12 Feb 2012

RECITAL POÉTICO HERMANOS MENASSA

Escrito por: paisdepoesia el 12 Feb 2012 - URL Permanente

Recital poético de los hermanos Menassa (junior) Manuel Menassa y Alejandra Menassa. El Sábado 3 de Marzo de 2012, a las 20.00. Se abre un ciclo de recitales de integrantes de los talleres de Poesía Grupo Cero todos los sábados a las 20.00 h, en la Sede de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero. Se retransmitirá por www.grupocero.tv

. Entrada gratuita

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12 Ene 2012

RECITAL DE POESÍA DE LOS HERMANOS MENASSA EN LA FUNDACIÓN PROGRESO Y CULTURA, DE UGT

Escrito por: paisdepoesia el 12 Ene 2012 - URL Permanente


El poeta Miguel Oscar Menassa, escucha atentamente a la poeta Norma Menassa durante el recital.
La escucha atenta de Norma Menassa durante la lectura de poemas de Miguel Menassa
Los dos hermanos poetas recitando en la Fundación Progreso y Cultura
El poeta Miguel Menassa antes de emprender la lectura de uno de sus poemas


Uno camina a veces por las calles de la ciudad y piensa en la guerra, en los cuerpos mutilados, mientras escucha el sonido ensordecedor de las bocinas y siente en sus mucosas el humo de las fábricas y los tubos de escape. Y la palabra crisis, como una honda arrojada con su piedra le golpea a uno la cabeza, una y otra vez, hasta hacerlo sangrar. Entonces, de repente, en el centro del corazón de la ciudad, se abren unas puertas y se traspasa el umbral que nos separa de la poesía y se entra en otro mundo. Allí, digamos por ejemplo un miércoles 11 de Enero del recién estrenado 2012 en la Fundación Progreso y Cultura, dos voces musicales se derraman en la noche madrileña, haciendo la luz en las tinieblas.

La primera voz, con matices irisados, fuerte voz masculina, de hercúlea potencia: Miguel Menassa, que es muchos poetas, es un poeta del pueblo, llano y veraz, como nos muestra en Espejo delirante, es un poeta social, léase la Ley de extranjería, es un poeta lírico, como demuestra desnudando a la poesía en Arte Poética, es un juglar de un amor inexistente, porque como él bien dice, hay almas que hasta que no se las invente, no se las conocerá, y Menassa inventó otra manera de amar, como se hace patente en su bellísima composición: A medida que me acerco a los 70 años. Un amor, que a pesar de burlar a la muerte enmudeciéndola con su belleza, sabe que algún día, morirá. Un amor que renuncia a la eternidad para desplegarse en toda su humanidad.

La Guerra, El Amor y la Poesía pasadas por la pluma, y no es que no haya muertos, ni sangre, ni crisis en este mundo poético, es que ya las palabras no quedan atoradas como un bolo indigerible en la garganta, y lo indecible se recubre de versos, y se hace el mundo transitable, la tristeza bella, el dolor soportable, y la alegría, que tantos estragos produce, cunde más que el pánico, y está permitido mirarse amablemente y sonreírle al compañero, porque estamos de fiesta, y al fin y al cabo, la poesía, permite también el amor. Eso, lo indecible, ha sido dicho sin saber, y una congoja que el caminante ciudadano sentía sobre el pecho se va aliviando, como si una mano caliente se hubiera aplicado sobre ese pecho dolorido.

La segunda voz, Norma Menassa, cuyo timbre es el canto de una mujer serena, sabia caminante por los caminos del poema, también se juega a mostrarnos que la historia de los pueblos, hay que ir a buscarla en los poetas, lean las Democracias me chiflan, y comprenderán al instante, como el poeta es el que deja las señas a los hombres futuros de que hubo otros seres como ellos, que amaron, que se mataron unos a los otros tontamente, por un pedazo de pan o de petróleo, y que después, quitándose el fusil o abandonando el lecho, signaron con su nombre aquellos versos que hablaban de la guerra, del amor o de la poesía. Es imperdible el poema: La poesía no estorba.

