillosa introspección en ti mismo, un viaje interior a lo más profundo de tu ser por paisajes tan fascinantes como éste. Y si lo haces en soledad, es doblemente gratificante.

Hay muchas más playas soberbias en el tramo que va desde el límite de Vizcaya hasta la bahía de Santander: Berria (la de la foto pequeña), Laredo, Santoña, Noja.... Un deleite siempre, pero aún más si las atraviesas fuera de las masificaciones del verano. © texto y fotos Paco Nadal

26 Sep 2008

paco-nadal - 26 Sep 2008 -

Chinches en el Camino

Este año la palabra maldita en el camino es.... ¡chinches!. Hay chinces en muchos albergues. Y la gente anda escamada. Probablemente los ha habido siempre (visto el grado de limpieza de algunos alojamientos para peregerinos, no me extraña). El otro día pasé por el de Puntarrón de Guriezo (Cantabria) y tenía unos colchones tan negros y tan mugrientos que hubiera preferido pasar la noche de pie y con agujas clavadas en el cuerpo como un faquir antes que tumbarme allí (me estoy haciendo muy mayor para estas cosas).

Lo que pasa es que hace unos meses un medio de comunicación de Navarra sacó a la luz el problema y desde entonces la voz se ha corrido (con perdón) como la pólvora. Por aquí, por el Camino del Norte, ya me he encontrado con un par de albergues que han tenido que cerrar unos días para fumigar y otros muchos que han redoblado las medidas de limpieza e higiene para evitar la plaga. Pero parece ser que en el Camino Francés el problema es gordo.

Para quienes no estéis muy puestos en el tema, los albergues de peregrinos son los depositarios de esa famosa hospitalidad que existió en el camino medieval y los que de verdad hace diferente a las rutas jacobeas de cualquier otra ruta senderista.

Son alojamientos sencillos (un colchón, un techo y una ducha de agua caliente), a veces propiedad municipal, otras de la iglesia, aunque últimamente están proliferando los particulares que funciona como un negocio, en los que solo pueden pernoctar los peregrinos que vayan a Compostela a pie, en bici o a caballo y con su correspondiente credencial de peregrino, una especie de carné en el que se les va sellando en los diferentes albergues para autentificar su paso y evitar el gorroneo y la picaresca. Por la tarde se llenan de gente de todas las condiciones, edades y nacionalidades que comparten sus alegrías y sus penas y se cuentan como de grande es su ampolla o cuanto han sufrido para llegar hasta allí. Y eso le da un ambiente muy especial a la peregrinación.

En un principio, ya que era un rollito hospitalario, pedían solo un donativo voluntario, unas 500 pesetas de antes o 3 euros de ahora. Por increíble que parezca, casi nadie dejaba nada. Y si alguién dejaba, luego venían otros y se lo llevaban. Rinconete y Cortadillo viven aún en este país.

Recuerdo que cuando empecé a frecuentar el Camino, en un albergue de la Rioja el cura tenia una hucha instalada a la entrada con un cartel que ponia "Peregrino, deja lo que puedas, toma lo que necesites". Se llevaron hasta la hucha, me dijo luego el cura.

Total, que ahora se cobra una cantidad entre 3 y 6 euros. Eso, en los que hay un hospitalero, una persona responsable al cargo. En estos suele haber un cierto grado de limpieza y control y la lejía pasa de vez en cuando por paredes y suelos. Pero hay otros muchos que no tienen vigilancia; simplemente se pide la llave en un bar, entras, duermes, haces lo que te de la gana, y al día siguiente casi todo el mundo se larga como ha venido, sin molestarse en pasar una escoba. Terreno abonado para los chinches. O para las siete plagas de Egipto, visto como estan algunos.

(Por cierto, el de la foto, que está a la entrada de Pamplona, es uno de los que suelen estar muy limpios. Para que no se mosqueen)

25 Sep 2008

paco-nadal - 25 Sep 2008 -

Mañana de domingo (soleada) en Bilbao

La segunda ciudad por la que traviesa el Camino de Santiago del Norte es Bilbao. Tengo la suerte de llegar un domingo por la mañana. Un domingo radiante de final de verano inundado por un sol que calienta pero sin llamar la atención, un sol bonancible que incita a disfrutar de la vida. La ría está llena de familias, de paseantes de todas las edades, de gente tomando el aperitivo en las terrazas, de jóvenes y no tan jóvenes en bicicleta, de turistas…. En las calles del casco viejo un gentío atesta los bares de pintxos. Es el puro deleite de la existencia al aire libre. El gozo de la ciudad reinventada, de la ciudad que volvió a nacer gracias a un museo. La urgencia por aprovechar los últimos rayos de sol ante la inminencia del invierno.


¡Quién ha visto Bilbao hace 20 años y quién la ve ahora! Una ciudad gris, anodina, fea…. nadie podría imaginar que un plan perfectamente organizado la transformaría de patito feo en cisne elegante.

Porque todo esto que ahora es el nuevo Bilbao corresponde a un proyecto a muy largo plazo ideado y perfectamente programado durante el gobierno del lendahakari Ardanza. Nos los contaban él mismo hace unos meses cuando fuimos a hacer el programa de Hoy por Hoy de la SER en el Guggenheim de Bilbao. Las cifras para traer el museo aquí, y con ello reconvertir toda la zona portuaria e industrial de la ría en zonas verdes y peatonales, eran astronómicas y la apuesta, muy arriesgada. Pero no se lo pensaron dos veces. Era la única manera de transformar una ciudad que no tenía solución. Y el resultado a la vista está.

Ir a pasar un fin de semana a Bilbao, a ver el Guggenheim, pero también a pasear por la ría, a comer en la barra de un bar de las siete calles, a disfrutar de una obra en el teatro Arriaga, a ver la basílica de Begoña… es los más “in” que te puedas imaginar. ¡Quién se lo hubiera dicho a la pobre y gris Bilbao! A veces habría que dedicarles un monumento a los políticos cuyas miras van más allá de las siguientes elecciones.

(Por cierto, sigue sin haber albergue de peregrinos estable en Bilbao. En julio y agosto dejan dormir en un colegio de Basurto, pero el resto del año o vas al albergue juvenil o a un hotel. Las grandes ciudades siguen siendo inhóspitas para los viajeros a Compostela)

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Sobre este blog

El blog de Paco Nadal

Paco Nadal es licenciado en Ciencias Químicas y Master en Periodismo por la Fundación El País/Universidad Autónoma de Madrid. Escritor, periodista, fotógrafo, director y guionista de documentales y sobre todo, culo de mal asiento desde que tiene uso de razón. Su estado natural es el perpetuo movimiento y cuando no está de viaje, suele enfermar. Colaborador habitual del suplemento El Viajero, de El País, y del programa Hoy por Hoy, de la Cadena Ser, escribe también con asiduidad en las principales revistas de viaje (Lonely Planet. National Geographic, Altair...).

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