Un baño a 39 grados
Nunca me había sentido tan pollo escaldado como el otro día en unas termas naturales. Como era de esperar, en una región repleta de volcanes como ésta das una patada a una piedra y sale agua caliente. Hay muchas termas abiertas al público por toda la Región de los Lagos pero me llevaron a las más famosas: las Termas Geométricas, a unos 16 kilómetros de Coñaripe.
Tienen 17 pozas de agua caliente (muuuuuuuuyyyy caliente, a 39 grados) construidas al aire libre mediante muros poliédricos de pie
dra, totalmente integrados en el interior de una barranca verde y oscura. El dueño es arquitecto lo que se nota por lo pensado y bien resuelto de la instalación. Lo único que destaca es el rojo de las pasarelas y de los vestuarios. Cuando los vapores de aguas sulfurosas se mezclan con las enomes hojas y troncos que crecen al pairo de la elevada humedad se forma un ambiente sugerente y fantasmagórico.
Son un tanto caras para el país (14.000 pesos, unos 18 euros) pero hay otras muchas a mitad de precio en la comarca.
Lo dicho: 39 grados son demasiados grados para la piel (incluso para la piel de un rudo aventurero). No había manera de meter el cuerpo entero en semejante caldera en ebullición, al menos el mío (en el fondo debo de ser un sensible).
Te queda la opción de ponerte debajo de la cascada de agua fría que corre por el fondo de la garganta (como la chica de la foto), pero a juzgar por el grito que pegó me parece que era pasar de Guatemala a Guatepeor.
Como decía en el último post, en Pucón lo difícil es no encontrar quién te organice alguna actividad de aire libre. Hay de todo y para todos los gustos. Mucha gente viene hasta aquí para subir hasta la cima del volcán, que está a 2.847 metros de altitud. En total, unas cinco horas de caminata desde donde se deja el coche hasta la cumbre.
Y es que aquí, en la cordillera de los Andes, la tierra está aún en formación. Y la topografía no es fija, como estamos acostumbrados en Europa: puede cambiar de golpe con una erupción, como lo lleva haciendo durante los últimos millones de años.
Voy camino del sur de Chile. Y mi primera parada es
El pueblo tiene su punto. Las casas son casi todas de planta baja y están hechas obligatoriamente con madera y piedra, para guardar cierta unicidad. Hay un toque germánico en la estética, porque buena parte de los primeros colonos de esta IX Región de Araucanía, donde está Pucón, procedían de Alemania. 