Yo me pregunto ¿la energía que tienen los Menassa, ese Goce que demostraban leyendo, esa sonrisa derramada sobre cada poema, con la satisfacción que da brindar al otro el trabajo realizado (no es otra cosa la lectura de poemas). Esa energía la produce el psicoanálisis o la produce la poesía? Para mí no hay duda. Los poetas de 70 años que conozco fuera del círculo Grupo Cero, no gozan de semejante fortaleza, de un ímpetu que habiendo arribado y traspasado las costas de los 70, no declina. La máquina que genera el deseo, es el psicoanálisis. El psicoanálisis que está presente en toda la obra de estos hermanos poetas, que pudieron pensar un amor diferente, un mundo más acá de las guerras, una poesía, donde un sujeto grupal y su deseo son el corazón del poema.

Grupo Cero

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24 Dic 2011

FELIZ NAVIDAD A LA COMUNIDAD. POEMA DE NAVIDAD Y NUEVO AÑO

Escrito por: paisdepoesia el 24 Dic 2011 - URL Permanente


Tenía todo el dolor y toda la esperanza.
La blanca cabellera denotaba su largo recorrido.
Se moría de amor, de primavera y otoño transcurridos.
Le faltaron pan y risas y fue fértil, tuvo hijos:
pequeños comensales del tedio y la desidia.
El año 2011 ya se muere, crisis fue la palabra,
pero mi oído es duro de roer , mi amor por el trabajo,
demasiado, y hoy día cuando otros clavan una
lanza al costado del hijo, yo clavo mi azadón
en esta página, y labro mis palabras.
No te dejes vencer por la miseria,
es una puta triste, no sabe amar y calla.
No te dejes vencer por la palabra hueca,
horadando las almas.
Este tropiezo, es para alzarse a un nuevo día,
siente la fuerza renovada,
no bajes la cabeza, baila un tango con la vida,
el pasado está muerto, es la luz del futuro que nos llama.

Alejandra Menassa



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28 Ago 2011

RELATOS DE LOS INTEGRANTES DE LA TERCERA EDICIÓN DEL TALLER DE LITERATURA Y POESIA ERÓTICA. CUÁNTOS SENTIRES... SUSANA LORENTE

Escrito por: paisdepoesia el 28 Ago 2011 - URL Permanente

CUÁNTOS SENTIRES PARA PAGAR UN ESTREMECIMIENTO

Cuadro: Eros y Psique.


