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El blog de Paco Nadal

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paco-nadal - 07 Jul 2009 -

La Cruz de Fierro

Acabo de pasar por el lugar más emblemático del Camino Francés: la Cruz de Fierro. Se trata de una sencilla cruz colocada sobre un gran mástil de madera en un cerro de los Montes de León, entre Astorga y Ponferrada. Es un el lugar más elevado por el que transita el Camino Francés (casi 1.500 metros) y un punto cargado de historia pues se cree que ya hubo aquí un altar romano dedicado a Mercurio, dios de los camino. A base de depositar una piedra en el milladoiro que sirve de base al crucero para pedir protección en el viaje -costumbre que ya cumplían los segadores gallegos que iban a trabajar a Castilla a través de este puerto-, los peregrinos han conseguido dejar el lugar limpio de cantos. Por desgracia, ante la ausencia de piedras, en los últimos años se ha puesto de moda dejar cualquier cosa, desde una bota sucia a un paquete de cigarrillos. Una verdadera pena, porque la base del crucero se llena a veces de cachivaches que incitan a pensar más en una romería iconoclasta que en el verdadero espíritu de la peregrinación.

Aun así, me pregunto: ¿qué impulsa al ser humano a creer en los símbolos? ¿cumplir las tradiciones nos ayuda a integrarnos en el grupo? ¿existen de verdad lugares cargados de energía que nos incitan a cumplir con un rito concreto?¿o es solo una pose, una moda?

paco-nadal - 06 Jul 2009 -

Todo vale para llegar a Santiago

El Camino de Santiago Francés entra en una nueva temporada alta. Desde luego, el momento menos recomendable para andar por estas estepas castellanas y leonesas es en julio y agosto, porque "la caló" funde las neuronas. Pero como los españoles solo tenemos o solo sabemos coger vacaciones en julio y agosto... pues ocurre eso: que es temporada alta, al menos para el peregrino nacional, cuando menos debería de serlo. Los jubilados centroeuropeos, que son más listos (aunque solo sea por viejos), vienen en masa en mayo y junio, época mucho más bonancible. Pero claro, si algo les sobra a ellos es tiempo. Para eso son jubilados.

El caso es que estos días los caminos a Santiago están atestados de gente, lo que me está viniendo muy bien para hacer fotos. Gente de toda edad y condición capaz de soportar semejante penitencia por motivos variopintos: unos lo hacen por fe, otros por deporte, otros por turismo, o por experimentar algo diferente. Excusas todas igual de válidas y loables, al menos para mi, aunque no para la Iglesia, que ahora solo te da la compostela oficial (el documento que acredita tu peregrinación) si la has hecho "bajo pietatis causa".

Gente además que inventa las más peregrinas (y nunca mejor dicho) formas de llevar la mochila y hacer más soportable el peso. El del burro venía a pie desde Italia. El de las parihuelas metálicas es un suizo que salió de Le Puy, en Francia. Mil maneras (y mil causas) para llegar a Santiago. Y todas encomiables (aunque la pietatis no sea la causa) .

paco-nadal - 03 Jul 2009 -

Personas, personajes, personajillos

Una de las peculiaridades que diferencia al Camino de Santiago de cualquier otra rutas senderista es su capacidad para atraer personajes curiosos en torno a él.

Templarios, anacoretas, gente que se entrega a los demás, caraduras, buscavidas, humanistas, idealistas, piadosos, pícaros... la ruta jacobea es como un imán para personalidades "especiales".

El Camino no sería lo mismo sin gente como Tomás, el hospitalero de Manjarín; el cura de San Juan de Ortega; el Jato de Villafranca del Bierzo; el showman del bar de Reliegos (el de la foto); el peregrino Marcelino, de La Grajera, en Logroño; Pablito el de las varas, de Ázqueta. Y otros muchos que ya no están, como Resti, el de Castrojeriz (que lo ha dejado) o Felisa, la que contaba peregrinos con palotes, ya que no sabía escribir, a la entrada de Logroño (que murió).

Hay gente que da su tiempo por los demás. Otros que aprovechan para hacer caja. Algunos que no encuentran su hueco en la vida real y aquí se construyen un personaje. Otros que aspiran a resucitar a los templarios. Unos incitan a la ternura; otros a la admiración, algunos (los menos), suscitan rechazo. Pero esa es la grandeza del camino de Santiago. Hay sitio para todos. Y no sobra nadie.

