a mis padres, que son de león, en navidad les encantaba bajar a la playa. porque en las palmas, en diciembre, hay días de playa. muchos. todos los que quieras. bajo el sol, si mirabas hacia el mar te encontrabas con la isleta a un lado, la barra, el teide nevado y el océano atlántico.
pero si te dabas la vuelta, podías ver, en el paseo de las canteras,
un enorme abeto natural disfrazado de árbol de navidad. aparecía
de un día para otro. un regalo que hacía cada año el consulado noruego
a la ciudad. todos los niños canarios nos mirábamos a los ojos y, sin necesidad de hablar, compartíamos la información secreta que confirmaba que el árbol venía plantado tal cual sobre un enorme barco desde el norte y que los trolls, ayudados por pacientes renos, ponían
el árbol de noche y se iban por donde habían venido, tan contentos.
y era maravilloso.
ya en madrid, aunque soy un poco más alto que de pequeño, el recuerdo del abeto noruego sigue igual de inmenso en mi memoria de panda.
y por aquí ando, defendiéndome del antipático frío que traen las noticias económicas, todas, por muy amable que las pronuncie ana blanco.
de repente, el sol se refleja en una bola dorada y leo en el país que noruega, en mitad de la crisis económica española, financiará políticas
de igualdad y conciliación, abandonadas por el gobierno. y vuelvo
a sonreír, agradecido, mirando hacia el norte, donde las luces del norte
Mi padre es de Málaga y en la playa podía ver el mar en dirección a África, pero si se daba la vuelta veía suecas, noruegas y danesas en su maravilloso esplendor de piel blanca y bikini. Él y sus amigos sabían que las habían traído los elfos, así, en bikini, en un avión. Para hacerles felices.
panda bruni es un plantígrado bicolor
que vive en el sur de europa
a caballo entre el siglo 20 y el 21.
comenta las cosas que le gustan
y que no le gustan,
con una periodicidad (hey!) aleatoria,
como todo.
2 comentarios Escribe tu comentario
yustos dijo
Mi padre es de Málaga y en la playa podía ver el mar en dirección a África, pero si se daba la vuelta veía suecas, noruegas y danesas en su maravilloso esplendor de piel blanca y bikini. Él y sus amigos sabían que las habían traído los elfos, así, en bikini, en un avión. Para hacerles felices.
clavdio salvador fra dijo
no puedo con los elfos
pero adoro los recuerdos bonitos
gracias por compartirlo
amigo yustos