Ella lo miraba a él, ella la miraba a ella, él observaba su botón desprendido hacia el contorno de su insinuante canal, en el que hacía tiempo anhelaba hundirse con locura. Sus dedos inquietos imaginando semejante placer, terminaron dentro de la copa derramada sobre el terso mantel de seda, y sin alcanzar a retenerlo, el hielo se deslizó hasta sus piernas en el rastro de agua gélida que corría entre el surco de sus muslos, bajo su falda, hacia su fresa convulsionante que inervaba de frenesí la piel protuberante y delicada. El escalofrío de sus miradas henchidas de deseo enredaba en su cuello una soga cortando el aire invisible e inexperto por un suspiro que accedía a la existencia, en un reducto donde la respiración recobraba el hálito de la vida en el cénit de la muerte. Con sus ojos entrecerrados, sonreían con pequeños mordisquitos sus labios, rodeados de aceitunas y plátanos grandes y maduros, y guindas rojas de sabor afrutado nativas de Asia, y un aroma a café, chocolate y vainilla que avanzaba intermitente con la brisa, buscando alguna curiosa nariz entre los transeúntes que suelen pasar deprisa y mirar de reojo los cafés abiertos al mediodía: cuando el sol borra toda sombra del pasado y se precisa la entrega para el que acepta lo inesperado. ¿Por qué irse?, se preguntó ella temerosa, y un mechón de pelo girando sobre su lengua en círculos hacía las delicias del pecado, chupando convulsivamente como un infante el contenido del pecho turgente de la madre. ¿A dónde ir? replanteó él, y abrazó vigorosamente con su mano secreta el muslo de la otra que sonrojada dejaba avanzar el calor atrapado en su goce eléctrico desde sus hermosos y finos pies, pasando por la concupiscencia de la oquedad lasciva entre sus glúteos casi perfectos, independientes, dueños de su ser abierto hasta la punta de su lengua retorcida que sin querer (decía ella), lubricaba la parte baja de su espalda, y en la que permitía que sus manos se introdujeran para apretar, estrujar y palmear con cierto aire de desdén y sadismo las protuberancias carnosas y definidas de su culo. Ella era capaz de hacer blandir el universo sin dejarla de mirar, era la fuente del frescor de la lluvia, el vapor atravesado por un rayo de sol, el murmullo opaco de las voces en el café, la irregularidad vagabunda en la que queda atrapado todo el goce. Él, vigoroso y voraz como Saturno, abría y libaba los sueños libidinosos en los que practicaba con maestría el arte sombrío del enterrador de dedos de miel vúlvica, untados en los dos bellos Edenes. Deleitada con toda esa arrogancia y el delirio que controlaba descontrolada la moral de su impudicia, se dejó caer hasta el estremecimiento de la corriente mortal, derrumbándose sobre la mesa, despeinada, con los ojos brillantes de placer.

Susana Lorente.

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25 Ago 2011

PSICOANÁLISIS ARTÍSTICO

Escrito por: paisdepoesia el 25 Ago 2011 - URL Permanente


Oscar Latorre Bosch, fotógrafo me llamó hace un año para proponerme el proyecto Four Furs. Él había realizado unas fotos, y me pedía que yo, como psicoanalista, tuviera la función de interpretarlas. El proyecto comenzó finalmente este verano, para ello, Oscar contrató un número de sesiones. Con su permiso, publico ahora las cuatro fotos que componen el proyecto four furs, un escrito realizado acerca de las mismas, después de las sesiones, y la foto que hicimos durante la realización de las sesiones. Ya sabes, si eres artista y te sorprende o inquieta el sentido de tu obra, que se te aparece en algún punto incomprensible, no dudes en contar con el psicoanálisis.

