Un blanco optimista
Lo bueno de la mala suerte es que no dura siempre. Por fin se ha ido la tormenta que nos ha tenido 6 días empapados y adheridos de frío. Ha salido un sol radiante y el viento ha calmado. De repente todo se ve de un color más optimista. Bueno, se sigue viendo todo absolutamente blanco, pero de un blanco optimista.
La otra buena noticia es que casi hemos alcanzado el nunataq solitario, una montaña aislada que emerge de la llanura del hielo y que está en mitad de la ruta que seguimos hacia nuestro objetivo: otro nunataq que hasta ahora no ha escalado nadie y que está a 3 días de distancia de éste.
Este nunataq solitario es una montaña bellísima como podéis ver en la foto, parece el Cervino y ejerce una poderosa atracción por su situación mágica en mitad de la planicie. Lo llevamos viendo a lo lejos desde hace un par de días, pero parece que nunca lo alcanzamos. Aparte de su belleza, para nosotros también es una referencia, una meta, por fin un punto en el lejano horizonte hacia el que avanzar. Gracias a eso y a la mejoría del tiempo, hemos empezado a ir más rápido. Hacemos unos 18 kilómetros al día. Parece poco pero el que crea que puede hacer más le ofrezco generosamente mi pulka.
Sigue nuestros pasos (la clave es:tierraspolares).
El Cervino es el emblema de Suiza, como el Big Ben lo es de Londres o la torre Eiffel, de París. La montaña que cualquier niño dibujaría en su cuaderno escolar. La que todos hemos idealizado en sueños.