26 Feb 2008
Mire Ud. señor Rajoy
Yo soy una de las tantas, o millones de personas que no está en ningún partido político. Aplaudo la libertad de ideas politicas, religiosas... incluso aplaudo que no solo haya una Asociación de Víctimas, ¿sabe por qué?: la asociación heredada de los tiempos de Franco, AVT, con sede en Madrid, está formada por ideales concretos, ¿lo sabe, verdad?. Estoy convencida de que lo sabe, !cómo no!. Así que celebro el hecho de que se hayan registrado (legalizado) nuevas asociaciones de víctimas, con ideales diversos y posiblemente con un funcionamiento más abierto y proclive al debate democrático.
¿Decía Ud. que ZP se mete con las víctimas del terrorismo?. Usted insulta la razón, cualquier razón posible. No sé si Ud. ha sufrido en su vida la mala experiencia de la pérdida de un familiar, por acto terrorista. Yo he sufrido esa explosión de dolor en el epicentro del corazón de todos los seres de mi familia. Lo he vivido muy de cerca.
Mire Ud. señor Rajoy, cualquier vía pacífica para acabar con el terrorismo sirve, de hecho, en un estado democrático siempre es aconsejable el intentarlo. Si el intento pacífico es imposible, es lógico el cambio a otras estrategias para finalizar con la violencia. ¿Ud. es consciente de que el cerebro humano permite, al no ser plano, llegar a cambiar unos objetivos por otros?.
Deje Ud. de utilizar el terrorismo como arma electoral y de recriminar a otros lo que Uds. pueden recriminarse, y de forma amplificada.
Mire Ud. señor Rajoy, el tiempo se mueve, estamos en democracia.
22 Feb 2008
El universo en un tren (o Burbuja 22)
-Verás, te cuento: hace 30 días estuve observando caer el agua de la fregadera. El agua no se iba directamente al desagüe... no, sino que hacia un trayecto en forma de espiral hasta llegar al centro de mayor declive- comenté entusiasmada.
-Pero oiga... eso está estudiado científicamente. El agua se va yendo espiraliforme (valga la palabra) debido a las fuerzas magnéticas.. y gira dependiendo del hemisferio en el que se encuentre... -dijo orgulloso de su respuesta.
-Entonces son las fuerzas magnéticas las que rigen el universo, ¿no?. Y tú y yo no estamos en el mismo vagón porque sí; por cierto, mira debajo de los asientos del vagón, tal vez se me haya caído por ahí el billete.
El chico se puso de pié y al agacharse le birlé el billete del bolsillo del tejano. Buscó infructuosamente mi billete y se acercó.
-Nada, no lo encuentro- refunfuñó sentándose.
-Quería preguntarte que si son las fuerzas magnéticas las que rigen el universo.. y el universo traza movimientos en forma de espiral, ¿qué desagüe tiene el universo?.
-Señora, ¿Ud. se ha creido que soy Dios?.
-Perdona, no quería molestarte- le miré incómoda. -Mira, ya está aquí el revisor- advertí al joven pasajero.
-Billete- Solicitó el revisor.
Abrí mi mano y se lo dí.
El chico rebuscaba en sus bolsillos. -Lo siento.. no lo encuentro- Respondió aturdido y con la cara enrojecida.
-Tendrá que acompañarme- recomendó el revisor.
-Ha sido el desagüe... el maldito desagüe- afirmé al chico con cara sonriente.
17 Feb 2008
Dime Kadija o... Burbuja 21
*.*.*.*.*.*.*
en el estante de los jabones?
Ahí tienes
El mundo tras un holocauto:
montañas, mares, bullicios.
Y
Los engranajes con sus troqueles
están fundidos en la oquedad
de una concha gigante -tu silencio-.
Y
Las letras de las rosas
en algun remoto planeta bailan
sin principitos que comparen
tu belleza -de la nada, luna oculta, nueva-
Y
Tu casa envuelta de burkas
-lienzos oreados por los suspiros-
Sin quejidos -atrapada- sin llorozos -muerta-
¡Pero si ahí tienes
el verso trás la libreta en blanco!:
Florecillas, yerbas, olor de campo y de vida
-eslabones rotos abriendo sendas-.
Dime, Kadija, ¿qué haces
en el estante de los jabones?.
*.*.*.*.*.*.*
!-->!-->!-->31 Ene 2008
Dime, ¿qué hora es?- (Burbuja 20)-
¿Qué hora es?
¿Siempre la misma?
Manecillas alicaidas y hurañas
remarcando incansables un sino espacial
con duendes y sin ellos.