FOUR FURS. Fotos de Oscar Latorre Bosch

ARTE Y PSICOANÁLISIS

Muchas veces se ha hecho una lectura psicoanalítica de algunas obras de arte, así, Freud analiza obras literarias de Heine, de Shakespeare,Hamlet entre otras, de Hoffman, Los elixires del diablo y también cuadros de Da vinci o esculturas de Miguel Ángel, como El Moisés. Como productos del artista, las obras de arte tienen un poso, un resto del alma, de la psiquis, del que las produce.
La obra de arte hace general lo particular. Dice Freud en El poeta y la fantasía que el artista nos devela sus fantasías a través de la obra de arte y produce placer estético, en el caso de la escritura por la belleza con que las escribe. Mientras que el neurótico nos devela sus fantasías y nos produce repugnancia. Pero son las mismas fantasías las del artista y las del neurótico.
¿Qué fantasías inconscientes nos devela Oscar Latorre con estas fotos que producen tan magnífico placer estético? Aquí tenemos la ventaja además, de que no solo disponemos de la obra, sino de las palabras del artista sobre la misma, con lo que estamos en condiciones óptimas.
El psicoanálisis no tiende a patologizar lo normal, sino por el contrario a normalizar lo patológico. Los neuróticos comunes y muchas personas llamadas normales, tienen una sexualidad clásica, sin grandes excentricidades -cuando la tienen- pero, sin embargo, sus fantasías son perversas. Esto no quiere decir que ellos sean perversos. Incluso a veces, reprimen su sexualidad más de lo habitual. Ya decía Aristóteles que el hombre sano fantasea lo que el perverso realiza. Podemos decir que las fantasías sexuales siempre son un poco perversas, pero perversas en el sentido de multiformes, de que allí la sexualidad despliega todas sus vertientes: heterosexuales, homosexuales, sadomasoquistas, voyeuristas, etc. Para el psicoanálisis, la perversión es constitutiva, es parte de la normalidad, y no una aberración.
Las fotos remiten inmediatamente a una cuestión sexual: la desnudez de las modelos y el hecho de que estén atadas, pero no es una escena claramente sexual: no hay partenaire. Es más, solo una de ellas tiene las piernas entreabiertas. Quizás el partenaire de esas chicas fotografiadas es el propio fotógrafo, Oscar, pero también el que las mira cuando se observa la foto, el espectador. Que quede ese “hueco” en la foto, en el sentido de que está claro que hay otra persona, alguien ha atado a la chica, hay otro participante en la escena que no aparece en la foto, eso hace que el espectador se pueda introducir en la escena como ese otro. No me parece que haya una clara intención de excitar al espectador.
El bondage, o esta práctica de atar al partenaire, a la pareja sexual, no es infrecuente y nos muestra como una exageración de los componentes habituales de la sexualidad. La sexualidad siempre tiene un componente de violencia, de aprehensión del otro, de dominio, se juegan una posición pasiva, que suele ser la femenina, pero que también es la del masoquista, o la del voyeur, y que también puede ocupar el hombre y una posición más activa, generalmente la masculina, podemos decir que el bondage exagera esa parte pasiva, en el sentido de que con las cuerdas impide los movimientos, ella queda a merced de su partenaire. Podemos decir que estas fotos destacan esa posición objetal o más pasiva de la mujer en el acto sexual. Ese afán de sometimiento y de dominio de la situación, puede ser muy excitante para algunas personas.
Como en el poema, o en la obra literaria, o el cuadro, el que mira la foto también vive esa experiencia, identificándose con el autor, también es como si realizara esa parte más perversa de la sexualidad, además está tan cuidada la estética, que casi lo hace sin violentarse, sin excitarse conscientemente, es como si al mirar la foto pudiera uno, de manera inconsciente realizar esas fantasías perversas que tenemos todos. Puede gozar de ello sin necesidad de moverse, solo mirando la fotografía, quizás ahí está gran parte del acierto de esta serie. La condición de prostituta de una de las modelos, la primera, también tiene que ver con cierta denigración del objeto amoroso que se produce en estas prácticas, a las que las “chicas decentes” no se prestan tan fácilmente.
También son fotos que suscitan la pregunta ¿la modelo está viva? Sexo y muerte van siempre asociados, también en las fotos se unen los dos elementos, los cuerpos están hipotónicos, relajados, sin aparente tensión muscular, sin expresión, podrían estar dormidos o estar muertos, Leighton en Sol ardiente de junio juega con esta dualidad ¿muerte/sueño? Y el cuadro también es de una sensualidad muy marcada, como las fotos. También está el juego sexo/muerte.
El orgasmo en francés es la pequeña muerte, petite morte. Hay una placidez en las fotos que no concuerda con la posición forzada y la violencia de la atadura. También hay guiños a otros pintores, como Caravaggio, en la primera foto que remeda un bodegón, pintores muy clásicos, la foto tiene los tonos y los colores, y la luz de un bodegón clásico, con el contraste o el punto de modernidad que traen las revistas. El contraste atrae más al ojo humano que la monotonía, o Magritte, la cara de la modelo tapada por el perro, como El hijo del hombre de Magritte, que tiene la cara tapada por una manzana o La Gran Guerra, donde es un ramito de violetas lo que tapa la cara de la mujer en el cuadro.


El hijo del hombre. Magritte.