(Sigo en el Camino, haciendo fotos. Hace un calor de muerte. No se como algunos no caen fulminados con sus mochilones bajo este sol de justicia que derrite los páramos de Castilla. Entiendo que si llegan vivos a Santiago les perdonen los pecados. ¡Qué menos! Lo que deberían es hacerles un monumento, pobres)

PD: no te preocupes, ET, porque no te gusten los post del Camino. La semana que viene me voy a otro viaje largo; a un sitio my distinto a Groenlandia. A ver si ese "te pone más".

paco-nadal - 02 Jul 2009 -

De nuevo en el Camino

El titular podría parecer el de una canción de Alberto Cortez. Pero no. Es que estoy otra vez en el Camino de Santiago (tengo ya más indulgencas plenarias ganadas que pecados puedo cometer en esta vida y en otra que me regalaran; como no creo en la Resurrección estoy por venderlas, como los puntos del carné, por internet).

Aunque advierto que esta vez no voy de peregrino clásico. Este año vamos a cambiar las fotos de la guía de "El Camino de Santiago Francés a pie" y estoy haciendo un nuevo reportaje fotográfico; viajo en coche.

Cada vez que vuelvo me sorprende más el cambio que ha dado este Camino Francés. Cuando lo hice por primera vez, en 1993, era difícil encontrar un teléfono público en muchas aldeas y había tramos larguisismos sin refugio ni acogida alguna para los peregrinos, sobre todo en invierno. Ahora en pueblos de nombres pintorescos y dos docenas de habitantes, como Terradillos de Templarios, o en aldeas perdidas de Galicia donde hay más ánimas que gente viva existen dos, tres y hasta cuatro albergues, media docena de bares y restauranes, tiendas y ciber cafés.

La mercantillización del Camino ha sido brutal. Todo el que tenía un terreno, una cochera, una cuadra o un chamizo al pie de la ruta jacoeba se ha inventado un negocio para dar servicios (y a veces, sablazos) a los peregrinos. Aunque en el fondo, no es nada nuevo. Como me decía el hospitalero de uno de los albergues, ya en la Edad Media éste era un camino de peregrinación pero también de comercio y de picaresca. Y ahora que ha vuelto a renacer, vuelve a ser lo mismo. El razonamiento es bueno. Solo que yo veo cada vez más picaresca y menos hospitalidad.

(la foto está hecha en el tramo que va de Hornillos del Camino a Hontanas, en la provincia de Burgos)

paco-nadal - 13 Oct 2008 -

Pon un toro en tu camino

¿Qué harías si estás solo, a 1.300 metros de altitud, en medio de montañas peladas, a tres horas del pueblo más cercano y un toro negro se pone en mitad de tu Camino? ¿Correr (¿hacia dónde?), ¿chillar?, ¿pedir el comodín del público? ¿llamar a José Tomás?

Son cosas que ocurren en el Camino. En este del Norte nunca me había pasado (la foto es de la variante de Hospitales, que va de Tineo al Puerto del Palo, la zona más alta, despoblada y peligrosa en invierno del Camino del Norte; me encontré una manada de vacas y toros pastando libremente).

Pero en la Vía de la Plata, la ruta jacobea que sube desde Sevilla hasta Santiago, es frecuente verse de repente solo en una dehesa salamantina, rodeado de toros negros y amenazantes, con unos cuernos que así, de cerca, parecen mucho más grandes que en TV.

Dicen que no atacan. Que no son bravos. Vale, pero, ¿y ellos (los toros) lo saben?

P.D.: Seguro que alguno dirá que vaya miedoso, que el toro tampoco era tan grande. Ok. Pero es que el padre (el de la foto chica) estaba al lado, mirando lo que hacía el retoño. Amor de familia.

paco-nadal - 08 Oct 2008 -

El día a día en el Camino

Carmen me pregunta en un comentario por las etapas, por el día a día de alguien que va haciendo el Camino. Y entonces caigo en que, como llevo un montón de años haciendo “caminos”, a veces se me olvida que no todo el mundo sabe de qué hablamos. Procede pues un poco de background (y un mapa para visualizarlo más fácil) aunque ya lleve la mitad del recorrido.