Unos cansinos o elegantes pasos
unas saetas que rompen el ocaso
justo en el cerrar las niñas del mundo.
¿Qué hora es?
Vespertina o matutina y sin hallazgos
sin sendas ni zapatos
Sin prendas ni piedras más allá de los bajos.
¿Qué hora es cuando es desierto y desgana?
Cuando el corazón a pedazos
traza un abstracto universo,
¿qué hora es?
Replegado el tic-tac, -ya acallado-
se duerme compasivo
en el fracaso universal de la voz callada -sin ecos-
del ser humano -carente de ser o de humanidad-
Y dejan de bombear las estrellas
y las orbitas quedas selladas en un cuadro infinito.
Dime,
¿qué hora es cuando no se siente nada?
*.*.*.*.*.*.*
@arusha
30 Ene 2008
Burbuja 19 (Un cuento especial)
-Buen día Pedro, hoy vengo buscando un cuento especial... me referiero a que sea capaz de cambiar mi vida.
-Vaya, ¿no fuiste tú quien el otro día viniste pidiendo lo mismo? -arguyó dubitativo el hombre.
-Sí, y ¿sabes qué me vendiste? "Con el cuento bajo el brazo" de una tal Marina... -comentó ella consternada.
-Ah, ¿entonces no te fue bien el cuento? ¿No te cambió la vida? -cuestionó Pedro, observándola.
-Por Dios... la mujer del cuento lleva un libro bajo el brazo. Ella no es consciente de eso. Y toda la historia ocurre mientras todo el mundo va preguntándole qué lleva bajo el brazo, ante lo que ella calla, no sabe a qué se refieren -argumenta Marina enfurruñada - ¿Cómo esperas que un cuento así cambie mi vida?, no tiene chispa, es inverosimil.
-Tal vez deberías saber qué es lo que tú llevas bajo el brazo en vez de venir a pedirme un cuento que cambie tu vida -respondió visiblemente enojado el librero.
Ella señaló entonces a una esquina de la librería. -Pedro, este cuento es precioso, va de un niño que pierde la memoria al caer por un agujero de la calle y para recuperarse debe imaginarse el mundo y empieza a sacar sus sentimientos y a hablar con ellos. Sus sentimientos tienen forma, van abarcándolo todo, doña soledad era una señora obesa... -Melisa titubeó mientras su voz se quebraba -Pedro, me engañas. Siempre me vendes cuentos que no son precisamente los que quiero.
-Será que no sabes precisamente los que quieres -Atajó él
-Mira, quiero un cuento que sea una llave, que abra cualquier posibilidad por nimia que parezca, un cuento especial. Estoy en unos momentos en que necesito eso, posibilidades, salir, sentirme libre.
-Los personajes suelen tener un defecto... enganchan la mirada en el papel, lo necesitan para sobrevivir... por lo que veo difícil la liberación a partir de un cuento -matizó cariacontecido el hombre. -¡Ay! Ahora que recuerdo, creo que hay un cuento ideal para tí, el de "la pluma dorada" -sugirió.
Ella abrió más sus ojos y preguntó curiosa, -¿sí?, ¿y qué cuento es ese?, ¿puedes explicármelo?. Si me comentas unas líneas yo sabré si comprarlo.... es normal que desconfíe después de tantos chascos.
-Si te lo cuento, ¿qué gracia tendría? Luego ni lo comprarías, además, serías capaz de decir lo mismo que de los demás. -se dirigió a un estante y asió el cuento. En su portada estaba semi-enganchada una gran pluma dorada. "La Pluma Dorada (aconsejamos no envolver el cuento)". -¿Te lo llevas? -preguntó Pedro.
Inmediatamente Marina pagó su importe. Miró fijamente al librero pensando en todas las veces que seguramente había mentido.
En cuanto salió a la calle la pluma dorada se desprendió de las tapas. Una ligera ventisca oreaba la calle de sur a norte. Cuando observaba que la pluma se detenía se agachaba y en esos instantes la pluma levantaba de nuevo el vuelo, según el curso del aire. La pluma por un momento se quedó frente a un rellano por el que salió un hombre que la miró fijamente.
-¿Marina? -preguntó él con chiribitas en los ojos.
En un vuelco de corazón ella gritó -Pero si eres tú, Francisco, ¡qué alegría! -sonrió ampliamente.
Eran amigos de la infancia. Andaron calle arriba hasta encontrar un bar. Comadrearon con agrado durante parte de la mañana y se despidieron.
Cuando volvió a casa una sensación de júbilo la llenó. Sin más sintió vacuidad y tuvo la vaga idea de que algo se había quedado en el trayecto de sus últimas horas.
