¡Esto se acaba!
Estoy ya cerca de Melide, la población donde el Camino del Norte se une al Camino Francés, la ruta jacobea más importante y famosa, la que entra por Roncesvalles y pasa por Pamplona, Logroño, Burgos y León. Desde allí queda un día en bici (o dos a pie) hasta Santiago.
Eso significa que mañana se acaba la soledad, los silencios, la escases de servicios para el peregrino y los tramos intimistas, como estos que veis en las dos fotos superiores. Aunque ahora, a mediados de octubre no pasa tanta gente como en verano, el Camino Francés es la romería del Rocío comparado con este del Norte por el que vengo. Su fama ha crecido como la espuma y está muriendo un poco de éxito. Un pueblo como Foncebadón, en los Montes de León, que la primera vez que pasé haciendo ese Camino en el 94 estaba abandonado y en ruinas, tiene ahora un restaurante de lujo, un hotel y dos albergues de peregrinos. Un buen día de verano es fácil ver 100 personas haciendo cola ante el albergue de Melide a las 10 de la mañana para conseguir una cama. Una locura. Mientras que por el camino del Norte y más en estas fechas, hay jornadas en las que no te encuentras a nadie por la ruta.
Os dejo también una foto de un cabeceiro, una especie de canasto gigante hecho con palos trenzados y techado con paja que en zonas de Galicia se usa para guardar el maiz. Este lo había hecho un señor mayor en la puerta de su casa a imitación de los antiguos "para conservar las tradiciones", según me dijo. Cuando le pregunté si le podía hacer una foto, puso cara seria y me contesto: "Bueno, si no va a traerme ningún problema". Gente desconfiada esta del campo.
Cementerios que son obras de arte, como estos que veo al paso del Camino de Santiago del Norte, en su variante por la costa. Cementerios neogóticos, como el de San Xoan de Alba (el de la foto de arriba) o el de Goiriz (el de abajo) donde a uno no le importaría pasar el resto de la eternidad. Cerca de los tuyos... y a resguardo de un mal viento. 

Este es el último post que escribó desde Asturias porque ya he llegado a
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Carmen me pregunta en un comentario por las etapas, por el día a día de alguien que va haciendo el Camino. Y entonces caigo en que, como llevo un montón de años haciendo “caminos”, a veces se me olvida que no todo el mundo sabe de qué hablamos. Procede pues un poco de background (y un mapa para visualizarlo más fácil) aunque ya lleve la mitad del recorrido.
Si se acepta un caminante normal puede hacer entre 25 y 30 kilómetros diarios de media, lo normal es emplear unas 32 jornadas en llegar a Santiago ¡32 días caminando, casi nada! Por eso siempre digo que esta es una experiencia que te cambiará la vida.