El Camino de Santiago del Norte, la segunda ruta jacobea con más afluencia de peregrinos (la primera es por supuesto el Camino Francés) comienza en Irún (Guipúzcoa) junto a la frontera francesa. Durante los primeros 446 kilómetros es un camino único que discurre por las provincias de Guipúzcoa, Vizcaya, Cantabria y Asturias, siempre pegado al mar, uno de sus mayores atractivos. Pero a la salida de Villaviciosa (Asturias) se divide en dos ramales: el Camino Primitivo se mete hacia el interior, por Oviedo y Lugo. El Camino de la Costa sigue pegado al mar por Gijón, Oviedo y Ribadeo y luego enfila al interior de Galicia por Mondoñedo.

Por la primera de estas variantes hay 798 kilómetros hasta Compostela. Por la segunda, 819 kilómetros. Cada uno lo puede empezar donde quiera y al ritmo que quiera. Lo único que te pedirán en Santiago para darte la Compostela (la acreditación oficial de que has hecho la peregrinación) es que hayas completado los últimos 100 kilómetros a pie o 200 en bicicleta.

Si se acepta un caminante normal puede hacer entre 25 y 30 kilómetros diarios de media, lo normal es emplear unas 32 jornadas en llegar a Santiago ¡32 días caminando, casi nada! Por eso siempre digo que esta es una experiencia que te cambiará la vida.

En bici puedes hacer entre 75 y 100 kilómetros al día. Hay machacas del pedal que se ventilan el Camino en poco más de una semana. Soberana gilipollez. Esto no es una carrera ni hay premio al más rápido. Aquí más que nunca la aventura es el viaje en sí, disfrutar del momento, y no llegar a Santiago.

Yo, como voy trabajando (actualizando una guía del Camino) me paro en cada bar, en cada albergue, en cada cruce y en cada aldea para comprobar datos o tomar fotos y no hago más de 40 o 50 kilómetros al día en bici. Ni prisa que tengo. El único que me espera es mi editor, que le sienta muy mal que no le cumpla los plazos de entrega.

¿Qué con quien me encuentro? En estas fechas y por este camino con poca gente (empieza a hacer frío y la lluvia embarra los caminos), pero sobre todo con jubilados centroeuropeos, muchos alemanes, muchos franceses, algún austriaco…. Y pocos españoles; nosotros como somos siempre tan clásicos lo hacemos todo en julio y agosto, que es cuando hace más calor, los precios son más elevados y está todo petado de gente. Pero ya se sabe, “Spain is different”.

paco-nadal - 30 Sep 2008 -

De barcas y barqueros

Una de las cosas que más me gustan del Camino de Santiago del Norte es que aún hay que atravesar rías en barca, como hacían los antiguos peregrinos medievales. Solo que ahora es algo fácil y asequible (quien no lleva un par de euros en el bolsillo) mientras que para aquellos caminantes de hace siglos era todo un problema porque generalmente iban más tiesos de dinero que Carpanta.


A veces tenían que dar un rodeo de varios kilómetros tierra adentro en busca de un puente o aguantar los timos y engaños que les pegaban los barqueros, que se encontraban entre los sujetos más temibles por los peregrinos de entonces, junto con los bodegueros que aguaban el vino y los posaderos que les daban las peores habitaciones o les estafaban en el precio (bueno, eso sigue pasando ahora, que la picaresca es universal y no tiene época; la diferencia es que antes no te podías quejar en la oficina del consumidor o en un foro de internet).

La de la foto es una “pedreñera”, las barcas que cruzan desde Somo hasta Santander y que permiten hoy igual que hace varios siglos salvar la bahía evitando dar un rodeo de casi una jornada a pie. Otra muy entrañable es la barca que cruza la ría de Pasajes desde Pasajes de San Juan a Pasajes de San Pedro, en Guipúzcoa, el último transbordador de Euskadi.

Para los amantes de la historia, una curiosidad: en la ría de Suances, que viene después de Santander, hubo durante mucho tiempo otra barca propiedad de una familia hidalga de apellido Calderón. Eran conocidos como los Calderón de la Barca, uno de cuyos miembros, Pedro, llegó a ser el mejor dramaturgo español del siglo XVII.

Cosas (maravillosas) del Camino.

paco-nadal - 28 Sep 2008 -

¡Esto es un playazo!