A la mañana siguiente se dirigió a la librería.
-Buen día Marina -saludó el librero -¿Te gustó el cuento "La Pluma Dorada"?
Fue entonces cuando ella cayó en cuenta de que no solo había perdido la pluma dorada sino que el cuento se lo había dejado en la mesa del bar. Salió corriendo. Preguntó al camarero y él negó con la cabeza en reiteradas ocasiones. -Si alguien viene con el cuento, por favor, guárdalo, es mío -entonces la cabeza del chaval asintió.
Marina llegó a la librería meditabunda.
-¿Qué ha ocurrido? Preguntó Pedro.
-Lo he perdido. Es una lástima -suspiró ella
-¿Perdido?, ¡es un desastre!, ¡ese cuento es de edición única!. Ya no podré lograr ninguno más, que lo sepas. Lo tenía reservado para alguien que pidiese en cuento especial, y cuando tu viniste... al rato recordé que seguía en el estante... ¿y la pluma?, ¿también la perdiste? - interrogó él.
Marina se quedó cabizbaja. -Bueno, recuerdo la ocasión en que te pedí un cuento enigmático y me trajiste un cuento luna. Narraba sobre un niño que escribía a ciegas, a oscuras, hasta que el hijo de la luna montado en su caballo blanco se apiadó de él y decidió ponerle estrellas en el lápiz. Ese cuento no era enigmático. Me temo que "La Pluma Dorada" no era especial, sino un cuento más, como la mayoría...
El librero salió a la puerta de la librería, se encendió un cigarrillo y se quedó pensando.
29 Ene 2008
Burbuja 18 (Frases no célebres)
A veces una dice tonterías supremas que suenan a lo que una dice.
Hacer recopilatorio de ellas puede servir para ver hasta qué punto una es nefasta:
1) El ingenio es un fruto maduro de cuya cáscara me alimento.
2) Eso de pagar a plazos eternos a hacienda hace que no salgamos de nuestras viejas costumbres.
3) La inserso tendria que regalar una cana al aire a todas las parejas que lleven casadas o juntas 50 años.
4) Las aspirinas salen de una planta con flores blancas.. preciosas.. y luego llega la bayer y les pone la etiqueta.
5) Una vez se me ocurrió escribirle "al color gris".. Debí de escribir unas 50 páginas acerca de ese color. Y despues de regodearme con él.. me fuí al lavabo y me eché colorete, era invierno.. ya casi primavera.
6) Dependemos del peso de la tierra y de la velocidad de las particulas.. dependemos de tantas cosas... Y se da la conjunción perfecta para que crezcamos más que las setas.
7) Antes de colocar el pie en el suelo.. asegurate de que haya suelo.
8) Nacer pobre es una ruina.
9) Tendriamos que irnos a la procedencia de la palabra literatura.. litera se que significa letra.. tura se que es el apellido de una persona catalana que hubo de exiliarse fuera de nuestro país en tiempos de franco.
10) No, tengo que hacer un preambulo de mi libro ya que ha sido trabajado duramente. Ha sido cultivado como la zanahoria en la tierra, y ha crecido empinado.. y con tapas de color buitre.
11) Todo es diferente en otoño... viene a ser el calvo del año.
12) No es recomendable hablar de politica un domingo mañana, pues.. no aporta buenos presagios para la semana.
13) Mi esencia sigue en el tiempo hace un minuto, y en el ahora, nadie puede borrar mi esencia de hace un minuto, ni la de hace 10 años, por lo tanto, soy una ambientadora eterna .
14) La esencia de unas cosas interactúa con otras, como espectros jugando a repetir la historia.
15) Lo que dejan los ordenadores.. es polvo de dioses.
16) Se inventaron las ideas, el conocimiento, la percepción, la mayoria de edad, la afirmación categorica, la consciencia, incluso se inventaron la filosofia, que seriamos sin ellos.
17) Las mates son la ratificación cómica de lo que hay seriamente.
18) Tenia la cabeza bien puesta, pero las piernas no le respondieron.
19) La felicidad es encontrarse un kit-kat encima de la mesa, el desengaño es comprobar que solo queda el envoltorio.
20) Desde que le dije a mi padre que el agua de aquella garrafa estaba más mojada de lo común, me mira raro.
21) Tropezarse una vez es azar, dos veces es casualidad, tres es todo un deporte.