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21 Ago 2011

TRABAJOS DE LOS INTEGRANTES DE LA TERCERA EDICIÓN DEL TALLER DE LITERATURA ERÓTICA. SE AMABAN ENCIMA DE TODOS LOS MUSEOS. CLÉMENCE LOONIS

Escrito por: paisdepoesia el 21 Ago 2011 - URL Permanente

Se amaban,

Carne viva,

empujaban las hormigas

perdían la ilusión de toparse con la piel

porque las luces se arrimaban a la sangre

donde las brújulas conversaban,

pasión adentro, sobre el verbo.

Amarse.

y se daba prisa el aire

como quien se acuesta

en la cámara del sentimiento

y desaparece con la idea de la perspectiva.

Se amaban encima.

Adiestraban el músculo

en la habitación del tiempo

para darle candor, inmensas cavilaciones,

y el mundo era una diminuta acción

puesto en natural,

burlándose de la claraboya última.

Se amaban encima de todos los museos,

olvidando las ramas de la piel,

desde la panorámica del cielo,

difundiendo las tejas que revestían

los múltiples destellos del decir.

Clémence loonis

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18 Ago 2011

RELATOS DE LOS INTEGRANTES DE LA TERCERA EDICIÓN DEL TALLER DE LITERATURA Y POESIA ERÓTICA. Jardinero del Convento. Kepa Ríos

Escrito por: paisdepoesia el 18 Ago 2011 - URL Permanente

Dibujo de Milo Manara

Damián trabajaba regando y podando el jardín del convento de las Hermanas Carmelitas Descalzas. Era un hombre de unos setenta años, jubilado, que se dedicaba a esto por entretenerse y contribuir, como buen feligrés, con el embellecimiento de la iglesia. Iba por las mañanas dos o tres horas la mayoría de los días. Normalmente no veía a las monjas, que a esas horas estaban rezando. Únicamente en verano salían algunas hermanas a disfrutar del jardín por la mañana, ya que después el calor y el sol despiadado se lo impedían.

Esos días de Agosto solían salir Sor Ana y Sor Laura, a tomar un poco de claridad, y entablaban a veces algo de conversación a Damián mientras este trabajaba o descansaba.

-¡Buenos días! Hoy sí que parece que va a hacer mucho calor ¿verdad? - Comenzó Sor Ana - No se ve una nube. No vamos a poder estar aquí ni media hora. Usted como no tiene que llevar los hábitos, no sabe lo que se suda con estos trajes al Sol.

-Por eso no me metí a monja. -Respondió Damián- agiten algo suavemente los faldones a modo de abanico, para que les entre una brizna de airecito por debajo, verán que gusto y que alivio sienten, hermanas.

Las monjas se miraron un poco sorprendidas y casi se sonrieron. Sor Ana comenzó a hacer ondas con sus hábitos tomándolos por la parte de abajo con las manos. Absolutamente concentrada en su aventura, ni siquiera dijo si le gustaba o no; ni hizo gesto alguno de satisfacción, al menos aparentemente. En ese instante Sor Laura, maquinalmente, como contagiada, comenzó ella también a hacer lo mismo. Al principio mantenía las piernas cerradas no se sabe muy bien porqué. Después, poco a poco, comenzó a repantingarse cada vez más en la silla, de un modo sorprendentemente campechano, y tubo que abrir las piernas para poder mantenerlas flexionadas cómodamente.

-Claro, las monjas no nacen monjas -Pensaba Damián para sí -. Antes tuvieron por fuerza que ser mujeres como las demás. O tal vez siempre tuvieron esa vocación eclesiástica... tal vez todas las mujeres tengan esa vocación de monjas que sólo en algunas logra imponerse definitivamente. Aunque también es cierto que hay monjas que dejan de serlo.

Desde que habían comenzado a abanicarse con sus vestidos talares, las hermanas no había vuelto a abrir la boca. Miento; sí abrían la boca, pero sin decir nada; sólo queriendo disfrutar de algo tan natural, tan vital, como sus propias respiraciones. Algo tan habitual en los vivos que, podríamos decir, es el goce más terrenal que existe: El goce de respirar, de vivir... eso seguro que no se podrá disfrutar en el cielo ni con ayuda de Dios.