Tras atravesar Euskadi, el Camino de Santiago del Norte entra en Cantabria. Y la costa se suaviza. Las rías y acantilados de Guipúzcoa y Vizcaya dejan paso a algunas de las mejores playas del litoral cantábrico. Solo tenéis que ver la que tengo detrás de mi. Es Langre, entre Galizano y Somo. Una pasada de playa sobre todo si, como me pasó a mi, llegas un día de septiembre, fuera de la temporada veraniega, con un sol radiante y una buena temperatura, pero sin apenas bañistas. Solo unos cuantos pirados del surf aprovechando las olas y toda la radiante naturaleza cántabra para ti solito.

La verdad es que el Camino oficial no pasa por aquí. Va desde Galizano directo a Somo (donde se toma la barca para cruzar la bahía de Santander) por un carril bici. Pero me habían hablado de esta alternativa por Langre, que da un pequeño rodeo para llegar al mismo sitio pero es mucho más gratificante y me metí por aquí para incluir esta variante en la próxima edición de la guía. Desde luego si el tiempo es bueno y no vas muy cansado, merece la pena.

Ha sido uno de esos momentos de júbilo del Camino, cuando agradeces viajar solo, con el viento de cara y respirando aire cargado de salitre y yodo. Quien piense que una peregrinación a Santiago es tan solo un tema religioso, anda errado. Es una maravillosa introspección en ti mismo, un viaje interior a lo más profundo de tu ser por paisajes tan fascinantes como éste. Y si lo haces en soledad, es doblemente gratificante.

Hay muchas más playas soberbias en el tramo que va desde el límite de Vizcaya hasta la bahía de Santander: Berria (la de la foto pequeña), Laredo, Santoña, Noja.... Un deleite siempre, pero aún más si las atraviesas fuera de las masificaciones del verano. © texto y fotos Paco Nadal

paco-nadal - 26 Sep 2008 -

Chinches en el Camino

Este año la palabra maldita en el camino es.... ¡chinches!. Hay chinces en muchos albergues. Y la gente anda escamada. Probablemente los ha habido siempre (visto el grado de limpieza de algunos alojamientos para peregerinos, no me extraña). El otro día pasé por el de Puntarrón de Guriezo (Cantabria) y tenía unos colchones tan negros y tan mugrientos que hubiera preferido pasar la noche de pie y con agujas clavadas en el cuerpo como un faquir antes que tumbarme allí (me estoy haciendo muy mayor para estas cosas).

Lo que pasa es que hace unos meses un medio de comunicación de Navarra sacó a la luz el problema y desde entonces la voz se ha corrido (con perdón) como la pólvora. Por aquí, por el Camino del Norte, ya me he encontrado con un par de albergues que han tenido que cerrar unos días para fumigar y otros muchos que han redoblado las medidas de limpieza e higiene para evitar la plaga. Pero parece ser que en el Camino Francés el problema es gordo.

Para quienes no estéis muy puestos en el tema, los albergues de peregrinos son los depositarios de esa famosa hospitalidad que existió en el camino medieval y los que de verdad hace diferente a las rutas jacobeas de cualquier otra ruta senderista.

Son alojamientos sencillos (un colchón, un techo y una ducha de agua caliente), a veces propiedad municipal, otras de la iglesia, aunque últimamente están proliferando los particulares que funciona como un negocio, en los que solo pueden pernoctar los peregrinos que vayan a Compostela a pie, en bici o a caballo y con su correspondiente credencial de peregrino, una especie de carné en el que se les va sellando en los diferentes albergues para autentificar su paso y evitar el gorroneo y la picaresca. Por la tarde se llenan de gente de todas las condiciones, edades y nacionalidades que comparten sus alegrías y sus penas y se cuentan como de grande es su ampolla o cuanto han sufrido para llegar hasta allí. Y eso le da un ambiente muy especial a la peregrinación.

En un principio, ya que era un rollito hospitalario, pedían solo un donativo voluntario, unas 500 pesetas de antes o 3 euros de ahora. Por increíble que parezca, casi nadie dejaba nada. Y si alguién dejaba, luego venían otros y se lo llevaban. Rinconete y Cortadillo viven aún en este país.

Recuerdo que cuando empecé a frecuentar el Camino, en un albergue de la Rioja el cura tenia una hucha instalada a la entrada con un cartel que ponia "Peregrino, deja lo que puedas, toma lo que necesites". Se llevaron hasta la hucha, me dijo luego el cura.