*.*.*.*.*.*.*.*
Todos estos días he estado algo baja. No me gusta escribir estando baja ya que no alcanzo la silla. Pierdo la compostura y parezco una tití colgada de una rama. En pocas semanas volveré a la carga (prometo no coger fusiles). Me imaginaré a la mujer que lleva unos cordeles colgando y amarrados a los extremos de estos pondré un envase de Fairy, unas gafas, un plato sucio, arrastrados por las baldosas. Haré que la mujer de órdenes a los objetos para que estos obedezcan y vayan a sus respectivos lugares. Si las gafas no atienden será la mujer la que se tire al suelo para ponérselas. Si el detergente no se acerca al plato... será la mujer la que navegue entre burbujas. Jo.... que disparates digo. Borrad eso. Gracias. Un abrazo.
15 Ene 2008
Burbuja 17 (reventándose)
Erguida y empanochada, digo en serio, mis poemas malos.
Se levanta la ventisca iracunda y me sofrie un huevo mental
-aun sin h5n algo-.
Y las risas... !ay las risas¡ -limpias y distantes-, favoreciendo al paseante
con este verso -su desdicha-.
Y la ironía trémula a punto de Selene visible,
en despilfarro de plena brillantina sobre las letras.
Y la medianoche escrupulosa arrebatandome los párpados. Y el teclado resonando al unísono acompañando el camino de ideas.
Y otros hombres desgarrándose la tinta por un poema bueno
Y yo ofendiendo las vanidades con el cetro de los absurdos...
Me dejo las oscuridades en las tinieblas
-palmeras prepotentes y lágrimas-...
Igual que Irlanda se pierde entre su niebla...
me pierde la luz entre volutas
-el borrascoso engendro de mi alma-
Igual que el tonto abandona su bollo...
me dejo el hambre como ornamento estomacal
por un verso nada bueno....
-la idiotez fecunda entre las manos-
Erguida y empanochada, digo en serio, mis poemas malos.
@arusha
13 Ene 2008
Burbuja 16 (o la reivindicación particular)
Juan Sánchez, antiguo amigo de su vecindario la saludó -Buenas Meritxell, ¿cuántos días llevas aquí atada? -la interrogó preocupado.
-Siete, llevo siete largos y durísimos días. Nadie hace un stop en su camino. Nadie me pregunta. Es como si fuese invisible -se autocompadeció Meritxell.
-Es que tal y como están las cosas... difícil veo que la gente pueda pararse en cada farola -conjeturó Juan
Llena de estupor pudo atisbar formas en todas las farolas de la calle. -¿ellos también piden libertad? -titubeó
-No, unos piden felicidad, otros amor y otros, como tú, libertad- aseveró su amigo.
Meritxell se mordió los labios y suplicó a Juan que le quitase su atadura, ya era libre.
12 Ene 2008
Burbuja 15 (o Engracia La Culpable)
Su suegra siempre la miraba de arriba a abajo, avergonzándose de ella. Engracia se cuidaba a su modo. Era básicamente una mujer práctica: unos simples tejanos y una blusa para ella representaban la elegancia.
Aquella mañana de enero con sol tímido y frío con desparpajo se había dirigido a la caja de ahorros . En la minisalita del cajero automático, situado en la parte exterior de la entidad bancaria habían dos cámaras. Un guarda la observaba. Junto a la ventanilla acristalada de ingresos/reintegros un hombre dejaba apoyar su bastón y susurraba a través del agujero.
-Señora, lea el cartel -oyó. Aquella voz emanaba del ser uniformado. Se quedó pensando. Leyó un cartel: "No cruce la línea del suelo hasta que no sea su turno". Se miró los pies y pudo ver que estaba pisando una línea gruesa de unos 10 cms de ancho, pintada en el suelo. Observó a su alrededor y se topó con la mirada del guarda. Se quedó clavada mentalmente. Podría haber salido corriendo en ese instante, pero no lo hizo, pues temblaba. Claro, ella podría ser una atracadora y por eso habían tres cámaras o más, dentro de la entidad, las había vislumbrado. En el otro extremo de los cables, otros guardias de seguridad la estarían vigilando. Si ella fuese una persona con malas intenciones, ¿qué podría hacer ante tanto espionaje?, ¿lanzar con un spray espuma de afeitar directamente a las cámaras y también al guardia y a la ventanilla de reintegros para luego sacar un arma más funcional y amenazar de algún modo para que le diesen todo el dinero?, ¿y si algún empleado presionaba el botón de alarma tal y como había visto en las películas?.