Realmente sorprendía ver con qué facilidad se entregaban aquellas religiosas al corporal goce de abanicarse entre las piernas, con los ojos cerrados, recostando la nuca, y abriendo la boca para respirar amplia y sonoramente.

Se ve que el ejercicio que hacían con los brazos para abanicarse, debía sofocarles de algún modo. Y por momentos parecían quejarse del esfuerzo con leves muecas de dolor, dulces reproches sin destinatario... O, tal vez se quejaban de que Damián ¡no les ayudaba a abanicarse! Al fin y al cabo, él fué quien les había querido mostrar esa nueva utilidad de los vestidos. Así que, como precursor de la experiencia tenía el derecho, y aún el deber, de auxiliar a sus seguidoras.

Sin duda debió ser este el pensamiento que abanicó Damián en su cabeza. Porque, sin más ni más, se fué para las monjas dejando caer el azadón y quitándose los guantes. Ellas no le sintieron llegar. Tal era su atolondramiento. Como estaban bastante cerca una de la otra, Damián se colocó entre las dos, y extendio una mano hacia cada falda, diciendo:

-Bueno, pues como parece que se quejan del esfuerzo, les voy a echar una mano, leñe... una a cada una. Porque manos, gracias a Dios, tengo dos.

Sor Ana fué a la primera que tomó la falda. Ella la soltó como si nada, abrió y volvió a cerrar los ojos, y continuó la insulsa conversación de Damián.

-Los hombres teneis dos de muchas cosas, quiero decir, que tenéis dos brazos, dos piernas...- Las monjas a veces decían cosas rarísimas, sin sentido, una especie de niñerías exageradas que rayaban la locura. Damián no se sorpredía tanto de la extraña respuesta como de que Sor Ana hubiese seguido la conversación sin apensa inmutarse. Como si fuera lo más normal que Damián le estuviera levantando la falda en el jardín. Además Damián se percató que Sor Ana hablaba medio sonriente y que, el tono de la voz, sólo aparentaba ser inocente, trasluciendo una sorna infantil y traviesa: estremecedora. ¿Sería posible que lo de "dos de muchas cosas" lo estuviera diciendo con segundas la diabólica monja?

-Menos de una. - Dijo de pronto Sor Laura, que ya no tenía que abanicarse porque lo hacían por ella. - De una cosa solo tienen una ¡ja! ¡ja! ¡ja! Lo digo por la nariz, eh ¿qué pensaba hermana? ¡ja! ¡ja! ¡ja!

Damián ahora sí que estaba alucinando, o pensando que alucinaba, porque creía que esa situación no podía ser real. Él tenía tres hijos y su mujer y él eran de los más devotos del pueblo. Siempre había sentido un gran cariño y simpatía por las hermanas, y sabía que ellas también sentían hacia el un tierno afecto. Pero, aunque las bromas fuesen muy divertidas, sobretodo por ser unas monjas las que las hacían, la verdad que sí que tenían bastante peligro. Tal vez las monjas se confiaban más de lo común con las bromitas pensando que nadie las tomaría en serio. Y, efectivamente, Damián intentaba tomar todo aquello como una chiquillada de las hermanitas, pero era inegable que lo de "de una cosa sólo tiene una", le había hecho pensar en su pene aunque fuese sólo un instante. Lo suficiente como para producir el consiguiente aumento de tamaño, que aunque no fué mucho, no dejaba de ser preocupante y desafortunado en aquella compañía.