Total, que ahora se cobra una cantidad entre 3 y 6 euros. Eso, en los que hay un hospitalero, una persona responsable al cargo. En estos suele haber un cierto grado de limpieza y control y la lejía pasa de vez en cuando por paredes y suelos. Pero hay otros muchos que no tienen vigilancia; simplemente se pide la llave en un bar, entras, duermes, haces lo que te de la gana, y al día siguiente casi todo el mundo se larga como ha venido, sin molestarse en pasar una escoba. Terreno abonado para los chinches. O para las siete plagas de Egipto, visto como estan algunos.

(Por cierto, el de la foto, que está a la entrada de Pamplona, es uno de los que suelen estar muy limpios. Para que no se mosqueen)

paco-nadal - 24 Sep 2008 -

El corazón verde de Euskadi

El Camino de Santiago del Norte atraviesa Euskadi de este a oeste por montes, valles y lugares de increíble belleza. Un mundo rural, bucólico, alejado de las principales vías de comunicación que solo se puede ver y sentir si vas a pie o en bici (como voy yo).

Los valles son de un verde intenso, casi insultante, cuidados al detalle, como si cada centímetro cuadrado del paisaje fuera parte importante de la escena. Aquí, un bosque de hayas; allá, un pinar de repoblación mezclado con robles; hacia la derecha, un caserío de piedras centenarias que pone una nota blanca en el verde monocromo de la escena; más allá, un rebaño de ovejas lanudas que parecen puntear como motas aleatorias la tersura de los prados…. La foto de arriba es de Olatz, una aldea perdida entre Mutriku y Markina, en el límite entre Guipúzoa y Vizcaya; la de abajo, de un lugar indeterminado antes de llegar a Gernika. Pero igual de encantadores hay cientos de rincones a lo largo del Camino de Santiago en el País Vasco.

Escenas sacadas de un cuento de Bernardo Atxaga o de un retrato costumbrista de Zuloaga (cuya casa-museo está a la entrada de Zumaia y por delante de la cula pasa el Camino de Santiago). Una Euskadi inalterada en el tiempo que muy poca gente conoce.

Pero no puedo quitarme de la cabeza mientras cruzo estos valles de ensueño que detrás de toda esta belleza vive latente la tragedia. Estos mismos paisajes cobijan a unos descerebrados asesinos que son capaces de matar por defender sus ideas políticas. Caminas por estos caseríos y parece que no pasara nada. Pero si pasa, aunque nadie hable, nadie mire, nadie comente.

Estoy en un bar lleno de gente mientras el telediario da la noticia del atentado con coche bomba en Ondarroa. Esta vez ni siquiera ha sido en el “Estado español” ni contra las “fuerzas represoras españolista”. Ha sido en el corazón de la Guipúzcoa mas abertazale y contra su propia policía autónoma. Los heridos son vascos, como los que están comiendo a mi alrededor. Pero nadie mira la tele. Nadie dice nada. La sociedad vasca sigue narcotizada y amedrentada por cuatro matones de barrio. Es mejor seguir tomando el zurito que significarse. Aunque en el fondo rabien de ira. Y les entiendo. Quizá si yo viviera aquí haría lo mismo. Seguiría tomando el zurito. No tengo madera de héroe.

Porque aunque muchas cosas están cambiando (por ejemplo, a la entrada de Zarautz el Ayuntamiento ha puesto un cartel de “Municipio sin pena de muerte, ETA no”, algo impensable hace unos años) en estos valles bucólicos, en estos prados de verde insultante hay que seguir siendo un héroe para enfrentarse a esos borrokas de mierda, pelo a lo macero y atuendo de todo a cien que solo entienden de violencia. El paraíso también tiene su lado negro. © texto y fotos Paco Nadal

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Sobre este blog

El blog de Paco Nadal

Paco Nadal es licenciado en Ciencias Químicas y Master en Periodismo por la Fundación El País/Universidad Autónoma de Madrid. Escritor, periodista, fotógrafo, director y guionista de documentales y sobre todo, culo de mal asiento desde que tiene uso de razón. Su estado natural es el perpetuo movimiento y cuando no está de viaje, suele enfermar. Colaborador habitual del suplemento El Viajero, de El País, y del programa Hoy por Hoy, de la Cadena Ser, escribe también con asiduidad en las principales revistas de viaje (Lonely Planet. National Geographic, Altair...).

paconadalsl@gmail.com

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