"Ojo, no pises la línea", pensó mientras se remiraba las zapatillas. Lo de la alarma tenía más difícil solución. El cristal que separaba a los clientes de la caja fuerte era de un grosor considerable. Sonrió. En la cesta de la compra llevaba un bote de espuma de afeitar y una botella de KH-7, el desengrasante mayor que ella conocía; este líquido era dañino para la piel. Ella lo había comprobado al limpiar el horno: no solo se le habían pelado las manos sino que la pintura del electrodoméstico se había caído como si fuese mugre. O sea, debía actuar rápido, primero lanzar la espuma a las cámaras y luego el KH-7 a los ojos del empleado y del guarda. Sus nervios empezaron a agitarle las manos. Con aquellos temblores no podría hacer nada. Ella sola se estaba delatando. Las cámaras estaban grabándola. El hombre del bastón que estaba siendo atendido en la ventanilla firmaba unos papeles. En la entidad solo estaba ese empleado, el director de la sucursal en su despacho, el segurata y el cliente ese. No lo tenía tan difícil. Su principal enemigo era ella misma, lo demás era pan comido. Ahora las piernas, en un tic incesante, se le balanceaban, como a punto de quebrarse. Abrió la bolsa y cogió la espuma de afeitar. El hombre del bastón se despedía.
-Señora, ya puede Ud. cruzar la línea- oyó la voz del cajero.
Ella acató el consejo. Miró a través de la ventanilla y pronunció con voz rota,
-Buen día Adrián, vengo a sacar dinero y a traerte el spray que me dijiste.
-No, esa no es la marca que te dije. Siempre te equivocas- pronunció él, a través de la ventanilla, visiblemente enojado.
Doña Engracia Rodríguez entonces bajó la cabeza. Rebuscó en la cesta de la compra y asió el KH-7, rociando con él, a través de la ventanilla, a su marido, luego al guarda y posteriormente a las cámaras.
Luego exclamó gritando: "ahora SI, ya pueden detenerme". A lo lejos se oían las sirenas de los coches de policías.
11 Ene 2008
Burbuja 14 o Efectos secundarios
En el camino desde su casa hasta el ambulatorio había contado ciento treinta y una preñadas, que aproximadamente venían a ser el 60% de las personas que transitaban por las calles.
Una enfermera abrió la puerta de la consulta, llevaba en su mano una lista de nombres.
-Doña Teresa Lafuente, ya puede Ud. pasar.
La mujer cincuentona se replegó en una incómoda silla, ante los ojos del doctor.
-¿Se lo ha pensado bien, señora Teresa? -la interrogó el médico.
-Sí. Me lo he pensado. No voy a tomar las cápsulas rejuvenecedoras por sus efectos secundarios -afirmó ella con contundencia.
El doctor la miró extrañado, -tenga presente que las inconveniencias son mínimas. Ud volvería a gozar de veintitres años. Se sentiría más vital, disfrutaría de su familia y amigos de otro modo-.
-Doctor, no insista. Hábleme claro sobre los efectos secundarios de las cápsulas- le exhortó ella.
El hombre de bata blanca bajó la mirada y susurró, -Teresa, Teresa.. todos los medios han estado difundiendo sobre ello: las cápsulas anulan cualquier medio anticonceptivo, preservativos, pastillas de progesterona, estrógenos u hormonas sintéticas diversas, espermaticidas, etc- La alcanzó con la mirada y comentó con voz grave -No dude que las ventajas son inmensas: la juventud-.
Doña Teresa Lafuente no tenía nada más que decirle. Asió su bolso y se lo incorporó en el hombro. -No, doctor, no dudo, mi negativa es firme, pero gracias por su consejo-, sonrió.
Echó una última mirada a la sala de espera, saludó a todas aquellas jóvenes de a saber qué edades y se fue directa a una mercería para comprar ovillos de lana y agujas. Los gorritos para bebés podrían ser todo un negocio. Los efectos secundarios estaban rondando por las tiendas del barrio, por las calles y terrazas.
Sobre este blog
Palomitas de Maíz
arushaHola, no me llamo Arusha, me llaman Arusha aunque no sea mi nombre, bueno... eso es tema aparte. Me gustaría sacarle todas las burbujas a la botella de cava que sostengo en mi cabeza, o en mis manos, a saber. Y descorchar por último la botella y ver que ya solo queda el espíritu de la bebida, o mi alma desnuda, o.. no sé. Poder emborracharos un rato con mis burbujas, nublaros el alma y haceros reir, o llorar, o haceros pensar que solo escribo sobre tonterías, eso no importa.Sí que me importa que no me mireis con indiferencia. No lo hagais o saltaré de la página y me colaré en vuestras narices, y entonces me tendreis que estornudar y contemplareis las estrellitas del monitor.
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