Sor Ana se intentó poner seria pero la verdad que no le salió muy bien. Cuando pensó que podía entrarle a ella también la risa, abrió los ojos buscando ayuda para contenerse: una mirada sobria, un serio gesto de desaprovación... Giró levemente la cabeza como diciendo que no a la vez que comenzó a levantar la vista. Entonces se topó con la cara de Damián, que le pareció, en ese momento, la cosa más graciosa y pintoresca que en su vida había visto: Estaba a la vez sonriente, sonrojado, asustado y feliz. Parecía que, no sabiendo qué cara poner, ponía todas las caras del mundo a la vez. Ahí fué cuando Sor Ana, llevada de todos los demonios, rompió en una carjajada celestial, quiero decir, que se oyó hasta en el cielo de las ciudades aledañas.

Tal fué la súbita desvergüenza de la clériga que incluso tuvo que levantar las piernas para ayudarse en sus risotadas.

Y aquí, estimados lectores, es donde finalmente el cuento deja entrever, tanto a nosotros como a Damián, algo que podríamos llamar moraleja. Pues sucedió que, tan alto levantó la tímida Sor Ana una de sus piernas, que Damián pudo ver clarísimamente la moraleja del cuento, que debe ser la misma moraleja de la biblia cuando la leen estas monjas.

Como quien de pronto entiende un chiste, una espasmódica hilaridad se apoderó de Damián, por lo que cayó de pronto, y de bruces, en la misma moraleja del cuento que tan amablemente le había brindado Sor Ana. Ella se lo había entregado como llevada de un impulso divino y correcto; como cuando se da una limosna. Sin embargo, como cuando se da una limosna, al instante, Sor Ana se arrepintió. Bajó por eso las piernas algo bruscamente de modo que Damián quedó riendo, algo interrumpido, bajo la falda, que se cerró sobre su nuca. La respiración de la hermana se detuvo apenas un instante en que también abrió mucho los ojos y se puso seria. Sor Laura la miraba partiéndose de risa y señalando a Damián, como queriendo finjir ante Sor Ana que todo era un gracioso accidente vacacional, una anecdotilla para dar envidia a las otras hermanas. Sor Ana no sabía qué hacer, aunque pronto comenzó a sentir algo que parecía hacerla cambiar misteriosamente de opinión. De este modo siguió riendo e intentando, con poco brío, sacar a Damián de debajo de sus faldas.

Hacía tiempo que toda la escena transcurría sin palabras, entre carcajadas, gritos y ayes. No se sabe si por la emoción del momento, o si porque nadie sabía qué decir en mitad de aquella escena inaudita. Sin embargo sólo las monjas, que no tenían pelos en la lengua, pudiéron romper el silencio, con alguna frase:

-Sor Laura ¡quítame a Damián! dios mío, por dios, dios santo -exclamaba Sor Ana- dios bendito... quítamelo que me está ¡chupando!.

A lo que Sor Laura respondió arrojándose sobre Damián muerta de risa. No necesitó hacer más fuerza, pues era voluminosa y el simple peso de su cuerpo bastó para dar con Damián y con ella misma de espaldas en el suelo del jardín. Espatarrados, enrojecidos y algo mareados por la caida, rodaron un poco los por allí cerca. Que es hasta donde llega el final de este relato, ya que una moraleja por cuento será suficiente, tanto más la de la sapientísima y risueña Sor Ana, de quien Sor Laura era cómplice y partícipe.

Kepa Ríos Alday

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09 Ago 2011

TRABAJOS DE LOS INTEGRANTES DE LA TERCERA EDICIÓN DEL TALLER DE POESÍA Y LITERATURA ERÓTICA 2011. Carta. Manuel Menassa

Escrito por: paisdepoesia el 09 Ago 2011 - URL Permanente


CARTA.

Deseo contemplar tu delicada sonrisa después de sentir cómo se derriban uno a uno los orificios del cuerpo, tu pan alegre extendiéndose a través de otras pieles, tus pechos incendiados por el calor de una bocafuego.


Cuántos días y cuántas noches sin saborear la piel de la calle y el alma de las cosas, no existe medicina que me alivie, ni afroditas que aligeren esta pena inútil de rabo inerme, ¡devoro cuerpos buscando el tuyo! ¡Cómo es posible no encontrar mujer en la ciudad de los burdeles!

Esta mañana solitaria mi sed inextinguible te busca desde el corazón de un agosto efímero, toda redondez tiene el diámetro exacto de un fruto maduro abriéndose, los días y las noches pasan y no estás.

Tomo con mi mano una manzana roja y sangrante y te recuerdo, es como si mi mano, como si cada uno de mis dedos, de las yemas de los dedos, cada una de las líneas de la palma de la mano hubieran grabado en su tacto la exacta medida de tu pecho.

En la noche avanzo precario sobre la sinrazón del tiempo, paso las calles como si pasarán los años y persigo mi sombra como si fuera la tuya. Comprendo que si mi fantasía teje en la orografía de la ciudad tú cuerpo no es casualidad, que si retornas en todos los besos y los sueños, no es por descuido.

Manuel Menassa de Lucia


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01 May 2011

VIVA EL TRABAJO, Y CON ÉL, EL OBRERO

Escrito por: paisdepoesia el 01 May 2011 - URL Permanente

VIVA EL TRABAJO, Y CON ÉL, EL OBRERO

Como perlas que en torno a una minúscula piedra
por acúmulos de nácar van gestándose,
pero su corazón es siempre simple, roca sencilla.

Así es el trabajador que va creciendo,
con su trabajo accede a bienes materiales,
pero su corazón, como cantaba Felipe, no es de piedra
de iglesia, sino de canto rodado del camino.

De clase no se cambia, aunque uno crezca,
es como raza, piel, es como el músculo que
se repliega en la sístole y en diástole se ensancha.

La sangre obrera se expande por los ríos de sus venas,
el sudor generado en la tarea es el caldo en que germina.
La generosidad y la poesía, van tallando su rostro ciudadano.

Martillo, hoz y pluma, materiales que hacen la libertad futura,
en el verbo nace el obrero venidero.
Altos hornos los textos, donde la letra hace al trabajo y al hombre.

Alejandra Menassa de Lucia


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21 Mar 2011

A MI PADRE. POEMA DE ALEJANDRA MENASSA

Escrito por: paisdepoesia el 21 Mar 2011 - URL Permanente

19 Marzo 2011, Madrid

Hoy caminaba por la calle,
surcando las aceras madrileñas,
y una idea redonda, dirigía mis pasos.
Hoy era el día de rendirte homenaje,
el día en que los hijos
extienden las palabras para tocar tu nombre:
amado padre.
Entonces, tuve una visión extraña,
en medio de la tibieza del sol que Marzo
nos regala, señorial, vino hacia mi su silueta
recortada por los rayos sobre el celeste paño
de un horizonte apenas vislumbrado.

El abrigo, como un manto de armiño

sobre los anchos hombros, se despegaba del cuerpo
como alas extendidas,

en el cuello un pañuelo índigo y grana,
con su nudo en un lado y las puntas al viento,
había un mar de gente robándole
a la primavera sus primeros calores,
pero sólo su imagen ha herido mi retina,
dudé por un momento ¿es alucinación o es real presencia?
pero no, el paso era su paso, firme,
pantera ciudadana,
y esos cabellos de argéntica seda eran sus cabellos,
las manos en los bolsillos,
la marcha ligera y decidida.

Era mi padre
su imagen tan cercana.
Y entonces entendí:

Si hay alguien grande junto a uno,
si hay alguien que nos mira crecer desde su plinto,
entonces, adelante, nos espera el celeste paño
de un horizonte apenas vislumbrado,
para prender en el la estrella de nuestro propio nombre.

Alejandra Menassa

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PAÍS DE POESíA

Aquí publicaré mis poetas favoritos, sus poemas y sus prosas poéticas. Los poetas: mis amantes, mis amados, esos que fueron haciéndome la lengua con fibras de sus versos. Además, de cuando en cuando, habrá algún poema mío, para comprobar si aprendí algo.

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